Capítulo 45: ¡Confía en mi conocimiento! La brillante Clara
En el castillo reinaba un silencio solo interrumpido por el repiqueteo del pie de Taurus contra el suelo. Gemini seguía sin salir de su habitación, pero cada dos por tres se escuchaba una risa quebrada o un sollozo, nunca se sabía muy bien con él. Leo salió finalmente de los aposentos de Skade con una mirada sombría.
- ¿Qué tal se encuentra? –preguntó Taurus.
- Mejor –la mujer empezó a caminar esperando que su compañera la siguiera–. La caída de Cancer ha sido una gran sorpresa para todos, pero la señora Skade cada vez tienes más fuerzas. Pronto volverá a su estado normal.
- Todavía no puedo creer que las Pretty Cure hayan conseguido vencer a Cancer.
- No debes subestimar a tu enemigo, mucho menos a las guerreras legendarias –Leo se giró para mirarla–. Escúchame atentamente, Taurus, hasta nuevo aviso está prohibido que ninguno salga del palacio.
- ¿Cómo? ¡Pero todavía tengo que recoger más energía para nuestra señora Skade!
- He dicho nadie.
La mujer refunfuñó y se dio media vuelta pisoteando con fuerza el suelo. Leo la miró con preocupación. Sabía que Taurus podía ser muy impulsiva y quería reducir en la medida de lo posibles las bajas. Era cierto que no habían esperado que Cancer cayera tan pronto, pero Leo ya había estado sospechando que las Pretty Cure se estaban haciendo más fuertes. Todavía desconocía de donde venía todo ese poder. Las estrellas todavía no se habían reformado y por lo que había leído en los informes tampoco habían funcionado al principio los espejos. Hasta que algo reaccionó y volvieron a aparecer con una nueva fuente de poder. Leo estaba segura de que encontrar de dónde venía era la ficha clave para derrotarlas de una vez, pero para ello debía de ser cuidadosa. Lo último que necesitaba era a Taurus montando un espectáculo.
Clara observó con el ceño fruncido los documentos que había frente a ella. Isa y los demás miembros del club de tecnologías la miraba desde sus mesas con curiosidad. Como líder del club, era su decisión quien debía de seguir con este cuando ella se marchara. Y la decisión no era difícil, ya sabía perfectamente quien sería mejor para el puesto. Pero anunciarlo sería admitir que tan solo le quedaba un mes allí. Era poner punto y final a una etapa demasiado importante de su vida y no sabía si estaba preparada para hacerlo. Suspiró poniendo la hoja de nuevo en la mesa mientras sus compañeras le sonreían.
- No te preocupes, no tienes que decidirlo todavía –comentó Isa.
- Sí, queda mucho para la graduación –dijo otra chica.
- No tanto realmente, si lo piensas bien tan solo queda un mes para que nos graduemos porque la gran parte de las clases son solo de repaso para los exámenes finales. Y por supuesto luego están los exámenes que en sí tampoco son clases lectivas así que realmente solo nos quedan unas tres semanas aquí. Por eso Clara está tan indecisa, es obvio que…
- ¡Sylvia! –la cortó Clara–. ¿Desde cuándo estás aquí?
- Hace un rato –se encogió de hombros–. Vamos a ir a ver una película esta tarde si te apetece.
- Todavía tengo que terminar un par de cosas…
- No te preocupes –interrumpió Isa–. Nosotras nos haremos cargo, tú disfruta.
A pesar de que Clara tenía toda la intención de negarse, no tuvo más opción que seguir a Sylvia cuando sus compañeras dejaron claro que no iban a dejar que hiciera nada. Todas sabían lo tensa que había estado Clara últimamente con el asunto de la graduación. Un rato para despejarse le vendría bien. Por eso precisamente Sylvia y Elyon habían llamado a Keyla y a Bibiana para quedar aquella tarde. Las demás las esperaban en la heladería de Eric disfrutando de un helado mientras Sylvia tiraba de Clara. La sentó a regañadientes al mismo tiempo que iba a pedir algo para las dos. En el momento en el que la se vio inmersa en la conversación sobre alguna trivialidad, sus preocupaciones parecieron desaparecer. No se dio cuenta de como el tiempo pasaba hasta que recibió un mensaje de Vlady preguntándole si iban a cenar juntos aquella noche. Lo cierto era que aquella tarde le había relajado muchísimo.
- Gracias por esto chicas –sonrió.
- Para eso estamos –la confortó Elyon.
- Sí, sabemos que eres perfectamente capaz pero siempre es bueno tener ha alguien a tu lado si algo te preocupa –le recordó Keyla.
Clara se quedó pensando en aquellas palabras mientras iban andando. No era tan cerrada como Sylvia pero era cierto que en ocasiones confiaba demasiado en su propia inteligencia. A veces merecía la pena ver el punto de vista de otras personas para poder comparar la realidad y sacar unas conclusiones que nunca habría conseguido sin ellas. Quizás le estaba dando mucha importancia a aquello de la graduación. Al fin y al cabo no era como si no fuesen a verse nunca más. Sylvia y ella no irían a clase juntas pero seguirían viviendo en la misma ciudad. Lo mismo con Elyon y Keyla. Bibiana seguramente se iría algún tiempo al extranjero pero ya les había dicho muchas veces que al final volvería a la ciudad. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no notó cuando sus amigas se detuvieron de repente. Si notó sin embargo el gran terremoto que sacudió la ciudad. Ahora más alerta se fijó en que delante de ella Taurus las miraba con una mirada llena de odio.
- Pretty Cure –gruñó–. No sé como hicisteis para acabar con Cancer, ¡pero no pienso dejar que os interpongáis en el camino de nuestra señora Skade!
- Keyla, llévate a Doggy lejos de aquí –dijo Clara mientras las demás sacaban los espejos.
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
- No creáis que por haberos transformado todo va a ser sencillo. Sé perfectamente cual es vuestra debilidad.
Dicho esto Taurus de repente dio un pisotón en el suelo y este empezó a moverse. Unos altos muros de tierra comenzaron a levantarse por todos lados comenzando a destrozar la ciudad. Antes de darse cuenta, Sun se encontraba sola en mitad de lo que parecía un laberinto con unos altos muros. No se dejó llevar por el pánico y trató de detectar la energía de sus amigas, pero para su sorpresa no podía detectar nada. Extrañada trató de saltar para escalar los muros, pero estos se derretían al tocarlos haciendo imposible el subir. Tras observar su alrededor, Sun se sentó por un momento después de levantó. Sin duda Taurus estaba interceptando la señal de sus amigas. Comenzó a caminar con cautela, esperando que su enemiga estuviese cerca. Tal y como pensaba un pequeño crujido fue su único aviso cuando Taurus se abalanzó contra ella. Sun hizo una pirueta hacia atrás para esquivar el puño de la villana.
- No está mal, Cure Sun –sonrió la mujer–. Pero como ya he dicho, sé cual es vuestra debilidad. Star tiene rapidez, Moon tiene fuerza, Planet tiene experiencia. Pero tú solo puedes dar órdenes, no sabes hacer nada sola.
Sin esperar a que Sun contestara, Taurus se aproximó a ella con el puño en alto. Sun volvió a esquivarla y trató de golpearla con una patada en la cara, pero Taurus detuvo su pie con la otra mano. Sonriendo, agarró su tobillo y la lanzó al otro lado del pasillo. Consiguió estabilizarse y usar la pared para impulsarse, pero entonces Taurus hizo una finta y la golpeó en la espalda estampándola contra el suelo. Sin detenerse la propulsó hacia el otro lado. Sun observó como Taurus se acercaba y consiguió levantar los antebrazos para mitigar un poco el golpe. Se golpeó contra la pared de nuevo mientras Taurus empezaba a lanzarle puñetazos. Sun consiguió esquivarlos y hundir su codo en su estómago, pero el golpe era demasiado para hacerle daño a Taurus. La villana la agarró por la cara y empezó a levantarla y a apretar.
- ¿Crees de verdad que con eso vas a poder hacerme algo? ¡Eres patética! Todo ese conocimiento no te servirá para nada.
- E-eso no es… cierto –Sun le golpeó en el cuello pero con sorpresa vio que no le hacía ningún efecto.
- Voy a convertir todas tus pequeñas teorías en ceniza.
Estampó a Sun contra la pared y comenzó a correr arrastrándola por toda la pared. Sun consiguió invocar el Sun Gear entonces deteniendo a Taurus por unos momentos en los que consiguió liberarse. Se retiró hacia atrás y comenzó a usarlo para detener los pasos de Taurus y golpearla, pero estos no tenían efecto ninguno sobre la villana. Su energía empezaba a agotarse y Sun comenzaba a temer que aquello iba a ponerse muy difícil. A pesar de haber entrenado con Moon y Planet, la fuerza bruta de Taurus estaba otro nivel. Cada golpe era como enfrentar un poderoso terremoto golpeándola. Aunque ahora conseguía esquivar más sus ofensivas, las heridas seguían y su magia estaban empezando a agotarse. Necesitaba alguna vía de escape rápido si quería que su plan funcionase bien. Así que dando media vuelta, comenzó a correr sin detenerse ni un momento.
- ¿¡Y ahora huyes!? –rugió Taurus–. Jamás perdonaré tu cobardía, Cure Sun.
Furiosa la villana puso sus cuernos hacia adelante y comenzó a perseguirla por los pasillos del laberinto, sin preocuparse por derrumbar varias paredes por su camino. Sun esperó con paciencia tras uno de los muros y cuando Taurus se pasó se subí encima de ella. Agarró los cuernos y tiró hacia atrás logrando tirar a la villana al suelo con un sonoro golpe. Saltó hacia arriba y aterrizó golpeándola en el estómago con una fuerte patada. Con eso debería ser suficiente como para dejarla inconsciente. O eso se pensaba ya que nada más alejarse esta comenzó a levantarse como si nada.
- ¿De verdad creías que eso iba a ser suficiente? Te dije que tus pequeños trucos no funcionarían.
- Tienes razón –dijo entonces Sun mientras caía de rodillas completamente cansada–. Yo no puedo vencerte, eres demasiado fuerte para mí y mis ataques no son los suficientemente potentes como para derrotar tu defensa.
- Así que por fin admites la derrota.
- No –sus palabras hicieron que Taurus la mirase extrañada–. Aunque yo no pueda ganarte, aunque yo no pueda hacer ciertas cosas… ¡eso no significa que vaya a rendirme! ¡Si yo no puedo hacer algo… ellas lo harán!
De repente uno de los muros se rompió mostrando a Moon, Star y Planet que lanzaron una potente patada triple contra Taurus. Esta cayó de espaldas mientras observaba entonces como Sun había aprovechado todo aquel tiempo en dibujas pequeñas indicaciones en los muros del laberinto. Había calculado con precisión donde acabarían para asegurarse de que sus amigas estaban allí para ayudarla.
- ¡No! –rugió Taurus–. ¡Nadie viene a ayudarte! ¡Cuando estás en problemas nadie viene en tu rescate! ¡Siempre ha sido así! –sus ojos no parecían fijados en ninguna parte lo que le hizo pensar a Sun que Taurus estaba recordando algo. Una maligna energía comenzó a rodearla–. No lo entiendo…
- Los amigos están ahí para creer en ti y aportar su visión a la tuya –dijo Sun levantándose–. Mis amigas confían en mi conocimiento, y yo también –convocó el Cosmic Sceptre.
- ¡No lo permitiré!
"Poder del sol… El carro de sol marca mi camino… y mi sabiduría alumbra el futuro… ¡Pretty Cure Sun Chariot!"
El ataque chocó de lleno con la enfrentadilla de Taurus. Esta empezó a forcejear con el carro de Sun pero poco a poco el fuego fue quemando su esencia. La villana suspiró notando como el ataque la estaba suspirando y sonrió con tristeza pensando en las palabras de Leo. Levantó la mirada para ver a Sun a los ojos y finalmente cedió. En su lugar cayó el emblema de Taurus mientras la ciudad volvía a la normalidad.
- No importa –susurró la voz de Taurus de repente–. Vuestro tiempo ya se ha acabado, Pretty Cure.
Las chicas se giraron extrañadas para ver como el espíritu de Taurus desaparecía con los destrozos. A pesar de la alegría de su victoria, sus palabras dejaron una inquietud en las chicas. ¿Qué significaban esas palabras? ¿Acaso estaba ocurriendo algo en el palacio que no sabían?
