Capítulo 48: El final de una etapa ¡La graduación de Sylvia y Clara!

Skade estaba sentada en el borde de la cama, comprobando como sus dedos poco a poco cogían más fuerza. La última tanta de energía que le había traído Leo había sido suficiente como para recuperarse. Se levantó y con paso decidido salió de la habitación. El castillo estaba oscuro, sin apenas ninguna luz iluminando el pasillo. El eco de sus zapatos la siguió hasta llegar al balcón, donde Leo estaba sola mirando al exterior. No pudo evitar observar el semblante triste que tenía su compañera.

- Señora Skade –Leo se arrodilló en cuanto notó su presencia.

- Por favor, Leo –levantó la mano para indicarle que se levantase–. Ese trato no es necesario entre nosotras.

- Me alegra ver que ya se encuentra bien mi señora.

- Mi cuerpo puede que esté bien, pero mi corazón llora por la pérdida de nuestros compañeros. ¿Dónde está Gemini?

- Me temo que también lo hemos perdido.

Una silenciosa lágrima calló por las mejillas de Skade. Gemini fue el primer aliado que consiguió cuando comenzó su cruzada para conseguir la Llave de los Astros. Le había ayudado a encontrar los demás y en todo momento había estado a su lado. Todavía recordaba aquel día en el que Universe había irrumpido en su castillo tras derrotar a sus compañeros, su cara llena de tristeza mientras advertía a Skade que debía de parar. Y por un momento lo había pensado, pero Gemini estaba junto a ella y se interpuso para acabar con la Pretty Cure. Pero la guerrera era más fuerte y su medallón cayó al suelo. En esos momentos Skade creyó que no importaba si ganaba o no, que mientras tuviese los medallones todo estaría bien. No esperaba que Universe los sellase tras una de las puertas. Pero afortunadamente no fue capaz de sellarlos a todos. Cuando Libra pudo escaparse el sello empezó a romperse y finalmente se había liberado de su prisión. Pero ahora sus compañeros habían caído bajo las Pretty Cure de nuevo y lo peor era que no había podido recuperar sus medallones.

- No se preocupe, señora –dijo Leo adivinando sus pensamientos–. Los recuperaremos cuando tengamos la llave.

- Leo, tú fuiste la segunda en jurar tu lealtad ante mí –empezó a decir Skade–. En el pasado fui descuidada, pensé que las Pretty Cure no serían suficiente para detenerme. Pero he aprendido la lección, sé lo fuertes que pueden llegar a ser.

- Le prometo que las detendré.

- No vamos a detenerlas, Leo.

- ¿Cómo?

- Hay algo que necesito de ellas –Skade se acercó a ella y le dio un par de semillas negras–. Ve, haz que se sientan acorraladas –se dio media vuelta.

- ¿A dónde va?

- A la habitación de Gemini –explicó–. Debe de haber dejado información para mí. No iré a esta batalla a ciegas. Voy a conocer cada uno de los secretos de esas chicas.

La alarma siguió pitando mientras Clara miraba el techo de su habitación. Había llegado el día. Los exámenes ya habían terminado, los clubes ya se habían presentado a las competiciones y solo quedaba algo más que superar para dar por acabada su aventura en el instituto. La graduación. Se levantó de la cama con algo de esfuerzo, no muy segura de qué debería hacer ni qué debería sentir. Por un lado estaba contenta de empezar una nueva etapa en su vida, pero al mismo tiempo eso significaría muchos cambios. Sylvia ya no estaría en su clase, ni tampoco Elyon y Keyla en el mismo instituto. Casi con total seguridad la gran parte de sus compañeros serían nuevos y tendría que acostumbrarse al nuevo ritmo. Un toque en la puerta interrumpió sus pensamientos.

- ¿Estás ya despierta? –Jack asomó la cabeza con una sonrisa.

- Sí –el chico se sentó al borde de la cama–. Solo estaba pensando.

- ¿Por qué será que no me extraña? –sonrió–. Será mejor que te des prisa, mamá está amenazando con despertarte con una canción.

Los dos se rieron al pensar en las rarezas que tenía su madre. A Clara siempre le alegraba cuando Jack se refería a ellos como su familia. Su situación era probablemente más difícil que la de ningún otro. Aunque a Shai le parecía bien ser el siguiente guardián, Clara sabía que Jack no quería dejar solo a su hermano pequeño. Lo mismo le ocurría a Bibiana quien no quería que Marla pasase por su aprendizaje sola. Pero los dos sabían que cuando el asunto de Skade se acabase ya no podrían mantener el contacto tan regular como ahora. Pero ninguno quería renunciar a su vida humana tampoco. Jack ni siquiera había decidido todavía qué quería hacer, solo quería disfrutar del tiempo que tenía ahora con sus amigos. Clara le estrechó la mano como apoyo, sabía que ahora tenía muchas cosas en la cabeza.

- Venga, vamos a desayunar –le ofreció ella–. Hoy va a ser un día importante así que tenemos que tener energía.

Sylvia aporreó el despertador con el ceño completamente fruncido. Se dio la vuelta y decidió que de todas maneras no tenía que arreglarse hasta la tarde así que más bien pasar un rato más en la cama. Sus planes no tuvieron mucho éxito pues la puerta de su habitación se abrió de golpe y su madre entró con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Sylvia, venga! ¡Es el día de tu graduación!

- Mi graduación es por la tarde, ahora quiero dormir –gruñó ella desde las sábanas.

- No seas gandula –Bella agarró el pie de su hija y empezó a arrastrar–. Martha ha hecho un desayuno especial, venga.

- ¿Desayuno especial? –Sylvia dejó de resistirse asomando la cabeza con interés.

Tal y como su madre había prometido, la mesa estaba llena de un montón de dulces de todo tipo para conmemorar aquel día. A Sylvia se le hizo la boca agua y se sentó sin pensarlo ni un segundo para comer todo lo que pudiese.

- Mira que solo te motiva la comida –se quejó Bella mientras tomaba un café.

- Sylvia todavía está creciendo –sonrió Martha–. Es normal que le guste comer.

- Además la comida de Martha está buenísima –masculló Sylvia.

- Bueno, yo tengo que irme esta tarde a cerrar un trato, pero las chicas te esperan en casa de Clara para prepararte, así que no llegues tarde.

- Sí, sí –tomó un trago de batido–. ¿V-vas a venir? A la graduación.

Bella se detuvo a medio de levantarse de su silla y miró a su hija. Sylvia estaba evitando la mirada pero sus mejillas estaban obviamente sonrojadas. Sonrió y le dio un pequeño beso en la frente.

- Por supuesto que sí. Sabes, creo que tu padre estaría muy orgulloso de ti.

Con esas palabras se marchó a trabajar dejando a una Sylvia silenciosa mientras observaba la foto familiar que había en una esquina. Martha puso la mano en el hombro en forma de apoyo y la niña sonrió de nuevo. Quizás su madre tuviese razón y su padre habría estado orgulloso de ella, pero ahora lo más importante es que ella misma estaba orgullosa de su trabajo. Y aquel era el día perfecto para celebrarlo.

Elyon trataba de mantenerse quieta en la silla mientras Keyla intentaba aguantarse la risa. Le parecía muy gracioso que ella estuviese más nerviosa que las propias graduadas. El gimnasio se había habilitado como un salón de actos y apenas faltaban unos minutos para que empezara. En el fondo Keyla entendía que este día también era muy importante para Elyon igual que lo era para ella. Lo cierto era que iban a echar mucho de menos a Sylvia y a Clara. Aquellos descansos en los que se sentaban a hablar ahora estarían más vacíos. En el fondo Elyon tenía miedo de que aquello supusiese un distanciamiento pero sabía que no tenía porque temer eso. Aunque ya no estuviesen en la misma escuela siempre tendrían un vínculo especial, incluso cuando ya no fuesen Pretty Cure.

- Ya empieza dodi –dijo Doggy.

Tal y como decía Doggy las luces se apagaron para alumbrar el escenario. Poco a poco, empezaron a pasar alumnos recogiendo sus títulos mientras recitaban los nombres. Sylvia fue de las primeras mientras que Clara salió un poco más tarde. Cuando las chicas habían terminado, fue el turno de los chicos con Allen, Jack y Vlady recogiendo sus títulos. Las dos clases posaron con ellos mientras la profesora Sheila subía al estrado para dar un discurso.

- Queridos amigos y compañeros, hoy decimos adiós a una clase llena de personas excepcionales –sonrió la profesora–. Durante estos años han pasado por problemas y desgracias, pero todos han sabido seguir hacia adelante sin rendirse jamás. Representan sin ninguna duda el espíritu que este colegio busca inculcar, pero sobre todo representan que no importa lo difíciles que sean los tiempos, siempre habrá esperanza para seguir hacia adelante. Algunos de ellos se separan hoy de sus compañeros y quizás no se vuelvan a ver, pero el vínculo que estamos compartiendo hoy jamás desaparecerá. Las horas de clase, los momentos de risas, las competiciones, los festivales, todo quedará en la memoria como una marca del tiempo que pasaron aquí y del brillante futuro que les espera.

La audiencia aplaudió por las palabras de la profesora mientras los alumnos bajaban del escenario, más de uno con una lagrimilla que caía de sus ojos. Sylvia trataba de que no se viesen las suyas mientras que Clara estaba llorando abiertamente. Las dos se miraron durante un segundo y soltaron una carcajada viendo la orla con sus fotos. Sylvia de repente cogió la mano de Clara y salió corriendo del gimnasio. Ellas empezaron a correr hasta que llegaron a una pequeña colina no muy lejos de la escuela.

- Esto es…

- Donde nos transformamos por primera vez –sonrió Sylvia–. Clara, sé que puede que ya no nos veamos tanto como antes ahora que vamos a un sitio distinto –se giró con los ojos húmedo–. Pero, para mí siempre vas a ser mi mejor amiga –Sylvia bajó la cabeza–. Gracias por todo.

- ¡Cállate! –gritó Clara con lágrimas en los ojos–. Debería ser yo la que te de las gracias –se inclinó igual que ella–. Así que ¡gracias!

- De esto nada, soy yo la que tiene que dar las gracias.

- No, soy yo.

Las dos fruncieron el ceño hasta que se echaron a reír. Apoyaron las frente la una contra la otra observando como el sol brillaba en el cielo con una pequeña luna que ya había salido.

- Me da un poco de miedo –confesó Clara–. Que todo cambie.

- Se supone que tú eres la lista –se rio Sylvia–. La vida es cambio.

Clara abrió la boca para decir algo pero entonces la tierra empezó a retumbar. Las chicas se giraron para ver como unas extrañas ramas negras comenzaban a cubrir toda la ciudad. Empezaron a correr hacia el gimnasio de nuevo donde vieron como la gente estaba tirada en el suelo, mientras una niebla negra comenzaba a extenderse por el aire. Elyon y Bibiana salieron del gimnasio para unirse a ellas.

- ¿Qué es todo esto?

- Es una presencia maligna dodi –dijo Doggy–. Esa niebla está sumiendo a la gente en un profundo sueño.

- No solo eso –una voz se escuchó detrás de ello y vieron a Leo con su bastón–. Este es el primer paso para que mi señora Skade consiga el Ofiuco. Pronto el mundo estará a sus pies.

- No si estamos nosotras aquí.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

- Esta será nuestra última pelea, Pretty Cure –anunció Leo–. Hoy será vuestro último día.

- ¡No! –Moon y Sun se abalanzaron contra ella mientras Leo usaba sus antebrazos para detener la patada doble–. Nuestra vida acaba de empezar…

- … y no vamos a rendirnos –siguió Moon.

Star y Planet saltaron por los lados pero antes de que pudiesen acercarse unas ramas salieron del suelo para golpearlas. Star giró en el aire para esquivarlas mientras Planet agarró las ramas y las usó para impulsarse. Leo empujó a Moon y Sun hacia atrás a la vez que giraba para esquivar a Planet. La guerrera la persiguió tratando de golpearla con sus combos, pero Leo los bloqueaba con su bastón con facilidad. Star apareció por detrás golpeando los pies de la villana quien saltó hacia arriba y dio una pirueta. Cargó un ataque de luz en su mano y lo lanzó directa a Star, quien no pudo evitarlo. Moon saltó por un lado pero Leo agarró su pierna y la lanzó contra Planet quien se estaba acercando a ella. Retrocedió con su bastón en alto vigilando para encontrar a Sun, pero entonces sintió como una fuerza detenía sus movimientos. Sun estaba en el otro lado usando el Sun Gear para detenerla. Moon y Planet usaron entones sus armas para lanzar un ataque mientras Star lanza su escudo como si fuese una onda. Los ataques chocaron provocando una nube de humo.

- Eso no ha estado nada mal –se oyó una voz detrás de ella.

Cuando Moon se giró vio como Leo dejaba caer una pequeña chispa de luz justo detrás de ella. No consiguió advertir a sus compañeras ya que entonces estalló una explosión cegadora. El ataque arrasó gran parte de la ciudad destruyendo los edificios de alrededor. Las chicas se levantaron un tanto confundidas y con los oídos pitando por la fuerza de la explosión. Las ramas las rodearon entonces comenzando a absorber su energía.

- ¿Q-qué es esto? –Sun trató de levantarse sin éxito.

- La esperanza en el futuro no tiene ningún sentido –dijo Leo–. Este mundo está corrompido y la señora Skade va a limpiarlo por fin. Lo mejor que podéis hacer es descansar y dejárselo a ella.

- Como si fuésemos… a dejar que eso pasase –gruñó Planet.

- ¿No os dais cuenta? ¿Acaso no sentís el miedo? –Leo sonrió al ver como las chicas se detenían–. Hasta ahora todo ha ido bien, pero ¿qué pasará cuando una de vosotras no vuelva? ¿Vais a sacrificar toda vuestra vida por seres que ni siquiera os lo agradecen?

- Eso no… –empezó a decir Star.

- Eso es precisamente lo que ocurre –le cortó Leo–. Ya no tenéis que luchar más, podéis quedaros así, con vuestras amigas para siempre. ¿No es eso lo que queréis?

- Juntas… para siempre –susurró Moon.

- ¡Como si fuese a dejarte hacer eso!

Una ráfaga de viento golpeó el lugar donde antes estaba Leo mientras otros cortaban las ramas que había alrededor. Las chicas se levantaron un tanto aturdidas mientras veían como Jack, Shai y Marla se encontraban frente a Leo.

- Perdón por la tardanza –sonrió el chico–. Había ido a por refuerzos.

- Una vida sin cambio no es vida –Shai frunció el ceño–. Solo estás intentando huir de las cosas que no te gustan.

- No importa lo que trates de hacer, las Pretty Cure siempre se levantarán para detenerte.

- Tienes razón, Marla –Planet se levantó–. Estate alerta, Leo. Tal y como dices, esta será nuestra última pelea.

- Voy a luchar para proteger la sonrisa de todos.

- Confía en mi conocimiento cuando digo que esta será tu derrota.

- No importa lo que nos eches… ¡nosotras siempre pelearemos!

Próximo mes: Capítulo 49: La última pieza ¡La reunión de las Gemas del Zodiaco!