Hola a todos. Me complace mucho presentarles el siguiente capitulo de mi fanfiction.
Con este capitulo comenzare con lo que llamare "la saga de los tamers", parte en la que desarrollare poco a poco la historia, no solo de los tamers villanos, si no que también la de los demás personajes. Me será un poco difícil adaptar cada historia a los capítulos de mi fanfic, por lo que les pido paciencia para la publicación próximos capítulos, así como para leerlos… les prometo que valdrá la pena.
Así pues, les informo que el nombre del fanfic cambiara de "El poder divino" a "Digimon: El poder divino" ya que este el nombre original de la historia.
Preguntas, dudas o comentarios, son bien recibidos.
Agradeciendo mucho a los que como siempre, dejan reviews, y sin más que decirles, les presento entonces a la segunda tamer villana.
Saludos.
Capitulo 12:
Encuentro entre tamers
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En la fría y oscura habitación del hospital, Koushiro descansa solitariamente. Las imágenes de la batalla contra Kazbeelmon azotaban en su mente. El remordimiento surgió desde el fondo de su corazón cuando piensa en ser el responsable del hecho de que Iori haya perdido la vista.
"No pensé en como reaccionaria Iori ante la situación. Quizá las cosas sorprendentes que pude lograr al dominar el alfabeto digital nublaron mi criterio" pensaba mientras apretaba su puño con fuerza.
Sus pensamientos son interrumpidos cuando un sonido que emitía su laptop le indicaba que alguien lo contactaba desde el mundo digital.
Aturdido, Koushiro se levanta y lentamente observa un poco fastidiado su preciada laptop de marca rara e limitada, que aunque antigua, fue el objeto más preciado que tuvo en la infancia.
El sonido no paraba y Koushiro se apresura a conectar los audífonos con los que escucharía a su contestable y el micrófono con el que le hablaría. Luego de que el monitor se encendiera, el chico mira sorprendido a la persona que aparece en la pantalla.
– Izumi Koushiro, necesito tu ayuda.
– Tú eres…
***
La neblina apenas y permitía ver la opaca imagen de Koushiro que emitía el D-Ark del tamer legendario. Pero el chico tenia suerte, a su alrededor se apreciaban inmensos portales de luz que alumbran su camino. El niño de la mascara de águila sabía perfectamente que si era alcanzado por uno de esos portales, seria transportado a otra zona del mundo digital.
Cyberdramon volaba sobre el infinito mar negro siguiendo el débil rastro del digimon al que perseguían, recostado en su lomo, su tamer sostenía el D-Ark mientras hablaba con a la mente brillante de los niños elegidos, y ahora mas que Koushiro había aprendido a manipular los datos del mundo digital en las murallas R'lyeh.
– Estamos rastreando a este digimon…
Koushiro observa sorprendido la imagen de Beelzebumon.
– ¿Qué hace uno de los 7 Demon Lords por aquí?
– Eso mismo queremos investigar.
Cyberdramon aumenta la velocidad de su vuelo.
– Llevo tres días siguiéndole el rastro, pero las cosas se me complicaron cuando apareció esta neblina en la Dark Area.
– No te preocupes, conozco muy bien la Dark Area, envíame las coordenadas de ese digimon y enseguida lo rastreare.
– Encontrar a ese digimon no es el principal problema.
– ¿A que te refieres?
– Tengo informes sobre un objeto de digi-evolución que se recientemente se ha materializado en algún lado de la Dark Area. Lo extraño de este objeto es la misteriosa esencia maligna que le rodea.
– ¿Esencia maligna?
– Si, la misma que rodea a los ángeles caídos.
Koushiro siente escalofríos tras escuchar las palabras del tamer. Las dos veces que los ángeles caídos se manifestaron, el estuvo presente. La sensación de escalofríos era muy peculiar y si intentabas verlos directamente a los ojos era como si tu mente se perdiera en el universo infinito.
– Estoy seguro que ese Beelzebumon va tras este objeto. – Decía pensativo el tamer.
– Entonces ¿quieres encontrar ese objeto antes que Beelzebumon?
El tamer asiente mientras envía las coordenadas del objeto a Koushiro, quien comienza manipular las redes del mundo digital al mismo tiempo que un mapa de la Dark Area aparece en su monitor. El chico mira sorprendido los puntos parpadeantes que se desplazaban a lo largo de todo el área.
– ¿Puentes de luz? – Decía Koushiro, extrañado por encontrar los puentes de luz en la zona oscura.
– Si… – le respondía el tamer. – Yo también me sorprendí al verlos, se supone que pertenecían exclusivamente al antiguo mundo digital.
– Podemos tomar ventaja de ellos. – Le decía el audazmente el chico. El tamer noto una leve sonrisa en sus labios.
– ¿Cómo? – Le preguntaba.
– Puedo saber fácilmente cual de ellos te dejara más cerca de tu objetivo, pero antes debo de localizar el objeto de digi-evolución. Me tomara unos minutos encontrarlo, así que espera un poco.
– Te lo encargo, Izumi.
*****
Mundo Digital, Zona Sabaku Chitai, Ruinas Proféticas.
Centarumon miraba preocupado la situación, sus compañeros Datamon intentaban estabilizar la inmensa información que se estaba materializando en el mundo digital. En el centro de aquella habitación oscura, un luminoso punto blanco comenzó a brillar tan fuerte que por un momento todo parecía ser absorbido por aquella luz.
– Así que, al fin ha comenzado a manifestarse.– Exclamaba Andromon mientras se acercaba al digimon centauro.
– Si, aunque estamos teniendo dificultades para estabilizar toda esta información–. Le explicaba Centarumon al androide.
Poco a poco la forma rectangular de aquel dispositivo tomaba forma, en el centro de aquel rectángulo, un aro dorado rodeaba lo que parecía ser una entrada hacia el universo infinito.
– Este será… el digivaice capaz de controlar el Poder Divino.
*****
Dark Area, Zona desconocida.
En los adentros de la Dark Área, una zona inexplorada se extendía kilómetros hacia el horizonte. Enormes murallas de roca que se elevaban como rascacielos, encerraban grandes campos de cultivo seco coloreados por la luz rojiza del enorme sol que se apreciaba en el cielo.
Cyberdramon volaba sobre los cultivos muertos a gran velocidad. Posado en su lomo, su tamer sintió la necesidad de librarse de las prendas que cubrían su tronco para sentir en su pecho el aire que azotaba contra el, y así, refrescarse un poco ante el calor casi quemante de aquel lugar. Mientras continuaban su camino, el enmascarado escuchaba con atención el sonido que su D-Ark emitía, la voz de Koushiro le explicaba los detalles de aquel lugar.
Luego de avanzar unos cuantos minutos más encima de esa densa neblina, Koushiro índico al tamer que se dejara llevar por el puente de luz más cercano, momentos después terminaron en ese caluroso lugar. El tamer se percato de que aquel Beelzebumon que perseguían se encontraba en los alrededores, más importante aun, noto que la esencia maligna de aquel objeto se encontraba muy cerca.
El tamer al fin sale de los campos de cultivo y pide a su digimon que aterrice. El niño se pone su ropa antes de tocar el suelo. Lentamente analiza los alrededores.
– Estate atento. – Le decía Koushiro. – El objeto esta adelante de ti.
– ¿Sera eso?
Y a lo lejos, el tamer observo un aura rojiza que rodeaba a un palo clavado en una gran roca. El niño corrió al lado de su digimon para acercarse mas a aquel objeto, una vez estando enfrente de el se da cuenta que en la punta de aquel palo clavado, sobresalía un mango metálico.
– Es una guadaña. – informaba el tamer a Koushiro.
***
Koushiro observa atento la imagen del objeto que aparece en su monitor. El chico frunce el ceño tras notar unas palabras brillantes escritas en la guadaña.
"NEMINI PARCO"*1
Koushiro hace un suspiro de preocupación al mismo tiempo que un pequeño flash back recorre su mente. La voz del tamer hace reaccionar al chico.
***
– Izumi, ¿te encuentras bien?
– No puede ser… – decía la voz espantada de Koushiro.
Las palabras del chico solo lograron que el tamer se preocupara.
– Izumi, ¿Qué es este objeto?
Koushiro reacciona, y luego de suspirar una vez más, se dispone a contestarle al tamer.
– En las murallas R'lyeh, encontré un escrito que hablaba sobre las cuatro armas de los abismos, las cuales tendrían un papel importante en la destrucción del universo.
– Entonces, ¿esta guadaña es uno de esas armas?
– Si, pero eso no es lo mas importante. – Respondía Koushiro. – Los escritos de las murallas también mencionan que estas armas serán otorgadas a cuatro tamers.
El tamer siente como la noticia le impacta gravemente.
– ¡Tamers! – Repetía el niño, sorprendido.
– Si… probablemente ese tamer que me ataco, sea uno de ellos.
Koushiro comienza a recordar el terror que sintió tras observar los ojos del tamer que lo ataco. Zenaku. Esa mirada suya demostraba que de humano, solo tenía la apariencia
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Las cosas comenzaron a verse raras para el tamer. En un giro inesperado el tamer sintió como si el tiempo se detuviera brevemente, como si el sonido se enlenteciera, como si por un instante el mundo se paralizara. A lo lejos, el niño escuchaba como un proyectil cortaba el aire a gran velocidad, dirigiéndose justamente a su posición.
La voz de Koushiro se escucha distorsionada.
– ¡CYBERDRAMON! ¡ATRÁS DE USTEDES!
Y el tiempo comenzó a tomar su curso normalmente. El digimon tomo a su tamer y se hecho al suelo para esquivar la bala que estuvo apunto de matarlos. En un instante el digimon se levanto casi al mismo tiempo de escucharse el sonido de otro disparo, y con dificultad comenzó a esquivar decenas de balas que eran disparadas desde lejos.
"Este sin duda es el Double Impact de Beelzebumon" decía el tamer en sus pensamientos mientras Cyberdramon seguía esquivando con dificultad las balas. "¿Dónde rayos esta?"
Por un momento los disparos cesaron, y el digimon comenzó a buscar rápidamente un refugio para su camarada. Entonces, a lo lejos, se escucha una macabra voz femenina.
– Lado izquierdo a cuarenta y cinco grados.
Y en esos momentos el digimon hecha al suelo a su tamer y recibe el impacto de la bala. La suave voz femenina se escucha nuevamente.
– Ataca ahora.
Y de la nada. Beelzebumon aparece embistiendo velozmente a Cyberdramon.
– Darkness Claw.
El digimon del tamer cae mal herido.
– ¡¡¡Cyberdramon!!! – Gritaba preocupado.
La muchacha se acerco con gran velocidad hacia el tamer, sosteniendo una daga en su mano. El niño apenas y pudo esquivar la cuchillada que estuvo apunto de perforarle el hombro. La chica no se rindió y lanzo otra cuchillada que esta vez el niño no pudo evadir.
Preparándose para soportar el dolor, el tamer alza su puño y la daga azota brutalmente contra este. Una delgada gota de sangre escurre por el brazo del niño. La muchacha observa como su rival detuvo su golpe. En el guante que cubría el puño del tamer, se encontraba una delgada lámina de metal, la daga azoto contra esta.
El niño observa cuidadosamente la apariencia de su atacante. Una muchacha de tez clara y ojos cafés con tono rojizo. Su cabello color castaño dejaba caer un largo fleco que le cubría la mitad del rostro. Un poco más alta que el tamer legendario. Delgada y bien formada, hermosa. Destacaba también su oscura vestimenta, un top negro, una mini-falda de piel negra, una chaqueta negra de cuero, botas negras, también de cuero.
Pensativo, el niño mira fijamente la daga rosada de la muchacha, se sorprende cuando descubre que esa daga es en realidad un digivaice con forma de cuchilla.
Ambos voltean unos instantes para ver el estado de los digimons. Beelzebumon golpeaba ferozmente a Cyberdramon, quien apenas y estaba consiente.
– Niño… – le hablaba su suave voz femenina. – … tu digimon esta derrotado, ya no luches mas, y acepta tu inminente muerte.
Si el tamer no hubiera tenido puesta su mascara con forma de águila, la muchacha hubiera notado como una leve sonrisa pinto su rostro.
– Tamer…– le hablaba seriamente el niño. – … no deberías subestimarnos.
Y dando un salto, se aparto de la tamer, mientras sacaba una carta y la deslizaba en su D-Ark. La chica lo miraba casi indiferente.
– ¡Cambio de carta!... – Gritaba valerosamente, su voz parecía tener eco. Una luz comenzó a rodear a Cyberdramon. Beelzebumon se alejo de su contrincante para luego cubrirse de la luz con sus enormes garras. –… ¡Dispositivo Real!
El dragón cibernético se levanto sorpresivamente y aplico un fuerte golpe contra el digimon demonio. Beelzebumon cae al suelo, mientras su tamer observaba indiferente el suceso.
La voz de Koushiro se escucha en el D-Ark instantes después.
– ¿Se encuentran bien?
– Si, no te preocupes. – Le informaba el tamer seriamente, con los ojos fijos en su contrincante.
Koushiro suspira de alivio. Al mismo tiempo Beelzebumon se levanta para esquivar el destructivo "Erase Claw" de Cyberdramon.
– Izumi, ya había leído esta profecía antes. Viajeros dimensionales reclamaran las armas demoniacas y provocaran un colapso que involucrara a todos los universos. – Susurraba el chico sin que su contrincante (quien solo se limitaba a observarlo) lo escuchara.
– ¿Y esos viajeros dimensionales son los tamers? – Cuestionaba la distorsionada voz de Koushiro.
– Piénsalo, son muy pocos los tamers que hay aquí.
– En ese caso, no debes permitir que esa chica obtenga la guadaña.
– Si… lo se. Detendré a esta tamer como sea.
La batalla entre Beelzebumon y Cyberdramon continuaba. Era sorprendente como un perfecto podía sostener una pelea contra un mega. La muchacha se dirige hacia el niño, no sin ser incapaz de expresar una sola emoción en su rostro, solo indiferencia.
– Tú eres Akiyama Ryo, ¿no es cierto?
El tamer legendario no puede evitar demostrar sorpresa cuando la chica menciono su nombre. Lentamente, el niño toma su mascara de águila y la retira dejando ver la tez prieta y los ojos azules de su rostro.
La muchacha analiza al tamer. Los informes que tenia sobre el, indicaban que Akiyama Ryo tenia por lo menos 14 años (un año mas que ella). Sin embargo el lucia mas joven.
– Es un honor pelear contra ti. – Decía mientras tomaba con ambas manos su digivaice con forma de cuchilla, elevando la hoja arriba de su cuerpo como si se tratara de una espada. – Se que escondes mucho detrás de tu apariencia infantil, así que ya no te subestimare mas.
Y tras concentrar su poder, ejecutó el movimiento que representaba un corte rápido vertical. La onda de energía dividió el terreno en dos partes, separadas por un abismo interminable. Ryo miraba sorprendido mientras era alejado de su contrincante. La tamer tenía el camino libre hacia la guadaña.
Ryo se acerco rápidamente a su digimon quien batallaba ferozmente contra Beelzabumon mientras la chica se dirigía rápidamente a la guadaña. El niño se prepara para fusionarse con Cyberdramon.
– ¡Evolución Matrix!
Pero justo en esos momentos, la endemoniada motocicleta Behemoth cae del cielo, y se abalanza contra Ryo. El chico la esquiva de un salto. Beelzebumon ríe y se monta en su motocicleta manejando a toda velocidad hacia su tamer.
Sorpresivamente, dos sombras aparecen en el piso, rápidamente se elevaron para tomar forma de dos hermosas Bastemon, quienes atacaron al tamer haciendo que este perdiera su digivaice.
"¿Porque los digimons de la Dark Area le ayudan?" se pregunta fastidiado el tamer.
La chica observa el arma justo antes de tomarla. La guadaña era de colores dorado y negro, bañada en la sangre que le había cubierto durante años, y cuyo único vestigio de su posición había sido la cadena que de su mango nacía y que se elevaba alrededor del pilar de roca donde estaba clavada. La chica retira el arma con facilidad, Beelzebumon llega con su tamer justo en ese momento.
– Devilot. – Le hablaba la chica a Beelzebumon. – Hemos terminado.
Cyberdramon derrota fácilmente a las dos Bastemon. Ryo recoge su digivaice justo cuando ya era demasiado tarde. El niño y su digimon miran sorprendidos como imagen de la tamer y su digimon comienza a distorsionarse. La chica lanza un beso de despedida al enfurecido tamer, y de repente, ambos desaparecen por completo.
– ¿Como rayos hizo eso? – Preguntaba Koushiro tras observar esas imágenes en pantalla.
Ryo hecha las rodillas al suelo y comienza a azotar ferozmente sus puños contra este.
– ¡Maldición! – Gritaba mientras desquitaba toda su frustración. – No fui lo suficientemente rápido. – Y tras el enojo, siguió la tristeza, invadiendo lo más profundo del corazón del tamer
El calor casi quemante fue disminuyendo poco a poco para dar paso al angustiante frio, el viento chocaba contra los cultivos secos al mismo tiempo que el rojo sol se iba apagando, dejando en su lugar un oscuro y deprimente sitio, digno del mundo de las tinieblas.
– Ryo-kun… – le hablaba sigilosamente Koushiro, temiendo recibir una mala contestación – no te desanimes, esta pelea apenas esta comenzando.
– Si, tienes razón, apenas comienza. – Hablaba el tamer, despacio – . Por eso, por un momento pensé, que si detenía a esa tamer, quizá evitaría el destino de muerte que nos espera. Quizá evitaría todo ese sufrimiento por el cual los chicos tendrán que pasar.
Koushiro siente la tristeza invadiendo su pecho, su mirada se transformo en espejo de depresión tras reflexionar en las palabras de Ryo.
– Izumi, tu también leíste las profecías ¿no?
El tamer se levanta. Lentamente recoge su mascara en forma de águila y se la coloca con calma.
– Por favor, investiga más acerca de estos tamers. – Le pedía el ahora enmascarado.
– Si… lo hare. – Koushiro se apresura a decirle lo que seria una pregunta obligatoria. – ¿Qué harás tú?
– Tengo que investigar si algunos rumores son ciertos. – Le respondía mientras se acercaba a Cyberdramon y se echaba en su lomo. – Quiero saber si es verdad que Baihumon sobrevivió al ataque de los ángeles caídos.
Koushiro asiente mientras experimenta un poco de alegría.
– Por cierto… no le menciones a nadie que ando por aquí, aun no ha llegado el momento.
– Entendido.
***
Koushiro suspira una vez más antes de apagar su monitor. Oscuridad, de nuevo. Lentamente se levanta y se retira los audífonos para luego apartar su computadora de su lugar de descanso. Estando nuevamente en cama, mira el techo antes de conciliar el sueño, sus pensamientos se enfocaban los dos tamers que se han revelado.
"La profecía hablaba sobre 4 tamer. ¿Quiénes serán los dos restantes?" pensaba seriamente.
Koushiro cierra los ojos con fuerza, los recuerdos mientras estuvo en R'yleh caían en su mente como trueno, recuerdos que eran borrosos. Era imposible para el recordar las profecías completas. ¿Si tan solo pudiera recordarlas? ¿Si tan solo pudiera idear una forma para evitar toda esa muerte, para evitar toda esa destrucción?
El chico abre los ojos nuevamente, el sabe que lo que le ha dicho el tamer legendario era cierto. Antes de conciliar el sueño, Koushiro se lamenta nuevamente.
"Después de todo… no podre liberar a los chicos de ese destino de muerte… ¿no? señor Gennai.
Así termino esa abrumadora noche. Koushiro cae en un profundo sueño intentando librarse de sus problemas por un segundo, deseando que ese instante sea eterno, deseando quizá que cuando despierte el día siguiente, todo lo ocurrido los últimos días solo sea una pesadilla.
Estos sucesos ocurrieron justo cuando Hikari se había sumergido en el sueño profético, justo cundo BlackTailmon se le había manifestado, justo cuando la madre de Iori se velaba el sueño de su hijo ciego, justo cuando Takeru observaba un poco temeroso la marca que tenia en su brazo, y justo cuando Daisuke se despierta y mira tristemente como su digimon aun permanecía en el digi-huevo.
***
Mar Dagon
De los Primeros Engendrados, escrito está que esperan siempre al umbral de la entrada, y la dicha entrada se encuentra en todas partes y en todos tiempos, ya que Ellos no conocen tiempo ni lugar, sino que existen en todo tiempo y en todo lugar, a la ves que sin parecer, y los hay que pueden tomar diferentes formas y maneras, y revestir una forma dada y un rostro sabido.
Desde el lecho de las nebulosas aguas, brotaban decenas de recias columnas dóricas. Mohosos arcos de piedra se apoyaban en sus puntas, sosteniendo a su vez la masa de un ciclópeo puente que dominaba el paisaje entero. En las orillas de la oscura playa, la chica con la que recién había peleado el tamer legendario se recuesta para luego sumergirse en sus pensamientos, su mirada vacía, hacia notar que la chica ya no tenia propósito, ya no había nada que le aferrase a la vida. Alguien como ella, era fácilmente…
"Manipulable" pensaba Devilot en sus adentros.
Devilot, es el nombre otorgado por su tamer al poderoso Beelzebumon que miraba a los horizontes del oscuro mar. Poco a poco una figura demoniaca sale de entre las oscuras aguas. Dagomon, el Dios del mar de las tinieblas, se hace presente.
Sobre la arena de aquél desolado lugar, Devilot conversaba con el gran Dagomon.
– El último poder se ha manifestado ya, Devilot… puedo sentir esa fuente de luz, esperando a que nosotros la reclamemos…
– Si los niños elegidos se hicieran con esa fuerza, nuestros planes peligrarían. –respondió el digimon demonio – Iré ahora mismo a buscarla con Karenina…
– No… La cazadora no nos será útil en esta ocasión. Incluso tú, o yo no seríamos capaces de acercarnos…
– ¿A que te refieres? –inquirió el Beelzebumon, intrigado.
– El último poder no puede ser retirado por seres de la oscuridad… Su simple contacto destruye a todos los que son como nosotros… Necesitamos a un ser especial, uno que esté más allá del bien y el mal…
Devilot adivinó al instante de quien hablaba Dagomon y su gesto se volvió más oscuro.
– Es difícil pensar que tu plan sea confiable, Dagomon. – Decía, sonriendo. – Estas hablando del "Agente del caos", ¿Verdad? – la sonrisa de Devilot desapareció por completo dejando en su lugar un gesto de profundo enojo. – ¡Debes estar loco! ¡A ése no podemos controlarlo, es impredecible!
– Lo usaremos mientras sea útil… Después, nos desharemos de él…
– Yo mismo lo acabaré cuando llegué la hora. –sonrió nuevamente Devilot sosteniendo en sus manos una reluciente guadaña, de colores negro y dorado.
– Es hora de que cumpla nuestra misión… –declaró Dagomon con ímpetu.
CONTINUARA…
NOTAS DE AUTOR:
* NEMINI PARCO: "nadie se salva" inscripción plasmada en la guadaña de la parca.
