Capítulo 49: La última pieza ¡La reunión de las Gemas del Zodiaco!
Leo observó desde su posición como las Pretty Cure se levantaban ayudadas por sus amigos. Sabía desde un primer momento que algo así no bastaría para hacerlas caer, pero al menos tenía que intentarlo. En el fondo le alegraba que las guerreras fueran a darle una buena pelea. Aun recordaba como Universe había peleado contra ella hacia tanto tiempo. Quizás pudiese conseguir una buena pelea de todo aquellos. Ella clavó el bastón en el suelo y empezó a avanzar hacia ellas.
- Preparaos dodi –les advirtió Doggy–. Siento un gran poder emanando de ella.
- No te preocupes, estamos listas.
A pesar de las palabras de Sun, Leo comenzó con la ventaja al lanzar una chispa similar a la de antes. Avisadas de que se trataba de un potente ataque, las chicas saltaron en el aire para esquivarlo mientras Star invocaba su escudo. Aunque el impacto pudo romperlo consiguió detener gran parte del daño. Moon y Planet se dejaron caer entonces sobre Leo quien esquivo a la primera y se encaró con la segunda. Planet esquivó sus puños mientras Moon se recuperaba e intentaba golpearla. Las dos consiguieron golpearla con un potente puñetazo que la llevó hacia atrás mientras Sun salía por un lado y hundía su pie en el costado de Leo. La villana rodó por los suelos pero hizo que unas ramas golpeasen con fuerza a Sun, a quien Star atrapó antes de caer al suelo. Las ramas comenzaron a atacar a las chicas así que Moon cargó su Moon Blade para lanzar tajos de luz que las cortaban. Aprovechando el mano abierto, Planet lanzó las Planet Pebbles contra Leo, quien con la palma de la mano pudo desviarlas.
- Esperad –una voz conocida interrumpió la pelea.
- ¿Zana?
La gata se encontraba subida en uno de los escombros visiblemente cansada pues debía de haber corrido hacia allí. Marla y Shai se acercaron con preocupación mientras Jack y Moon se encaraban a Leo.
- ¡Rápido, tenemos que ir al castillo! –apresuró Zana.
- ¿Qué ocurre?
- Skade está intentando sacar el Ofiuco de su escondite, Leo es solo una distracción.
- Pero no podemos dejar a Leo suelta.
- No tenéis porque –comentó Planet–. Dejadme que yo me encargue de ella. ¡Moon, Sun, Star, acompañad a Zana al castillo!
- No vamos a dejarte sola –le gritó Moon mientras esquivaba a Leo.
- Yo me quedaré con ella preciosa.
- ¡Que no me llames preciosa!
Esquivando la piedra que Moon le lanzaba, Jack la atrapó y la cargó de energía para lanzársela a Leo como si fuese una bomba. Planet aprovechó la pantalla de humo para golpear a la villana en el pecho con una patada y lanzarla hacia atrás. Ella lanzó una última mirada a sus compañeras, que asintieron conformes a su idea. Menos Moon a quien Sun tuvo que arrastrar hacia Marla y Shai para que pudiesen teletransportarlas. Leo rugió furiosa al ver como su intento de despistarlas había sido truncado por esa gata. Sacó unas largas uñas de sus manos y lanzó un feroz rugido como aviso.
- El gatito se ha enfadado –se rio Jack.
- No le enfades más –le reprendió Planet.
Jack iba a soltar algo más cuando de repente se echó hacia atrás por instinto y vio como una uña por poco le da en toda la cara. Dio una pirueta hacia atrás mientras Planet trataba de detener a la villana quien obviamente estaba perdiendo el control. Leo agarró a la guerrera del brazo y la lanzó contra los escombros, enviado detrás una ráfaga de impactos que Planet no pudo evitar. Jack levantó un escudo cuando vio que la villana se abalanzaba contra él, pero este se hizo añicos en cuanto se aproximó.
- Planet –esquivó de nuevo la garra–. Creo que la hemos menospreciado un poco.
Unas esferas brillantes golpearon a Leo en la espalda mientras Planet se levantaba usando las Planet Pebbles contra ella. Jack aprovechó para lanzarle un golpe frontal pero la mujer lo detuvo sin esfuerzo y lo lanzó al otro lado. Planet se aproximó entonces y comenzó a lanzar patadas hacia Leo hasta que la villana las bloqueo con su brazo. Usándolo de impulso, Planet salto por encima y se colocó detrás para darle un fuerte golpe.
- Jack, ¿estás bien?
- Sí –el chico salió de los escombros.
- Esto no os va a servir de nada –rio Leo–. Si yo caigo caeréis conmigo –señaló entonces donde había clavado su vara y los dos observaron con horror como un ataque se estaba cargando.
- ¡Maldita sea!
- ¡Planet! Yo me encargo del ataque, tú acaba con Leo –Jack saltó hacia la vara y trato de sacarla mientras se quemaba las manos.
- Jack, no, es demasiado para ti.
- Te recuerdo que soy un guardián, la redirección de energía es mi especialidad.
Planet asintió con la cabeza mientras se abalanzaba de nuevo contra Leo. La villana se apartó y consiguió golpearle en el lado, pero Planet se recuperó enseguida. Esta vez dejó que Leo llevase la iniciativa mientras saltaba hacia atrás para esquivar sus ataques con movimientos gráciles. Sin embargo, la villana se agazapó como un león rápidamente y golpeó sus pies haciendo que cayera al suelo. La agarró por el hombro estampándola contra uno de los escombros y preparando su garra para caer sobre ella.
- ¡Eh, gatito! ¡Aquí!
Jack alzó la vara y redireccionó la energía para que golpease a Leo de lleno. La villana empezó a resistir el rayo de luz hasta que la vara explotó en mil pedazos y ella cayó hacia atrás. Planet aprovechó el momento para llamar su cetro.
"Poder de los planetas… La espada de los planetas juzgará tus acciones y mi experiencia será la juez… ¡Pretty Cure Planet Judgement!"
El medallón de Leo cayó con un ominoso repiqueteo en el suelo. Planet lo recogió con cuidado mientras Jack se sentaba en el suelo completamente agotado. La guerrera se acercó para ofrecerle su ayuda, pero el chico decidió esperar allí unos momentos e unirse más tarde en el castillo, así que Planet alzó su cetro para transportarse a la sala.
Nada más llegar, Zana adquirió su forma humana mientras las demás observaban como todo el castillo parecía envuelto en un extraño fulgor. Parecía que una corriente de energía recorría todo el lugar, pero no sabían decir de donde provenía. Siguiendo a Zana, las chicas fueron a la sala central donde todos los medallones ahora estaban resonando en unísono, como si se tratase de miles de campanas.
- ¿Qué está pasando? –se extrañó Sun.
- Skade debe de estar usando el poder de los medallones para forzar al Ofiuco fuera de su escondite –comentó Zana–. Tenemos que estabilizarlos de alguna forma.
- ¿Cómo? –preguntó Marla.
- La verdad, no lo sé.
- ¿No se supone que deberías saber todo esto? –se extrañó Shai.
- Ni siquiera sabía que Skade podía usar los medallones así –gruñó la chica–. Universe y yo siempre pensamos que una vez alejados de ella quizás podríamos reconvertirlos.
- ¿Reconvertirlos?
- Los medallones son objetos de poder que el universo da a los lugares donde el poder de las Pretty Cure no puede llegar –explicó Zana–. Cuando Skade se alzó por primera vez corrompió su poder. Universe tenía la teoría de que con un ritual de purificación se podrían devolver a su forma original.
- ¿Y por qué no hacemos el ritual ese? –propuso Moon.
- Porque conllevaría usar demasiada energía y vosotras tenéis que estar listas para combatir contra Skade.
- Entonces nosotros lo haremos dodi –dijo entonces Doggy en los brazos de Marla.
Zana se quedó mirándola extrañada como si la idea jamás se le hubiese pasado por la cabeza. Shai y Marla eran los descendientes de poderosas familias mágicas además de que Doggy era el guía de las estrellas y como tal tenían una gran cantidad de poder mágico, pero Zana no sabía si eso era suficiente como para purificar los medallones. Sobre todo cuando podía poner en peligro la vida de los dos. A las demás tampoco parecía hacerles mucha gracia la idea.
- No nos queda tiempo –comentó Shai–. Marla, vamos allá.
- Espera, primero tenemos que…
Invocando su vara, Shai hizo caso omiso de las advertencias de Zana y se puso en la parte central de la sala. Marla se puso junto a él, transformando su ropa en las de una sacerdotisa para poder hacer la ceremonia. Doggy se colocó entre los dos tocando el medallón de su collar. Dos grandes columnas de luz salieron de ellos y se fueron dispersando en pequeños hilos que envolvieron los medallones. Asombradas, las chicas vieron como poco a poco estos se derretían y liberaban las pequeñas piedras que tenían dentro. Estas se juntaron formando gemas de distintos colores que brillaban con la marca zodiacal. La piel de Shai y Marla se volvió muy pálida mientras su energía trataba de purificar el poder de Skade de las gemas. Planet irrumpió en la habitación cargando el último medallón que fue flotando para colocarse con sus compañeros y convertirse en una gema. Ante su sorpresa, los dos niños se desmayaron de inmediato y las gemas comenzaron a girar en círculos como si estuviesen gravitando alrededor de algo. La sala empezó a moverse mostrando entonces una especie de trampilla desde la que empezó a flotar una gema desconocida. Llevaba la marca de una serpiente grabada en el centro.
- ¡Es el Ofiuco! –se sorprendió Planet.
- Pero ¿cómo?... –Sun se giró entonces y corrió hacia una de las ventanas. Las demás la siguieron y vieron como varias ramas negras comenzaban a cubrirlo todo–. ¡Skade está en el palacio! Hemos purificado los medallones demasiado tarde.
- Entonces tenemos que proteger el Ofiuco –dijo Star mientras dejaba a Marla y a Shai descansando en un lado.
- No sabemos su nivel de poder –Planet miró el Ofiuco–. Será mejor que lo escondamos antes de que llegue aquí.
- Nosotros tenemos que luchar contra ella así que… –Moon cogió la gema y se dirigió a Zana–. Tú has estado protegiéndolo desde hace mucho tiempo, por favor Zana, protégelo un poco más hasta que acabemos con Skade.
- Pretty Cure –Zana las miró con dulzura y asintió–. Gracias por confiar en mí.
Moon le devolvió la sonrisa mientras abría el puño para darle la gema. En el momento en el que esta tocó su mano, la cara de Zana cambió para mostrar una mueca cruel y despiadada. Las chicas se dieron cuenta demasiado tarde y fueron empujadas por una enorme fuerza contra la pared. Las ramas comenzaron a cubrir toda la sala mientras las atrapaban.
- ¡Muchísimas gracias por darme el Ofiuco! –empezó a reírse Zana.
- ¿Qué significa todo esto? –Sun intentó liberarse sin ningún éxito.
- Oh, es verdad, se me había olvidado –Zana entonces chasqueó los dedos y su pelo se volvió negro mientras sus ropas cambiaban–. Permitidme presentarme de nuevo, mi nombre es Skade.
- N-no puede ser –Moon no podía creer lo que estaban viendo sus ojos.
- Me temo que es cierto –Skade se acercó y le acarició la cabeza–. Pero no os sintáis mal, nunca tuve intención de haceros daño. Al fin y al cabo, vosotras no tenéis culpa del destino que se os ha impuesto.
- Pero tú eras Cure Cosmos, ¿cómo es posible? –preguntó Planet.
- Sí, Cure Cosmos era mi identidad como guerrera, pero cuando Galaxy cayó… decidí no volver a usar ese nombre así que fui solo Skade.
- ¿Qué hay del tiempo que pasaste con nosotras? ¿Fue todo mentira? –sollozó Star.
- No, queridas mías –Skade empezó a andar hacia el centro de la sala–. Si hago todo esto es también por vosotras, por fin vais a ser libres.
Ella alzó los brazos dejando que el Ofiuco flotase hasta el centro de la estancia. Las gemas volvieron a girar de nuevo hasta que poco a poco se unieron en un fogonazo de luz. Cuando esta se disipó una gran llave de cristal con pequeñas piedras preciosas y marchas de constelaciones flotaba en el aire. Skade la dejó que se posase en sus manos y se giró para mostrársela a las chicas.
- Aquí está, la Llave de los Astros –comentó–. Gracias por vuestra ayuda, Pretty Cure. Universe fue muy inteligente, solo una guerrera legendaria podía liberar el Ofiuco y encargárselo a alguien más.
- Zana, espera, por favor…
- Ya he esperado suficiente –le cortó Skade–. No temáis, pues la hora ha llegado. Dejadme que os muestre mi mundo.
Próximo mes: Capítulo 50: La cruda verdad. Esperanzas rotas en mil pedazos y Capítulo 51: ¡Surcando el cosmos juntas! La última despedida
