Capítulo 51: ¡Surcando el cosmos juntas! La última despedida
Recordaba perfectamente aquella explanada, justo en el mismo mundo donde conoció a esos gemelos. Estaba llena de flores de todos los colores posibles y la brisa era tan pura que parecía curar todo mal. No parecía que fuese el mismo páramo abrasado que tenían delante. La tierra estaba sucia y no se veía ni un solo atisbo de verde en todo el planeta. Habían llegado demasiado tarde, a pesar de todo lo que lo habían intentado no había podido salvar ese mundo. Cosmos apretó los puntos golpeando la pared más cercana con rabia. Si en vez de perder el tiempo le hubiesen hecho caso aquello no hubiese pasado. Galaxy la miró con preocupación, como siempre cuando a Cosmos le daban esas rabietas.
- La gran mayoría de los habitantes están a salvo –Universe se acercó a ellas, había estado hablando con el líder de aquel planeta–. Ahora que ya hemos derrotado la amenaza podrán repoblarlo y…
- Llegamos tarde –la interrumpió Cosmos–. Y solo hemos derrotado el líder, algunos de sus compañeros han huido.
- No creo que vayan a volver –intentó aligerar el ambiente Galaxy–. ¿Qué tal si vamos a tomar unos helados después de esto? He oído que han traído uno de espaguetis.
- Eres la única capaz de comerse esas cosas –rio Universe.
- ¡No es momento para bromas! –rugió Cosmos–. Podíamos haberlo salvado todo si tú no hubieses estado en esa estúpida cita –señaló a Universe.
- Venga, es normal que Uni-chan disfrute de su relación –dijo Galaxy–. Ninguna esperábamos que pasase algo así.
- Pero nosotras somos las Pretty Cure, no podemos perder tiempo con cosas así.
- ¿Perder el tiempo? –Universe suspiró–. Se llama tener una vida Cosmos, no puedes seguir obsesionándote con esto –la cogió de las manos–. En la vida hay algo más que luchar contra el mal.
- Tendrías que empezar a pensar un poco más en ti misma, Cos-chan –Galaxy sonrió–. Vas a acabar agotándote.
Cosmos suspiró y decidió dejar aquella discusión por el momento. No era la primera vez que la tenían y tampoco sería la última. Cada vez era más difícil comunicarse con sus amigas, quizás porque poco a poco estaba viendo como se alejaban de ella. Todas sabían que solo era cuestión de tiempo que Universe se casase y Galaxy también tenía un prometedor futuro. La única que no parecía avanzar en sus vidas humanas era ella. Pero ¿acaso era tan raro querer ser siempre una guerrera? Le encantaba serlo, no lo podía negar. Entendía lo que querían decir sus amigas, pero al fin y al cabo era lo único que de verdad se le daba bien. Quizás ese era su destino, luchar contra la oscuridad hasta que hubiese una luz eterna. ¿Qué tenía de malo tener un sueño así?
Cuando el recuerdo pasó por su mente, Cosmos no pudo evitar soltar una carcajada. Había sido tan ingenua en esos tiempos. Tal y como esperaba, Universe dejó atrás su vida de guerrera para vivir con su amado. No fue mucho después que perdió a Galaxy en una batalla. Era un enemigo demasiado poderoso y se había sacrificado para protegerla. Completamente sola, Cosmos dejó atrás a Zana para encontrar una respuesta. Visito miles de galaxias distintas, planetas, universos. No supo exactamente como pronto tuvo un pequeño grupo de acólitos que la seguían. Luchaban contra todo aquel que intentase hacer daño a alguien, pero pronto las bajas constantes y el cansancio de la batalla empezaron a pasarles factura. Aquella lucha no terminaba nunca, en el momento en el que un lugar estaba a salvo, otro caía. Desconsolada, Cosmos hizo una última visita a Universe. No se acercó, pero la vio a lo lejos con su hija y su marido. La última vez que habían hablado había sido en el funeral de Galaxy, cuando Universe le había pedido que lo dejara por temor a perderla también. Observando a su amiga con esa vida tan feliz hizo que lágrimas cayesen por sus ojos, no por celos, sino por saber que no siempre podría mantener esa felicidad. Su mente recordó entonces aquella leyenda que les contó Zana otra vez. La Llave de los Astros. Pero para eso tendría que contaminar los medallones, tendría que reunir la suficiente energía para invocarla. Para eso tendría que convertirse en una villana.
- Necias, Pretty Cure –Cosmos observó como se preparaban para atacar–. Vosotros no sabéis lo que es estar dispuesta a sacrificarlo todo.
Tal y como esperaba, Moon y Planet se abalanzaron primero. En su tiempo como Zana las había observado lo suficiente como para conocer sus movimientos a la perfección. Giró la llave a su alrededor golpeándolas en el costado. El impacto fue tan fuerte que las mando disparadas contra la pared. Sun apareció justo detrás, pero Cosmos se ladeó para agarrar el brazo y lanzarla contra Star. Resopló sin apenar haberse movido a la vez que las chicas se levantaban de nuevo. Dibujó un circulo con la llave y lanzó un potente láser en su dirección. Planet empujó a Moon fuera de la trayectoria mientras ella corría para evitar que le alcanzase. Sin duda lo más eficiente sería acabar con Planet y Sun primero, una por la experiencia y la otra por su habilidad para hacer planes. Aunque tampoco podía levantar la vista de Star debido a su rapidez, o de Moon debido a su fuerza. Así que los mejor era mantenerlas divididas. Dibujo tres círculos más que convocaron cañones de láser que empezaron a perseguirlas, alejándolas las unas de las otras. Sun se dio cuenta a tiempo y congeló el tiempo de los láseres. Planet lanzó los guijarros del Planet Orb contra Moon que los cargó con su Moon Blade para destruir tres de los cuatro cañones. Star entonces invocó su escudo y reflectó el láser hacia Cosmos. La villana simplemente airó la llave para hacer desaparecer el láser en un segundo.
- Suponía que no iba a ser tan fácil –masculló Sun.
- Quiero acercarme a ella –dijo entonces Moon.
- Eso es una locura, ¿en qué estás pensando? –preguntó Planet.
- Si os dais cuenta…
- ¿De verdad creíais que os iba a dejar planear las cosas como si nada? –Cosmos había aparecido de repente a su lado.
Sin mediar palabra clavó la llave en el suelo provocando una potente onda expansiva que mandó a cada una de las chicas en una dirección. Planeó con rapidez hacia Planet y comenzó a golpearla sin descanso con la llave. Cuando esta pudo detener por fin el arma, Cosmos ya había invocado una potente bola de energía en su otra mano que explotó justo delante de Planet. Star salió en su auxilio tal y como había esperado, así que detuvo la patada con la llave y la giró para guiar a Star hacia el suelo. Antes de que pudiera levantarle la agarró por el tobillo y la estampó contra el suelo una y otra vez para después empujarla contra Planet. Dejó un pequeño brillo a su lado que estalló conforme se alejaba. Sun y Moon aparecieron a los lados dispuestas a atacarla pero Cosmos inclinó la espalda hacia atrás para esquivarlas. Debían de haber estado esperando ese movimiento, porque entonces Sun aprovechó para impulsar a Moon contra ella. Logró golpearle con una patada, pero solo sirvió para que Cosmos pudiese colocar la llave frente a la cara de Moon. Una potente explosión la mandó volando por los aires mientras Sun intentaba aprovechar para golpear los tobillos de Cosmos. Esta saltó y golpeó con una patada el costado de Sun. Invocó varios brillos y los lanzó a la misma dirección donde iba Sun y Moon estaba cayendo. Cuando el polvo se disipó, vio como las chicas había caído completamente derrotadas.
- Os lo dije –comentó Cosmos con tristeza mientras empezaba a acercarse a ellas–. Os admiro por haberlo intentado, pero es hora de que volváis a mi mundo.
- No –Cosmos vio con sorpresa como era Star la que se estaba intentando levantar–. Devuélveme a Keyla y a mis hermanos. En tu mundo no están –a pesar de las lágrimas no había ningún temblor en su voz–. ¡Devuélvemelos! ¿Quién te da derecho a quitármelos?
- Ahora tienes a tus padres, ¿no es eso lo que querías?
- ¡Yo nunca quise eso! –le gritó–. Apenas conocí a mis padres, pero los recuerdos que tengo con mis hermanos del orfanato, con todos los demás… ¡esos sí son reales!
- ¡Cállate! –Cosmos la golpeó con un puñetazo haciéndola caer.
- ¿Dónde está la alegría en ese mundo? –Planet se apoyó para enderezarse un poco–. Todo el mundo sigue las reglas, todo el mundo hace lo mismo, ¿dónde está la diversión en eso?
- Tú no entiendes nada, así nadie se hace daño –disparó con la llave hacia ella lanzándola hacia atrás.
- Entonces… ¿cómo sabemos que eso es felicidad? –dijo la voz de Sun a su espalda–. Si no experimentamos la tristeza, la perdida, el odio… ¿cómo sabemos lo que es la felicidad y el amor?
- ¿Acaso prefieres sufrir? –Cosmos agarró a Sun por el pelo y la elevó–. ¿Prefieres ver cómo la gente sufre?
- ¡Pero es en el sufrimiento cuando nos damos cuenta de la verdadera felicidad! –le contestó Sun–. Claro que no quiero que la gente sufra, pero si no hubiese perdido a Vlady así… no me habría dado cuenta de lo importante que es para mí.
- No os entiendo –Cosmos lanzó a Sun hacia el otro lado.
- Te lo hemos dicho –se giró para ver a Moon levantada, esta alargó el brazo y agarró la llave–. Queremos que nos los devuelvas. A nuestros amigos, a nuestras familias. Tu mundo no tiene libertad, no tiene verdadera felicidad, solo es una habitación acolchada donde la vida no tiene significado.
- ¡Suéltalo! –fue a golpearla, pero Star apareció agarrando su pierna mientras las demás se subían encima.
- ¡Devuélvenoslos a todos! ¡Devuélveme a Jack! –Moon comenzó a echar el puño hacia atrás. Cosmos sabía que podía detenerla pero en ese instante vio frente a ella a Universe y Galaxy negando con la cabeza–. ¡Devuélvenos nuestro mundo!
El puño de Moon colisionó justo en la mitad de la llave partiéndola en dos mitades. Esta comenzó a soltar una gran energía mientras los símbolos de los medallones brillaban alrededor de las chicas. Cosmos cayó al suelo y vio como Galaxy y Universe se acercaban a ella con las manos extendidas. Sabía lo que significaba aquello, un perdón por todo lo que había hecho, una oportunidad para echarse atrás con todo aquello. Sin embargo, Cosmos ya había llegado demasiado lejos. Rechazó sus manos y se levantó invocando el poder de los medallones. La llave comenzó a forjarse otra vez mientras las Pretty Cure intentaban retenerla. Cosmos sonrió por última vez y ante la sorpresa de todos, se comió los emblemas que tenía delante, absorbiéndolos dentro de sí.
- ¡Cuidado! Va a forzar la llave dentro de ella –advirtió Planet.
Una tremenda explosión sacudió todo el castillo mientras fuerzas oscuras comenzaban a cubrirlo todo. Cuando el polvo y los escombros se disiparon, Star levantó el escudo con el que había protegido a sus amigas. A su alrededor el castillo estaba completamente destruido, y fuera solo había oscuridad. Apenas estaba sostenidas por un pequeño trozo de suelo mientras a su alrededor todo se desintegraba. A lo lejos vieron como se empezaba a formar una figura. La que antes era Cosmos ahora no era más que un ser de oscuridad con ojos rojos y un largo pelo oscuro que se fundía con la oscuridad de su alrededor. Tenía largos brazos que acababan en garras y una armadura hecha de distintos minerales representando al horóscopo.
- No puede ser… –vio horrorizada Star.
- ¿Cómo vamos a vencerle a eso? –se preguntó Sun.
- No tengáis miedo –las chicas se giraron para ver dos motas de luz. Universe y Galaxy se mostraron ante ellas–. Nosotras os ayudaremos.
- Yo dejé atrás a Cosmos cuando más me necesitaba –dijo Universe–. Por favor, ayudadme a enmendar este error.
- Recordad, que no estáis solas.
A su alrededor, pequeñas chispas de colores empezaron a formarse. Cada una tenía una tonalidad distinta y las chicas pudieron notar el poder de las otras Pretty Cure en ellos. Pero no solo ellas, podían sentir también el poder de sus amigos del instituto, de sus familias y de todos sus seres queridos. Las chipas comenzaron a rodearlas en un torbellino de luz multicolor.
- Espera, ¿qué está pasando? –se extrañó Moon al ver como las chispas empezaban a pegarse a su traje.
- Es hora de formar una nueva luz –sonrió Galaxy mientras iba desapareciendo poco a poco.
- Nuestra existencia y la de los medallones será sacrificada para daros un nuevo poder –explicó Universe.
- ¡Eso no es justo! Tiene que haber otra forma –pidió Star.
Ninguna de las dos contestó, simplemente les sonrieron de forma triste mientras las chispas se cerraban a su alrededor. Lo que antes era Cosmos vio como una gran esfera de luz se formaba frente a ella. Esta empezó a resquebrajarse y de esta salió una guerrero gigante. Su piel tenía pequeños astros que brillaban como estrellas y sus ojos mostraban una galaxia dando vueltas en su interior. Su pelo comenzaba con raíces negras que se iban clareando hasta el blanco, peinado en una enorme trenza lateral que caía con su hombro con cada mechón de un color del arcoíris. La parte de arriba era un top de color rosa pastel de cuello de barco que se dividía como una chaqueta. Tenía un lazo de tela transparente brillante en el pecho. El top caía hasta la cintura donde había una primera capa de ondas blancas que se abría a los lados. De esta caían dos capas más largas que tenían muselina en el borde. Sobre los brazos llevaba un chal de tela. Sus manos estaban infundadas en unos guantes blancos impolutos. En su mano izquierda llevaba la Planet Sword mientras que en la derecha el Moon Mirror. En su cabeza brillaba la Star Crown mientras montaba el Sun Chariot.
"¡Surcando el cosmos hasta el mañana, Cure Infinite Hope!"
- ¿Qué es esto? –gruñó el ser oscuro.
- Lo somos todo –contestó la guerrero alzando la espada–. Somos Cure Infinite Hope, el poder infinito de la esperanza. Allí donde la esperanza se vea amenazada, nosotras nos alzaremos para protegerla.
- ¡Eso es inútil!
El ser lanzó un potente cañón de oscuridad, pero la corona brilló proyectando una barrera dorada sobre ella. Infinite Hope tocó el carro y este empezó a avanzar hacia el ser de oscuridad, este empezó a lanzar ataques indiscriminados. La barrera empezó a resquebrajarse así que Infinite Hope saltó por encima con una acrobacia elegante evitando el ataque. Cayó de nuevo en el carruaje que siguió avanzando. El ser trató entonces de lanzar varios cortes, pero todos fueron anulados con un movimiento de espada. El impacto iba alejando la oscuridad cada vez más. Infinite Hope se bajó de su carruaje y corrió hasta el ser tratando de golpearlo. Pero este se escabulló para golpearla por detrás. Pudo verla justo a tiempo, bloqueando con su espada el golpe. Agarró entonces su mano, el contacto quemándolas a ambas. La empujó con todas sus fuerzas y pronto volvieron a chocar intercambiando combos. Se alejaron la una de la otra, midiéndose con cuidado. El ser podía notar el poder abrumador de Infinity Hope igual que la guerrero podía notar la determinación de aquel ser. Suspiró, segura de lo que tenía que hacer. Se montó en el carro de nuevo y alzó la barrera de la corona frente a ella. Cargó con todas sus fuerzas ante aquel objeto inamovible. Sus fuerzas chocaron, soltando un enorme poder a su alrededor. Invocó la espada de nuevo y con ella consiguió acertarle en el hombro mientras la tiraba hacia atrás. Deslizó entonces el espejo de su brazo para ponerlo frente a este.
"Tú que has perdido la esperanza, yo te la devuelvo… ¡Pretty Cure Infinite Hope Shaft!"
De este salió una potente luz arcoíris que lo arrasó todo, desintegrando al ser dentro del ataque hasta que solo quedó una pequeña chispa de luz que desapareció. Infinite Hope suspiró observando como la disrupción causada empezaba a deshacerse. Cayó de rodillas completamente agotada y miró como poco a poco su cuerpo se iba rompiendo en pequeñas chispas. Sonrió mientras desaparecía para mostrar cuatro chicas desmayadas en el suelo.
Cuando Sylvia por fin despertó en el hospital tras tres días, lo primero que hizo fue saltar de la cama para ir a buscar a sus amigas. Hizo caso omiso a las quejas de las enfermeras y abrazó a Clara nada más verla. Vlady empezó a gritarle diciendo que había sido la última en despertar pero Sylvia no le escuchó. Elyon se asomó para ver que estaba ocurriendo y se sorprendió cuando se vio empujada a un abrazo colectivo. Desde la otra habitación, Bibiana suspiró y se unió a ellas.
- ¿Puedo unirme yo también? –dijo una voz detrás.
- ¡Jack! –Sylvia saltó sobre él derribándolo–. No puedo creer que esté tan contenta de verte.
- Vaya, muchas gracias preciosa.
- ¡No te aproveches! –dijo mientras les tiraba de las mejillas.
- Nada más despertar y ya está montando escándalo –gruñó Vlady.
- ¡Tú a callar zombi!
- ¡Que no soy un zombi!
- La verdad es que no parece una de las guerreras que ha hecho historia dodi –Doggy apareció en la puerta junto con Marla y Shai.
- Me alegra ver que estáis todas bien –sonrió la niña mientras se sentaba junto a Bibiana.
- ¡Bibí! Dile al chucho que me deje en paz.
- Es Bibiana.
- ¡Oye que soy el guía de las estrellas! –ladró Doggy.
- No te parece un canto de ángeles –comentó Clara sonriendo mientras el ruido de las discusiones seguía.
- Jamás me había alegrado tanto de escuchar a alguien discutir –rio Elyon.
- Espera, ¿qué ha pasado? Recuerdo a Infinite Hope y…
- Los mundos han vuelto a su forma original –dijo Shai–. Al derrotar a Cosmos la llave de los astros era vuestra así que… debisteis reformarlo todo a como estaba antes.
- Vaya, ¿y no podía haber aprovechado para hacerme millonaria? –Sylvia esperó a que alguien le echara la bronca por hablar de dinero pero los demás estaban muy serios.
- Sylvia –le dijo Jack–. Tu espejo.
El chico le tendió su objeto de transformación mientras las demás sacaban el suyo. El interior estaba destrozado, apenas quedaba parte de espejo. Los demás estaban exactamente igual. Sylvia sintió como todavía había algo de energía en su interior, pero supo muy bien lo que aquello significaba. Ese era el final de las Pretty Cure. O por lo menos, de sus Pretty Cure. Porque no importaban los peligros que apareciesen o las maldades que intentasen irrumpir la paz, todas sabían que cuando las necesitasen, nuevas guerreros se alzarían para proteger el mundo. Su turno ya había acabado. Y aunque Sylvia sabía que todavía podría transformarse un par de veces en Cure Moon antes de que se acabase la energía del espejo, supo que jamás lo haría con tanta asiduidad como ahora.
- Creo… creo que le debo muchísimo –Sylvia acarició la carcasa del espejo–. Gracias a esto os conocí a todos.
- Te entiendo, es difícil pensar que se acaba –Bibiana le puso una mano en el hombro.
- Pero nuestra época ya acabó –asintió Clara.
- Aunque las Pretty Cure nos unieran, nuestra amistad nos ha mantenido juntas –corroboró Elyon.
- Tengamos o no poderes, estemos o nos juntas –Sylvia se levantó juntando sus manos con sus amigas–. Nuestros corazones siempre estarán juntos. Nosotras siempre seremos Pretty Cure.
Nota de las autoras: Moon y yo nos despedimos ya de forma definitiva así de nuestras grandes amigas las Pretty Cure Cosmos. Os agredecemos a todos los que habéis ido leyendo la historia con nosotros todo el apoyo que nos habéis dado, os mandamos todo nuestro cariño allá donde estéis.
