Antes que nada, agradecer a todos los que como siempre, dejan reviews. Son ustedes los que me motivan a continuar con la historia, aunque últimamente me haya sentido con poca inspiración (espero que esto no haya afectado en la narración. Me costo mucho trabajo obtener el nivel que tengo como para que se vea afectado tan de repente) por tal razón me veo obligado a pedirles consejo:
¿Qué hacen para inspirarse?
Continuamos con la saga de los tamers. El villano que les presento a continuación es mi favorito, en los próximos capítulos descubrirán la razón.
Saludos.
Capitulo 13:
Invasor Inefable
インヴァソール言いようのない
Bélgica
Con el miedo colmando sus ojos, él retrocedió hasta toparse con la pared. Sudor frío corría por su frente y en sus manos estrujaba su digivaice; su indeseado visitante avanzó lentamente hacia él. Sangre brotaba del labio de aquél intruso, producto del impacto de una piedra.
– Eso no fue muy listo, Boris…
Detrás de aquellas pupilas plomizas, el digi-destinado pudo vislumbrar una malignidad ajena a toda comprensión. Hubiera deseado estar en el mundo digital donde podía morir peleando y no ahí, indefenso como un gusano.
– Sí, eso es exactamente lo que eres… un gusano, un insecto… Dime Boris ¿Qué haces frecuentemente cuando ves una sabandija inmunda?
Boris sintió el frío metal atravesando su cuerpo hasta brotar por el otro extremo, y cayó al sucio suelo con un dolor lacerante extendiéndose desde su abdomen. El extraño dio media vuelta y se alejó caminando.
– Espero que estés orgulloso de morir sólo para proteger a otros… Disfruta la eternidad… Boris. –dijo despectivamente antes de desaparecer de su vista.
La agonía del elegido no duró demasiado, pronto su sangre se agotó y él pudo sentir el frío vaho de la muerte al venir a llevárselo del mundo que conocía. Sólo hubiera deseado poder advertir a otros, decirles que había cosas en este mundo que incluso la oscuridad teme encontrar…
Odaiba, 7 de Agosto del 2004. 7:00 AM
El niño lanza un gemido de miedo. La madre preocupada se levanta de golpe para atender al chico.
– ¡Iori! ¿Estas bien?
Impulsivamente, Iori toca la venda que le cubría los ojos. La preocupación de la señora aumenta al notar que las sabanas que cubrían a su hijo estaban empapadas de sudo; por si fuera poco, la respiración de Iori estaba agitada, y su rostro perdía color a cada instante. La señora Hida dedujo rápidamente lo que tenia su hijo..., ya había ocurrido antes… un ataque de pánico ocasionado por una pesadilla muy real.
Iori recarga su espalda contra la cabecera de su cama. Instantes después siente la cálida mano de su madre acariciándole el rostro.
– No temas, aquí estoy.
Lentamente se acerca a su hijo y le da un tierno abrazo. Conforme sentía el calor de su madre, el chico comenzó a tranquilizarse.
– ¿Qué fue esta vez?– le susurraba.
– Un niño… – respondía Iori apenas consiente – apuñalaban a un niño.
– Tranquilo… solo fue un sueño. – susurraba nuevamente mientras se aferraba mas a el, frotando su delgada espalda.
El sonido de la puerta interrumpe su muestra de cariño, esta se abre al mismo tiempo que descubre la figura del medico tratante.
– Señora Hida…. salga conmigo un momento.
La madre asiente. Iori percibe una sensación de abandono cuando ella se aparta lentamente.
– No tardo. – dijo antes de salir de la habitación.
Iori si recuesta. Un poco sorprendido, nota como si el sonido de la puerta al cerrarse fuera demasiado fuerte.
Muy poco fue el tiempo que paso antes de que dejara de tomarle importancia. El chico intenta poner en blanco sus pensamientos, pero justo cuando esta apunto de lograrlo, el sonido de la gota que caía de algún grifo lo interrumpe.
– ¿Ah?
El eco de esa gota se esparcía por todo el ser del niño, como si esas ondas sonoras hubieran sido percibidas por toda su piel, y luego entraran para recorrer todos sus adentros.
"¿Qué son estas sensaciones? …En alguna ocasión me explicaron que los ciegos sueñan con olores o sonidos ¿Sera esto algún tipo de sueño?
El mismo grifo deja caer una gota que provoca en Iori las mismas sensaciones, esta vez, el niño se sobresalta mas. Nuevos sonidos, muy próximos a el, eran percibidos. No tardo en darse cuenta que eran voces, de las cuales uno de ellas le era totalmente familiar.
– Simplemente no hay nada que podamos hacer… no solo son los ojos son los están dañados, si no también los nervios y el quiasma óptico… la verdad no puedo imaginarme como es que ocurrió.
– Entiendo… ¿Qué deberíamos de hacer ahora?
El niño logra distinguir en la voz de su madre una insoportable tristeza.
– Hay muchas opciones para adaptarlo aun en estas situaciones, los centros de rehabilitación tienen varios métodos para lograrlo, todo dependerá de la actitud que su hijo tenga al recibir los tratamientos.
Entonces, el niño pudo distinguir que aquellos sonidos que percibía no eran ningún tipo de sueño, mas bien, eran resultado del hecho de que el resto de sus sentidos (incluyendo el oído) se estén agudizando.
La conversación de ambos adultos termina, los médicos habían dado de alta al chico, y en cualquier momento podía abandonar el hospital. Iori percibe como su madre entra casi sigilosa a la habitación.
– Mamá.
– Dime hijo… – le contestaba con la voz cortada.
– Yo… prometo poner todo de mi parte en el tratamiento…
Ella se sorprende un poco al notar que su hijo había escuchado parte de la conversación.
–...pero por favor… no me apartes de mi digimon.
La señora no puede evitar sentir coraje al recordar a esos malditos monstruos. La madre afina su voz para evitar demostrar sus emociones, y tratando de parecer lo mas razonable posible, le habla con suavidad a su hijo.
– A causa de esas criaturas, tu estas…
– Ya lo he decidido. Harás que mis amigos me lo traigan, solo así pondré de mi parte. – interrumpía Iori, desafiante.
Silencio. Su madre percibe brutalmente la rebelión de su hijo. Un nudo en la garganta se forma a medida que pasaba el tiempo. Resignada, toma una decisión.
– Si… de acuerdo. – le responde seriamente.
Tras las palabras secas de su madre, Iori percibe el sonido de la puerta azotando, la soledad rodeaba al chico, esta vez acompañada del remordimiento que crecía en su pecho. Revelársele a su madre no fue fácil.
"Esta guerra no ha terminado, no puedo titubear ante nada"
El retumbante sonido del latido de Iori lo desconcentra de sus pensamientos, la oscuridad absoluta en la que estaba envuelta su mente poco a poco comienza a colorearse para dar origen a los callejones urbanos de la ciudad de Bruselas en Bélgica. En medio de la muchedumbre, una camilla es deslizada con un cuerpo recostado cubierto con una sabana blanca.
Iori lleva sus manos a su cabeza y tensiona todo su cuerpo para intentar contener todas las sensaciones que le ocasionaba ver una imagen tan real.
En un evento indeseable, la sabana atora con una de las ruedas de la camilla y se desliza descubriendo el cuerpo sin vida del niño que Iori había visto en su pesadilla.
En esos momentos la imagen se rompe como si se tratara de un espejo golpeado por una enorme roca, los trozos se dispersan y desaparecen en la nada, la oscuridad absoluta regreso a la mente de Iori y este vuelve a la realidad en un estado de hiperconcentración por parte de todos sus demás sentidos.
El niño respira agitadamente mientras siente una gota de sudor deslizarse por su frente.
Esas imágenes no podían ser solo ilusiones… algo estaba pasando.
Mar Dagon
En un sector distinto del mar oscuro, el ChaosDukemon contemplaba el triste horizonte. Su capa ultramarina apenas ondeaba por la leve brisa que soplaba. Con los ojos cerrados, el caballero oscuro escrutaba el horizonte con sus capacidades sensoriales.
– Tres tamers… –dijo al fin – Su poder es inmenso, y comandan a peleadores notables… Un general demoníaco… El amo de la frontera… Y… Un dragón putrefacto, un error que nunca debió ser… –el tono del digimon tomó un cariz venenoso al nombrar al último de los digimons.
A su espalda, el Contestable de Kazah'dum se materializó en medio de una nube gris.
– Deja de perder el tiempo, estúpido… –dijo la oscura figura, con malicia
El ChaosDukemon voltea a ver a su tamer, con un dejo de ira en sus ojos, pero este no le dio importancia y simplemente añadió.
– Algo interesante ha pasado, sígueme…
Con aire descuidado, el misterioso tamer activó su extraño digivaice, desapareciendo al instante. Tras unos segundos de espera, ChaosDukemon levantó su arma hacia el cielo y concentró su energía, desapareciendo también.
Sabaku Chitai
En la oscura cueva de las ruinas proféticas, la enorme cámara circular resaltaba una delgada torre de luz. Alrededor, cuatro Datamon alzaban sus robóticos brazos hacia el triángulo luminoso, de estos, un invisible campo magnético se extendía para rodearlo. Lentamente, los digimon guían al flotante objeto hacia la base de roca donde sobresalía un tubo luminoso, el digivaice fue depositado dentro.
– La materialización esta completa. – exclamaba Centarumon al ver casi hipnotizado el digivaice que controlaría al uno.
– Ya he mandado un mensaje a Koushiro, tiene que ser recogido por el su dueño legitimo… esperemos venga a recogerlo cuanto antes. – le decía Andromon.
De repente, un sonido aplastante recorre cada rincón de las cuevas, el techo retumbo para luego dejar salir el polvo que guardaba entre sus partículas.
– ¿¡Que esta pasando!?
Andromon sale al tétrico desierto que rodeaba las ruinas, para reunirse con el batallón que Baihumon había mandado para proteger al nuevo digivaice, y que ahora intentaba repeler el asalto de un solo guerrero. Desafortunadamente para ellos, el agresor los superaba a todos y cada uno, con gran diferencia.
– ¡Magma Bomb!
– ¡Gatling Missile!
Para sorpresa de Andromon y Meramon, el portentoso escudo Gorgonna recibió ambos ataques sin siquiera mellarse. Arrojando la rodela como si fuera una sierra, ChaosDukemon aniquiló fácilmente a un nutrido grupo de Flarelizamon; Describiendo un arco, Gorgonna regresó a la mano de su dueño como si fuera un bumerán.
– ¡Vengan a mí! –gritó el caballero oscuro antes de elevarse.
Con su reluciente lanza, ChaosDukemon acometió contra el líder de los defensores. Megadramon apenas vio venir el ataque que le atravesó la cabeza de un extremo a otro; El gran dragón se precipitó hacia la arena, donde el impacto de su enorme cuerpo le arrancó la vida a una docena de digimons más. Uno de los pocos de pie, Andromon contempló con desamparo como el guerrero se disponía a acabarlos a todos.
– ¡Spinnaker Bolt! –declaró ChaosDukemon antes de lanzar su ataque. Un centenar de disparos se abatieron sobre las ruinas, provocando violentas explosiones en los puntos de impacto; Al final, nada vivo quedó para seguir combatiendo.
Muchos niveles más abajo, en una enorme cámara circular, el tamer Arkham observaba la columna de luz que se erguía ante él. Flotando sobre un marmóreo altar, la última manifestación del Nuevo Poder aguardaba la llegada de su legítimo dueño.
– Así que este es el digivaice que ha de controlar el Nuevo Poder… Impresionante. –Con una sutil sonrisa, el tamer contemplaba el artefacto – Creo que es hora de que cambie de dueño…
Con un movimiento indiferente, el Tamer introdujo su mano en el tubo de luz. El digivaice se cubrió con una majestuosa llamarada blanca y su poder se extendió por todo el recinto. El calor abrasó la piel del tamer, pero éste no cejó en su intento.
– Sí, este es el último poder… –dijo mientras sujetaba su propio digivaice, el Tenebrum D – La fuerza que protegerá al Mundo Digital… ¡¿Es acaso tan patética?!
El poder que el aterrador Tamer había heredado estalló en toda su aterradora magnificencia. El Poder Divino se encontró con aquella fuerza corrupta, neutralizándose ambas mutuamente; La onda de choque remeció todo el lugar, provocando el derrumbe de ciertas zonas de aquella ruina. Fuera en la entrada, una gran estampida de polvo y rocas emergió violentamente, como si la tierra misma deseara expulsar a aquél que invadía sus entrañas.
Caminando entre los escombros apareció oscuro muchacho, llevando en su mano el sagrado digivaice cuya luz había sofocado. Contempló fríamente su brazo derecho, no tenía sino piel carbonizada y en algunos puntos se veía en carne viva.
– Esto tardará algún tiempo en restaurarse… –mencionó para sí mismo, mientras pensaba en el último poder. Sí un fragmento había podido rechazarlo momentáneamente ¿Qué podría hacer esa fuerza en toda su plenitud?
– Algo pasa. –la voz del ChaosDukemon sacó a su tamer de sus cavilaciones. Al levantar la vista, el tamer pudo contemplar una gigantesca tormenta de polvo negro que se movía lentamente hacía Sabaku Chitai.
– Destrúyelo… –ordenó el contestable.
Obedeciendo con presteza, el ChaosDukemon concentró su poder en su lanza y la clavó en la arena. Una ola de energía se deslizó velozmente por el suelo del desierto hasta impactar en la tempestad, que se desintegró al instante.
– Dejémonos de trucos estúpidos… –declaró desafiante el Tamer – ¡Muéstrate ahora!
Materializándose en medio de una esfera de oscuridad líquida apareció el señor del mar oscuro, Dagomon.
– Veo que mis sirvientes no han mentido acerca de ti… joven Arkham… – declaró con aquella densa voz – Tus poderes, rebasan la línea de comprensión de los mortales. – Dagomon hizo una pausa para luego aumentar la densidad de su voz. – ¡El poder del agente de caos!
Dagomon analiza a detalle la apariencia de Arkham. Varón como de 17 años, cabello negro, complexión atlética, tez pálida; tres profundas cicatrices surcan el dorso de su mano izquierda. Una gabardina blanca tapaba sus ropas de apariencia ostentosa, unas oscuras gafas cubrían sus ojos, y sostenía un bastón negro con puño de iridio dentro en el cual, se encuentra escondido un delgado estoque.
– Me complace que un despojo mestizo como tú Dagomon, comprenda la naturaleza que me respalda… –respondió Arkham con ironía – Me recuerda que incluso los seres más inferiores pueden aspirar a más…
– Cuidado tamer… nadie puede hablarle así al señor del mar oscuro sin sufrir un castigo abominable…
– Pero estás dispuesto a hacer una excepción está vez… ¿No es así? Dime porqué has abandonado tus dominios…
Dagomon se dio cuenta que Arkham no podía ser manipulado fácilmente, por lo que fue al punto.
– Entrégame el digivaice que guarda el último poder…
– Ah sí… el digivaice. – El tamer extrajo el artefacto y comenzó a moverlo entre sus manos – Dime… ¿Qué ocurrirá si me niego?
Los ojos de Dagomon destellaron con maldad.
– No lo harás… Se lo que quieres, Contestable de Kazah'dum, y yo puedo dártelo…
– Así que conoces mi título… –dijo Arkham fingiendo sorpresa – Bueno, no podría ser de otra forma con todos esos espías que enviaste a seguir mis pasos… Pero dime, ¿Acaso regresaron todos a ti?
Dagomon no respondió, y el tamer sonrió torvamente.
– Eso pensé… Deberías haber enviado a tu "cazadora*1" como pensaste en un principio, me hubiera sido muy agradable encontrarla…
– Así que puedes leer mi mente, humano… No recuerdo haber consentido eso… –Dagomon avanzó amenazadoramente hacia el tamer – Has traspasado el límite que permito Arkham… Yo mismo arrancaré ese digivaice, de tus manos muertas…
Dando un gran salto, ChaosDukemon le cortó el paso a digimon acuático.
– Sólo pasarás si logras el milagroso acto de eliminarme, Dagomon. –dijo el caballero oscuro mientras adoptaba una postura de batalla.
Sin aviso de por medio, ChaosDukemon arremetió contra Dagomon; moviéndose con una velocidad sorprendente para un ser de su tamaño, el digimon acuático evitó el ataque echándose hacia un costado. Los ojos que se encontraban en su hombro brillaron, disparando dos finos rayos verdes hacia su contrincante, ChaosDukemon hizo gala de su destreza y evadió sucesivas ráfagas.
– ¡Thousand Waves! –cambiando de táctica, Dagomon invocó una violenta marejada de energía. Antes de ser engullido por el torrente, ChaosDukemon liberó el poder de su escudo abisal, disipando el ataque.
– Tu poder es grande Dagomon, pero jamás tendrás oportunidad frente un auténtico guerrero como Mordred. – dijo Arkham, revelando el nombre de su digimon.
– ¡Gorgonna's Fall!
Envuelto en una coraza de poder, el ChaosDukemon se abalanzó sobre Dagomon con el escudo al frente; el señor oscuro fue arrastrado varias decenas de metros y estrellado contra las ruinas. Dagomon se incorporó, con un aura de color esmeralda rodeándolo y comenzó a avanzar hacia Mordred con los ojos cerrados.
– La vida es sufrimiento, y la causa de ese sufrimiento es el deseo… –recitó mientras colocaba sus brazos en actitud de rezo – Sólo hay una forma de evitar el sufrimiento, y esa es cumplir nuestros deseos*2…
– Muy bonita filosofía, Dagomon… –se burló Arkham – ¿Crees que te sirva para morir en paz?
– Mis designios se cumplirán al final de todo… No seré yo quien muera aquí…
Dagomon levantó los brazos haciendo brotar una pequeña partícula de oscuridad entre ellos.
– Prepárate a recibir el máximo poder del amo de los mares, caballero del abismo… ¡¡Forbidden Trident!!
– ¡Que así sea entonces! –respondió Mordred y su escudo se iluminó con un cegador velo escarlata.
Arkham contempló impasible como la partícula oscura se expandía hasta formar un largo y siniestro tridente, que emanaba una vaporosa energía de su cabeza. Sabía quien ganaría aquel duelo de fuerzas, y aún con ello se dispuso a interrumpirlo. El tamer sujetó los dos digivaices que tenía en su poder, uno en cada mano y los juntó por encima de su cabeza. El artefacto sagrado reaccionó ante el contacto del Tenebrum, la resonancia de energías provocó un rayo incandescente que Arkham dirigió hacia el cuerpo de Dagomon; La explosión levanto cantidades de arena y arrojó al tamer al suelo.
– Admito que fue muy astuto de tu parte Dagomon… Dejar que yo hiciera el trabajo sucio, que destruyera la barrera… Para que estuviera a tu alcance… –dijo Arkham mientras se aproximaba a un conmocionado Dagomon que se incorporaba lentamente – De acuerdo… si tanto quieres este aparato, puedes quedártelo… Pero este digivaice no es un regalo, y te costará…
– Bien… Tenemos un trato… –respondió el amo del mar oscuro.
– Así es, puedes quedarte con el digivaice… pero se precavido… –el tamer arrojó el aparato y tan pronto éste escapó de sus manos, una flama dorada lo rodeó protegiéndolo –…Sabe que tú no eres su dueño legítimo.
El digivaice sagrado permaneció levitando sobre el brazo izquierdo de Dagomon, sostenido por el poder del digimon.
– Di que es lo que deseas, joven Arkham…
La voz de Dagomon resonó gravemente, anunciando con ello el cierre de uno de los pactos más perversos que se habían forjado en el mundo digital.
E.U.A, Nueva York
Wallece ve aterrado un e-mail anónimo. Eran diarios recientes que revelaban la muerte de varios menores en Bélgica e Inglaterra en los últimos días. Un sentimiento congelante paraliza a Wallace cuando lee la firma. Todos eran elegidos.
"¿Quién esta haciendo esto? …¿Quién esta asesinando a elegidos de Europa?
En las cotas de Odaiba, Hikari observa como el sol se asomaba ante el inmenso mar. Hipnotizada por el amanecer del cielo, la chica aparta de su mente las amenazas que el maligno le imponía. Sin que ella lo notara, el BlackTailmon la observaba por detrás. Sus brillantes ojos purpuras se medio cerraron luego de pintar en su rostro una sonrisa de burla.
El maligno se da la media vuelta y en un instante, la oscuridad lo rodeado llevándolo al Mar Dagon. Ahora tenía una apariencia distinta. Se vio a si mismo como un encapuchado de ropajes negros, cuyo rostro era ocultado por la oscuridad infinita.
Enfrente de el, Dagomon sale lentamente del mar tenebroso, para luego hacerle una referencia al maligno que estaba justo enfrente de el.
– Ya he reclutado a dos tamers, mi lord. – dijo Dagomon con su gruesa voz.
– Aun te falta uno más. – le respondía un macabro eco que se perdía en las lejanías.
– ¿Se refiera a Zenaku? … También será nuestro, se lo aseguro.
– Mas te vale, no quiero errores. Recuerda que si mi plan con Hikari falla, ellos tendrán que dar el siguiente paso.
CONTINUARA…
Notas de Autor:
Arkham, es el tamer villano de un autor cuyo nick en los foros pikaflash es "Seratheil"
*1 Se refiera a Karenina.
*2 Según las cartas, Dagomon practica la filosofía budista para pelear, cosa estúpida pues esa doctrina no contempla (hasta donde se) la violencia (Nota escrita por Serathiel)
