Saludos.

Les presento aquí el capitulo 18, donde Daisuke termina por ceder ante el maligno. Es un capitulo que escribí con mucho detenimiento, y en el cual tuve que reflexionar mucho para plasmar mis ideas. Volver a un protagonista en antagonista realmente fue difícil, pero al final creo que lo logre.

Y pues la pelea contra los tamers esta cada vez mas cerca. Seran capitulos llenos de acción y dilemas. En el proximo caipulo revelare quien peleara contra quien, para que en el capitulo 20 puedan leer la primera pelea.

Agradeciéndoles por sus comentarios, y como siempre invitándolos a expresar sus dudas las cuales me dispongo a responder cuanto antes, los dejo con el capitulo 18.

Capitulo 18:
Cuando la maldad corrompe al digivaice

ときに邪悪なデバイスを破壊

Parte 1:
El poder divino es corrompido


Sorpresivamente, un tremendo trueno sacudió cada rincón de la oscura ciudad. Daisuke logro ver por unos instantes el macabro suceso con más claridad. Tumbado en el suelo, observa sin expresión alguna los cuerpos sin vida de su padre y de su hermana. Mas lejos, otro cuerpo había encontrado su fin cuando en su ira, el elegido le había lanzado la oscura energía que le arrancaría la vida. Cuando Daisuke baja la mirada y cierra sus ojos por unos instantes, ve la imagen de su hermana sonriéndole antes de morir. Al llevar sus manos a su rostro para limpiarse las frías lagrimas, nota como algo húmedo en sus manos se embarraba en su cara y cuando ve sus manos, descubre que estaban manchadas de la sangre de Jun.

Otro trueno se escucha casi azotando contra las paredes del hospital, la macabra luz descubre entre las sombras a una infantil figura de aproximadamente ocho años de edad. Sus ojos eran grises, su piel prieta, su cabello color canela oscuro. Su negra vestimenta parecía la de un soldado romano. Maléficamente hermoso.

El elegido siente una esencia maligna brotar del cuerpo de aquel niño que tenían frente a frente, tan intrínsecamente maligna, lo suficiente para que Daisuke saliera corriendo a los pasillo, invadido por el miedo y el terror. Pero cuando se dio cuenta, la infantil figura estaba enfrente, y al voltear a otra dirección se volvía a encontrar con la misma figura, a donde quiera que mirara, se encontraba el niño observándole amablemente. Daisuke creyó estar rodeado.

Varios disparos se escucharon a lo lejos. La infantil figura voltea y cambia su mirada amable por una desdeñosa. Con rapidez se abalanza hacia Daisuke, y recibe los proyectiles en su lugar. Las balas perforan el cuerpo del pequeño, el cual no hizo gesto alguno de dolor. Los agentes que dispararon se acercan poco a poco, pero justo cuando logran distinguir con más claridad a ambos niños, la sombra del pequeño se abalanza contra ellos y adquiriendo forma de filosas dagas que perfora a los dos hombres por el abdomen y el tórax.

Entonces, Daisuke se da cuenta que aquel niño era "la salvaje" que había invadido el mundo de los humanos, aquel digimon que buscaba a un tamer para que estabilizara sus poderes… el tercer ángel caído.

El elegido da unos pasos atrás y tropieza casi al instante. El niño voltea a verlo, Daisuke retrocede arrastrándose por el suelo, su mirada casi le enloquecía.

– Yo… no puedo ser tu tamer. – decía el elegido entre dientes.

Ya es demasiado tarde… – se escuchaba la burlona voz a lo lejos.

Y de la nada, el maligno en su forma de BlackTailmon aparece su lado.

Elegido Monomiya Daisuke… ha llegado la hora en que cedas ante mi.

Y un oscuro humo comienza a rodear a Daisuke desde sus adentros. El elegido siente como aquella oscura materia lo introduce poco a poco al mar de las tinieblas. Rodeado por la Dark Area, una fuerza invisible lo sumerge el oscuro mar. Sumergido en las aguas negras del mar Dagon, Daisuke no siente la necesidad de respirar, ni la sensación de zofocamiento. Por el contrario, sentía paz y alivio, cosas que no sentía desde hace mucho tiempo.

Eso es… reconfórtate en la oscuridad… entrégate ha ella, y tendrás paz…

Daisuke abre sus ojos y ve claramente al Tailmon negro justo enfrente. El niño le muestra una mirada fastidiosa.

Hem… – río el maligno entre dientes. – Otra vez esa mirada… la misma con la que me ignorabas hace rato.

Daisuke no hablo.

¿Sabes quien soy?

Daisuke tardo en contestar, pero el maligno espero pacientemente, pues sabia que el elegido estaba apunto de expresarse.

– Todo es culpa tuya… – dijo al fin el niño.

El maligno escucho interesado.

– Todo lo malo en nuestras vidas, es culpa tuya. – El niño calla un poco para luego lanzarle a su acosador una mirada de profundo odio. – ¡MALDITO! ¡TODO ES CULPA TUYA!

Hem… – río nuevamente. – Entonces… lo sabes. Me lo esperaba con Yggdrasil, pero no de un malnacido humano como tu…

Daisuke no hablo.

Déjame decirte algo niño… – dijo en tono fastidioso. – Yo solo introduje el mal ha este mundo, ha sido la humanidad quien la ha esparcido a cada rincón del planeta. Si hay alguien culpable de la perdición que lo esta devorando, es tu raza.

Y de los ojos del BlackTailmon salió un resplandor purpura que envolvió la mente de Daisuke en una penetrante ilusión. Esta ilusión ya había sido transmitida a la mente de Hikari poco antes de que Yggdrasil apareciera para alejarla del maligno.

El elegido vio el conflicto y la guerra que la arrogancia y el orgullo traían. Las vidas que la lujuria truncaba. La hambruna que la gula provocaba. La abundancia, la esperanza y desarrollo que la apatía y la pereza esfumaban. La superficialidad que la codicia dejaba. Las vidas que la ira destruía, y la riña y destrucción que la envidia encarnaba.

Daisuke lanzo un leve grito de dolor cuando el resplandor se desvaneció. Con la frente sudada y la respiración agitada, el niño levanta la mirada para ver nuevamente a su acosador.

¿Crees que yo implante cada uno de esos sentimientos en cada hombre que camina en este planeta?... Mira como termino tu familia… fueron los instintos de ese hombre que le llevo a disparar a tu familia… ¿Acaso fui yo quien le dijo que lo hiciera? ¿No fue consecuencia del pecado de ese hombre lo que les quito la vida a dos inocentes? – continuo impetuoso. – Niño… esto solo son los instintos de tu raza.

Daisuke baja la mirada con tristeza. El maligno continúo hablando.

Pero al final y al cabo en lo más profundo de sus mentes retorcidas saben que los que están haciendo esta mal, por eso buscan algo que justifique sus atroces actos, sumergiéndose en atormentador dilema moral cuyo remordimiento termina haciéndolos desear la muerte. Y por que… porque saben que la muerte es la única redención. La verdad es que siento mucha lastima por los tuyos.

El elegido no puede aguantar más, y comienza a llorar en pleno silencio.

Mira a Hikari. Despues de que le mostre la misma visión que a ti, sintió tanta pena por la humanidad que me acepto para mis fines. – El maligno hizo una pausa para sonreírle de manera desdeñosa al chico. – ¿Cómo te sientes tu ahora? ¿Comprendes ahora como se sentía Hikari?

Tras escuchar las ultimas palabras del acosador, Daisuke para de llorar repentinamente.

Lleva a este mundo a la redención. Acepta al tercer ángel caído, aceptame a mi, y juntos, lograremos nuestro cometido.

Daisuke dudo mil veces antes de hacerlo. Pero al final, con un movimiento lento, asintió débilmente. El maligno se acerca al niño para corromperlo.

– Espera. – dijo antes de que la luz purpura entrara en su cuerpo.

El maligno accedió a la petición del chico.

– Hay algo que tengo que comprobar antes. – dijo seriamente. – Y quiero que el me acompañe.

Y tras de el, la bestia en su infantil forma apareció repentinamente.


Mundo Digital, Continente WWW. 10:30 A.M.

En el refugio de Baihumon, Ryo sintió un nudo apretando su pecho. Tan solo pasaron unos cuantos segundos antes de que aquella peculiar sensación cesara. Luego, lleva su mano a donde hace unos segundos sintió el dolor y se recarga en la pared de roca.

– Al fin ocurrió. – le dijo a Koushiro.

– ¿Quién habrá sido?

– Lo sabremos pronto.

Ryo llamo a CiberDramon. Y a paso veloz se dirigió a la salida de la cueva. Antes de salir, volteo ha ver a Koushiro.

– No tardare mucho. Encárgate de todo.

Koushiro asiente.


Odaiba

Laboratorio Subterráneo, 11:00 AM

Kuramada lee con detenimiento el reporte final del operativo. La tercera parte del personal había perdido la vida, varios desnaturalizadores habían sido deshabilitados y lo peor… no habían logrado recuperar ningún digi-tama. Por otra parte, el elegido que debía ser asesinado sobrevivió para formar el vinculo con la bestia que tanto se temía.

"Un fracaso total" Decía en sus pensamientos el líder de operaciones.

Algo más pasaba por la mente de Kuramada, algo que en esos instantes le preocupaba más que todo. La reunión de emergencia que el comité había llamado hace unos minutos. Y es que seguramente tendría que mostrar algún avance del proyecto principal, pero al parecer, el prototipo que tanto trabajo les había costado fabricar había desaparecido.

– La situación es grave, ¿No Kuramada?

El elegante hombre voltea ha ver al anciano.

– Misuno… decía mientras una gota de sudor le escurría por la frente. No tengo que decírtelo… pero si ellos pueden hacer que mi vida sea un infierno también lo pueden hacer con la tuya.

El anciano sonríe.

– Novato estúpido… ¿A quien crees que amenazas?

Misuno se acerca al escritorio de la oscura habitación, y lentamente saca una laptop oscura. Cuando este la abre, se ve en la pantalla la imagen de un digi-gnome.

– Rápido… que traigan los datos del prototipo.


9 de Agosto de 2004, Odaiba, Japon.

Laboratorio Subterráneo, 12:00 PM

La junta había comenzado, los 8 representantes de los países más poderosos estaban reunidos. Una pantalla gigante se desplaza en la sala de juntas. La imagen de Kuramada se lograr ver en esta.

Me alegra que hayan decidido venir señores. Les tengo magnificas noticias en cuanto a los avances del proyecto. El Prototipo de nuestro ejercito de Digimons al fin esta listo.

– Kuramada, déjese de tonterías y enséñenoslo de una buena vez. – Decía la imagen de un hombre cubierto en sombras.

La pantalla cambia de imagen, los 8 sujetos se impresionan al ver la imagen de un horripilante ángel, atrapado en la enorme capsula de energía.

Uno de los tipos sonríe maliciosamente.

– Al fin, el ejercito para la doblegación del mundo esta listo.

Este digimon lo hemos creado sintéticamente con los datos que se han acumulado en las redes, créanme, no se arrepentirán de lo que es capas de hacer.

Uno de los hombres hablo ambiciosamente.

– Dígame Kuramada, con el prototipo que tenemos, cuanto tiempo bastara para crear nuestro ejército.

En una semana aproximadamente, tendremos alrededor de cinco mil copias de este, manipulables como robots, rápidos como un rayo, y tan poderosos y destructivos como una bomba atómica.

Los 8 hombres más poderosos del mundo ríen y festejan su aparente victoria.

Los lentes de Kuramada recibieron un reflejo de luz y brillaron cuando este levanto la mirada para dirigirse a sus líderes.

Existe un pequeño inconveniente.

Las imágenes de la pantalla volvieron a cambiar nuevamente. Ahí estaban, imágenes de los niños elegidos peleando junto a sus digimons, las primeras eran de la batalla con VenomVamdemon hace 5 años, las que le seguían eran de batallas contra digimons de las tinieblas cuando las agujas del control aparecieron. Las más recientes mostraban la pelea que tuvieron contra Abaddonmon y las imágenes de Taichi, Yamato, Sora, evolucionando a sus digimons para que pelearan contra Murmuxmon.

– ¿Quiénes son esos niños?

Esos niños son llamados "Los elegidos" Tienen la capacidad de controlar a sus digimons y de hacerlos digi-evolucionar para defenderse de los peligros a los que diariamente enfrentan. Hemos estado investigando, y están esparcidos por todo el mundo. Seguramente interferirán cuando el ejército este terminado, provocando una guerra que nunca tendría fin.

– Tiene mucha razón Kuramada, dígame, ¿Qué sugiere al respecto?

Una sonrisa maléfica se forma en los labios de Kuramada.

Desaparecerlos del mapa antes de que nuestra revelación comience. Aunque no lo crean la mayoría de ellos son niños normales, incapaces de defenderse, basta con deshabilitar a sus digimons y luego asesinarlos a todos y cada uno de ellos, así aseguraremos nuestra victoria.

– Kuramada, aun nos tiene que informar sobre el asunto de los digimons que están invadiendo a nuestro mundo.

– No se preocupen por eso. En cuanto terminemos el ejército será muy fácil doblegarlos.

– Bien, entonces ya esta dicho, localizaremos y cazaremos a todos y cada uno de "los elegidos". Para eso necesitamos apoyarnos mas que nunca caballeros. – decía dirigiéndose a los 7 que estaban alrededor de el. – Kuramada, envíenos los datos que necesitamos para localizar a estos niños en todo el mundo.

Como usted diga señor.


De repente.

La alarma roja sonó de nuevo, un terrible temblor azoto toda la zona.

La capsula en la que el digimon ángel sintético estaba encerrado, se había roto. Un terrible zumbido sonó por todo el laboratorio.

– ¡Kuramada! ¡¿Qué esta pasando?

Y cuando vieron en la pantalla, una horrorosa garra partió en dos a uno de los jóvenes científicos que trabajaban en proyecto. Las gotas de sangre salpicaron a la cámara en donde la imagen se proyectaba. Y en un instante, la señal se perdió.

– ¿Qué demonios paso? – preguntaba confuso uno de los hombres cubiertos por sombras.

La tensión en ellos aumento cuando un zumbido eléctrico hizo que se apagaran las luces. Un extraño sonido hace que los señores salten de miedo. El monstruoso digimon ángel entra donde estaban ellos…

Los gritos se escuchan por todo el edificio.

Dentro del laboratorio secreto, Kuramada da órdenes histéricas de ir a proteger a los representantes del gobierno. Justo cuando sus guardaespaldas se retiran a seguir sus órdenes, el azote de una puerta se escucha al lado suyo. En las sombras, ve acercarse una infantil figura.

Kuramada lo distingue casi al instante. Motomiya Daisuke estaba enfrente de él.

– No me imagine que encontrarían este lugar. – decía con la voz ronca mientras sacaba su revolver de entre su saco.

Daisuke se encontraba en pleno transe, apunto de caer en el abismo mental al cual se había resistido con todas sus fuerzas. Con la mirada abajo, y sin expresión alguna, se acerca lentamente hacia Kuramada.

– Entonces, ¿esta es la verdadera razón por la cual iban tras nuestro digi-tamas? – le hablo el chico, despacio. – ¿Es por esto que mi familia tuvo que morir?

– Mucha gente ha muerto desde que todo esto comenzó niño, así que no pienses como si estuvieras en el centro del mundo.

– Por un momento pensé que quizá toda había sido un hecho desafortunado rodeado por una serie de causas justas. – dijo Daisuke con la mirada aun en el suelo. – Pero ahora, veo que todo ha sido causa de su ambición.

– Es fácil para ti ver las cosas de manera simple, niño. Pero la verdad es que las cosas no son así. – dijo tras darse cuenta de que había escuchado la conversación que tuvo con el comité. – Con las cosas como van, el mundo entraría en guerra en cualquier momento; la tención creada por los recursos económicos, energéticos, el alimento, los intereses políticos y religiosos ponen en peligro nuestra nación. Todo lo que estamos haciendo es por proteger a los nuestros, no puede haber estabilidad si no vemos por los intereses de nuestros aliados, y si no nos consolidamos con recursos y poder.

Con un movimiento rápido, el hombre dispara a la frente del chico, pero justo cuando la bala esta apunto de azotarle, la sombra del tercer ángel caído se mueve hábilmente para desviar las balas.

– Entonces… realmente somos así. – dijo Daisuke casi susurrando mientras Kuramada miraba extrañado. – Actuamos mal de manera premeditada.

Y justo cuando Daisuke levanto una mirada llena de odio, el resplandor purpura proveniente de su digivaice atravesó a Kuramada. El hombre vomito sangre antes de poder disparar una vez más.

Habiendo asesinado por segundo ocasión, Daisuke mira serio su atroz acto mientras se acerca a ver el cuerpo sin vida de su victima.

– ¿Esto es lo que querías comprobar? – le pregunto el maligno apareciendo de repente.

Daisuke asiente débilmente.

Tan pronto como Daisuke acepto unirse al maligno, este dejo su forma de digimon para transforme en un hombre cubierto de oscuras vestimentas, cuyo rostro era cubierto por la sombra de su capucha. El niño sintió como unas heladas manos sostuvieron su rostro y como de la oscurecida facies del maligno salió un resplandor purpura que se aproximaba a su boca.

Cuando el maligno logro acceder a su mente, los ojos de Daisuke se nublaron, su cabello se oscureció y su piel se emblanqueció hasta dar la apariencia de un espectro viviente. Y entonces, los datos del D-3 de Daisuke se desintegran, en sus manos aparece el nuevo digivaice, su forma triangular era rodeada por un semicírculo plateado de par en par, tallado con las letras del alfabeto digital. En su centro se notaba una deslumbrante pantalla, en donde se podía ver el espacio, el universo infinito. Por ultimo, un deslumbrante botón en el centro. Negro como el mar de las tinieblas

"Tienes en tus manos la manifestación mas pura del UNO, úsalo para domar a tu digimon, pues en un tamer te has convertido"

Un rayo negro salió de los cielos azotando contra todo el subterráneo y abriéndose pasó hasta llegar al laboratorio en busca de la bestia. Y la infantil figura se convirtió en un enorme caballo color negro, que poco a poco alcanzo la estatura de un caballo normal, luego, alas negras aparecieron, y este comenzó a tomar la forma de una ángel caído, su cabellos eran de fuego ardiente, su piel blanca como la de su nuevo Tamer, su armadura negra con un símbolo dorado marcada en su pecho… sus ojos rojos… a diferencia de los otros dos ángeles que eran hermosos de rostro, los ojos rojos y la boca llena de sangre de este nuevo daban escalofríos…

El nuevo ángel lanzo un grito aterrador… luego Daisuke deja salir otras palabras…

– El 3er ángel caído… Daisuke se acerca a su nuevo digimon… – Samaelmon.

Y de esa forma, el nuevo digivaice fue corrompido.

Con su nueva apariencia recién forjada y el maligno albergado en su interior. Daisuke se pasea por el laboratorio subterráneo sin gesto alguno. Sorpresivamente se detiene y observa varios monitores apilados en las paredes aun funcionando. Una imagen en ellos llama en particular su atención. En una de las pantallas, se lograba observar la ciudad del inicio de la Isla File.

Parte 2:
Caos en la ciudad del inicio


9 de Agosto de 2004

Mundo Digital, Isla File, 13:00 hrs

Escoltada dia y noche por los Tapirmons detrás y el digi-human Kuree de frente, Miyako observa de cerca el extraño templo de roca sostetido por pilares cilíndricos. La chica de inmediato lo relaciono con los antiguos templos de Grecia.

– Kuree… – le llamaba la chica al digi-human. – ¿Qué es este lugar?

– No se con exactitud su origen, pero se supone que este templo es una puerta hacia el mundo de los humanos.

Miyako vuelve a mirarlo sorprendida.

– Al no poder utilizar el digivaice como ustedes, nosotros aprendimos a movernos por ambos mundos atreves de estos templos esparcido por todo el Digital World.

Miyako ve sorprendida a los dos niños que yacian inconcientes en el suelo.

– ¡Takeru. Ken! – los llamaba la chica sorprendida.

Takeru se soba la cabeza con fuerza y luego levanta su triste mirada. Miyako la ve angustiada, mientras el rubio ve extrañado a Kuree quien se presento rápidamente luego de socorrerlo a el y a Ken. Takeru se prepara para poner al tanto a Miyako.


Mar Dagon

Dagomon emerge poco a poco del mar oscuro, lentamente, se acerca a la orilla. Una leve risa sale de su enorme mandíbula.

– Acérquense, seres llenos de maldad – los ojos de Dagomon comenzaron a brillar en la inmensa oscuridad – nuestras armas, ¡nuestros tamers!

Tres sombras se acercan poco a poco…

Un Beelzebumon Blast Mode, expande sus enormes alas, y se adelanta, llegando justo enfrente de la enorme bestia.

Atrás de este, una hermosa chica se acercaba por detrás, su moderno atuendo color negro se confundía con lo oscuro del mar, su piel blanca, pelo castaño y brillantes ojos rojizos… Una cuchilla era sostenida por su mano, mas bien un digivaice, el D-Slasher.

– Mi cazadora… Karenina. – decía Dagomon mientras sonreía.

A lo lejos, un extraño caballero se acercaba junto a una sombra que lo seguía.

Al fin se podían distinguir, ChaosDukemon, el caballero de los abismos había hecho acto de presencia.

Detrás de el, un extraño joven de ojos grises y pelo negro, su rostro pálido mas que el de Karenina, su gabardina blanca y su gafas negras lo distinguían… en sus manos, se veía un digivaice de ultima generación, el Tenebrum G.

Lentamente, se acerca a Dagomon y cruza sus brazos.

– Donde esta el caos, esta usted, joven Arkham. – decía Dagomon sin dejar de sonreír.

Y por ultimo. El sonido de una enorme bestia voladora se oye en lo alto del cielo. Un enorme Dragón digimon, el que dicen, es la encarnación corrupta de la muerte. DeathXDoruGremon.

Este paso como trueno justo encima de ellos, y en cuento lo hace, una figura salta de los cielos a largos metros. Para amortiguar la caída, hace una serie de maniobras en el aire, luego de caer sin ningún rasguño, se queda agachado y con el rostro en el suelo. Su cabello plateado, sus ojos oscuros como el mar de las tinieblas, imposibles de distinguir con la bandada roja que llevaba enzima, aquel trapo viejo que cubría su demás atuendo. Lleva en sus manos un poderoso digivaice.

– Mi Dai Taisen,… Zenaku

Y este levanta la mirada justo cuando mencionan su nombre.

Los tres tamers se acercan Dagomon.

Arkham se acerca un poco más que los demás, y rápidamente se quita sus gafas, mirando así seriamente a Dagomon.

– Me estoy cansando de esta estupidez, Dagomon… ¿Piensas que me vas a tener en este asqueroso lugar por siempre? – Decía con desprecio y enfado – Hicimos un trato, yo te daba el digivaice que ocultaba el ultimo poder y tu me darías lo que necesito… ¿No es así?

Zenaku hizo un gesto de sorpresa al escuchar las palabras de aquel tamer,… ¿En verdad había tenido la máxima manifestación del poder divino en sus manos?...

– Paciencia, joven Arkham, tu momento llegara el día en que los guardianes elegidos por Wisemon caigan.

– Entonces, ¿Por qué demonios me tienes esperando aquí, y no me dejas ir a acabarlos yo mismo? – replicaba.

Zenaku y Karenina escuchaban callados.

Dagomon sonríe.

– Tenemos otros planes

Y con sus enormes tentáculos, una esfera transparente se aparece de la nada, dentro de ella, las imágenes de la zona Karnell donde los elegidos pelearon contra Kazbeelmon se mostraban. Parecía que el lugar estaba completamente intacto, justo como lo dejaron después de la pelea… Zenaku y Arkham, por su parte, sabían de qué sitio se trataba, mientras Karenina jamás había visto un lugar parecido.

– Eso es la zona Karnell – decía Arkham con indiferencia – ¿Qué demonios quieres que hagamos ahí?

– Quiero que los tres abran un portal a la zona Karnell, pues no hay una forma directa de entrar, dentro de allí se encuentra algo muy valioso para nuestros planes.

– ¿Y como demonios la vamos a abrir?

– Usen la sabiduría, jóvenes.

Arkham baja su cabeza y apretando su puño lanza una leve risa de burla –… Ahórrate tus malditas formas budistas y dinos algo que nos sirva.

– Sus digivaices, únicos en su especie, pueden cambiar el metabolismo en el Mundo Digital, si buscan el lugar adecuado, entonces lo lograran.

Los tres miran apáticos. Dagomon frunce el ceño.

– Tamers, no tengo recordarles el pacto que han hecho con mi Lord. Recuerden las consecuencias a las que se atendrán si fallan. Mejor aun, recuerden la recompensa que les prometimos una vez cumplido nuestro cometido.

Zenaku se pone más serio que nunca, y apartando su mirada de Dagomon, deja salir sus palabras.

– Yo haré lo que sea necesario,…con una condición: Que nadie se meta en mi camino... por que no importa si es alguno de estos dos – decía viendo a Karenina y a Arkham –…o uno de tus hombres, o tú, el mismísimo Dagomon... incluso, no importa que sea AQUEL que te domina... LO MATARE sin importarme nada…

Dagomon ríe.

Arkham sonríe con desden, luego, se dirige hacía Zenaku.

– Dai Tainsen eh… ¿Cómo obtuviste ese titulo? No pareces ser un Gran General con esa ropa mugrienta y un nombre tan patético. Apuesto a que solo fuiste un plebeyo de los caballeros reales.

Sin mostrar ninguna actitud de enojo, si no de burla, Zenaku se voltea hacia Arkham.

– Te atreves a hablarle, pobre mortal.

– ¿Pobre mortal? – decía Arkham indignado ¿Tienes idea de lo que soy yo?

Zenaku sonríe luego de ver en el alma de Arkham, comienza a burlarse.

– ehm… deja adivinar, ah… un chico patético de nombre Upton… pobrecito, fracasaste en todo lo que te propusiste ¿verdad? ¿Cuántas veces haz estado un hospital? ¿Cuántas veces ha caído tu voluntad por tu falta de agallas? ¿No fue eso lo que te llevo al destierro de los Archikets – Decía burlándose

– No tomo en serio lo que dice alguien que se odia a si mismo, así que cuida tus palabras, plebeyo.

Y este saca su digivaice de un zumbido, lo cual era una seña para que su ChaosDukemon se pusiera en guardia…

– Tamers… compórtense, ¡no los traje aquí para que se pusieran a pelear, vallan a hacer lo que les ordene, después de eso pueden pelearse todo lo que quieran! – decía Dagomon enfadado…

– No te metas en esto pulpo. – Decía Arkham – Adelante Zenaku, veamos que tamer es más poderoso.

Zenaku sonríe nuevamente.

Karenina observaba la riña entre ambos tamers junto con su Beelzebumon, ambos sin hablar ni una sola palabra.

– ¡Basta! ¡No quiero que se pongan a pelear!

Pero Arkham no hace ni el más mínimo caso a las palabras de Dagomon.

– ¡Adelante, Mordred!

Y El ChaosDukemon se dispone a atacar directamente a Zenaku. Un golpe directo con su lanza se dirigía hacia el.

Zenaku estaba apunto de reaccionar, cuando.

Una esencia oscura evita el ataque de Mordred.

– ¿Qué es esto? – preguntaba el ChaosDukemon al sentir su lanza inmóvil.

– ¡Mi lord! – decía Dagomon impresionado.

Un extraño sujeto con vestimenta negra, y una capucha que cubría su rostro se manifestó.

Dagomon hace una reverencia, y el Beelzebumon baja al suelo y se arrodilla ante aquella esencia mientras Zenaku y Arkham miraban extrañados.

Karenina miraba confundida, luego se dirige a su digimon.

– Devilot, ¿Quién es el? – le preguntaba a su Beelzebumon…

– El es de quien te hable…

Los tres tamers sentían como de este emanaban las tinieblas en su estado mas puro, sabiendo perfectamente sobre los poderes que pueden traer la oscuridad, nunca jamás habían sentido tal presencia de maldad que se había manifestado justo en frente de ellos.

"El es quien manipula a Dagomon, tal vez sea un ángel caído" pensaba Zenaku. Usando su gran habilidad, intenta ver en el interior de aquella extraña presencia, pero en cuanto intenta hacerlo, una visión horrible le viene a la mente, se decepciono al saber que no era lo suficientemente fuerte para soportarla, así, decidió no hacerlo mas.

Así que estos son los tamers que reuniste para mí… – decía una voz fuerte y metálica… – si… puedo sentir la maldad que hay en ellos, esa fuerza destructora… son mejores de lo que esperaba…

Los tres tamers se acercaron un poco más a aquel sujeto.

Son afortunados… son pocos los humanos que logran obtener aquello que mas anhelan, ahora yo les ofrezco esa posibilidad. No vale la pena pelear entre ustedes si es a costa de sus deseos.

– Es difícil confiar cuando hemos seguido órdenes de alguien que se oculta en las sombras. – reprochaba Zenaku serio.

– Peor aun, nos han hecho participes de sus planes sin saber que es lo que traman. Si no mas tengo entendido, además de Zenaku, yo fui el ultimo en entrar ha este juego. – continuaba Arkham. – Me gustaría saber que es lo que traman.

El maligno atiende a las peticiones.

– Me es imposible mostrarles mi verdadera forma ahora que me he albergado un agente. – decía refiriéndose a Daisuke. –Pero lo que planeamos… eso si lo pueden saber, siempre y cuando atiendan a nuestra ultima petición. Ir por el objeto que se encuentra en la zona Karnell.


Isla File

– ¡Imposible! –exclamaba Miyako angustiada por los recientes hechos. –¿Y tu viniste aquí dejando a Daisuke y a Jun con esos sujetos? – reprochaba.

Takeru se encogió en hombros.

– No quería, Daisuke nos empujo hacia la puerta.

Miyako suspira.

– Ese tonto… siempre sacrificándose por todos, se le esta subiendo mucho eso de ser el líder.

La conversación se ve interrumpida cuando todos escuchan los gemidos de Ken. Los medicamentos estaban apunto de terminar su efecto. Miyako se acerca a su amado muy preocupada. Kuree hace una seña a los Tapirmon.

– Vayan.

Los elegidos ven sorprendidos como los digimons lanza un resplandor transparente hacia la frente del inconsciente niño, segundos después, Ken dejo de quejarse.

– ¿Qué ha pasado? – preguntaba Takeru.

– Si despierta, lo mas seguro es que comienza a sentir dolor, lo mejor es mantenerlo dormido.

Miyako sonríe. Takeru observa por unos instantes mas, para luego tomar su digi-tama y levantarse rápidamente.

– Me preocupa mucho Daisuke, lo mejor será que regrese al mundo real.

– Temo que eso no va ha poderse. – le decía Kuree. – Las entradas al mundo real han sido selladas desde que el segundo ángel caído apareció, ¿recuerdan?

Takeru se mordió el labio.

– Debe de haber una forma.

– Elegidos… – se apresuro ha hablar Kuree. – regresar al mundo real no debe ser su prioridad ahora.

– No puedo dejar a mi amigo. – le replicaba con enfado.

– No hay forma de regresar al mundo real, no en estos momentos. Lo mejor es que los lleve a la guarida de Baihumon-sama. El los podrá guiar.

Ambos chicos bajan la mirada pensativos.

– El es el único que sobrevivió al ataque de los ángeles caídos. Debe de saber algo.

– Creo que tiene razón, Takeru. – hablaba Miyako.

Apretando los dientes, el rubio asiente.

– Vamos entonces.

Los Tapirmons se acomodan alrededor del inconsciente niño, y utilizando su energía psíquica ponen levitar a Ken. Miyako mira sorprendida deseando que hubieran hecho eso mismo con ella mientras escalaban la montaña.

Todos toman sus digi-tamas, y se preparan para partir.


Murallas R'lyeh

Los tres tamers entran a las destrozadas murallas tranquilamente, mientras sus digimons los seguían por detrás. Arkham destruyo casi todo el sitio, pero habian sobrado algunas vestigios los cuales les darian la pista que necesitaban para accder a la zona Karnell.

– Debe ser aquí. – decía Zenaku mientras se detenían una de las destrzadas murallas para observarla.

Todos sacan sus respectivos digivaice, y apuntando a los símbolos del alfabeto digital, estos comienzan a resplandecer como las estrellas en el oscuro cielo. Una puerta se manifiesta en las mismas murallas, y se abre al instante.

Los tres entran a aquella enorme habitación… dentro, un abismo oscuro manifestaba un extraña remolino de energía color blanco en el centro.

Este lugar enlaza todas las dimensiones existentes en el universo… – decía Zenaku… – Talvez por aquí logremos acceder a la zona Karnell de esta dimensión.

– Si, ya había oído hablar de este lugar, pero que yo sepa era imposible acceder a el, algo o alguien permitió esto – decía Arkham sonriente, atraído por aquel remolino de energía, soñando con poder acceder a todas las dimensiones.

– Para que esto haya podido ser posible, solo puede significar una cosa – se acercaba Karenina sigilosamente entren los dos tamers, seria y con la mirada hacia abajo, Zenaku podía detectar en ella una leve tristeza… – El mal mas puro esta apunto de manifestarse y piensa terminar a lo grande.

Los tres tamers llaman a sus digimons… luego, se acercan a aquel remolino, sacando sus digivaices, abren una entrada hacia la zona Karnell de donde emergió Kazbeelmon.


Isla File, 15:00 hrs.

Mientras bajaban a toda prisa la montaña, ya apunto de terminar su recorrido, una espantosa explosión llama la atención de los dos elegidos que viajaban escoltados junto con Kuree y los Tapirmons.

Todos voltean sorprendidos para ver una humeante explosión, tan poderosa que su onda llego hasta donde estaba los niños que apenas y pudieron mantenerse de pie.

– Ahí se encuentra la ciudad del inicio. decía Kuree.

Un escalofrío atroz recorre las entrañas de Daisuke, los recuerdos de su niñez llegan repentinos como el sonido de un trueno. La preocupación lo invade lo que lo lleva a dejar encargado su digi-tama y apartarse de sus compañeros.

– ¡Takeru! ¡Espera!

Mientras corría a toda velocidad, Takeru escucha el sonido de otra explosión. Aun sabiendo del peligro que le esperaba, apresura el paso.

No tardo mucho en llegar cuando ve aterrado el caos que reinaba en el pueblo del inicio. Los bebes corrían lejos de las explosiones, chillando y gritando, solo buscaban la forma de sobrevivir…

El pueblo estaba completamente incendiado, arriba en los cielos, los bebes digimon chillaban al ver la aterradora figura de aquel demoníaco ángel y su cuerpo encendido en llamas rojas. Este se acerca a aquel campo lleno de digi-tamas y lanza una enorme llamarada con sus manos, los huevos vuelan por los cielos, para luego ser destruidos por completo.

Takeru entra al pueblo del inicio.

Le fue impactante verlo en esas condiciones, los cubos de juguete incendiados, los chillidos de los bebes digimon y las partículas de polvo en que los pequeños digimon se convertían. Boquiabierto, impactado, siente como si una desgarradora mano helada le tocara el corazón, fue tanta la tristeza y el coraje que por un momento pensó que iba a desmayarse.

El rubio mira a los cielos.

"El 3° ángel caído" pensaba Takeru, "¿Cómo enfrentarlo?, ¿Cómo defender al Mundo Digital?"

El ángel caído ve como uno de los bebes digimon, a pesar de las terribles explosiones logra sobrevivir entumido en un rincón. El oscuro ángel se acerca ha el tranquilamente y preparaba su puño para quitarle la vida. Atrás del despiadado ángel, un débil destello eléctrico lo ataca.

El ángel se voltea, sus ojos rojos y su boca llena de sangre hacían parecer que estaba furioso contra el Elecmon que lo ataco.

El ángel sonríe, y lanza una pequeña esfera luminosa contra el Elecmon, la cual azota y explota mandándole al suelo.

Pero esta no termino con su vida, parecía que el ángel quería hacerlo sufrir antes de acabar con el. Con todo su cuerpo encendido en llamas rojas comenzó a golpearlo. Elecmon lo único que hacia era entumirse en el suelo mientras recibía los fuertes golpes.

Takeru ve como Elecmon es atacado…

– Elecmon…

Los recuerdos de Takeru regresan en un Flash Back, cuando llego por al pueblo del inicio por primera vez, disfrutaba de jugar con Patamon y los bebes, saltaba en las enormes colchonetas de colores, atendía a los bebes digimon, todo esto mientras se volvió gran amigo del digimon al que estaban golpeado en esos momentos, aquel digimon terco que cuidaba a los pequeños digimons.

– ¡ELECMON! – gritaba con todas sus fuerzas…

Entonces, una quemante energía comienza a emerger del cuerpo de Takeru. Agobiado por la sensación dolorosa que le causaba, pero lleno de determinación, mira desafiante al ángel, y con un rápido movimiento saca su digivaice para lanzar un poderoso resplandor que azoto contra tenebroso. El ángel es lanzado varios metros atrás.

Exhausto por manifestar por primera vez el nuevo poder, Takeru corre hacia su amigo digimon.

– Elecmon ¿Estas bien? – decía mientras se agachaba para socorrerlo.

Tosiendo, y agonizante, Elecmon habla despacio.

– Takeru ¿Qué bueno que vinieron?

Takeru sonríe, apunto de llorar…

– Sí.

– Ya solo quedan muy pocos con vida por favor, debes salvarlos.

– Lo haré, te lo prometo…

Antes de retirarse a buscar sobrevivientes, Takeru mira a su alrededor para ver el estado ángel caído. El Takeru escuchaba los latidos de su propio corazón cuando ve acercarse una extraña figura.

Aquel niño que estaba en frente, era el mismo con el que había pasado grandes momentos, pero su aspecto aterrador, hizo que el rubio tardara varios segundos en reconocerlo en su mano, un objeto brillaba con un misterioso resplandor oscuro.

– ¿Daisuke? – decía Takeru de manera extraña al ver el aspecto de su amigo, sus ojos y cabellos negros, su piel clara y su ropa oscurecida. Pero lo que mas le provocaba miedo a Takeru era la sangre con la que estaba manchada su rostro. – Pero ¿que te paso?

Daisuke miro fijamente a Takeru sin contestarle.

Mientras, herido, Elecmon trata de reincorporarse.

Sorprendido, Takeru observa como Daisuke levanta su brazo derecho, donde sostenía el nuevo digivaice en su mano. De una poderosa energía sale como un trueno luminoso, resplandeciendo suficiente para que Takeru se cubra el rostro. "¿Qué digivaice es ese?" pensaba.

El destello va directo al ángel caído. Su aspecto se hizo mas aterrador, como un demonio vivo que aumento sus fuerzas y su tamaño, brillando con un tono rojo. Entonces, el ángel oscuro se reincorpora para seguir causando destrucción.

La voz de Daisuke resonó por los aires.

–Ataca, Samaelmon…

Takeru mira impactado a Daisuke.

– Daisuke… tu…

Elecmon, lleno de heridas y hablando con dificultad, se aproxima a Takeru…

– Esto,… ya estaba previsto – decía Elecmon a Takeru – que si el poder divino era dado a los humanos, uno de ellos vendería su alma al diablo.

– ¿Qué dices? – Decía Takeru impactado – Entonces el logro corromper a Daisuke – Takeru corre hacía su amigo– ¡ No! ¡Daisuke no se dejaría corromper! ¡Todos menos el!

Pero cuando este se mantiene solo a unos cuantos metros, choca con una onda de oscuridad que lo hace caer al suelo.

Takeru se reincorpora y levanta la mirada.

– No te acerques Takeru. – decía Daisuke con frialdad…

Este se da la media vuelta, y apuntando con su digivaice, saca una onda oscura hacia el pequeño bebe digimon que Elecmon intentaba defender de Samaelmon.

– No… por favor no te atrevas… – suplicaba Elecmon mientras Takeru veía impactado sin creer lo que estaba apunto de ver.

Y la onda del nuevo digivaice se acerca al pequeño digimon que muere al instante con solo sentirla.

Elecmon cae en un estado de depresión mientras Takeru mira impactado.

– Daisuke… ¿Qué haz hecho? – Daisuke voltea mirar a Takeru con frialdad, mientras este le sigue reclamando – ¿Qué haz hecho?

Daisuke calla por completo, Takeru se acerca un poco mas a el.

– ¡Contéstame Daisuke!

Y Takeru embiste a Daisuke con un fuerte golpe en el rostro.

Daisuke se reincorpora mientras Takeru lo mira lleno de ira. El rubio se acerca al corrompido para sujetarlo por su oscura ropa y mirarlo a los ojos.

– ¿Por qué lo hiciste?

El rostro del elegido corrompido cambio a uno que no detonaba expresión alguna. Suspirando lentamente, mira a su amigo y se prepara para contestar.

– Porque… todos sufren.

– ¿"Todos sufren"?... ¡¿Qué tonterías dices?

Daisuke sonríe con frialdad y baja la cabeza.

– Tu también estas sufriendo mucho, ¿No? Takeru

El elegido comenzó a sentir que le faltaba el aire justo cuando Daisuke le apunto con su digivaice. El rubio hecha las rodillas al suelo, comenzaba a debilitarse.

Elecmon se reincorpora, sorprendido, no puede creer lo que ve…

– ¿Piensas matar a tu propio amigo?

– ¿Amigo dijiste? – le respondía frívolo – Bien… entonces lo matare sin que sienta dolor… ¿Qué no es mi amigo?

Y una pequeña luz sale del digivaice. Takeru cierra los ojos para enfrentarse a su inminente fin.

Pero de repente, Takeru siente que puede respirar de nuevo. Abre sus ojos para descubrir que Elecmon se había interpuesto entre el destello que lanzo el digivaice.

Elecmon cae al suelo.

– Elecmon… – decía Takeru con tristeza… solo logra ver a Elecmon por unos instantes, luego, los datos se desintegran.

Una lágrima de tristeza cae por el rostro de Takeru.

De inmediato, el elegido lanza una mirada de desprecio hacía Daisuke, quien logra percibir la tristeza y enojo que el sentía.

– Takeru… – decía Daisuke. – no sufras por el, la muerte es la única redención.

Confundido, Takeru seca sus lágrimas y se reincorpora para seguir escuchando a Daisuke

– Después de que asesinaron a mi familia, me sentí mejor cuando comprendí eso.

El elegido abre sus ojos impactado tras escuchar dicha revelación.

– Acepta la muerte Takeru, reconfórtate en la muerte.

Y Daisuke lanza un nuevo resplandor contra su amigo.

– ¡D-Shield! – se escuchaba la voz Ryo.

De su digivaice, sale el poderoso escudo de Yggdrasil que protege a Takeru de aquel resplandor mortal. Moviéndose ágilmente, el tamer se abalanza contra Daisuke y le aplica una atlética patada en el rostro. El ex-elegido cae al suelo.

Takeru mira sorprendido al desconocido niño cuyo rostro era cubierto por una mascara de águila.

– Lo veo y no lo creo. – decía Ryo sorprendido. – El poder divino ha sido corrompido.

Una gran ira invade a Daisuke. Furioso, se levanta y mira con odio al niño que lo golpeo.

– No interfieras. – advirtió Daisuke conteniendo su ira.

Ryo frunció ceño.

– ¡NO INTERFIERAS!

Y siguiendo el grito de su tamer, Samaelmon se hecho a toda velocidad contra los elegidos. Con un movimiento rápido, Ryo saca su digivaice el cual se mostraba despidiendo una luz resplandeciente.

¡Evolución Matrix!

Etonces una luz rodeo al tamer y a CyberDramon. Ambos se fusionan para lograr la poderosa evolución mega. Justino había aparecido.

El digimon recién evolucionando se mueve ágilmente y aplica un poderoso golpe contra el ángel caído. Tras derribarlo, Justimon sujeta a Takeru y se dispone a huir del lugar.

Furioso, Daisuke lanza un nuevo resplandor a su digimon, el cual se llena de una fuerza devastadora. Justimon apenas y logra contener la garra de su adversario azotándola con su poderosa espada.

¡Critical Arm! – gritaba Justimon mientras con su brazo derecho recién transformado golpea brutalmente al oscuro ángel.

Samaelmon apenas y se movió. Justimon se muerde el labio.

– ¡Ryo-san! – gritaba Kuree a lo lejos. – ¡Por aquí!

Y tras reunirse en la costa del mar con los dos elegidos y el digi-human, Justimon y Takeru observan un templo idéntico al que se encontraba en la sima de la montaña Mugent. Una luz consume a todos los chicos, mientras Justimon y Takeru apenas y logran entrar al portal creado por el templo. En cuanto la luz del portal toca a Justimon este pierde su evolución. Ryo y su digimon aparecen al mismo tiempo que son consumidos por la luz cegadora.

Todos logran huir de la destuida ciudad del inicio.

Daisuke ve furioso lo hechos. Lentamente comienza a recorrer todo el pueblo del inicio para asegurarse de que nadie continuara con vida. Por ultimo, siente la ventisca de tranquilidad que sobreviene después de tanta destrucción. Con el corazón destrozado, mira al cielo y llama a su nuevo digimon. Cuando el angel caído se esconde en la sobra de Daisuke, ambos, digimon y tamer desaparecen de la nada.


Zona Karnell

Los tres tamers observan los destrozos ocasionados por la pelea contra Samaelmon. Karenina que era muy sensible a la energía logro percibir vestigios de una poderosa pelea entre dos seres formidables. Arkham curioseaba los monitores, aun intactos, mientras Zenaku se subía en la plataforma en donde flotaban las esferas de energía para mirar atónito aquella estatua con 7 símbolos que el reconoció de inmediato.

"No puede ser" pensaba al verla "Si… estoy seguro de lo que es… la puerta de la tumba del pecado… pero ¿que le pasa?... ya no tiene energías, es como si solo fuera una simple escultura. ¿Sera que su secreto fue revelado cuando los elegidos lucharon aquí?

La voz de Karenina distrae Zenaku.

– Esa espada, es por lo que Dagomon nos envió. – decía Karenina al señalar tras ellos una espada ensangrentada.

Zenaku estudia detenidamente la espada.

– Esa arma tiene los mismos poderes que el sujeto que manipula a Dagomon… – Les decía Karenina casi susurrando.

– Supongo que ya se habrán dado cuenta. – les decía Zanaku. – Esa arma era el secreto que ocultaba la puerta de la tumba del pecado. Para provenir de algo tan legendario en el mundo digital no me extraña que tenga las propiedades que dices.

"Entonces, las guadaña que le entregue a Dagomon, también tiene las mismas propiedades" pensaba Karenina.

Lo mismo piensa Zenaku cuando cuando recuerda la balanza que le entrego a Dagomon.

Arkham sonríe…

– ¿Enserio?... Valla, entonces es un objeto poderoso – decía con los ojos brillantes.

Arkham se acerca a tomarla.

– ¿Qué haces? – preguntaba Karenina.

– Guarda silencio niña, no creo se molesten si yo conservo esta espada… ¿o si?

Zenaku lanza una mirada de indiferencia.

Arkham vuelve a sonreír, y de inmediato intenta tomarla

En cuanto la toca, un destello rojo rodea a toda la zona Karnell-

– ¿Qué demonios pasa?

Los 3 tamers y sus digimon son rodeados por aquel destello justo enfrente de ellos, una figura comienza a manifestarse…

– ¿Quién es?

Y Daisuke comienza salir de aquel destello rojo. Estaba pensativo, fuera de si, con la mente en blanco.

Los tres tamers estudian al niño de cabeza a pies. Viendo su apariencia y el rostro manchado de sangre se dieron cuanta que no era alguien normal.

Zenaku sonríe.

– Apuesto a que es uno de esos niños elegidos – decía con malicia – apártense novatos, yo quiero encargarme de el.

– Espera. – decía Karenina con calma.

Zenaku voltea a mirarla un poco enfadado.

– ¿No lo ves?... el tiene la misma esencia que aquel sujeto que se nos manifestó con Dagomon.

Zenaku voltea a ver a Daisuke. Y sin hacer caso se coloca justo enfrente de el.

Daisuke levanta su mirada llena de oscuridad y la dirige hacia Zenaku, de manera seria y fría.

– Así que tu eres uno de los elegidos por Azulongmon para portar el ultimo poder, no es así – Zenaku lo observa por un momento – veo que resultaste ser un rotundo fracaso, el poder que tienes ya no es el mismo – Zenaku saca su digivaice y se prepara para atacar a Daisuke – tus demás amigos resultaron ser unos perdedores, espero que contigo me divierta un poco mas – y DeathXDoruGhoramon aparece justo atrás de su tamer – ¡Pelea conmigo… niño elegido! – decía Zenaku con una sonrisa en sus labios.

Y la enorme bestia ataca a Daisuke, que todavía se encontraba inmóvil.

De la nada, el monstruoso ángel aparece y detiene el ataque del enorme digimon.

– ¿Qué? – Zenaku observa detenidamente aquel digimon que detuvo su ataque – ¡No puede ser!... el es un ángel caído…

¿No lo puedes ver, Zenaku? – decía Daisuke con la sonrisa en los labios mientras se acerca al tamer.

Ya no soy quien tu creías.

Zenaku se detiene.

Arkham mira a Daisuke con detenimiento…

Zenaku siente la misma presencia que sintió de aquel sujeto que controlaba a Dagomon.

Y de repente, la zona Karnell se comenzó a convertir en el mar de las tinieblas, del cual, se llevo consigo tamers y digimons.

De los mares Dagomon emerge lentamente, cuando ve a Daisuke, de inmediato se arrodilla ante el.

– Mi Lord… – decía Dagomon a Daisuke – al fin ha elegido a alguien para manifestarse.

Daisuke se acerca al agua del mar de las tinieblas, y se lava la sangre que tenía en su rostro, luego se vuelve a dirigir a Dagomon.

El momento que hemos estado esperando al fin ha llegado.

Y Daisuke se da la media vuelta para ver a los tres tamers y a sus digimons.

Daisuke se acerca hacia la espada y la levanta con facilidad para luego agitarla por el aire. Su digivaice comenzó sacar un brillo purpura. Los tres objetos restantes, el arco, la flecha, y la balanza se reunieron.

La voz del maligno salía de los labios de Daisuke.

Tamers… llego la hora de que les revelemos nuestros planes. – Decía a los otros jóvenes que lo miraban detenidamente – destruiremos los pilares que sostienen a esta dimensión con ayuda de las cuatro armas de los abismos.

CONTINUARA...