Capítulo 40: Mitos y leyendas ¡Sylvia contra Bibiana!

Clara echó una mirada nerviosa al pupitre que había delante de ella. La espalda de Sylvia no estaba girada como normalmente en el descanso y por un momento Clara pensó en tocar su hombro para iniciar una conversación. Pero ya había pasado una semana desde el ataque de Gemini y fuese lo que fuese lo que había ocurrido, Sylvia no parecía querer hablar del tema. Además apenas estaba hablando con ellas. Cada vez que intentaba hablar con ella, Sylvia decía estar ocupada o apenas intercambiaba un par de palabras. Incluso Keyla y Elyon habían intentado venir en los descansos, pero Sylvia se marchaba poniendo de excusa el periódico o el club de natación. La única que todavía no había intentado hablar con ella era Bibiana. Quizás porque conocía mejor a la chica, prefería esperar a que Sylvia se calmase para poder solucionar las cosas. Pero Clara no podía evitar pensar que sería mejor hacer algo cuanto antes. Había intentado convencer a Jack de hacer algo, pero el chico prefería mantenerse al margen.

La campana del fin del descansó sonó y las alumnas fueron poco a poco ocupando sus asientos. Clara abrió la boca para decir algo, pero decidió que era mejor mantener el silencio. Desde su sitio, Sylvia podía sentir como su amiga quería hablar con ella. Sin embargo, no encontró el valor necesario como para darse la vuelta. Quería olvidar toda la conversación que tuvo con Gemini, todo lo que había estado a punto de decir, la forma en la que había leído sus preocupaciones, pero necesitaba tiempo. Cada vez que veía a sus amigas era un recordatorio de lo que su lucha significaba. Nunca había pensado que aquellas cosas le preocupasen, pero había otro motivo por el cual aquello la aterrorizaba.

No esperó a que Clara recogiese sus cosas y ni siquiera se dirigió a la puerta donde Elyon y Keyla la esperaban sino que caminó directamente hasta la biblioteca. Bibiana debía de estar todavía en la universidad así que todavía no era su turno. Tendría un tiempo de paz. O eso pensaba.

- Nunca te tomé por la clase de persona que huye –comentó la voz de Bibiana detrás de ella cuando tomó asiento en una de las salas de lectura.

- Debería haber sabido que estarías aquí, Bibí –suspiró Sylvia mientras Bibiana se sentaba a su lado.

- Es Bibiana –dijo la chica sacando un libro de su mochila. Empezó a leerlo en silencio hasta que finalmente Sylvia decidió romper el silencio.

- ¿No vas a decir nada?

- ¿No deberías ser tú la que empiece?

- Touché –se rio Sylvia–. Siento haber estado evitándoos estos días. Estoy un poco… confundida, supongo.

- Sabes que puedes hablar con nosotras en cualquier momento.

- Sí, pero… creo que todavía necesito un poco de tiempo.

- ¿Un tiempo para hablar… o un tiempo para luchar?

Sylvia se quedó un rato sin decir nada. Sacó su espejo del estuche y lo puso sobre la mesa pasándoselo hacia Bibiana. Las dos sabían que quería decir con ello, pero Bibiana no se movió. Quizás no había notado lo seria que era la situación hasta que Sylvia le había dado su propio espejo para guardarlo.

- Sylvia…

- Sé lo que vas a decir, pero por favor, no quiero que caiga en malas manos.

- No puedes hablar en serio –la miró sorprendida Bibiana–. No puedes dejar de luchar. Tú siempre pelearás, ¿no es así?

- Claro que pelearé, cuando haya algún problema. Pero ahora… necesito estar un poco alejada. No te pido mucho, solo una semana. Dame una semana sin… una semana sin Pretty Cure.

- ¿Qué pasó el otro día? Esto no es propio de ti.

Bibiana estaba intentando desesperadamente encontrar alguna forma de hacer que Sylvia comprendiese que aquella no era la solución. Echó una mirada entonces al libro que había en la mesa y no pudo evitar sonreír. Era una antología de mitos que a Sylvia le gustaba leer cuando era pequeña.

- Siempre te gustaron esas historias. Leyendas sobre héroes valientes que salvan la humanidad. Una vez me dijiste que ibas a ser uno de ellos.

- … no lo estaba leyendo por eso…

- ¿Por qué?

- Boudica –abrió el libro y señaló una historia–. Luchó contra el Imperio Romano para liberar a su pueblo. Acabó suicidándose después de que arrasaran su ejército. Luchó para nada.

- Eso no es…

- Juana de Arco –pasó la página mostrando otra–. Quemada en la hoguera por defender su hogar también.

- ¿Qué estás intentando decir?

- Todas estas personas lucharon por lo que querían justo, pero al cabo del tiempo, acabaron siendo derrotadas porque su enemigo jamás se detenía. ¡Sacrificaron su vida para nada!

- ¿Crees que eso es lo que nos va a pasar a nosotras?

- No… no lo sé. Creía que Reflecta iba a ser el final, pero mira ahora…

- Sylvia eso no…

Antes de que Bibiana pudiese añadir algo más un ruido retumbó por toda la escuela y sus espejos empezaron a brillar. Bibiana miró el de Sylvia todavía en la mesa, pero su amiga no se movió. Tenía los puños apretados y los ojos cerrados como si intentara evitar lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Bibiana suspiró y empezó a dirigirse a la salida.

- Eso no nos pasará –dijo antes de marcharse–. Incluso si pasa, no significa que vayamos a rendirnos. ¿De verdad vas a dar la espalda a toda la gente que te importa?

Sin esperar la respuesta, Bibiana salió corriendo hacia la plaza que había junto a la escuela. Clara y Elyon ya se encontraban allí y frente a ella se alzaba Taurus con una dura mirada. Las chicas sacaron sus espejos para transformarse.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

- ¿Dónde está Sylvia? –se preocupó Star.

- Vendrá –aseguró Planet.

- Pretty Cure, puede que me vencieseis la vez anterior, pero ¡ahora no os dejaré marchar tan fácilmente!

Tras decir esto Taurus golpeo con su puño el suelo provocando un potente terremoto que destrozó toda la plaza en un segundo. Las chicas saltaron intentando esquivar el temblor, pero Taurus aprovechó entonces para lanzar los escombros que salían del suelo. Sun indicó a las chicas que fuesen saltando en los escombros para así poder evitarlos. Sin embargo, Taurus pronto comprendió lo que estaban haciendo así que empezó a girar sobre sí misma provocando un potente huracán que golpeó a las chicas. Star se levantó antes e intentó despistar a Taurus lanzando escombros contra la villana, pero esta simplemente dio un pisotón levantando un trozo del suelo como escudo. Cuando Planet se acercó para golpearla, Taurus rompió el escudo y lo estampó contra Planet antes de que esta pudiera reaccionar. Sun agarró a Star para apartarla antes de que unos picos saliesen de la tierra intentando herirlas. Las chicas empezaron a esquivarlos sin mucha suerte ya que estos eran muy rápidos.

- Tenemos que distraerla de alguna forma –les gritó Sun–. Sino no tendré tiempo para invocar el Sun Chariot.

- ¡Solo un poco más de tiempo! –les pidió Planet–. Cuando Moon venga las dos podremos detenerla.

- ¿No podemos hacer nada para ayudarla? –se preguntó Star.

- Esto es algo que debe decidir por ella misma. Sylvia está preocupada por los sacrificios que hemos sufrido y sufriremos como guerreras. Pero mientras hablaba con ella… me he dado cuenta de algo.

- ¿De qué? –Star invocó su espejo para tratar de evitar los escombros de Taurus, pero este se rompió con facilidad así que tuvieron que retroceder de nuevo.

- Sylvia no se ha mencionado a sí misma en ningún momento. Ella no tiene miedo de esos sacrificios, no tiene miedo de que esta lucha dure para siempre…

- … tiene miedo de lo que nos ocurra a nosotras –completó Sun comprendiendo lo que quería decir.

- Acaso… ¿acaso Sylvia no confía en nosotras?

- ¡Basta de cháchara!

Taurus se había cansado de lanzar escombros a las Pretty Cure como calentamiento y estaba preparada para empezar de verdad el combate. Sonriendo ella cogió carrerilla para acercarse a las chicas intentando golpearlas, pero de repente una figura apareció frente a ella deteniendo su puño.

- ¡Moon! –se alegró Star.

- Te lo dije –sonrió Planet.

- Sí que has tardado –murmulló Sun con una pequeña sonrisa.

- Sí, sí, pero ¿qué tal una pequeña ayuda? –se quejó Moon intentando detener el puño de Taurus.

Planet corrió rápida a su lado para ayudarla a empujar a Taurus. Sin embargo, la villana era demasiado fuerte así que pronto Star y Sun se unieron para empujar sus puños. Taurus y las Pretty Cure comenzaron a forcejear.

- N-n-no es que… no confíe… en vosotras –intentó explicar Moon mientras empujaba.

- L-lo e-entendemos –sonrió Star–. A nosotras también… nos preocupa c-c-cuando terminará todo esto… y por fin podremos estar en paz.

- No es… eso.

- ¿Q-1ué? –se sorprendió Sun.

- Quiero decir… en parte sí. P-pero no es eso lo que… de verdad me preocupa. Pero tenías razón –se giró a Planet–… huir no sirve de nada y jamás… voy a dejar a la gente que quiero detrás.

- Me a-alegra eso entonces.

Las cuatro dejaron que Taurus ganara algo de terreno y entonces empujaron a la vez en sincronía echando a la villana un poco hacia atrás. No fue mucho, pero sí lo suficiente para que Star, Planet y Moon pudiesen golpearla con un puñetazo y Sun se apartase para invocar su ataque.

"Poder del sol… El carro de sol marca mi camino… y mi sabiduría alumbra el futuro… ¡Pretty Cure Sun Chariot!"

La villana intentó detener el avance del ataque con sus propias manos, pero pronto notó como sus manos empezaban a quemarse sin remedio. A regañadientes, tuvo que marcharse dejando a las Pretty Cure atrás con un grito de frustración. No le gustaba tener que dejar las cosas a medias y mirando sus quemaduras se prometió a sí misma que le haría pagar a Cure Sun el daño que le había hecho. Las chicas se giraron sonriendo a hacia Moon que se sentó un tanto cansada.

- ¿Vas a contarnos lo que te pasa? –Sun se sentó a su lado.

- Eh… bueno, en cierto sentido teníais razón. Me preocupa que esta misión os haga un daño que no se pueda reparar. Pero comprendo que habéis tomado esa decisión sin importar las consecuencias, igual que he hecho yo. Siento no haber tenido en cuenta vuestros sentimientos.

- Nunca se te han dado bien esas cosas –se rio Star sentándose a su otro lado–. Quizás es cierto que siempre habrá un peligro en este mundo, pero tú misma lo dices, nosotras siempre vamos a pelear. Si tenemos esperanzas, estoy segura de que algún día la paz reinará.

- Sí, además quizás algún aparezca alguien para sustituirnos –bromeó Planet.

- Eso… no era exactamente lo que me preocupaba.

- ¿Qué era entonces?

- Mmmm… creo… creo que necesito un poco de tiempo para pensarlo. Pero os prometo que no interferirá con mi misión… ni con nuestra amistad.

Moon se levantó con una nueva decisión en la mirada. Quizás se había dejado llevar demasiado por las palabras de Gemini. Mientras tuviese a sus amigas cerca ella no iba a rendirse. Ella tendió la mano hacia delante y pronto Planet, Star y Sun se la estrecharon. Con sus cuatro manos unidas, todas sintieron que no había cosa que no pudiesen derrotar.

Próximo Septiembre: Capítulo 41: La preocupación de Zana ¡Hay que estar alerta!

Y este verano: ¡La película Super Pretty Cure Cosmos: Aventuras en el Circo de la Imaginación!

¡Algo terrible está pasando! La imaginación de todo el mundo se está apagando poco a poco así que las Pretty Cure tendrán que averiguar que ocurre. Con ayuda de Marla y Shai, ellas viajarán hasta el misterioso Circo de la Imaginación, la fuente donde nace toda la creatividad. Allí tendrán la ayuda de Harlequin, el antiguo amigo invisible de Sylvia, con el que viajarán por las zonas más oscuras del circo, ¡para que la imaginación vuelva a fluir de nuevo!