ADVERTENCIAS: Ooc. UA. Lemon. Diferencia de edad.
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Julio 23 de 2019
Era baja. Lo supo al ver colgar sus pies. Decidió jugar en vez de molestarse por su corta estatura. Movió sus pies de arriba abajo. Los movió al ritmo de tik tok del reloj. Sus movimientos era el único sonido que se producía en ese lugar aburrido y negro cromático. Media. Tal vez una hora. Estaba aburrida de esperar. El único consuelo que tenía era la música que sonaba en su cabeza. Se enderezó e impulsó su cuerpo para que pudieran sus pies tocar la alfombra gris que había debajo de ella y comenzó a moverlos al ritmo de la música.
Culpó a su padre por estar ahí. Si no hubiera sido por su tonta aventura ella hubiera podido estar con Tenten yendo de compras o intentar jugar videojuegos en la casa de Sasuke. Sonrió al recordar la última vez que fue a "jugar" videojuegos con él. Tuvo que usar chamarra a pesar del calor durante tres días para que Sakura no se diera cuenta que su querido novio había dejado marcado su cuerpo.
Se preguntó por qué se acostaba con Sasuke a pesar de que estaba con Sakura. Tal vez por venganza. Ella se había acostado con Toneri hace tres meses. Tal vez por eso Sakura no decía nada pese a que sospechaba que su novio se follaba a su amiga en cualquier rincón donde el quisiera. Lo disfrutaba. Desde que había terminado con Toneri hace tres meses no había tenido sexo durante un mes. Y tenía que admitir que Sasuke era mucho más complaciente en el sexo que Toneri. Aunque seguía siendo algo aburrido.
Dejo escapar un suspiro. Se estaba aburriendo. Se preguntó cuánto tiempo más se iba a tardar su madre dentro de esa oficina. Estaba harta de escuchar música mientras veía a la recepcionista teclear la computadora y recibir llamadas. Anotó en su mente estudiar lo suficiente como para no terminar como ella con un trabajo aburrido.
Se dejó caer en el pequeño sofá en donde había estado esperando más de una hora. Contó las ventanas. Contó las plantas y las decoraciones. Observó la hora de nuevo y se molestó.
— ¡Setenta y cuatro! —Exclamó frustrada.
— ¿Qué tiene el número setenta y cuatro, señorita!
Dio un ligero brinco al escuchar una voz ronca y grave a un lado de ella. Giró la vista y se encontró con su madre viéndola acusadoramente. Tal vez la estaba regañando por alzar la voz, pero eso no le importó. Su interés se dirigió al apuesto y escultural hombre que tenía frente a sus ojos. Una piel morena y deliciosa que la invitaba a lamer. Fuertes brazos y unos pectorales marcados que moría por acariciar. Alto y mayor. Rubio y de bellos ojos azules. Su bello rostro estaba cubierto por una barba cuidada y corta. Lo vio y lo admiró. Lo supo. Se había enamorado de ese señor. No sabía cómo se llamaba, pero quería que la tocara. Quería que la complaciera y la llenara.
— Son los minutos que me hizo esperar —Expresó su disgusto. Su madre soltó un regaño veloz y se disculpó con el hombre. A Hinata poco le importó parecer maleducada.
Naruto pestañeó sorprendido. A sus treinta y un años era la primera vez que un adolescente—según él—le hablaba de forma tan informal. Lo encontró entretenido y divertido. No le dio importancia y se giró a la madre de la chica.
— Nos vemos Señora Hyuga. Dentro de poco le llamare.
Su madre asintió. Tomó a su hija a regañadientes y la obligó a salir del edificio en donde Naruto tenía su oficina. A pesar de que en un principio Hinata quería irse y dejar a su madre, ahora quería regresar y admirar la belleza de ese escultural hombre.
Julio 30 de 2019
— ¿Quieres que te vaya a dejar?
— No. Me iré sola —Hinata se colocó su ropa y salió de la habitación de Sasuke.
Había pasado una semana desde que había estado en ese despacho esperando a que su madre saliera. Una semana desde que había conocido a ese hombre. Naruto. Después de preguntarle nada discreta por él, su madre por fin accedió a decirle su nombre. Bromeó con ella y descubrió que, al igual que ella, su madre sentía una atracción por ese hombre. Lo encontró algo asqueroso saber que ambas compartían el mismo gusto, pero después lo vio de otro modo. Su madre sí tenía buenos gustos y no como pensaba por haberse casado con su padre.
Para su suerte, mañana su madre iría otra vez y, esta vez, ella no podría ni un pero para ir. Ahora solo tenía que esperar.
Julio 31 de 2019
Una cachetada sonó por el diminuto lugar. Su rostro giró violentamente y sintió un dolor agudo en el labio. ¡Mierda, sabía que era fuerte, pero no esperó que incluso le rompiera el labio! Sonrió y se mofó de ambas mujeres presentes.
— ¿Era necesario arrinconarme para abofetearme? —Observó a ambas chicas. Sakura la veía furiosa e Ino solo observaba de brazos cruzados. Se preguntó qué mierda hacía ella aquí—. ¿Qué? ¿les da miedo que las reporten?
— ¡Cállate! —Gritó la peli rosa. Tomó los oscuros cabellos de Hinata y los jaló hacia atrás. Hinata soltó un gemido de dolor. Después sonrió divertida—. Crees que no sé que te has estado revolcando con mi novio puta zorra.
— No. Sí lo sabía —Corrigió—. Tu novio coge rico, por cierto —Felicitó.
Sakura le dio un puñetazo que la hizo caer al suelo. No se levantó. Rio a pesar de que la sangre escurría por su rostro. Tal vez le había roto la nariz. Se dio cuenta que Sakura era marimacha.
— Escucha maldita perra, aléjate de Sasuke. ¡Él es mío!
— Oye, si tu novio viene y me pide sexo cómo voy a ser capaz de rechazarlo. Su verga me satisface mejor que la de Toneri, gracias —Intentó pararse, pero Sakura junto a Ino la patearon repetidas veces por todo el cuerpo. Volvió a caer e intentó protegerse lo más que podía con sus brazos.
— Si no quieres que te rompamos esa cara de puta es mejor que te alejes —Amenazó seriamente. Ambas mujeres se dieron la vuelta y salieron del salón.
— Sí, sí —Hinata no le dio importancia. Se levantó y se limpió la sangre con las mangas. Salió del salón y entró al baño. Observó su desastrosa apariencia y río. Sus risas sonaron por todo el lugar como eco. Cualquiera que la viera pensaría que era una lunática—. ¡Y que putas pintaba Ino en esto! —Tomo papel y se limpió la sangre de su labio—. Cuanto tú te acostaste con Toneri yo no fui y te partí el labio y la nariz perra desgraciada.
No tomó las clases finales. Fue a la enfermería y trató sus heridas. Con suerte su madre no preguntaría demasiado. No se molestó en limpiar su uniforme. Salió cubierta de sangre y cada vez que alguien la veía exclamaba espantado. El auto pasó por ella y su madre la esperaba en los asientos traseros. Al verla gritó espantada y preguntó sobre sus heridas. Trató de llevarla al hospital, pero Hinata se negó.
— Estoy bien, mamá. Ya te dije. En la clase de deportes me impactó la pelota en la cara.
A pesar de la tenacidad de su madre en llevarla al hospital Hinata era más testaruda. Su madre no insistió más y ambas llegaron al despacho de Naruto.
— Ten —Le extendió su tarjeta. Hinata la vio sin comprender. Hace un mes que le habían confiscado las tarjetas por irse de fiesta con sus amigos y comprar alcohol con ellas. Pensó que ya nunca iba a poder tocar una tarjeta—. Ve y cámbiate esa ropa por una limpia y cómprate lo que quieras —Hinata tomó la tarjeta. Su madre caminó hacia la recepcionista y la dejaron pasar a la oficina de Naruto.
Hinata suspiró y tomó asiento. Observó la tarjeta. Se preguntó que podía comprarse. Había tantas cosas que quería y que debido a que le habían confiscado las tarjetas no podía obtener. Incluso se sentía celosa de que su hermana tuviera un bolso que se había hecho popular últimamente y que ella no tenía. Tal vez compraría eso.
Estaba a punto de aceptar esa idea, pero otra cruzó por su mente. Alocada y absurda, pero funcionaría. Sonrió. Guardó la tarjeta y esperó a que su madre saliera. Después de una eternidad su madre salió acompañada de Naruto. Ambos se despidieron y Hinata salió con su madre. Su madre entró en el auto y cuando su madre se dio cuenta que no entraba al auto la observó confundida.
— Quiero ir a comprar el bolso del que te conté la otra vez. Hanabi lo tiene y yo no.
— ¿Por qué no fuiste cuando estaba dentro hablando con el abogado?
— Es caro y no sabía si me ibas a dejar comprarlo —Su madre suspiro y aceptó que comprara el bolso. Hinata festejo y el auto avanzó sin ella.
Despidió el auto y hasta que desapareció se dio la vuelta. Caminó de vuelta al despacho y llegó con la recepcionista. La joven mujer la vio confundida, pero la saludó a pesar de eso.
— ¿Se le ofrece algo?
— Sí, necesito hablar con el abogado Naruto. Me gustaría hacer una demanda —Sonrió y esperó a que la recepcionista entendiera sus palabras y la dejara pasar. A pesar de que pensó que era una broma, entendió que hablaba en serio, así que la dejo pasar.
Hinata agradeció y caminó hacia la oficina de Naruto y tocó antes de entrar. Escuchó la voz del hombre permitiéndole el acceso, abrió la puerta y la cerró. Ahora se encontraban solos. Sonrió y se sentó frente a un sorprendido Naruto.
— ¿Se le ofrece algo, jovencita? —Naruto pensó que quería preguntarle algo sobre el divorcio de sus padres, así que guardó la compostura y el profesionalismo, pero al escuchar sus palabras no pudo evitar sentirse confundido.
— Esto es un despacho jurídico. A qué más vendría —Cruzó las piernas provocativamente, dejando ver gran parte de sus muslos. Naruto se aclaró la garganta y trató de permanecer impasible ante las provocaciones de la jovencita—. Quiero hacer una demanda por agresión —Reveló al entender que Naruto aún no la tomaba en serio—. ¿Cree que yo me hice esto yo sola? Lo siento, pero no me gusta sentir el dolor de ese modo —Naruto se tensó y se removió incómodo en su lugar.
Naruto no era estúpido ni lento. Entendía que a esa jovencita le atraía su cuerpo y tenía un enamoramiento platónico por él. Se sentía halagado, pero era solo una adolescente—según él—y él sabía muy bien cuál era la condena por establecer relaciones amorosas e intimas con una menor de edad.
— Tengo diecinueve años —Hinata pareció leer su mente y se apresuró a aclarar las cosas respecto a su edad. Naruto tosió y se obligó a permanecer tranquilo y mantener su profesionalismo primero.
Discutieron a fondo los acontecimientos que le provocaron las heridas. Observó su nariz y confirmó que estaba dañada. Observó sus labios y analizó la profundidad de la herida. Se notaba algo sería.
— ¿Hay alguna otra herida? —Le pregunto a la chica. Hinata asintió. Se puso de pie. Naruto frunció el ceño confundido y se alarmó cuando la observó desprendiéndose sus prendas, quedando solo con su provocativa y bonita lencería—. ¡¿Qu-qué estás...?!
— Mostrando las heridas —Hinata permaneció tranquila o más bien aparentó estar tranquila. Por dentro se burlaba de las cómicas expresiones que el hombre adulto frente a ella le mostraba. Parecía que era la primera vez que veía el cuerpo desnudo de una mujer—. ¿Es la primera vez que ve el cuerpo de una mujer solo en ropa interior? —No se guardó su duda y fue directa. Naruto enrojeció.
No. No era la primera vez que veía a una mujer en ropa interior. De hecho, varias mujeres habían pasado por su cama centenares de veces. Su problema es que era la primera vez que una joven que apenas estaba entrando a la adultez se le insinuaba tan descaradamente. Y en cierto modo, no le desagradó. Tal pensamiento lo asustó. ¡Por dios, solo era una niña!
— Observe los hematomas. Son evidencia de la agresión —La voz de la chica lo trajo de vuelta. Naruto asintió y observó el cuerpo moreteado de la joven. E incluso se atrevió a explorar más allá de lo que tenía que observar. Hinata sonrió satisfecha. A pesar de que aparentaba tranquilidad e indiferencia, dentro de ella se estaba muriendo de la vergüenza. Era la primera vez que hacía algo tan atrevido y descarado. Pensó por un momento que Naruto la iba a echar de su oficina, pero para su alivio se dio cuenta que para el hombre no le era indiferente. Eso la aliviaba.
Después de que Hinata se colocó su ropa de nuevo discutieron seriamente sobre su caso. Hinata obtuvo el número de Naruto ya que él prometió llamarla para informarle sobre los avances. Hinata asintió y se dispuso a irse, pero antes de tomar el picaporte Naruto la detuvo.
— Tengo treinta y un años. Soy doce años mayor que usted —Naruto intentó trazar una línea con aquella chica. Dejarle entender que entre ellos no podía haber nada, pero lo que menos esperó es que Hinata le sonriera divertida.
— ¿Cuántos años cree que tenía Madonna cuando nació Brahim Zaibat? —Su sonrisa se ensanchó la ver la cara perpleja de Naruto. Se dio la vuelta y caminó hasta él. Se retrancó en el escritorio y acercó su bello y joven rostro al bronceado y delineado rostro del hombre. Naruto retrocedió. No esperó que la chica fuera tan atrevida. La subestimó—. No se preocupe, la pena se aplica cuando el individuo es menor de dieciocho años —Acercó más su rostro y jugó con la distancia. Tentó la paciencia de Naruto al hacerle creer que lo besaría en varias ocasiones—, es una suerte que allá nacido en el dos mil —Y lo besó. Unió sus labios. Lo tomó por sorpresa. Pensó que solo iba a quedar en jugueteos y provocaciones, pero no fue así. De nuevo la subestimo. Invadió su cavidad bucal. Unió sus lenguas y marcó el ritmo. Lo estaba dominando. Eso no le gustó. Se puso de pie y pegó más su rostro a el de él. Sus movimientos fueron más violentos. Hinata no pudo evitar soltar un gemido de placer y dolor cuando Naruto tocó sin querer parte de su labio dañado. La excitación aumentó. El calor en sus cuerpos comenzó a subir su ritmo cardiaco. Hinata dejo de seguirle el ritmo y ahora fue ella la que comenzaba a quedarse atrás. El beso era tan intenso y rápido que comenzaba a marearse. No pensó que Naruto fuera tan experto y la sometiera tan rápido. Eso le encantó.
Ambos terminaron separándose debido a la falta de aire. Hinata, con los labios hinchados y rojos, sonrió. Había logrado su cometido. Fue más fácil de lo que pensó que sería.
— Tal vez lo llame —Naruto frunció el ceño. ¿Tal vez? —. O tal vez usted me llame antes —Tomó sus cosas y abandonó la oficina de un insatisfecho hombre que se dejó caer derrotado en su silla de oficina.
Se pasó las manos por su cabellera y soltó un suspiro pesado. Había tratado de convencerla en desistir de él. Trazar una línea, pero ella la rompió en un instante y él poco se quejó. De hecho, se alegró de que no desistiera. Desde la primera vez que la vio, sentada en ese sillón poco estético color gris, sintió una atracción instantánea. Era guapa. Atractiva y descarada. Le gustaba. Pero se obligó a ignorar la atracción que sentía por ella al considerarla una niña. No pensó que fuera ya mayor de edad. Y eso lo alivió, porque eso significaba que él y ella podrían tener la relación que quisieran sin ninguna repercusión legal o social. Sonrió. Al final aceptó las palabras de la chica y la consideró la ganadora. Sacó su celular y le mandó un mensaje. Rápido y directo.
Desconocido
Ganaste
15:14
Hinata sonrió al leer el mensaje. Tecleo en su teléfono y después mandó el mensaje.
Hinata
Siempre gano ;D
15:15
Yes Daddy
O más bien te deje ganar
15:15
Hinata
Igual logre obtener el premio
15:16
Yes Daddy
Y cuál era el premio
15:16
Hinata
Tú
15:16
Agosto 3 de 2019
— ¿Qué es esto? —Sakura le extendió a la cara un papel. Hinata lo leyó y sonrió. Actuó más rápido de lo que pensó.
— Una demanda —Contestó—. Para ambas.
Ino se acercó para golpearla, pero Sakura la detuvo. Ambas sabían en qué problemas estaban si no convencían a Hinata de quitar la demanda. Nunca esperaron que la insípida y tranquila Hinata, que siempre era molestada por ella fuera a demandarlas. ¿Por qué ahora y no antes? Esa era la pregunta que se hacía Sakura. Sabían que Hinata, a pesar de que era hija de familia rica, no replicaba ni protestaba cuando era abusada. Incluso se atrevían a decir que lo disfrutaba. Estaba enferma, ambas lo sabían. Entonces por qué ahora trataba de defenderse.
— Esto tiene que ser una broma —Sakura rió. Guardo la notificación que le había llegado y se cruzó de brazos. Ino la imitó. Ambas trataron de guardar su compostura y no dejarse derrotar por una perra enferma—. ¿Por qué ahora? Cuando te golpeaban antes parecías disfrutarlo —Se mofó.
— Lo sigo disfrutando —Sonrió—. Solo aquellos que saben que sus argumentos están equivocados recurren a la violencia. Es un instinto natural del ser humano al sentirse inferior. Quién soy yo para juzgar a las personas que se sienten inferiores a mí —Se alzó de hombros y negó con la cabeza. Tuvo que retroceder unos pasos para evitar que Sakura e Ino intentaran golpearla—. No creo que hayan entendido. ¿Quieren sumar más delitos al caso?
— Sakura —Ino la detuvo. Ella también quería golpear a esa perra, pero ella sabía que no podrían con Hinata. Tenían que hacer que quitara la demanda sobre ellas o estaban acabadas. Sakura aceptó de mala gana y retrocedió—. ¿Qué es lo que quieres? Una disculpa. Que nos arrodillemos. Dinos y lo haremos, pero tienes que quitar la demanda —Habló seriamente. Era humillante, pero prefería eso a cumplir una condena en la cárcel o pagar una indemnización.
— Mmmm —Lo pensó. Torció sus labios en una mueca pensativa y después sonrió—. Nada en realidad. La demanda me da una buena excusa para verlo en persona.
— ¿De qué estás hablando? —Preguntó Sakura.
— Que ya no tienes que preocuparte por cuidar a Sasuke. Ya no estoy interesada en follar con él. Se volvió… aburrido —Sonrió y se despidió. Sakura e Ino intentaron detenerla y continuar charlando, pero Hinata poco caso hizo.
Agosto 10 de 2019
— Pareces contenta —Comentó Naruto. Hinata jugueteó con los vellos de su pecho y Naruto rió. Hacia cosquillas.
— Es divertido tener de tras de mí a las personas que solían abusar de mí pidiendo como mendigos un perdón de mí —Movió las caderas y Naruto no pudo evitar soltar un gemido—. Pero me divierte más ver tu rostro retorcerse de placer mientras me monto encima de ti. Me excita más de lo que ya estoy —Reanudó sus movimientos y comenzó a subir y abajar. Naruto apretó los labios.
¿Cuánto le tomó para que cayera? Fue cuestión de días. Era más perseverante de lo que esperaba y él era más débil de lo que creía. Nunca esperó que un día llegará a su oficina y mientras hablaban allá abierto las piernas y le haya dejado observar que no llevaba ropa interior. Pese a sus esfuerzos, ese día ellos lo hicieron en su oficina. Encima de su escritorio. En la alfombra y en la pared. No hubo piedad. Y fue obsceno sentirse más excitados al sentir que iban a ser descubiertos si alguno se atrevía a soltar sus gemidos.
Al día siguiente lo hicieron de vuelta y también el siguiente. Y el siguiente y el siguiente. Y ahora estaban en la habitación de Naruto teniendo sexo otra vez. Ambos se habían vuelto adictos al otro. Y eso les gustaba.
— Dime, ¿te excita follarte a una mujer que es doce años menor que tú? —Aceleró sus estocadas. Naruto le siguió el ritmo.
— Es mi primera vez. Lo es —Admitió.
— ¿Entonces hubo otras además de mí? —Dejó de moverse. Naruto protesto.
— Aburridas —Admitió. Hinata sonrió y bajó a besarlo. Sus labios se unieron y juntaron sus lenguas. Por alguna razón, Naruto amaba besarla. Era más adicto a sus labios que a tener sexo con ella. Era dulces y cálidos.
Hinata volvió a moverse. Unió sus manos y comenzó a cabalgar salvajemente. La unión de sus cuerpos creó sonidos acuosos y huecos que aumentaban su libido. Hinata quería más. Naruto también. Naruto detuvo sus movimientos y obligó a Hinata a bajarse. La puso en cuatro y entró desde atrás. Hinata jadeó. Apoyó la cabeza en la almohada y comenzó a gemir al sentir como Naruto la embestía con fuerza mientras masturbaba su pequeño y rosado botón. Sentía que estaba en las nubes.
— ¡Me… me voy a correr! —Anunció Hinata.
— Ta-también yo —Jadeó Naruto y con rápidas y profundas estocadas Hinata se corrió y Naruto se derramó dentro de ella. Agitado, Naruto preguntó—. ¿Tomaste tus pastillas?
Hinata lo pensó. Recordaba haberse tomado las pastillas. Siempre lo hacía, pero esta vez había tomado también otras debido a que hace un par de días había comenzado a sentirse enferma después de atreverse a probar un platillo hecho por Tenten. Vomitó durante dos días. No pensó que afectara así que no le puso tanta importancia. Asintió y Naruto sonrió. Salió de ella.
Septiembre 15 de 2019
La demanda dejó de ser necesaria. Ya no recurría a ella como excusa para poder ver a Naruto. Así que retiró la demanda. Ahora podía ir y venir de su casa sin problema. Incluso había ocasiones en las que se quedaba a dormir. Naruto encantado, pero había ocasiones en las que ambos preferían ser discretos. El caso de su madre aún seguía y Hinata prefería que su madre no supiera que estaba teniendo una relación con el abogado que llevaba su caso. Naruto prefería que fueran sinceros y le dijeran la verdad, pero entendió las razones de Hinata. Así que acordaron contar su relación cuando Hinata cumpliera los veinte años. En su fiesta de cumpleaños. Ese fue el trato que Hinata aceptó. Cabe decir que Hinata no quería decirlo hasta que tuviera un empleo o terminara la universidad. Naruto no lo aceptó y acordaron que sería en su cumpleaños veinte.
— ¿Estás bien? —Preguntó preocupado Naruto. La sostuvo con fuerza y la ayudó a levantarse. Estuvo a pocos centímetros de impactar contra el suelo de la sala.
— Sí. Solo me maree un poco —Hinata se incorporó y tomó asiento en uno de los sofás. Se sentía cansada y mareada—. Últimamente no he dormido bien. Creo que es por eso —Regañó a Naruto. Naruto se avergonzó y desvió la mirada—. Nada de sexo en la noche. Me gusta, pero también me gusta dormir —Naruto soltó una carcajada. La atrajo y la besó—. ¿Quieres hacerlo ahorita? —Preguntó.
— Dijiste que en la noche no. Ya casi será de noche. Quiero hacerlo —Admitió. Hinata sonrió y lo volvió a besar.
Rápidamente se despojaron de sus prendas y se unieron en un bailen rápido y salvaje. La sala se inundó de jadeos y gemidos. El lascivo sonido que sus cuerpos generaban excitaba a Hinata salvajemente. Beso sus labios. Su mentón. Su cuello y recorrió sus trabajados pectorales.
— Qui-quiero intentar algo —Habló jadeante. Naruto se detuvo y Hinata se levantó para arrodillarse en el suelo. Naruto tragó al entender sus intenciones.
Tomó su miembro con sus manos y comenzó a masturbarlo. Naruto gruñó. El placer era demasiado delirante que no podía aguantar gemir de placer. Hinata delineó su longitud con su lengua y después se lo introdujo por completo. Lo saboreó. Lo lamió y jugó con él. Naruto no pudo continuar aguantando su delirio y se corrió en su boca. Hinata inmediatamente se volvió a introducir su miembro con prisa. Ambos movieron sus caderas salvajemente. Hinata lo besó y Naruto jugó con sus pechos. A los pocos minutos ambos llegaron al clímax.
Era ya de noche. La luz de la luna se colaba por la ventana de su habitación. Ambos, desnudos, descansaban acostados en la espaciosa y suave cama. Hinata dormía como un bebé consentido en los brazos de Naruto y Naruto la observaba dormir embobado. Todo inició como una simple atracción. Nada fue en serio. No hubo amor. Solo gusto. Ella amaba su cuerpo y él el suyo. Así empezó, pero él sabía que ya no era así. Su cuerpo dejó de interesarle y pronto comenzó a intentar ganar su corazón. La amaba. La amó en poco tiempo. Y quería iniciar una familia con ella. Quería que fuera su familia. Observó el cajón que había a su lado y sonrió. Hace una semana atrás lo había comprado y ahora estaba esperando el momento indicado para pedirle que fuera su esposa. Aún no sabía cuándo, pero esperaba que fuera pronto y que recibiera un sí. Una parte de él tenía miedo de ser rechazado, porque no sabía si Hinata había dejado de gustar de él y comenzado a amarlo. Rechazó esos pensamientos y se obligó a ser optimista.
— No importa. Incluso si no me aceptas, no me rendiré, de veras.
Octubre 3 de 2019
No aguantó y expulsó todo el contenido de su estómago en el retrete. Se limpió la boca y llegó al lavabo. Se lavó la cara y se observó en el espejo. Se veía muy mal. Sus ojos oculares estaban rojos y llorosos. Se secó la cara y salió del baño. Tenía una ligera sospecha de qué era lo que le estaba pasando, pero no quería admitirlo. Ella siempre se había protegido.
Escuchó la puerta de la casa azotarse y se extrañó. Bajó las escaleras y llegó al primer piso. Su madre acababa de llegar. Estaba furiosa. Frunció el ceño y caminó hacia ella.
— ¿Qué pasó…
No pudo terminar de hablar. Su madre estrelló su mano con fuerza sobre su majilla. Hinata la vio perpleja. La había abofeteado.
— ¿Cuándo planeabas decirme que te acostabas con ese señor? —Su madre parecía querer matarla. Hinata perdió el aire.
— ¿Cómo…
— ¿Cómo me enteré? —Volvió a interrumpir—. Se me hacía extraño. Dejaste de venir a dormir y siempre llegabas tarde. Comencé a preocuparme así que contraté a alguien para que te siguiera. Pero nunca esperé esto —Lanzó al piso varias fotos. Hinata las observó aterrada. Eran ellos. Besándose. Jugando. Comiendo. Caminando e incluso… teniendo sexo. Se espantó.
— Esto… —Su voz temblaba.
— ¡Me dirás que no es lo que parece! Que extraño, porque sin duda eres tú la que está montada sobre él mientras él te mete la verga —Hinata comenzó a hiperventilar—. ¡Por dios, sabes cuántos años tiene! ¡CUANTOS AÑOS TIENES TÚ!
— ¡YA SOY MAYOR DE EDAD! —Alzó la voz. Su madre enmudeció—. Mis relaciones amorosas no son problema tuyo.
— ¡Soy tu madre ingrata!
— ¡Me gusta Naruto! Esa es una realidad —Su madre parecía estar a punto de volver a golpearla, pero Hinata retrocedió.
— Termina con él.
— ¿Qué? —Hinata la vio pasmada.
— No aceptó su relación. O terminas con él o te vas de la casa —Advirtió seriamente.
— No puedes estar hablando en serio. ¡Soy tu hija! —Hinata comenzaba a entrar en pánico.
— Elije o empaca tus cosas —Se dio la vuelta y subió a su habitación.
Hinata entró en pánico. Terminar con Naruto. No podía. No quería. Amaba a Naruto. A pesar de que todo inició como un capricho y un juego sexual, todo cambio con el pasar el tiempo. Se había enamorado de ese hombre dulce y juguetón. La amabilidad y la delicadeza con la que la trataba había derretido un corazón que por años se negó a enamorarse de un hombre. No quería terminar con Naruto. Menos ahora que sospechaba estar embarazada de él. Un hijo de ambos. ¿Qué iba a hacer? Solo tenía diecinueve años. Si su madre se enteraba la obligaría a abortar o incluso se atrevería a demandar a Naruto. No quería eso.
Tomó aire. Observó su alrededor y tomó su decisión. Se dio la vuelta y salió corriendo. Tenía que comprobar algo.
Positivo.
La prueba dio positivo. Estaba embarazada. Esperaba un hijo de Naruto. Se llevó sus manos a su boca y se obligó a no llorar. Se aferró a la esperanza de que sus sospechas fueran equivocadas y que no estuviera embarazada, pero no fue así. La dura realidad estaba frente a ella en un test de embarazo donde dos líneas rosadas se dibujaban en la pantalla del artefacto. ¿Qué iba a hacer? ¿y si Naruto no quería tener nada que ver con ella ahora que estaba embarazada? ¿y si no quería esta bebé que crecía en su interior? La idea la aterró.
Tiró la prueba en la basura del baño y salió de los baños. Había tomado su decisión. Tomó un taxi y llegó a la casa del rubio en cuestión de minutos. Sacó sus llaves y lo buscó. Lo encontró en su despacho leyendo varios papeles. Al sentir su presencia levantó el rostro y le sonrió al verla.
— Iba a llamarte —Dejó los papeles y se puso de pie.
— Mi madre sabe de nuestra relación —Reveló. Naruto se detuvo. Su rostro alegre se convirtió en uno sorprendido.
— Mierda —Se pasó la mano por su cabello. Así no quería que fueran las cosas. Él quería presentarse formalmente con su madre. Ahora todo se iba a la mierda junto con sus planes. Se preocupó.
Hinata pensó que Naruto estaba molesto. Pensó que ahora que su madre sabía de su relación la iba a dejar. Ella no quería eso. Sintió que poco a poco sus lágrimas caían.
— También… —Se tragó sus lágrimas—, me acabo de enterar de algo —Naruto giró al verla al notar su cambio de voz—. Estoy embarazada.
Se hizo un silencio pesado en el pequeño espacio que Naruto usaba como su oficina personal. Naruto no supo que decir. Nunca lo esperó. Siempre se cuidaron. Hinata siempre tomó sus pastillas. No entendía el fallo. Sabía que los métodos anticonceptivos no eran 100% efectivos y que había casos de parejas que se habían protegido y que aun así la mujer se había embarazado, pero nunca esperó que él fuera uno de los tantos casos. Estaba sorprendido y no dijo nada durante bastante tiempo. Lo que no supo es que Hinata tomó su silencio como un rechazo. Las lágrimas que había estado conteniendo se deslizaron por sus pómulos y terminaron goteando desde su barbilla. Naruto se sorprendió al verla llorar.
— N-no te preocupes, si no quieres tener nada que ver con este bebé lo acepto. No planeo atarte a una responsabilidad que tú no pediste. Yo puedo hacerme responsable por este bebé —Su rostro se llenó de lágrimas. Su voz se cortó y el nudo en su garganta le impidió hablar. No quería. No quería que Naruto la dejara. Lo quería en su vida. Lo amaba demasiado para decirle adiós, pero ahora tenía que pensar por dos—. No te necesito para cuidar a este bebé —Se aferró a su orgullo. Se dio la vuelta e intentó salir, pero Naruto la alcanzó y la abrazó por detrás.
— ¡Espera, ¡quién dijo que no quiero formar parte de la vida de este bebé! —Acarició el estómago poco abultado de Hinata. Las últimas semanas había pensado que había subido de peso, pero no se le hizo extraño después de que viera a Hinata comenzar a comer más de lo habitual. Ahora se sentía estúpido al no darse cuenta de lo evidente. Cómo no notó que era un síntoma de su embarazo. La apretó contra su cuerpo con fuerza.
Hinata se sorprendió. Pensó por un momento que la iba a abandonar. Sintió un alivio enorme en su pecho al saber que no era así. Se dio la vuelta y lo abrazó con fuerza. No quería separarse de él. Lo amaba demasiado y ahora esperaba un hijo de él. No le interesaba cómo había llegado, ahí estaba. Era de él. Era de ella. Nadie podía quitárselo.
— Te amo —Confesó. Después de todos sus miedos y dudas se atrevió a confesarse. Ya no tenía miedo. Ya no importaba cómo había comenzado todo. Ahora lo amaba. Lo quería en su vida como su hombre y ella como su mujer y esperaba que Naruto se sintiera igual.
Naruto rio. Sonrió y la besó. Acarició su rostro y juntó sus frentes—. Debería demandarte por robarte mi corazón —Hinata rió y Naruto también.
— Ganarías el caso —Tomó su rostro y lo besó—. Y aun así no te lo devolvería.
Octubre 10 de 2025
Habían pasado seis años. Hinata después de un año de retraso debido a su embarazó había retomado sus estudios y ahora ya se había graduado y comenzado a trabajar. Después de que se enteraron de su embarazó, Naruto insistió en decirle a su madre y familia. Hinata se asustó, pero Naruto la tranquilizó. No fue fácil. Su madre se puso histérica y su padre estuvo a punto de matar a Naruto, pero después de un largo tiempo ambos aceptaron a Naruto al confirmar que realmente amaba a su pequeña hija. Sus hermanos fueron más comprensibles y fáciles de ganar. Neji se limitó a amenazar con matarlo si lastimaba a su pequeña hermana y Hanabi bromeó respecto a su relación poniendo a la pareja ligeramente incómoda y avergonzada.
Cuando su embarazo fue más que evidente se vio obligada a dejar sus estudios por un año. Naruto estuvo con ella durante todo su embarazo. La mimó y la consintió. Todo fue maravilloso. Lo único que lamentaban es que el sexo quedará prohibido durante los últimos meses de su embarazo, pero ambos lo soportaron.
Su hijo nació sano y fuerte un veintisiete de marzo a las siete con cuarenta y cinco minutos. Naruto había entrado en pánico y estuvo a punto de dar a luz en la casa sino hubiera sido por Tenten que de una cachetada obligó al hombre a reaccionar.
Después del nacimiento de su hijo a los pocos meses Naruto le propuso matrimonio a Hinata. Ella encantada aceptó y a los tres meses siguientes ambos dijeron el sí, acepto y unieron sus vidas como marido y mujer.
Los años pasaron y ahora su hijo tenía cinco años. Era un hermoso niño hiperactivo y algo desastroso. Algunas veces agotaba la paciencia de sus amorosos padres y terminaba castigado. Sus abuelos eran amorosos y extremadamente consentidores. A menudos Naruto y Hinata los regañaban debido a lo consentido que lo tenían. Aunque algo bueno que generó este comportamiento en ambos fue que la tensión que había en ambos durante y después de su divorcio había desaparecido. Incluso ahora podían convivir sin terminar en discusiones. Al igual que sus abuelos, sus tíos eran consentidores y cómplices de sus travesuras. Hinata lo imaginó de su hermana, pero jamás pensó que Neji participará en sus bromas infantiles.
Hoy, 10 de octubre, era el cumpleaños número treinta y ocho de Naruto y Hinata había organizado una fiesta para celebrar su cumpleaños. Cortaron el pastel y le entregaron los obsequios cada quien. Cuando llegó el turno de Hinata, algo inquieta y nerviosa le entregó un pequeño paquete envuelto en papel color lila con un bonito listón blanco. Naruto lo aceptó y abrió inmediatamente. Al ver el contenido frunció el ceño y sacó lo que había dentro. Todos los presentes al ver lo que Naruto observaba curioso y sin entender su significado exclamaron sorprendidos y aguantaron las ganas de felicitar a la pareja.
Naruto observó la prueba de embarazo sin comprender por qué Hinata le había regalado una. Él no podía hacerla porque era hombre. Entonces, por qué se lo estaba obsequiando. Observó la pequeña pantalla del aparato y notó las dos líneas azules que se dibujaban. Su cerebro dejó de trabajar durante unos segundos hasta que entendió todo. Soltó una exclamación de sorpresa y alegría. Los presentes se rieron por la ingenuidad del hombre y aplaudieron encantados por la noticia.
— ¡¿Desde cuándo lo sabes?! —Naruto daba pequeños saltos debido a la emoción que sentía al saber que iba a ser padre por segunda vez.
— Hace un par de días. Quería que este fuera tu regalo de cumpleaños —Hinata rio enternecida al ver la alegría contagiosa del rubio mayor. Naruto la abrazó y la alzó sobre los aires. Festejó y gritó extasiado.
— ¡Boruto, tendrás un hermanito! —Tomó a su hijo que veía la escena sin comprender y comenzó a zangolotearlo por los aires. El niño no entendió y lo tomó como un juego.
— ¡Síííííí! —Gritó alegre aún sin saber a qué se refería su padre.
Naruto tomó a su esposa y le besó profundamente. La felicidad que sentía era indescriptible. Nunca pensó que lo que comenzó como un capricho lo haya unido a la bella mujer que tenía saboreando sus labios. Su esposa. La madre de sus hijos. Y su mujer. Y él era su hombre.
Pensé separarlo en dos partes y así hacerlo más detallado, pero quería que se quedara como One-shot así que así de deje.
Encuéntrame en tus recuerdos y +12 son proyectos que ya tenía mucho tiempo guardados en mi lista de ideas. Pensé en hacerlos una historia, pero ya tengo varias sin terminar así que lo deje mejor en One-shot. Aunque aún queda uno que voy a publicar. No es NaruHina. Es un SasuHina para los lectores fanáticos de esta pareja.
