Hello! pues aquí les dejo el capítulo dos de esta historia. Espero la disfruten y me vayan regalando unos reviews para ver que les va pareciendo.
No soy dueña de Harry Potter, si yo fuera la dueña Fred y muchos más no hubieran muerto...
CAPÍTULO DOS: REGRESO
-¿Puedes volver a explicarme: por qué tengo yo que cargar todos tus libros y muebles de la manera muggle como si fuera tu elfo?-
-¡Shhh! - la castaña corrió a taparle la boca a un cansado rubio que estaba luchando por sostener una pesada caja - ya te dije que no puedes estar hablando así en este barrio Draco - le dijo con ese tono de mandona que tan bien conocía su ahora novio. - No puedes hablar así en un lugar lleno de muggles- le dirigió una mirada severa antes de quitar su mano de la boca del rubio.
-Eso no responde a mi pregunta Hermione- le reprochó a la par de que volvía a caminar hacia el interior de la casa. Una vez dentro soltó la caja y se volvió a ver a su novia.
-No entiendo porque tengo que cargar yo todo, si ese par de idiotas que tienes como amigos solo están ahí sentados, disfrutando de una comida que no era para ellos- se quejó señalando a los dos chicos que disfrutaban una rebanada de pizza.
-Este par de idiotas como tu nos llamas, ha estado trabajando toda la mañana, justo como tu se supone estarías- le contestó el chico moreno - TU NOVIA nos ha tenido cargando, limpiando y acomodando todo desde temprano- le dio otra mordida a su pizza -me he ganado un descanso-
-No tienes cara para quejarse Draco, esa es tu primera caja- agregó el chico que era casi tan pálido como el rubio -si hubieras movido las cajas con los libros más pesados estarías llorando de verdad-
-Draco, deja descansar a Theo y Blaise, y ayudame con esa caja que dejaste caer, esa va en mi habitación- le dijo mientras acomodaba unos cojines en los sillones.
-¿Acaso soy tu elfo doméstico?-
-No, no eres mi elfo - le dijo con una voz muy dulce- eres mi novio y quieres verme feliz, así que tomaras esa caja y la llevaras a mi habitación ¿verdad querido?- le dio un beso en la mejilla antes de caminar hacia la cocina.
Mientras recogía la caja y subía las escaleras, resoplando por el esfuerzo, solo se escuchaban los susurros que sonaban como - mujeres manipuladoras… no soy un elfo… esta me la pagas Granger-
-¿Crees que debemos recordarle a Draco que dentro de la casa puede levitar las cajas?- le preguntó Blaise a Theo que tomaba otra rebanada.
-Deja que sufra otro poco por llegar tarde y dejarnos el trabajo pesado, al rato se lo recordamos-
-Chicos - Hermione los veía desde la puerta de la cocina -ni se les ocurra recordarle eso- los tres soltaron la carcajada mientras se escuchaba que en el piso de arriba Draco dejaba caer la pesada caja.
Después de la guerra, el Ministerio había sentenciado a varios hijos de mortífagos a pasar algunos meses en el mundo muggle para conocerlo mejor, y así entender que estos no eran seres inferiores.
Contrario a lo que esperaban, Draco Malfoy, Theodore Nott, Blaise Zabini y Pansy Parkinson habían disfrutado su tiempo ahí en ese mundo, tanto que ahora estudiaban en la universidad muggle.
Durante los primeros meses de su sentencia se encontraron a Hermione, que había decidido también estudiar una carrera. Al encontrarse, Hermione los ayudó a su adaptación a ese mundo tan diferente al suyo. Con el paso del tiempo, nació una relación entre el ex príncipe de las serpientes y la heroína de guerra. Relación que había cimbrado al mundo mágico, el cual esperaba una futura boda entre la heroína de mente brillante con cabellos rebeldes y el pelirrojo pecoso héroe Weasley.
Ron nunca aceptó la relación entre su amiga y la serpiente. Y puso a mucha gente en contra de ellos, y aunque Harry Potter, el célebre Salvador del mundo mágico, estaba a favor de la felicidad de su amiga, no fue suficiente para frenar las expresiones de odio contra la castaña.
Por lo cual hoy estaba ahí, para huir del mundo mágico y su gente intolerante había decidido regresar a la casa que había sido de sus padres, los cuales habían muerto en un accidente de tráfico en Australia. No podía darse el lujo de gastar el dinero que tenía pagando rentas, y sus problemas de paranoia que aún tenía como secuelas de la guerra, le causaban problemas en las habitaciones compartidas de la universidad, por lo que ahora compartiría casa con Pansy y Luna, quienes estaban aún estudiando en el mundo muggle.
La casa había sido quemada en parte por los mortífagos, Pansy había pagado la reconstrucción de la misma a cambio de vivir un tiempo ahí, quería dejar atrás los recuerdos de la guerra. Luna estaba en la misma situación, su padre había muerto y estaba sola, Hermione la invitó a vivir con ellas, sin necesidad de pagar una renta monetaria y Luna aceptó con la condición de encargarse de las cuestiones domésticas, las cuales eran terapéuticas para ella, siempre y cuando que sus estudios de arte se lo permitieran.
Y ahí estaban, regresando a habitar una casa que había sido abandonada por sus primeros habitantes al ser enviados al otro lado del mundo. Tratando de encajar a su manera en el mundo muggle, alejándose de mágico que ya no tenía nada que ofrecerles o que las atara.
