Primero de todo os quería dar las gracias a todos los que habéis sacado tiempo para leer mi primera publicación, Aquí os dejo el segundo capitulo, sé que como acabe el primer capitulo os deje con ganas de más.
La verdad es que no sois los únicos, tal cual acabo el capitulo os lo publico. Pero no es mejor así? Dejarnos un poco con la miel en los labios, pero sin poder acabar de comérnosla.
Lo que sí os puedo decir es que intentare publicar un mínimo veces por semana así que no os enfadéis conmigo.

Si queréis dejar algún comentario con vuestra opinión estaría encantada de poder leeros.

Jon reacciono al oír la voz de ella replicándole y se aparto levantándola con él del suelo.
-Yo…Yo no sé… lo siento Arya. De verdad, lo siento. No debería haber hecho eso y menos contigo, podríamos…- No le dio tiempo a seguir hablando ya que Arya le dio una tremenda bofetada que sonó entre los arboles.
Ella lo miro con odio y salió corriendo hacia el castillo, dejándolo solo mientras se tocaba la mejilla adolorida.
De mientras ella corría pensando en las palabras que había soltado el idiota de su hermano después de besarla. Llego al castillo y subió a su habitación sin ser vista, cerrando la puerta con llave para que nadie pudiera molestarla.
-¡¿Cómo se atreve a besarme?! ¡¿Y luego a decir que no debería haberlo hecho y menos conmigo?! ¡¿Y menos conmigo?! ¡¿Qué pasa que si fuera Sansa estaría bien?!-Empezó a tirar contra la pared la ropa que llevaba que estaba llena de barro y sudor de todo el día.
La verdad es que estaba ofendida por las palabras que había soltado su hermano pero también estaba nerviosa y asustaba por las sensaciones que había sentido al ser besada por Jon.
De hecho ella llevaba enamorada de él desde que tenia 8 años, de acuerdo era un amor platónico, pero haberlo tenido besandola había sido mejor de lo que ella había imaginado en muchas de sus fantasías, cuando en la soledad de su habitación se tocaba y solo conseguía llegar al orgasmo pensando que estaba con el.
Se puso la primera ropa que encontró limpia y se metió debajo de las sabanas, esa noche no iba a bajar a cenar, no quería saber nada de nadie y menos de él.

Llevaba sin hablar con ella desde hacia 3 días, cada vez que entraba en una habitación donde Arya estuviera esta se excusaba y se iba. Y el rato que mas tiempo pasaban juntos era a la hora de cenar, ya que a su padre le gustaba que todos sus hijos comieran con el, aunque Jon no se sentara ni cerca de su padre ni Lady Stark, el desde bien niño se sentaba en la esquina mas alejada de la mesa, aislado.
La echaba mucho de menos, echaba de menos esas miradas y sonrisas traviesas que la acompañaban en todas sus comidas sin que Lady Stark se diera cuenta.
Cuando se levanto el 4 día decidió que la buscaría y arreglaría las cosas. La busco por su habitación pero no estaba, busco en el comedor pero solo estaba Sansa.
-Buenos días Sansa, ¿sabes dónde puedo encontrar a Arya?
Ella lo miro con la ceja levantada, no podía evitarlo era como su madre, no podía evitar que se le notara a leguas que no le tenia mucho aprecio.
-Acaba de irse a los establos.- Fue rápida y concisa, haciéndole saber qué quería que la dejara en paz.
Se dirigió hacia allí pensando en lo que tenia qué decirle y cómo podía hablar con ella para arreglar las cosas. Cuando llego a la puerta del establo casi fue arroyado por el encargado de los establos que no lo había visto llegar.
-Perdone, ¿ha visto a mi hermana?
-Perdone mi Lord, no lo había visto. Lady Arya se fue hace un momento con su yegua.
-Entonces volveré en un rato a buscarla, no le diga que la estoy buscando, de acuerdo?
-No lo dude mi Lord, pero yo de usted volvería mucho mas tarde, ya que Lady Arya se llevo una alforja con ella.
-Gracias.-Jon se dio la vuelta y fue a buscar a su hermano Robb.
El sabia que sí Arya se había lleva una alforja con ella a montar tardaría por los menos 4 horas en volver, así que porque no aprovecharlo, así no pensaría en ella ni en la situación que se le venia encima. Encontró a Robb saliendo de su habitación.

-Jon, ¿dónde has estado? Te estaba buscando.
-Había ido a los establos un momento, porque me buscabas?- Miro a su hermano con una ceja levantada, siempre que lo buscaba era para que lo acompañara en una de las suyas.
-Tenia pensado en ir a pasar un buen rato al burdel y visitar alguna de las chicas.-Mientras hablaba se acercó a Jon y le paso el brazo por encima del hombro.-Estaría muy bien que me acompañaras y de una vez por todas disfrutaras de un mujer, hermano.
-Esta bien, te acompañare.-Robb se quedo impresionado con la fácil que había sido, ya que siempre que le pedía a Jon que lo acompañara al burdel le ponía alguna excusa. Parecía un niño con una gran sonrisa de oreja a oreja.
Jon esta vez no lo dudo, iría con él y descubriría lo que es estar con una mujer, la verdad es que desde que tuvo ese momento con Arya no dejaban de dolerle los testiculos, la verdad, y eso que se había masturbado por lo menos 10 veces, pero no había manera.
Cuando llegaron al burdel, Robb se fue directamente hacia Elis la prostituta con la que llevaba acostándose desde hacia un mes, era muy buena con la boca cosa que a el lo volvía loco, donde hubiera una buena garganta profunda con una buena follada que se quitara todo según él. Estaba ya tocándola cuando se dirigió a Jon.
-Y bien hermano, ¿con cuál de ellas te gustaría jugar?- A veces Robb podía ser un tanto infantil pero solo se lo permitía con él.
-¿Tú y Theon habéis hablado muchas veces de una tal Ros, no?-
-Buena elección.-Robb miro en la sala y encontró a Ros hablando con una de las chicas nuevas.
Le hizo una seña con la mano para que se al verlo formo una gran sonrisa y se dirigió hacia ellos.
-Tanto el gusto en veros ,mi joven señor. ¿Puedo ayudaros en algo?-Le dijo con una sonrisa y una mirada lasciva.
-Claro que puedes querida, pero esta vez no será a mí. Te presento a Jon, hoy tendrás que divertirlo a él.
Ella miro a Jon de arriba a abajo y lo que vio le gusto, le gusto muchísimo para ser sinceros. Tenia un cuerpo hecho para el sexo y se podía ver que esta nervioso, eso le gusto, le gustaba tener a chicos tímidos a quien enseñar y poder estar ella al mando.
-¿Jon Nieve, supongo? Ven conmigo, querido.-Le hizo una seña para que la siguiera a una de las habitaciones. El dirigió una breve mirada a Robb.
-Ves con ella hermano y disfrútala. Esta vez pago yo, demuéstrale de lo que estas hecho.-Dijo todo eso acompañado de una enorme carcajada y enterrando su cara en los pechos de Elis.
Jon siguió a Ros hasta una de las habitaciones, cuando estuvieron dentro ella cerro la puerta y empezó a miro a los ojos mientras bajaba su ropa lentamente y se iba acercando como un gato a un pequeño ratón.
Cuando llego a él ya estaba completamente desnuda, empezó a acariciar sobre los pantalones de cuero que Jon llevaba puestos. Dioses, era buena, muy buena, él empezó a ponerse duro y ella dirigió la mirada hacia el bulto debajo de su mano sorprendida.
-Por todos los dioses, sois enorme.-Empezó a desabrochar las tiras del pantalón, mientras iba arrodillándose para ponerse a la altura perfecta.

Saco el miembro de dentro de sus calzoncillos y se quedo aún más sorprendida que antes, ya que su tamaño era mayor de lo que ella había notado, casi podía cogerlo con las dos manos y era de un buen grosor. Sabia que lo iba a disfrutar muchísimo.