Buenos días! Ya volví con el último capítulo de esta semana, el lunes vuelvo a subir otro. Prometo intentar lo que pides en tu review 00Monty00 y si Alice1420 concuerdo contigo: VAMOS LUNA! jajaja. Sigo sin llamarme J. , solo juego con sus personajes sin ánimo de lucro.
CAPÍTULO 23 ASCO
Tenía que guardar sus lágrimas para cuando estuviera sola, no iba a dejarlo ver su dolor y miedo, además de su asco. Hermione Granger estaba pasando por uno de los momentos más asquerosos de su vida, estaba desnuda, atada y con un pervertido desnudo que estaba abrazándola, podía sentir su erección creciendo, ya que estaba pegada a su cuerpo. No quería ni siquiera moverse, para evitar que su cuerpo rozara el de ese tipo.
Sentía que había pasado una eternidad desde el momento que él entró en la habitación. Entró con una gran sonrisa, hablando de unos planes de boda entre ellos, de cuan felices iban a ser juntos, de los arreglos para la casa que tendrían que hacer. Cuando ella lo confrontó, fue una mala decisión, lo hizo enojar y pagó el precio con varios golpes, que él luego "curó" a base de besos.
Después de ese primer encuentro, ella lo dejó hablar para no hacerlo enojar, fue soltando preguntas tratando de no ser directa y agresiva. Tendría que usar su lado Slytherin.
Ahora sabía que Pansy estaba como "invitada" hospedada en el cuarto del sótano. Que la casa donde estaban era vecina de su propia casa, la cual había comprado a David un par de años antes. Y ahora sabía que el tipo había sido un maestro sustituto en la escuela muggle a la cual ella había asistido un par de años antes de entrar a Hogwarts. Ella tenía 8 y el 24 en ese entonces, era un verdadero loco al pensar que ella se había enamorado de él.
En definitiva, estaba loco, demasiado obsesionado con ella, solo tenía ella 8 años cuando la vio por primera vez, y juraba que había sido amor a primera vista por parte de los dos. Y todo porque ella tontamente le había preguntado sobre un libro que él estaba leyendo en un corredor de la escuela durante un descanso, se maldijo por ser tan estúpidamente curiosa con los libros. Ese fue el momento en el que el asqueroso se "enamoró" de ella. -¡Maldita comelibros soy!- dijo en voz baja sin pensar.
Daniel se removió a su lado al escuchar la voz, pegando más su cuerpo al de ella y ella se congeló, aún más si es posible. No quería despertarlo, ya se le estaban acabando las ideas para evitar que la tocara demasiado. La había besado en varias ocasiones, fue asqueroso sentir sus labios sobre los suyos y casi vomita al sentir como su lengua violaba su boca.
Sentir sus manos recorrer su cuerpo fue nauseabundo y no pudo contener alguna lágrima. Supo jugar su juego, se enorgulleció de haber estudiado algo de Psicología criminal, y lo entretuvo haciéndole creer que disfrutaba verlo masturbarse, le dio órdenes para que lo hiciera, fingió sentirse extasiada de verlo darse placer, fingió sentir gran satisfacción al momento en el que él la manchó con su semen, y cuando la tocó para masturbarla… tuvo que fingir un orgasmo para que la dejara de tocar.
Descubrió que es un eyaculador precoz y no mantiene una erección, para su fortuna, aun no la había penetrado, eyaculó sobre ella y no pudo aguantar más antes de quedarse dormido. Fue el momento más asqueroso de su vida, pero aún estaba viva e iba a salir de ese hoyo con Pansy, no importaba lo que tuviera que fingir y las náuseas que tuviera que aguantar. Era una Gryffindor y aguantaría con valor todas las pruebas.
Cerró los ojos para contener las lágrimas que amenazaban con escapar, en su mente solo rogaba que Draco y Harry pronto la encontraran, se maldecía por no haber practicado más la magia sin varita y se maldecía por ser tan jodidamente estúpida y dejar que ese idiota la secuestrara, debió huir al primer indicio de que algo estaba mal. Debió poner protecciones contra muggles más fuertes, debió… debió… debió… ya no sabía ni lo que debió haber hecho. Esto era más antiguo que sus líos en el mundo de la magia. Esto era años antes de toda esa locura, antes de Harry, antes de Draco.
Esto le hubiera llegado antes o después, aún si nunca se hubiera acercado a la magia. Por un momento agradeció que sus padres no tuvieran que pasar por su desaparición. Al sentir que Daniel apretaba uno de sus senos, volvió a agradecer que sus padres no estuvieran para sufrir por ella.
