Hola de nuevo! antes que nada mil gracias a Malfoyathenea, Alice1420, Rosy Fdez, Sweettiiee y a todos los que me han dado follow y favorite en esta historia, no esperaba la respuesta tan positiva a la misma luego de comentarlo en la página de Facebook. Mil gracias por la recepción de la historia. Y aunque a Sweettiiee y a Annykzhenn Drummond les produjo paranoia, mil gracias por seguirla, y si les dijera que esto de ser "visitada" por alguien no deseado me pasó en la vida real creo que no dormirían jajaja, es por eso que me inspiré en esta historia. Y sin más les dejo el capítulo siguiente.
Sigo sin ser dueña de HP.
CAPÍTULO 9 ELLA
Las vio llegar a la casa, había llegado primero la chica de pelo negro, luego su castaña y al final la rubia, ya sabía que la rubia sería la última, siempre se detenía en la tienda por algo para la cena. La rubia cocinaba bien, el bollo de canela fue delicioso, por lo que ahora asaltaba la cocina para saber que comía su castaña y probar todo, quería conocer sus gustos para cuando vivieran juntos y tuviera que cocinarle, porque como ya sabía, ella no cocinaba bien. Ya tenía en la cocina algunas de las marcas favoritas de comida de ella, también había comprado su shampoo, sus jabones y cremas, cada día iba avanzando un poco más para estar preparado para ella.
Había cosas que le desconcertaba de esa casa, pero conocía a muchos Frikis que le gustaba el esoterismo así que no le dio mayor importancia a libros de pociones y magia que encontró, no serían las primeras mujeres que conociera que pensaban que era divertido jugar a la brujería, leer las cartas y cosas así. No dudó en anotar los nombres de los títulos de los libros de ella para comprarlos, así ella estaría contenta, sabía que amaba los libros, hubo muchos que por más que buscaba no encontraba, ese de Hogwarts una historia era uno de ellos. Pero ya lo encontraría.
Incluso había ido de compras para obsequiarle ropa interior, sabía cuál le gustaba, había robado más de una vez su ropa interior, más de una vez había tocado esas prendas, por lo que compró varios juegos, pero no pudo resistir en dejarle una prenda de regalo, ya se imaginaba como la luciría ella, cómo sería verla cuando se la modele, sabía que a ella le iba a encantar el obsequio.
¡Oh si! Recordó la imagen que en su cabeza se formó en cuanto vio la pantaleta de encaje, era rosa pálido, un rosa que estaba seguro luciría en ella, solo de pensarla luciendola era orgásmico para él. Ya quería que fuera a vivir a su casa, tenerla cada día y cada noche a su lado. Ya no podía esperar mucho más. Ahora que el rubio no iba a la casa era más fácil disfrutar las noches viéndola, solo tenía ojos para ella, nada más importaba. Solo ella, ella y su preciosa figura caminando por la casa, ella y el agua que corría por su cuerpo cuando se bañaba, ella y su suave respiración cuando dormía… todo era ella… su mundo era ella…
Estaba en un sillón disfrutando las imágenes en su cabeza cuando algo se movió en la ventana que le llamó la atención, un auto se había estacionado frente a la casa, de él salió un hombre con un gran ramo de rosas y una caja. Justo a tiempo pensó al checar su reloj. Fue la rubia la que abrió la puerta y recibió las rosas y el paquete. Había llegado su regalo.
Esperó y vió como la chica las recibió y cerró la puerta. Para su desconcierto unos minutos después, todas las luces de la casa se habían apagado. No era eso lo que él esperaba. Revisó su celular y no vió a nadie en la pantalla, solo se veían las habitaciones vacías ¿Donde se habían metido las chicas?
