Saludos.

Presenton el capitulo 15 con una mezcla de temor y entusiasmo. La verdad es que me senti muy emocionado escribiendo este capitulo, pues al fin pude expresar esta parte de la historia que llevaba mucho tiempo encerrada en mi mente.

Estuve un poco desanimado con el hecho de que solamente consegui un review, pero no por eso voy a ponerme ha amezar con no continuar la historia como otros usuarios. Escribir para mi es un hobbi, y por lo tanto, un gusto personal.

A quienes vayan a leer, les pido paciencia con este capitulo, pues es de los mas largos de la historia. Para que estos capitulos sean mas amenos, revele algunos misterios, agregue un poco de romance, y lo mas importante, desarrolle mas el drama de la historia.

Esta vez procurare responder sus comentarios, por lo que si tienen una duda sobre la historia, esta es su oportunidad para aclararla.

Sin mas que decirles, les dejo uno de los capitulos especiales de mi historia.

Capitulo 15:
La adepta de la luz
光の熟達

Parte 1:La semilla del mal


Mundo Digital, Ruinas del Sabaku Chitai

Sensaciones indescriptibles vienen a mi mente
El origen de mi vida se limita el origen del universo
Mar, rojo mar, ¿Por qué se han tenido que sacrificar tantas vidas para llegar hasta aquí?
Cielo, oscuro cielo. Cegando mí camino. Luna, blanca luna, símbolo de esperanza. Valor casi incorruptible, punto de encuentro para quien llegue al final del camino.
Sol, brillante sol, símbolo de valor y coraje, valores fácilmente corruptibles por la ira y la confusión.

Mis amigos, mis padres, mi hermano. Mi ciudad, mi nación. Mi digimon, el mundo digital. Mis sueños, mis esperanzas. Todo aferrándome a mi existencia. ¿Qué tanto valor tiene esto para mi? ¿Sera suficiente para que desee mantenerme viva? ¿Qué caso tiene todas nuestras acciones cuando al final la fría muerte llegara para llevarnos al vacio?

Cuerpo, jarrón del alma, sitio que puede ser ocupado por más de un solo ente.

Instinto, malvado instinto. La grandeza del hombre viene de su peor cualidad.
Razón, vacía razón. Verdad, oscura verdad.

– Hikari – llamaba Daisuke a la distraída chica.

La niña no quiere apartarse de los brazos de sus dos amigos, porque sabe que si lo hace tendrá que darles explicaciones, por eso se aferra aun más a ellos. Pero tal acto le exigirá tarde o temprano zacear su preocupación.

Daisuke, Takeru…

Los dos niños están atentos a lo que les va a decir su amiga, sintiendo la profundidad de su voz, llena de emociones, llena de fuertes sentimientos.

Si en algún momento, yo me tuviera que ir ¿Estarían después a continuar sin mí?

Ambos chicos se quedan boquiabiertos, era casi imposible asimilar dichas palabras.

–… ¿Estarían después a continuar sin mí? –

Segundos después, un gran estruendo recorre toda la ciudad, el tamer Zenaku había invadido el mundo real y se disponía a buscar a los elegidos. Después de que Kido Jyou llegara para apresurar a los chicos, Hikari deja salir unas últimas palabras.

Por favor, piensen en lo que les dije…

Takeru observa fijamente a la elegida mientras recuerda todos esos acontecimientos. La elegida apenas y voltea a verlo, su mente había quedado casi en blanco cuando observo cuidadosamente los grabados que se encontraban en el enorme portón de mármol en la que días antes habían usado para ir a pelear contra el segundo ángel caído.

Al ver lo interesada que Hikari estaba con el portón, Koushiro se acerca.

– Esta es la entrada a la zona oscura. – La chica voltea a verlo, con la mirada vacía. – Es el sitio mas inestable en todo el mundo digital, fácilmente las barreras que nos separan de otros mundos podrían desfasarse a partir de este sitio.

La mente brillante de los elegidos se acerca con un gran gesto de preocupación.

– Es muy probable que esos tamers hayan entrado a nuestra dimensión a partir de ese sitio.

Koushiro se hecha al suelo muy exhausto. Su mente tenia que ponerse en orden para lidiar con tantos problemas.

Los detalles fueron dados por el digimon de Jyou, Gomamon.

Un poderoso tamer junto con su digimon, ChaosDukemon, fue visto destruyendo las ruinas proféticas del desierto. Al parecer su objetivo era el digivaice que recientemente se había manifestado para controlar el poder divino, y que había sido diseñado para Daisuke.

Un nuevo problema aparecía ante los ojos de Koushiro. Las marcas en forma de corona de espinas que Daisuke, Takeru y Hikari presentaban en sus brazos izquierdos.

– Entonces, ¿ustedes no las tienen?

Dijo Takeru mientras mostraba a todos su marca. Ken y Miyako niegan con la cabeza. El rubio voltea a ver a sus congéneres.

– Aun falta saber si Iori la tiene.

– Estuve con el esta mañana. – se apresuro ha hablar Koushiro al mismo tiempo que todos volteaban a verlo. – Lo vi con los brazos descubiertos, el no tiene ninguna marca.

Koushiro suspira. Lentamente cierra los ojos y comienza a buscar algo de utilidad en sus borrosos recuerdos de su estancia en las murallas R'lyeh. Una gota de sudor escurre por su mejilla mientras un leve dolor de cabeza le surge de la nada.

– Lo siento muchachos. Necesitare tiempo para poder resolverlo.

– Oye. Te estas estresando mucho. – le tranquilizaba Ken.

Todos se distraen cuando ven al victorioso Upamon curiosear por los escombros de las ruinas. Regresar al Mundo Digital le había devuelto un poco de sus energías.

– La señora Hida me pidió que le devolvamos su digimon a Iori.

– Menos mal. – suspiraba Miyako.

Silencio. Todos y cada uno de los elegidos presentaban una mirada vacía al meditar en sus adentros, probablemente para tratar de asimilar todos los sucesos que estaban ocurriendo. Primero los ángeles caídos, luego esos tamers. A todo esto agregaban los problemas familiares y por supuesto, la ceguera de Iori. Pero Hikari tenía algo más de que preocuparse: el sueño profético y las amenazas del maligno.

Ninguno de sus amigos sabía nada aun. El único que se podía darse una idea era Daisuke.

El líder de los elegidos voltea a ver a su amiga, lanzándole una mirada de enojo. Hikari sabe que esta enfadado con ellas por lo que les dijo a el y a Takeru antes de ir al mundo digital. Takeru lo nota.

El último suceso había desconcertado al rubio, y era imposible estar tranquilo cuando Daisuke y Hikari andaban tan misteriosos. Pero probablemente si abriera la boca, la chica se enfadaría con el. De cualquier forma, si Hikari callaba su problema debía de ser por que había una fuerte razón.

El sonido de la D-Terminal de Daisuke hace reaccionar a todos. Taichi había mandado un mensaje informando sobre los sucesos ocurridos en la batalla contra el tamer Zenaku. El niño de los goggles inmediatamente informa a sus amigos.

Tras enterarse de los sucesos ocurridos en la batalla, Koushiro toma la palabra nuevamente.

– Hay algo que tengo que pedirles.

Nuevamente todos voltean a verlo. El pelirrojo traga saliva antes de hablar.

– Lo mejor es que ustedes solo se mantengan al margen de todo esto.

Los menores lanzan un gemido de sorpresa.

– Pero… ¿Por qué? – replicaba Daisuke.

– La razón es clara… sin digimons están indefensos. Si los dejamos participar en los próximos movimientos serán blanco fácil para el enemigo.

– Daisuke es el único aquí ha despertado el nuevo poder. – le apoyaba Joe. – pero mientras su digimon no nazca no podremos contar con el. Y aun si fuera así, es muy arriesgado para el manifestar nuevamente el poder divino, la prueba de ello es Iori.

Los menores bajan la mirada, y observan tristes los digi-tamas.

– Tres cosas son lo más importante. – Continuaba Koushiro. – Primero, investigar mas acerca de esos Tamers, cuantas armas de los abismos han conseguido y que pretenden hacer una vez que las tengan todas. Segundo, recuperar el digivaice de Daisuke, y tercero... esos tatuajes.

Todos asienten.

– Ya he contactado a varios elegidos de todo el mundo, también a algunos digimons subordinados, nos ayudaran.

Koushiro se acerca a Daisuke, y sin decirle nada le descubre el brazo sano y comienza a inspeccionar la forma de corona de espinas plasmada del tatuaje.

– Tengo un mal presentimiento sobre estas marcas.

Los dos chicos miran fijamente a Koushiro pero Hikari se limita a mantener su mirada en el suelo.

– Acompáñenme a mi casa, ahí podremos investigarlo con mas calma.

Daisuke mira a Takeru. Este duda un poco, pero instantes después asiente sin más. Cuando miran a Hikari esta aun continúa distraída. El rostro de todos los elegidos pasa en un instante de la determinación a la preocupación.


Odaiba, 7:00 PM

Atardecer. Hikari nuevamente siente los cálidos rayos del sol que se colaban por las ventanas de la habitación de Koushiro, iluminando toda la habitación de un naranja tenue. El ambiente y el apoyo moral de sus amigos le daban la seguridad para comenzar a abrir sus adentros. Koushiro estaba tumbado en la silla del escritorio mientras Hikari estaba sentada en la alfombra del piso mirándole fijamente. Takeru estaba a su lado, con la espalda inclinada mirándole por detrás. Enfrente de ellos, Daisuke estaba recargado en la pared, mirando por la ventana a las lejanías, no sin poner atención a todo lo que escuchaba.

La castaña conto a detalle lo mismo que le había contando a Daisuke. Pero sus recuerdos del sueño profético eran vagos y carentes de sentido. Lo más importante sin duda fue su encuentro con aquel Tailmon negro que cambiaba de forma a muchos otros digimons. Hikari conto gran parte de la conversación con pocos detalles, pero sin omitir ningún punto relevante, al menos para ella.

– El dijo… – decía Hikari sintiendo mucha preocupación. – Que si me negaba a ir con el, aun quedaban dos personas mas, con una poder parecido al mío, a los cual si podía llevarse a la fuerza.

Los varones se miran los unos a los otros. La razón de las marcas podía obtener sentido rápidamente.

– Koushiro… ¿Quién es el? ¿Por qué insiste en llevarme al mundo de las tinieblas?

El pelirrojo respira hondo, y baja la mirada.

– A veces me he preguntado ¿Por qué existen los digimons de las tinieblas? ¿Por qué muchos de ellos tienen la forma de los demonios a los que el hombre solo podía imaginarse en sus fantasías y mitos? – Decía muy pensativo – Sabemos que el Mundo Digital manifiesta todo lo que el hombre crea, y si es así, entonces entidades malignas, muy primitivas, podrían manifestarse a través de los datos digitales.


Dark Area

La hermosa chica castaña acababa de cubrir con sus oscuras vestimentas su hermoso cuerpo. Lentamente se agacha para levantar el ensangrentado digivaice con forma de cuchilla. Tocando sus pies, yacía el cuerpo desnudo y sin vida de un joven rubio.

– Ya tenía tiempo que no te divertías. – decía una voz que apareció de la nada. Sin expresión alguna, la tamer dirigió sus ojos cafés con tono rojizo hacia Devilot.

– Hubiera sido bueno haber hecho lo mismo con aquel chico que enfrentamos. – dijo el Beelzebumon, sonriendo fríamente.

– Era demasiado joven para mi gusto. – contesto sería.

– Tal vez tengas que hacerlo con alguien igual de joven que el, así que vete preparando.

La tamer observa fijamente al digimon por unos instantes, y luego se da la media vuelta para comenzar ha alejarse.

– El fue visto. – se apresuro a decir Devilot. La chica se paraliza – Aun sigue con vida.

La tamer aprieta tan fuerte su puño que su digivaice atravesó las primeras capaz de su piel, haciendo escurrir un poco de sangre.


Mar Dagon

En las profundidades del mar oscuro, uno de los siete reyes demonios esconde su más grande tesoro. Fascinante, tan brillante como majestuoso, no lo compartirá con nadie. Justo enfrente de él, Dagomon lo observa con los ojos brillantes. Un delgado rayo rojo es despido de aquel tesoro, y una leve angustia comienza a invadir a la enorme bestia.

Un eco recorre toda la zona oscura, la macabra voz comienza hablar al mismo tiempo que una maléfica entidad se manifiesta al lado de Dagomon.

¿Sucede algo? – le preguntaba el maligno a su subordinado.

– Un cosmos esta invadiendo nuestros territorios. Debe ser alguien poderosopues esta alterando el equilibrio en el digicore de la zona oscura.

El maligno comienza a meditar las palabras de la enorme bestia.

– Mi lord… ¿Cree que tenga algo que ver con la chica?

No lo creo, aun faltan 28 horas para que pueda actuar. – recalcaba, y tras pensar un poco, continuo hablando. – De cualquier forma, lo mejor es que tomemos nuestras precauciones.

Ambas entidades suben a la superficie a una velocidad atroz.

El legado de Milleniumon… muéstrame quien es. – Ordenó tan pronto como Dagomon salió del agua.

Los ojos de la oscura bestia comenzaron a brillar en un rojo intenso. En las aguas del mar tenebroso se reflejo la imagen de Ichijouji Ken. El maligno lo mira gran interés.

– ¿Y la balanza?

– El DaiTaisen Zenaku la traerá. – respondía Dagomon con su gruesa voz.

Muy bien… actuare hoy mismo, mañana es posible que no tengamos el suficiente tiempo para hacerlo.


Odaiba, 8:00 PM

– ¿Porqué quisiste acompañarme? – le preguntaba de forma desanimada Miyako a Ken. – Llegaras muy tarde, tus padres podrían preocuparse.

Ken no decía palabra alguna, solo observaba fijamente la manera de caminar de la chica. Muy lenta. Cada vez más lenta. No quería llegar a su casa, a pesar de lo presión que sentía para devolverle su digimon a Iori, el cual, dormía profundamente en los brazos de la chica.

– Es que…– decía con las mejillas sonrojadas, y la voz cortada. – Como dices que estas teniendo problemas en casa, me preguntaba si te gustaría quedarte hoy en la mía.

Miyako se detiene de golpe y el chico casi tropieza con ella. Ken se limita a estar a un paso de lejos, con el rostro rojo como un tomate.

– … yo dormiría en el sofá, y tú podrías utilizar mi cama.

Miyako al fin volteo. El niño traga saliva.

– Y después, tal vez mis padres podrían hablar con los tuyos… tu sabes, para aminorar un poco las cosas.

La chica se sonroja, y luego asiente lentamente.

Ya estando muy cerca del edificio donde Miyako e Iori vivían, la chica pide a Ken que la acompañe a sentarse en una de las bancas de las calles. Poca gente caminaba por los alrededores. Miyako observa al chico, y sin saber se acerca mas a el, lo que provoca que Ken nuevamente se sonroje.

En esos momentos, Miyako no aguanta más, y lentamente comienza a abrir su corazón.

– En la zona Karnell, cuando te dejaste sumergir en el agua, sentí que mi vida había acabado también. – dijo Miyako mientras su compañero escuchaba serio. – Sentí la necesidad de hundirme contigo, porque pensé que no podía continuar sin ti. Pero cuando vi que Iori yacía inconsciente sin poder respirar, pensé que no podía permitir que tu muerte fuera en vano. Pero el alivio solo duro por unos segundos. Cuando Devimon nos ataco, le pedía a Takeru que se salvara y que me dejara morir, en el fondo yo quería estar muerta.

Apenada, Miyako aparta su mirada de la del chico, y casi tartamudeando, continúo.

–Y ahora que todo se ha convertido en un la recuerdo, pensé que si seguimos luchando, podríamos morir, y no tendría la oportunidad de decir lo que estas apunto de oír. – Miyako siente una fuerte emoción naciendo desde el fondo de su pecho. – Yo… quiero que tu…

Y antes de que pudiera seguir hablando, Ken la sorprende con un cálido beso en los labios. Fue un momento hermoso para la chica, momento en el que al final descargo todas sus frustraciones.

Una sombra cruzaba como el viento todas las calles de Odaiba a gran velocidad. A lo lejos, el maligno identifica a quien será su próxima victima. Arrastrándose por los suelos como una serpiente, la oscura sombra se dirige hacia ambos chicos justo cuando los dos disfrutaban de su primer beso.

El maligno tomo forma de un hombre encapuchado con vestimentas negras. Su pálida mano toca la nuca de Ken sin que el lo notara. Un resplandor purpura comenzó a salir del cuello del muchacho. Justo cuando este seso, los chicos terminaron de besarse.

Ambos se miran con ternura, pero ese hermoso momento solo duro por unos instantes. Miyako siente terror cuando el rostro de Ken comienza a cambiar con un gesto de sufrimiento.

Un agujero negro aparece en el suelo. De este emerge lentamente un enorme digimon mutante. Y cuando este ruge, un dolor sordo en la cabeza comienza a torturar al niño. Este gritaba con todas sus fuerzas, al mismo tiempo que apretaba su cabeza con sus manos.

– ¡AH!

Akiyama Ryo se encontraba montado en el lomo de su digimon, buscando el último rastro de evidencia sobre la muerte de las bestias sagradas. En instantes, siente un macabro escalofrió por toda la espalda, como si una daga helada le hubiera perforado por detrás.

Un Flash Back ataco su mente cuando eso ocurrió, en el cual, se vio a si mismo enfrentando a Millienmon.

El tamer legendario mira con tristeza a su digimon, luego comienza a suponer que algo terrible había pasado.

"Hiciste hasta lo imposible por mantenerte con vida." Decía el tamer, en su mente. "El digimon maquina mas fuerte, y la Quimiera de los digimons"

Miyako observa aterrada a la enorme bestía. La cabeza de Kabuterimon, el cuerpo de Greymon, las alas de Angemon y Airdramon, los brazos de Devimon y SkullGreymon, la cola de Monocromon y las patas de Garurumon en un solo cuerpo. ¡Chimeramon había aparecido!

La aterradora bestia mira fijamente a ambos niños. Upamon comienza a saltar exaltado mientras Miyako mira hipnotizada al enorme digimon.

En un rugido que intensifico el dolor de Ken, la bestia los embiste. Miyako apenas y reacciono para echarse sobre Ken y esquivar juntos a la bestia que tropezó con un cable de luz.

Miyako levanta a Ken quien soportaba el terrible dolor y lo sujeta del brazo para luego echarse a correr. Upamon los sigue con dificultad. La bestia se recupera rápidamente y comienza su persecución.

Cerca de ahí, el maligno observaba fascinado los acontecimientos.

No creí que algo tan interesante pasaría después de esto. – decía mientras observaba los datos de la semilla del mal que flotaban en su mano.

La chica llega al edificio donde se encontraba su hogar. Con los ojos llenos de lágrimas, se recupera de tan agobiante situación, y reúne todas sus fuerzas para lanzar un gran grito.

– ¡IORI!

El escáldalo hace que la gente de los alrededores notara el incidente. A la chica no le importo y nuevamente grito con todas sus fuerzas.

– ¡IORI!

Chimeramon aparece justo enfrente de ambos. Ken tropieza y cae al suelo mientras se comenzaba a retorcer por tan horrible dolor. Miyako nota como de la boca de la bestia, comienza a concentrarse un resplandor verde. Rápidamente, se pone enfrente de Ken y extiende sus brazos. El chico lo nota, y una delgada lágrima recorre su rostro.

– ¡IORI! –grito por ultima vez.

En esos momentos, Hida Iori despierta de su profundo sueño. De inmediato se da cuenta que alguien lo había estado llamando desesperadamente.

– ¿Miyako?

La bestia lanza su resplandor y este azota contra Miyako. Ken cierra los ojos y cuando los vuelve ha abrir, la chica había desaparecido.

Upamon, al ver lo ocurrido comienza a chillar, mientras Chimeramon preparaba otro resplandor para asesinar a Ken.

Los chillidos de su digimon guiaron al niño ciego hasta el balcón de su habitación. Con dificultad, Iori sale, y percibe a un digimon maligno. Justo cuando el pequeño comenzo a manifestar el poder divino, los ojos de su digimon se convirtieron en los suyos, de esa forma pudo notar lo que estaba apunto de ocurrir.

Chimeramon lanzo su resplandor contra Ken, pero justo en esos instantes, Upamon adquirió la forma del ángel protector de Iori. El digimon Divino era imposible de distinguirse, pues estaba hecho de luz pura.

El arcángel digimon desintegra el resplandor de la bestia, y la atraviesa con un rayo de luz, con el cual, la horrible bestia desaparece.

Mientras ocurrían todos esos sucesos, Iori tenía que soportar la energía quemante que salía de su cuerpo. Presurosa, su madre entra a su habitación y mira desconcertada como su hijo estaba tumbado en el suelo. Justo cuando la mujer entra al balcón, ve sorprendida a un ángel hecho de luz pura. Lentamente, la magnifica figura se comienza en encoger, y deja en su lugar a un agotado Upamon.

Los gritos de Ken se intensificaron cuando el dolor se agudizo.

– Mamá… – llamaba el pequeño a la señora. Rápidamente, su madre lo socorre. – Ayuda a mi amigo, por favor…

Entonces, la madre se asoma por el balcón, y nota como Ken se encontraba tirado en el suelo, gritando con todas sus fuerzas. A su lado, se encontraban los anteojos desquebrajados de Miyako y los dos digi-tamas.

Parte 2: Sufrimiento


Ken comenzaba a convulsionar en la sala de urgencias. Con dificultad, era atendido por los residentes del hospital general.

"Tiene un ataque epiléptico, un objeto no identifica a nivel de C1 esta mandando señales eléctricas a la corteza cerebral." "Imposible extirparlo, esta muy cerca del bulbo raquídeo, cualquier mínimo error podría provocar daño permanente al centro respiratorio"

Explicaba un medico a los asustados padres de Ken.

Los recuerdos de Daisuke cambian repentinamente cuando a lo lejos del pasillo del hospital, ve a Hikari. Al recordar sus palabras, la furia comiza a crecer desde sus adentros.

"Si yo tuviera que irme, ¿Estarían dispuestos a continuar sin mi?"

Las palabras de Hikari se repetían una y otra vez por la mente de Daisuke.

Antes, de acercarse a ella, golpea la pared para aminorar un poco su furia, y luego, lentamente se acerca a la deprimida chica. Al llegar con ella, nota que Takeru estaba a su lado. Daisuke lo mira por unos instantes y luego se decide ha hablar.

– Lo que nos dijiste esa vez… – hablaba serio Daisuke. – ¿A que te referías?

Hikari calla, y se limita a mirar al suelo. Daisuke se acerca a la chica.

– Respóndeme…

– "Tengo fe en mi misma" – interrumpía fastidiada. – "No lo hare" "Puedo alejarme de la oscuridad" ¿Es eso lo que quieres que responda?

Takeru escuchaba callado, mientras Daisuke estallaba en ira.

– ¡No! ¡Pero di algo! ¡Maldición! – gritaba Daisuke, furioso.

– ¿¡Crees saber como me siento!

– ¡No se trata nada mas de ti!

– ¡Ya lo se! – gritaba Hikari con todas sus fuerzas. – ¡Pero haga lo que haga igual todos sufrirán! ¡Quizá menos con una decisión, mas con la otra, pero de igual forma, lo harán!

Ambos niños comienzan a hiperventilar para calmar su furia. Takeru se encoje en hombros tras soportar tal ambiente, que se hacía mas pesados con los potentes gritos de Ken que se escuchaban por todo el lugar.

– Ya ha comenzado. – Continuaba Hikari tras recuperar su aliento. – Esta cumpliendo sus amenazas.

Daisuke mira profundamente los enfadados ojos de Hikari, y tras hacer eso, no le queda más que bajar la mira.

"Sufrimiento" se decía Daisuke, en sus pensamientos.

En los baños del hospital, Koushiro se hecha un chorro de agua helada en la cara.

"Otro problema mas a la lista"

Se decía a si mismo, pensativo, con la mirada caída. En instantes el sonido de su celular lo desconcentra. Una leve sonrisa se pinta en su rostro tras descubrir quien le llamaba.

– Sabía… que después de esto, no tardarías en contactarme de nuevo. – respondía en su celular Koushiro, con voz baja. – Ryo-kun.

La distorsionada voz del tamer legendario se escuchaba débilmente en la bocina del celular.

La situación cada vez es más complicada, ya no podemos trabajar por separado.

– Si. – afirmaba cortante Koushiro.

Tu y los tres chicos tendrán que reunirse conmigo en R'yleh.

Koushiro lanza una mueca de sorpresa tras escuchar ese nombre. Estar nuevamente en la zona oscura, le aterraba.

– ¿Por qué ahí?

Al tamer le extraña la pregunta.

– … ¿En que otro sitio podríamos descubrir algo?

Koushiro baja la mirada.

– Entendido

Koushiro se acerca a los tres muchachos. Estando enfrente de ellos, nota sus mirada cansadas tras su ultima riña. El pelirrojo no le toma importancia, y les habla.

– Tomen sus cosas, tenemos que regresar.

– Pero… Ken. – replicaba Daisuke.

– Ya lo han sedado… estará bien.

Daisuke se impulsa para volver a replicar, pero la mirada enfadada de Koushiro lo detiene. Era la primera vez que lo veían con esa expresión.

– No servirá de nada que nos quedemos aquí. – decía serio.

Entonces, Koushiro camina lentamente hacia la salida del hospital. Los menores tardaron un poco reaccionar, pero instantes después, lo siguieron.


12:00 A.M

La luz de la pantalla era lo único que iluminaba la habitación de Koushiro. Tumbado en las silla del escritorio, con las manos ocupadas en el teclado y mirando hipnotizado su ordenador, sujetaba el celular con su temporal y su hombro, sosteniendo una conversación mientras descifraba unos complicados logaritmos

– No hay pista alguna sobre el panadero de Miyako. – Explicaba Koushiro a Mimi por teléfono. – Sus padres están desconcertados.

Mimi lanza un suspiro de angustia que apenas y se escucho por la bocina del hospital.

– Como es de esperar, las autoridades nos exigirán un testimonio, y mas aun que Ken esta en estas condiciones.

¿Y ella? ¿Qué fue lo que en realidad le ocurrió?

– Por muy devastador que haya sido el ataque de Chimeramon, debío de haber dejado rastros de ella… es decir, su ataque no pudo haber desintegrado por completo el cuerpo de Miyako.

Entonces, ella debe de estar viva, probablemente en el mundo digital

– Si. – se apresuro ha contestar. – Taichi, Yamato y Jyou la están buscando… Cambiando de tema, necesito encomendarte algo.

Mimi escucho atenta.

– Quiero que te llevas a Sora, y juntas vayan a Inglaterra.

¡¿Qué? – gritaba exaltada, con los ojos en blanco. – ¿Y por que he de ser yo? – replicaba molesta.

Koushiro sonríe.

– Eras la única que tiene el dinero para ir.

Mimi suspira resignada.

Y bien… una vez que estemos ahí, ¿Qué quieres que hagamos?

Koushiro frunce el ceño.

– Te estoy mandando un correo con los detalles. Al parecer varios elegidos han sido asesinados en toda Europa, su misión será investigar la razón de estos asesinatos.

¡¿QUÉ? – grito con tan intensidad que casi reviente el tímpano del muchacho. – ¡¿Estas loco? ¡Exponernos a dos indefensas mujeres a que nos maten también!

– No te preocupes, al parecer el enemigo solo esta tras elegidos europeos, no las atacaran… claro, a no ser que se involucren demasiado.

No es un gran consuelo, ¿sabes? – le responde casi indignada, Koushiro vuelve a sonreír. – ¿Y que pasa si resulta ser un ángel caído?

– Improbable, no te digo que tengan que ver algo en todo esto, pero ellos solo podrían manifestarse aquí en Japón, donde el poder divino aguarda para enfrentarlos.

Que cosas dices.

– No hace falta que lo comprendas, solo confía en mí.

Por lo menos pídele a Taichi o a Yamato que nos acompañen. – pedía en tono caprichoso.

– Los necesito aquí. Créeme, son las únicas que puede hacerlo.

Mimi suspira una vez más.

Esta bien, pero a cambio tendrás que invitarme a cenar, y ya sabes que no como cualquier cosa.

– Si, de acuerdo.

Y ambos cortan la llamada.

"Probablemente un restaurante donde vendan comida exótica" se decía a si mismo al recordar los peculiares gustos de Mimi.

Koushiro se vuelve a concentrar en el algoritmo. Una pequeña pantalla se abre automáticamente en el ordenador. En ella, la imagen del tamer legendario se notaba con claridad.

– Tardare mas aquí, …sabes que entrar directamente a R'yleh es complicado.

Bien, entonces me adelantare a las murallas

Daisuke estaba terminándose de dar una ducha. Mientras el agua empapaba su cabeza, las ideas le llegaban a la mente una tras otra. Visiones sobre la batalla contra Kazbeelmon surgieron de repente.

En la zona Karnell, Kazbeelmon lanza al chico contra uno de los muros de roca, y creando cuatro arillos de energía, lo sujeta de sus manos y pies a unos 5 metros de altura, quedando así sujetado al muro… Daisuke sintió como el dolor de su hombro aumento.

No tiene caso que mueras sin al menos haber sufrido un poco, tal y como le pasó a Ken, Miyako y Takeru… – Kazbeelmon hace un movimiento con sus manos… y Daisuke nota como V-mon inconsciente es atraído hacia estas.

Las imágenes de la muerte de sus amigos se repetían una y otra vez. Aunque dolorosas, Daisuke las recordaba con valentía. El Flash Back continúo.

¿Qué haces? – decía Daisuke al ver como V-mon llega a las manos de Kazbeelmon.

Quiero que veas como tu compañero Digimon muere en mis manos.

¡No, no lo hagas! – le suplicaba Daisuke angustiado.

La imagen dolorosa sale de la mente de Daisuke, y es reemplazada por otra donde se ve a si mismo, sufriendo cuando el poder divino se había manifestado en el.

"Sufrimiento…" se repetío así mismo varias veces. "Así que todo e trata de eso"

El solitario vestíbulo de la casa de los Izumi. Koushiro no les había dicho que sus padres no iban a estar en casa al menos por tres días. Sentados en los cómodos sillones, Takeru y Hikari esperan callados a que Koushiro termine.

– ¿Cuánto mas va a tardar? – se preguntaba Takeru tras suspirar. – Se que nos dijo que podíamos dormir en lo que terminaba, pero quien dormiría en situaciones como esta.

Hikari no responde, Takeru le lanza una mirada de tristeza.

– Oye…

– Tú si me responderás. – le interrumpía la chica. Takeru calla al instante, y lentamente, voltea su mirada para ocultar su gesto de tristeza. – Si me voy ¿Estarías dispuesto a continuar?

– No te iras. – dijo Takeru, despacio.

– Pero… si así fuera.

Takeru calla. Hikari comienza a impacientarse.

– Acaso, ¿piensas igual que Daisuke?

– Soy incapaz de comprenderte. – dijo Takeru. – No se como te sientes con todo esto, por que no he vivido lo que tu. Por eso no puedo juzgarte. Lo comprendí cuando fui a buscarte la primera vez que fuiste al mar oscuro.

Hikari voltea a ver al rubio, quien aun tenía su mirada apartada.

– Daisuke tiende a tener una excesiva confianza en que todo saldrá bien, no puede pensar ni un solo instante en que algo pueda salir mal, y ahora con lo de Ken y Miyako, esta muy irritable, así que no se lo tomes a mal.

– ¿Y tu? ¿Qué piensas?

Takeru tarda en contestar.

– … Yo se que las cosas no siempre son así

– Entonces, respóndeme.

La voz de Takeru comienza a cortarse. El llanto esta apunto de invadir su ser.

– Por favor, …no… me obligues ha hacerlo.

Hikari se pone junto al chico. Y lentamente toca su hombro y acerca su rostro al suyo, Takeru voltea a verla, y ambos quedan frente a frente. Hikari nota la tristeza de su mirada, y luego comienza ha acercarse a sus labios.

– Si me tuviera que ir ¿Estarías dispuesto a continuar sin mí?

Takeru la observa sonrojado y con los ojos llorosos, y haciendo un esfuerzo sobre humano, dice lo que Hikari quería oír.

– Sí.

Entonces Hikari lo besa en los labios. Justo cuando Takeru siente los labios de la chica, una cristalina lágrima recorre su rostro.

En esos instantes, Daisuke sale de la ducha y ve a ambos besándose.

Daisuke no había sentido nada igual nunca en su vida. Esa fría sensación de rechazo, de decepción. Aun a pesar de todo ese tiempo, el aun seguía sintiendo algo por Hikari. Su tristeza aumento al recordar la noche anterior, cuando Hikari le confió sus pesares, cuando se acurruco en el y pasaron un buen rato viendo el cielo estrellado.

El chico no puede soportar esa imagen, y sin que ellos lo noten, se vuelve a encerrar en el baño.


Mar Dagon

– El cosmos se hace cada vez más grande. – Informaba Dagomon al maligno. – Si quiere actuar, tendrá que hacerlo ya.

No hay problema. – le respondía la macabra voz. – Los preparativos están por terminar.

Y atrás suyo, entre la densa neblina, la tamer, Karenina aparece.

Comencemos. – decía el maligno con emoción.


Odaiba

Los tres niños se recuestan en los sillones de la sala he intentan dormir. Takeru es el único que lo logra. Daisuke se encontraba acostado de frente, con los ojos vacios mirando hacia el techo. Hikari se encontraba acostada de lado, dándole la espalda a Daisuke. Ella percibía que el chico estaba despierto.

– Daisuke…

Tras escucharla, el niño muestra en su rostro una profunda tristeza.

– Yo, no quiero ir. – continuaba la chica. – En verdad, no quiero. Pero, quería que comprendieran…

– Para, por favor. – la interrumpía Daisuke. – Estoy fastidiado, y me duele mi brazo, mejor hablemos de esto mañana.

Hikari se levanta y observa el brazo herido del muchacho.

– ¿Y tu vendaje?

– Decidí quitármelo, me estorba mucho. – contestaba cortante.

– Tonto. – decía tras dirigirse al baño. – Así nunca sanara.

El moreno observa como la chica regresa con un botiquín y se acerca a el. Daisuke la mira serio.

– ¿Qué esperas? – preguntaba Hikari.

Sin apartarle la mirada de encima, y mostrando un leve enojo, Daisuke se sienta y le ofrece su brazo herido. Mientras le socorría, el niño alejo su mirada de la chica, al mismo tiempo que sentía como a poco a poco el dolor se aminoraba.

Tras sobar el brazo con ungüentos y vendarlo, Hikari se aleja.

– Ya esta, mañana iremos a que te ponga bien el vendaje.

Daisuke aparta su mirada y se vuelve a acostar. Hikari la mira seria, y justo cuando se disponía a regresar el botiquín a su sitio, logro escuchar unas últimas palabras del chico.

– Gracias.

Hikari asiente, y luego se retira.

Su rostro cambia de repente. Al dar un paso adelante, nuevamente se encontró frente a frente con su tentador. El Tailmon negro le sonrío.

Parte 3:
El Dios de los digimons


3:00 A.M

Sin sentir el cansancio de su mente, Koushiro continúa trabajando con sus movimientos a penas consientes, alterados por todo la cafeína que corría en su sangre. La pequeña pantalla surge en el monitor del susodicho, y nuevamente la imagen del tamer legendario apareció en ella.

¿Aun no? – decía la voz distorsionada e impaciente de Ryo.

– Espera. Ya casi termino.

Tomate unos segundos, y observa esto que entre en una de las murallas.

La imagen de un muro con gravados llenos de vocabulario digital aparece en la pantalla, en el centro, destacaba la imagen de una corona de espinas, misma que tenían los tres chicos tatuada en sus brazos.

– Ya me lo esperaba. – decía sonriendo.

Digno de ti.

Y dicho de esto, se retira, perdiendo contacto con Koushiro nuevamente.

El sonido de la puerta lo distrae, lentamente Yagami Hikari entra con la mirada en blanco. Koushiro la mira por unos instantes y luego continua en lo suyo.

– Hikari… Los chicos están dormidos, ¿verdad? – decía sin parar de teclear. Hikari no respondió. – Si es así, corre a despertarlos, nos vamos en 10 minutos.

La chica sigue sin responder, Koushiro se extraña y voltea a verla.

– ¿Pasa algo?

Koushiro pierde su mirada en Hikari, frunciendo el ceño y concentrándose en su rostro. Un profundo miedo le nace cuando nota que el rostro de Hikari carecía de expresión total. La chica se le acerca, y el retrocede.

– ¿Qué haces? – le pregunto, asustado.

Hikari saca su digivaice D-3 y lo acerca a la pantalla.

– Aun no esta listo, te llevaría a la Dark Area. – decía nervioso. La chica no hace gesto alguno y continúa.

– ¡DETENTE!

Hikari abre la puerta al Mundo Digital, y un resplandor salió del monitor para tragársela.

– ¡NO!

Y cuando el resplandor cesa, Koushiro se incorpora para darse cuenta que Hikari había desaparecido.

– Maldición… – decía mordiéndose el labio.

Presurosos, Daisuke y Takeru entran a la habitación presurosos.

– ¿Qué ha pasado?

– Hikari ha entrado a la Dark Area. – contesto preocupado.

– No puede ser ¿Acaso se ha rendido tan rápido? – decía Daisuke indignado.

– Pronto, tenemos que alcanzarla. – le decía Takeru. Daisuke asiente.

– ¡No van a ningún lado! – ordenaba furioso.

Los dos chicos lo miran atónitos.

– … ¿Quieres que la dejemos ir? – replicaba Daisuke, alterado.

– ¡Ustedes también forman parte de esto!

Los menores escuchan impactados. Koushiro respira hondó para calmarse.

– Esas marcas que tienen en sus brazos, …ya he descubierto la verdad. – les explicaba, despacio. – No son simples tatuajes, son símbolos de sufrimiento.

Ambos niños se miran confundidos.

– Fueron marcados para permitirle hacerlos sufrir… Quien este tentando a Hikari, también lo puede hacer con ustedes.

Los chicos miran fijamente a Koushiro.

– No me importa, no permitiré que se lleve a Hikari. – digo valientemente Takeru. Y apartando a Koushiro, saca su digivaice y sigue a la chica.

– ¡Takeru! – lo llamaba furioso.

– ¡Espera! ¡Yo también voy! – Y Daisuke hace lo mismo.

Tras disolverse el aura que se llevo a Daisuke, Koushiro se levanta con el coraje atravesando su mente.

– Idiotas. – dijo para desquitarse. – Ni siquiera se llevaron sus digi-tamas.

Y antes de que la puerta se cerrara, Koushiro saca su digivaice y se dispone a seguirlos.

Espera.

La imagen de Ryo aparece nuevamente.

Los alcanzaremos luego, creo que encontré algo.

– Pero…

Solo será unos momentos, tienes que ver esto.

Koushiro asiente. Y en segundos termina de descifrar el algoritmo que abría la puerta directa a R'yleh.

– ¡Ya esta! ¡Hora de irse!

– ¡Yo voy contigo!

Koushiro voltea.

– Tailmon. ¿Dónde has estado?

El digimon de Hikari se acerca.

– Cerca de aquí. Lo que pasa es que Hikari me pidió que la dejara sola.

Koushiro frunce el ceño.

– Tonto, es el peor momento para eso ¿sabes?

Tailmon baja la mirada.

– Una vez que estemos ahí, me adelantare para buscar a Hikari.

Koushiro se levanta, y saca su digivaice.

– Me parece bien.

Y justo cuando Koushiro saca su digivaice, ambos son consumidos por una luz resplandeciente que los llevo al mundo digital.


Dark Area, Black Forest

– Así que esta es la zona oscura. – decía Daisuke. – Se siente mucho frio.

El líder de los elegidos mira en sus alrededores en busca de Takeru. El ambiente era un tanto tenebroso. Un enorme busque lleno de arboles muertos, cubierto por una enorme sombra. Apenas y se podía caminar, pues no había ni el mínimo rastro de luz. Daisuke toma su digivaice, y camina lentamente.

No tardo en detenerse de golpe. Bañada en las sombras, una figura femenina se podía distinguir. Unos centímetros mas alta que Daisuke, quizá un año mas grande que el. Piel clara, cabello castaño, cuyo fleco le cubría la mitad de su rostro. Ojos rojizos. Delgada y bien formada. El chico la encontró muy atractiva.

En cuanto la tamer comenzó a acercarse ha el, Daisuke se puso en guardia.

– ¿Quién eres?

La sangre se le subió al rostro cuando ve como la chica comienza a desnudarse.

– ¿Qué haces? – pregunto Daisuke con la boca abierta.

– Tu corazón ha sido traicionado. – dijo con su voz suave. – Pero no te preocupes. No te pierdes de nada.

La chica termina de desnudarse y se acerca a Daisuke. Hipnotizada por su belleza, el chico no puede evitar verla. Una vez que estuvieron frente a frente, Daisuke reacciono y apenado, alejo su mirada de la chica.

– Después de todo. – Continuaba la tamer. – Lo único que buscan los chicos, es esto, ¿no?

Y tras forzarlo a mirarla, lo besa en los labios.


Dark Area. Murallas R'yleh

– Imposible… – decía nervioso Koushiro, casi tartamudeando.

El sudor le humedece la frente cuando termina de leer los manuscritos de R'yleh.

– Por supuesto, ya lo recuerdo todo.

– Realmente es preocupante, ¿no crees? – decía Ryo que estaba a su lado, esta vez cubriendo su rostro con su mascara en forma de águila.

"Ahora todo comienza a tener mas sentido" se decía el tamer, en sus adentros.

– Aun podemos impedirlo. – decía observando seriamente al tamer. – ¡Alcancemos a los chicos!

Ryo asiente.

– Ryo-kun. – gruñía Cyberdramon.

Ambos elegidos voltean presurosos.

Cyberdramon se pone en guardar al ver a la extraña figura que se acercaba. Varón como de 17 años, cuyas ropas era cubiertas por una larga gabardina, de tez pálida, sus ojos eran cubiertos por gafas oscuras, y llamaba la atención el bastón negro del que se apoyaba al caminar.

– Vaya, pero si son las ratas usmeonas.

Ryo da un paso enfrente al mismo tiempo que aparta a Koushiro.

– Mi nombre es Arkham. Soy uno de los tamers quienes se han aleado con los ángeles caídos, me mandaron a destruir este lugar, ustedes saben, por toda la información que guarda. Que estupidez ¿no? Si tan importante es este sitio ¿porque no lo destruyeron antes? –Hablaba en tono arrogante.

Al terminar de dar su monologo, de la nada aparece su digimon justo detrás de el, Morded. Koushiro lo mira impresionado.

– ¡Un ChaosDukemon! – gritaba nervioso. – Entonces, tú eres el tamer que destruyo las ruinas del Subaku Chitai y robo el nuevo digivaice.

Arkham sonríe.

– ¿Qué le hiciste al digivaice?

– Es tonto que lo hayas preguntado. – contesto burlándose, luego, da un largo suspiro. – Bueno, supongo que tendré que matarlos

El ChaosDukemon se acerco, y al apuntar hacia ellos con su lanza, esta comenzó a brillar con un tono intenso.

Flash Bantyo Punch

En apenas décimas de segundo, un centenar de ráfagas de energía con aspecto de cabezas de león brotaron del puño de Mordred y volaron buscando a su presa.

– ¿De donde salen estos tipos? – se preguntaba un fastidiado Ryo. Habilmente, saca su D-Ark y accióna una de sus cartas mas poderosas. – ¡Cambio de carta! … ¡"Escudo de Yggdrasil"!

Un enorme pentágono blanco se pone enfrente de ellos, tras absorber los datos del ataque, estos se regresaron uno a uno a su agresor. Las gafas oscuras de Arkham brillaron cuando ve como los elegidos escapaban volando en Cyberdramon.

El ChaosDukemon rápidamente se abalanza contra ellos y embiste al digimon provocando que los elegidos caigan. Ryo amortigua la caída mientras Koushiro cae sin más.

– No podrá enfrentar a un digimon mega. – le decía Koushiro, dolido.

– No te preocupes, tiene el poder del dispositivo real, no perderá tan fácil. – le respondía mientras observaba la pelea.

Basto con un cabezaso de Cyberdramon para mandar a volar a Mordred.

El ChaosDukemon se levanta al instante.

– Eres fuerte, será un honor pelear contra ti.

Koushiro mira admirado.

– Aun así, deberías de digi-evolucionarlo al nivel mega.

– Si lo hago, significa que tendré que fusionarme con mi digimon, y eso te dejaría a merced de este tipo.

Y justo cuando Ryo termino de hablar, Arkham aparece por detrás y lo embiste con el delgado estoque metálico que ocultaba en su bastón. Ryo lo detiene con un cuchillo dorado que escondía entre sus protectores. Koushiro mira sorprendido.

– Ahora resulta que soy una carga. – se lamentaba.

Arkham sonríe, parecía como si estuviera disfrutando enormemente la pelea. Ryo se extraña cuando ve que su adversario se aleja repentinamente, y en un abrir y cerrar de ojos, saco su extraño digivaice, del cual, salió un rayo de energía roja.

Moviéndose ágilmente, Ryo saca su D-Ark he invoca nuevamente el poderoso escudo.

– ¡Cambio de carta!

Y la energía roja azoto contra el escudo. Una gran explosión se escucho en toda la Dark Area.


Mientras la besaba, Daisuke siente que la chica le toca la entrepierna. En ese preciso momento, la voz de Takeru lo llamaba a lo lejos.

– ¡Daisuke! … ¡¿En donde estas?

La tamer se da cuenta de la cercanía de Takeru, y rápidamente se aparta del chico y se esfuma entre las sombras. Daisuke ve como la hermosa chica desaparece, luego se limpia los labios y mira su mano. Su primer beso había sido más de lo que esperaba, el tonto Takeru no se imagina que el beso de Hikari no se comparaba a esto.

– Daisuke. – le llamaba el rubio por detrás.

El chico tarda en reaccionar, Takeru de inmediato lo nota.

– ¿Estas bien?

– Si, ha sido el viaje a este sitio, es todo. – le mentía.

– Me sentí igual la primera vez que estuve aquí. – decía mientras comenzaban a caminar juntos.

Ambos paran por un momento y miran a sus alrededores.

– Y ahora ¿a donde nos dirigimos?

– Las olas del mar.

Daisuke mira serio a su amigo.

– Hikari debe de estar en el mar de las tinieblas, si nos dejamos guiar por el sonido de las olas del mar, seguramente llegaremos a donde esta ella.

Daisuke asiente. Ambos cierran sus ojos, y agudizan su oído esperando escuchar algo.

Ambos chicos logran percibir las olas del mar en las lejanías.


Hikari mira hipnotizada las olas del mar oscuro. Recostada en la costa, se encierra en su tristeza y en su decisión.

– Al fin he cedido ante el. – se hablaba en voz alta, para aminorar el atormentador ambiente. – Ahora que lo he hecho, ¿Qué pasara conmigo? ¿Qué pasara con todos?

Hikari mira el cielo del la zona oscura, era como ver un precipicio sin fondo, y en el centro, se encontraba una luna color sangre que apenas y lanzaba un brillo tenue.

– Al menos… pude evitar el sufrimiento de todos. – decía justo cuando una cristalina lagrima le escurría en el rostro.

Pobre… te has sacrificado como una santa

Un frio escalofrió le desgarra toda la espalda. Presurosa, se levanta y se da la media vuelta para encontrarse con el maligno.

– … o será, que decidiste venir por que era la decisión mas fácil.

Los brillantes ojos rubí del Tailmon negro fue lo primero que Hikari noto. Estando frente a frente con su mayor adversario.

Escuche tus dudas… como todo ha terminado ya, me será gratificante respondértelas.

Una sonrisa de pura malicia se pinta en la cara del maligno.

– "¿Qué pasara contigo?"… te voy a matar, desde luego.

Hikari baja la mirada.

– "¿Qué pasara con todos?" … una vez que desaparezcas, todo regresara a la nada. La vida terminara.

La chica lo mira asustada.

– ¿A que te refieres?

No hace falta que lo comprendas. – le decía burlándose. – solo siéntete orgullosa, has terminado con el sufrimiento de tu padre, tu madre, tu hermano, tus amigos y todo ser humano y digimon existente.

El miedo invade a la chica. Sin darse cuenta, retrocede un paso, el maligno se burla.

Ya es demasiado tarde para arrepentirse, no hay nada que puedas hacer para cambiar el curso de las cosas. Se acabo, todo termina aquí.

– ¡Hikari!

Lo llamaba la voz de Daisuke a lo lejos.

– ¡No puede ser!

Volteaba Hikari preocupada. Ambos chicos paran de repente.

– Un… ¿Tailmon negro? – se preguntaba Takeru, extrañado.

El maligno los mira con desdén.

Hikari, ¿Creía que habías venido sola?

– ¡Porfavor! ¡No les hagas daño! – suplicaba Hikari, alterada. Sus dos amigos la miran preocupados.

Tonta. – le respondía BlackTailmon. – ¿Cómo no quieres que me encargue de tus reemplazos, cuando vienen tan voluntariamente hacia mi?

El maligno deja salir un gesto de profunda malicia, y cuando lo hace, un campo oscuro encierra ha ambos chicos.

– ¡No! – gritaba la angustiada chica con lagrimas en los ojos.

Delgados hilos de hielo surgen del suelo, y sujetan a ambos chicos con tal brutalidad que es imposible no gritar. Poco a poco, los hilos de hielo estrangulaban sus cuerpos.

– … Mi marca, me quema… – decía Takeru, entre quejidos.

– … la mía también. – confirmaba Daisuke. El chico intenta soportar el dolor, al mismo tiempo que se esfuerza por observar al Tailmon negro quien disfrutaba viéndolos. – ¿Quién es este sujeto?

Hikari siente como su marca en forma de corona de espinas también le ardía, luego hecha sus rodillas al suelo y comienza a llorar con la mirada en el suelo.

– Basta… no hagas esto, ya estoy aquí… ¿no ibas a terminar conmigo?

El maligno sonríe.

¡¿Eso quieres? ¡Humana cobarde! – le gritaba en tono denigrante mientras se acercaba a la chica. – ¡Mírame! ¡¿Eso quieres?

Y justo cuando acababa de burlarse de la elegida, Tailmon se acerca como trueno y le da un poderoso golpe a su contrario, con su anillo mágico brillando a toda intensidad.

BlackTailmon sale volando.

– ¡No te atrevas a tocarla! – gritaba el digimon de la chica, furioso.

– Tailamon… no… aquí ni si quiera puedes digi-evolucionar. – le llamaba su camarada con la cara llorosa.

Por un momento los hilos de hielo disminuyeron su presión, tiempo suficiente para que ambos chicos levantaran su mirada y vean dolidos como el maligno cambiaba a una forma escalofriante. Un encapuchado de estatura media cuyo rostro era cubierto por las sombras, y cuyo cuerpo era tapado por una manta oscura. El temor los invadió a todos cuando unos monstruosos ojos rojos sobresalieron de su rostro, y una macabro y grueso eco, peor que el de Abadodmon, recorría toda la zona oscura cada vez que el hablaba.

Basura… no interfieras.

Y el maligno lanza un resplandor purpura que azota contra el digimon de Hikari, y este cae al instante.

– ¡NO!

Hikari se hecha tras su digimon, y justo cuando lo envuelve entre sus brazos, los hilos de hielo aprietan con mucha mas intensidad ha ambos niños. Sus gritos se escuchaban por todas las lejanías.

– ¡BASTA! ¡YA DEJALOS IR! – gritaba Hikari, histérica.

Esto no es nada. Te enseñare parte del verdadero dolor.

Y tras escuchar su macabra voz, una monstruosa garra sale de la túnica negra del maligno, y la levanta de la cabeza, al mismo tiempo que un aura negra toco la frente de la chica.

Hikari en esos momentos no podía describir las visiones que tenia. Sufrimiento, dolor, hambruna, guerra, muerte, sangre. Cada pecado de la humanidad se reflejaba en crueles actos durante cada visión, incluso los más terribles, aquellos que Hikari jamás se había imaginado.

Cuando termino la visión, El maligno hecho a Hikari al suelo, apenas cuerda, la chica se levanta y continúa llorando. El maligno se acerca lentamente a ella. Hikari voltea a ver a sus amigos, y nota como Takeru yacía desmañado por soportar tanto dolor, mientras Daisuke aun luchaba por soportarlo.

– Yo… no creí que todos sufrieran tanto. – decía entre lagrimas, abrazando con gran afecto a su inconsciente Tailmon.

Sabes lo que tienes que hacer… Hikari. – le decía la macabra voz.

Hikari asiente. Entonces, el maligno crece de tamaño y toma la forma de una esfera de humo negro.

Entonces, ven a mi… y el sufrimiento terminara.

Daisuke levanta su mirada y mira como Hikari se acercaba al maligno.

– Hikari, …porfavor, …no nos abandones. – decía Daisuke, muy débil.

La chica toma a su digimon en brazos, y lentamente se sumerge la oscura esfera.

Todo ha terminado, …he ganado.

Entonces, Hikari sintió poco a poco como su alma abandonaba su cuerpo, y como esta se esfumaba en la oscuridad. Morir era una sensación fría.

Y por unos instantes, cada ciudad, cada, pueblo, cada paisaje, cada humano, cada digimon se fue esfumando en la oscuridad.

Todo regresara a la nada, como debía ser.


Entonces, una luz invadió desde dentro a la chica. Tan poderosa que lleno todo el universo de un blanco brillante. El maligno dejo salir sus monstruosas manos para cubrirse de semejante majestuosidad, y luego sintiendo un gran dolor, se aleja de la chica poco a poco.

¿Quién eres?

Hikari bañada en luz se le acercaba.

– Mi nombre es Yggdrasil. Soy el modelo WIZ900 del ordenador construido para observar la evolución de los digimons.

El maligno verifica seriamente a la chica. No parecía ella misma, …pareciera como si alguien mas hubiera ocupado su cuerpo.

El maligno ríe.

Hemmp… ya veo… tu eres el otro.

– Aquel cadáver putrefacto que se ha manifestado en nuestro mundo.

El maligno lo mira con desdén.

– Tú no perteneces a este mundo. – le hablaba el Dios, atreves de la chica. – ¿Porqué? ¿Por qué has querido manifestarse con los datos digitales?

¡Mira quien habla! ¡Le encargaste este sitio a ENIAC! ¡Ya fueron derrotadas! ¡Tú no tienes derecho a interferir aquí!

La poseída chica le lanzo una mirada de desprecio.

– ¡Tonto! ¡Crees que me puedo quedar con los brazos cruzados después de que corrompiste a la última adepta!

El maligno devuelve la mirada de desprecio.

– Ella es el principal pilar del universo, los datos de quienes resguardamos nuestro mundo se manifiestan a partir de ella y de su emblema, y aun así dices que no puedo interferir.

Tu también lo deseaste alguna vez… quisiste activar el programa que actúa sobre el error Code 401 para asegurar su existencia.

– Mis convicciones han cambiado, tengo un contrato con los humanos: observar su forma de evolucionar, como crean un mundo en el que tanto digimons, como humanos puedan convivir.

Tonto… confías en las peores escorias del universo.

– Ya lo he decidido.

Sabes que esa niña me pertenece.

– Si… por eso la llevare a un sitio donde no puedas alcanzarla.

El maligno estalla en furia.

¡¿QUE DICES?

El Dios de los digimon comienza a brillar más intensamente.

– Me gustaría hacerte pedazos con mis propias manos, pero aquel nuevo poder se manifestó por una razón, solo espero que los niños elegidos sean capaces de controlarlo.

¡LOS HUMANOS NUNCA SERAN CAPACES DE CONTROLAR EL UNO!

– Confió en ellos.

Y lentamente, el cuerpo de la chica se fue esfumando.

¡ESPERA!

Y la luz comenzó a desaparecer, devolviendo la vida al universo y a cada ser existente. Antes de retirarse, el Dios de los digimons envuelve los elegidos que se encontraban en la zona oscura, y para librarlos del peligro, los regresa al Mundo Real. Daisuke, Takeru, Koushiro, Ryo y Monodramon se encontraron a si mismo en la casa de Koushiro.

¡YGGDRASIL!

Y la chica desapareció. La luz también se esfumo. El mar de las tinieblas volvió a recuperar su lúgubre esencia.

Maldito seas…

Decía el maligno, lleno de odio.

No importa… haremos las cosas de la manera mas divertida. Ya veras, maldito, tu esfuerzo habrá sido en vano.

Y un resplandor purpura cae desde el cielo hasta sus manos. Y de lada, surgieron en su mano derecha, el nuevo digivaice, y de su mano izquierda, los datos de la semilla del mal.

No tengo opción, los 4 tamers tendrán de reunirse. – decía el maligno, indignado. – El tercer ángel caído tendrá que manifestarse.


Mundo Real, Odaiba.

El tamer poseído por el espirito de la ira siguió las coordenadas que le envió Dagomon. Tras indagar por túneles y alcantarillas, al fin logro llegar a su objetivo.

"Parece un laboratorio…" pensó Zenaku. Su enorme digimon ni si quiera pudo entrar, y lo aguardaba en la sima del edificio donde se encontraba su tamer.

Zenaku se acerco a una capsula, que era sostenida en el aire por unos cables. Dentro, un Digimon Ángel Artificial estaba en animación suspendida.

–Es un ángel… –dijo Zenaku en voz alta–.¿ Acaso, están creando sus propios Ángeles caídos?

Zenaku prosiguió… Pronto noto algo…

–No posee el poder de un Ángel Caído –dijo–. No es como Abaddonmon o Kazbeelmon. Es un pobre inútil…

Luego, le llamo la atención un extraño brillo. Se acerco ha el y lo tomo. Era una balanza, dorado y brillante, como el sol… La luz se hizo mas intensa, y ante la sorpresa de Zenaku, los envolvió a él y a Dokuro que esperaba en las afueras del enorme edificio.


Dark Area.

Arkham y Karenina por fin se veían las caras. Aunque Karenina no se mostraba interesada en saber quien era el "tipo" que estaba frente a ella, Arkham la miro interesada. De repente, una luz cegadora envolvió el lugar, Arkham la miro de frente, pero Karenina tuvo que cerrar los ojos.

Devilot y Mordred se acercaron. Zenaku y Dokuro se aparecieron de pronto en el Dark Area, frente a ellos. Dokuro los miro, desafiante. Zenaku tan solo susurro:

–¡Que rayos! Volví a este hueco después de haber salido.

De repente, el Dios Blasfemo, Dagomon, sale de entre las profundidades del mar tenebroso.

– Al fin apareces. – le dijo el tamer, susurrándole.

–Así que tú eres Zenaku…–dijo–. Por mucho tiempo, he escuchado hablar de ti… tus poderes no son desconocidos para mi… mas aun, tu procedencia es todo un misterio, Avatar. Me gustaría tener un potente aliado como tu en mi ejercito…

–Soy un Lobo Solitario…

–Puedo darte aquello que mas deseas en este mundo –insistió Dagomon.

Zenaku lo observo interesado.

– Se todo sobre ti.

–Te daré la oportunidad de probar lo que dices… pero cuando me canse de este juego, seguiré mi propio destino…

Y tomando la balanza dorada, se la ofrece a la enorme bestia la cual la pone a levitar en el aire. Una vez que el amo del mar de las tinieblas escondió el objeto, Zenaku voltea para examinar ha ambos tamers

Karenina parecía sin expresión, pero Arkham le sonrió maliciosamente. Zenaku lo observo, serio.

La alianza de las sombras estaba terminada. Cada tamer estaba ahí por distintas razones, pero al fin y al cabo, al servicio de un maligno cuya manifestación a través de los datos del mundo digital era un error devastador, que jamás debió de aparecer.

CONTINUARA…