Yuuri no podía evitar sentirse nervioso. Lamentaba un poco el momento en el que aceptó que aquel Alfa extranjero le cortejara. Un pequeño espacio en su cerebro le gritaba que era como si estuviera engañando a Viktor de cierta forma.
-Pero no lo estás haciendo -le recordó la sensata voz de Phichit por video llamada esa mañana- Viktor y tú no han llegado a nada, ¿o si?
-No, pero... ah, se siente mal, Phichit, quiero decir... -suspiró- A mí me gusta alguien más, darle esperanzas está mal, es menor que yo, es un Alfa, es extranjero y... y...
-¿Ya se te acabaron las excusas? -preguntó Phichit con cierta diversión malévola.
-No son excusas, ¡es la realidad!
-¡La realidad es relativa! -dijo apuntándole con la cuchara de plástico de su helado- Si no quieres salir con él y no te animas a salir con Viktor por las mismas tontas razones y más, ¿entonces qué? -preguntó enarcando una ceja, levantándose ante la intensidad de su discurso- ¿Vas a seguir el celibato? -bromea acercándose a la cámara para simular mirarle fijamente- ¡A este paso debes considerar dejar History Maker y ser sacerdote!
-¡Phichit! -reclamó el japonés sonrojado- ¡No lo digas tan alto!
-¿Quién me va a escuchar? ¿Vicchan? -rió volviendo a sentarse- ¿Chris? Créeme que a él no le importa que hace más de cuatro años que no...
-¡Ya! -alargó Yuuri sumamente rojo.
-Ya, ya. Entonces, ¿qué vas a hacer, Yuuri? -preguntó el moreno volviendo a su helado- Si yo fuera tú, simplemente saldría con él y veo a donde me llevan las cosas. Y si quieres con Viktor, pues, me pondría los pantalones como Seung y JJ. Tienes un claro ejemplo de valentía y amor trabajando en tu tienda -sonrió levemente.
-Lo sé... pero yo no soy nada valiente -dijo frotando su cara contra la tela de su sweater.
-Pues... Sin duda eres el típico protagonista inseguro e indeciso que toma malas decisiones pensando que le hace bien a los demás, cuando en realidad no se lo hace a nadie en general, ni a sí mismo -dijo Phichit usando lo típico que se leía en una historia a ver si así lograba llegarle a su amigo y convencerle de hacer algo por su soltería.
Yuuri levantó la cara y arrugó un poco la nariz.
-Oh, vamos, ¿en serio?
-Sip -asintió Phichit como si nada- Y estas en la etapa en la que te ahogas en un vaso de agua por nada.
El japonés se sentó recto para mirar a su amigo. Si era sobre tramas, él había leído muchas. Tantas, que si alguien le preguntaba qué había leído, se quedaba en blanco y solo decía unos cuantos nombres del centenar de cosas -incluido fan fics y escritos en páginas de este tipo- que se había devorado como ávido lector.
-Para empezar, no creo ser un protagonista, soy más un personaje de relleno.
-Es ahí donde te equivocas -atajó Phichit- ¡Todos somos protagonistas de nuestra propia historia!
El japonés solo apretó los labios.
-Touché -cedió, pero no relajó su postura- Pero... uno es un Omega, el otro un Alfa, me siento como si yo solo fuera el intermediario para que sus vidas coincidan -bromeó un poco, defendiendo su lugar como personaje de relleno.
-¿Entonces eres la persona a la que todos odiarán por querer "separar" a su OTP? -dijo Phichit siguiéndole la broma.
Yuuri exhaló una risita y sonrió.
-Eso creo.
-Pero de todas formas no los presentes -jugó el moreno guiñándole un ojo- Regresando al tema... ¿qué te vas a poner?
-¿Ropa? -dijo no muy convencido.
-Oh, me matas -gimió Phichit tocando su pecho, simulando dolor- ¡Hablo en serio, Katsuki!
Yuuri rió.
-Uhm... pensaba en una camisa blanca y un sweater -murmuró pensativo- Y si hace mucho frío, el abrigo que me regalaste la otra vez.
-Oh, sí, es bonito y está de moda, ¡úsalo! -aprobó dando algunos aplausos- Y... ¿qué te pondrás de ropa interior?
-Creo que ya debo cortar la llamada, Phichit -se apresuró a decir Yuuri.
-¡Vamos! ¿Qué sabes si es tu Señor Darcy? -replicó rápidamente antes de que le cortara- Claro, sin pasar por toda la etapa de... -hizo un ademán que Yuuri entendió- Y terminan con un poco de: "ah, oh, sí, más" -cantó en verdad divertido.
-Phichit, voy a matarte. Te odio -gimió buscando el botón para acabar la llamada.
-¡Disfruta de tu cita! ¡Y luego invita a salir a Viktor y compara! -exclamó.
-No, Viktor aún debe descansar -murmuró relajándose un poco.
-Pues ve a visitarlo y arriésgate a una buena follada -rió y aquello ya fue suficiente para Yuuri.
-Adiós, Phichit, también te quiero -alargó achicando un poco los ojos, había dejado sus lentes en la habitación.
-¡Vas a volver a ser virgen a este paso! Adiós, Yuuri -alargó divertido, moviendo una mano- Cuídate y no olvides contarme luego todo, con detalles, mientras más sucio mejor.
-Chris me mataría...
-Chris también es un cotilla, es mi destinado -respondió divertido.
Y por fin, luego de nuevas despedidas, la llamada acabó y Yuuri en verdad lo agradeció. No creía poder soportar otro poco del "apoyo" de Phichit.
Suspiró levantándose de la mesa, escuchando a Vicchan morder su juguete chillón en la habitación. Se pasó una mano por el cabello y se dirigió a donde su mascota para sentarse a su lado y acariciar su cabeza.
-Ah... Vicchan, no sé qué estoy haciendo... Tengo un problema -y ese era que no podía decir que no a caras de cachorro mojado- y esos dos saben usarlo muy bien en mi contra.
Como aquel día Seung tenía exámenes y él ninguna gana de trabajar, se quedó en casa viendo Netflix. Había descubierto una serie reboot de Voltron.
Pronto un sonido de cerdo llenó la sala y Yuuri apartó la mirada de la pantalla para alcanzar su celular junto a Vicchan, quien dormía a un lado.
-Uhmm -murmuró desbloqueando su celular sin prestarle mucha atención, abriendo la conversación y poniendo la nota de voz- ¡Ah!
-¡Yuuri! Por el amor de Dios, ¡Shiro ha desaparecido! -gritó preocupada la voz de Viktor, ya que el japonés le había recomendado ver la serie- No puede ser, me he comido las temporadas y no he dormido nada -su voz sonaba temblorosa y el azabache se preocupó- Dios, dime que lo encuentran, tú vas más avanzado. ¡Dímelo! Necesito los spoilers o no voy a poder dormir. Yuzuru me trajo los deberes, ¡pero no podré hacer nada si no lo sé! ¡DaddyShiro no puede acabar así de simple! -alargó en tono trágico antes de acabar la nota.
Yuuri se sorprendió y solo pudo reír mientras ponía pausa y tecleaba una respuesta.
Space dad sobrevive.
No te preocupes, ahora duerme un poco, te escuchas mal... ¡Y luego has tus tareas!
Soltó una risita y miró la hora, Otabek pronto pasaría por él, por lo que, con algo de pereza, se levantó a prepararse para la tarde que le tocaba.
No tenía ni idea de lo que había planeado el Alfa extranjero, pero decidió que la mejor opción era abrigarse ya que hacía frío.
Una vez listo, bajó con tranquilidad a sentarse en las escaleras de la entrada de History Maker para esperar al muchacho mientras se escribía con Viktor.
¡Me quema, me duele, me lastima, Yuuri!
¡Shirogane!
¿Y AHORA QUÉ VAN A HACER LOS PALADINES SIN ÉL?
Si Allura toma el control, me mato.
Yuuri solo podía reír.
Tranquilo, respira.
Deberías venir a mi casa para que veamos el resto de la serie hasta que te alcance y seguimos de ahí.
Uh, si claro, ¿cuándo?
ueno, ya que estas ocupado hoy... ¿te parece mañana?
Es mi último día con permiso...Ya el miércoles me reincorporo a clases y estaré ocupado.
¡Por favor!
Yuuri lo meditó un poco, no perdía nada con hacerlo.
Vale, está bien. En la tarde luego de que cierre la tienda, ¿bien?
¡Perfecto! ¡Entonces es una cita!
Yuuri se sonrojó levemente.
Bien, es una cita.
Suspiró ido, hasta que una voz le hizo dar un respingo y bloquear inmediatamente el celular.
-¿Yuuri? -había dicho Otabek en cuanto se dio cuenta de que el japonés no notaba su presencia. Hace algunos segundos que estaba parado frente a él observando lo lindo que se veía.
-¡Ah! ¡Otabek, me asustó! -dijo poniendo una mano sobre su pecho intentando calmar su corazón.
Otabek le ofreció una mano para ayudar a levantarse.
-Lo lamento, no era mi intención -dijo utilizando poca fuerza para ponerle en pie fácilmente- ¿Esperaste mucho?
-Uh, no, acabo de bajar -contestó guardando el celular en uno de los bolsillos del abrigo.
El kazajo miró mejor a Yuuri de pies a cabeza. No podía evitarlo, el hombre se veía simplemente hermoso como fuera y esa vez no era la excepción.
-Te ves... muy bien -halagó unos segundos después luego de soltar su mano.
-Gracias, tu también luces muy bien... -dijo sincero, pues a aquel joven Alfa sin duda le lucia la ropa elegante.
Otabek sonrió levemente ocultando cierto orgullo al haber hecho una buena elección.
-¿Ya estás listo? Nos espera una grandiosa tarde -aseguró moviendo la mano hacia su camioneta para marcar el camino.
-Sí -asintió, y sin más solo avanzó hasta el vehículo para subir y colocarse el cinturón de seguridad.
-¿Qué tipo de música te gusta? -preguntó el kazajo una vez que el auto estuvo en marcha.
-Bueno... escucho de todo un poco -respondió mirando por la ventana-, así que no podría responder claramente. Pero en definitiva no soy muy fanático a los ruidos fuertes.
-¿Entonces nada de clubs nocturnos para Yuuri Katsuki? -preguntó con un dejo de diversión.
Yuuri exhaló una risita y negó.
-Cuerpos calientes bailando a mi alrededor -murmuró algo pensativo-, con posibles hormonas alborotadas, uhm... No, en definitiva no -sonrió y volteó a mirar su perfil- No a mi edad...
-¿Pero si de más joven? -indagó dándole una rápida mirada.
-Si... era arrastrado por mi mejor amigo -exhaló una risita- ¿A ti te gustan?
-No son mi lugar favorito -asintió-, pero en ocasiones hago mezclas y me presento.
-Debe ser divertido para ti -opinó sincero, mirando el camino.
-Lo es, se supone que el heredero de una compañía no debería hacerlo, pero... es divertido hacer lo que no se supone -le miró levemente, de nuevo- Pon la estación que quieras, aunque el viaje no durará demasiado.
El Beta asintió y buscó en la radio hasta dar con alguna canción que amenizara el ambiente y que simplemente no pudiera evitar tararear.
-Entonces... ¿Otabek Altin es un bad boy? -preguntó minutos después- Te gusta romper las reglas -murmuró distraído, concentrado en la voz de Jordin Sparks- Pero no te he visto con una chaqueta de cuero o llegando en moto -murmuró más para sí mismo.
El Alfa exhaló una risita
-Podría decirse que si -se encogió de hombros- Aunque intento vestir lo más presentable cuando voy a verte... no me molestaría sacar mi chaqueta de cuero de la maleta. En cuánto a la moto, tomaría más tiempo traerla de casa -dijo con una pequeña sonrisa divertida.
Yuuri pareció reaccionar y le miró.
-No es necesario, solo viste con lo que te sientas cómodo -se apresuró a decir- Y-Y no estoy seguro de que yo pueda subir a una.
Otabek sonrió levemente y detuvo el auto para mirarle.
-Un chico malo vestido formalmente -ladeó una sonrisa tranquila-, creo que rompí tu cliché. Me gusta cómo visto, así que no hay problema. En cuanto a lo otro, ya se verá.
Yuuri frunció los labios un poco y le miró pensativo.
-Vaya, pues... no sé qué decir.
El menor se encogió de hombros antes de soltarse el cinturón de seguridad.
-Solo debes decir si a una sencilla pregunta -dijo con seguridad y Yuuri solo asintió curioso- ¿Quieres romper las reglas conmigo? -preguntó ofreciéndole una mano.
El Beta le miró atentamente. Entendía el trasfondo de esas palabras, y eran más que usar chaquetas de cuero negro y subir a motocicletas.
Vaciló un poco. Bien, la emoción de la propuesta hecha por un chico atractivo... y esa debilidad a no poder decir que no le hizo levantar la mano por algunos segundos que, para ambos resultaron eternos.
Otabek podía sentir como su corazón palpitaba acelerado al ver la pálida mano del hombre acercarse a la suya, pero el deseado contacto no llegó. Yuuri solo estiró la mano y apagó la radio para terminar con Love Will.
-No lo sé, soy más del tipo nerd -murmuró- Ya sabes, sweaters a cuadros, ropa holgada y abrigada, leer mangas y libros, bailar canciones de comerciales -balbuceó de forma rápida- No creo poder romper los clichés -murmuró con un sonrisa nerviosa- Eso te lo dejo a ti... Eh, ¿ya llegamos? -miró afuera con ganas de ya no estar en un espacio tan cerrado con el muchacho- Si, creo que ya llegamos.
El Alfa quitó con disimulo los seguros de las puertas cuando Yuuri le dio una segunda jalada a la manilla murmurando nerviosamente un "Vamos, funciona" entre dientes.
-Ya está -dijo el japonés para luego levantarse y casi ahorcarse con el cinturón de seguridad- ¡Ay! Uf, ¿quién puso esto aquí? -murmuró rojo, para finalmente sacárselo y brincar fuera de aquel auto.
El kazajo no pudo decir nada. Encontraba ridículamente tierno todo aquello que acababa de suceder... Incluso el rechazo del hombre hacia él.
Respiró hondo y sacó la llave apagando el motor.
Se quedó un momento allí, observando como Yuuri se abrazaba, intentando probablemente calmarse un poco. Otabek quería darle su tiempo para que se tranquilizara, y por un momento recordó uno de los consejos de Minami:
-Solo se tú mismo, pero más... ¿cómo dicen los jóvenes ahora? -sopesó un momento-: Lanzado.
-Los jóvenes no decimos eso -le había interrumpido Yuri, pero el Omega no le tomó en cuenta, cosa que le hizo refunfuñar.
-No le dejes pensar, pero deja que el tiempo pase... ya sabes, como si fuera una escena cliché donde el tiempo se congela en las películas -siguió diciendo- ¡Mantente como lo has hecho hasta ahora y pum! Primera cita ganada.
Exhaló una risita ante el recuerdo e internamente agradeció a Minami y a Yuri.
-Déjamelo todo a mí -asintió dispuesto a destruir todo el sistema por Yuuri de ser necesario.
Se sentía extrañamente confiado, decidido y emocionado.
Y finalmente, para no hacer esperar más a su cita y que sus ánimos no menguaran, salió del auto al encuentro de Yuuri.
