Capítulo 43: Una jugada sucia ¡Demi está en peligro!
Primero Sun, luego Planet y ahora Star. Leo estaba empezando a preocuparse de ese poder que las Pretty Cure estaban desarrollando. Si era capaz de rivalizar con el suyo podía suponer un serio problema. Cancer y Taurus se habían encerrado en sus habitaciones, preparando algún plan para derrotarlas o en el caso de Taurus para entrenar durante horas. Leo miró con preocupación como Gemini se escabullía también a su habitación. La actitud de su compañero últimamente había sido muy extraña, Leo no había sido la única que lo había pillado con la apariencia de una de las guerreras mirando su reflejo. Solo había visto ocurrir eso hacía mucho tiempo cuando se enfrentaron a Cure Universe y sus amigas. Gemini había sido el que había destruido a Cure Galaxy absorbiendo su poder y acabando con la guerrera. Probablemente iba a intentar hacer lo mismo con las Pretty Cure de ahora. En su habitación, Gemini miró el espejo roto comunicándose con su otra mitad en la Ciudad Dipper.
- Es hora –dijo simplemente–. Tenemos que saber su respuesta.
- ¿Acaso importa su respuesta? Será nuestra igualmente –sonrió su otra mitad.
- Debemos darle una opción, tiene que ver la realidad.
- No te preocupes, hermano. No tiene ninguna oportunidad contra nosotros. Y quizás después de ella podamos obtener a las demás también.
- Es demasiado arriesgado, pero… si Cure Moon nos da tanto poder, sería posible.
- Si absorbemos a las Pretty Cure la señora Skade estará muy contenta.
Los dos sonrieron a la vez. Jamás habían intentado absorber a más de una guerrera por el esfuerzo que suponía. La energía de Galaxy le había cansado hasta tal punto que tuvo que dormirse en un profundo sueño y para cuando se dio cuenta, Cosmos y Universe ya los habían encerrado tras la puerta. Pero esta vez no iba a pasar así. La energía de Cure Moon era mucho más compatible que la de Cure Galaxy. Además había estado todo el año cerca de ella para ir acostumbrándose y ahora por fin sabía que podría adquirir su poder sin problemas. Jamás había tenido tantas ganas de unirse a alguien, sus dos mitades estaban emocionadas por el prospecto de poder acabar con las Pretty Cure y ofrecer las buenas noticias a su señora Skade.
Sylvia suspiró con fuerza mientras lanzaba miradas asesinas al papel que tenía delante. Por si no fuese suficiente con el profesor White poniendo cada vez más responsabilidades sobre sus hombros como editora del periódico, ahora también se empezaban a acercar los exámenes finales. Clara le había ayudado a organizar el tiempo y le había aconsejado que empezase lo más pronto posible. Su amiga se había ofrecido a ayudarla estudiar, pero Sylvia se había negado sabiendo que Clara ya tenía suficiente que estudiar por sí misma. Lo que le había llevado a pedirle ayuda a la única persona casi tan inteligente como Clara que pudiese ayudarla. Demi se había sorprendido cuando le había llamado, pero había aceptado ser su tutor para preparar los exámenes.
- Por más que lo mires no va a dejar de estar mal –sonrió el chico.
- Odio las mates –gruñó dejando caer su cabeza sobre la mesa.
- Venga, no te desanimes, Sylvia –Demi cogió la hoja y señaló un par de puntos–. Has empezado muy bien, tan solo te has equivocado en un punto.
- Gracias por tu ayuda, Demi –murmuró Sylvia todavía con la cara tapada.
- Los amigos estamos para eso –le dio unas palmaditas en la espalda como apoyo–. Aunque me extraña que no hayas llamado a Jack.
- Él también está ocupado con sus exámenes, no quiero molestarlo –Sylvia se alzó y se encogió de hombros–. Además no es que se le dé muy bien estudiar.
Demi no pudo evitar una carcajada. Sylvia se alegraba de que el chico se hubiese hecho tan amigo tanto de Jack como de ella. A pesar de ser prácticamente una celebridad, lo cierto era que Demi era bastante humilde y había ayudado con creces a Jack con su trabajo. Además se había convertido en un apoyo muy grande para el periódico ya que siempre ofrecía temas interesantes sobre los que tratar. La sesión de estudio continuo de forma tranquila mientras Demi ayudaba poco a poco a Sylvia comprender las partes más complicadas. Al rato un mensaje saltó en su teléfono avisándole de que Jack quería hablar con ella. La chica aceptó a regañadientes verlo después de terminar de estudiar.
- ¿Puedo preguntarte algo raro? –dijo Demi cuando colgó.
- Eso me suena –se rio Sylvia.
- Precisamente, me preguntaba si había encontrado tu respuesta.
- Creo… creo que sí. No es una respuesta que me guste, pero creo que es la mejor que tengo ahora mismo.
- Algunas veces la realidad puede ser dura –se quedó pensativo Demi–. Pero tratándose de ti estoy seguro de que superarás todos los obstáculos que te encuentres.
Sylvia le agradeció sus palabras con una sonrisa mientras a lo lejos Jack los observaba frunciendo el ceño. Sabía que no tenía motivos para sentir celos de su amigo, pero algunas veces le costaba controlar ese tipo de emociones. Sylvia se levantó para pagar los helados que habían estado comiendo mientras dejaba a Demi y a Jack solos.
- ¿Qué tal ha ido el trabajo? –le preguntó Demi con amabilidad.
- Bien –frunció aun más el ceño y luego suspiró–. Maldita sea, me caes tan bien que ni siquiera puedo enfadarme contigo.
- ¿He hecho algo?
- No, es solo que… Sylvia ha estado muy rara últimamente y a veces me da la sensación de que no puedo ayudarla en nada y vienes tú y lo arreglas todo –Jack suspiró de nuevo–. No me hagas caso, solo estoy estresado.
- Creo que te das muy poco valor a ti mismo, Jack –Demi le puso una mano en la espalda como apoyo–. Sylvia y tú formáis una pareja excelente y aunque no te lo parezca, eres un gran apoyo para ella.
- ¿Cómo puedes ser tan bueno?
- No creas que lo soy tanto –Demi se rascó la cabeza y se sonrojó–. Si te soy sincero, Sylvia me gusta, pero sé que ella está contigo y jamás me interpondría en una relación así.
- ¿Te gusta?
- No te preocupes –le tranquilizó Demi–. Sylvia y yo solo seremos amigos.
A pesar de lo que decía, Jack no pudo evitar sentir una profunda inquietud en el estómago. Sabía perfectamente que Demi jamás se interpondría entre ellos, pero el hecho de que admitiese que le gustaba no le hacía sentir bien. Sospechaba que Demi había querido ser sincero con él, algo que agradecía. Estaba a punto de darle las gracias por su sinceridad cuando Sylvia apareció. Demi se retiró despidiéndose de los dos mientras Jack y Sylvia paseaban juntos hacia casa. Con las manos unidas, ambos se hablaron sobre el día y lo que habían estado haciendo mientras caminaban lentamente.
- … así que resulta que hay otra forma de aplicar la fórmula mucho más fácil –explicó Sylvia–. No esperaba que Demi fuese tan listo la verdad.
- Sí, está lleno de sorpresas –no pudo evitar que su tono fuese un tanto tosco.
- ¿Te ocurre algo?
- ¿Sabías que… sabías que a Demi le gustas?
- Claro –se encogió de hombros.
- ¿¡Lo sabías!?
- Era bastante obvio –se rio Sylvia–. Pero no veo porque tienes que preocuparte. Demi es un gran amigo, pero nada más. ¿Acaso no confías en mí?
- Sabes que eres la persona en la que más confió –sonrió Jack–. Siento la pregunta, preciosa.
- No me llames así… Escucha, sé que hay veces en las que –Sylvia se sonrojó– no expreso mis sentimientos del todo pero… tú… tú eres muy impor-importante para mí.
- Cásate conmigo –respondió inmediatamente Jack con el corazón conmovido.
Sylvia le golpeó con una patada antes la respuesta, pero pronto los dos estaban riendo de nuevo. Era agradable poder tener ese rato de tranquilidad antes de volver a su casa a estudiar de nuevo. Aunque teniendo en cuenta que esa noche estaba sola quizás se tomaba un descanso para leer un rato. Jack se despidió dándole un simple beso en la mejilla. Al entrar en su casa enseguida notó que había algo extraño. Sylvia cogió el espejo en sus manos y empezó a caminar poco a poco hacia su habitación. La ventana estaba abierta cuando sabía perfectamente que la había dejado cerrada. En su mesa había una pequeña nota plegada. Sylvia la abrió con cuidado.
Tenemos al humano con el que estabas hoy. Ven al lugar que pone abajo y dinos tu respuesta.
Gemini
La sangre se le heló en las venas cuando se dio cuenta de a quien se refería. Jack acababa de marcharse así que no podía ser otra persona que Demi. Golpeó la mesa con furia al pensar que su amigo se había visto involucrado en algo que no tenía nada que ver con él. Cogió sus cosas y salió corriendo de la casa para ir al lugar que indicaba la nota. Se trataba de un pequeño almacén abandonado no muy lejos de allí. Se asomó al a ventana y comprobó como Demi estaba atado a una silla e inconsciente. A Gemini no se le veía por ninguna parte. Con cuidado, Sylvia se metió dentro del almacén y empezó a andar hacia su amigo, pero entonces el villano apareció frente a ella.
- Cure Moon, es hora de decidir.
- No hay nada que decidir, te has atrevido a usar a mi amigo –sacó el espejo de su bolsillo–. No creas que voy a perdonarte.
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
Gemini no esperó a que Moon actuase y lanzó un potente haz de luz contra ella. Moon saltó hacia arriba agarrándose a una de las vigas de la parte superior para impulsarse después contra Gemini. Este levantó unos brazos blancos que lo protegieron de la patada de la guerrera, pero entonces esta se propulsó hacia delante. Cortó las cuerdas de una patada y agarró a Demi dispuesta a sacar a su amigo de allí. Si no lo sacaba del almacén estaría demasiado preocupada como para luchar bien.
- Sylvia… ¿eres Cure Moon? –preguntó el chico.
- ¿Estás despierto? –Moon lo agarró y saltó para esquivar un ataque de Gemini–. Escucha, yo iré a por el él, mientras tanto huye. Ya hablaremos más tarde de esto.
Moon se giró esperando que Demi se marchase corriendo y se abalanzó contra Gemini. Golpeó las manos con un combo de patadas y puñetazos, pero estas la empujaron hacia atrás. Eran demasiado numerosas como para poder librarse de todas. De repente, notó unos brazos por detrás y Demi la agarró.
- ¿Qué haces? ¡Ahora no es momento de hacerse el héroe!
- Sabía que vendrías cuanto antes –susurró Demi–. Nosotros te conocemos muy bien, Cure Moon.
Una extraña energía comenzó a emanar del chico y su pelo cambió para volverse blanco. La corriente de aire hizo que la capucha de Gemini cayese para desvelar el mismo pelo mientras de los brazos de Demi salían unas cuerdas blancas. Una corriente sacudió a Cure Moon, que cayó al suelo de rodillas. Demi caminó con tranquilidad hacia Gemini y se puso a su lado, quitándole la máscara. Ambos rostros eran iguales.
- ¿Qué está pasando?
- Aunque mi nombre sea Gemini –empezó a decir el villano cogiendo de la mano a Demi–. Lo cierto es que siempre hemos sido dos, ya conoces a mi hermano Demi, yo soy Gemi.
- ¡No puede ser! –exclamó Moon.
- Lo siento Sylvia –Demi compuso su famosa sonrisa que ahora parecía extrañamente falsa–. Mi hermano y yo pensamos que sería mejor si yo me infiltraba en vuestro mundo.
- No esperábamos que llamases nuestra atención, Cure Moon –dijo Gemi–. Pero el tiempo de jugar se ha acabado. Pronto nuestra señora Skade recuperará su fuerza y nada podrá parala.
- Así que era todo mentira –Moon trató de levantarse pero una descarga la golpeó–. ¡Maldito seas!
- Claro que no era una mentira –Demi se rascó la cabeza–. Ya te lo hemos dicho, hay más de lo que crees en nuestra misión.
- Ya te lo dije la otra vez, pero la señora Skade quiere crear un mundo de paz y tranquilidad –explicó Gemini.
- ¿No estás cansada de luchar? ¿De tener que sacrificarlo todo? Únete a nosotros y no tendrás que volver a sacrificar nada.
- Si piensas que voy a traicionar a mis amigas…
- Eso es lo mejor –rio Demi–. Ellas también pueden unirse a nosotros.
Moon sabía que no estaba en una buena situación. Aun mandado un mensaje sus amigas seguramente tardarían en llegar y tenía que admitir que le estaba costando romper las ataduras de Demi. Así que asintió levemente fingiendo estar de acuerdo. Los dos hermanos se miraron ya que no esperaban que Cure Moon se rindiese tan pronto. Gemi la miró con extrañeza, pero Demi empezó a acercarse con la mano extendida listo para absorberla. Esperó hasta que se acercó lo suficiente y entonces Moon dio una pirueta hacia atrás golpeando con su pie a Demi en la barbilla y mandándolo a volar. Gemi corrió para coger a su hermano mientras Moon conseguía destruir las ataduras.
- ¿Por qué hacéis esto? –les preguntó furiosa–. Tú has estado con nosotros Demi, sabes que es lo que estamos protegiendo.
- Lo que vosotros protegéis es lo mismo que nosotros intentamos proteger –Gemi frunció el ceño.
- ¡No es lo mismo! Estáis intentando destruir todo lo que conocemos.
- Porque lo que conocemos está corrupto –Demi se levantó con ayuda de su hermano–. Creía que tú lo comprenderías –chasqueó los dedos y varias manos comenzaron a salir hacia ella.
- Pero aun así merece ser salvado.
El techo estalló entonces y Sun, Planet y Star aparecieron golpeando las manos que se acercaban. Moon había sentido la presencia de sus compañeras cerca y sabía que solo tenía que alargar un poco el tiempo para así poder derrotarlos.
- ¿Demi? –se extrañó Sun.
- Clara, Elyon, Bibiana –sonrió con amabilidad–. Os presento a mi hermano Gemi.
- Pero… eso no… –empezó a decir Star.
- Su traición no importa ahora –cortó Planet–. Si es un enemigo, debemos derrotarlo.
Gemi y Demi juntaron las manos e invocaron una gran multitud de manos que empezaron a tratar de atrapar a las chicas. Ellas se dividieron para golpearlas, pero pronto notaron que empezaban a ser demasiadas. El poder de Gemini era demasiado grande para contenerlo en un lugar tan pequeño así que saltaron hacia afuera mientras los dos las seguían. Star invocó entonces su escudo para detener el avance momentáneo de las manos mientras Sun y Planet agarraban a Moon por las manos. Tras deshacer el escudo, las dos guerreras lanzaron a su amiga como un cohete y esta golpeó con los puños a los dos hermanos.
- No importa quien sea, no importa lo difícil que sea –dijo Moon con un aura brillante–. Yo siempre pelearé.
Una potente luz plateada brilló invocando frente a ella el Cosmic Sceptre. Al tocarlo su alma se elevó con gracilidad. Estaba de nuevo en la sala de la torre noroeste del Castillo Celestial. Ella posó el cetro bajo la luz del centro y esta iluminó toda el agua. Esta se reflejó en los espejos de las pareces que empezaron a similar una luna cambiando de fases constantemente. Ella dibujó una luna menguante a su lado con el cetro. "Poder de la luna…". La luna comenzó a iluminarse hasta que se llenó "El espejo de la luna me muestra el camino…" El espejo se colgó en su brazo como si fuese un escudo. Este empezó a cargarse de una potente luz plateada. Apuntó con el espejo hacia los gemelos. "… con la fuerza de mi valor" hundió el pie en el suelo para poner tope. "¡Pretty Cure Moon Mirror!" Del espejo salió un gigante rayo que echó a Moon hacia atrás con la potencia. Las manos trataron de detener su avance sin ningún éxito reventando en miles de piezas. Gemi y Demi lo intentaron entonces pero pronto comenzaron a retroceder.
- Todavía no es tarde –intentó Moon–. Por favor, Demi…
- Para nosotros… ya no hay esperanza.
Los gemelos desaparecieron dejando que el ataque se llevase por delante el almacén que más tarde se restauró de nuevo. Las chicas se acercaron a Moon poniendo sus manos en su espalda. La traición de un amigo nunca era nada agradable, especialmente con lo unidos que estaban ella y Demi.
- No os preocupéis –sonrió ella–. Sé que no ha sido una mentira. Puede que cueste un poco, pero salvaré a Demi sin importar cómo.
Próximo mes: Capítulo 44: Voy a proteger su sonrisa ¡El gran juego de Cancer!
