Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes me perteneces pero esta historia Sí.

N/A: Tenía tiempos sin pasarme por esta historia.

Advertencias: Lemmon/Lime (+18)


(...)Hold me and love me
Just wanna touch you for a minute
Baby three seconds is enough for my heart to quit (...)


Konoha's Tales

IV

Love Game.

Nara_Suri

Mayo de 2009.

Había intentado dormir pero la sensación de escozor entre las piernas, un pálpito extraño y a la vez divertido, me rememoraba mis pequeños y nuevos descubrimientos, y a su vez la conciencia misma de sexualidad. Era bastante raro, lo suficiente para tenerme confundida. Empezaba a dar vueltas en la cama, debía dormirme pronto si quería llegar a mis clases al día siguiente.

Durante muchos años mi contacto mi madre fue escaso, por lo cual sus nuevas ideas puritanas no llegaron a permearme tanto como ella hubiese querido. Así las cosas, crecí en la generación de los embarazos no deseados, el SIDA, las anfetaminas y los jeans descaderados. La revolución sexual era una parte fundamental de nuestra vida, las chicas teníamos sexo inicialmente con nuestros novios, a diferencia de mi madre que afirmaba se había casado virgen. No obstante, no sabía si lo que Sasuke y yo estábamos haciendo era lo correcto. Sasuke y yo salíamos hacía muy poco tiempo, más o menos medio mes, aunque éramos amigos desde hacía años y habíamos tonteado en el pasado. Tambien estaba lo de su partida a China. ¿Cuánto tiempo ha de pasar para acostarse con alguien en una relación? ¿Cuándo se supone que es el momento correcto para que un adolescente inicie su vida sexual? No tenía idea, pero a mis hormonas, a mi sexo y concretamente a todo mi cuerpo le gustaba lo que pasaba.

Negarlo hubiese sido engañarme a mí misma, a cada momento desde el sábado pasado quería volver a experimentar esa muerte pequeña y gloriosa llamada orgasmo. Me gustaba. Me gustaba y mucho. El sentir las manos de mi chico manoseando todo a su paso, su boca torturando mis pechos y sus dedos revolucionando mi sexo. El solo recuerdo me excitaba, me humedecía y me ponía malditamente cachonda, pero no me atrevía a ir más allá, a conocerme, a explorarme, me gustaba solo que Sasuke lo hiciera.

-. No puedo dormir.- le escribí un texto al Uchiha.

-. ¿Por qué, bonita? Tienes que - me respondió de vuelta.

-. Los recuerdos no me dejan dormir.- me mordí el labio debajo de las cobijas.

-. ¿Recuerdos, eh? Interesante…- su respuesta me indignó.

-. Idiota.-

-. Que grosera y linda eres, ponte en MSN si estas aburrida.- ese era mi chico.

-. Nel…compu en la sala y padres que creen que duermo.-

-. :c ven acá y dormimos juntos c:-

-. Sí, enseguida tonto…pasa por mí. Obvio no puedo salir, además no me dejarías dormir vampiro.-

-. Por supuesto que no dormirías, porque obviamente no te chuparía solo la sangre…- me ruboricé bajo las sabanas.

-. ¡Sasuke!- textee.

-. Sabes que te encanta…- estúpido novio pervertido y arrogante.-. ¿Podemos hablar? Pon el cel en silencio.- me escribió por SMS.

-. No puedo hablar, te respondería con monosílabos.-

-. Así está bien para lo que vamos a hacer.- no había terminado de leer el mensaje cuando mi teléfono empezó a vibrar entre mis manos.

Me metí debajo de dos capas de sabanas y mantas y puse mi almohada sobre mi cabeza.

-. Hola linda ¿Me extrañaste?-jodido Uchiha y su jodida voz de muerte.

-. Te dije que no me marcaras, sabes que en mi casa se escucha todo.- le susurré.

-. Eso solo lo hace más divertido.- se burló -. ¿Qué es lo que no te deja dormir pequeña Sakura?-

-. Tu polla, Cabrón.- pensó mi yo interno. -. Te dije que recuerdos.- dije entre dientes.

-. Deberías tocarte…-me dijo de la nada.

-. ¿Eh?-

-. Que deberías masturbarte.- sugirió.

-. No…-le dije. -. Te dije que no tengo sueño, no que estoy cachonda.-

-. Eso lo podemos solucionar.- bromeó. -. Un orgasmo te ayudará a conciliar el sueño.-

-. Uchiha…-le dije bajito con reprobación.

-. Vamos preciosa, se me ha puesto dura nada más de saber que estas en pijama al otro lado de la línea.-

-. No es la primera vez que hablamos en la noche por teléfono.-

-. No es la primera vez que me empalmo hablando contigo- jodido arrogante de porquería.

-. Sasuke kun tú…-me mordí los labios.

-. ¿Yo…que?-sabía que quería preguntarle.

-. Tu…te has…te has…-

-. ¿Me he que, preciosa?-

-. Tu sabes…tocado el…eso cuando hablamos.-

-. ¿Qué si me la he meneado hablando contigo?- me preguntó con ese tonito de guarro que me ponía a 100. -. Humm…sí, tú nunca te das cuenta.- se sonrió.

-. Pervertido…-

-. Que cuando estas entre las cobijas haces una voz de viciosita que me pone malo.- ¡Joder! Sus palabras me punzaron en el sexo. -. Ahorita me tienes brutísimo.- me susurró de manera muy erótica, los recuerdos de nuestra tarde me invadieron y mi pecho se hizo visible bajo la fina camiseta de dormir.

-. Tonto…-dije bajo, las paredes de mi casa eran como de galleta. Que vamos, se escuchaba todo.

-. Tonto me tienes bonita…-bromeó. -. No he parado desde que llegué a casa, mi cuarto aun huele a ti.- apreté las piernas buscando acallar las punzadas en mi sexo. -. Me tienes seco…-su respiración se hacía pesada palabra tras palabra. -. ¿Cómo es el pijama que traes puesto?- preguntó con la voz ronca.

-. Humm pues de pantalón.- era jodidamente cómoda. Pantalones de pijama rosas con unicornios y arcoíris, con una camiseta con un arcoíris estampando en el centro, la mar de cursi.

-. ¿De conejitos o dinosaurios?- me bromeó.

-. De unicornios.- le dije con un mohín.

-. Eso solo le pone más morbo.- lo oí reír. -. Quítate los pantalones.- dijo con una orden. -. Haremos que esas tetas se te pongan duras y que te mojes.-

De todas las experiencias eróticas que he tenido en mi vida he de decir que esta ha sido de las más satisfactorias. Le hice caso al moreno y bajé mis pantalones de pijama infantiles, a la par de mis bragas recién cambiadas después de venir de su casa. Podía sentir mi pecho endurecerse bajo la camiseta.

-. Ya…- enterré mi cabeza bajo las cobijas con la mitad del cuerpo desnudo.

-. ¿Te dejaste las bragas?- preguntó.

-. No… me las quité también…- dije nerviosa.

-. Buena chica cariño…- me dijo. -. Tienes un conejito muy lindo, que me gustó mucho comérmelo hoy.-las imágenes de nuestra tarde era impactantes. -. Y te corriste en mi boca dos veces, eso sí que fue excitante.- la voz de Sasuke era muy erótica. -. ¿Te quitaste el sostén?- preguntó.

-. Sí, duermo sin el.- le dije bajito.

-. Cuando duermas conmigo, lo vas a hacer desnuda.- me bromeó. -. Súbete la blusa y toca tus pechos.- me dijo con morbo. -. ¿Estan duros tus pezones rosados?- preguntó mientras yo dejaba a la vista mis pechos.

-. Sí…-dije avergonzada de estar casi que desnuda bajo las cobijas.

-. Me gusta tu actitud nena.- me dijo seductor. -. Magreate las tetas para mí. Tócalas, jálalas, tira de tus pezones. Quiero que se te ponga el sexo bien mojadito amor.- me mordí los labios al oírle tan deshibinido.

Mi pecho subía y bajaba al oírle hablar por el otro lado de la línea. Estaba prendida, excitada y caliente como un horno. Tocaba mis senos duros, siguiendo las órdenes de mi chico. Mi sexo se encendía de recordar lo vivido el día de hoy. Quería sentirlo, que me lamiese el sexo y me llevase al orgasmo. Toda yo palpitaba y respiraba con pesadez. Él al otro lado de la línea le pasaba lo mismo, mientras se tocaba la polla rítmicamente.

-. Ufff…mis sabanas huelen a ti.- mis manos se deslizaban por mi vientre tocando mi carne caliente. -. Joder molesta, no sé de donde me sacas más y más leche- me comentó. -. ¿Te estas tocando ya?-

-. No…-dije con algo de vergüenza.

-. ¿Por qué no, mi pequeña molestia?- me dijo usando ese mote que tanto le gusta. -. La idea es que lo disfrutes.-

-. Es que…- dije lo más bajito que pude. -. No se me da miedo…- lo sentí ahogar una carcajada al otro lado de la línea.

-. Hay linda…cada que dices eso y pruebas terminas pasándolo bien.- me dijo con arrogancia. -. Satisfácete mi amor, quiero que goces. Te prometo que mañana te haré gozar el doble.- le oí gruñir al otro lado de la línea. -. Baja la manita…anda.- deslicé mi mano izquierda por mi vientre. -. Dime ¿Tienes el conejito mojado?-

-. Si…-dije con la voz entre cortada.

-. Jo…- me dijo en un gemido. -. Apuesto a que tu coño está caliente y lleno de tus jugos.- hablaba rápido y como ahogándose. -. Tu sexo es saladito y dulce a la vez mi pequeña molestia…- mis dedos viajaban conociendo mi intimidad. Los labios menores, la vagina y el clítoris. -. Se te pone muy tierno y gozas de lo lindo cuando doy mordisquitos, te lo lamo o te succionó.-frotaba los dedos de mis pies uno contra otro para pesar en otra cosa. -. Abre bien las piernas y frota tu palma contra tu botoncito.-

Le hice caso al moreno, y con el centro de mi mano roce mi sexo dándome un gustillo delicioso que me robo el aliento por un segundo. Suspiré pesadamente mientras con mi hombro derecho y mi oreja sostenía el móvil oyendo a mi novio diciéndome guarradas al otro lado de la línea. El vello se me crispaba cada que mi mano se movía sobre mi coño. Lo que menos me imagine es que algún día iba a terminar teniendo sexo telefónico con mi antiguo mejor amigo.

-. ¿Te gusta linda?- preguntaba agitado. -. ¿Estas conociéndote aun o estas gozando mi amor?- me sentía a punto. -. Lo que diera por verte así. Acostada bajo las cobijas, acalorada, con los pechos en punta gozando mientras te consientes ese coño rosadito y lindo. Lo tienes prieto pero siempre esta mojado, cuando te metí la punta hoy pensé que me iba a correr de lo rico que me apretabas.-

La tensión en mi vientre se soltaba mientras le escuchaba, tuve que tragarme todos los gemidos de placer que sentía mientras me corría para que no me oyesen en mi casa. Sasuke si daba rienda suelta a sus ruidos onanistas y diciéndome guarradas de puta madre.

-. Amor….-fue lo único coherente que le dije después que el placer cesó.

-. Aquí estoy linda…-se oía agotado. -. Aquí estoy ¿Estas bien?- preguntó.

-. Sí…-dije bajito.

-. ¿Te corriste?- me preguntó.

-. Aja…-dije bajito y con pesadez mientras me acomodaba el pijama.

-. Me alegra saberlo…-

-. Estoy cansadísima…-

-. Te dejo dormir mi amor, la idea era esa. Te amo mucho.-

Cuando desperté a la mañana siguiente tenía las bragas pegajosas y el sexo aun mojado. Tenía que ir a la clase preparatoria para el examen de Estado. Caminé desorientada al baño, a lo que acto seguido me desvestí y me puse bajo la ducha. El agua caliente me relajaba poco a poco, despertando todo mi cuerpo y mente. Me dolía un poco el cuello, restregué mi tripa adormilada. Los recuerdos de Sasuke y nuestra erótica charla me embargaron.

Mientras me lavaba recordaba como las manos de mi novio me tocaban sin piedad cada parte de mi cuerpo, me sentía cada vez más despierta y cachonda. Me toqué hasta correrme bajo la ducha tal y como el moreno me había indicado. Pasé el resto de mañana como una moto, no me concentraba en nada, tan solo miraba la pantalla del teléfono esperando algún texto de mi chico indicándome que ya se había despertado.

-. ¿Estas despierto?- le pregunté a eso de las 10:30 am mientras estábamos en la pausa de 30 minutos.

-. Sí…acabo de levantarme bonita. ¿Dormiste bien? ¿Te marco?- me texteó de vuelta.

-. Sí…- no me atreví a escribir nada más.

No pasaron ni dos segundos cuando mi teléfono empezó a vibrar en el bolsillo de mi falda. Me puse en pie, dado que no me apetecía que mis amigas nos escuchasen hablándonos cursi el uno al otro. Además que últimamente, como que nos daba por hablar cosas bastante privadas por el móvil.

-. Hola linda…- a kilómetros se notaba que mi mensaje lo había despertado.

-. Hola feo…- le dije con un risita. -. Siento haberte despertado.- dije de manera empalagosa.

-. No me despertaste.- mintió descaradamente. -. ¿Dormiste bien?- me preguntó.

-. Sí…-dije en un tonito que nunca me había escuchado.

-. ¿Soñaste conmigo?- se notaba que ahora si estaba despierto.

-. No.- le aclaré.

-. Yo si contigo…- se rio. -. Pero prefiero contarte después, porque has de estar con las pesaditas de tus amigas.-

-. No estoy con mis amigas.-

-. Da igual…cuando nos veamos te cuento.- me dijo hablando como bebé. -. ¿Quieres que pase por ti a la escuela?- la sola idea me tentó.

-. No…Estoy aun en clase-dije racionalmente.

-. ¿Pasó por ti al medio día?- preguntó. -. Te llevo a tu casa si quieres.- ofreció.

-. No seas tonto…- le dije maquinando mi travesura. -. Más bien, llego a tu casa y almorzamos juntos.-

-. ¿A que debo el honor?- preguntó extrañado.

-. A que quiero verte, idiota sorbe flanes.-

-. Que pesadita estas…-dijo ahogado de risa. -. Molesta…-

-. Lo único es que me lleves a mi casa después a cambiar para ir a lo de Amy.- le dije.

-. Pues vale…si mi querida novia va a hacerme el honor de almorzar conmigo hoy, podría incluso poner buena cara e ir a esa horrible fiesta, de música horrenda y llena de pijos de mierda.-

-. Mira que el pesado eres tú. Son mis amigos amor, no los trates así. Además la música no esta tan mal y podrás asegurarte que no baile con nadie más.-

-. Vale, me has convencido.- dijo gruñón. -. ¿Qué quieres pedir para almorzar?- preguntó.

-. No pidas nada… cocina algo sencillo.-

-. No tengo ganas de cocinar.- dijo de manera calmada. -. Además que en mi nevera no hay más que Coca-Cola y pastel.-

-. Pide lo que quieras…BK.-

-. Vale…- dijo con pereza. -. ¿En cuánto vienes?-

-. Salgo a las 12 y tu casa está a un par de cuadras.-

-. Ok…te espero entonces linda.- me dijo. -. A ti y tu uniforme de colegiala….-todo mi cuerpo ardió.

-. Pervertido…-

-. Te amo…-

-. Yo también te amo…- contesté de vuelta. -. Nos vemos.- dicho esto cerré el teléfono.

La hora siguiente al receso fue una verdadera tortura. Quería ver desesperadamente a Sasuke. Quería sentirle, quería hablar con él, que nos besásemos y ¿Por qué no? Quería tener algo de intimidad con mi chico. Por lo que cuando el profesor de matemáticas terminó la lección un poco antes, parecía que me hubiese dado la mejor noticia del mundo. Ya me las había arreglado para llamar a mi madre y decirle, que teníamos un simulacro sorpresa hasta las 4 pm, por lo que no iría a almorzar, por lo que mientras el Uchiha y yo no saliésemos de su casa estaríamos bien.

Para cuando llegue a su casa hacía un calor de muerte, tanto que me arrepentí de no haber aceptado la oferta de mi chico de irme a recoger. Abrí la reja, que siempre estaba sin seguro y busqué cerca de las plantas de mi suegra la llave extra que siempre dejaban en caso de emergencia. Me quité los zapatos al entrar y desabotoné un poco mi blusa para refrescarme un poco. Encontré a mi chico apoltronado en el sofá viendo la tele mientras comía algo de pastel.

-. Hola feo…- le dije mirándole divertida, a lo que el levantó la cabeza para verme.

-. Molesta…-gruñó con su tono de amargado habitual. -. Me has pillado sin bañar y desayunando, no te esperaba sino como en 1 hora-

-. Te espero en tu cuarto, muero de calor.- me desencajé la camisa del uniforme. -. Tráeme pastel- le pedí.

El cuarto del moreno estaba fresco, por lo que me desabotoné un poco más la camisa dejando ver algo mi escote a ver si lograba bajarme el bochorno. Tenía las mejillas tan rosas como mi cabello cuando me miré en el espejo del baño, a lo que lavé un poco la cara. Cuando volví a la habitación el moreno estaba sentado en la cama, con una porción de pastel de chocolate al lado. Me recosté, tomando el plato para quedar a lado y le di un beso casto en los labios.

-. Gracias lindo…- puse el plato a mi lado izquierdo mientras el moreno me besuqueaba suavemente.

-. Molesta…-gruñó girándome, lo que hizo que yo quedase encima de él.

-. ¡Sasuke!- le grité sobre mis rodillas, que quedaron a cada lado de sus piernas.

-. Molesta…- me dio un beso suave en los labios. -. Déjame darte de comer.- me dijo como un niño pequeño.

-. Vale, pero no seas brusco.- le reñí.

-. ¿Te lastimé?- preguntó alarmado.

-. No…pero me dejó descolocada.- pegué su frente con la mía.

-. Perdóname…- dijo soltando sus brazos de mi espalda.

-. Voy a acostarme aquí ¿Vale?- me quité de encima de él. Me recosté con la cabeza en sus piernas, el Uchiha tomó el plato para dejarme acomodar. El moreno tomó el control del Aire acondicionado y lo encendió.

-. Me gusta cómo te vez vestida de colegiala…- su mano libre jugaba con mi cabello mientras me alimentaba.

-. Me veo fatal…- me quejé.

-. Claro que no…- me corrigió. -. A mí me parece que te vez…mona.- dijo no muy seguro.

-. ¿Mona? ¿Cómo un bebé?- pregunté medio sentándome.

-. No como un bebé… te vez muy bonita quiero decir.- intentó acomodar las cosas.

-. Lo último que me falta es que tú me digas que soy mona como un bebé.- dije indignada. Él moreno me calló con un beso.

-. Eres muy molesta…- gruñó. -. Sabes que yo no te veo con ojos de bebé…- mi cuerpo se estremeció, al instante.

-. ¿Entonces cómo, Sasuke kun?- le dije con un tonito empalagoso, mientras me reacomodaba en sus piernas.

-. Como mi chica…- me dijo con una voz realmente sensual. Me dio un beso intenso enredando nuestras lenguas.

-. Pero mira que hace calor en este cuarto…- le dije con picardía mientras comía algo de pastel. Desabroché otro de mi botones dando una vista a mi escote y a toda la depresión de mis pechos, acto seguido le quité el plato de pastel de las manos y le puse en la mesa de noche. -. ¿Me decías lindo?- pregunté poniendo una de mis manos en su cara, mientras le rodeaba con mis piernas arrodillada sobre la cama.

-. Eres muy sexy mi amor.- sus manos estaban en la parte baja de mi espalda. Él intentaba besarme pero yo solo le rozaba los labios para molestarte.

-. ¿Solo sexy?- pregunté poniendo mis manos en su pecho fornido para ser un adolescente. -. A mí no me parece que yo sea sexy…-

-. Sí te hicieras una pequeña idea…- me sentó suavemente sobre su ingle. Estaba excitado pero levemente. -. Si tú supieras cuan sexy eres, tendría que encerrarte todo el día para que nadie te viese. Porque lo usarías a tu favor todo el tiempo, volverías más locos a los hombres de lo que ya los vuelves, y eso me convertiría en un asesino.- su mano bajo por mi faldita sobre mis glúteos, mientras me besaba con intensidad.

-. ¿De verdad? ¿Así de sexy?- le pregunté sonriendo infantilmente, mientras nos dábamos un morreo leve. -. Pero si yo nunca hago nada Sasuke kun…- tome un poco de crema de chocolate con el dedo y lo lamí sugerentemente. El Uchiha me besó el cuello mientras su pelvis se friccionaba contra mi sexo.

-. Ya se…- volvió a mis labios. -. Pero tienes un cuerpo muy deseable para tu seguridad.- tomé un poco más de crema de pastel y se la di a lamer.

-. Pero solo a ti te dejo tocarlo…- me estaba poniendo a cien el roce seco de nuestros sexos. -. ¿Lo ves?- tomé su mano derecha y la puse sobre mi pecho, mismo que él me magreó suavemente sobre la camisa.

-. Sí nena…sigue moviéndote así. Que vicio…- el moreno desabrochó con dificultad los botones restantes de la camisa. Sentí su erección a tope contra la tela de mis bragas, el sexo me palpitaba deseoso. El moreno me quitó la camisa e intentó desabrochar sin éxito mi sostén negro, mientras con comíamos a besos muy húmedos donde su lengua me exploraba.

-. Déjame ayudarte…- le dije contra su boca pasando sus manos hacia mis pechos, mientras soltaba el sostén. Ondulaba mis carderas sobre sus pelvis dándome un gustito excepcional.

-. ¿Ves lo que digo?- me preguntó arrojando mi sostén al piso. Instintivamente me cubrí con las manos sin dejar de besarle. -. Mira esos pechos ¡Joder!- retiró mi mano izquierda con suavidad, engullendo mi pezón en su boca.

Los gemidos salían de mi garganta de manera suave. Me sentía muy cachonda era otro nivel más de excitación al que había vivido ayer en el auto o incluso cuando nos tocamos después de venir de la playa. Se me crispaba el vello del cuerpo y una escalofrió delicioso me recorría la columna desnuda, mientras él me chupaba y jugaba con su lengua sobre mi pequeño botón rosáceo a la par que manoseaba mi otro pecho. Mis caderas se movían frenéticamente en círculos buscando más y más gozo.

-. ¡Sasuke kun!- gemí cachonda.

-. Uff…eres puro vicio molesta.-gruñó. Ni excitado dejaba de decirme así. -. Eres mía ¿Lo sabes?- me preguntó autoritario. Eso me encantó.

-. ¡Sí…! Solo tuya- su boca ahora envolvía mi pecho derecho. Quería llegar pero el roce no era lo suficientemente directo.

-. Así me gusta molesta…-su voz era autoritaria. Subió por mi cuello nuevamente a por mi boca. -. Solo mía…no voy a permitir que ningún otro imbécil ponga sus asquerosas manos en ti…- puso algo de chocolate en la depresión de mi pechos y lo lamio, humedeciendo todo mi pecho con su lengua. Hasta que lo escuché gruñir ligeramente. -. Acuéstate en la cama, boca abajo.- me… ¿Ordenó?

Le hice caso sin chistar. La habitación tenía un olor diferente al habitual olía fuerte, como cuando Sasuke se corrió sobre mí la primera vez, como a lejía. El pantalón de mi chico estaba manchado, mi sexo despedía un calor demasiado agradable. El moreno retiró mi cabello que escasamente me caía debajo de la nuca y todo mi cuerpo se tensó. La mano del Uchiha acarició mi columna suavemente como si yo fuese un conejito, yo me mordí los labios, agitada. Era una sensación muy erótica, su mano se coló bajo mi falda acariciando mis nalgas suavemente. Mi sexo se humedeció aún más.

-. Esa faldita me tiene loco.- la levantó dejando ver mis bragas. -. No sabía que no te ponías shorts debajo de la falda.- en realidad si lo hacía, pero hoy no lo había hecho adrede.

-. Si lo hago.- dije de bajito.

-. Pero hoy no lo hiciste…- su boca bajaba por mi espalda dejando un reguero de besos.

-. Hoy no tenía ganas de ponerme…- le dije juguetona. -. He tenido mucho calor todo el día…- coló su mano entre el colchón y mi sexo.

-. Pues no vas a volver a hacerlo- Sasuke nunca me había hablado de ese modo. -. ¿Me has entendido?- su voz era putamente erótica. Se oía mayor, muy varonil.

-. Lo siento Sasuke kun…- dije con inocencia. -. Es que…desde anoche estoy muy acalorada…- me giré quedando boca arriba con el moreno contemplándome a mi izquierda, arrodillado en la cama

-. ¿Anoche? Interesante…- se recostó a mi lado y me atrajo hacía él. Su voz era grave pero se oía más dulce. -. Fue muy sexy que te tocaras para mí.- acarició mis pechos con su yemas, mi pezones estaban en punta.

-. Gocé un montón…- le confesé gimiendo ligeramente ante su toque. -. Pero nunca como cuando me lo haces tú.- el moreno me apretó el seno izquierdo, lo que me hizo dar un quejido de gozo.

-. Qué bueno mi amor.- me ladeó una sonrisa arrogante. Su mano se deslizó por mi abdomen hasta meterse debajo de mi falda de nuevo. -. Me gusta que te des placer cuando yo no puedo dártelo.- sus dedos acariciaban suavemente mi sexo sobre las bragas empapadas. -. Sabes que me encanta que te sientas bien y que pienses en mí mientras lo haces.- coló su mano entre mis pantys de algodón.

-. Sasuke…- me mordí los labios. -. Sasuke kun…- sus dedos jugueteaban entre mis pliegues. Sentía el palpitar en mi sexo.

-. No seas desesperada…- se las arregló para quedar encima mío. -. Abre las piernas.- me ordenó.

Mis piernas se abrieron por inercia. La mirada de Sasuke era intensa, más de lo habitual tanto que hasta daba miedo. Pero era un miedo erótico, miedo a la cantidad de placer que podía darme. Sus manos bajaron mis bragas hasta mis tobillos, de allí las retiró con delicadeza y me las enseño divertido, con su sonrisa ladeada. Pareció olerlas un poco, lo que me desconcertó y excito al mismo tiempo.

-. He estado documentándome mucho.- sonrió mientras me manoseaba los pechos con delicadeza. -. Sobretodo sobre los órganos femeninos.- él estaba sobre mí y yo desordenaba su pelo mientras él me torturaba. -. Todo con un fin meramente educativo mi amor, no quiero nunca lastimarte.- el moreno mismo desnudó su torso al ver que era lo que yo intentaba. -. Quiero que cuando, finalmente pase. Ya sabes cuándo…tú te sientas plenamente convencida de que avancemos más allá de los toqueteos. Lastimarte lo menos posible y que lo disfrutes.- su lengua bajó por todo mi esternón y jugueteó en mi ombligo.

-. Tócame…- le supliqué, jalando un poco su cabello.

-. Hummm…- dejó de juguetear con mi cicatriz de nacimiento, tomó un poco de pastel con su dedo índice y me lo puso en la boca. A lo que yo lo lamí sugerentemente. -. Eres una molestia…- mis manos se deslizaron hacía su paquete sintiendo la humedad de su pantalón de pijama. Mi chico estaba excitado. -. Desesperadita…bonita. Nada se te ha perdido por ahí. - me bromeó, chupando uno de mis pechos. A lo que gemí muy cachonda. -. Estas muy fogosa hoy amor…- jodido Sasuke. Su mano izquierda se metió bajo falda acariciándome los exteriores del sexo. Toqué su pene que se dibujaba en el pijama en toda su longitud, a lo que él emitió un gruñido que me encendió aún más. -. Dejemos las manitas quietas…- se quitó de encima y me puso las manos sobre la cabeza. -. Así está mejor…- miré hacía su erección visible en los pantalones del pijama y a la macha húmeda que empezaba a secarse por partes dándole un color blanco.

-. ¿Te…te corriste?- le pregunté.

-. Sí…- jugueteó con su índice sobre mi pezón erecto. -. Mira nada más lo cachonda que estás, y que tetitas tan bonitas te gastas.-

-. ¡Eso no es justo!- le dije. -. ¿Cuándo te corriste?-

-. Por supuesto que no…tú haces que me corra en los pantalones restregándote contra mi polla.- sus dedos delineaban mis costillas. -. ¿O se te olvidó lo rico que te estabas moviendo sobre mi polla cuando tenías aun las bragas puestas?- la sinceridad y desparpajo de mi chico me tenían a cien.

-. No te sentí…-

-. Tienes el coñito tan mojado que ni te diste cuenta….- su mano me repasó rápidamente la hendidura. -. Mi molesta favorita está más receptiva de lo habitual y con calores…- el señor ciencia atacaba de nuevo, la yema de su índice subía desde mi vagina hasta mi clítoris, mientras me daba besitos cortos en uno de mis pechos. -. Tu último periodo fue hace…16 días-una sonrisa se curvó en su rostro. -. Estas ovulando…- dos de sus dedos empezaron a repasar mi hendidura ahora aumentando mi excitación.

-. Amor tócame más…sóbame el clito…-me interrumpió.

-. Shhh…- me hizo caso haciéndome gritar de placer, estaba por correrme. -. Estás hinchada, seguro que te toco un poco más y te corres. - sus dedos volvieron interrumpieron el toque. -. Me pone que ya me digas como quieres que te toque.- se llevó ambos dedos a boca y eso me excitó aún más. -. ¿Te pusiste cachonda en clases?- me preguntó.

-. Sí…- yo misma me agarraba los pechos buscando desesperadamente placer. Apreté un poco las piernas pero la mano del moreno me lo impidió.

-. Que rico investigarte molesta…- dijo divertido. -. Por eso estas así de inflamadita allá abajo, deja de apretar tanto las piernas linda.-

-. ¡Como un demonio Uchiha dame un puto orgasmo ya!- le grité frustrada. Mi mano bajó a quitar la suya.

-. Que molesta eres. Abre bien las piernitas…- me dijo con una sonrisa totalmente pervertida en su cara. Abrí las piernas lo más que pude sintiendo la humedad que impregnaba mis muslos y sexo. Sasuke me tomó los tobillos con sus manos y elevó mis piernas. -. Ven bonita…vamos a aliviarte con mi lengua…- lo siguiente que sentí fue el roce de su boca contra mi intimidad.

Ni siquiera me importó el hecho que Sasuke me estuviese comiendo el coño, estaba lo suficientemente frustrada como para disfrutar sin ascos ni tampoco inhibiciones como mi novio me chupaba el clítoris y metía la lengua entre mis pliegues. Solo podía jadear y jalar su cabello pidiéndole más. Me corrí rápidamente con las piernas levantadas, gritando su nombre, a lo que mis dedos de los pies se entumecieron de manera deliciosa.

-. Uf…-ronroneé cuando volví en mí. Mientras el Uchiha seguía lamiendo mi sexo, bajando ya mis piernas a la cama.

-. Tu conejito está más dulce…- comentó divertido. -. Tienes que escuchar lo viciosita que te oyes pidiéndome más…- me sonrojé violentamente, aun disfrutando de mi placer.

-. No fue ni sombra de mi orgasmo de la mañana.- me acurruqué en su regazo y le di un beso en los labios. Me dio un morbo tremendo el recordar donde había estaba esa boca apenas hace unos segundos.

-. ¿Te corriste en clases?- toqué su erección con delicadeza y le daba besos cortos en su pecho.

-. No…como se te ocurre.- las manos traviesa del Uchiha se metió bajo mi falda acariciándome el trasero.

-. Entonces…- preguntó celoso dándome una ligera nalgadita de manera delicada.

-. En el baño…- dije escondiéndome en su pecho.

-. ¿Te masturbaste mientras te bañabas?- quedé debajo de él tapándome el rostro con las manos. Él moreno empezó a besarme por todas partes para molestarme.

-. ¡Déjame en paz!- le dije avergonzada. Golpeando su pecho muerta de vergüenza

-. ¡Eres un viciosita!- me dijo molestándome. -. Mira nada más…- levantó mi falda de nuevo. -. ¿Te acariciaste esta preciosidad mientras te bañabas?- puso su frente contra la mía.

-. ¡Sasuke!- le grité apenada. -. ¡No me digas así!- intenté desviar la mirada pero él me lo impidió.

-. Me gusta más cuando dices Sasuke kun…- me dio un beso haciéndome reír. -. Además ¿Como más te digo molesta? Si eres una guarrita que se hace dedos mientras se baña.- sus manos detuvieron las mías para evitar que lo golpeara.

-. ¡No me digas así!- dije avergonzada.

-. No pasa nada amor…- palmeó mi centró en juego. -. Eres mi marranita ven…- me acunó como si yo fuese un bebé, pero le pegué.

-. Idiota…- le seguí golpeando.

-. Eh…quieta, quieta.- me sujetó las manos y volvió a ponerlas sobre mi cabeza. -. Es jugando enojona…- me dio un beso que rompí enojada. -. No seas tontita…a mí me encanta que te toques. Me está matando el morbo por saber los detalles, además…a mí me la pone un montón cuando te emputeses.- volvió a besarme. -. Porque aunque te mueves como toda una putita, solo me lo mueves así de rico a mí.- me las arregle para quedar arriba de él.

-. ¡Ja! Tonto…- le dije. -. No me digas así…- le apreté los huevos en venganza.

-. ¡Hey!- gritó. -. Con cariño molesta… estoy a cien contigo aquí y me lastimas-

-. Deja de decirme puta entonces…- le dije aun molesta.

-. Sabes que te gusta…- sus manos estrujaron mis nalgas. -. ¿Usaste la ducha de mano o te hiciste unos deditos?- mojó su índice y acarició mi clítoris, aun sensible por el orgasmo.

-. Eso no te importa…- mis pechos aún estaban duros.

-. Sí…si me importa. Me agarró de la cadera para sentarse en la cama. -. Vamos cuéntame…-

-. Que no…joder…- dejé que su boca bajara por mi abdomen mientras yo tomaba su cara. -. Sasuke…-

-. Cuéntame…- su lengua enloquecía mi ombligo. -. Ándale chiquita…-

-. Hmm… me estaba bañado.- la mano del moreno en mi espalda hacía que me arqueara. -. Me estaba lavando ahí, y me acorde de anoche…- cerré los ojos y me dejé hacer por el moreno que besaba mi tripa. -. Me empecé a…ya sabes…mo-me corté antes de terminar la frase.

-. ¿A que mi amor?- preguntó malicioso.

-. A excitar…- dije con timidez. El Uchiha me dio un mordisquito en mi pecho derecho que me hizo gemir.

-. Mentirosita… eso no era lo que ibas a decir… ¿Luego? ¿Te empezaste a que amor?-

-. Mi sexo se lubricó…- me dio un mordisquito ahora en el derecho, haciéndome gemir nuevamente.

-. Di lo que ibas a decir inicialmente, anda… seguro se oye cachondisimo de tus labios.- Me restregó contra su pene.

-. Me empecé a mojar.- dije tajante. - ¿Contento?- le pregunté.

-. Sí…- me besó de nuevo. -. Me gusta oírte hablar como una putita…- se burló. -. Que seas abierta conmigo en lo que sientes…-

-. ¿Quieres que te muestre que puedo ser una puta de verdad?- le pregunté. Tumbándolo sobre la cama.

-. Sakura…- quedó desconcertado al saberse bajo mi cuerpo y yo sentada sobre su pene, tan solo separados por su pijama.

-. Déjate hacer…- deje que su erección estuviese bajo mi trasero y empecé a movérselo. -. Me abrí el sexo…estaba muy…- los suspiros pesados del Uchiha me estaban cachondiando.

-. Uff…¿Muy qué amor…? ¿Cómo tenías el coñito?- le restregué más el trasero juguetona. -. Que culito tan rico…- mis dedos toquetearon sus pezones.

-. Mojadito bebé…- le dije con una risita maliciosa. -. Me toqué rapidito…y me vine.- me sentía caliente de nuevo.

-. Eso se oye muy bien… vamos a tocarte para que te vengas otra vez…- dijo juguetón.

-. No, no, no… no quiero así…-

Me puse en píe sin perder tiempo. El Uchiha me miró desconcertado mientras yo caminaba balanceando mis caderas sin sostén alguno tan solo con la falda roja tableada y las medias de la escuela. Busqué en su ipod alguna canción sexy para bailar un poco, apoyada de manera sugerente sobre su escritorio. Sabía que canción elegir porque estaba en mi carpeta, es una suerte que él no se metiese con mi música. I'm Slave 4 U de Brittney sonó de fondo.

-. ¡Oh vamos amor! ¿Es enserio?- se rió sentado sobre la cama empalmado.

Empecé a bailar de manera sensual con movimiento muy sugestivos para motivarlo. Me estimulé el cuerpo en el proceso. Cerré los ojos y deje que poder de Britney Bitch se apoderará de mí. Mis pezones estaban duros mientras me tocaba todo el cuerpo. Cuando quiso llegar el coro ya estaba cachonda y queriendo lío. Me senté en el escritorio del moreno y empujé con mi píe la silla móvil como invitándole a venir a verme más de cerca. El Uchiha entendió la indirecta y trajo la silla hasta el escritorio donde yo me contorneaba sentada con las piernas abiertas.

-. Qué lindo…- me dijo. -. Tócate más…- se acariciaba la polla sobre el pijama. -. Estás hecha un putón mi amor…- se rio. Pero a mí no me importaba, estaba cachonda. Me bajé del escritorio y me menee apoyada en el mesón. Me subí la falda hasta la cintura dejándole ver parte de mis nalgas y mi coño, mientras me movía como si me cogiese. -. Rico linda…- le pedí que se acercase con los dedos. El moreno vino al instante.

-. ¿Lo quieres así?- preguntó. Su mano ya iba hacía mi centro.

-. Yo sé que odias britney…- le tomé del cuello aun de espaldas, mientras me restregaba contra su polla. -. Pero a mí me pone muy loca…- susurré.

-. ¿Sí? Agregaré par canciones a mi lista entonces…- tomé su mano y me acaricié los pechos con ella.

-. Baila conmigo. Anda…- le invité.

-. Si puedo magrearte mientras…- se rio. Rodeando mis caderas con sus brazos haciéndome sentir su aliento detrás de mis orejas. -. Se me va a poner dura esta noche si me bailas así.- guie sus manos a mis pechos.

-. Bájate el pijama y arrímame la polla.- estaba como una puta moto y Sasuke también. Solté el botón de mi falda que cayó en mis tobillos. Me incliné sobre el escritorio y sentí el miembro caliente de mi novio restregarse contra mi culo. -. Amor estoy súper cachonda…- realmente lo estaba.

-. Me tienes tieso molesta…- me magreaba las tetas a la par. -. Ahora si eres toda una guarrita…- ambos estábamos desnudos con lo que quedaba de nuestra ropa en los tobillos.

-. No…- le detuve. -. Ahora si lo voy a ser…- estaba tan cachonda que me desconocía.

Sasuke me miró confundido cuando me giré pegándome su polla justo en el vientre al ser más alto que yo. Acto seguido me puse de rodillas y engullendo su miembro tieso como si fuese una paleta. El moreno suspiraba con pesadez, más manos acariciaron sus testículos y eso lo enloqueció. Los toqué con suavidad, mientras trataba de relajar más la garganta y me ayudaba de mi otra mano para metérmelo en la boca.

-. Jo…me vas a matar…- me decía. -. Amor, para. Detente un momento.- paré el movimiento y le miré con su miembro aun en mi boca. -. Vamos a la cama nena…- me pidió. Le di un besito y me puse en píe.

-. ¿Lo he hecho mal?- le pregunté algo cortada. -. ¿He sido muy brusca?-

-. Deja de decir tonterías…- se terminó de quitar el pijama manchado y quedó totalmente desnudo. -. Lo estabas haciendo muy bien… demasiado bien.- me dio un beso mojado donde su lengua jugueteaba con la mía.

-. ¿Entonces amor?- estábamos de píe y desnudos acariciándonos con cariño.

-. Ven…- me llevó a la cama donde nos sentamos ambos en la parte inferior. El moreno me besó con mucho más morbo acariciando mis piernas.

-. Bebé…- le llamé. -. Si lo he hecho mal dime, no pasa nada. Sabes que no se me da muy bien hacer mama…- me calló con un beso, acariciándome el sexo con suavidad.

-. Lo haces demasiado bien…- me dijo al oído. -. Pero si te dejaba continuar me hubiera caído… me estaban temblando las piernas de lo rico que me lo estabas haciendo.- mi mano buscó su miembro que estaba a cien.

-. En ese caso amor…- empujé su cuerpo al colchón. -. Aprovechemos que estas acostadito…- me senté en su abdomen, bajo esos abdominales marcados. -. Para que me dejes terminar de jugar…- lamí toda su longitud y engullí la cabeza.

Volví a mí mismo actuar, me lo metía hasta donde podía y succionaba con fuerza, mientras acariciaba sus gemelitos. Ocasionalmente me concentraba en la punta, estaba brillante y esponjosa. El Uchiha respiraba con pesadez y soltaba una que otra maldición. A veces me agarraba el trasero o los pechos, lo que me tenía bastante prendida. Cuando me aviso que iba a llegar paré de mamar, para arrodillarme en el piso. A lo que, cuando me supe cómoda volví a mi faena. Me trague toda la corrida de mi chico, a lo que le di un beso en la punta para volver con él a la cama. Mi sexo estaba totalmente empapado.

-. Amor…te pasaste…- me dijo agitado. -. Ha sido magnifico.-

-. ¿De verdad?- le pregunté. El Uchiha me correspondió con un beso.

-. Sí, es muy erótico. Porque me imagino a que así se debe sentir estar dentro de ti.- confesó. , húmedo y caliente.-

-. ¿Quieres estar dentro de mí?- le pregunté desnuda sobre su cuerpo.

-. Sabes que sí…- sus manos me estrujaban el trasero. -. Cuando te sea placentero y estés lista.- nos mirábamos con nuestras frentes juntas.

-. ¿Sentiste algo ayer?- le pregunté mientras nos besábamos.

-. Apretado, no entre mucho. Estabas mojadita pero el condón no me dejo sentirlo.- el Uchiha me giró haciéndome quedar bajo su cuerpo.

-. Yo te sentí entrar… ya sabes que dolió.- sus besos iban por mi cuello.

-. Siento haberte lastimado bebé…- la mano izquierda de mi novio me tocó entre los pliegues. -. Tu conejito me da un morbo de la puta madre.- su lengua buscaba la mía mientras yo me ponía más y más húmeda.

-. Y yo me mojo un montón con tus dedos ahí…- le dije en un gemido excitada.

-. ¿Te ponen mis dedos?- preguntó con un vicio tremendo. -. Imagina que te lo sobara bajo el pupitre de la escuela… estaría de muerte.- mi cuerpo vibraba al sentirle palpar.

-. Menos mal no vamos en el mismo instituto.- suspiré pesadamente. -. ¿Te pone eso a ti?- pregunté.

-. Va en mi top de fantasías…- dejó de tocarme y lamió mis jugos de dos dedos. -. Como hacerte el amor con esa faldita de colegiala puesta.- pellizcó un pezón a lo que me descocí excitada. -. Llenarte el coñito de leche o hacerte gemir en cuatro.- yo era pura agua con los muslos pegajosos.

-. Sasuke kun…-

Tomé su cara y le planté un besó demandante. Me tenía supremamente cachonda, jalándole el pelo frustrada. El moreno me mordía los labios, haciéndome gemir. Me apretaba los pechos con rudeza, lo que me encantaba. Estaba casi en mi límite.

-. Necesito que me toques…- le exigí jadeando.

-. ¿De verdad quieres eso?- preguntó. -. Yo quiero verte tocándote…- no pareaba de pellizcar mis hinchados pezones. -. Que lo hagas para mí, gimiendo mi nombre.- parecía como si me lo ordenara y eso solo me calentaba más. -. Que grites sin reprimirte cuando llegues al orgasmo…- tomó mi barbilla y me miró serio.

-. No puedo acercar mi mano si estas sobre mi…- le dije divertida.

-. Hazlo arrodillada…mirando hacia la pared apoyándote en el cabezal de la cama…- en otra situación me hubiera muerto de pena. -. ¿Lo harías?- le mordí el labio suavemente y él sonrió.

Mientras gateaba hacia el cabezal, el moreno me acarició de manera muy erótica. Me arrodille sobre las almohadas abriendo ligeramente las piernas agarrándome del cabezal. Él siguió acariciando mi cuerpo desnudo. Apretó mis pechos con rudeza y me besó desde la nuca hasta los cachetes de mis nalgas. Mi mano derecha bajó a mi sexo encharcado y caliente, sacándome un gemido sonoro con el mero roce de mis yemas.

-. Si mi amor…hazlo para mí…- cerré los ojos avergonzada y cachonda, mientras jadeaba restregándome el clítoris. -. Sí…ufff… esa mi chica. Venga mi amor…muéstrame como disfrutas…- su pene se restregaba sobre mis glúteos y me susurraba al oído. -. Vamos chiquita…no te reprimas…tócate…fantasea…hazme saber lo mucho que te gusta darte placer.- no podía pensar con claridad. Su mano derecha estrujó uno de mis pechos. -. Eso es mi pequeña molestia… pídeme más…-

-. ¡Sasuke! ¡Sasuke! ¡Uff…! ¡Ah!- eran mis únicas respuestas. -. ¡Hazme tuya!- le pedía a gritos. -. ¡Quiero correrme! ¡Ah! ¡Follame! ¡Sasuke kun!-

-. Vente mi amor…córrete para mi…-

El orgasmo fue jodida, puta y gloriosamente bestial. Tanto que mi cuerpo perdió su fuerza haciéndome caer sobre su pecho. Dándome conciencia sobre el calor de la descarga en mi espalda, producto del orgasmo de mí chico quien también se había tocado. Me acarició el abdomen haciendo que el vello de mi cuerpo se erizase. No recuerdo a ciencia cierta cómo nos recostó, solo tuve conciencia cuando me acunó en su pecho tapándonos con la cobija.

-. Eres increíble…- me besó el pelo con amor. -. Te amo mucho molesta…- me besó delicadamente en los labios. -. Gracias por dejarme vivir estas cosas contigo.- mi sexo aún se contraía deliciosamente. -. Eres la mejor novia del mundo…-

-. Eso fue…- aun podía sentirlo.

-. El recuerdo más erótico y magnifico que tendré siempre.- me hacía cariños con la nariz mientras me besaba. -. Estabas totalmente desinhibida, libre…me pedias que te hiciera el amor. Que te hiciera mía.- me decía emocionado.

-. Sentía mucha urgencia de correrme…- me sentía agotada.

-. Fue muy morboso- se rio. -. Quería meterte la polla ahí mismo- sus caricias eran amorosas y gentiles.

-. Podías haber tomado un condón y…- él se sobrecogió enseguida.

-. No amor, como crees.- me dijo serio. -. No estabas consiente y además, que lo que quería era enteramente en ti a pelo.-

-. Amor pero…así puedes dejarme emabara…- me calló con un beso.

-. Ya se…- se rio. -. Así serías toda mía…- dijo en mal chiste. Le hice un mohín de disgusto. -. Podríamos protegernos con otra cosa…-

-. ¿No….no quieres que usemos condones en nuestra primera….?- mi cara se puso totalmente roja de vergüenza.

-. Quiero que sea especial…que estemos totalmente juntos.- me dijo con honestidad. -. Total los dos somos vírgenes, por lo que no tenemos que preocuparnos por una ETS…-

-. Pero y si tenemos un bebé…- el miedo irrefrenable a los embarazos me atacaba.

-. Pues lo cuidamos.- el siempre bromeado con eso. -. Nos casamos si quieres.- me dio una ligera nalgadita.

-. ¡Sasuke!- le reclamé enojada. -. Tengo 15 años y tú 16. ¿Cómo demonios vamos a cuidar un bebé?- el Uchiha me tomó la cara suavemente y me besó la punta de la nariz.

-. No vamos a tener bebés…- me explicó. -. Podríamos pensar en otro método…-

-. ¿Y que se te ocurre señor ciencia?- estábamos jugando a darnos besos cortos.

-. Ritmo…- planteó.

-. No soy tan regular…-

-. Pastillas…- sugirió.

-. No sé…ya vez que tomó unas para la cara. Sería algo complicado.-

-. ¿Qué tomas para la cara?- preguntó extrañado.

-. Pastillas, me las recetó el dermatólogo…-

-. ¿Y eso linda?-

-. Acné…- le aclaré. Mi novio estalló en risa de oírme decir eso. -. ¿Qué te parece tan gracioso Uchiha?-

-. Que eres una hipocondriaca.- me mordió ligeramente la oreja. -. Tú no tienes por qué ocupar pastillas para el acné. Si tú no tienes nada.-

-. Ya no son tan fuertes. Tuve acné antes de conocernos…aunque nadie me cree cuando lo digo.- me mordí el hombro. -. Fue la razón por la que deje de beber.-

-. Entonces adoro tu acné…-me mordió la barbilla. -. Odio que bebas alcohol, te hace mal linda.-

-. Ya no bebo mucho. Las pastillas que ocupo ahora me dejan beber, son la mar de divertidas vienen con los días de la semana en adhesivo para que no se me olvide cuando me toca.- mordí uno de sus pezones y el tembló.

-. Amor…- me reclamó. -. Así no se vale que juegues.- apretó uno de mis pechos en venganza. -. Sigue contándome de tus pastillas.-

-. Apenas las empecé cuando me llegó el periodo. Según el médico me ayudara con mi irregularidad también.- me acurruqué en su pecho.

-. ¿Me dejas ver tus pastillas?- preguntó curioso el señor ciencia.

-. Pensé que ya había desistido de la facultad de medicina.- le bromeé. -. Están en mi bolso…-

El moreno se levantó suavemente de la cama rumbo a la sala a por mí bolso completamente desnudo. Tenía un cuerpo magnifico, producto de sus adoradas horas en el gimnasio. Pensé en lo afortunada que era y en lo bien que él me hacía sentir. Estaba desnuda en su cama después de compartir caricias exquisitas, besos enloquecedores y toneladas de placer. El solo recuerdo hacía que mi sexo cosquilleara. Al fondo la música de mi carpeta aún seguía sonando, una baladita de Coldplay amenizaba el ambiente. Me senté en la cama cubriéndome con la cobija.

-. Te vez preciosa…- la boca se me resecó al verle desnudo entrando al cuarto.

-. Lo dice el modelito de Calvin Klein…- le bromeé. -. Tú eres hermoso y lo sabes…-

-. Te traje tu bolso, porque no las encuentro.- su desnudes me gustaba y me intimidaba al mismo tiempo, haciendo que mis mejillas se tiñesen de rojo.

-. Son estas.- me estiré cubriendo mis pechos con la cobija para coger el cartón de pastillas. Los labios de mi novio me dieron un escalofrió al depositar un beso en mi columna. -. Amor no me beses ahí.- le pedí.

-. Eres muy sensible en la espalda.- se había metido de nuevo en la cama conmigo. -. Cuando estuviste boca abajo…temblabas como un conejito.- se rio.

-. Que gracioso señor ciencia…me da ñañaras que me toquen la espalda…- le puse las pastillas en el pecho de mala gana.

-. Eso es porque te excita bonita…- se acercó al verme de mal humor. -. Dame un beso…ven.- se acercó y se lo di de mala gana. -. No, no…dame besos como se debe.-

El Uchiha me comió la boca sensualmente, su lengua me exploraba demandante haciendo que el calor me invadiese. Su mano derecha apretó mi trasero sensualmente y puso su pierna entre las mías pegándola a mi sexo húmedo y viscoso, que cosquilleaba ante las caricias. Sus besos me tenían nuevamente caliente sobretodo el gustito que me daba frotarme contra su pierna, su mano subió a mi espalda haciéndome estremecer y soltar un gemido ahogado en nuestro beso.

-. Vez como sí te excita que te acaricie la espalda…- se burló.

-. Tonto…- le regañé.

-. Me tienes bonita…- restregó su nariz a la mía con gesto de cariño. -. ¿Te está gustando rozarte con mi pierna?- todos los colores se me subieron.

-. ¡Sasuke!- le regañé. Él saco su pierna de entre las mías y me acunó en su pecho.

-. A ver qué es esto…- analizó el cartón de pastillas. -. Progestina…y estrógenos…- una sonrisa traviesa se formó en su rostro.

-. ¿Qué es tan divertido señor ciencia?- use mis dedos como piernas caminando por su pecho.

-. Que no sé qué coño aprendes tú en la escuela…- me miró arrogante. -. Estas tomando anticonceptivos.-

-. ¿Eh?- le miré extrañada. -. Pero si me las ha recetado el dermatólogo.-

-. Amor, estos son anticonceptivos…- me explicaba. -. ¿Los empezaste con tu periodo no?- preguntó.

-. Sí…-

-. Yo que pensé que estabas ovulando y por eso estas así….- se rio. -. Y resulta que no es la ovulación sino que mi novia es una guarrita- yo le miré feo. -. Pero una guarrita linda…- trató de hacerme reír. -. No ovulas amorcito…podría correrme dentro tuyo y no conseguiría hacerte un bebito.- puso su mano en mi vientre. -. ¿Las estas tomando a la misma hora?- preguntó.

-. Algo así…- dije sin mucho interés. -. Las tomo antes de dormir pero no sé si a la misma hora.-

-. Vamos a tener cuidado con eso. Tómalas a la misma hora y no la olvides. Podemos fijar una hora y yo te recuerdo si quieres.- frotó su nariz con la mía de forma cariñosa.

-. ¿Y eso para que amor?- pregunté.

-. Para evitar accidentes…- sonrió. -. Si las tomas a la misma hora. No hay riesgo. Podemos ampliar nuestros jueguitos…- dijo con picardía. -. Rozarte con mi pene, correrme sobre tu coño, masturbarte con la cabeza…ufff…me pongo malo de solo imaginar.-

-. Mira nada más quien es el guarrito.- dije al ver su erección que se evidenciaba bajo la cobija.

-. Chiquita entiéndeme…- me dijo entre besos. -. No todos los días puedo darme el lujo de fantasear poner mi polla entre tus pliegues y sin riesgo de hacerte un bebito.- me agarró el trasero con delicadeza.

-. No sabía que te hiciese tanta ilusión…- acaricié la base de su pene, ya tieso.

-. Amor, nada más de pensar en sentir tus jugos mojándome la polla se me pone como un burro.- seguía acariciándome el trasero. -. Vas a poder sentir mis venas y lo duro que me pones amor.-

-. Chiquito…- le dije con cariño.

-. Acaríciame bebé…-me pidió.

-. Hmmm…déjame pensar.- acaricié sus testículos con suavidad. -. Tú no quisiste acariciarme ahorita, me has puesto a hacerlo sola.- me subí sobre él, dejando que su polla quedase pegada a mi trasero.

-. Pero linda…porque quería que te acariciases para mí…- besé su pecho y el moreno me agarró ambos cachetes poniendo la base de su miembro entre ellos.

-. A mí también me gusta que te toques para mi.- le besé excitada con el culo en pompa sobre su polla.

-. Me tienes la cabeza llena de lubricante…- me estrujó el pecho derecho mientras sentía como el calor me embargaba. -. ¿Estas mojada tú, linda?- me preguntó. Me senté sobre su ingle para hacérselo sentir. -. Menudo caramelito estas hecho…- me puse colorada al instante.

-. Eres un cochino…- le reñí.

-. Eso es lo que te pone…- me dijo con arrogancia. -. Abre tu rajita para mi bonita.- me agarró el trasero con descaro.

El moreno se mojó los labios cuando me llevé las manos a mi vagina exponiéndola para él. Iba completamente depilada, mi centro estaba mojado y rosado deseoso de sentirle. El moreno acercó pellizcó mis pezones haciéndome gemir. Acto seguido llevó dos de sus dedos a mi boca, que lamí sensualmente como hacía con su polla. Me torció una sonrisa arrogante mientras se los chupaba y dándome una ligera nalgada cuando quiso que parara.

-. ¿Te gusta?- me preguntó mientras me acariciaba el clítoris con los dedos que yo le había mojado.

-. Uhmmm…. ¡sí!- gemí disfrutando del toque. Se sentía de vicio.

-. Quiero acariciarte mi amor.- besó mi ombligo sin dejar de tocarme.

-. ¡Sigue! ¡Sí!- cerré los ojos excitada.

-. No te corras aun…- dejó de tocarme cuando estaba a punto de venirme. -. Que delicia…- chupó los dedos con los que me acarició.

-. ¡Amor!- le grité. -. ¡Ya me iba a…!- me avergoncé al instante.

-. Ya se chiquita…- enredó su mano derecha en mi pelo atrayéndome para besarle. -. Pero quiero enseñarte algo antes que te corras…-

-. Amor estoy tan sensible que…- me calló con otro beso fogoso.

-. Si…lo se bebé.- pegó su polla a mi trasero. -. Yo estoy como un caballo de verte disfrutar…-

-. Podemos…-iba a sugerir.

-. No…- mordió mi oreja. -. Esas pastillitas tendrás que tomarlas a la misma hora para eso.-

-. Pero…-

-. No amor…- susurró. -. ¿Confías en mí?- me preguntó.

-. ¿Crees que te dejaría hacerme todo lo que me haces si no?- le dije con ironía.

-. Es que…- devoró mi pecho izquierdo. -. Hay algo que quiero hacerte pero…no sé si te guste…-

-. Joder…no hay una maldita cosa que me hayas hecho que no me haya gustado Uchiha…- le dije con desesperación.

-. A mí me da un morbo de miedo…- se explicaba.

-. Hagámoslo…-

-. Ponte en cuatro…-aquello hizo que un calor me subiera y me bajara.

-. ¿Cómo…como una perrito?- le pregunté.

-. Sí…- me miró serio.

Bajé de su torso y me acomodé como me dijo. Pensé que sería algo incómodo pero sorprendentemente era muy excitante saberme así ante él. Sasuke se puso de píe y tomo algo de la mesa de noche. Inicialmente pensé que sería un preservativo. Lo que me hizo temblar de miedo y excitación. ¿Ibas a hacerlo?

-. Bebé…- le llamé empinando el culo como una gatita.

-. Estas de vicio así…- me dio un beso cortito. -. Es putamente erótico mi amor…-

-. Sasuke… ¿Vamos a…vamos a hacer el amor?- le pregunté.

-. Ya lo hemos hecho bebé…- sus dedos abrieron mis pliegues. -. En estos juguitos nuestros, lo estamos haciendo…-

-. Yo me refiero a…-

-. Tranquila…no voy a penetrarte…- su indicé se deslizó suavemente por mi hinchado botón. -. Solo voy a consentirte…a gozar con tu cuerpo y a hacerte gozar a ti también…- me mordí los labios. -. ¿Te parece?- preguntó.

-. Sí…- dije en un gemido ahogado.

-. Si algo no te gusta paro ¿Vale?- dejó de tocarme el sexo. -. La única condición es que…no digas que no te gusta hasta que pruebes…-

-. Por qué presiento que es morboso lo que vas a hacerme…-el chorro helado de crema calló en mi espalda.

-. Es solo un masaje bebé…- dijo con vicio.

Las manos grandes del moreno estrujaban mis pechos mientras sentía como su apéndice se magreaba entre mis nalgas. Sentía el calor entre mis muslos que se humedecía cada vez más, mientras el moreno me daba besos fogosos. Mi ídolo infantil sonaba al ritmo de un cover de I love Rock n' Roll haciendo que me dejase llevar.

-. Quiero que tengas la mente abierta…- sus manos grandes acariciaron mis glúteos. Que fue separando lentamente. -. Es precioso…- mi cara se puso roja de vergüenza.

-. Sasuke…que miras allí…- pregunté con vergüenza.

-. Amor…es un masajito… además dijiste que confiabas en mi…-

Un escalofrió me recorrió toda la espalda cuando la crema fría untada por sus dedos acarició mi ano. Mi esfínter se contrajo en reflejo, pero él siguió acariciando con suavidad los pliegues. La sensación era extraña y fuerte. Podía sentir mi sexo lubricarse con las caricias.

-. ¿Te gusta?- sus dedos hacían círculos sobre mi esfínter.

-. Es raro…- dije confundida.

-. ¿Te molesta?- preguntó deteniéndose.

-. ¡No!- me apresuré. -. Se siente rico…pero sigue siendo raro…- sus dedos me tocaron con timidez. -. Sigue por favor…- le pedí.

-. ¿Segura?- preguntó. -. Puedo masturbarte aquí también si te gusta…- me dijo. -. Solo tendría que hacerte unos deditos…- la sola idea me excitó.

-. Suena rico…- no me reconocí. -. Puedes meter un dedo a ver…-

-. Relájate entonces bebé…- una de sus manos acarició mi pecho izquierdo. -. Necesito dilatarlo…-

Las caricias de mi chico me tenían a cien, sentía como me lubricaba cada vez más haciendo de mi sexo una piscina. Podía sentir como la yema de su índice me penetraba lentamente. La sensación de hacer algo prohibido e ilícito me encendía. Mis pezones estaban duros y algunos gemidos se escaparan de mi boca.

-. Joder amor…me voy a correr de verte.-

-. Amor para…- le pedí.

-. ¿Va mal algo?- me preguntó consternado.

-. Nada mi amor…- le tumbé en la cama poniéndome de nuevo sobre él. -. Es solo que…creo que necesitamos darnos atención ¿no?- pregunté.

-. ¿Qué tienes en mente viciosita?- me preguntó.

-. Pues…había leído en una revista que Amy me presto sobre el 69.-

-. ¿69?- su sonrisa arrogante le delato. -. ¿Quieres que te bese ahí hasta que te corras mientras me haces una mamada? Eres una guarrita…-

-. En ese caso…- dije con fingida inocencia. -. Me daré una ducha fría y me iré a casa.- iba a ponerme de pie, pero el moreno me jaló del brazo.

-. No aguantas ni media broma.- su mano se estrelló con mi cachete izquierdo, con algo de fuerza.

-. ¡Sasuke kun!- gemí por el golpe. Un fogonazo me ensendió el sexo.

-. Deja de quejarte y chúpame la polla…- me dijo con una risa ahogada. -. Necesito ese coñito a mi disposición…-eso sonó putamente erotico.

-. Ya no quiero.- dije enojada.

-. ¿Amor por qué estás tan enojona? – me abrazó con la polla tiesa mientras me daba besos en el cuello. -. Anda bonita…-

-. Está bien…- le dije entre besos.

Los ojos de Sasuke se iluminaron como si fuese la mañana de navidad. Ambos estábamos desnudos y expectantes. Bajé hasta su ingle dejando mi trasero de cara al moreno, quien no perdió apunte para pellizcarme el culo ligeramente. Tomé su base firmemente y le di un beso a la cabeza. Las lamidas en mi sexo no se hicieron esperar, que se alternaban con besos y pequeños mordiscos. Sentíamos los gemidos de ambos en el sexo del otro. Pero cuando sentí su índice mojado invadiendo mi puerta trasera con suavidad el placer empezó a recorrerme.

-. Sasuke kun…- gemí sin dejar de masturbarle. -. Ya casi…- sentía mi orgasmo listo para inundar mi cuerpo.

-. Déjate ir mi amor, vente en mi boca….- y así lo hice.

Devastada seguía mamando mientras disfrutaba de mi orgasmo. El moreno, me dejo bajo de él y tomó mi mano para que le siguiese acariciando.

-. Amor, déjame correrme en tus pechos…- me pidió.

Asentí con cariño y el remplazó mi mano con la suya, marcando otro ritmo. Nos besábamos, él se sentía agitado. Solo rompió nuestro beso cuando su descarga me bañó los pechos y el abdomen, estaba tibio y viscoso como la semana pasada cuando por primera vez empezamos a explorar nuestros cuerpos.

-. Creo que debería tomar una ducha…- le di un beso corto en los labios al moreno, quien se veía visiblemente cansado.

-. Perdón…cariño.- me dijo. -. Voy a tener que lavar las sabanas o mi madre va a matarme.- bromeo medio agotado.

-. ¿Cansado?- pregunté.

-. Estoy muerto…- confesó. -. Aunque esa música no me dejaría dormir ni en un millón de años. ¿Cómo puede gustarte eso bonita?- me dio un beso suave.

-. Dijiste que empezaba a gustarte Britney.- le bromeé. De fondo sonaba Me against the music con Madonna.

-. Vieras que me gusta, solo si eso te incluye a ti bailando en tu erótica faldita de colegiala.- su nariz se refregó con la mía. -. Ahora por ejemplo me parece horrenda…- me dijo bostezando.

-. ¿Quieres que le apague para que duermas?- le pregunté.

-. Sí…-me dijo. -. Pero luego vienes aquí conmigo, quiero descansar un ratito.- Sasuke era un niño pequeño cuando quería.

-. Pero yo no tengo sueño…-le dije poniéndome en pie para apagar la música.

-. Acompáñame un rato…hasta que me duerma.- me dijo hablando como un tres añero.

-. Te pones como un bebito…- dije volviendo a la cama con él.

-. Soy tu bebito…tu deber es cuidarme.- bromeo acurrucándome.

-. Apenas te duermas, me voy a bañar…estoy pegajosa.- le dije.

-. Me maltratas…- se quejó. -. ¿Puedes pedirnos algo de almorzar?- su voz se oía lejana.

-. Que pesadito te pones…- le bromee.

Sasuke se durmió casi que enseguida. Así que cuando sentí que estaba profundo, me levanté a darme una ducha. El baño del Uchiha era sumamente divertido, el señor ciencia por su fobia las bacterias tenía cerca de tres jabones distintos. Su toalla tenía ese olor embriagante a él.

Me apetecían unas pastas, así que he pedido unas al pesto para Sasuke y unas carbonara para mí, prendí la tv de la sala mientras esperaba que llegase el pedido. Mi querido novio aun dormía. Justo cuando estaba muriendo de total aburrimiento mientras veía los simpsons desparramada en el sofá mi chico entró en la sala secándose el cabello apenas con unos jeans.

-. Con que aquí estaba mi pequeña molesta…- me mordí el labio solo de verlo.

-. Ya despertaste…- atiné a decir.

-. Sí, me sentía muy solo durmiendo sin ti…- puso la toalla alrededor de su cuello y se sentó a mi lado atrayéndome a su cuerpo. -. Señorita que por cierto…se llevó mi toalla.-me besó la punta de la nariz.

-. Bueno…necesitaba una ducha…- le recordé.

-. Hmmm…..sí….-le besé dulcemente. Él me correspondió gustoso.

-. Has mejorado…-le bromeé refiriéndome a su manera de besar.

-. Creo que ha quedado muy claro que he mejorado en muchas cosas- me dijo con arrogancia.

-. A ver comprobemos eso…- metí mi lengua en su boca.

Sasuke me correspondió gustoso, tomando mi cara entre sus manos mientras le hacía el amor a mi lengua con la suya. Le mordí suavemente el labio cuando se separó de mí. Ese beso había sido reconfortante.

-. Creo que me merezco un aprobado…- bromeó.

-. Y pensar que eres asquiento…- le dije devuelta en chiste.

-. ¿Has pedido las hamburguesas?- preguntó.

-. Pasta…-

-. ¿No habíamos quedado en BK?-

-. Me apetecía pasta…-

-. ¿4 quesos?-

-. Carbonara…- le dije. -. Te he pedido pesto.-

-. Pesto está bien.- me dio un beso corto.

El moreno cambió las sabanas mientras esperábamos las pastas. Realmente nunca lo había visto tan guapo. La espalda marcada y con esos jeans que le quedaban tan bien. El Uchiha parecía muy concentrado en programar la lavadora. Me mordí el labio, y sentí mucho calor de nuevo, nada más de pensar en él enloqueciéndome a besos entre las piernas. Cerré los ojos dejándome llevar.

-. ¿Te sientes bien?-me preguntó

-. ¿Ah?- desperté de m ensoñación.

-. Te vez…acalorada.- se rio sentándose a mi lado. -. ¿En qué piensas?-me preguntó mientras desabrochaba dos botones de mi escote.

-. En que tú, no pierdes el tiempo.- su boca buscó la mía.

Su lengua se deslizó ágilmente buscando la mía al interior de mi boca. Mis manos se aferraron a su nunca. La suyas me tomaron de las caderas poniéndome sobre las suyas. Le mordí el labio excitada mientras me magreaba los pechos sobre el uniforme. Pero el timbre nos sacó de nuestro morreo.

-. Me cago en la…-maldijo Sasuke en chino. Me divertía un montón oírle maldecir en otro idioma.

-. Anda…tengo hambre.- me bajé de sus caderas y le di una nalgada cuando se puso en pie a por la comida.

Mandó a volar al domiciliario casi que patadas, con una mala leche que te cagas. Le seguí hasta la mesa de la cocina para sentarnos a comer, arreglándome un poco la camisa del uniforme. Me sirvió un poco de coca-cola y se puso a la mesa, mientras ya yo devoraba mi plato de pastas. Él solo se rio de mi como si yo fuese la cosa más graciosa del mundo.

-. Al menos se te quitó la mala leche.- le bromee.

-. Verte comer me reconforta un poco…- limpió la comisura de mi labio con una servilleta. -. Eres como una cría de 3 años cuando comes salsas…- puse los ojos en blanco mientras él continuaba burlándose de mí.

-. Idiota…-susurré.

-. Molesta…-empezó a comer sus pastas. -. Creo que podríamos hablar de la hora de esas pastillitas tuyas.- sugirió.

-. ¿Para qué? ¿Para hacerme guarradas sin preocupaciones?- le pregunté con picardía.

-. Bien que te gusta…- me bromeó. -. Pero ya enserio… ¿A qué hora?-

-. No sé…yo no entiendo de esas cosas.-

-. ¿Te dan nauseas o algo así?- preguntó.

-. No realmente…solo he subido un poco de peso.- él se rio.

-. Ya vas de nuevo con tus locuras.- lo miré con odio. -. No has subido de peso, estas igual que siempre.-

-. Claro que si.-

-. Bueno tus tetas están más grandes.- bromeó.

-. ¡Sasuke!-le grité.

-. Ya enserio… ¿Te sientes mal cuando las usas?- preguntó.

-. No.- le contesté.

-. Entonces podrías tomarlas a cualquier hora, el problema es que si te daban náuseas y vomitabas pues no te hacen efecto, podrías quedar embarazada.- me explicó. -. Entonces si las tomas a la misma hora, no hay riesgo.-

-. Vale.-

-. Son cuarto para las tres.- miró el reloj de la cocina. -. ¿Quieres que esta sea la hora de tomarlas?- preguntó. -. Ponemos la alarma todos los días y yo te recuerdo.-

-. Por mi esta bien.-

El moreno salió disparado a por las pastillas. Mientras yo me limite a terminar mi pasta que estaba la mar de buena. Sasuke volvió casi que enseguida con el carton de pastillas en las manos, a lo que me buscó un vaso de agua.

-. Puedo tomarle con Coca-cola- me reí.

-. No señorita.- levanto mi cabeza dandome un pequeño beso en la frente. -. Las pastillas se toman con agua.-

-. Que estricto…- le bromee.

-. Solo nos cuido.- volvió a terminar su pasta.

-. ¿Si…?- dije en tono de burla.

-. Sabes que a mi no me molesta tener un bebito contigo…- hablaba muy enserio siempre que lo decia. -. Pero tu eres super paranoica, entonces tengo que velar porque no pase nada-le di una sonrisa de alivio. -. Eres un desastre molesta…- dijo limpiado algo de salsa del costado de mi boca con una servilleta.

Despues de comer, nos tiramos en el sofá a ver la tele un rato. Sasuke puso de cabeza sobre mis piernas dejandome acariciarle el cabello. El moreno cerró sus ojos mientras yo le consentia encogiendome un poco el corazón que empezó a latir fuerte.

-. Debería llevarte a casa ahorita…- mencionó. -. Sobretodo que quieres ir a esa estupida fiesta de tu amiga más tarde…-

-. Sí, ya sé…- contesté de mala gana.

-. Sin groserias…- se paró dandome un besito corto en los labios. -. Mira que si no, no voy a invitarte a jugar un rato a mi cuarto esta noche…-

-. ¿No me dijiste que ibamos a la fiesta?- pregunté en tonito ironico.

-. Sí, si te hace feliz iremos…pero podermos sacar un ratito y juguetear un poco esta noche ya que te tomaste esa pastillita tan mona…- tomó las llaves de su camioneta y me miró expectante.

-. ¿Y quien te dice que yo quiero juguetear contigo esta noche?- le voletee los ojos.

-. No hagas eso- me dijo serio apoyandose en la puerta.

-. ¿Qué cosa? ¿Esto?- volví a hacerlo solo para que se enojase.

-. Sí, eso precisamente.- tomó mis mejillas entre su mano delicamente para acercarme a su boca.

-. Pues mira…- puse los ojos en blanco nuevamente para disgutarlo. Él me plantó un beso exigente mordiendo ligeramente mi labio inferior.

-. Así tambien pones los ojitos cuando te estas corriendo- me susurró al oido encendiendo mi sexo. -. Ve por tus cosas andale…que debo llevarte a tu casa.- me animó.

Me giré frustrada a su cuarto, a por mis cosas, a lo que el Uchiha me dio una nalgada fuerte. El gesto, lejos de molestarme, me excitó. La noche prometia sensaciones intensas.


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