Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen. Esta historia, sí

N/A: Corto pero sustancioso.

Advertencias: Lenguaje inadecuado.


(…)luck and intuition
play the cards with Spades to start
and after he's been hooked
I'll play the one that's on his heart. (…)


Konoha's Tales.

V

Poker Face.

Nara_Suri.

Otoño, 2008.

De fondo sonaba bajito una vieja canción de Iron Maiden que no lograba identificar. Mis manos temblorosas se anticipaban a ese encuentro sórdido y fatídico que tendría en breve. Por fin conocería a la tal Temari. Sería territorio neutral, el barrio Alto, fue la condición que Sasuke dio para poder acompañarme, dado que me dijo que no lo haría si le llevaba a esos cuchitriles de mala muerte del Barrio Francés que tanto le molaban a Sasori y a mí.

–Recuérdame otra vez… ¿Cómo fue que me convenciste de esto? – gruñó hastiado.

–No quiero estar sola con ellos dos. – murmuré bajo mientras el aparcaba el coche.

– No entiendo cuál es la necesidad de hacerte esto– me riñó. – Si ya sabes que es su novia ¿Para que quieres conocerla? – Ni yo misma sabía la respuesta. – Olvídate del señor y ya está– A veces me daba risa la forma en la que hablaba Sasuke, como muy puestecito, pero debido a que el japonés no era su idioma nativo.

– Sasuke, Sasori es mi amigo y aunque yo esté medio enamorada de él, no tengo porque ignorar a su novia. – busqué justificarme.

– Insisto, esto es una completa pérdida de tiempo. – apagó el motor. – ¿Segura que quieres hacer esto? –

– Sí…–Susurré con el corazón en estómago.

– Vamos a conocer al tal Sasori a que ver que será lo que tu tanto le ves. – bajamos del auto en torno a la pizzería.

Sasuke caminó a mi lado con las manos en los bolsillos, como casi siempre lo hacía. Calzaba zapatillas deportivas a cuadros, unos jeans y una camiseta color negro, como siempre. Sacándome casi 20 cm, era el único chico con quien me sentía bastante bajita. Así que, aunque nerviosa, su presencia me daba un parte de tranquilidad. No estaba sola. Podría sobrevivir.

Un nudo se me formó en la boca del estómago cuando vi la melena pelirroja que hablaba con tal elocuencia en una de las mesas. Una rubia le acompañaba, aunque no podía ver su cara desde la entrada de la pizzeria. Miré hacía el suelo intentado no caerme. Sasuke me miró de reojo, sin atreverse a musitar palabra.

– ¡Sakura! – exclamó mi amigo el irlandés al vernos. – ¿Cómo has estado hermanita? –

– Hola hermanito. – dije tratando de sonar casual.

La rubia subió la mirada de arriba abajo inspeccionando mi atuendo y mi persona. Fue hostil he de decir, y parecía no aprobar mi vestimenta. Ella tenía unos ojos color caramelo preciosos. La mano de Sasuke se posó arriba de mi espalda, cerca a mis hombros, como quien daba apoyo moral. Los chicos se examinaron por un momento, sin mucho interés.

– Tú debes ser Uchiha…–soltó Sasori casual. – He oído un par de cosas sobre ti–me mordí el labio, algo nerviosa.

– Hmp…– esa era la típica respuesta de Sasuke.

– Pero pasen siéntense. –abrió la silla para mí a su lado, a lo que yo me senté.

Sasuke se acomodó al lado de la rubia, a quien miró sin mucho interés. Estaba vestida de manera sencilla, y no usaba mucho maquillaje. Debía tener unos dieciocho años. Pero si nos juntabas se notaba una cierta diferencia de edad entre nosotras. Se veía experimentada, y seria. Me repasé el cabello, nerviosa, detrás de la oreja rozando un poco mi reciente perforación, haciendo que una mueca de dolor se formase en mi rostro.

– Bueno creo que podemos hacerlo oficial. – Estaba cambiado. Más que incluso cuando le vi en la pizzería del barrio francés. Vestía pantalón y camisa, como todo un adulto. – Temari ella es Sakura, es como mi hermana. Es la amiga de la que tanto te he hablado. – parecía emocionado de verdad. – Y Sakura ella es Temari, mi novia, de la que tanto te he hablado. – la palabra novia salió pesada de su boca.

– Gusto en conocerte…–dije tontamente con una vocecilla que no era la mía. Sasuke ladeó una sonrisa divertido.

– Lo mismo digo. – contestó la muy zorra. Con un tonito de esos de superioridad.

– Ahora que se han conocido las dos mujeres de mi vida, creo que puedo morir en paz. – dijo en mala broma, a lo que el Uchiha le miró inquisitivamente.

– Sasori, él es Sasuke kun. – dije sonando redundante.

– Me lo imagine. –

– ¿Y ustedes serán novios, no? – Preguntó la rubia con ironía.

– Mejores amigos– aclaré.

–Mira que yo pensé que estábamos en una cita doble– no había pasado cinco minutos y juro que ya no me soportaba a esta perra. Los celos me corroían por dentro. –¿Nunca os han dicho que parecéis enamorados? – la incomodidad de Sasuke y la mía fue palpable.

–Algo hay de eso– contesté. No, no era la primera vez que nos lo decían. Suficiente oía todos los días a mis amigas en la escuela, molestando que cuando Sasuke me pediría que fuese su novia. Por alguna extraña razón todos pensaban que nos dábamos el lote y que cogíamos como conejos.

– Sakura no puede tener novio– bromeó Sasori. – Cualquier chico que quiera salir con ella, necesita mi bendición–

– No creo que Sakura necesite tu permiso para salir con alguien– soltó el Uchiha. – Que está bastante grande para saber que quiere y con quien– nunca había visto esa faceta del moreno. Sasuke era bastante huraño, pero nunca confrontaba a nadie directamente.

– No puedo permitir que cualquier se meta en sus bragas– la conversación se tornó incomoda. –Es mi hermanita bebé–

– ¿Y a ti que más te da que un tío se meta en sus bragas? Sí las únicas que deberías cuidar si acaso son las de tu novia– la cosa se puso ruda. Desconocía esa faceta de Sasuke realmente.

– Pues claro hombre, que eso por descontado está cubierto. En las bragas de mi chica solo me meto yo– mis ojos se abrieron desmesuradamente, a la par de los e Temari.

– ¡Opa chicos! tómenselo con calma, que no creo que esto sea para conversar de mis hábitos sexuales– dijo la rubia.

– Creería yo, que no estamos para conversar ni de las bragas ni de los ligues de ninguno en esta mesa. – complementé. – Que vamos, yo me cuido sola. Y si tu novia te folla a ti o a medio barrio ultimadamente, creo que no es de la incumbencia de ninguno de los de aquí. –

– Podrías haber hecho tu defensa de la libertad sexual, sin hacerme quedar como la ninfómana del año– se molestó la chica. – Además que vas a saber tu que se metan en tus bragas, si no eres más que una mocosa– Mis mejillas se inflamaron de cólera. –Así que Sasori, si vas a cuidar las bragas de una niñata pija y burguesita como está…– la interrumpí indignada.

– Tampoco te creas que tú eres una mujer hecha y derecha. – los ojos de Sasori casi se salen. – Si te tiras a medio barrio, muy tu problema querida. Que de mis bragas y donde las dejo me ocupo yo. – Sasuke soltó una risita arrogante. –Y yo podré ser tan niña como me quieras hacer ver, pero no estoy para aguantar tus cometarios de resentida social y seudo-comunista de cuarta, que será la primera vez que pizzas el barrio alto…–

– Pues mierda de cita a la que me has traído. – le escupió con odio a Sasori.

– Por primera vez estamos de acuerdo. – le respondí de vuelta. – Se me han quitado hasta las ganas de comer. – solté la carta del restaurante en un acto de pura grosería. – Sasuke kun, vamos…– me puse de pie.

– Pero Saku…–suplico mi amigo el irlandés. Sasuke solo me siguió la corriente poniéndose de pie. – No puedes ponerte así. –

–Yo me pongo como me dé la gana S…– le dije seca. –Avísame cuando dejes a esta perra…–

– ¿Qué? ¡Perra tu imbécil! – chilló la horrenda novia del pelirrojo. – ¿Encima le vas a rogar? –

Empecé a caminar, el Uchiha me miró divertido tras de mí, mientras dejábamos el follón del año armado. Estuvimos en silencio hasta que llegamos al auto. Empecé a comerme el esmalte de las uñas, a lo que él encendió el auto sin movernos. La había liado, Sasori no querría verme en un buen tiempo.

– ¿A dónde vamos? – preguntó.

– No sé…–aún estaba alterada, cuando me enojo suelo ser bastante irracional.

– ¿Quieres que te deje en tu casa? – preguntó. – Aunque es un poco temprano…–él mismo se contestó la pregunta. –Mejor vayamos a algún sitio para que te calmes…–

– No puedo creer que este inútil este por esa imbécil. – seguía enojada hablando sola.

– Vamos a la playa…– tomó mi mano para evitar que siguiese comiéndome el esmalte de las uñas. – Te invito un helado–

– Que sea grande…–pedí.

Hicimos el camino a por los helados en silencio. Serían pasadas las cinco de la tarde, el sol empezaba a bajar en Konoha así como el calor usual. Sasuke me pidió un helado de vainilla y se pidió uno de chocolate. Cosa a lo que le reste importancia, siendo que el moreno no le gustan mucho las cosas dulces. Además de ser un hombre extremadamente vanidoso con su físico.

– Cambia esa cara…–me pidió en un tono suave.

– No tengo otra Uchiha– le contesté con mala leche.

Ambos estábamos sentados en la playa, en una de las bancas en pleno malecón de Konoha en barrio alto.

– Que grosera…–fue todo lo que me dijo. –Yo solo estoy intentando hacerte sentir mejor–

– Lo siento…–me disculpe. – En serio que estoy de mal humor…–revolví mi helado fastidiada.

– No sé por qué…la tipa es fatal– me dijo. –Y él también es de lo peor…– el sol empezaba a bajar indicando que en unos cuantos minutos se podría. – Realmente deberías dejarlo con ese tío…no te hace bien, se ve que consume drogas y no tiene nada en la cabeza más que coños y tonterías– puntualizó. – No sé qué clase de rollo tengáis vosotros…–

– Ningún rollo– aclaré. – Sasori y yo, solo somos amigos–

– Pues a mí me ha parecido que había algo entre ustedes– Sasuke estaba particularmente hablador– Fue bastante hostil…e interesado por tu ropa interior–

– Tú no eres precisamente amable Uchiha…– le dije.

– Ya que si…pero se incomodó bastante cuando esta tipa le preguntó si éramos novios–

– Hasta yo…–solté. – Nosotros no seriamos novios ni en un millón de años…– puse los ojos en blanco.

– ¿Por qué no?– preguntó. Fruncí el ceño enseguida.

– Pues porque no…– le miré fijamente. – Hay un montón de razones, pero empecemos porque tienes asco a que te metan la mano en la comida. Así como mucho menos nos daríamos besos y esas cosas que hacen los novios, te morirías de asco antes de pegar tu boca con la mía– él miró su helado un poco cabizbajo.

– No sabía que te hiciese tanta ilusión darte besos conmigo...– dijo arrogante.

– Jurado vas…– volvía poner los ojos en blanco. – Además, hasta donde sé tú ya tienes alguien que te gusta…persona que por cierto no me has dicho quién es–

– No tiene importancia…–dejó el helado hastiado. – ¿Quieres terminar este? Sabes que no tolero mucho los dulces–

– Sí…–tomé su vaso de helado dejando el mío vacío en la banca entre Sasuke y yo. – Pero no me cambies el tema… ¡Anda! ¡Cuéntame! – le pedí emocionada.

– Al menos has vuelto en ti…– bromeó. – No voy a decirte quien es…– Su helado estaba mejor que el mío. – Ya ni me acordaba que me gustaba alguien, creo que solo estaba confundido–

– ¡Oh vamos! Dime quien es…–

– Hmp…– pareció meditarlo. – No sé cómo vayas a tomarlo…–

– Oh vamos Uchiha… a no ser que vayas a decirme a que a ti también te gusta la enana imbécil de Temari– la sangre empezaba a hervirme nuevamente.

– Yo no tengo mal gusto– aclaró. – Solo me preocupa un poco como te lo vayas a tomar…–

– Sasuke puedes decirme cualquier cosa…–me quitó el vaso de helado de las manos.

– Sakura…– tomó mi mano fuertemente. – Yo…– divagó. – La persona que me gusta…– se veía nervioso. Yo lo miré sin entender. – La persona que me gusta…la personas que me gusta– respiró hondo. – Sakura, la persona que me gusta eres tú– dijo muy serio. Me miraba directamente a los ojos.

– Me estas jodiendo ¿Verdad? – fue mi única respuesta coherente. Mi mano seguía entre las suyas, y el sol nos dio en la cara mientras empezaba su puesta.

– Absolutamente…– se rio. – Tienes que ver tu cara…–

– Esos no son juegos Sasuke…–le reñí, sacando mis manos de entre las suyas.

– ¡Vamos! ha sido divertido…– giré mi cara enrojecida de vergüenza hacía otro lado visiblemente apenada. – Eres una presuntuosa…De verdad pensase que estaba por ti– me bromeó.

– Sasuke, de verdad no es gracioso. – miré hacía la arena. – Por un momento pensé que era de verdad–

– ¿Y que si lo fuese? – preguntó serio. Yo no me atrevía a mirarlo.

– Joder creo que es suficiente con que todos piensen que salimos, como para que ahora encima vengas a terminar de cagarme la tarde diciéndome que te gusto–

– No es como que tuvieses que corresponderme…– me dijo con una voz resignada. – Es mi problema y ya está…–

– Pero vas de joda ¿no? – seguía sin poder mirarle.

– No–dijo muy serio. – Realmente me gustas Sakura. – Su mano se posó en mi hombro y un escalofrió me recorrió el cuerpo.

Me giré suavemente por inercia para mirarle. Sasuke tomó mi mejilla izquierda, y apretó sus labios torpemente a los míos. Fue un beso tierno e inexperto. Mis manos permanecieron inmóviles y mis ojos estuvieron abiertos mientras pasaba, esto sin duda debía ser un mal chiste.

– Perdón…– me dijo afligido y yo me mordí los labios. – Ha sido un error hacer eso…– me dijo. – ¡Mierda! ¡Soy un imbécil! – se flageló.

– Por primera vez, no voy a discutirlo...–fue lo único coherente que dije.

– ¡Joder perdóname! De verdad no sé qué me pasó…yo…– se castigaba.

– Esto…– no sabía que decir. – No te preocupes está todo bien. – le aseguré. – Solo no vuelvas a besarme ¿Vale…? –puse mi mano en su pierna. – Al menos no así. – me sorprendí al decir eso.

– No…no va a volver a pasar. –su mano cubrió la mía. – Perdóname. –

– Sasuke yo no te tenía idea…– le aclaré. – Tu sabes cómo están mis sentimientos y esto pues…– no sabía ni que decirle.

– Está bien…yo lo sabía. Se me pasará con el tiempo– dijo con resignación.

– Si lo hubiese sabido, yo no te hubiese puesto en lo de hoy…– me pase las manos por el pelo. –Joder las chicas si tenían razón entonces…– recordé todos esos comentarios de mis amigas.

– Esta perfecto de verdad. – me aseguró. – Podemos seguir igual que siempre. – yo aún estaba medio aturdida. – Te prometo que nunca más lo volveré a mencionar–

– Sasuke no se trata de eso…– pase mi mano por su cabello rebelde. –Tío eres mi mejor amigo. Lo paso de puta madre contigo. Contigo puedo ser yo misma, y me daba tranquilidad que no estuvieras por mí. Pero…ahora…–

– Será igual siempre– miró hacia abajo. – Se me está pasando, te digo–

– Hace cuánto…–me aventuré a preguntar.

– ¿Hace cuanto, que? –Me preguntó. –Anda puedes decirlo…–

– ¿Hace cuanto te gusto? –

– Desde la primera vez que te vi, desde que te hablé mientras estabas en las tumbonas de la piscina escribiendo en tu libreta– mis ojos se abrieron desmesuradamente.

– ¿Tanto? –

– Bueno ese día, solo pensé que eras muy guapa e interesante. Quedé realmente impresionado–se rio. – Con el tiempo, me gustaste mucho más…de otras maneras–Prefirió no seguir hablando. Mi corazón latió fuerte.

– ¿Cómo no me di…? – me interrumpió.

– Sakura tú no te enteras de nada. Solo tienes ojos para Sasori– se encogió de hombros. – Y vale, está bien. De verdad que a mí se me está pasando. –

– ¿Por qué me besaste? –

– Impulso. – aclaró. – Te pido perdón nuevamente. –

– Pensé que te deban asco los besos. –Seguí comiéndome lo que quedaba de su helado.

– Realmente me dan – se encogió de hombros. – Solo que desde que te conocí siempre me pregunte que se sentiría si…–

– ¡Joder! Lo que me faltaba…–me molesté dejando nuevamente el helado a un lado. – De todos los tíos del mundo, se tenía que enamorar de mí, mi mejor amigo. –

– ¡Opa nena! Tampoco te creas que a mí me agrada la situación. – me dijo amargado. – Y yo simplemente te dije que me gustabas, no que estaba enamorado de ti. Así que cálmate un poco…–

– Me dijiste que te gusto, me has besado sin mi consentimiento, y me confesaste que siempre quisiste hacerlo. ¿Qué quieres que piense? – le encaré.

– Tampoco hagas un drama, no seremos los únicos amigos del mundo que se han besado. En cuanto a mis sentimientos o lo que sea que me esté pasando conmigo, tampoco estoy enamorado– puse los ojos en blanco. – Aparte no es como si fuese la primera vez que te das besos con alguien. – mis mejillas se tiñeron de rojo.

Hacía un par de semanas había convencido a Sasuke de ir a Ichiraku's, el bar donde conocí a Sasori, a ver si lograba coincidir con el pelirrojo. Él después de mucho renegar había ido al pequeño bar del barrio francés, para acompañarme, y se había pedido una coca–cola de dieta que cuidó toda la noche como el tesoro más preciado después de limpiar la boquilla milimétricamente con una servilleta.

Por mi parte, me había tomado unas cuentas cañas dejando mi pobre conciencia un poco de lado. Entre las luces, la fiesta, el alcohol y uno de los compañeros de banda de Sasori, que esta para comérselo, me había dejado llevar un poco dándome un par de besos con este último en la barra del bar, mientras Sasuke me miraba con reprobación. Ahora sabía que había sido un error haberle invitado al bar.

– Eso es diferente…– puse los ojos en blanco.

– No, no lo es. – repicó. – La única diferencia es que tú te has dado el lote con ese tío en la barra por tu propia iniciativa, y ahora te he besado yo. Por lo demás…–

– ¡Suficiente! – dije molesta. – Empezando porque con quien yo me bese es mi problema, y después porque no vamos a volver a hablar de esto y ya está. Entre tú y yo no va a pasar nada romántico. ¡Nunca más! De hoy en adelante, amigos y punto. –estaba histérica.

– Tampoco esperaba que tuviéramos algo romántico…– estaba particularmente hablador. – En mi puta vida se me había ocurrido pegar a boca a la de alguien más, y mira el follón en el que me he metido cuando lo hago. – el corazón me empezó a salir fuerte. ¿Había sido yo el primer beso de Sasuke? –No va a pasar nunca nada romántico entre nosotros Sakura, tenlo por seguro–

– ¿Y qué coño esperabas? ¿Qué te diera un puñetero aprobado luego de…? No te equivoques conmigo Sasuke. – me crucé de brazos y apreté los labios como cada que estaba enojada.

– No…–estaba más amargado de lo habitual. – Solo quería saber que se sentía ser el tío del bar por un día…No sé porque ahora tienes tantos escrúpulos, mira que yo no soy un desconocido– tuve la tentación de meterle un bofetón.

– ¡Que te den! – me paré enojada de la banca y empecé a caminar hacía la calle para irme a mi casa.

Una mezcla extraña de confusión, ternura e indignación se formó en mi pecho, mientras caminaba por el malecón. Las imágenes de nuestro tiempo compartido juntos me bombardeaban. ¿Cómo no me di cuenta antes? ¿Cómo no lo supe? ¡Si era obvio! "Sasuke se muere por ti…" Solía decir Sora todo el tiempo. "La única que no se da cuenta es esta tonta…" también decía Amy en nuestros descansos en la escuela. Una sonrisa tonta se curvó en los labios. Era una locura.

–¿Sigues enojada conmigo? – la camioneta de Sasuke con el vidrio hasta abajo estaba a mi lado.

–¿Por qué no le colaboras a la humanidad y te mueres de una vez? – puse mis ojos en blanco acelerando el paso.

–No seas dramáticas y sube. – me dijo seco. –Te llevo a casa–

–Puedo caminar sola o tomar un taxi. No necesito que me lleves a mi casa–

–Solo quiero hablar contigo– reconoció.

–¿Para que me vuelvas a decir que soy una zorra que se da el lote con cualquiera? – escupí con odio. –¿O es que piensas que porque me suba a tu auto puedes besarme cuando se te antoje? –

–Molesta…– dijo entre dientes. –Por favor Sakura, deja de victimizarte. Ya casi anochece, debo llevar a tu casa y realmente me apetece que, si no quieres volverme a ver en lo que te reste de vida, al menos me escuches. –

Exhalé hastiada y me encogí de hombros para subirme al auto de mala gana. El moreno se detuvo y yo me senté en el asiento del copiloto, poniéndome el cinturón.

–¿Te apetece comer algo? – preguntó.

–Pizza–aún seguía enojada con él.

–Podemos comprarla en la gasolinera– sugirió. –Quiero que vayamos a la playa y hablemos–

–Podemos hablar en la pizzería–

–Pero yo no quiero– su mirada me heló.

–Entonces, vamos a la puta playa y hablemos para que me lleves a mi casa–

Sasuke estaba de mal humor, se le notaba. Nunca le había visto así salvo cuando fuimos a Ichiraku's y yo estaba un poco borracha. No obstante, jamás me había hablado mal hasta ese día. Aparcó en la playa solitaria, cuando ya el cielo estaba oscuro, tanto que tuvo que encender la luz del auto, y se quitó el cinturón de seguridad.

–Voy a decirte esto una sola vez– se pasó la mano por la cara intentando calmarse. –Me gustas–puntualizó. –Pero tengo claro que yo no soy la persona que quieres para ti, y que yo no te atraigo. –exhaló con fuerza. –Me atraes, te encuentro absurdamente guapa y encuentro adorable cada una de esas caras que haces. Me gusta estar contigo. Me divierto contigo. Me extraña que no te aburras conmigo, y que toleres mis manías. Pero yo entiendo y estoy bien, sabiendo que no estas por mí y que no soy una opción romántica…–

–Sasuke…–

–Calla y no me interrumpas– dijo. –No pienso que seas una puta, ni que te das el lote con cualquiera. No me consta, y si lo haces no tengo porque meterme. Confieso que no fue agradable verte medio borracha besándote con otro, pero es una realidad que asumo y que elijo, si eso te hace feliz. –puso su mano en mi mejilla. – Te pido una disculpa por haberte besado. No debía hacerlo de esa manera. Para besarse se necesitan dos, y tú no estabas ni enterada. – sus ojos eran negros y despedían sinceridad. –Pero no te niego que es algo que siempre quise hacer desde que estuviste por primera vez en mi casa, y me preguntaste si me gustaban las chicas–sonrió. –Ahora, que me has escuchado puedes decidir qué quieres hacer, si hacemos como que esto no ha pasado y seguimos adelante como dos amigos o si definitivamente no volvemos hablarnos nunca más y yo viviré con las consecuencias haber perdido a mi mejor amiga por haberme enamorado de ella, en cualquiera de los dos casos prometo que estaré bien y nunca más sacaré este tema otra vez…– la palabra enamorado salió con dificultad.

–Sasuke…–le llamé. –Yo…–acuné su mano entra las mías que seguía en mi mejilla. –Tío sabes que yo te quiero muchísimo, casi como si fueras mi hermano. La pasamos genial juntos y realmente me encanta estar contigo. Pero yo…no te veo de esa manera. –me mordí el labio. –No me mal entiendas, eres un chico realmente guapo y cualquier chica estaría feliz de estar contigo, pero en definitiva yo no puedo ser esa chica. No podría hacerte eso a ti, porque acabaría rompiéndote aún más el corazón. –

–Vale, está bien…–su otra mano tomó mi otra mejilla. –Está bien de verdad– me dijo. –No soy un tío normal y lo sabes. Yo tampoco podría estar contigo, no sabría cómo manejarlo. De hecho, antes de ti no había tenido un amigo tanto tiempo y tan cercano–

–A lo mejor, es eso y no estás enamorado. – mis manos tomaron sus mejillas. –A lo mejor solo estas confundido y crees que salir juntos el paso que deberíamos dar. Nuestros amigos son novios entre ellos, y a lo mejor sientes que deberíamos ser así nosotros. –

–Esos tíos no son mis amigos–

–Bueno como sea, quizás sea eso. – deslicé mis manos por sus mejillas para ponerlas en sus hombros. –¿Sentiste algo cuando me besaste? –

–No creo haber tenido tiempo para procesarlo…–dijo con resignación. –Tu ni siquiera me devolviste el beso, empecé a sentirme fatal–tomé sus manos y las aparté de mi rostro.

–Fue bastante repentino–

–Olvídalo…ya da igual– solté el cinturón de seguridad mientras el parecía ir a poner en marcho de nuevo el auto. –Solo dime si debemos dejar de ser amigo o si podemos hacer como que no paso–

–Por supuesto que seguimos siendo amigos, tonto–eché mi cabello hacía atrás dejándolo detrás de mi oreja. –Y obviamente, haremos como que ese beso en el malecón no pasó–

–Fabuloso–iba a poner a andar el auto, pero active el freno de mano

– ¡Coño Sakura! ¡No hagas eso! –Casi me gritó espantado.

–Necesito que el auto este quieto y me escuches ahora tu a mí–puse mi mano en su mejilla. –Antes de que olvidemos el asunto– sentía mi corazón latir fuerte. –Sé que no tuviste tiempo de procesarlo, así que…hagamos esto una única vez para te des cuenta que solo estas confundido–pegué su frente a la mía, y suspiré, mojando mis labios con anticipación.

–Sakura….–

–Solo sígueme la corriente–

Me había dado varios besos con otros chicos antes. Conocidos y desconocidos. Así que en realidad para besarme con Sasuke no debía ser un gran problema. Le costó acoplarse dejándose hacer, correspondiendo torpemente al compás que mis labios le marcaban. Sus dedos se enredaron en mi cabello y acariciaron mi nuca, mientras yo le comía la boca, metiendo mis dedos entre su pelo rebelde. Era como traspasar una frontera prohibida de la amistad, pero a la vez se sentía bien porque sabía que era Sasuke y nada cambiaria entre nosotros. Seriamos Sasuke y Sakura, como siempre. Así que me dejé llevar hasta que me faltó el aire.

–Espero que con esto salgas de duda– me recosté agitada en la silla del copiloto, mientras él aún estaba ido. –Creo que es hora de irme a casa–miré un par de llamadas perdidas de mi madre en el celular.

Él arrancó el auto en silencio, mientras yo me peinaba un poco con los dedos. Una sonrisa traviesa se formó en mi rostro como cada que hacía una pequeña travesura. Y vaya que esta vez había hecho una. Prendí la radio Póker Face de Lady Gaga sonaba en la radio. Unas ganas inmensas de fumar me invadieron.

– No vas a decir nada…–le bromeé.

–Creo que me llevará un tiempo procesarlo…–

–No lo haces nada mal para una principiante–eso pareció cabrearlo.

–Dijiste que olvidaríamos todo este asunto. –

–¿Sentiste algo? –pregunté.

–Fue extraño…–dijo. –Diferente a ahorita en la tarde. – aclaró. –Me sentí fuera de mí, un poco acorralado. – Eso me hizo gracia. –Me gustó tocarte…–la sinceridad de Sasuke a veces me subía los colores. –Tu pelo, tu piel son suaves…– estaba avergonzado – ¿Sentiste algo tú? –

Un morbo de miedo…– pensó mi yo interno.

–Se sintió bien, un poco raro, considerando que eres mi mejor amigo, pero bien–

–Puede suceder cada que quieras…–dijo bajito.

–No va a volver a pasarnos– le recordé.

–Ya lo sé…– cambió la radio y conecto su iPod. –Pero si algún día quieres saltarte la regla, no tengo problemas con la excepción–

–¿Estas coqueteando conmigo Uchiha? – le bromeé.

–Algo bueno debo sacar después de haberte confesado toda esa sarta de tonterías– se encogió de hombros. –Y bueno, puede que yo no tenga una banda o toque en un cuchitril de mala muerte, pero has dicho que no ha estado mal…–

–No te besé para darte alas Sasuke. – aclaré.

–Lo sé. Lo has hecho porque te apetecía y está bien. –

–No, te he besado para que te dieras cuenta que no estás enamorado de mí. Solo era curiosidad de experimentar algo nuevo. Ha sido un favor de amiga a amigo– le expliqué. –No voy a enamorarme de ti o voy a empezar a salir contigo. Somos amigos. –

–Esta perfecto– me aseguró.

Seguimos el resto del camino en silencio, mientras le mandaba un texto a Nadesico. Aunque no sabía muy bien que decirle. "Sasuke me besó" fue mi primera opción. Lo descarté al recordar como yo misma me había lanzado a besarle en la playa hacía un rato. "Besé a Sasuke". Descartado. Él me había besado primero en las bancas del malecón. "Sasuke y yo nos besamos". También lo descarté. Tampoco era como si estuviéramos enamorados o fuese tan relevante.

–Me da igual si le estas contando a alguien, pero al menos decídete en lo que vas a escribir– bromeó.

–Chismoso…– le rodé los ojos.

–Me gusta mucho ese gesto tuyo– señaló. –Lo haces cada que te enojas, pones los ojos en blanco– No supe que decir, solo quería llegar rápido a casa. –¿Qué vamos a hacer mañana? –preguntó sin mucho interés.

–Había quedado ir al cine con Nadesico–

–¿Paso por ustedes y hacemos algo los tres después? –me sentía un poco incomoda.

–Esto…–

–Vamos Sakura, no te estoy diciendo que quiero que salgas conmigo. Te estoy diciendo que salgamos los tres, como siempre, como amigos. – me recordó. –Pero si te incomoda me quedo en casa, realmente me da igual–

–Perdón yo…–

–Además que hace un tiempo que no veo a Nadesico y ella me cae muy bien también. – faltaban un par de calles hasta mi casa.

–¿Tan bien como yo? –No sé de dónde me provino esa pregunta tonta.

Sasuke aparcó en el portal de mi edificio, y me miró fijamente. Señalando sin decir nada lo obvio. No, ella no le caía tan bien como yo. Ella era su amiga y conmigo la cosa era otra.

–Nadie nunca va a caerme tan bien como tú– él presionó el botón del cinturón de seguridad. –Nadie nunca va a ser para mí lo que eres tu– su cara se acercó a la mía y tragué en seco.

Santa mierda. Santa mierda. Esto no podía estarme pasando. Mi mejor amigo. Mi confidente. Mi hermano de otra madre. De repente se ha convertido en un tío que me tira los tejos. En los cuentos de hadas los besos despiertan y reviven princesas, en mi vida parecía que convertían a un obsesivo compulsivo en un adolescente normal de 16 años.

–No voy a besarte Sakura– dijo al verme indefensa como una niña. –Me pediste que olvidáramos todo, y lo voy a respetar. –me tranquilizó.

–Sasuke kun…mira que cosas dices yo no creía que tú…–mentí.

–Estas escurriéndote en la silla del copiloto como si fuese a abusar de ti– dijo en mal chiste. –Espero que duermas bien. Si quieres que salgamos los tres, mañana en la tarde, mándame un texto o llámame–

–Claro…–Mi mano buscó la manecilla para abrir la puerta.

–Antes que te bajes…–puntualizó. –¿Puedo decirte algo?– tomó mi mano izquierda para llamar mi atención.

–¿Qué cosa? –Pregunté.

–Sé que quedamos en que lo vamos a olvidar y todo eso. Pero creo que es importante que lo sepas– soltó mi mano dándome espacio.

–Adelante…–dije fingiendo seguridad.

–Nunca me creas capaz de hacerte algo malo Sakura, o capaz de hacer algo que no quieras. Independientemente de lo que sea que me esté pasando contigo en el plano erótico-afectivo, tu eres la persona más importante para mí y nunca quería que te alejases de mí. – me dio un beso en la frente. –Prometo nunca más sacar el tema–me dejó en una sola pieza.

–Sasuke…–

–Hmp…–

No sabría qué contestar si alguien me preguntase por qué lo hice. Como tampoco nadie podría explicarme el lío que tenía entre pecho, cuando por segunda ocasión me he abalanzado sobre los labios del moreno. A lo que él me correspondió. Sus manos acariciaron la piel desnuda de mis hombros y las mías su nuca.

–Buenas noches– fue todo lo que dijo antes de separase de mí.

–Buenas noches–suspiré bajando del auto, recuperando mi aliento.

Atravesé el portal del edificio, no sin antes mirar de reojo al moreno en su auto aun detenido, comiéndose la cabeza con lo que acababa de pasar. Sin duda alguna, esto había pasado las fronteras de la amistad.


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