Capítulo 41: La preocupación de Zana ¡Hay que estar alerta!
Sylvia saludó a Martha por la mañana mientras se quejaba de lo injusto que era ir al instituto tan temprano. La mujer se rio un poco de ella mientras le pinchaba las mejillas. Sylvia se marchó con la mochila al hombro y empezó a andar de forma despreocupada por la acera hasta que vio la sombra de un gato en el asfalto. Se giró con la esperanza de ver a Zana, pero no se trataba de un gato negro. Suspiró un tanto decepcionada hasta que vio una figura familiar frente a ella. Zana estaba en su forma humana apoyada en la pared.
- ¡Zana! –se sorprendió Sylvia–. ¿Estáis bien? ¿Dónde has estado?
- Silencio, pueden estar viéndonos –Zana le tapó la boca–. Reúne a las demás en la base de Keyla, os estaré esperando allí.
Antes de que pudiese detenerla, Zana se transformó en gata y saltó sobre un tejado hasta desaparecer. Sylvia entonces se giró y echó a correr hasta el instituto donde informó a las demás de lo que Zana le había dicho. Ellas llamaron con rapidez a Bibiana y decidieron verse justo después de las clases sin esperar un minuto. En cuanto sonó el timbre, las chicas salieron corriendo hacia la base que había en la casa de Keyla. Se reunieron en el camino con Bibiana. Tal y como esperaban, Zana estaba esperando allí transformada en gato.
- Zana dodi –sonrió Doggy–. Que alegría que estés bien dodi.
- Miau –maulló Zana con una pequeña sonrisa. Ella saltó hacia atrás aterrizando en su forma humana–. Yo también me alegro de que estéis bien.
- Te hemos estado buscando por todas partes –Clara frunció el ceño mientras todas se sentaban–. ¿En qué pensabas al irte tú sola?
- Tenía que proteger el Ofiuco ante todo –explicó Zana.
- Entiendo tus razones, pero da la sensación de que no confiabas en nosotras –le espetó Bibiana. Las dos se miraron durante un rato retándose hasta que finalmente Zana desvió la mirada.
- No es que no confíe en vosotras, me habéis mostrado muchas veces que sois dignas de ser Pretty Cure –dijo Zana con tranquilidad–. Pero eso no significa que podáis con todo lo que va a venir.
- Pero ahora tenemos un nuevo poder… bueno, lo tiene Clara, pero seguro que al final todas lo conseguimos –Elyon trató de mejorar el humor.
- Si tan preocupada estás de que obtengan el Ofiuco podría ayudarnos a mejorar –espetó Bibiana–. Se supone que eres Cure Cosmos, ¿no? Quizás puedas darnos algún consejo.
- Perdí todos mis poderes cuando sellé a Skade, ahora ya solo me queda una chispa.
Bibiana se mantuvo en silencio durante un momento evaluando a Zana. Sabía que su compañera había pasado por mucho, pero no podía evitar comparar lo parecido de sus situaciones y lo diferente que habían actuado. Cuando Bibiana lo perdió todo a manos de Reflecta, quiso olvidarse de todo ante la imposibilidad de poder combatir de nuevo. Pero al conocer a las demás su actitud cambió. Al ver cómo se esforzaban Sylvia y las demás para salvar a sus seres queridos, Bibiana había ganado un respeto enorme por ellas. Quiso convertirse en una mejor versión de sí misma gracias a ellas. Sin embargo, Zana parecía sentir algo diferente. Aunque era obvio que las consideraba como amigas y estaba agradecida por su ayuda, Zana todavía tenida dudas sobre sus capacidades. No parecía creer que su ímpetu pudiese superar todos los obstáculos. Y sinceramente eso molestaba a Bibiana de forma personal.
- Nuestros enemigos ya saben que el Ofiuco se encuentra en el Castillo Celestial, lo único que evita que vayan a por él son las defensas del castillo y el hecho que está escondido tras una barrera.
- Y así debe seguir –le cortó Zana.
- Bueno, chicas, tampoco hace falta discutir –intentó intervenir Elyon.
- Yo creo que sí –Bibiana avanzó un paso hasta ponerse frente a Zana.
Las dos se miraron evaluando a su oponente en apenas unos segundos. Clara suspiró intentando encontrar alguna forma de detener aquella pelea. Mientras Sylvia se arrepentía de no tener palomitas para tal enfrentamiento, a la vez que Keyla la miraba con una ceja en alto adivinando sus pensamientos. Elyon miró a Doggy con esperanzas de que él pudiese hacer algo, pero él tan solo se encogió de hombros. Entendían porque Bibiana podía enfadarse, pero aquello no iba a solucionar nada. Un gran terremoto sacudió la base sin previo aviso haciendo que las chicas cayesen al suelo.
- ¡Es Leo dodi!
Las chicas dejaron a Keyla a salvo en la base mientras sacaban sus espejos listas para encontrarse con la villana. No tuvieron que buscarla durante mucho tiempo ya que todas las nubes se encontraban en la misma calle. En el camino vieron como la gente se iba desmayando poco a poco. En efecto, Leo parecía estar recolectando energía para su señora. La villana las vio, pero las pasó por alto sin tomarlas en serio.
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
Sin embargo, cuando su transformación terminó Leo ya no estaba allí. De repente apareció detrás de Sun y la golpeó en la espalda con su vara. Esta absorbió la energía de Sun y la lanzó contra el suelo. Moon y Star reaccionaron rápidamente para lanzarse contra Leo, pero la villana ya estaba retirándose.
- Sun, ¿estás bien? –preguntó Planet.
- Solo un poco debilitada –se levantó la otra.
- Con eso no serás capaz de lanzar ese ataque tan peligroso –sonrió entones Leo–. Y sin eso…
Antes de terminar la frase, se abalanzó contra ella cruzando toda la calle en un rápido movimiento. Las chicas apenas la habían visto pero se dieron cuenta entonces de una línea brillante en el suelo que de repente explotó delante de ellas. Star apenas consiguió activar su escudo que estalló en miles de piezas. Planet lanzó los guijarros contra Leo, pero ella movió la vara para desviarlos con facilidad. Sun intentó usar su arma también, pero estaba demasiado debilitada, así que Moon se abalanzó lanzando un haz de luz desde su cuchilla. Leo se lado para esquivarlo y entonces la agarró del brazo y la lanzó sin dificultad contra Star. Movió su vara y lanzó un potente disparo que destrozó gran parte de la calle y las lanzó al otro lado. Planet apareció detrás de ella para golpearla con una patada que Leo supo detener con su vara. Sin embargo, aquello había conseguido bloquear la vara por un momento. Sun apareció para golpearla por debajo. Su pie se estaba acercando cuando Leo soltó una sonrisa. Una poderosa aura la rodeó de repente impulsándolas hacia atrás. Planet y Sun cayeron al suelo.
- Será mejor que lo dejéis de una vez –suspiró Leo–. Jamás podréis vencernos. Ahora, si sois tan amables, me gustaría saber donde está la gata esa.
- Como si fuésemos a decírtelo –Moon apareció por el aire junto con Star listas para atacar.
- Que repetitivo –Leo movió su vara provocando una tremenda explosión que hizo que las dos cayeran gravemente heridas.
- ¡Déjalas en paz! –la villana se giró para ver como Planet se había levantado a pesar del daño.
- Por favor, no me digas que viene un discurso sobre lo valiosa que es la amistad.
- No veo la necesidad de dar uno a alguien que jamás lo entendería. Mi corazón sabe que mientras creamos en nosotras mismas ninguna perderemos.
Una potente luz morada brilló invocando frente a ella el Cosmic Sceptre. Recordó como su anterior intento había explotado por tratar de hacerlo demasiado rápido. Así que tomó aire sintiendo como su alma viajaba a un lugar muy lejano. Estaba de nuevo en la sala de la torre suroeste del Castillo Celestial. Ella dejó que el cetro justo en mitad de las nueve columnas y la maqueta del Sistema Solar que flotaba empezó a girar y girar. Las pequeñas nubes que había en el suelo se movieron a la vez formando pequeñas nebulosas y galaxias. Leo se alejó al ver la sombra de los planetas orbitando alrededor de Planet. Un frío aire azulado comenzó a envolverla y con el cetro dibujó un círculo con un aro en medio. "Poder de los planetas…" el símbolo se hundió en la tierra y surgió una espada con los símbolos de los planetas grabados como runas en la hoja. "La espada de los planetas juzgará tus acciones…" sacó la espada sin ningún problema y la alzó haciéndola más larga. Sonrió mientras el filo sobrepasaba la atmósfera a la vez que dejaba el cetro cruzado con esta. "… y mi experiencia será la juez". Una imagenenes de los planetas empezaron a aparecer detrás de ella. "¡Pretty Cure Planet Judgement!" Los planetas se arrojaron a toda velocidad contra Leo y finalmente Planet bajó la espada empezando a cortar hasta el cielo en dos. Leo trató de detenerla con su vara, pero esta empezó a quebrarse enseguida y se retiró con rapidez.
Cuando todo volvió a la normalidad, Planet cayó mientras se detransformaba del cansancio. Aquel ataque tomaba demasiada energía, ahora entendía mejor a Sun. Las demás aparecieron al poco tiempo con una sonrisa para ayudarla a levantarse. Todas habían oído sus palabras y se alegraban de que Planet confiase tanto en ellas. Zana se acercó en su forma humana y le tendió una mano con una sonrisa.
- Tenías razón –dijo al ayudarla a levantarse–. Siento no haber creído en vosotras.
- No te preocupes por eso –contestó Bibiana tratando de quitarle importancia.
- No, debía de haber creído desde el principio, es solo que…
- Es difícil empezar de nuevo –comprendió Bibiana–. Lo entiendo.
- La cuestión es que es obvio que todavía hay esperanza. Y por eso creo que es hora de que sepáis donde está el Ofiuco.
- ¿De verdad vas a contárnoslo? –se emocionó Sylvia.
- Pero si ya sabemos que está en el Castillo Celestial –recordó Clara.
- Aunque no sabemos como llegar hasta él –pensó Elyon.
La chica sonrió entonces y movió la mano mostrando las cuatro torres del Castillo Celestial.
- El Ofiuco no está escondido realmente en ningún lado, sino que se encuentra en un pliegue de la realidad –explicó Zana–. Solo desbloqueando el poder de las cuatro torres se puede llegar a él.
- Entonces que nos hagamos más poderosas es algo malo –frunció el ceño Sylvia.
- No, si conseguimos el Ofiuco y conseguimos los emblemas de este escuadrón podremos evitar el plan de Skade.
- En ese caso, nuestro siguiente objetivo es claro –sonrió Clara.
- ¡Nos haremos más fuertes dodi! –saltó Doggy.
- Y derrotaremos a los nuevos villanos –asintió Elyon.
- Pero lo más importante –Bibiana extendió la mano–. Lo haremos juntas.
Las chicas sonrieron y pusieron sus manos sobre la de Bibiana. Tras pensárselo un rato, Zana se unió al gesto poniendo su mano sobre las demás. Juntas alzaron las manos y sonrieron decididas a vencer sin importar cuanto costase.
Próximo mes: Capítulo 42: ¡No lo puedo creer! Alguien quiere adoptar a Elyon
