Hola a todos! ya listos para el capítulo siguiente? Tengo que agradecer sus reviews Alice1420 (de quien recomiendo su historia Preticor), a 00Monty00, en especial a IVICAB93 y que me han honrado leyendo la historia y comentando. También a los invitados, que aunque no les puedo agradecer por su nombre puesto que no aparece, de corazón gracias.

Y al invitado que preguntó por mi otra historia "Lo que puede suceder cuando una diosa esta aburrida", ten por seguro que no la voy a abandonar, ya el siguiente capítulo lo tengo casi listo, es verdad que voy lenta, por cuestiones personales me está costando mucho seguir esa historia, aunque ya se como va a terminar y lo que pasa, me cuesta sentarme y escribirlo, esa historia la estaba escribiendo en un momento de mi vida que me costó mucho superar y en cierta forma me lo recuerda y es debido a eso a que no le he puesto tanto empeño en terminarla, pero NO LA VOY A DEJAR INCONCLUSA.

Y sin más les dejo el capítulo, y recuerden que no soy inglesa, aunque mi familia viene de allá y aunque mi apellido empieza con R, no soy Rowling, solo juego con sus personajes.

CAPÍTULO 26 ARMADA

No tenía una noción del tiempo que llevaba ahí encerrada, pero le parecía que ya eran días, durante buena parte de ese tiempo tuvo que estar atada de pies y manos y tirada en la cama que ahora estaba mojada y oliendo a sus propios orines. Por más que trató de aguantar y gritó por ayuda, no volvió el loco a tiempo.

La siguiente vez que bajó luego de darle el sándwich, llevaba con él un fino vestido color rosa encendido, ¿a quien rayos se le ocurre que Pansy se iba a vestir de ese color?, si bien era un bonito corte y hermosa tela, el color era horrible, le recordaba a los vestidos de Umbridge. Cuando bajó por las escaleras y vio que Pansy había mojado la cama vinieron los primeros golpes. La llevó arrastrando por el cabello a un baño que estaba escondido tras unos anaqueles, ahí la arrojó sin ningún tacto en la ducha y la mojó con agua fría.

-¡NO VAS A ARRUINAR EL VESTIDO CON TU INMUNDO OLOR!- Fue su grito, como si a ella le hubiera gustado mojarse a sí misma. Después de eso la volvió a golpear y aprovechando que estaba aturdida la desnudó y de nuevo la arrojó al agua fría.

-NO CREAS QUE ME ENGATUSARAS MALDITA PROSTITUTA, ERES LA MEJOR AMIGA DE HERMIONE, NO ME ACOSTARÉ CONTIGO NUNCA- Le gritó mientras la volvía a golpear. Entonces entendió que verla desnuda había despertado su libido y rogó a Merlín en silencio porque no la fuera a violar.

Después de eso la arrastró por el lugar hasta dejarla de nuevo en la cama, más inconsciente que consciente, totalmente desnuda, sin forma de protegerse del horrible frío que había en el lugar.

La tercera vez que bajó, ella apenas estaba reaccionando de la brutal golpiza, vio que le dejó una bandeja de comida en la cama y de paso, acarició sus piernas y la forzó a besarle, ya lo tenía prácticamente sobre ella y sentía sus manos por su cuerpo, su erección la tenía pegada a su muslo y podía sentir como estaba tratando de meterse entre sus piernas.

Ella apenas pudo moverse un poco en señal de rechazo, y lo que ganó fueron más golpes. La cama terminó con sangre, comida y de nuevo sus orines, por perder el control de su esfínter al ser salvajemente golpeada. La combinación de los gritos de él y sus propios gritos casi le rompen los tímpanos.

Ya no lo había vuelto a ver. No había comido, ni bebido agua, pero estaba libre de ataduras, al desgraciado, porque no lo iba a llamar animal ya que los pobres animales no tenían la culpa de nada para compararlos con ese maldito, se le había olvidado atarla y agradeció a Merlín por ello.

Como pudo se puso de pié, y con mucho esfuerzo, comenzó a buscar algo en la habitación que le ayudara a salir de ahí. Temblando de frío y con mucho dolor, buscó por todo el lugar, no había gran cosa, solo lienzos viejos, algunas latas demasiado grandes para usarlas como arma, pedazos de papel tapiz y mucho polvo. Su ropa ya no estaba en el viejo baño, no tenía nada con que cubrir su desnudez, pero al menos pudo usar el baño y limpiar un poco sus heridas con agua.

Ya se había dado por vencida cuando vio algo de color plata que sobresalía de una repisa alta. Luego de casi caerse con el mueble encima, tenía en sus manos una vieja espátula de metal, Pansy Parkinson estaba ahora armada y subiría esas malditas escaleras.