Hello! Les dejo el segundo capítulo de la semana.

Aún JK Rowling es la dueña de HP y todos sus personajes, solo juego un poquito con ellos sin fines de lucro.

CAPÍTULO 4: VIEJOS AMIGOS

-Muy bien, parece que ya todo está listo- Hermione miraba con detenimiento la sala de su casa, el comedor estaba ocupado por sus amigos que aún disfrutaban con el café que había traído Luna. En la cocina la rubia estaba terminando de acomodar las cosas que había comprado para la cena y el desayuno, mañana irían de compras las tres y se compraría de todo lo necesario.

Pansy bajaba las escaleras con una caja vacía en las manos - ¿Esto aun lo ocuparemos o lo desaparezco definitivamente?-

Hermione lo pensó un momento -Creo que lo mejor será sacarlo a la basura, será muy extraño para los vecinos que al llegar no produzcamos basura del embalaje de nuestras cosas- tomó la caja de las manos de Pansy y juntando otras más las sacó de la casa hacia el jardín. Mañana el camión recolector pasará muy temprano y no quería levantarse antes de las ocho.

Un rato después llego Harry, no había podido ayudar, ya que estaba de guardia con los maestros ese día que tocaba salida a Hogsmeade, contrario a lo que se esperaba, no se había unido a los aurores, sino que estaba como auxiliar del maestro de defensa hasta terminar su apropiada preparación. Ron si se había unido a los aurores, aprovechando la oportunidad que le dieron como héroe de guerra. Pero hacía mucho que se había separado de sus amigos.

Harry había aceptado bien a las serpientes y ahora eran un gran grupo de amigos, tan amigos eran que ya veía a Pansy con otros ojos, y ella no había sido indiferente a la situación. Estaban empezando a conocerse más.

Estaban terminando de cenar cuando un extraño ruido los alertó haciéndolos saltar y sacar sus varitas, bueno no a todos, Hermione y Harry ya sabían de lo que se trataba.

-Es solo el timbre- dijo la castaña antes de ponerse de pie y caminar a la puerta. Harry caminó detrás de ella, no le parecía normal que a esa hora alguien llamara a la puerta. Hermione abrió la puerta luego de mirar por la mirilla. Frente a ella estaba una mujer mayor con un severo peinado, un hombre de mediana edad vestido con un traje oscuro y una mujer que estaría en sus cuarenta y tantos.

-¿Señora Taylor? ¿Amanda? ¿David?- preguntó entre sorprendida y alegre, y sin más abrazó a la mujer anciana.

-¿Hermione muchacha dónde te habías metido? - le pregunto la mujer mientras le devolvía el abrazo.

-Nos tenían preocupados, se fueron sin decir nada, y luego ese incendio aquí- comento la otra mujer, que Harry supuso era Amanda.

-¿Están tus padres en casa Hermione?- preguntó el hombre sin quitarle la vista a Harry, o eso le pareció a él que solo lo miraba de reojo - tengo que reclamarle a Dan que se hayan ido así sin decir nada. Nos asustaron mucho-

Hermione soltó a la mujer y algo nerviosa miró a los que durante años habían sido sus vecinos y amigos de sus padres. No sabía qué contestar, estaba pensando demasiado.

-Los señores Granger lamentablemente murieron en un accidente durante sus vacaciones, hace un par de años en Australia- fue Harry el que tomó el mando de la conversación para alivio de la castaña. -Hermione se encontraba camino a la escuela privada cuando le informaron de lo sucedido y ya no volvió a esta casa hasta ahora, al ser mayor de edad, vivió con nosotros sus amigos todo este tiempo- Amanda fue la primera en reaccionar abrazando fuertemente a Hermione.

-¡Oh mi niña lo siento tanto! No supimos nada y tu… seguramente te sentías muy sola- la apretó más contra su pecho, casi al punto de dejarla sin aire. La pobre solo atinó a darle unos ligeros golpes en el brazo para avisar que necesitaba oxígeno. -¡Perdón!- dijo al liberarla.

-¿Gustan pasar? Estoy con unos amigos- ofreció la castaña, con la esperanza de que se negaran. Si bien los apreciaba a los tres, no quería recordar en ese momento su dolor.

-Gracias, pero solo habíamos venido a saludar a los nuevos vecinos, no pensamos que fueras tú- le dijo la señora Taylor - vimos que arreglaron la casa y hoy la mudanza nos avisó que ya habían llegado, por lo que… - se hizo a un lado para dejar pasar a David que llevaba una canasta en las manos que los chicos no habían visto- les traíamos unas galletas y panes de bienvenida-

David le tendió la canasta a Hermione con tristeza en su rostro -Lo lamento mucho, tus padres eran unas excelentes personas y grandes amigos-

Ella aceptó la canasta conteniendo las lágrimas - Lamento no haberles avisado, pero todo fue tan rápido que no tuve cabeza, pasaron muchas cosas...-

Amanda le tomó el brazo para detener sus palabras - Lo entendemos, no te preocupes, al menos estas tu bien y de vuelta en casa, otro día si gustas platicamos, ahora te dejamos con tus amigos-

Hermione asintió - Aquí nos estaremos viendo, en otra ocasión les presento a mis amigas que ahora vivirán aquí conmigo, y aprovechando el es mi amigo Harry Potter- les presento a Harry quien solo asintió con la cabeza.

-Me alegra saber que no estarás sola, cualquier cosa sabes donde encontrarnos, ahora nos vamos, que pasen buena noche mi niña- la Sra Taylor le dio otro abrazo, ahora también abrazó a Harry y luego de que David y Amanda hicieran lo mismo, se fueron rumbo a sus casas.

Cuando cerraron la puerta finalmente corrieron un par de lágrimas por las mejillas de Hermione - Debí avisarles, eran algunos de sus amigos más cercanos- Harry le quitó la cesta de las manos, y de inmediato se vio rodeada por los brazos de su novio. Los demás habían estado escuchando lo que pasaba de pie en el recibidor de la casa.

-No te agobies por eso, ahora es tiempo de retomar tu vida y disfrutar, ven vamos a que sigas comiendo y a probar esas galletas que te han traído- Draco la llevó entre sus brazos de nuevo al comedor. Unas horas más tarde, los chicos se fueron rumbo a su departamento en una vecindario cercano a la universidad, el cual para sorpresa de todos, también compartían con Harry cuando no estaba en Hogwarts.

-¿Quieres hablar? - Luna preguntó desde el marco de la puerta de la habitación de Hermione. Esta palmeó la cama y fue la señal para la rubia de entrar.

-Verlos me recordó muchos momentos que viví aquí en esta casa- comenzó a hablar, al tiempo que veía como Pansy entraba y ocupaba un lugar en la cama - La Sra Taylor vive enfrente desde antes de llegar nosotros al vecindario, ella hornea los más deliciosos pasteles y galletas, fue una chef de renombre internacional hasta que comenzó a sufrir artritis, eso la alejó de los hornos y le imposibilita moverse libremente por la cocina, Amanda es una enfermera que vive en la casa de al lado de ella, cuando se conocieron se hicieron muy buenas amigas, Amanda está al pendiente de la Sra siempre, ella es la que en su tiempo libre le ayuda a cocinar. Cuando era niña, ella a veces me cuidaba cuando mis padres salían, también yo misma llegué a ir a su casa para ayudarle a cocinar- una sonrisa iluminó su rostro -mamá se comía todo lo que yo preparaba aunque estuviera horrible, soy una pésima cocinera- las tres rieron reconociendo el hecho - ni una afamada chef pudo hacer el milagro de enseñarme a cocinar bien- terminó de decir entre risas.

-David vive en la casa de al lado nuestro, ahí vivía con su madre, que era ya mayor, hasta la muerte de esta, creo que nosotros teníamos unos meses de mudarnos cuando ocurrió- se acomodó en la cama- es o era un médico del área de urgencias, pasaba poco tiempo en casa, hace mucho que no los veía, no se si siga ahí, trabajaba en el mismo hospital que Amanda, recuerdo que a veces se iban juntos o regresaban juntos, para usar un solo auto. Siempre creí que ellos terminarían casados-

-Tal vez ya lo están, hace tiempo que no los veías-

-Tienes razón Pansy, tal vez ya hasta son marido y mujer, como sea, David era el mejor amigo de mi padre, se iban de pesca juntos en ocasiones y participaban en torneos de bolos. Cuando nos enfermamos, corríamos a ver a David, y mis padres eran sus dentistas- suspiró y cerró los ojos -debí haber hablado con ellos antes de mandar lejos a mis padres, no los recordé hasta ahora, debió ser extraño para ellos-

-Fue un momento malo para ti Mione, no debes culparte, ellos entenderán si es que eran tan amigos de tus padres, que en ese momento tu no tenias cabeza-

-Luna está en lo cierto, ahora a dormir que mañana tenemos mucho que comprar y el lunes volvemos a la escuela- Pansy se metió en las sábanas y se acomodó.

-¡Oye esta es mi cama!- le dijo la castaña mientras trataba de sacar a su amiga de la cama- ¡vete a tu cuarto! - Pansy la ignoró y se acurrucó más. Luna hizo lo mismo y pronto Hermione se resignó por lo que se acomodó junto a sus amigas y pronto las tres estaban profundamente dormidas.