Capítulo 42: ¡No lo puedo creer! Alguien quiere adoptar a Elyon

Como todos los días, Elyon se levantó un poco más temprano que los demás para poder preparar el desayuno. Hacía una semana que los villanos no habían atacado y la verdad es que todas estaban disfrutando de ese momento de paz. Mientras dejaba que la leche se calentara en el cazo, Elyon pensó que quizás hoy pudiese acercarse para visitar al pequeño Tony. También podía llevar a los demás niños a una excursión ya que era fin de semana. Podía preguntarle a Vlady si no tenía planes para que le ayudara con los niños. Aunque si se lo preguntaba seguramente negaría que tenía planes aunque los tuviese. Sería mejor si le preguntaba a Clara y a Jack ya que si no había quedado con ellos era poco probable que hubiese quedado con nadie más. Como si le hubiese invocado, Vlady apareció por la puerta con una evidente cara de sueño. Se puso a ayudarla a preparar el desayuno sin apenas mencionar una palabra. Elyon reprimió una sonrisa. Tras unos minutos los niños empezaron a llenar las mesas del orfanato con la señora Thompson detrás de ellos. Elyon y Vlady empezaron a servir el desayuno y se sentaron con ellos.

- Había pensado que ya que todos tenemos el día libre –empezó a decir Elyon–. Podríamos hacer una excursión al invernadero de la señora Thais.

- Oh, eso sería una idea estupenda –sonrió la señora Thompson–. Pero me temo que mis piernas ya no están para subir una montaña.

- No se preocupe, señora Thompson –le dijo Vlady–. Elyon y yo podemos encargarnos de los niños mientras usted se queda aquí con los más pequeños.

- Vlady, ya te he dicho que me llames Betty.

El chico se sonrojó casi del mismo color de su pelo ante la risa de los demás niños. Elyon comprendía un poco porque Vlady no la llamaba por su nombre. Al igual que ella, todavía tenía recuerdos de cuando no estaba en el orfanato. Aunque su situación era muy distinta, Vlady también había tenido un hogar en el Castillo Oscuro con Trémula y Sparkle. Igual que ella lo había tenido antes del accidente. Hacía mucho tiempo que no recordaba la cara de sus padres, pero había noches en las que sus voces todavía le llegaban.

Las demás no tardaron en unirse al plan. El buen humor de haber ganado un enfrentamiento contra Leo era obvio en el grupo y querían aprovechar para disfrutar de esos momentos al máximo. Así que las chicas se reunieron con Elyon, Vlady y los niños en el orfanato y se dividieron en pequeños grupos para poder llevar a los niños hacia la montaña.

- Lo de la excursión ha sido buena idea –comentó Bibiana con dos niñas de la mano–. Es bueno descansar de vez en cuando.

- Ni que lo digas, sobre todo porque pronto serán los exámenes finales –ante las palabras de Clara, Sylvia tembló al fondo.

- ¿Por qué tenías que recordármelo?

- Estoy segura de que conseguirás sacar una buena nota –la animó Elyon.

- Eso será si abre algún libro –se burló Vlady.

- Por lo menos yo sé leer, zombi –chocó la cabeza con él.

- ¡Oye que yo también sé leer, burra!

Las chicas pusieron los ojos en blanco dejando que los dos siguieran con su pequeña pelea hasta llegar al invernadero de la señora Thais. Parecía increíble que apenas hace un año allí hubiesen encontrado la primera estrella. Elyon recordó como esta había salido del tulipán para otorgarle su fuerza. Era la primera que se sentía tan cómoda siendo una guerrera y aquel recuerdo le sirvió como animo para seguir adelante en muchas ocasiones. La señora Thais los recibió con amabilidad ya que Elyon era una clienta asidua. Ella les dio una visita por todas las instalaciones del invernadero.

- ¿Alguna vez os preguntáis donde estarán? –preguntó de repente Elyon a las chicas.

- ¿Te refieres a las estrellas? –supuso Clara.

- Sé que después de lo que ocurrió con la forma celestial desaparecieron, pero Doggy, tú dijiste que algún día se regenerarían.

- Sí dodi. Pero para eso pasarán miles de años dodi. Me temo que no podrás reencontrarte con las estrellas que tenías a tu cargo dodi.

- Es una pena –comentó Sylvia–. Estaría bien tener la forma celestial ahora.

- No vuelvas a decir eso –la pellizcó Bibiana–. Casi nos perdemos a nosotras mismas.

Las demás se rieron mientras Bibiana estiraba los mofletes de Sylvia por su comentario. Elyon, todavía un tanto apenada, decidió dar una vuelta por el invernadero mientras las demás se hacían cargo de los niños. Aquel lugar siempre le traía una gran paz interior. Angelica y ella habían intentado reproducir la misma atmósfera en el club de jardinería, pero sin duda aquello era distinto. Estaba tan despistada que no se dio cuenta por donde iba y chocó con una mujer de pelo castaño corto.

- ¡Lo siento! –se apresuró a disculparse.

- No pasa na-… un momento –la mujer se quedó mirándola–. ¡Eres tú!

- ¿Cómo?

- Eres la chica que cantó en el concurso de talentos del orfanato.

- Ah, sí –se sonrojó ella.

- ¡Cariño, ven aquí! –un hombre alto de tez morena y pelo rubio corto.

- ¡Oh, es la chica del concurso! –sonrió al verla.

- Esto tiene que ser el destino –la mujer le cogió la mano con una gran sonrisa–. Queríamos hablar contigo desde que te vimos en el concierto, pero no sabíamos cómo acercarnos.

- Creo que no entiendo…

- Tu nombre es Elyon, ¿verdad? –ella asintió–. Soy Marion y este es mi marido Ivan. Llevamos muchos años intentando tener un niño, pero me temo que nos es imposible. Así que empezamos a considerar la adopción, pero creemos que alguien muy pequeño lleva mucho tiempo para nuestro trabajo así que…

- ¡Pensamos que tú serías la opción perfecta! –dijo de repente Ivan–. Perdón, me he emocionado un poco.

- P-p-pero… estoy segura de que hay otros niños que…

- ¡No, Elyon! –Marion la interrumpió–. La dulzura de tu voz nos dejó claro que eres la clase de persona que pone a los demás por encima, por eso queremos darte un hogar con todo el amor y cariño que te mereces.

- Y-yo…

Lo cierto era que Elyon no sabía muy bien qué responder. Era cierto que ahora recordaba vagamente a la pareja de estar animando en el concierto, pero su propuesta le había asombrado muchísimo. La gente que venía al orfanato ya apenas la miraba al ser demasiado mayor para adoptar. Hacía mucho tiempo que ya no pensaba en la opción de irse del orfanato. Y si le hubiesen preguntado hacía mucho tiempo, hubiese dicho que quería quedarse en el orfanato. Pero lo cierto era que ahora tenía dudas. Poco a poco quedaban menos niños y hasta Tony se había marchado. La señora Thompson le había dicho mil veces que si alguna vez recibía una oferta debía aceptarla sin preocuparse por ella. Y si era sincera, la oferta de volver a tener un hogar que la recibiera con amabilidad y calidez le llamaba mucho. Pero eso también significaría dar la espalda a un hogar que había sido suyo desde pequeña. Y tampoco sabía como separarse de los niños del orfanato.

- A-agradezco mucho vuestra oferta, pero creo que… creo que tengo que pensármelo.

- ¡Por supuesto! –añadió Ivan–. Tómate el tiempo que necesites.

- Has venido con el orfanato, ¿verdad?

Elyon asintió y Marion insistió en acompañarla hasta allí. Las chicas miraron con sorpresa a la pareja que apareció de repente con su amiga. Mientras estos hablaban con la señora Thais, Elyon les explicó lo que había pasado a las demás. Vlady frunció mucho el ceño dejando muy claro cual era su postura incluso antes de decirla.

- Lo mejor será rechazar su oferta cuanto antes –dijo.

- Quizás a Elyon le interesa más pensarla un poco –le pellizcó Clara.

- Al final es tu decisión Elyon, te apoyaremos en lo que elijas –sonrió Sylvia.

- Nadie te echará nadie en cara elijas lo que elijas –siguió Bibiana.

- No te preocupes por nosotros dodi, es hora de que pienses en ti dodi.

La chica sonrió todavía un tanto confusa, pero sin duda ahora más animada gracias al apoyo de sus amigas. Mientras los niños y las demás hacían un picnic en el jardín del invernadero, Marion e Ivan se acercaron a Elyon para comer juntos. Le ofrecieron prácticamente toda la comida que llevaban y pronto cayeron en una apacible conversación. Se enteró de que Ivan solía trabajar mucho así que no podía estar en casa tanto como quería. Marion se dedicaba a los proyectos de caridad y por eso había escuchado del concurso de talentos del orfanato. Lo cierto era que cuando más los conocía, más cómoda estaba con ellos. Pero sabía que aquello iba a ser una decisión muy importante que tomar y necesitaría un tiempo para eso.

- Ese colgante es precioso, Elyon –comentó entonces Marion.

- Sí, pertenecía a mi madre.

- Es muy bonito –coincidió Ivan.

- ¡Oh! Ya sé, ¿por qué no le enseñamos la sorpresa?

El hombre asintió con energía y se levantaron indicando a Elyon que la siguiera. Ella lo hizo con gusto pensando que tendrían preparado para ella. Se alejaron un poco del invernadero hasta llegar a un pequeño claro. Elyon no veía nada y estaba un tanto confundida de porqué habían ido a ese lugar. Fue entonces cuando Marian se giró de repente y agarró el colgante de corazón de Elyon. La chica intentó agarrarlo, pero Ivan la agarró con fuerza.

- ¡Tachán!

- ¡Cancer! –reconoció Elyon mientras Marion le daba el colgante al villano. Este tenía en su mano una especie de control de videojuego.

- ¡No puedo creer que hayas caído! –empezó a reírse el chico–. Aunque tengo que admitir que mis juguetes estaban muy bien hechos –Marion e Ivan asintieron a la vez–. Pero lo importante es esto –sostuvo el colgante en sus manos.

- ¡Suéltalo por favor!

- Es importante para ti, ¿verdad? –soltó una risa cruenta–. Te lo entregaré si me das el Ofiuco.

- Como si Elyon fuese a hacer eso dodi.

De los arbustos saltó Doggy golpeando a Ivan en la cara y liberando a Elyon. La chica retrocedió para ver a sus amigas allí con los espejos sacados. A todas les había parecido raro que la pareja quisiese llevarse a Elyon al bosque y los habían seguido por precaución. Cancer no parecía muy contento mientras Marion e Ivan perdían su cubierta humana para mostrar dos marionetas gigantes pintadas de forma macabra.

- Las Pretty Cure –murmuró–. Bueno, supongo que entonces pasamos a la ofensiva –lanzó el colgante al cielo–. ¡Levántate, Orbisodi!

El medallón se hizo gigante y ganó unos pinchos puntiagudos mientras la cadena se transformaba en los brazos y unas grandes piernas negras salían de su parte inferior. Ivan y Marion se pusieron a su lado listos para atacarlas. Las chicas apoyaron sus manos en los hombros de Elyon quien asintió.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

Antes de que pudiesen actuar, Cancer se lanzó contra Star impulsándola hacia atrás. Moon y Sun se giraron listas para ayudarlas, pero las marionetas de Ivan y Marion aparecieron frente a ellas cortando su camino. El Orbisodi medallón hizo lo mismo con Planet. Cancer comenzó a golpearla sin cesar mientras las demás peleaban contra sus contrincantes. Star consiguió saltar hacia atrás y se puso en posición de ataque, lista para enfrentarse a Cancer.

- Venga, Cure Star –sonrió el chico con malicia–. Es hora de jugar.

- Esto no es un juego, ¡devuélveme el colgante de mi madre! –corrió hacia él, pero este la esquivó.

Su velocidad no le permitió detenerse a tiempo y chocó contra un árbol. Cancer aprovechó la oportunidad para agarrarla del pie y lanzarla por los aires. Star se incorporó en mitad del trayecto, lista para caer con una patada. Sin embargo, Cancer usó una corriente de viento para elevase y golpear a Star en el costado. La chica cayó con un estrepito al suelo. El chico observó entonces como Moon y Sun golpearon a las marionetas a la vez haciendo que se chocasen entre sí mientras Planet agarraba una de las cadenas del Orbisodi y le daba la vuelta. El chico bajó hasta el suelo apariendo justo detrás de Moon y Sun y las golpeó con una potente corriente que las llevó volando y se llevó mitad del bosque por delante creando una gran explanada. Planet apareció para golpearlo, pero el chico la esquivó y le golpeó con un puñetazo hacia arriba. Planet retrocedió justo cuando Moon y Sun se abalanzaron agarrando las marionetas y lanzándolas contra Cancer. Este simplemente chasqueó los dedos y las destrozó en miles de piezas.

Con un movimiento de mano hizo que las astillas de estas flotasen hasta chocarse contra Sun y Moon, dejándolas heridas. Planet se defendió de sus ataques, pero el Orbisodi apareció por detrás disparando un reflejo contra ella lanzándola por el aire. Cancer la pateó para que se estampara contra el suelo. Él comenzó a preparar un gran cañón para terminar con ellas pero en ese momento Star apareció empujándolo con el hombro hacia adelante. El golpe había sido duro, pero no iba a rendirse tan fácilmente. Cancer giró en el aire y aterrizó sobre el Orbisodi.

- ¡No voy a dejar que hagas daño a mis amigas! –le gritó Star al aterrizar.

- Si tanto te importaban tus amigas, ¿cómo es que estabas pensando en dejarlas? ¡Tan solo eres una hipócrita! –se rio el niño–. Tú no tienes derecho a proteger a nadie.

- Quizás tengas algo de razón –le sorprendió entonces Star–. Es verdad que me hubiese gustado que fuese real. Pero… creo que aun así no me hubiese marchado. Mi familia es la gente del orfanato. Puede que esta no sea la vida más fácil del mundo, pero es la que me hace feliz porque todas las personas preciadas para mí están a mi lado.

- ¡Menuda estupidez! –le gritó–. ¡Veremos a ver qué dijes después de que destruya tu colgante! –Cancer entonces empezó a cerrar el puño mientras el Orbisodi comenzaba a romperse con grietas recorriendo su superficie.

- ¡Detente!

Una potente luz dorada brilló invocando frente a ella el Cosmic Sceptre. Al tocarlo su alma se elevó con gracilidad. Estaba de nuevo en la sala de la torre suroeste del Castillo Celestial. Ella posó el cetro en el suelo y las constelaciones empezaron a iluminarse. Las piedras que las representaban empezaron a flotar llenando la sala de chispas mientras que la lámpara de araña se encendía provocando destellos. Cancer vio con asombro como un aura dorada cubrió a Cure Star. Ella dibujó una estrella sobre su cabeza con el cetro. "Poder de las estrellas…" esta se dividió en multitud de estrellas que se extendieron sobre su cabeza formando una corona. "La tiara de las estrellas limpiará tus pecados…" las estrellas de la corona comenzaron a brillar formando varios círculos de luz que empezaron a cargarse. Miró a Cáncer con amabilidad mientras se elevaba en el aire. "… con la rapidez de mi amabilidad" lo señaló con el cetro de su mano. "¡Pretty Cure Star Crown!" Las estrellas lanzaron miles de potentes disparos de luz que iban a una velocidad increíble. Destruyeron al Orbisodi en apenas unos segundos. Cancer intentó escapar, pero los disparos eran demasiado rápidos así que decidió retirarse.

Star consiguió agarrar su colgante antes de caer destransformada debido al cansancio. Las chicas la recogieron con delicadeza sonriendo al ver que su amiga estaba bien. De vuelta al orfanato, Elyon miró al exterior tocando el colgante de su cuello. Cancer tenía razón en que había aceptado el engaño de forma muy fácil. Había días en los que le gustaría tener una familia como las demás. Pero cada vez que se levantaba y veía a sus hermanos del orfanato sonriendo esas dudas se marchaban. Le resultaba imposible pensar en un día en el que no estuviese rodeada de niños que necesitasen el mismo amor que ella. En cierto sentido, debía de estar agradecida al villano por haberle hecho entender eso. Echó una última mirada a sus hermanos y pensó que probablemente se trataba de la lección más importante que había aprendido hasta ahora.

Próximo mes: Capítulo 43: Una jugada sucia ¡Demi está en peligro!