Capitulo 16:
Revelaciones I, Tamers

Parte 1:
Gritos desesperados


Dark Area, Mar Dagon

Takeru no sabía por cuanto tiempo se había desmayado, el agua helada de la costa rozándole la cabeza fue lo que lo despertó. Justo cuando abrió sus ojos, noto como sus extremidades estaban entumidas y muy adoloridas, su preocupación aumenta cuando nota un leve dolor surgía en su pecho con cada respiración.

Ha penas consciente, el elegido mira a todas partes para ubicarse, el sonido de las olas de mar lo hace reaccionar.

– ¡Hikari!

El chico intentan levantarse presuroso, pero el dolor lo hace tropezar. Nuevamente se vuelve a poner de pie, esta vez sin hacer ningún movimiento que le pese.

Tras caminar por alrededor de diez minutos, el rubio enfoca su mirada en una obscura figura a lo lejos, cuyo cuerpo era opacado por la densa neblina. Conforme fue acercándose, Takeru pudo reconocer de quien se trataba.

– Daisuke…

Con dificultad, apresuro su paso para descubrir ha su líder dándole la espalda, con las rodillas en el suelo y la mirada en blanco.

– Oye… – le llamaba Takeru poniendo su palma en el hombro. – ¿Estas bien?

Daisuke no responde. El rubio mira a sus alrededores.

– ¿Donde esta Hikari?

– Se ha ido. – le contesto con la voz cortada.

Takeru se espanta al oír dichas palabras.

– T-Tenemos… que buscarla. – contestó casi automáticamente.

Daisuke levanta su mirada llena de lágrimas.

– ¡¿No lo entiendes? – le decía con coraje. – ¡Ella acepto ir! ¡No le importo dejarnos a todos librando esta batalla! ¡Se lavo las manos y nos dejo aquí!

– ¡No! – negaba Takeru indignado. – Debe de haber una razón.

– ¡Abre los ojos, Takeru! ¡¿Por qué insistía tanto en saber si nosotros continuaríamos sin ella? ¡¿Por qué entro a la zona obscura sin decir nada?

– ¡Tal vez por que no tenía opción! – contesto gritando, cerrando fuertemente sus ojos.

El moreno no se percato de lo aguda que comenzó a sonar su voz, esta estaba tan llena de ira que por un momento Takeru pensó que no era Daisuke con quien estaba hablando.

– ¡DE CUALQUIER FORMA SE FUE CON EL! ¡DEJANDONOS SUFRIENDO AQUÍ! ¡PRIMERO IORI, LUEGO KEN, MIYAKO Y NOSOTROS SOMOS LOS SIGUIENTES! ¡NO ES MAS QUE UNA EGOISTA! ¡UNA COBARDE!

El líder de los elegidos recibió por sorpresa el tremendo golpe que Takeru le aplico en el rostro al no soporta más sus palabras. Daisuke siente como su cuerpo azota contra el suelo, tras notar que su vista se nublaba y que un terrible cansancio lo hiciera quedar inconsciente.

El rubio se acerca atónito a su amigo, temiendo haberse excedido. Poco a poco comienza a sentir como la fatiga se expandida por todo su cuerpo. Pudo notar como sus rodillas le temblaban antes de que lo traicionaran y lo dejaran caer al suelo.

Lo ultimo que el elegido vio antes de quedar inconsciente, fue una inmensa luz blanca que lo consumía a el y a su amigo.


Odaiba, Japón

Ryo se mira así mismo sorprendido por estar tumbado en el suelo de la habitación de Koushiro. A su lado, Koushiro, Daisuke y Takeru yacían inconscientes.

Al igual que Takeru, lo último que recordaba era aquella luz cegadora consumiendo sus cuerpos. Pero había algo más antes de dicho suceso, algo de lo que estaba seguro que solamente el pudo percibir: una misteriosa voz dándole la pista del próximo movimiento.

Presuroso, se acerca ha los menores quienes parecían estar muy lastimados. Rápidamente toma signos vitales, todos normales. La inspección descubrió en el cuerpo de ambos niños moretones por todos lados.

Antes de despertar a Koushiro, el Tamer llama al servicio de emergencias. Una vez dicha la ubicación y dejando su nombre en el anonimato, Ryo se acerca al pelirrojo y lo mueve con brusquedad.

– ¿Q-Qué pasa? – preguntaba Koushiro torpemente antes de despertar.

– Pronto. Regresemos al mundo digital.

Koushiro se levanta lentamente para luego ver sorprendido a ambos menores desmayados en el suelo.

– No te preocupes por ellos, ya hable al servicio de emergencias. Ahora, vámonos. – le pedía casi en tono autoritario.

Koushiro frunce el ceño.

– ¿Cuál es la razón? En estos momentos lo que deberíamos hacer es vigilar a estos dos. – Koushiro se levanta y mira con determinación a Ryo. – Si lo que leímos en las murallas es cierto, uno de ellos será…

– Ya no podremos hacer nada al respecto, Hikari se ha ido, las cosas sucederán de cualquier forma.

– ¡Si queremos evitar mas muertes no debemos de quedarnos con los brazos cruzados! – replicaba.

– Eso mismo es lo que no vamos hacer. – Respondió el tamer, con calma. – Quedarnos con los brazos cruzados.

El elegido del conocimiento bajo la mirada.

– Uno de ellos sufrirá inmensamente, no puedo permitirlo. – dijo con gran tristeza.

– No podemos evitarlo… pero si prepararnos para la batalla que se avecina.

Koushiro suspira, luego asiente y se acerca al tamer.

– Apresurémonos. Seguramente vendrán policías ha interrogarnos, y no podremos hacer si nos llevan a la delegación.

Ryo se acerca a Monodramon y lo despierta con delicadeza. Una vez que el dragón digimon despertó, este saluda a su tamer con alegría. Luego, ambos miran a Koushiro.

– Creo que se donde oculta Baihumon. – informaba el tamer. – Debe de estar en algún lugar del nuevo continente. Si vamos a verlo, tal vez el pueda respondernos algunas preguntas.

La mente brillante de los elegidos vuelve a suspirar antes de voltear a ver a los menores. Luego, asiente.

Presuroso, va al vestíbulo de su hogar, y deja abierta la puerta para cuando los paramédicos lleguen a socorrer a los niños. Luego, regresa a su habitación donde el tamer con el rostro cubierto con una mascara en forma de águila le aguardaba para adentrarse al Mundo Digital.

– Vámonos.

Y una luz sale del monitor de la computadora para consumir las tres figuras, dejando solos a los dos menores.


5:00 AM

El teléfono sonaba muy insistentemente, lo suficiente para arruinar el sueño que tanto trabajo le había costado conciliar a la señora Hida. La preciosa imagen de aquel ángel le había dejado fascinada, junto con una sensación de tranquilidad, un sentimiento cálido y puro, producto del poder divino. Con su hijo sumergido en un profundo sueño, no había podido deshacerse de todas sus dudas; pero algo era seguro, aquel ángel que vio, de ninguna manera podía representar algo malo, realmente su hijo y sus amigos tenían una misión importante que cumplir, y ella no podía interponerse mas.

Sin poder evitar mostrar pereza, la joven viuda se levanta lentamente y se dirige hacia el teléfono.

– ¿Si?

Una débil voz comienza ha hablar torpemente el japonés.

N-Necesito hablar con u-uno de los niños e-elegidos

La señora noto como detrás de aquella voz, se escondía un aterrorizado joven, lleno de angustia y preocupación. Impactada, la madre se queda muda.

Por favor, no tengo mucho tiempo. – le suplicaba el atormentado joven.

A la viuda le costo trabajo articular la primera palabra.

– Pero el, duerme…

Es de vida o muerte…

Dudándolo mil veces, pero tras recordar la importante misión que su hijo tenía, la madre al fin se decide a darle el teléfono a su hijo. A paso veloz, toma el teléfono inalámbrico y se dirige al cuarto del chico.

El pequeño ciego de inmediato percibe el sonido de la puerta de su cuarto abriéndose con gran cautela.

– ¿Quién es? – pregunta el niño presuroso.

La madre se alivia al notar que su hijo no estaba durmiendo. Se acerca a el, despacio, y le ofrece el teléfono.

– Hijo… aquí hay alguien que busca a un elegido, debe ser extrajero, ya que no habla bien el japonés… dice que es urgente… su voz parece aterrorizada,… no podía negarme.

Iori asiente, y antes de tomar el teléfono se sienta en la cama.

– Soy Hida Iori. – dijo débilmente. – Soy uno de los niños elegidos de Japón ¿En que puedo ayudarte?

M-Me da mucha tranquilidad poder comunicarme contigo. – dijo la aterrorizada voz. El joven a quien pertenecía se esforzaba por guardar la calma, cosa que Iori noto. – Mi nombre es Andrew Laurie, soy uno de los elegidos de Inglaterra. – El británico suspiro antes de continuar. – Tengo que pedirles que derroten al Caos.

– ¿El Caos? – repitió Iori sin comprender lo que el británico quería decirle.

S-Se que u-u-ustedes están pasando por una s-s-situación critica, y que un n-n-nuevo poder se ha manifestado para e-enfrentar a un poderosa a-adversario, pero si no les pedíamos ayuda justo ahora, el resto de todos nosotros p-podríamos morir.

La voz tartamuda del joven y lo intrigante de sus palabras provoca no solo hacían que Iori no pueda entender con claridad, si no también que la angustiante preocupación surja dentro de su pecho.

– Tranquilízate por favor. – pedía Iori amablemente. – Explícame, ¿Quién los esta atacando? ¿Acaso es un ángel caído?

El joven respiro profundamente antes de continuar.

Ellos no tenían nada que ver con esto, hasta que El se alió con ellos, fue cuando t-todos mis c-compañeros fueron asesinados.

– ¿Quién es "El"?

El C-Caos, que se ha unido a los á-ángeles caídos.

Iori quedo intrigado, no sabía de que forma podía hacer reaccionar a aquel muchacho.

Gemidos de sufrimiento, miedo y angustia se expresaron en el débil llanto del joven, lo suficiente profundos como para hacer sentir gran preocupación a Iori.

Ahora que ellos están involucrados, ustedes pueden interferir. P-Por favor, ayúdennos, no quiero morir, no quiero que ella muera… Vengan a Inglaterra, los necesitamos.

Y sin decir mas, el joven británico cortó la llamada, Iori queda con la boca seca.

Impactado, Iori aleja el teléfono de su oído, y pensativo, se lo ofrece a su madre.

– Mamá, por favor… busca el número del celular de Koushiro…


Mundo Digital. Océano Net. 7:00 AM

– Hemos recorrido gran parte de la Isla File con ayuda de WarGreymon y MetalGarurumon. – Informaba Taichi a Koushiro atreves de sus celulares.

– ¿Algún rastro de Miyako?

– …Parece ser que fue vista merodeando por la laguna de los Gekomon, pero hemos permanecido la mayor parte del tiempo buscando ahí, y no la hemos encontrado.

Koushiro baja la mirada.

– Ya veo…

Ciberdramon se encontraba volando a tan solo unos centímetros del inmenso mar azul. En su lomo, Ryo y Koushiro estaban montados con dificultad. La falta de sueño, y todos los problemas que enfrentar le habían provocado una jaqueca al elegido que solamente pudo calmarse tras sentir el aire fresco azotándole en la cara.

Seguiremos buscando, en cuanto sepamos algo te avisaremos.

– Si. – respondía desanimado, para luego escuchar como la llamada se cortaba.

– ¿Cuánto tiempo tardaremos en llegar?

– El continente WWW apenas apareció en esta dimensión, no estoy seguro de que tan lejos este. – Respondía el tamer casi gritando. – Cuando fui en viajes pasados, tardábamos en llegar alrededor de 3 o 4 horas.

Justo cuando Ryo termina de responder, el celular de Koushiro vibra repentinamente, el pelirrojo se sorprende un poco al ver de quien es la llamada.

Tras saludarse mutuamente con gran timidez, y tras escuchar las amables disculpas por llamar tan temprano, Iori comienza a contarle a Koushiro detalle a detalle la acerca de la llamada que recibió recientemente.

– No creí que la situación en Europa fuera tan grave. – responde tras oír las explicaciones del pequeño.

¿Cómo? ¿Ya sabías algo?

– Si. – afirmaba. – Ayer por la noche recibí un correo electrónico de Wallece, al parecer muchos elegidos están siendo asesinados en Europa, las razones nos son desconocidas.

¿Qué vamos ha hacer? – preguntaba el pequeño, intrigado.

– No te preocupes. – respondía exhausto. – Mimi y Sora irán a investigar.

¿Pero ellas? ¿Podrán solas?

– Tampoco te preocupes por eso… – dijo casi sonriendo. – Alguien muy especial las alcanzara haya.


Aeropuerto Internacional de Tokio, Japón

– Conseguir los boletos a última hora si que fue todo un problema. – informaba Mimi a la persona con quien se reuniría en Inglaterra. – Pero para mi no hay imposibles. – termino de decir, soberbia.

Perfecto. Es importante que reunamos cuanto antes información acerca de este sujeto… la próxima batalla esta por comenzar. – le decía la misteriosa voz con la que hablaba por celular.

– Si… eso mismo me dijo Koushiro.

Mimi y Sora se cubren los oídos al escuchar despegar al primer avión. El llamado de la bocina, indicándoles que su vuelo esta por salir, interrumpe la llamada. Ambas chicas se dirigen presurosas a tomar el avión que las llevara a Inglaterra.

Tras terminar de dar algunos detalles, la llamada con Iori finaliza. Pensativo, Koushiro guarda su celular al mismo tiempo que un sentimiento de profunda tristeza y arrepentimiento le desgarraba su pecho. Poco a poco, el doloroso recuerdo de cuando se reencontró con el pequeño, se manifiesta en claras imágenes, lo suficientemente reales como para poder asegurar que estaban ocurriendo en ese preciso momento:

Inicia Flash Back


Taichi prefiere esperar afuera de la habitación. La madre lo mira desdeñosa, al mismo tiempo que le abre la puerta al nervioso Koushiro. Este entra sigilosamente sin poder evitar hacer un leve sonido que provoca agitación en el niño.

¿Mamá?

Hijo… le llamaba tristemente la señora. Aquí esta tu amigo Koushiro.

Iori se levanta con cuidado, y luego se sienta en la parte lateral de la cama. Koushiro se acerca.

Hola. le saludaba Koushiro con la voz cortada. Tu mamá nos dijo que querías vernos.

Si… respondía despacio. ¿Quiero saber como esta mi digimon?

Upamon esta bien. Se apresuro a contestar. Miyako lo esta cuidando.

Porfavor, en cuanto puedas… dile que ya puede devolvérmelo.

Si… por supuesto.

Vacio. Los pocos segundos que transcurrieron después de tan corta conversación, se hicieron eternos para Koushiro. La culpabilidad le mataba por dentro, dicho sentimiento se alimentaba con cada segundo que miraba al pequeño en esas condiciones. Poco a poco comenzó a sudar y sintió como su corazón latía cada vez mas rápido, era tal el sentimiento que si Koushiro no actuaba, probablemente estallaría.

Sorpresivamente, Iori escucha como las rodillas de su amigo caen al suelo, y como sus manos le rozaban sus pies descalzos.

Iori… decía llorando fuertemente. Realmente lo siento.

Koushiro se detiene por unos momentos para dejar salir un leve gemido de llanto y adquirir mas fuerzas para continuar.

¡Fui muy egoísta! ¡No me imagine que sentías cuando te ofrecí el digi-metal!… Yo solo pensaba en que si todo salía bien, todos ustedes sobrevivirían al destino de muerte que les esperaba con el segundo caballo. ¡No pensé cual seria el precio!

El pequeño percibe como las lágrimas de su amigo azotan contra el suelo. Koushiro levanta la mirada para observar al ciego. Sus llantos se interrumpen súbitamente cuando observa el vendaje que le cubría los dañados ojos al pequeño.

No había duda, estaban húmedas. Su teoría se confirma cuando observa las lagrimas fugarse por el vendaje. Iori levanta sus brazos y se los lleva el rostro para intentar secarlas sin mucho excito.

Koushiro, por favor… levántate. – Dijo débilmente.

El pelirrojo no acciona hasta observar como el pequeño se acerca a el y le tiende su mano. Koushiro se apresura a tomarla, para luego volver a ponerse de pie.

Yo no fui lo suficientemente valiente para evitar que esto ocurriera… pero aun así, el precio que pagamos, es insignificante si se compara con lo que ganamos a cambio.


Termina Flash Back

"Lo que ganamos a cambio…" se repetía así mismo Koushiro tras recordar aquel suceso.

– Llegamos mas rápido de lo que esperaba. – Interrumpía Ryo los pensamientos de recuerdos de Koushiro.

El pelirrojo reacciona para mirar al frente. A lo lejos, una enorme costa se podía notar, demacrada y lúgubre.


Odaiba, Japón. 8:30 AM

Era una sensación muy desagradable. Mientras dormía, Daisuke estaba consiente. Debido a su estado, le era imposible mover un solo dedo, la respiración se le dificultaba y la agudización de sus sentidos le permitía percibir de manera exagerada cualquier movimiento o sonido, lo que desencadena un estado de paranoia. Todo esto provocaba el anhelo de "querer despertar" de manera desesperada.

Aquel estado en el cual estamos consientes de que dormimos, es lo que los fisiólogos llaman "Parálisis del sueño", que en épocas antiguas se relacionaba con la visita de fantasmas y espíritus malignos mientras la gente dormía. Las razones de este trastorno no son del todo claras, algunos médicos lo relacionan con el SAOS (Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño), la ingesta exagerada de café o simplemente por situaciones que desencadenen un gran estrés: traumatismos, quemaduras, trabajo excesivo, sorpresas y ataques de ira, por mencionar algunos.

Obviamente, las últimas opciones eran las más probables para Daisuke.

Quizás lo mas desagradable de la "parálisis del sueño" son todos los pensamientos angustiantes que llegan a la mente mientras se esta desconectado del mundo exterior. El desprecio por el último acto de Hikari era todo lo que Daisuke podía pensar en esos momentos.

"Nos dejo aquí, sufriendo mientras libramos la batalla contra los ángeles caídos. No le importamos… simplemente se lavo las manos. Takeru dijo que debía de tener una importante razón… Quisiera saber cual fue"

No podía aguantar más, tenía que despertar, tenia que apartar esa ira y confusión para poder recuperar el control de su sueño. Tras sentir como la terrible sensación recorría todo su pecho, al fin se decide apartar todos esos pensamientos, para concentrarse y poder despertar.

Al fin lo logra. Lanzando un fuerte suspiro, Daisuke abre los ojos bruscamente y comienza a respirar agitadamente.

– Al fin despiertas. – le hablaba una enfadada voz.

El niño voltea para descubrir la figura de su padre mirándole con enojo.

Antes de avocarse a el, el chico se observa a si mismo para descubrirse recostado en una de las camillas del hospital, con vendas cubriéndole su tronco y sus extremidades, y una gaza pegada en rostro, probablemente para cubrir el daño que sufrió tras el puñetazo de Takeru.

El chico al fin se ubica, y tras controlar su respiración, voltea a mirar a su padre con la mirada débil.

– Se que estas cansado, y que ahora no es un buen momento para que escuches como te sermoneo, pero la verdad es que no te mereces ninguna consideración.

El chico aparta su mirada con fastidio.

– Hijo… aléjate de los digimons… aléjate de esos amigos que tienes.

Daisuke medio cierra sus ojos tras sentir como unas cuantas lágrimas le humedecían los ojos.

– No puedo. – le respondió de manera seca.

– Mira el estado en que estas… mira el estado en que están tus amigos. Vas a terminar por matarte si continuas así.

Daisuke reflexiona en las palabras de su padre, y por un momento pensó en abandonar su misión. Pero el líder de los elegidos negó de inmediato, si dijo mil veces estúpido así mismo y se denigro por haber pensado en retirarse. No podía ser un cobarde, no podía negarse a sus amigos, a su digimon… no podía ser, como ella.

– Si llegara a pasar… – dijo lleno de valor. – … Que así sea.

– ¡Tonto! – Estallo en ira. – ¡No se trata nada mas ti! ¡¿Qué hay de nosotros? ¡¿No te has puesto a pensar en todos los problemas que nos estas ocasionando?

– Si no peleamos ocurrirá una catástrofe.

– ¿Cómo lo sabes?

– Si el problema es que no lo crees, no intentare convencerte de nuevo, pruebas ya habido mucho.

– ¡¿Por qué tu? ¡¿Por qué tienes que ser tú? ¡No puedo quedarme con los brazos cruzados mientras te matas!

– No me digas lo mismo que mamá… simplemente, no se metan.

Silencio. Daisuke al fin voltea para ver la vacía expresión de su padre.

– ¿Estas dispuesto a perder a tu familia?

El niño reflexiona con la pregunta, pero sin aparentarlo, nuevamente aleja su mirada de la de su padre.

– ¿Sabes que? … No es tu decisión. Te apartare de esas criaturas aunque no quieras, comenzando con ese huevo que tanto proteges.

– ¿A que te refieres? – pregunta asustado.

– Como te has enajenado, no sabes de las últimas noticas. – El señor mira fijamente al chico antes de seguir hablando. – Investigaciones financiadas por el gobierno han revelado el origen de aquel ángel demoniaco, y con ello la existencia de los digimons, el mundo digital y todo a lo que a ello se refiere.

Daisuke frunce el ceño.

– Están pidiendo la ayuda de quien sea para recolectar información. Me he contactado con ellos, y tras explicarles lo que se, pidieron que les diera el huevo de tu digimon.

La noticia cayo como bomba. Aterrorizado, el niño se quedo con la boca seca, y sus parpados se abrieron tanto que parecía que sus ojos estaban apunto de salirse.

– ¡Cómo te atreves! – dijo casi tartamudeando.

– Vendrán por el en un par de horas. Sea lo que sea la razón de estos sucesos, dejemos que ellos se encarguen, ya no tienes por que pelear mas.

– Padre… no sabes lo que dices. – le dijo su hijo, impactado.

Tras sentir un gran remordimiento, el señor baja mirada al no poder soportar la expresión de su hijo.

– ¿Crees que voy a permitirlo?

Daisuke mueve su cabeza agitado en busca de su digi-tama. Intenta levantarse de un salto, pero se sorprende cuando ve como sus manos estaban atadas a la cama.

– Lo siento, hijo.

Daisuke mira como en su suero, su padre abre una de las llaves que le cerraba el flujo a uno de sus medicamentos. Lentamente, sintió como el calmante le inducia un fuerte sueño.

Y con la maldición en sus labios, Daisuke cae dormido profundamente.

Lejos de la vista de su padre, su hermana, Jun, observa sorprendida los hechos.

Parte 2:
La cazadora


El sonido del reloj comenzaba a ser molesto, a esto se unió el dolor de espalda que el niño comenzaba a experimentar tras estar ya varios días en cama, sin embargo, al menos es esos momentos, prefería estar en su habitación, en profunda soledad, sumergido en sus pensamientos, tratando de ordenarlos para prepararse para las próximas batallas, las cuales, sin duda alguna, estaban muy próximas.

El pequeño se sienta en el respaldo de la cama para aminorar un poco su dolor, luego sujeta al victorioso Upamon quien dormía profundamente en sus brazos, y lo acaricia con ternura.

De la nada, Iori pudo percibir las imágenes que vio cuando su ángel protector se manifestó por segunda ocasión, aunque de manera incompleta. Según lo contado por Koushiro, Miyako había desaparecido tras el ataque de Chimeramon, justo después de eso el pudo reaccionar para salvarle la vida de Ken manifestando a su digimon divino.

– Miyako… ¿Dónde estas? – se cuestionaba preocupado.

Miyako caminaba por unas extrañas zonas pantanosas, la opaca neblina le dificultaba cada paso que daba, las rocas y los charcos eran difíciles de distinguirse, el silencio era casi abrumador, y el húmedo frio le lastimaba la garganta con cada respiración que daba.

¿Dónde estoy? se preguntaba la chica, angustiada. ¿Acaso estaré muerta?

El estado en que estaba la chica, era casi el de un trance. No sabia porque caminaba, no sabia cual era su rumbo, cual era su propósito.

Sin duda, he de estar muerta.

El sonido de las alegres risas hace reaccionar a Miyako. Abriendo bien los ojos, la chica camina rápida y atenta, abriéndose paso entre la densa neblina, y guiándose por las infantiles voces que se oían en las lejanías.

Tras caminar durante unos cuantos caminos, mira sorprendida la imagen de dos pequeños divirtiéndose en un columpio.

¡Mas fuerte, hermano! ¡Más fuerte! pedía alegre una hermosa niña de cabellos castaños.

Miyako observa a quien le cumplía su capricho; un niño con gran parecido a su hermana, de piel clara, cabellos castaños y ojos claros.

Kuree, Karenina, es hora de irnos. – les llamaban una joven pareja.

Ambos niños corren felizmente hacia sus padres. Miyako observa conmovida la escena, de quienes parecían ser la más unida del mundo.

En instantes, Miyako comenzó a ver la corta vida de ambos pequeños, en un abrir y cerrar de ojos noto lo unidos que ambos estaban, nunca peleaban, se cuidaban entre ambos, compartían juguetes, secretos y juegos, nunca necesitaron ningún otro amigo mas que ellos mismos. Su relación era tan perfecta, que por un momento Miyako sintió envida y deseo llevar una relación parecida con sus hermanos.

Pero las cosas cambiaron en aquel día.

Miyako escucha asustada aquella débil voz.

¿Quién eres?

La respuesta nunca fue dada a Miyako, sin darse cuenta nuevamente se enfoco en la vida de los dos pequeños, esta vez, habían ido a una convención de juguetes. La enorme plaza estaba infestada de gente. En un abrir y cerrar de ojos, ambos chicos se apartan de sus padres mientras se entretenían jugando con uno de los nuevos juguetes que las compañías presentaban.

Como hermano responsable, el niño tomo la mano de su hermana y se dispuso a encontrar a sus padres sin éxito. El niño escuchó los gritos de sus padres llamándolos e intentó responder, más al darse cuenta de que ellos no le escuchaban, pidió a su hermana que permaneciera en el sitio donde estaba mientras él subía a una estructura cercana que le permitiría ver la posición de sus padres. Ella accedió y el la dejó ahí esperando. El chico pudo hacer contacto con sus padres, que se apresuraron a llegar con su hijo. Pero, al volver al lugar en donde la niña debería esperar, ella no estaba...

De la nada, la niña desapareció.


Mundo Digital, Isla File.

La humedad que guardaba en sus adentros la oscura cueva que protegía del calor a los dos digimons. A sus pies, la desmayada chica era acomodada en el suelo para luego retirarle el casco que cubría su cabeza, y proseguir a mandarle el mensaje atreves de sus sueños.

Los dos Tepirmon están apunto de lanzarle su técnica especial, pero Miyako frunce el ceño, señal de que esta apunto de despertar.

Un joven cubierto por una gabardina café se acerca de entre las sombras, y pide a los digimons detenerse. Los dos acceden y le abren paso al joven quien se acerca a la chica.

Miyako abre los ojos lentamente, para descubrir un hermoso rostro. Un joven de cabellos castaños, lacios como los de Ken y que le llegaban a los hombros, de piel morena, y ojos claros. Su mirada era peculiarmente amable, pero cansada, lo cual se demostraba por las ojeras que rodeaban sus ojos.

Exaltada, Miyako se levanta y mira a todos lados.

– Tranquila. Estas a salvo. – le hablaba la amable voz.

– ¿Dónde estoy?

– En el mundo digital.

La respuesta pudo comprobarse cuando la chica vio a los dos digimons que acompañaban al joven, y a su ropa que como ya era usual, cambiaba cada vez que entraba al mundo de los digimons.

– ¿Dónde esta Ken?

– El esta vivo que es lo importante, …no se los detalles, apenas y pude salvarte del ataque de Chimeramon.

Miyako respira aliviada, para luego examinar al joven que tenia enfrente. No puede dejar de notar que sus vestimentas son exactamente las mismas que las que potaban Gennai y sus copias.

– Yo… estoy segura que acabo de soñar contigo… ¿Quién eres tu?

– Un digi-human, por así decirlo. Ahora que el traidor ha muerto, yo soy el primero en aparecer para suplantarlo en sus funciones, mi nombre es Kuree.

Miyako se levanta lentamente, mientras notaba seria como el humano digital se presionaba con fuerza su pecho, y respiraba agitadamente.

– ¿Estas bien?

El joven no contesta, en cambio, se acerca la chica

– Elegida Inoe Miyako, me gustaría decir que fui al mundo de los humanos para salvarte, pero la verdad es que eso solo fue una coincidencia… quería ver a alguno de los elegidos, para pedirles un favor.

Miyako frunce el ceño, y luego asiente.

– Como ustedes ya saben, tamers procedentes de otra dimensión se han reunido, también esta por mas decir que fueron los ángeles caídos quienes los han convocado, probablemente para llevar acabo su próximo movimiento… lamento decirte, y que quede claro, que no se mucho al respecto… la razón por la que te traje aquí, aunque seguramente les beneficiara en su lucha, es por mucho egoísta, así que si no quieres escuchar los detalles, te comprenderé.

– Bien… no importa. – decía Miyako sin saber que responder. – De cualquier forma me salvaste, te debo una… además, si cumples la misma función que Gennai tenia antes de traicionarnos, seguramente eres de fiar… te escuchare.

El joven digi-human sonríe débilmente.

– Gracias.

– Entonces, dime Kuree… ¿en que puedo servirte?

La voz del joven comienza a cortarse justo cuando intenta articular las primeras palabras, al mismo tiempo, sus ojos se vieron sumergidos en sus pensamientos conforme bajaba la mirada.

– Es sobre una de los tamers, Karenina Karhia… – dijo al fin. – resulta… que ella es mi hermana.

Miyako lo miro seria.

– Karenina… – se repetía asi misma mientras recordaba el rostro de la niña que vio en su sueño.

– Mi pequeña hermana. – continuo Kuree. – Esta siendo manipulada por aquellos seres diabólicos.

Justo cuando termina de hablar, un ataque de tos asecha al digi-human. Miyako se asusta cuando ve como esta hecha las rodillas al suelo y continúa tosiendo para dejar salir un poco de expectoración sanguinolenta. La chica da unos cuantos pasos hacia el antes de ser teñida.

– No te acerques… estoy bien. – decía tras limpiarse la boca con un pañuelo.

Lentamente, Kuree se levanta y mira fijamente a la elegida.

– Me será difícil contarte todo debido ha estos ataques, por eso le pedí a estos a dos Tapirmon que me ayudaran.

Miyako los observa extrañada.

– Los Tapirmon tienen el poder de controlar los sueños. Son ellos los responsables de lo que viste antes de despertar – Explicaba Kuree tras toser un poco. – Si ves lo ocurrido en un sueño, será más fácil.

– Bien. – dijo Miyako tras tragar saliva, mientras se recostaba en el suelo nuevamente. – Solo tengo que dormir otra vez, ¿verdad?

– No… solo relájate y pon tu mente en blanco… los Tapirmon harán el resto.

Miyako asiente.

"Los gritos desesperados comenzaron a alertar a todos los presentes, mis padres y yo corríamos desesperados en busca de mi hermana, pero nuestros esfuerzos fueron en vano, jamás la encontramos."

Miyako veía tristemente los sucesos ocurridos en aquel día. Su pena se intensifico cuando ve como sin desearlo, la madre le reprocha a su hijo su descuido. La familia que alguna vez lucio perfecta y llena de alegría, ahora estaba sumergida en el dolor y el resentimiento. Kuree fue dañado seriamente por el suceso.

"Sin ninguna habilidad de socialización, jamás logre tener ni un solo amigo y solo lograba extrañar mas mi querida hermana menor. Mis padres me reprochaban mi descuido día a día con su indiferencia, y aunque a veces me sonreían y me daban palabras de aliento, había algo en sus expresiones que me hacía pensar que en el fondo me odiaban por lo sucedido."

Tras escuchar las ultimas palabras de Kuree, los Tepirmon le mostraron a Miyako una imagen del decimo tercero cumpleaños de Kuree. A un año de la muerte de Karenina, las cosas no parecían mejorar. En vez de festejar el cumpleaños de su hijo, ambos padres usaron como excusas su trabajo para así evitar tener la reunión familiar que les haría recordar la falta de su hija, a cambio, le regalarían a su hijo el videojuego mas caro, el cual, sin duda, no pudo llenar el vacio que le dejaba a Kuree la falta del cariño de sus padres.

Miyako vio al chico de trece años, pasando su cumpleaños encerrado en su habitación, llorando todo el tiempo.

"El dolor intenso de un año de culpa me hizo comprender que jamás me reuniría con mi hermana y que mas valía olvidar todo lo que había pasado si quería seguir viviendo. Pero yo era incapaz de olvidar y el dolor se hacía cada vez más intenso.
Poco a poco aprendí a controlar mi dolor y tras un año más, me volví indiferente a toda clase de sentimientos."

Miyako vio la triste vida de Kuree pasar muy rápido. Enajenado con los videojuesgos, el chico pudo refugiarse en aquellos paisajes fantásticos que los juegos RPG le mostraban en pantalla. Así, al enajenarse con esos paisajes ficticios, Kuree pudo sobrevivir un año más hasta cumplir los 15 años.

"Ver esos paisajes, me hacia olvidar, me hacían dejar de pensar, hacían que el dolor se valla. En mi interior, deseaba con todas mis fuerzas adentrarme en esos paisajes y vivirlos en carne propia, caminar por ellos durante lo me que me restara de vida."

Miyako observa los ojos enajenadas del chico mientras se sumergía en su mundo hecho de los paisajes fantásticos de los videojuegos.

"En el año siguiente, me sentí invadido de señales que me comenzaban a causar un sentimiento de paranoia. Veía el nombre de mi hermana en todas partes. Un día, navegando en Internet, recibí un mensaje totalmente vacío...más al pasar unos segundos, este se empezó a llenar con la palabra "Karenina" una tras otra.
Recuerdo colapsar en ese instante y con un grito de desesperación, me desmaye..."

Kuree despertó en el Mar de las Tinieblas, perturbado pero indiferente. El lugar le parecía misteriosamente familiar. Kuree miró al grisáceo mar y no pudo evitar el recordar aquellas infantiles excursiones a la playa, con su familia...con su hermana...y por eso lo odió.

Kuree vagó por horas caminando a la orilla del mar, sin embargo parecía caminar en círculos, y en realidad, no le importaba. Era un lugar perfecto para dejarse llevar por su soledad y caminar en aquel nuevo paisaje.

Tú...eres como yo... dijo una voz a la espalda de Kuree.

Vete...solo quiero caminar... exclamó el joven echando a andar nuevamente y sin siquiera mirar a su interlocutor.

Varios minutos después, Kuree dio media vuelta.

Te dije que te fueras.

Un DemiDevimon le había estado siguiendo desde hacía horas. Kuree lo sabía, pero tenía la esperanza de que se cansara y se largara.

Pero no tengo a donde ir. Dijo el pequeño digimon. Además, yo sé como sacarte de este sitio.

¿Y a donde me llevarías? ¿A casa? Nunca volveré a ese sitio.

No, te llevaría al Mundo Digital, y ahí podrías caminar por paisajes más vastos y claros.

Kuree notó que aquel Digimon sabía más de él de lo que creía. Los paisajes relajaban a Kuree, haciéndole olvidar su vida y devolviéndole una felicidad "animal".

– ¿Y que quieres a cambio? – Preguntó Kuree.
Nada... solo tu compañía... alguien con quien caminar a su lado.

Es un trato, entonces, siempre que camines en silencio.

El DemiDevimon se elevó usando sus alas a la altura del cuerpo de Kuree y le extendió una de sus patas. El chico respondió al gesto, tomando con su mano la pata del misterioso digimon. En lo profundo de su corazón, Kuree había querido un compañero de caminata desde hacía tiempo. Pero los humanos no paraban de hablar, aún cuando no tenían nada que decir.

Una luz grisácea se creó entre las extremidades enlazadas de los dos seres. Cuando Kuree soltó la pata del Digimon, en su mano había aparecido un extraño dispositivo de colores Gris y Azul.

¿Que es esto?

Es el símbolo de nuestro pacto. Ahora eres un Tamer y yo soy tu compañero. Explicó el DemiDevimon. – Ahora, levanta ese D-Ark y podrás abrir la puerta al Mundo Digital.

Kuree obedeció. Una luz grisácea se emitió desde el DArk, mas se extinguió al instante.

¡Me has engañado!

No. Respondió asustado el digimon. – Es solo que he olvidado algo.

Dime que es... o ¡lárgate

El DemiDevimon se dirigió volando al mar.

Tu corazón esta lleno de oscuridad. El D-Ark es un instrumento de luz. Habrá que tornar la luz, oscuridad. Ven, y sumerge tu D-Ark en este Mar de la Tinieblas.

Kuree, dudó un instante, después, obedeció.

La imagen del D-Ark se disolvió entre las olas marinas, volviéndose borrosa y reapareciendo segundos después, pero cambiado. En la base del dispositivo, ahora se erguía una hoja, una navaja de un agudo filo.

D-Slasher. – Balbuceó Kuree al reconocer, de cierta manera, el oscuro dispositivo.

Es hora. Dijo DemiDevimon

Si. – Pronunció Kuree, mientras observaba brillar en una luz oscura su nueva adquisición

El Tamer, tomó el D-Slasher en su mano derecha como si de una daga se tratara, e hizo un ademán, como si quisiera cortar el aire. Frente a el, apareció una rajadura dimensional que se abrió poco a poco hasta formar un portal, por el cual atravesarían él y su recién adquirido digimon.

"Una vez en el Mundo Digital, siguí vagando con mi sola presencia y la de mi compañero DemiDevimon. En varias ocasiones me atravesé en el camino de digimon salvajes que no gustaban de la presencia humana y fuí atacado. Pero cada vez, DemiDevimon estaba ahí para defenderlo. Entonces, aprendí el verdadero uso del D-Slasher. La primera vez que la usé fue en contra de un Monochromon. El digimon dinosaurio atacó tan fuertemente a DemiDevimon que este ya no podía defenderse. Fue entoces cuando tomé la D-Slasher como una daga y trepe en el lomo del Monochromon. Después, le clavé la punta afilada en su cuello. Monochromon se retorció de dolor mientras sus datos eran absorbidos por el maligno digivaice."

Miyako observo como los datos obtenidos alimentaron a DemiDevimon que en ese momento evolucionó en Soulmon.

"Varias batallas después, Soulmon habría evolucionado en el Dios de la Muerte: Phantomon, con quien continuaría vagando por el Mundo Digital, derrotando digimon estorbosos o ruidosos. A los Tamers que osaran en detenerme de mi caminar, los enfrentaría y muy pocos de los digimon se salvarían de ser absorbidos por el D-Slasher. Sin embrago, yo aún valoraba la vida humana y jamás asesiné a ningún humano."

Y así siguió por semanas, Miyako vio a Kuree llevando su solitaria vida, parando solo para recoger comida que robaba o tomaba directamente de los arbustos y árboles, y seguía caminando aún mientras la consumía.

"El tiempo paso. Y en un abrir y cerrar de ojos ocurrió aquel monstruoso día. Mi decimo quinto aniversario."

Miyako reconoció la ciudad industrial de la Isla File. Fue en ese lugar donde Kuree se reencontró con su hermana. Una chica de vestimenta negra, con cabellos castaños y un mechón cubriéndole la mitad de su hermoso rostro tez clara.

Hermana...– balbuceó Kuree al reconocer a la chica

Veo que aún me recuerdas, "hermanito" – respondió la chica con voz fría – me alegro que así sea... ¡porque así sabrás quién te asesinó!

Ella tomó su D-Slasher como daga y se abalanzó en contra del joven Tamer. Phantomon apresuró su guadaña y detuvo el ataque.

– ¡Tú Traidor! – Gritó un horrendo Mephismon al Phantomon que acompañaba a Kuree – escapaste usando a este humano que tanto trabajo nos costó traer aquí.

– Yo deseaba escapar...y él también... ¿está mal querer ser libre?...– respondió el Phantomon.

Devilot se apresuró a atacar a Phantomon usando su "Night of Fire". La batalla entre Digimon comenzó.

– Hermana... ¿porque haces esto? – lloraba Kuree.

Tu me abandonaste...por años te estuve esperando pero nunca viniste por mí...he sufrido mucho por tu culpa, hermano, y ahora ¡yo te haré sufrir!

Con un rápido movimiento instintivo, Kuree se acomodó el D-Slasher en la mano y logró defenderse del ataque de su hermana.

¡Nina! ¡No te abandoné! Yo...te busqué... ¡pero nunca te encontré!

¡Mientes, Kuree!

Las navajas de los dos digivaices malignos chocaron una y otra vez.

¡Kuree! ¡Dame los datos que has absorbido en las batallas!

Pero… – le contestaba con dificultad a su Phantomon, mientras desvía otro ataque directo de su hermana.

¡Rápido! ¡Si no lo haces, nos mataran a ambos!

Kuree levanto su digivaice hacia su compañero. Los datos del D-Slaher salieron a una velocidad de trueno y se dirigieron hacia el digimon de Kuree, para dar origen a una forma variante de Phantomon. MetalPhantomon hizo su aparición.

Pronto Mephismon cayó, malherido por la Guadaña que MetalPhantomon portaba.

Al ver esto, Karenina comprendió que jamás podría derrotar a su hermano si seguía atacando de esa manera así que fingió desistir, tirándose de rodillas al suelo y haciendo a un lado su D-Slasher.

Hermano...te extrañe...– dijo ella, con una voz suave...

Kuree bajó la guardia y corrió a abrazarla. Él sentía su corazón latir nuevamente después de mucho tiempo. Pero ella no era sincera, y aprovechando la posición de su hermano, tomó rápidamente su D-Slasher y atravesó por la espalda el cuerpo de su hermano con la navaja, hasta incrustar la punta de esta en el propio pecho de ella...

– Hermana...– exclamó Kuree con su último suspiro. Phantomon se apresuró a llegar donde su Tamer yacía muerto mientras. Mephismon se levantaba lentamente.

Kuree...Kuree...– le llamaba MetalPhantomon mientras intentaba despertar a su tamer sacudiéndolo.

El digimon de Kuree recibió una descarga de truenos por de parte de Mephismon, que lo dejó herido en el suelo y a merced del terrible D-Slasher de Karenina.

Kuree ésta muerto, igual que tu…

Entonces, la chica clavó el maligno instrumento en el cuerpo del fantasmagórico del digimon, absorbiendo sus datos.

... e igual que yo...– dijo en voz baja mientras se reincorporaba.

Miyako ve aterrada la sangrienta escena. Confundida, se acerca llorando hacia la imagen de la malvada asesina. De alguna forma tenia que pagar por ser tan injusta, por cometer aquel crimen tan atroz. Pero cuando al fin llega con ella, se impresiona como su imagen atravesaba su cuerpo sin más.

Miyako voltea y mira alejarse a la asesina, mientras la voz de Kuree se escuchaba en su mente.

"En esos momentos, con la ayuda del los datos de MetalPhamtomon, Mephismon digievoluciono a Beelzebumon, el señor de la gula. El corazón de Karenina perdió todo propósito en ese instante. Me había asesinado, a mi… su propio hermano, pero antes de morir, vi en su mirada, que al ya no tener propósito ni objeto, se había asesinado a sí misma"

Miyako despierta de un suspiro.

El Joven comienza a toser nuevamente,… Miyako lo mira preocupada.

–… Yo… no se porque estoy aquí. No sabia si en verdad era Kuree, o solo un conjunto de datos, con su apariencia, y sus recuerdos

El digi-human comienza a toser más intensamente, pero forzándose a si mismo se controla y continúa diciéndole mas detalles a la muchacha.

– No sabía si en verdad era Kuree, hasta que vi esto…

El muchacho se quita la gabardina para descubrir su delgado tronco. Miyako mira impactada la horrible cicatriz de la navaja que había sido enterrada en su torax.

– Cada vez que la recuerdo… esta cicatriz me arde.

El muchacho se cubre y nuevamente se dirige a la elegida.

– Es una Tamer poderosa, pero se que ustedes los niños elegidos a quienes se les confía el nuevo poder la ayudaran – el joven levanta su mirada… –por favor, ayúdala, esta apunto de cometer algo terrible, hazle abrir los ojos, regrésala al lado del bien… prométemelo…

– ¡¿Como quieres que la ayude después de lo que te hizo? – grito Miyako inoportunamente como era de costumbre. Kuree la observa un poco sorprendido.

– Ella… – dijo Kuree, despacio. – no era Karenina. En su mirada, en su forma de ser… estoy seguro que no era ella misma, si no algún demonio que la había poseído… estoy seguro.

Miyako cambia su expresión al ver como Kuree cubre su rostro y deja sacar un leve llanto. El corazón se le desgarra cuando ve como una cristalina lágrima le escurría en su rostro. Arrepentida, la chica se acerca a consolar al joven.

– Prometo ayudar a tu hermana… – decía Miyako con ternura

El digi-human se voltea a sonreírle a la elegida, Miyako distingue en sus ojos llenos de sufrimiento una gran soledad.

Parte 3:
El próximo traidor y las cuatro armas de los abismos


– ¿Adonde me llevas? – preguntaba Miyako a Kuree mientras lo seguía por detrás.

Aunque ya estaban muy cerca de la sima de la montaña Mugent, el camino era muy rocoso, lo cual le molestaba. Atrás de ambos, los Tepirmon les escoltaban.

– Quiero darte una última prueba de la veracidad de mis palabras. – le respondía con dificultad Kuree.

No tardaron mucho en llegar al pico del monte. Miyako observa atenta una construcción en forma de templo griego.

– Es aquí.

Mundo Digital, Continente WWW


El nuevo continente dejo mucho que desear a Koushiro. Lúgubre y oscuro, como un desierto muerto en plena noche. A diferencia del mar de las tinieblas, en esas nuevas tierras se podía observar el cielo estrellado.

Ryo baja de su digimon de un salta, y comienza y mirar a su alrededor.

– No debe de estar muy lejos de aquí.

Un rugido se deja escuchar en las lejanías, seguido por una leve explosión. Koushiro baja presuroso, y seguí a Ryo quien corrió a ver lo ocurrido.

Entonces, los tres ven la batalla. Varios Digimon se estaban conglomerando, tratando de destruir a un MasterV-Dramon*. Este, ataco con su Hammer Punch a un Meramon que estaba allí, enviándolo contra las rocas, choque que lo mato en el acto.

– ¡Traidores!–. Decía–. ¿Que acaso no tienen respeto por su Dios?

– ¡Ese Dios es nada! – Grito un Sorcerymon–. Nosotros queremos el poder de la evolución

– ¡Evolución! Solo los más fuertes sobrevivirán – agrego un Greymon.

– Si, ¡solo los mas fuertes! – repitió un Alraumon.

Entonces lo volvieron a embestir. Pero esta vez, una garra oscura atrapo al Sorcerymon y a la Alraumon y los cargo hacia el cielo, donde los destrozo. Ciberdramon derrota a ambos, mientras Ryo y Koushiro se acercan al MasterV-Dramon.

– Ryo-kun. – Saludaba el dragón digimon al tamer. El niño se quita su mascara justo cuando el guardián menciona su nombre.

El Greymon que los asechaba sale corriendo al ver como sus compañeros fueron derrotados. Ambos chicos lo miran alejarse.

– Cuanto tiempo sin vernos. – dijo al fin Ryo sin voltear a ver al Digimon. – El esta aquí, ¿Cierto?

– Si… los ha estado esperando. Por favor, entren.

Koushiro mira confundido al tamer. Ryo pasa a su lado indiferente, seguido de Ciberdramon. El pelirrojo reacciona en instantes y de inmediato se les une para entrar a las ruinas que el guardián tanto defendía.

Los 4 entraron. Allí, las estatuas de los 4 soberanos, algo agrietadas, se erguían orgullosamente. Ambos elegidos se paralizan al ver lo que sus ojos les estaban mostrando. MasterV-Dramon apretó los dientes… impotente.

– Veo que para poder adaptarte a este mundo, tuviste que rejuvenecer algunos años, Ryo-kun. – Dijo agonizante Baihumon, al ver el infantil rostro y la estarura de Ryo.

– No me molesta, …volver a tener 10 años tiene sus ventajas. – le respondía el tamer.

– Es imposible. – Expreso Koushiro, horrorizado. – No puedo creerlo… el más poderoso de los soberanos ¿en estas condiciones?

– Es por eso que esos digimon estaban aquí… – dijo MasterV-Dramon, al ver la expresión del elegido–. Ahora que mi Lord Baihumon esta indefenso, ellos planeaban robarle sus Digicores Sagrados*, y así obtener la evolución definitiva.

– Je je – rió suavemente Baihumon—. Puede que estas heridas sean graves… y duren mucho tiempo en sanar… pero soy inmortal, así que no moriré.

– Sin embargo sigo sin creerlo, …esos Ángeles.– Koushiro crujió los dientes.

– Nosotros, los Soberanos, fallamos en nuestra propósito. Este era nuestro sector, XuanWumon… Quinglongmon… Zhuqiaomon… al no poseer mi don del "Vajra", no eran inmortales… yo si apenas sobreviví…

– Baihumon-sama. – se acercaba Ryo. – Yagami Hikari, la elegida de la luz…

– Lo se. – interrumbio la bestia sagrada. – Los designios de mi Lord Yggdrasil se cumplieron aun aquí.

– Yo… aun no lo entiendo… ¿Por qué ha Hikari? – pregunto nervioso Koushiro.

– Durante tiempo, Yggdrasil busco la manera de intervenir en este sector, así que eligió a unos cuantos niños para ser su agente. El poder de nuestro Dios llegaba a este mundo atreves de Yagami Hikari. Ella es, …la ultima adepta de la luz.

– Entonces. – Decía pensativo Koushiro mientras llevaba su índice a su barbilla. – Ese poder serviría para dar equilibrio a este mundo.

– Así es. El maligno que la asecha sabe de este último hecho, por eso insistía en corromperla para así romper el equilibrio y acabar con este mundo.

– Aun así, si hay otros planos como sabemos, el maligno no podría cumplir su objetivo con solo apoderarse de Hikari, es decir… las murallas R'yleh dicen que los ángeles caídos acabarían con todas las dimensiones, Hikari solamente interviene aquí.

– Mentira. – le contradijo Ryo. – Ya escuchaste a Baihumon-sama, ella es la última adepta, quiere decir que el resto ya han desaparecido, por tal razón Hikari debe de cumplir un rol muy importante en todas las dimensiones. Sí se apoderaban de ella, se apoderaban de todo.

Koushiro suspira.

– Al menos esta a salvo, no tenemos que preocuparnos por ella en estos momentos.

La mente brillante de los elegidos se acerca al gigantesco digimon.

– Baihumon-sama, el próximo movimiento de los ángeles caídos es lo que nos preocupa. – explicaba preocupado. – Tres tamers han penetrado a este plano, queda claro que están del lado de los ángeles caídos, pero no sabemos que piensan hacer con las cuatro armas que están reuniendo.

– Las cuatro armas de los abismos son de reciente aparición, así como los ángeles caídos; no se con exactitud lo que planean, pero creo tener una idea… sin embargo, para poder explicarla, les tendré que revelar un secreto ocultado desde épocas ancestrales.

Ambos chicos lo miraron interesados.

– Es cierto que nosotras las cuatro bestias sagradas mantenemos el equilibrio en este mundo, pero el tiempo no perdona y envejecemos. Para recuperar nuestra fuerza, cada era nos reunimos y nos fusionamos en una sola bestia, dejando desprotegido al Mundo Digital. Para evitar que ocurran catástrofes, a cambio de la mitad de nuestro poder, construimos 4 pilares capaces de sostener nuestro plano y así evitar que nuestra dimensión colapse en el plazo que no estamos presentes.

Koushiro no puede evitar abrir su boca por la sorpresa.

– Dentro de esos pilares se encuentra nuestro digi-soul, con la mitad de nuestra fuerza, son esos digi-soul los que sostienen nuestro plano en estos momentos. – continuaba Baihumon.

– Entonces, los tamers tienen planeado ir a cada templo sagrado para destruir los pilares y el digi-soul de las bestias sagradas. – deducía Koushiro.

– Es probable, pero no me puedo imaginar destruyendo nuestros pilares, son impenetrables, y no se si esas cuatro armas sean capaces de hacer tal cosa.

– Hay algo que estamos pasando por alto. – interrumpía Ryo. – Existió un digimon capaz de romper planos dimensionales a su antojo, saben a quien me refiero…

– ¡Millienmon!

Ryo asiente.

– Ahora ya nos podemos dar una idea para que tomaron de Ken los datos de la semilla del mal .

– Todo encaja. – Dijo Koushiro, pensativo. – Baihumon-sama, aun falta ver un asunto mas.

– Creo que ya ha sido suficiente. – interrumpía MasterV-Dramon. – Baihumon-sama necesita descansar.

– No… este bien… déjalo continuar.

Koushiro agradece.

– Descubrimos que el maligno que asechaba a Hikari, ira tras uno de los elegidos para portar el poder divino. – decía con preocupación. – Los escritos en las murallas R'yhlen fueron explícitos, pero…

– Temo que en ese asunto no se mas que ustedes. – le interrumpía el digimon sagrado.

Koushiro aprieta su puño impotente.

– Ya no hay duda… para poder destruir los pilares necesitarían a alguien de este mismo plano…– continuo Baihumon. – …uno de los elegidos nos traicionara.

Aunque ya tenían una idea del hecho, todos en las ruinas no pueden evitar impactarse por la noticia.

– …La marca que esos 3 elegidos tienen en su brazo, le concede al maligno el permiso para corromperlos, y con la adepta a salvo, solo quedan dos posibles candidatos.

– Daisuke y Takeru… – murmuro Koushiro con un gran vacio en su pecho.

"¿Quién de los dos será?"


Mar Dagon.

El demonio del mar de las tinieblas, Dagomon, meditaba en las profundidades de las oscuras aguas. Su mente se mantenía en blanco, sus sentidos alertas a cualquier anomalía que pudiera salir mal en el proceso.

El final se acerca… puedo sentirlo…

Y un zumbido se escucha por todo el mar Dagon. Gruñidos espantosos y gritos se escuchaban recorrían cada rincón de la terrorífica plaza.

Todo quedo en calma cuando un abismo inmenso se formo en las profundidades del océano, y de este, un rayo purpura salta a la superficie. Dagomon asciende de las oscuras aguas, para ver interesado el resultado del proceso.

"El es la criatura mas despiadada y violenta de todo el universo, la maldad pura al fin se a manifestado" decía Dagomon en su mente.

Y de repente, el maligno aparece justo detrás de el.

Y, ¿Cómo va nuestro amigo? — le decía a Dagomon.

— Esta muy inquieto, su materialización lo dejo muy agobiado…

Un nuevo rugido hace temblar toda la zona. El encapuchado de oscuras vestimentas se dirige a Dagomon, una gran sonrisa se formo en sus labios. La voz siniestra resuena en los oídos del enorme digimon.

Libéralo…

— ¿Qué?... pero Mi Lord, todavía no se presenta el Tamer que es capaz de controlarlo.

El extraño ser saca el digivaice del ultimo poder de entre sus mangas, luego sonríe.

Qué el valla a buscarlo.

CONTINUARA…


Pre-reading.

Daisuke y Takeru son envueltos en la oscuridad absoluta, esta vez, uno de los dos es el nuevo objetivo del maligno. Eventos trágicos ocurren mientras un monstruo infernal se esconde en las sombras en busca de su domador. La muerte envuelve la vida del niño en un abrir y cerrar al mismo tiempo que el mal sembrado en su corazón comienza a crecer desde sus adentros. Con una lagrima azotando en el suelo, el niño decide traicionar sus ideales y promete acabar con el sufrimiento. En un ataque de tristeza, permite que las tinieblas lo envuelvan mientras el maligno se refugia en su mente.

En los próximos capítulos: la maldad corromperá al digivaice.


Saludos.

Me es grato presentar este me decimo sexto capitulo. La primera parte de la serie revelaciones. Espero que con este capitulo algunas cosas que aparentaban ser incoherentes al fin tomen sentido.

Agradezco a Painalli Tlahuilli y a Umi-lizs5 por, como siempre, alentarme con sus comentarios (Aun sigo esperando la continuación de sus historias). No me olvido de quien dejo review anónimo.

Y pues nos acercamos cada más a la parte clímax de saga de los Tamers. Por tal razón, tengo que dar un aviso importante, y es que tardare mucho en dar publicar el próximo capitulo. Lo que pasa es que quiero desarrollar bien la historia de quien traicionara a sus amigos. Tiempo para escribir lo tengo, aun entrando a clases, el problema es que desarrollar la historia será un poco complicado. Además, aun tengo la esperanza de recibir mas reviews en lo que preparo el siguiente capitulo.

Les pido paciencia para el próximo capitulo, el cual estará listo en aproximadamente dos meses. Sigan leyendo, les prometo que valdrá la pena. Si tienen alguna duda sobre lo escrito hasta ahora, no hay mejor momento para hacérmela saber, y de ser así, prometo contestarla a la brevedad.

Nos leemos.