Uff… ha pasado muchísimo tiempo, pero hoy oficialmente el poder divino continua Aprovecho para hacer algunas aclaraciones.

Hace tiempo, me llego un correo de un usuario anónimo preguntándome sobre una publicación con el mismo nombre en la extinta web "SJ Heaven" Pues bueno, como ya lo había mencionado antes, la historia que estoy publicando aquí es una re-edición de la original. Son muchas cosas las que han cambiado, por lo que no les recomiendo leer la edición pasada.

Respecto a la publicación de los próximos capítulos. El hecho de que esta haya tardado 7 largos meses, no significa que vaya a tardar lo mismo en publicar los siguientes. De hecho las batallas contra los tamers ya están escritas, solo me hace falta desarrollar un poco mas la historia. Por eso no esperen que lo próximos capítulos tarde en ser publicados.

Saludos.

Capitulo 17:
El pecado original
原罪

Prologo:


1 de Agosto del 2004, 6:00 PM

Mar Dagon

Jamás había ocurrido un evento que rompiera con el aterrador silencio de la zona oscura. Las aguas del terrorífico mar levantaban enormes olas que azotaban con brusquedad sobre las costas, truenos y centellas se movilizaban alrededor del endemoniado círculo donde había nacido un digimon tan aterrador que hasta los más fuertes le temieron al instante. Por tan brutal poder, las dimensiones se desfasaban a su alrededor, y parte de los digimon que vivían en la Dark Area eran arrastrados ha otros mundos desconocidos.

Alrededor del endemoniado círculo, un centenar de SkullSatamon sujetaban con dificultad las gruesas cadenas que contenían a la enorme bestia. Algunos eran arrastrados hacia el para luego ser devorados por su enorme hocico del cual emanaba sangre.

¡Esto es más de lo que podemos! – Le gritaba el digimon a su compañero SkullSatamon.

Tan pronto como termino de hablar, la enorme bestia lanzo un monstruoso rugido que hizo temblar las tierras de dicha zona.

De pronto, un resplandor purpura callo sobre la gigantesca bestia la cual dejo su alboroto justo cuando aquella energía toco su cuerpo. Los SkullSatamon soltaron las cadenas y se postraron en el suelo mientras veían descender del negro cielo al encapuchado de ropajes oscuros, bañado en aquella luz purpura que logro domar a la enorme bestia.

Y lentamente, la bestia comienza a tomar una forma un poco mas humana, casi igual que la que Genai y el maligno aparentaba con sus oscuras vestimentas. Es así como una pequeña figura apareció envuelta en oscuros atuendos, con el rostro cubierto, postrado en suelo.

El dolor al fin a terminado… bienvenido a este nuevo mundo, hermano… – decía el maligno al recién nacido, quien levanto un infantil rostro. Solo el maligno fue capaz de resistir a tan maléfica facie, aquellos SkullSatamons que la vieron, murieron al instante.

Mmmm… – lo miraba el maligno interesado. – no encuentro razón por la cual escogiste esa forma… ¿Qué es lo que quieres?

El recién nacido hablo en un idioma que solamente el maligno podía entender.

Ya veo… después de todo, eres mitad digimon.

Un pequeño circulo se abrió en el suelo, el recién nacido sintió como lentamente era consumido por los abismos, y sin poner resistencia lo miro desafiante y se adentro a ellos.

No resultaste ser muy diferente a Genai. Pero para que tengas un tamer, necesito buscar a alguien tan fuerte como para que pueda controlar ese gran poder tuyo.

Termina Flash Back

El maligno termina de recordar aquel suceso que tanto le divertía. Ahora, justo enfrente de sus ojos, la bestia se había manifestado nuevamente, esperando que su igual le haya cumplido su mayor deseo.

– Entonces… ¿lo dejaras ir al mundo de los humanos? – le preguntaba Dagomon al encapuchado, apareciendo sorpresivamente detrás de el.

Los poderes del tercer ángel caído, aunque sorprendentes, son muy inestables. Consciente de ello, busca un tamer que pueda controlarlos. – responde el maligno de manera cruda.

– No creo que sea nada más por eso. – le replicaba Dagomon. – Si es como todo los demás digimons, tal vez busque explotar al máximo sus capacidades con un tamer.

Ehm… – expresaba mientras volteaba a ver al digimon marino. – Si eso ocurriera, ha este mundo no le quedaría mucho tiempo.

– De cualquier forma, si lo dejas ir en ese estado, causara un gran alboroto. Apuesto a que los humanos enloquecerán.

El maligno sonríe.

Es la mejor forma que tengo para acercarme a ese niño con tan poco tiempo disponible.

Entonces el encapuchado se acerca a la bestia y de entre sus ropajes saca el digivaice del poder divino.

¡Hermano! ¡He encontrado el tamer adecuado para ti!

Y la bestia siente el tremendo poder que el Uno emanaba atreves del nuevo digivaice. Interesado, se transforma en una sombra y penetra al mundo de los humanos con el fin de encontrar al poseedor de dicho poder.


Odaiba, El interludio.

Hikari (narrando): La vida agitada de los ciudadanos no se detenía a pesar de todo el escándalo que los medios hacían por los últimos sucesos. El mas el reciente, el ataque de DeathXDoruGamon, liderado por el tamer Zenaku, había traído consigo la destrucción de edificios y algunas muertes.

´´Cuando los medios anunciaron la existencia del mundo digital y de los digimons, las cosas se apaciguaron un poco, científicos japoneses daban su opinión y explicaban las repercusiones a los ya experimentados ciudadanos japoneses que años anteriores ya habían sido victimas de los digimons. Con el objetivo de obtener más información, el gobierno pediría testimonios a los ciudadanos sobre sus encuentros anteriores con los digimons.

´´Algo muy extraño era que a pesar de que se haya afirmado la existencia de los digimons, la noticia solo se había hecho oficial en Japón. Por alguna razón, los medios internacionales no habían asegurado este hecho y simplemente se mantenía al margen. Esto trajo como resultado que en muchos países los debates acerca de los digimons continuaran de forma más alarmante. Mas inquietante era la intervención de de los altos mandos religiosas ante los sucesos, pues alertaban a sus creyentes sobre señales que anunciaban el fin del mundo.

´´Para evitar que la información se filtre, muchos servicios de internet fueron deshabilitados en todo Japón, y la información recaudada a partir de esos momentos seria considerada secreta, y propiedad del gobierno Japonés. El apoyo de muchos otros países en el resguardo de dicha información solo era algo que se podía obviar.

´´Aun con todo, la gente no se podía dar el lujo de permanecer en sus hogares hasta que todo se tranquilice, su economía les obligaba a seguir con sus actividades rutinarias. Los servicios públicos, el comercio y otras dependencias trabajaban con regularidad. Sin embargo, nadie podría negar lo alarmada que estaba la gente, esta ahí el porque todos estaban mal humorados, preocupados, esperando a que en cualquier momento, un nuevo digimon aparezca para causar caos, para poner en peligro su vida y la de sus seres mas queridos.

´´Y así ocurrió. Esta aparente paz fue destrozada en tan solo unos instantes.

´´El 8 de agosto del 2004, a las 9:00 de la mañana, misteriosamente la luz en todo Japón desaparece, a tal grado que era casi imposible ver. La luz eléctrica era opacada por dicha oscuridad que apenas y permitía a los habitantes fijarse de sus movimientos. La razón era un aparente eclipse solar el cual los científicos no habían predicho, pues todos notan una enorme mancha negra cubriendo el sol. Aparatos eléctricos, teléfonos y computadoras apenas y funcionaban. En un abrir y cerrar de ojos la ciudad se convierte en un caos total. Vidas terminaban en medio del incidente, ya sea por accidentes automovilísticos, falta de atención en las salas de cirugías o asesinados por rufianes que se aprovechaban el momento para cometer sus fechorías. Para terminar de alarmar a la gente, grupos religiosos se reunieron y avisaron que el fin del mundo había llegado, y que era precisamente este día. Por petición del gobierno, los medios informativos se mantuvieron al margen y evitaron difundir tales aseveraciones.

´´El maligno estaba consiente de la razón de estos sucesos, todo era por la llegada del tercer ángel caído a nuestro mundo, y dentro de muy poco jugaría su principal carta, para así, deshacerse de ambas razas que tanto odiaba.

´´La naturaleza, y la inteligencia humana nuevamente había sido puesta a prueba. Es aquí donde comienza una nueva lucha de ideologías, una lucha en donde solo aquel que tenga la suficiente fe y voluntad como para defender lo que cree, podrá ganar ante las constantes tentaciones que el pecado original desencadena en cada uno de nosotros.

´´Este día será terrible, este día comienza una guerra, esté día uno de los elegidos sedera ante el mal, y su llegada hará que el tercer ángel caído se manifieste.

´´Una guerra esta apunto de comenzar.


8 de Agosto 2004, Odaiba, Japon.


Laboratorio subterráneo, 9:50 A.M.

La alarma del laboratorio secreto no dejaba de sonar. El código rojo estaba activado. Los pasos se escuchaban como eco por todo el laboratorio subterráneo. La angustia invade a todo el personal cuando llegan a la sala de controles. La capsula donde se encontraba el proyecto anhelado estaba completamente destruida, el espécimen que tanto trabajo les había costado obtener había escapado.

Una oscura figura caminaba presurosa al lugar de los hechos. El alto señor de tez blanca vestido con un fino traje y gafas negras, mira furioso los acontecimientos.

– ¡¿Qué significa esto?

– No sabemos lo que ocurrió, señor Kuramada… — decía uno de los jóvenes científicos que trabajaban en el proyecto—…pero el espécimen escapo.

– ¡Eso no puede ser! ¡El espécimen carecía de conciencia propia!

Kuramada se acerca a la capsula de contención, justo donde el nuevo espécimen de vida digital, que habían creado, se alojaba hace un par de horas.

– Pronto tendré junta con el gobierno, prometí que tendríamos un avance satisfactorio. – bruscamente, lleno de enojo, se voltea hacia el joven científico. – ¡Hagan otro! ¡Lo quiero listo a más tardar para mañana!

– Pero señor… – decía con preocupación. – No podremos crearlo a tiempo.

– ¡No quiero excusas! ¡Prometimos que estaría listo para la junta, y así será! ¡No me importa lo que hagan, descarten las medidas de seguridad si es necesario!

– Si señor.

El joven se retira, mientras Kuramada se acerca a ver los videos de seguridad. El horripilante digimon rompió la capsula que lo encerraba y en cuanto salio una luz proveniente de la computadora lo consumió por completo.

– Entonces… ¿Ese es tu plan? – le hablaba una ronca voz por detrás. – ¿Evadir los lineamientos de se seguridad?

Kuramada se muerde el labio antes de voltear a ver al anciano de ojos claros y pelo rubio, vestido de un fino traje café.

– ¿Qué propones? Misuno.

El anciano no le responde y sin mirarlo, se acerca a las pantallas que mostraban las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad.

– Tardamos mucho para descubrir esta invasión, no sabemos cuanto tiempo tenemos.

– La invasión ya comenzó. – le respondió el anciano. – Los satélites detectaron la presencia de un salvaje cruzando las redes.

– ¡¿Qué dices?

Kuramada corrió de inmediato a leer los informes provenientes de la planta externa. Su boca casi se seca cuando lee acerca de los últimos acontecimientos.

– Batallaste mucho con este problema, y te olvidaste de vigilar el exterior. – le reprochaba el anciano. – El sol esta opacado por un digi-campo oscuro, los suministros de energía eléctrica están fallando, y las redes se están cayendo. Es un caos haya afuera.

– ¡Maldición! – gritaba mientras azotaba su puño contra la mesa. – Todo esto por la materialización de ese maldito digimon.

– Te equivocas. Este digimon aun no se ha manifestado. El verdadero caos ocurrirá cuando este lo logre.

Kuramada voltea a ver con preocupación al anciano.

– Nuestro país no soportara mas esto, tenemos que tomar medidas drásticas.

Una gota de sudor se arrastro por la mejilla del hombre cuando escucho decir esas palabras a su superior.

– Según nos informo el "Traidor", ese digimon va en busca de este niño.

El anciano saca una fotografía de su bolsillo, Kuramada la observa interesado. Uno de los niños elegidos identificados previamente y de los cuales, no hace mucho, ya se había estando haciendo una investigación detallada.

– Esta claro lo que debemos hacer.

Los lentes de Kuramada recibieron un reflejo de luz y brillaron cuando este levanto la mirada para dirigirse a su superior.

– Lo que sea por defender a nuestro país.

Y Kuramada saca de su bolsillo un lujoso celular. Mientras marcaba el número de los subordinados que cometerían tal acto. Una idea igual de prioritaria, pasa por su mente.

"Es el mejor momento para apoderarnos de ese digi-tama"

Tras hablar con la última persona, otra importante llamada es tomada por Misuno. El salvaje se dirigía hacia el hospital de Odaiba, en busca del niño previamente identificado. Era necesario evacuar hospital cuanto antes.

Parte 1:
Presentimiento


Mundo Digital, Continente WWW. 10:00 A.M.

En el oscuro refugio de Baihumon, Ryo reflexionaba a fondo toda la información hasta ahora obtenida mientras daba vueltas de un lugar a otro. Delante, Koushiro observaba casi hipnotizado su computadora.

– Tal y como lo supusimos. – Decía Koushiro al ver una imagen de las islas de Japon en su computadora, probablemente sacadas vía satélite. – El tercer ángel caído esta por manifestarse, eso explica el campo oscuro que rodea a todo Japón.

– ¿Dices que es un campo oscuro? – le preguntaba MasterV-Dramon. – ¿Los mismos que uso el traidor para manifestarse en el segundo caballo?

– Si… aunque debe ser una variante, el primer campo oscuro que apareció en Odaiba se formo sobre la tierra… este lo debió hacer en el cielo.

– Para que tu raza descubra la naturaleza de dicho campo, mucho tiempo pasara.

– No creo que sea el caso, no nos subestimes. – Koushiro se mordió su labio mientras su mirada se perdía en sus pensamientos. – No quiero ni pensar en el alboroto que esto ha de estar ocasionando.

– Los elegidos peligraran.

– Ya discutí eso con Ryo, …simplemente me dijo que ocurra lo que tenga que ocurrir, obviamente no estoy de acuerdo.

– Y aun así ¿Confías en el?

Koushiro da un suspiro.

– El viene de un mundo aun más caótico que el nuestro, sabe el verdadero significado de la guerra.

Sin mas que decir, el pelirrojo pide al digimon guardián que le de información enviada por Centarumon.

Unos cuantos metros lejos, el tamer se detuvo repentinamente, para segundos después, echarse al suelo y ordenar sus pensamientos.

"Si esos tamers ya reunieron las cuatro armas de los abismos, las cosas no lucen nada bien para este mundo. Y aunque no sea ese el caso, no podemos darnos el lujo de perder el tiempo encontrando las armas restantes. Lo mejor es preparar a los chicos para la batalla, …pero… en su estado…" Ryo se muerde el labio al ver en su mente las imágenes de la desaparecida Miyako, del ciego Iori y de los elegidos hospitalizados.

El tamer interrumpe su reflexión y se detiene para ver a Koushiro muy concentrado tecleando en la computadora, intentando resolver lo que quizá se convertiría en la próxima pista. La información que estaba apunto de ser interpretada, fue entregada por MasterV-Dramon, poco después de que terminaran la conversación con Baihumon.

– Antes de que el tamer Arkham destruyera las ruinas de Sabaku Sentai, Centarumon logro mandar un archivo ha este refugio. – Explicaba el guardián, mientras Koushiro lo abría muy interesado.

Tras escuchar las palabras del digimon, el tamer pone su mirada en blanco y nuevamente comienza a sumergirse en sus pensamientos.

"Lo primero que debemos hacer es concentrarnos en el problema del digivaice robado. Una vez resuelto, tal vez podamos dar el siguiente paso."

– Ryo-kun… – Le interrumpía Koushiro. – Acércate, esto podría ser nuestra salvación.

El niño se levanta y camina hacia su compañero sin dejar de profundizar en su mente. Una vez estando con el, se inclina para analizar detalladamente la información que se presentaba en la computadora del elegido.

El tamer sonrió.

"La solución esta a nuestro alcance."


Odaiba, 10:00 AM

Era difícil ocuparse de los deberes en la cocina con aquel fenómeno tan extraño. La falta de luz provoco que la señora Hida tropezara y rompiera unos cuantos trastes. Evitando maldecir, la joven viuda se levanta continua cocinando algo para Iori, quien se había negado a tomar alimento la noche anterior. Mientras lo hacia, noto sorprendida como la luz del fuego alumbraba mas que la eléctrica, por lo que decidió prender velas por toda la estancia.

Con la charola repleta de un nutritivo desayuno, la señora entra a la habitación del chico. Espantada, la madre nota como la cama de su hijo estaba vacía. Presurosa, voltea a todos lados. El alivio le llega de repente, cuando observa al niño ciego parado frente a la ventana.

La señora deja la charola sobre el escritorio, y lentamente se acerca al niño.

– Esta sensación… – le decía Iori, despacio. – Algo ha pasado ¿Verdad?

La señora no puede evitar abrir su boca, por la sorpresa. De inmediato su facies se volvió seria y se acerco a su hijo para tomarlo por el hombro.

– Mamá, no es seguro que permanezcamos aquí…

El rostro de la madre muestra angustia.

– ¿Por qué lo dices? – pregunto presurosa.

– Esta sensación, …este extraño fenómeno… no hay duda, el próximo enemigo esta cerca. – explica seriamente el chico. – Si vinieran a buscarme, y algo te pasara, jamás me lo perdonaría.

Tras escuchar esas palabras, Fumiko aprieta su puño con fuerza.

– Tengo que reunirme con mis amigos…

Su posición como madre le obliga a mostrar su enojo y a negarse rotundamente.

– ¿¡Sabes que esta pasando en la ciudad! ¿No? Además… ¡No puedes ver! ¿¡Como pretendes que salgamos en estas condiciones!

– Basta, Fumiko… – dijo una anciana voz.

Iori voltea al escuchar la voz de su abuelo.

– … Iori no irá solo… nosotros lo acompañaremos.

El anciano se acerca a su familia.

– Tu misma me lo dijiste ayer por la noche. – continuo hablando. – Que ya no deberías de intervenir en la misión de estos niños.

– Si… ¡Pero en cuanto pienso que algo malo le puede pasar a mi hijo, no me importa que tan importante sea….!

La señora calla de repente al sentir como Iori la abraza con ternura. Por un momento, aquella cálida sensación regreso para hacer recordar a la madre el momento en que el ángel de Iori se hizo presente. Para ella, ya no hacía falta una prueba más de la importancia de dicha misión.


Hospital de Odaiba.

El ambiente en las salas de espera se había vuelto aun mas tenso cuando en el hospital, como en todo Japón, el misterioso eclipse solar había oscurecido cada rincón.

Junto a otros familiares, el padre de Daisuke rodeaba un viejo radio de baterías, mientras intentaba agudizar el oído para captar algo de la información que ahí presentaban.

Locutor: … Nos encontramos en la embajada de Italia, en Tokio, en donde un grupo de creyentes cristianos y católicos se ha reunido para exigir ser llevados de inmediato al Vaticano, para presenciar el mensaje que el líder de su iglesia dará en cuestión de los recientes sucesos. A pesar de que ya se les ha explicado que todos los vuelos han sido cancelados, cada vez llega más y más gente….

– Je… que tontos. – Decía un hombre mayor que estaba sentado junto al radio. – Católicos… – dijo casi con desdén. – …siempre buscando algo que justifique sus fantásticas creencias.

– Con todo lo que ha estado pasando, no me extraña. Aun mi hermana que era una fiel taoísta, se volvió al catolicismo al aparecer todos esos símbolos cristianos. – Le respondía un hombre joven, rubio y de ojos verdes.

– Lo que no puedo tolerar es que no acepten que solo se tratan de digimons. El hecho de que hayan tomado esa forma solo demuestra lo mucho que la cultura occidental ha influido en nuestro país.

– ¿Usted creé que esto es obra de los digimons? ¿Cómo sabe que no es una estrategia del gobierno para tranquilizar a toda la población? – Le reprochaba al anciano.

El contestable suspiro antes de responder.

– A veces, la mejor forma de tranquilizar a la gente, es decir parte de la verdad, mi buen amigo.

– Pues mientras no haya una mejor explicación mas clara, lo mejor para mi es buscar algo en que creer.

Tras escuchar la corta conversación. El padre de Daisuke frunce el seño y da unos cuantos pasos atrás, mientras miraba el suelo pensativo. El podía asegurar la existencia de los digimons, pero se le hacia demasiado el coincidencia el hecho de que tales símbolos cristianos hayan aparecido.

El sonido de su celular interrumpe sus pensamientos. De inmediato saca el teléfono de entre su saco, y ve interesado como la pantalla de su celular mostraba un número que intentaba comunicarse con el, extraño, pues los celulares dejaron de funcionar hace unos minutos, aun mas extraño era que el número que pedía hablarle estaba registrado como privado.

– ¿Diga?

Motomiya Toushiro, habla Kuramada Tendo, soy el responsable a cargo de su caso.

– Ya veo… – respondía casi susurrando. – Creí que con lo ocurrido, ya no se comunicarían conmigo.

Créame, el huevo de digimon que esta por entregarnos se ha convertido en prioridad para la investigación.

– Si, entiendo.

Han ocurrido numerosos accidentes, y muchas calles han sido bloqueadas, pero a pesar de todo, esperamos estar con usted en unos minutos.

– Muy bien, estaré esperándolos.

Motomiya corta la llamada y guarda su celular en su saco. Luego, regresa a las sillas donde su esposa dormía. Lentamente, levanta la gabardina donde resguardaba el digi-tama de Daisuke, para ver sorprendido como este había desaparecido de su sitio.

– ¡Maldición!

Hospital de Odaiba, 9:50 AM


Jun se acerca a la camilla donde su hermano fue obligado a dormir profundamente. Casi sin atreverse ha hacerlo, toma la llave del equipo de canalización, y con un movimiento nervioso cierra el paso al medicamento de su hermano. Una vez hecho, espero unos cuantos minutos, antes de intentar despertarlo.

– Hermano… despierta. – le llamaba agitándolo lentamente.

Con una mirada fatigada, Daisuke se muestra despierto ante su hermana. No paso mucho para que reaccionara al ver como Jun desabrochaba los cinturones que le sujetaban a la camilla.

– Tengo que… – se apresuro a decir el niño una vez libre.

– Tranquilízate. – le interrumpía.

Daisuke mira sorprendido al ver como su hermana mayor le ofrecía el digi-tama de su digimon. Una sonrisa se pinto el rostro del chico como por arte de magia. Lentamente, toma a su digimon.

– V-mon… estas bien.

Y con un tierno movimiento, lo abraza con delicadeza.

La maleza de tan dramática escena fue rota cuando el niño siente el puño de su hermana chocar contra su cabeza.

– ¡Duele! – chillaba el niño. – ¿Qué demonios te pasa? ¿No ves como estoy?

– ¡Tonto! ¡Me estoy metiendo en problemas por tu culpa y ni siquiera me lo agradeces! – le reprochaba.

– ¡Iba a hacerlo! ¡Pero tu horrible temperamento no te dejo ser paciente y tuviste que ponerme tu gordo brazo de puerca encima!

– ¡¿Cómo me llamaste, idiota? – gritaba con los ojos encendidos en llamas y mostrando sus dientes como si fueran colmillos.

– Como escuchaste ¡Puerca Jun! ¡Puerca Jun! ¡Puerca Jun!

Daisuke solo se pudo callar cuando sintió otro puñetazo en su cabeza. Adolorido, el niño comienza a sobarse mientras daba vueltas en la cama de un lado a otro.

– No te mereces que te diga esto también. – le decía mientras Daisuke seguía revolcándose en su agonía. – Pero como me siento dadivosa, lo hare de todas formas… la gente del que viene por tu digi-tama ya debe de estar aquí…

Repentinamente, Daisuke se detiene al sentir un horripilante escalofrió recorriéndole toda la espalda. Jun se espanta al ver el aterrado rostro de su hermano.

– Oye… tranquilo… no es para tanto… podemos resolverlo.

Casi empujándola, el niño se levanta y corre presuroso hacia la ventana. Debido a sus heridas, tropieza, agitando a la chica.

– ¡Daisuke! ¡¿Estas bien? – le llamaba mientras corría a socorrerlo.

El chico se levanta de golpe, y llega a los ventanales del cuarto para mirar al cielo y observar la horripilante mancha oscura que cubría al sol.

– ¿Qué es eso?

La jovencita se acerca lentamente.

– Hace una hora, todo se oscureció debido ha ese fenómeno. – Le explicaba, despacio. – ¿Crees que sea por culpa de los digimons?

– Esta sensación. – Susurraba Daisuke, apenas y su hermana lo escuchó. – Es la misma que sentí al enfrentarme a Abbadonmon y a Genai.

Daisuke se voltea, y lentamente arrastra su cuerpo hasta topar con el suelo.

– No hay duda. El próximo enemigo se acerca.

Jun se agacha para consolar a su hermano, pero justo cuando ella le ofrece su mano, el chico estalla.

– ¡No te me acerques! ¡Corres peligro si permaneces conmigo!

Espantada, la muchacha observa como su hermano se levanta y corre de prisa, pero sin poder mantener el paso, tropieza y cae al suelo. Jun se acerca a el nuevamente, para recibir su histeria.

– ¡Alejate de mi!

Y Daisuke calla repentinamente al recibir una bofetada.

– ¡Tonto! ¡Desafié la autoridad de nuestros padres y así me pagas!

– ¡Si tan preocupada estas por tu pellejo! ¡¿Por qué me ayudaste? – le pregunto el niño precipitadamente, cerrando los ojos y gritando con todas sus fuerzas. – ¿¡Porqué me devolviste mi digi-tama!

La chica mira al suelo, sonrojada y apunto de sacar una lagrima.

– Porque… me dolió mucho verte sufrir por tu digimon.

Daisuke cambia su expresión bruscamente y ve sorprendido a su hermana.

– … no quería que mi hermano sufriera mas, cuando ya de por si todo ha sido tan duro para el.

El niño se sonroja.

De inmediato, lleva sus lastimados brazos a la cabeza y lanza un grito de furia.

– ¡Ah!

Y luego comienza a respirar rápidamente. Cuando al fin se calma, mira fijamente a su hermana.

– Lo siento. – dijo el chico después de unos momentos. – En serio… perdóname, es que, han pasado tantas cosas.

– ¿Qué vamos hacer? – le preguntaba su hermana, tristemente.

– Oye… tranquila, ahora el problema es mío. – dijo forzando una sonrisa.

El niño se levanta con dificultad, y da unos débiles pasos hacia su digi-tama, para luego tropezar nuevamente.

– Tonto… – le decía Jun mientras se levantaba a ayudarlo. – Parece ser que aun no has entendido.

La chica se sienta de frente a su hermano y lo mira seriamente, el chico no pudo hacer nada más que extrañarse.

– Te lo explicare de una forma que hasta tú puedas entender. – le dijo sonriendo. – Estas siendo muy egoísta… No se trata nada más de ti.

Un flash back recorre la mente de Daisuke como trueno. Su hermana dijo las mismas palabras que el a Hikari, y que su padre le dijo a el.

– Jun… – decía bajando su mirada. – Porfavor, en que momento te estas preocupando por mí. Algo muy malo va ha pasar, lo presiento… tengo que…

– Basta…

Interrumpía mientras se acercaba su hermano y lo ayuda a levantar.

– No soy una elegida, pero al menos puedo servir como muleta.

Daisuke se sonroja nuevamente, mientras se movían lentamente hacia el digi-tama.

Tras tomar a su digimon, el chico reacciona cuando observa como la muchacha reúne su ropa y se la ofrece. Y sin ninguna vergüenza, el niño se comienza a vestir a toda prisa.

Una vez cambiado, su hermana nuevamente se ofrece a socorrerlo.

– ¿A dónde vamos?

El niño baja su mirada.

La chica no lo sabia, pero durante los últimos días, Daisuke había estado vacilando en un abismo mental, caminando por un puente estrecho. Cuando Hikari se dejo llevar por el maligno, ese puente se había reducido a una cuerda tensa.

Parte 2:
La bestia que manipula las sombras


Dieron las diez en punto, y la ciudad se paralizo, como si por un momento todo dejara de moverse, la gente, los transporte, las nubes. Si alguien apreciera una gota de agua escapando por la fuga de un grifo, hubiera notado como esta quedaba flotando por unos segundos. Todo se paralizo cuando la malévola sombra penetro al mundo real atreves del campo oscuro. Y con velocidad de trueno, azoto contra la entrada del hospital, en busca de su tamer prometido.

El aplastante sonido altera a todo quien se encontrara en el edificio. La gente cae al suelo para luego intentarse adaptar a tan lamentable circunstancia. Una nube de humo comenzó a cubrir todo el vestíbulo.

– ¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESO? – grito una impactada voz.

El padre de Daisuke se reincorpora y observa una horripilante sombra negra moverse atreves del opacado ambiente. Sus ojos rojos y su boca llena de sangre casi provocan que su corazón de detuviera por tan espantosa escena.

La bestia extiende parte de su sombra como si fueran dagas, estas penetraron en el tórax de quienes se encontraban cerca. Los cuerpos sin vida fueron luego azotados en el suelo, y apartados del camino del monstruo.

El señor Motomiya, junto con el anciano y el joven rubio que acaban de conversar, logran pasar inadvertidos por la bestia, y estos solo se limitan a observar como esa cosa asesina se dirigía hacia las escaleras.

Con gran dificultad, el padre de Daisuke reaccionaba para ayudar a quienes habían sido heridos por los escombros. Con terror, ve como su esposa estaba cubierta en piedras y muebles. Justo cuando estaba apunto de ayudarla, un hombre corpulento de traje y gafas oscuras lo detiene y se ofrece a socorrerla en su lugar.

Motomiya voltea para ver a la gente que lo acompañaba. Los agentes del gobierno habían llegado.


– Ah… – hizo un gesto de dolor. Daisuke lleva su mano a su brazo izquierdo. "El tatuaje de mi brazo, …me arde."

– ¿Estas bien? – preguntaba su hermana.

La respuesta del chico se ve interrumpida por el espantoso azote que acabo con la entrada del hospital. Daisuke se muerde el labio.

– Ya esta aquí,…viene por nosotros… – decía mientras se baja de la camilla y se apoyaba en su hermana.

– ¿Quién? … ¿El enemigo? – le preguntaba desconcertada.

– Si. – le respondía tragándose su dolor. – Tenemos que movernos ya.

Daisuke respira hondo para luego comenzar a poner en orden sus ideas.

Si realmente el tercer ángel caído estaba atacando, las cosas no podían estar peor con el estado tan lamentable en el que se encontraban los tres elegidos internados en el hospital. Además, no podía ignorar el hecho de que los agentes del gobierno que le menciono su padre, ya estaban en el hospital según Jun. Lo mejor era ponerse ha salvo en el mundo digital.

– Necesitamos una computadora, para luego reunirnos con Takeru y Ken…

Un aterrador grito vuelve a interrumpir al chico. Daisuke sentía como esa maldita esencia se acercaba lentamente hacia ellos.

– …No tenemos mucho tiempo. – continuaba nervioso. – Jun… dijiste que me ayudarías.

– Claro… estoy contigo.

Y ambos hermanos salen hacia los oscuros pasillos del hospital. Un aterrador ambiente rodeaba cada rincón y se expandía con cada paso que los niños daban cautelosos. Jun no pudo evitar voltear al escuchar un horripilante grito de suplica.

– ¡Ah!

Y un chorro de sangre salpica en la pared. A lo lejos, la chica observa impactada a la oscura sombra acercase.

– ¡No te detengas! – la hacía reaccionar Daisuke. – Si nos atrapa, es el fin.

Jun apresura el paso hacia los elevadores. Con gran dificultad, ambos niños logran llegar a las puertas y entrar a tiempo. Jun mira aterrorizada el horripilante cuerpo lleno de sangre de la bestia, antes de que las puertas se cerraran y el elevador comenzara a ascender.

"Si quiero que salgamos de esta, tendré que manifestar el poder divino otra vez" decía Daisuke en sus pensamientos, mientras al mismo tiempo mandaba velozmente un mensaje a la D-Terminal de Takeru. "…pero… estoy tan cansado… siento como si en cualquier momento pudiera desmayarme"

Ambos llegan a su destino. Las puertas del elevador se abren repentinamente y muestran el vestíbulo de la sala de cuidados intensivos, donde Ken estaba siendo atendido. Jun estaba paralizada.

– Jun… muévete.

La chica apenas y dio unos cuantos pasos, para entrar al vestíbulo.

– ¡Jun! ¡Mirame! – Daisuke obliga a su hermana a verle directamente a los ojos. – ¡No te pasara nada! ¡No nos va a pasar anda! … te lo prometo.

La chica mira seria a su hermano, y tras tragar saliva, asiente y cambio su temerosa mirada por una llena de determinación.

"Solo puedo esperar que el tonto Takeru lea mi mensaje." Decía en su mente Daisuke mientras miraba hipnotizado las habitaciones del fondo, donde se encontraría con Ken. No sin olvidar el puñetado que su amigo le había dado en la zona oscura. "Y aun si no lo hace. Si puede percibir al tercer ángel igual que yo… tal vez logre intuir lo que debe de hacer"

Ambos jóvenes caminan a toda prisa. Aliviados, observan una laptop, probablemente perteneciente a un medico residente del hospital, y sin pensarlo dos veces la toman y la llevan consigo.

Parte 3:
Takeru y el Maligno, cara a cara


"Tengo que matarlo" me repito una y otra vez esa frase, buscando algo que justifique mi futuro acto, buscando algo que maquille mis horrendas intensiones, para así convencerme de que lo que estoy apunto de hacer es lo correcto.

¿Venganza? ¿Odio? … ¡No! ¡Mis intenciones son mucho mas puras que eso!...

¿Placer? ¿Diversión? … ¡NO! ¡NO SOY UN SADICO! ¡NO ME DIVIERTE NI EN LO MAS MINIMO EL HECHO DE TENER QUE MATAR A MI AMIGO!

Esto es absurdo, jamás había pensado esto antes, nunca había sentido esto ¿Por qué ahora? ¿Acaso el poder que se nos ha encomendado me esta corrompiendo?

Es insoportable ¿No es cierto? me cuestionaba mi contrincante.

Esa sensación… el hecho de poder quitar la vida con tan solo pensarlo… el hecho de decidir el destino de las personas.

Sorprendido, retrocedí un paso boquiabierto. ¿Acaso el sabe lo que pienso? ¿Acaso puede sentir lo que siento?

Lo cierto, es que no somos quien para decidir eso, y aun así nos dan este poder. Ahora mismo estamos decidiendo el destino de la humanidad y el destino de los digimons. Eso nos hace superiores ha ellos.

"No" "Claro que no" me repetía mil veces en mi mente, tenia tantas ganas de gritarlo, de hacerle entrar en razón, pero mi boca estaba congelada. Con mi mirada en el suelo y con mis músculos tensionados, tome mi D-Dako y lo mire con determinación.

Quizás… el principal pecado de la humanidad es jugar a ser Dios

Y como trueno se abalanzo contra mí. Apenas y pude defenderme, apenas y pude esquivar sus golpes. Más que una batalla física, era una batalla de voluntades. El ya había cedido a la oscuridad, y yo se que el maligno que duerme en su interior quiere que yo también lo haga.

¿Cómo puedo resistirme a esta tentación?

¿Cómo puedo evitar ceder ante el mal?


Odaiba, 10:00 AM

Por un momento, el chico no quiso abrir los ojos tras escuchar el eco vacio de los pasos de los doctores recorriendo con mucha prisa los pasillos del hospital, reconfortado en la tranquilidad que su oscura habitación le daba, tras ser testigo de tan escalofriante momento, una pereza tremenda lo ataca cuando dichos sonidos lo libran de su sueño.

Lentamente, Takeru abre los ojos para descubrirse a si mismo desnudo de medio cuerpo, con el tórax vendado y una vena de su brazo canalizada. El niño intenta dar un respiro, pero de inmediato se detiene tras percibir el dolor que esto le ocasiona. Muy probablemente se había fracturado una costilla.

Con los ojos apenas abiertos, Takeru recuerda los últimos sucesos con singular tristeza, para luego hacer un esfuerzo y mirar a su alrededor. No había nadie.

Rendido, el chico centra su mirada en el vacio, he intenta conciliar el sueño nuevamente.

Es muy pronto para volver a dormir ¿No crees?

Takeru abre los ojos de golpe. Aquella voz repentina le había asustado. Presuroso, nuevamente recorre el cuarto con la mirada. No había nadie.

"Debo estar muy cansado" se decía a si mismo.

Pero justo cuando regreso su mirada al frente, un agobiante escalofrió lo envuelve por completo tras estar frente a frente con el Tailmon negro. Sus ojos sobresalían como rubís brillando en las sombras.

BlackTailmon le sonríe con malicia.

– ¿Quien eres? – le preguntaba Takeru, despacio.

Hace un tiempo, tú viajaste al mar de las tinieblas con Hikari.

El niño recuerda la primera vez que fue al mar oscuro en busca de su amiga.

¿Sabes? Yo he sido el que la ha estado llamando todo este tiempo.

Takeru intenta levantarse pero BlackTailmon se apresuro hablar.

No te preocupes, no vine ha hacerte daño, si no a conversar un poco.

El niño deja caer todo su peso en la camilla sin apartar la mirada del maligno

– ¿Qué fue lo que le hiciste a Hikari?

El maligno ríe sin parecer escuchar la pregunta del elegido.

Je… ya puedo sentir el poder de tu emblema. – le dice sonriendo aun mas fuerte. – aquella de la cual se presume siempre brilla aun estando rodeada de oscuridad… la esperanza.

Con los ojos apenas abiertos, Takeru lo mira fijamente y le frunce el ceño.

Es natural que me haya interesado en ustedes… siempre me han gustado los retos…

Takeru voltea ha ver a la ventana al percibir la misma sensación que Iori y Daisuke.

– Veo que percibes la llegada del próximo caballo. – le dijo sonriente como siempre. – El Uno los ha sensibilizado a las fuerzas de las tinieblas.

Segundos después, la aplastante onda que destrozo la entrada del hospital retumba en todo el edificio. El chico percibe al ángel caído acercarse, tal como lo hace Daisuke.

Takeru vuelve su mirada y de inmediato recuerda las anteriores palabras del maligno.

– "En ustedes…" – repetía Takeru desconcertado. – Daisuke, Hikari y yo…

BlackTailmon asiente maliciosamente. Takeru fijo su débil mirada en la de su adversario antes de seguir conversando.

– ¿Por qué a nosotros?

El maligno río.

Ya te lo dije, me gustan los retos. Ustedes siete fueron ungidos con el poder del Divino Alpha Kai Omega, pero las leyes que nos rigen obligan a que siempre haya un equilibrio, así que se me permitió corromper a tres de ustedes.

Dicho esto, el maligno se acerco a Takeru hasta permanecer frente a frente con el.

A Hikari la elegí por el rol que ocupa en el equilibrio de este mundo, a Daisuke por su nuevo digivaice, y a ti…

El maligno acerco lentamente su rostro al de Takeru, el niño sintió escalofrió cuando este acerca sus labios para susurrarle al oído.

– … solo por diversión.

Takeru no pudo evitar mostrar su sorpresa tras escuchar las últimas palabras de su acosador. Sin vacilar, cambio su expresión por una mirada desafiante.

– ¿Qué intentas probar?

Bueno… creo que eso es obvio. – contesto soberbio. – Quiero ver hasta que punto eres capaz de resistir…. quiero saber en que momento el elegido de la esperanza cede ante mí.

Poco a poco el chico fue notando como todo a su alrededor era cubierto por la densa neblina de la zona oscura, y como el agua del mar de las tinieblas lo sumergía lentamente hasta el punto de parecer querer consumirlo por completo. El escalofrió que sentía mientras era consumido por el mar negro era atormentador.

Que divertido será ver cuando te conviertas en el destructor que lleve a su raza a la perdición.

Takeru baja la mirada, limitándose ha ver las empapadas sabanas que cubrían su cuerpo. Enfadado por la indiferencia que el niño le mostraba, el maligno se acerca súbitamente ha el, y en un abrir y cerrar de ojos su forma cambio a la del digimon maligno Devimon, y con sus enorme manos sujeta el rostro del muchacho y lo obliga a darle la cara.

Silencio.

El maligno lo observa casi sorprendido. La vacía mirada del elegido casi le hipnotizaba, y su rostro no daba señal de expresión alguna.

Veo que le haces honor a tu emblema.

Y al cabo de unos cuantos segundos, todo aquel ambiente tenebroso se fue esfumando hasta regresar al de una tranquila habitación de hospital. El maligno vuelve a tomar la forma del Tailmon negro, y se aparta del niño. Takeru al fin lo mira desafiante a lo que su adversario le responde con una malévola sonrisa.

Esto apenas comienza, …niño.

Y de la nada, el maligno se esfumo.

Takeru no pierde más tiempo. Rápidamente se levanta, y sin titubear retira la aguja de su vena canalizada, cubre su torso con una bata, para luego mirar a todas partes en busca de su D-terminal, su digivaice y lo más importante, su digi-tama.

Por unos momentos se detiene al ver a su madre dormida en la incomoda silla de al fondo. Al lado suyo, se encontraba todo lo que buscaba. Antes de acercarse traga saliva. Con cuidado, toma la D-Terminal y la abre para descubrir el mensaje de Daisuke. Presuroso, toma el digivaice y guarda ambos en el bolsillo de la bata. Por ultimo toma el digi-tama.

Antes de retirarse, aprieta su puño con fuerza, y sin poder evitarlo, besa a su madre en la frente. Luego, con la boca seca y un terrible cansancio, corre hacia la salida de la habitación.

Parte 4:
Daisuke ante el maligno


– Daisuke – se detenía a llamarle a su hermano. – La computadora no tiene batería.

– Maldición…– se lamentaba el niño entre dientes.

Ambos disminuyen el paso mientras observan a todas partes en busca de algo que pudiera solucionar el problema. Daisuke siente dolor en su hombro y gime un poco, cosa suficiente para que Jun se detuviera.

– ¿Estas bien?

– El dolor regreso, es todo.

Jun lleva a su hermano a una de los sillones de la sala de espera. Con dificultad, el niño se acomoda mientras miraba agradecido a su hermana.

– Espera aquí, voy a buscar la batería.

– No tardes. – le pedía débilmente.

Daisuke se adentra poco a poco a la soledad conforme veía a su hermana alejarse. Una vez desaparecida de su vista, el chico se recarga sobre el respaldo del silló hombro comienza a pulsarle, haciendo que lleve su mano para apretarlo con fuerza. Una fría ventisca es percibida en el chico. El escalofrió característico le hace suponer quien estaba al lado suyo.

No lo voy a preguntar dos veces.

Daisuke se limita a contener su ira ante el que se había llevado a Hikari. Sin voltear a mirarlo, el niño se levanta y le da la espalda. Extrañado por su actitud, el maligno infiere que el niño sabe la naturaleza que le respalda. Cosa sin importancia al fin y al cabo.

Niño… ¿Por qué peleas?

Daisuke voltea a verlo.

¿Por qué sacrificas tu joven vida? ¿Qué es tan poderoso como para obligarte a soportar este dolor?

El niño le lanza una mirada desdeñosa al BlackTailmon. El maligno sonríe al ver en la mente del niño.

– ¡Miedo!–le decía el maligno, casi sorprendido. – Miedo a que las cosas sean diferentes a como tu las creías.

Daisuke cambia su expresión a una que denotaba culpa. Ambos se observan por unos segundos. El maligno rompe el hielo comenzando con una leve risa que al momento se transformo en una fuerte carcajada que duro por varios segundos.

Que patético. – se burlaba. – Se supone tu eras mas difícil de corromper que Takeru. Tú no tenías preocupaciones ni miedos.

– ¡Cállate! – explotaba Daisuke.

Pobre mortal… te voy advertir algo. – le decía con un gesto de aburrimiento. – Esos pensamientos solo te harán desear la muerte mas rápido de lo que lo desean los demás. Tu sufrimiento será mayor cuando te des cuenta de que la vida es caótica y sin sentido.

– ¿A que te refieres? – le preguntaba con el miedo y la confusión brotando desde sus entrañas.

Valoras demasiado tus bienes, y esas cosas son lo suficientemente fuerte como para motivarte a seguir peleando contra nosotros. Pero lo cierto es que solo tuviste suerte entre tanta gente que vive sin lo que tu tienes, no eras especial como pensabas. Comenzaste a pensar en esa posibilidad cuando fueron desconocidos como elegidos. No eres más que la viva representación de la arrogancia humana.

– ¡Mientes! ¡No es que me sienta superior a otros! – gritaba con la voz cortada. – He decidido pelear para proteger a todos.

Y eso baña tu arrogancia con una aparente nobleza. – decía soportando las ganas de carcajearse. – No me hagas reír. Y aun si fuera cierto, ¿crees que tu raza reconocería todo lo que están sacrificando por ellos?

Daisuke vuelve a mostrar un rostro que denotaba confusión.

Con todo lo que esta pasando, quizá solo busquen sobrevivir. Su degenerado sentido del orden les hará cometer malévolos actos. – decía sonriéndole. – Sus instintos deben ser satisfechos, ese es el pecado original, un pecado que su naturaleza como humanos les obliga a tener. Ni tú ni los demás ungidos se escapan de tenerlo.

El niño apenas y pudo asimilar las palabras del maligno.

Niño… dentro de poco te darás cuenta de lo caótico que este mundo puede ser. Y cuando eso ocurra, vendrás a mí.

Daisuke mira furioso a su adversario. "¡Pase lo que pase, nunca sedería a ti!" Eso es lo que decía su mirada. El maligno solo le sonríe.

Y la boca del maligno se abrió como la de una serpiente al devorar a su presa. Y cuando Daisuke miro, la boca del maligno se estaba devorando así mismo, hasta que en un abrir y cerrar ojos se esfumo por completo.

– Daisuke… – le hablaba la voz de su hermano. El chico apenas y reacciono. – ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estabas gritando?

El elegido voltea a ver a su hermana y descubre como en sus manos sostenía la batería de la computadora que les hacia falta.

Con la confusión invadiendo cada partícula de su ser, el niño pide a su hermana hacer caso omiso y continuar hacia la habitación de Ken lo antes posible, pues en sus adentros sentía a la bestia acercarse.

– Daisuke, Jun… – decía una conocida voz a lo lejos. Ambos niños ven acercarse a Takeru aliviados.

Inmediatamente, Daisuke cambio su gesto por uno desdeñoso, y aleja su mirada de la de Takeru. El rubio siente el desden del líder, y luego frunce el ceño. El asunto de Hikari había puesto a prueba su amistad.

– El enemigo se acerca. – dijo Daisuke de manera seca. – Vámonos.

Parte 5:
El pecado original


La muerte seguía apoderándose del hospital donde tres de los niños elegidos estaban internados. La bestia se acercaba hacia Daisuke conforme iba asesinando a todo aquel con quien se topara en su camino. Cuando la información se logro filtrar, la autoridades estatales decretarían restringir el acceso al hospital, no sin antes ordenar su completo desalojo. Para dicha misión, aquellos que buscaban apoderarse del digi-tama de Daisuke fueron convocados. Las investigaciones que aquel organismo gubernamental había estado haciendo al fin daban resultados. Una poderosa arma capaz de desnaturalizar las partículas era lo que utilizarían para defenderse de la bestia que amenazaba la vida de quienes permanecían en el hospital.

Estaban bien organizados, muchos de sus miembros habían sido entrados por fuerzas militares en el extranjero. Recorrían cada habitación del hospital y desalojaban prioritariamente a los pacientes y sus familiares, luego a los médicos y enfermeros.

Pero no todo el equipo estaba ahí para eso. Tenían una misión más que cumplir. Apoderarse del digi-tama y asesinar al niño que provocara que la bestia se manifieste.

Las órdenes son claras. – explicaba Kuramada a Matsuda. Un corpulento agente de tez oscura, designado para llevar acabo la misión. – Según nuestro informante, este digimon buscara al niño, y luego se manifestara. No te importa hacerlo, ¿o sí, Matsuda?

Una vida por muchas otras. – respondia el corpulento hombre de gafas oscuras y traje negro. – ¿Que otra opción tenemos?

Muchas dudas comenzaron a surgir. ¿Desde cuando esta organización había estado operando? ¿Qué tipo de digimon era el crearon en el laboratorio? ¿Para que querían dicho digimon? ¿Qué tanto han averiguado de los niños elegidos y su misión? Y mas importante aun ¿Quién es el informante que les aseguro que la bestia iba tras Daisuke?

"Hemos logrado prever los movimientos de esos niños. Saben que han de huir al mundo digital, pero no puede irse sin este agonizante joven." Decía en su mente mientras veía al sedado Ken. A su lado, sus dos preocupados padres preguntándose que demonios estaba pasando. "En vez de ir a perseguirlo y arriesgarse a enfrentarse a la bestia, hemos decido esperar a que el venga ha nosotros"

Con todos los riesgos que implicaba, el intensivista que veía por Ken había sido desalojado junto con los señores Ichijouji. A pesar de lo delicado que se encontraba el niño y de la reacción de los padres. Era necesario que no hubiera más testigos de los necesarios.

Antes de realizar dicho acto, los agentes buscaron por todas partes e interrogaron a los padres sobre el digi-tama del chico, pero no había rastro del huevo. Su única esperanza para un objetivo tan prioritario, era apoderarse de los que Daisuke y Takeru tenían consigo.

Matsuda escucha los latidos de su corazón cuando escucha abrir las puertas de la sala de la terapia intensiva. Bañados en las sombras, los tres niños entran sorprendidos.

Las cosas sucedieron muy rápido. Dos agentes aparecieron sorpresivamente por detrás y de un empujón los obligan a entrar. Luego salen de sala con el desnaturalizador de partículas en mano, probablemente para custodiar la llegada de la bestia.

Sin decir palabra, los tres niños levantan la mirada.

– Los agentes del gobierno con los que hablo nuestro padre. – apenas y murmuro Jun.

Takeru voltea ha ver a Daisuke confundido, mientras este maldice entre dientes.

Sus miradas se tornan aun más nerviosas cuando el corpulento hombre ordena a sus dos subordinados apuntar sus armas contra los niños.

– Ustedes tres, acérquense. Y traigan las cosas que llevan consigo.

Ninguno hizo caso alguno.

– ¡Rápido!

Con el miedo invadiendo sus cuerpos, los tres obedecen.

Forzando su vista debido a la oscuridad que acontecía en todas partes, Matsuda logra distinguir los digi-tamas. Una vez asegurado el objetivo, el corpulento hombre pide a los niños que se detengan.

– ¡Alto!

Los niños obedecen al mismo tiempo que levantan su mirada para mirar con impotencia a su acosador.

Madsuda saca una fotografía de su bolsillo, y la mira fijamente para identificar al niño que debía de ser asesinado.

– El niño de en medio. – dijo señalando a Daisuke. – Dale el huevo al chico y acércate.

Daisuke hace un gesto de frustración, al mismo tiempo que recuerda que su padre era el probable causante de este acontecimiento.

– ¡¿Qué esperas?

Los tres niños perciben el gran peligro. Sin poder hacer nada más que tragarse su preocupación, Takeru recibe el digi-tama, luego Daisuke se acerca lentamente hacia los tres agentes.

– ¿Qué piensa hacer? – preguntaba Takeru, nervioso.

Un balazo retumba por el largo pasillo. Uno de los subordinados del corpulento hombre hace uso de su arma y lanza un tiro hacia el techo para hacer callar al rubio.

– ¡No hables!

Daisuke voltea a mirar a Takeru y le lanza una extraña mirada. Como diciéndole "Tranquilízate y haz lo que ellos dicen."

"Tonto" decía Takeru en su mente. "Aun en un momento como este, quieres actuar como nuestro líder."

– ¡Sigue avanzando! – ordeno el agente, con autoridad.

Daisuke llega con ellos.

– Las manos en la cabeza.

El niño obedece mientras observa como los dos subordinados se acercan para esculcar sus bolsillos. Con un gesto de preocupación, observa como es despojado de su digivaice y de su D-Terminal.

Ambos subordinados se alejan del chico y entregan los objetos al corpulento hombre. Madsuda los inspecciona con interés. Luego, da un suspiro y se prepara para cumplir su misión.

El agente devuelve los objetos a sus subordinados, y lentamente se acerca a Daisuke.

– Date la vuelta y ponte de rodillas.

Takeru y Jun observan temerosos como Daisuke obedecía. El temor los invadió hasta los huesos cuando ven como el corpulento hombre saca un revolver de entre su saco y apunta al chico. Daisuke abre los ojos con terror cuando siente el arma tocar su nuca.

– De esta forma te dolerá menos. – le hablaba serio con una voz que denotaba un gran esfuerzo por no tartamudear. – Lo siento chico.

– ¡NO! – grito Takeru con fuerza.

Una deslumbrante luz proveniente de su digivaice azoto contra el agente. El digivaice de Daisuke también reacciono al mismo tiempo que este aprovecha la confusión para salvarse de una muerte segura y recuperar los objetos de los que había sido despojado.

Apoyándose de Jun, los tres niños corren hacia la habitación de Ken. Uno de los agentes se reincorpora y dispara contra ellos, pero la bala azota contra la puerta recién cerrada.

– Maldición. – se lamentaba el agente. – No contaba con que los elegidos pudieran hacer eso.

Dentro de la habitación, los niños corren presurosos en busca de un contacto para la computadora. Cosa difícil pues la oscuridad dificultaba en gran medida hallar su ubicación.

Takeru logra hallar el contacto, justo cuando se escucha la bala azotando contra la perilla de la puerta.

– ¡Rápido! ¡Enciéndela!

Takeru conecta la computadora mientras los dos hermanos desproveen a Ken de los cables que tenía colocados en el tórax. El chico logra abrir la puerta al mundo digital al mismo tiempo que los tres agentes rompen la perilla con otro disparo.

– Ya no hay tiempo. Toma los digi-tamas y huye junto con Ken.

– ¡Que tonterías dices! – le gritaba Takeru histérico.

Pero nada hizo cambiar de opinión a Daisuke. Sorpresivamente empujo la cama rodante de Ken hacia Takeru. Cuando menos lo esperaba, el rubio fue consumido por la luz y se adentro al mundo digital.

Los agentes entran furioso y ven sorprendidos como tanto Takeru como Ken no se encontraban en la habitación.

Daisuke y Jun se arrinconan temerosos en una esquina mientras observan a los agentes inspeccionar el lugar.

Un sonido proveniente del radio del líder interrumpe la inspección en la oscura estancia.

"Señor, el salvaje esta en la entrada de la sala."

– Joder. – decía entre dientes, luego miro a sus subordinados. – Ustedes dos, vayan a hacer un poco mas de tiempo, usen los desnaturalizadores. – Luego volteo a ver a Daisuke con enfado. – Yo me encargo de este niño.

El elegido lanza un gemido nervioso tras escuchar tales palabras. Luego, ve como los dos subordinados sacan una extraña arma entre sus equipos y salen corriendo de la habitación.

El corpulento hombre vuelve a sacar su radio de entre su saco.

– Tráiganlo. – dijo con autoridad.

Al cabo de unos segundos, otro agente entra a la habitación y trae consigo a un hombre esposado y amordazado. Daisuke y Jun ven sorprendidos a su padre ser azotado en el suelo.

El agente que trajo al señor Motomiya se retira. Madsuda apunta su pistola contra los niños.

– Tu. – decía apuntado a Jun. – Deja ahí a tu hermano y acércate a tu padre.

Jun no mueve ni un dedo.

– ¡Rápido!

La chica mira a su hermano quien le asiente con la cabeza. El señor Motomiya mira a su hija alejarse de su hermano y sentarse al lado suyo.

Una vez cumplidas sus órdenes, Madsuda voltea a ver al chico. Antes de hablar, se seca una fría gota de sudor que recorría su frente.

– Solamente hay algo que me interesa obtener antes de matarte, niño. – decía con la voz cortada. – Los digi-tamas.

Daisuke aprieta con fuerza su puño al ver como el agente apunta su pistola hacia su padre.

– No tenemos mucho tiempo niño, así que habla.

Daisuke mira sereno a su contrincante.

– Una vez que los obtengas ¿Qué piensas hacer con ellos?

El corpulento hombre suspira.

– Dado que estas apunto de morir, supongo que mereces saber un poco. – decía mientras Daisuke lo mira interesado. – Estamos creando un ejército de nuevos formas de vida digital, capaces de ser manipulados para que nos defiendan de la invasión de los digimons.

El elegido cambio su expresión por una llena de sorpresa.

– Desafortunadamente, nuestro prototipo desapareció, así que queremos obtener sus digi-tamas para poder experimentar en ellos y saber más de la vida digital.

–No deberían de meterse. Nosotros somos los únicos responsables para afrontar esta crisis. Para eso luchamos – decía Daisuke cuidando sus palabras.

– Ja… No digas tonterías. – se burlaba. – ¿Que han hecho más que provocar destrucción y muertes en nuestro país?

– ¡Son nuestros enemigos los que han ocasionado todo eso!

– Por que los buscan a ustedes. ¿Crees que podemos quedarnos tranquilos así nada más? Incluso yo he sido victima de sus artimañas. Mi madre murió a causa del derrumbe que ocasionaron mientras enfrentaban a un digimon.

Daisuke escucha aterrado cada una de sus palabras, en su interior, sabia que parte de lo que decía era una gran verdad. Al igual que en el mundo de los digimons, los ungidos con el poder divino estaban causando grandes estragos en el mundo real al ser perseguidos por los ángeles caídos. Daisuke no pudo evitar recordar a Genai, el hombre que tenia enfrente estaba actuando de forma parecida a el.

– Entiendo por que robar nuestros digi-tamas. – dijo Daisuke tras reflexionar un poco. – Pero ¿porque querer matarnos?

– ¿Matarlos? – dijo casi burlándose. – Últimamente hemos tenido nuestras dudas sobre el rol que ocupan en el equilibrio de ambos mundos, pero por el momento, seguimos creyendo de que son necesarios. Sin embargo… – se interrumpió a si mismo para señalar a Daisuke. – Tu caso es distinto. El salvaje que recientemente penetro al nuestro mundo, te esta buscando específicamente a ti. – continuaba el agente.

– ¿Qué?

– Su presencia en este mundo es inestable. Como otros digimons, busca a uno de ustedes para estabilizar su presencia en este mundo. Dicho en palabras que entiendas, …busca un tamer.

Daisuke apenas y lanza un geste de confusión al escuchar tantas palabras sin sentido.

– Debe ser mentira… yo soy un elegido, además ya tengo un digimon…

– No se cuales sean las razones de dicha contradicción, pero justo ahora son irrelevantes. – decía mientras se acomodaba las gafas. – Una vez que logre apoderarse de ti, se manifestara por completo, y nuestra ciudad se irá al infierno. Habrá más muerte y destrucción ¿Entiendes por que tienes que morir?

"Eso debe se ser mentira… simplemente no puede ser…" decía Daisuke en su mente.

Un molesto dolor aparece de manera abrupta en la frente del chico. Poco a poco se fue agudizando mientras una serie de imágenes se apoderaban de su mente.

Inicia Flash Back


8 de Agosto del 2004, 4:30 AM

Mar Dagon

Con su cuerpo entumecido. Daisuke da unos débiles pasos hacia el sitio donde había visto a Hikari dejarse consumir el maligno. Con el corazón destrozado por dicho acto, lanza un grito de coraje tan fuerte que su eco resonó en cada rincón del Mar Dagon.

¿Nos has traicionado, Hikari? Dijo para si mismo.

Al no aceptar dicha idea, Daisuke sigue caminando sin rumbo por la zona oscura. Sin expresión alguna, observa a lo lejos un destello purpuro. Hipnotizado por aquel rayo resplandeciente, sigue su señal hasta toparse con una enorme plataforma de roca.

Debido ha su estado, el elegido no nota los códigos propios del mundo digital. Más importante aun, no logra notar la enorme imagen de un ángel tallada en el centro de la roca. El ángel estaba en posición fetal, y con los ojos cerrados.

Cuando Daisuke toca dicha plataforma, esta comienza a brillar. El chico apenas reacciona, cuando la sombra de una escalofriante mano sale de la plataforma y lo toma por el brazo. El horripilante rostro de una bestia se manifiesta justo enfrente de el. Frente a frente con dicha bestia, el niño no es capaz de reaccionar debido al trance en el que se encontraba. Sin embargo, lograba percibir con aquel horripilante rostro movía su boca, como si le estuviera hablando. No podría decirse que fueran palabras, mas bien era extraños gritos y silbidos.

Después de unos segundos, el niño al fin reacciona. La luz proveniente de su interior lo libera de la bestia que lo estaba acosando. Justo cuando retrocedió el primer paso, la plataforma comenzó a brillar con una escalofriante luz purpura proveniente del oscuro cielo.

El es el tercer caballo… – le dijo el BlackTailmon que apareció de repente detrás de el. – Todo ese poder y nadie que pueda controlarlo, hasta apareciste tú…

– ¿Qué dices?

Lo haz liberado, al el tercer ángel caído te ha elegido como el tamer capaz de controlar su poder.

Daisuke no hace más que un gesto de confusión.

El maligno saca de entre sus garras el nuevo digivaice, y cuando lo acerca al niño, este despide una inmensa luz, que al llegar a la plataforma, hace que esta brille con más intensidad.

Tu destino se forjo cuando Hikari abandono este mundo…


Termina Flash Back

Atónito. El niño termina de asimilar tales recuerdos. Daisuke comprendió porque estallo frente a su hermana y le dijo se alejara. Era porque en su interior, el sabia que la bestia solo lo buscaba a el. De manera parecida a Iori, eligió deshacerse de ese recuerdo.

El hecho de ser el próximo causante de tantas muertes le comienza a destrozar el corazón.

Daisuke hecha sus rodillas al suelo y comienza a sacar unas cristalinas lagrimas de sus ojos. Conteniendo sus chillidos, apenas y se escuchaba salir unos leves gemidos de su débil pecho.

– He respondido a tus preguntas. Ahora dime lo quiero saber, o si no…

El agente apunto el arma hacia el padre del niño. Jun mira con el corazón destrozado a su hermano.

Con la mirada en el suelo y sus lagrimas azotando lentamente, Daisuke siente el escalofrió característico atrás suyo. El BlackTailmon se acerca como la serpiente acosadora de los progenitores, y lanza un sádico comentario de burla.

Ves… – le susurraba al oído a Daisuke. – Te advertí que desearías la muerte…

Daisuke levanta su mirada llena de lágrimas y tristemente responde a la petición de su asesino.

– Mis amigos huyeron con los digi-tamas al mundo digital. No hay forma de que puedas perseguirlos.

– Ya veo. – decía bajando la mirada.

– Ya no hay necesidad de que amenaces a mi familia. – antes de continuar Daisuke baja la mirada y seca sus lagrimas con la manga de su chaqueta, luego, mira al agente con determinación. – Mátame.

– Bien. – decía apunto de apretar el gatillo. – Espero que no te duela demasiado.

Y justo cuando Madsuda dispara, recibe sorpresivamente un cabezazo del padre de Daisuke. Furioso, el agente se reincorpora y dispara contra el señor. Inmediatamente Madsuda lanza otro disparo hacia el niño.

Daisuke se paraliza al ver los hechos. Su hermana lo estaba abrazando cuando se hoyo el segundo disparo. Apenas consiente, el elegido ve el rostro de su hermana sonriéndole tiernamente, y luego un hilo de sangre saliendo por su boca.

Todo se detuvo, el tiempo nuevamente había dejado de correr. El silencio era atormentador, y el único que pudo notar ese fino detalle era el niño a quien le acababan de asesinar a su familia. El maligno nuevamente se acerca a el y le hablo de una manera tan macabra que sintió como si su corazón fuera perforado por una helada garra.

– ¿Ya lo entiendes?

Escuchaba la diabólica voz del maligno.

Existen dos cosas que la naturaleza del hombre mas aprecia: su capacidad para razonar y su sentido de la moral. Este tipo de actos es justificado por razones y pruebas. Es un atroz acto premeditado que ase pagar a los inocentes. Este es el significado del pecado original.

Y una esencia oscura comienza a emanar del cuerpo de Daisuke. La bestia, que era contenida por los agentes, adquirió mas fuerza al percibir tal inmenso poder proveniente de su futuro tamer. Y extendiendo su sombra como dagas, perforo a sus contrincantes y se apresuro a llegar a la habitación donde estaba el chico.

Daisuke miro con odio al asesino de su familia, y con solo pensar en su muerte, aquella esencia que salía de su cuerpo se abalanzo contra el agente y le arranco la vida.

Si… – decía el maligno sonriente. – Conoce el pecado original.

CONTINUARA...


PRE-READING: En el pueblo del incio, el tercer ángel caido aparece pare evitar que nuevas vidas aparescan en el mundo digital. A su lado, se ve a un niño cubierto en sombras. Takeru no logra soportar tan escalofriante esencia proveniente de aquel nuevo digivaice corrompido por la maldad. El maligno logra apoderarse del chico y junto con los tamers, prepara el proximo ataque.

Proximo capitulo: "Cuando la maldad corrompe al digivaice"