Con este capitulo los escenarios están listos para que la parte clímax de la saga de los Tamers comience. Claro que me desalenté al ver que no he recibido ni siquiera reviews anónimos, pero de cualquier forma decidí continuar la historia.
Los próximos capítulos estarán llenos de acción y de misterio, pues los no se enfrentaran a digimons, si no ha seres humanos como voluntades y deseos. Serán peleas emotivas y llenas de misterios revelados. Como siempre pido paciencia para leer, valdrá la pena.
Espero por lo menos recibir unos cuantos reviews. Cualquier duda sobre los sucesos ocurridos, quedo a su disposición.
Saludos.
Capitulo 19:
El D-Dako
アルファおよびオメガ神聖なデバイス
Parte 1:
Deseos Ocultos
9 de Agosto de 2004.
Odaiba, Japon. 19:00 hrs.
En las caóticas calles de Odaiba, un hombre mayor hace riesgosas maniobras para poder avanzar a través del el congestionado tráfico. Todos se movilizaban presurosos para abandonar la ciudad y evitar que los atroces eventos afectaran a ellos o a sus familias; todos excepto la familia de Iori, que batallaba por llegar al hospital, donde el pequeño se tendría que reunir con los elegidos.
Por su parte, Fumiko Hida miraba preocupada al pequeño ciego que viajaba en la parte de atrás. Aun era imposible para ella entender que toda esa carga este sobre los hombros de su hijo. El timbre vibrante del celular interrumpe sus pensamientos. Iori la saca de su bolsillo, el sonido de una conocida voz se escucha distorsionada.
– Iori… ¿Me escuchas?
– ¿Eres tu, Koushiro? – le respondía a débilmente.
– Si, me alegra que podamos hablar, temía que la señal se perdiera… Sabrás que la próxima batalla esta próxima.
– Si. – respondía. – Justo ahora me dirijo al hospital para reunirme con los demás.
– Ellos ya no están ahí. – se apresuraba ha decirle. – Todos nos estamos reuniendo en el refugio de Baihumon. Necesitamos que vengas cuanto antes.
– Tardare un poco en acceder a una computadora.
– No será necesario.
El abuelo del pequeño detiene el automóvil cuando sorpresivamente ve una columna de luz aparecer en el pavimento.
– Te he abierto una puerta. Que alguien te guie a ella.
La madre Iori traja saliva antes de reaccionar. Rápidamente sale del auto he invita a su hijo a apoyarse de ella para guiarlo a la columna de luz. El niño sujeta con suavidad a su digimon, y con ayuda de su madre se dirige a la columna resplandeciente.
– No te preocupes. – seguía hablándole Koushiro. – Estaras de inmediato con nosotros.
Y tragándose su angustia, la madre ve como la luz consume a su hijo mientras se adentraba al mundo digital.
Mundo Digital, Mar Dagon
Los tamers ven sorprendidos al poseído niño. Todos ya habían deducido que aquel que hablaba no era Daisuke, si no mas bien el maligno que se había apoderado de su cuerpo. Pero eso no era lo que les sorprendía en especifico, lo que realmente era interesante eran los planes que les estaba revelando.
– ¿Destruir esta dimensión? – repetía Zenaku. – ¿Con que objeto?
El poseído niño sonríe.
– Cuando destruyamos esta dimensión, el equilibrio entre el resto de los planos se desfasara, y podre acceder al resto de las dimensiones. – explicaba.
– Ya entiendo. – decía Arkham con una sonrisa en sus labios. – ¿Piensas destruirlas también?
– Así es. – Admitía el maligno.
– Es osado de tu parte decirnos que, si te ayudamos, todo cuanto conocemos se esfumara. – le replicaba Zenaku.
– Claro que eso sucederá después de varios años. – les decía soberbio. – Intente corromper a la adepta de Yggdrasil para agilizar las cosas, pero ahora que ella esta fuera de mi alcance no me queda mas que tomar el camino difícil.
A los tamers les sorprende el cinismo con el que el maligno hablaba, pero era ese mismo cinismo el que les decía que aquel quien los había reunido estaba siendo sincero con ellos, lo que respetaba el acuerdo al que habían llegado.
– Si lo que les preocupa son sus ideales, tengan por seguro que ya se abran cumplido mucho antes de que eso ocurra. Yo nunca rompo mis promesas, tamers. – decía sonriente.
Zenaku, Arkham y Karenina reflexionan un poco antes de aceptar. Justo ahora sus mayores anhelos estaban a su alcance, y el precio por ellos comenzaba ha verse demasiado pequeño como para ignorarlo.
Sin más, los tres aceptan. El maligno sonríe.
Continente WWW, Guarida de Baihumon.
19:30 hrs.
Iori se percibe a si mismo recostado en el suelo de una fresca caverna. Dando un profundo suspiro, lentamente se levanta al mismo tiempo que llama la atención de todos cuantos estaban en la guarida.
– Al fin despertaste. – Se escuchaba la gentil voz de Miyako, quien se acercaba a socorrer a su amigo.
El niño no puede evitar darle un fuerte abrazo.
– Sabía que estabas bien. – le dijo aliviado. – ¿Dónde estamos?
Iori percibe los pasos de alguien mas acercarse.
– En la guarida de Baihumon. – le respondía la voz de Koushiro. – Takeru y Ken también están aquí.
El rubio estaba sentado en un rincón pensativo, atormentándose a si mismo con las imágenes de la destruida ciudad del inicio. Por su parte, Ken se encontraba al lado suyo, sumergido en un profundo sueño custodiado por los Tapirmons.
– Este extraño nudo en mi pecho. – decía mientras llevaba su mano a su corazón. – Es como si me dijera algo esta mal.
Koushiro y Miyako intercambian unas preocupadas miradas.
– ¿Qué ha pasado?
Entonces, el pelirrojo suspira antes de comenzar a explicar los terribles sucesos.
Mar Dagon. 20:00 hrs.
Imposibilitados de oponerse, las diminutas partículas de arena negruzca se elevaban con el viento gélido. Al contemplar su errante vuelo, Arkham recordaba inevitablemente la fragilidad de la vida humana. Durante muchas vidas humanas, más de las que sería posible creer, erró a través de los infinitos planos de la existencia en busca de la verdad. Al final y con cierta decepción, se percató de que la auténtica ley universal que buscaba se había esfumado de su vida, desde el mismo día en que su búsqueda hubo iniciado. Recordaba claramente los rostros de todos aquellos cuyas vidas había segado al blandir su acero. Héroes, reyes, demonios o asesinos; Todos estaban perdidos desde que él daba su primer paso. La miseria de aquellos valientes que lo enfrentaban en cada mundo era una de las pocas cosas que el tamer respetaba.
– Dime amigo… ¿Crees en la justicia de la naturaleza?
Tras la pregunta del contestable, Daisuke levantó la cabeza lastimeramente y respondió, casi sin despegar los labios.
– Alguna vez… Creí que la justicia estaba en nuestros corazones, y que era nuestro deber combatir al mal… Ahora sé que eso no es sino una fantasía romántica.
Arkham sonrió levemente, pues pese a la oscuridad que le estaba engullendo, Daisuke aún era capaz de charlar. El antiguo elegido se volvió hacia el tamer, intentando ver directo a su alma. El maligno que ocupaba parte de su mente sonrió con crueldad, pero la conciencia de Daisuke sintió algo de pena por ese que arrodillado frente a sí mismo, moraba en la gris esencia del tamer.
– Tú no has sufrido tanto como yo… ¿Qué te ha hecho entonces caer en el abismo, Stephen Upton?
Un gesto de vaga preocupación se insinuó en la faz del tamer. Era cierto, como hijo de noble apenas y había tenido dificultades en su vida. Considerando esto, sus acciones como Arkham no dejaban otra explicación que la de un niño tonto que era incapaz de lidiar con la realidad.
– Las apariencias pueden engañar, pero eso no ocurre siempre… –continuó Daisuke – Tu corazón llora hoy de dolor y pánico, pues cada acto impío que cometes lo hiere, dejándolo al borde de la muerte… ¿Eso es lo qué deseas, Arkham? ¿Acabar tu existencia?
El reflejo de luz en las pupilas del tamer vaciló por unos instantes, como el de un estanque al que se arroja una piedra.
– No… –respondió al fin – Pero admito que en alguna época ese fue mi mayor anhelo. –su voz pareció empaparse con inseguridad en ese instante, pero su firmeza retornó en la siguiente frase – Antes de descubrir la verdad, mi verdad… La vida y la muerte son simples pasos en nuestra senda, y adelantar su llegada o acortar su duración no tiene importancia.
Daisuke reparó en aquella última frase, pues el tamer la había pronunciado como si fuera capaz de ver el mundo desde un pedestal superior al de los mortales e incluso de los dioses. Sin embargo, la oscuridad advirtió el peligro en tal idea y se lanzó ferozmente sobre ella, destazándola y engulléndola antes de que fuera asimilada por el elegido corrompido. Las voces en el interior de Daisuke acallaron cualquier influjo del exterior y cuando su voz sonó nuevamente, nada tenía de humana.
– Reúnete con tus compañeros, tamer… Su misión está por iniciar.
El contestable miró decepcionado a Daisuke, pues era nuevamente un esbirro de las tinieblas y ya no podría entablar conversación con él.
– Nos veremos pronto, niño. –declaró, con tono despectivo. Ahora que era un simple envase, gracia era el único sentimiento que Daisuke le inspiraba.
Hizo una señal a Mordred, que miraba expectante al caído Samaelmon, deseando medir fuerzas con él. De reojo contempló como Daisuke iba a sentarse en las arenas del mar.
Arkham se reúne con sus compañeros, quienes veían a lo lejos al poseído niño, sorprendidos por el hecho de que Daisuke se haya expresado por unos instantes, y no el maligno que moraba en su interior.
Lentamente, Dagomon emerge del mar y se une a los tamers.
– Explícanos. – exigía Arkham. – ¿Qué hace este elegido aquí?
– Ya no más. – decía impetuoso. – Lo que están viendo ahí es solo la vasija que contiene a mi lord.
– He podido presenciar los atributos del nuevo poder. – decía Zenaku. – Alguien que es pura maldad, debería ser repelido por el poder que descansa en ese niño.
– Estas en lo correcto, Dai Taisen. La razón por la que eso no ocurre es muy sencilla. El chico permitió por voluntad propia que mi Lord se resguardara en el.
"Entonces..." se decía Zenaku en su mente. "Estoy viendo a un traidor de los suyos."
Continente WWW, Guarida de Baihumon.
Iori bebe encogido el te verde que se le había ofrecido. Por un momento su concentrado sabor y su vapor cálido le relajaban lo suficiente como para tomar con calma los hechos. El hecho de que Daisuke los haya traicionado era sin duda lo que más le angustiaba. Por su parte, Takeru dejaba sus huellas en el suelo apretando con impotencia la tierra que le conformaba.
Un desafortunado hecho ocurre para alterar aun más el pesado ambiente. Ken despierta del profundo sueño al que fue sometido y comienza a gritar desesperadamente. La inestable semilla del mal, nuevamente comenzaba a mandar señalas eléctricas a su corteza cerebral, y con ello, las consiguientes convulsiones.
De inmediato Takeru y Miyako le sostienen mientras Koushiro se apresuraba a colocarle un pañuelo en la boca y así evitar que el chico muerda su lengua. Miyako no puede evitar sacar una lágrima de angustia, al ver como su amado sufría a tal magnitud.
La situación cambia drásticamente, cuando de entre las sombras, aparecen Ryo y Kuree junto con los Tapirmons.
Los digimons rodean al convulsionante niño, he invocando una transparente onda, le tranquilizan. Por su parte, Ryo se acerca abriéndose paso entre los niños que le miraban sorprendidos cuando el tamer se quito la mascara y les permitiéndoles ver su rostro.
Arrodillado frente a su amigo, el tamer legendario deja salir unas palabras llenas de tristeza.
– Ken… perdóname. Nuevamente estas sufriendo por causa mía.
Una cristalina lagrima escurre por su infantil rostro. Luego, saca su D-Ark para acercarlo a la nuca del débil niño. Los elegidos se acercan para ver sorprendidos el milagro.
La resplandeciente luz sale del digivaice del tamer, y con todo su esplendor apunta al cuello del chico. Entonces, se ve salir lentamente la semilla del mal que tanto sufrimiento había causado. Y en un abrir y cerrar de ojos la semilla del mal flota hacia el cuello de Ryo y lo perfora para resguardarse de nuevo. Justo cuando la luz se desvanece, el color regresa al rostro de Ken. Y lentamente, el chico abre los ojos para ver el amable rostro del tamer.
– Ryo-san. – le llamaba con los ojos llenos de lagrimas.
El tamer asiente sonriente. Ken se levanta y se apresura a darle un fuerte abrazo a su amigo.
– Eres justo igual como te recuerdo, no haz cambiado nada.
Consiente de los acontecimientos, Iori se acerca.
– Ken… ¿De verdad estas bien?
El recién despertado voltea a ver al pequeño, de inmediato se acerca alegre y le habla con ternura.
– Si… no podía estar mejor. – decía mientras llevaba su mano al hombro del pequeño ciego.
– Me alegro.
Takeru y Miyako se acercan a sus compañeros y entre risas comienzan a celebrar. Ryo va a donde se encontraba Koushiro.
– Los elegidos para portar el poder divino al fin se han reunido. Ha llegado el momento de contraatacar.
Mar Dagon, 23:00 hrs.
Recostado en la oscura playa, escuchando las negruzcas olas, Daisuke al fin logra aclarar sus pensamientos, justo cuando permitió que la oscuridad le llenara de paz, justo cuando logro puntualizar las razones por las cuales se encontraba ahí.
Sin darse cuenta, las emociones negativas que cada hombre guarda en su interior comienzan a manifestarse. Y cuando la imagen de Hikari aparece en su mente, el la culpa de su situación actual. Probablemente las palabras del maligno, que terminarían por hacerlo caer en el abismo, eran las culpables de dicho rencor, pero el sabia que los últimos actos de Hikari no eran del todo correctos. Quizá ese rencor termino de forjarse cuando le vio besar a Takeru, cuando vio frustrados sus deseos más ocultos. Justo ahora sus emociones negativas se habían manifestado debido a las sombras, había ciertos deseos que quería saciar.
El maligno que yacía en su interior sonríe al ver los deseos del chico, deseos primitivos que su condición como humano le exigían cada día en que su cuerpo se desarrollaba, cada día en que se daba cuenta que su racionalidad y moralidad solo eran superestructuras forjadas en una base de violencia y de su instinto por obtener placer.
Y quizá esa era una de las razones por la cual regresar al mar de las tinieblas, para encontrar el placer en aquella chica que vio la primera vez que pisase esos terrenos.
Entonces, sucedió. La chica que beso a Daisuke la primera vez que se adentro al mar de las tinieblas, aparece frente al ex-elegido para saciar esos deseos. Karenina Karhiaa comienza a desvestirse mientras Daisuke le veía hipnotizado. Su bien formado cuerpo delgado y su fina tez clara eran increíblemente hermosos, lo suficiente para hacerle tener una firme erección.
Lentamente la chica se acerca a el. Y justo cuando se comienzan a besar, sus ropas se desvanecen para dejar descubierto su recién emblanquecido cuerpo. Y sin más, el poseído niño se deja reconfortar en los brazos de la cazadora.
...
La reunión comenzaría mañana temprano. Zenaku se retiro por un momento… sin pedirle permiso a nadie… simplemente por que quiso desaparecer… volver de nuevo con su amada… su despreciada soledad. Junto con el, su fiel Dragón Bestia, que aun con su gran tamaño, paso desapercibido,
En algún lugar de la costa del Dark Area, ambos se sentaron a observar el mar. Antaño, cuando Dokuro era un Dorumon, y Zenaku aun se llamaba Akira, solían observar el océano Net, pues se preguntaban por que el océano era azul, si al tomar el agua, esta era transparente…
Zenaku se extraño al sentir estos recuerdos en su mente. Se suponía que estos se habían muerto junto con su antigua personalidad… "extinguido", pensó él. Luego observo a su compañero. Y un gran sentimiento de culpa se adueño de el. Pensó entonces que su compañero, a quien había criado desde que era un bebe, se había convertido en aquel monstruo por culpa suya… todo por que aquella fatídica noche el se había dejado dominar por el espíritu Oscuro… Hiryu.
"Que me sucede…" – se pregunto el confundido Tamer –. "Estos sentimientos… debieron desaparecer aquella vez… por que han vuelto ahora…?"
Dokuro lo miro. Era como si de algún modo, el sintiera la confusión de su Tamer. Entonces, Zenaku, llevado… no, más bien arrastrado, por aquel fuerte sentimiento de culpa, dijo:
– Lo siento, Dokuro… Fue mi culpa que ahora seas ese monstruo… Death-X- DoruGhoramon… el arma perfecta…. Akira nunca hubiese permitido eso…
La voz de su tamer hizo reaccionar a Dokuro.
– No… es… tu… culpa… Akira… – dijo el Digimon, lentamente, pues le causaba un tremendo esfuerzo hablar. Su voz era la del pequeño Dorumon –. Yo fui quien decidió vivir…
Zenaku miro a su Digimon. Su aun tuviera sentimientos, se hubiese sorprendido.
– Puedes hablar… – dijo fríamente – . Eso es imposible… tu perdiste esa capacidad cuando Death-X-Evolucionaste…
– El… poder… Divino… – respondió Dokuro.
– Eso… ¿podría ser? – se pregunto Zenaku– . Tu no estuviste en contacto con el poder Divino –hizo una pequeña pausa, y luego continuo – . A no ser que te hubiese transmitido algo de el, a través del D-Gauntlet. Eso explicaría por que ese Zudomon te venció tan fácilmente…
Zenaku miro fijamente a los ojos de Dokuro.
– Es cierto… podría ser –dijo, luego de una pausa–. A mi tambien me purifico…. De hecho, si no hubiese caído de nuevo al Mar de Dagon, los poderes Oscuros hubieran sido totalmente erradicados…. Solo una pregunta: ¿por que tardaste tanto?
– La purificación… fue lenta… – respondió Dokuro– . Me costo… mucho… recordar… como hablan… ustedes los humanos…
Zenaku saco de su bolsillo el Ultimate Emblem. Luego de examinarlo un rato con la vista, pensó en voz alta:
– Será por eso que el emblema nos trajo hasta aquí…? Acaso, este poder Divino podría purificarnos… – luego, con algo de fastidio guardo el Emblema –. Debo deshacerme de ese fastidioso parasito…
Zenaku subió a la palma de la mano de Dokuro. Y tras reflexionar un poco revelo lo que su mente ya había pensado antes.
– El poder Divino es lo que queremos, y si estos sujetos pueden dárnoslo, hare lo que sea necesario.
...
...
– Mi obediencia ha sido total a sus intereses, mi Lord, pero si desea que continúe adelante con sus planes, necesito estar segura que cumplirá con lo que Dagomon ha prometido. – amenazó Karenina al poseído niño. Daisuke la miraba indiferente.
– Pero niña, ¿acaso no confías en mi? – Preguntó sarcástico el antiguo elegido.
– ¿Qué si no puedo confiar en aquel que traicionó a sus amigos y se volvió su enemigo, dices?
– Mi cazadora, no confundas, estas hablando conmigo, no con el niño.
La tamer mantuvo su vista fija en el rostro del chico.
– Karenina, he liberado la mente de este elegido de su sufrimiento… y así como lo hice con él, lo podré hacer contigo; pero para que eso ocurra, debes asegurarte de cumplir con la misión que hemos de acordar.
Sin otra opción para elegir, la chica asintió
– Antes de llegar a este mundo, jamás hube de pelear con nadie… sin embrago, desde entonces, he peleado una tras otra vez contra niños que no han tenido siquiera oportunidad de defenderse… hasta que me encontré con… mi hermano… – por el rostro de la chica rodaron algunas lágrimas.
Cualquiera hubiera esperado que sus facciones se suavizaran al recordar tal evento, más la oscuridad en la chica había congelado su corazón casi por completo.
– Dentro de poco les daré los detalles de la misión. Vete ya, cazadora.
Karenina solo se cubrió con su capucha, mientras sus ojos emanaban aquellas heladas lágrimas.
Parte 2:
El Uno
Mundo Digital, 10 de Agosto de 2004
Mar Dagon. 8:00 hrs.
Los cuatro tamers estaban reunidos, Dagomon los observaba desde las oscuras aguas. Rodeadas por los tamers, las cuatro armas de los abismos se encontraban en el suelo, emanando una sutil luz rojiza. Atrás de ellos, sus digimons observaban pacientes. El tercer ángel caído, por su parte, se escondió en la sombra de Daisuke.
El ex-elegido se acerca a las armas. La horrorosa esencia del maligno se asoma por su cuerpo, y mostrando una aterradora garra, saca de sus adentros los datos de la semilla del mal que robo de Ichijouji Ken.
– Las cuatro armas de los abismos aun no están completas. – dijo el maligno. – Forje estas armas para destruir dimensiones, así que para completarlas, las fusionare con los datos de un digimon cuya naturaleza le permite colapsarlas.
Y los datos de la semilla de Millienmon se aproximaron como truenos a las armas de los abismos. Los cuatro objetos comenzaran a radiar una luz purpura. Una vez terminado, las armas flotaron sorpresivamente a sus respectivos dueños. Karenina miraba la brillante guadaña mientras recordaba el momento en que asesino a su hermano. Arkham miro con una sonrisa en los labios el arco radiante, mientras Zenaku miro con indiferencia la balanza dorada.
– ¿Cómo demonios se supone que usare esto? – pregunto Zenaku.
El maligno río. En un abrir y cerrar de ojos, la balanza cambio de forma a una puntiaguda lanza dorada.
– La balanza es solo una forma simbólica.
Y nuevamente, la daga adquirió su forma original.
– Ha llegado la hora de partir. – dijo sonriente. – Karenina se dirigirá al templo del sur, Arkham el templo del norte, Zenaku al templo del este, y Daisuke al templo del oeste. El objetivo es destruir los digi-souls de las bestias sagradas y los pilares que los protegen.
Todos observan como la mirada de Daisuke cae al suelo. Quizas, lo que estaba apunto de pronunciar sus labios terminaría de destruir su ya desquebrajado corazón.
– Si los elegidos o cualquiera osa interferir… – el niño apretó el puño con fuerza. – Mátenlos.
Los tamers asintieron.
– Estaremos en contacto por medio de la técnica de Dagomon. – dijo mirando al enorme digimon quien le asintió. – Si ya no hay nada mas, vayan a cumplir su cometido.
Arkham y Karenina se retiraron de inmediato. Zenaku por su parte espero a que ambos se fueran para luego acercarse al poseído niño.
– Se lo que quieres DaiTaisen. – Le dijo mirándole fijamente.
Daisuke saca su D-Dako. Y de este sale una luminosa esfera verde, con un enorme código escrito en binario. Varios "1" y "0" se proyectaban en el interior de la esfera, la cual fue flotando hasta el D-Gaunlet de Zenaku.
– Es el diseño del digivaice que controla al "Uno".
Zenaku tomo la información muy interesado.
– Esto apenas y me servirá. El poder divino es lo quiero. – dijó cortante.
– Necesito garantizar que cumplas con tu parte del trato. Cuando todo esto termine yo mismo te lo daré. – Daisuke sonrió. –…O, quien sabe… tal vez lo quieras tomar tu mismo si te encuentras con uno de esos niños.
El tamer lo mira serio.
– Si ya no hay nada mas, me retiro. El débil cuerpo de este niño no aguantara más mi presencia.
– ¿A que te refieres? – pregunto mientras fruncía el ceño. – El… ¿Sera consciente de todo esto?
– No es algo que yo quiera. Cada que me manifiesto en el, su vida se acorta, y eso no es para nada conveniente. – contestó impetuoso.
Entonces, la esencia del maligno se esfumaba poco a poco. Cuando esta termino de adentrarse en el cuerpo de Daisuke, el elegido hecho la mirada al suelo, y volviendo en si, comenzó a respirar agitadamente. Mientras el niño tenia la mirada en el suelo, el tamer se le acerca.
– ¡Hey tu! ex-elegido… ¡Cuando esto termine vendré y te aplastare! – le dijo desafiante. – Claro esta, ¡Después de encargarme de ese patético magog llamado Upton!
– No se porque lo dices. – Decía Daisuke aun con la mirada abajo.– ¿Acaso te caigo mal?
– No eres tú, soy yo.
Daisuke levanta la mirada y lo ve con sus ojos llenos de oscuridad mientras Zenaku continuaba hablando.
– Digamos que eres como una cucaracha, el solo verte me dan ganas de aplastarte.
Y Zenaku se dirigió al templo de Azulongmon en el norte mientras Dagomon miraba sonriente al desafiante Zenaku. Mientras se alejaba, el tamer poseído por Hiryu, recordaba, que dentro de las pocas cosas que respetaba, la lealtad ocupaba un lugar privilegiado.
Daisuke observa como Zenaku se retira. Luego se levanta lentamente para luego voltear hacia el mar de las tinieblas, donde se veía la cabeza de Dagomon sumergirse. Una vez terminada la reunión, el ex-elegido se pasea por las oscuras playas. Luego de dar unos cuantos pasos, el caído Samaelmon aparece de entre sus sombras, para dirigirse hacia el templo del oeste junto a su tamer.
Continente WWW, Guarida de Baihumon
Takeru apenas y se entumece un poco al sentir la frescura que la húmeda caverna emanaba. Su lamentable situación apenas y le permitió estar de pie sin frustrarse demasiado por lo controlado que debían ser sus respiraciones para que no sintiera dolor. Aun con las vendas apretando firmemente su tórax, Takeru tuvo que acceder a las peticiones de Ryo y desnudarse de medio cuerpo. A su lado, Ken e Iori se entraban en las mismas situaciones. La chica por su parte, se limitaba a usar un ajustado top que le cubría adecuadamente.
Con los D-3 en mano y sus digi-tamas recostados enfrete suyo, los tres niños mantienen cerrados sus ojos al mismo tiempo que se relajaban para escuchar el monologo del tamer legendario.
– No soy yo el indicado para hablarles a detalle del poder que ahora todos ustedes albergan en su espíritu. – Dijo al fin el tamer. – Lo único que puedo hacer, es compartir con ustedes parte del conocimiento que he descubierto.
Los 4 niños se estremecieron como si cayeran desde las alturas. Cuando abrieron los ojos, observaron como se encontraban en un abismo interminable. Intentaron ubicarse unos a otros, mas no se veía nada más que una inmensa oscuridad. Intentaron gritar y pedir auxilio, pero el sonido no existía en dicho lugar.
De repente, la angustia se esfumo cuando varios puntos luminosos brillaban en la basta oscuridad, como estrellas del manto estelar.
'' Es una pregunta que todos alguna vez nos hemos hecho: ¿Por qué existo? ¿En que momento naci? ¿Fue en el momento en que nuestros padres nos concibieron? Ó ¿Fue en el momento en que nuestros padres se enamoraron? … Y antes de eso ¿Dónde estaban los átomos que ahora nos constituyen? ¿Cómo surgieron dichos átomos?
Entonces esos puntos de luz comenzaron a brillar inmensamente, de un momento a otro, comenzaron a parpadear llenando toda la zona de luz y oscuridad por instantes.
'' Lo cierto, es que nuestro origen se confunde con el origen del universo. Y el universo se origino por…
Y todos esos puntos parpadeantes explotaron, invadiendo cada oscuro rincón con una luz inmensa.
Fascinados, pero al mismo tiempo aterrados, los niños salen del transe inducido por los Tapirmons de Kuree. Ken, Iori y Miyako hiperventilaron nerviosos, Takeru a penas y le escurrió una gota de sudor por la frente.
– Lo cierto es que una misteriosa fuerza origino el universo y por ende, todo cuanto existe y vive. Nosotros le llamamos "Poder Divino" "Ultimo Poder" "Divino Alpha kai Omega" ó "Uno" – continuaba el Tamer mientras los niños se tranquilizaban.
'' Pero no los traje hasta aquí para contarles algo que quizás ya sabían.
Los elegidos se re-incorporaron al mismo tiempo que miraban interesados a Ryo.
'' La clave esta en el mundo digital, el cual es una ventana al pasado, presente y futuro del mundo real. Todo cuanto existió, existe, y existirá en nuestro mundo, se manifestara en el mundo de los digimons. El "Uno" no es la excepción, y fue este materializado en los datos digitales lo que origino al mundo digital.
Los niños le miraron sorprendidos.
'' Como una nueva raza, los orgullosos seres del mundo digital no podían aceptar que sus orígenes sean una copia de los orígenes de nuestro universo. Así que crearon sus propios Dioses. La ENIAC, el ordenador que dirigía al mundo digital, se separo en los digimons que conocemos como bestias sagradas, las cuales contralaban el proceso de evolución en el mundo digital a partir de un poder llamado "digi-intelectia". Pasaron varias eras, cuando las bestias sagradas se percataron que había un poder aún más poderoso que la "digi-intelectia"… era el Uno que por razones desconocidas reapareció en este mundo. Para proteger a los seres del mundo digital, se les dijo que aquel poder forjador de vida en ambos mundos era algo que solo tenían los digimons, y fue sallado por los cuatro soberanos hasta descubrir por que razón dicho poder se había vuelto a manifestar.
Ryo suspiro antes de continuar.
– Estudiando las murallas R'lyeh, descubrimos que el "Poder divino" se volvió a manifestar para afrontar la crisis que los ángeles caídos han traído consigo. Cuando ellos aparecieron, las bestias sagradas no tuvieron otra opción más que liberar.
''Justo ahora los ángeles caídos han reclutado a 4 tamers provenientes de distintas dimensiones para destruir los digi-souls sagrados de las bestias sagradas con ayuda de las "cuatro armas de los abismos". Si lo permitimos, esta dimensión colapsara.
Los cuatro niños se miran unos a otros muy preocupados.
– Su deber es detenerlos…
Parte: 3:
Renunciando a las ilusiones
12:00 hrs.
El Mundo Digital, alguna vez el lugar más hermoso, excepcional, y fantástico que existía en el universo, ahora, parecía un cementerio sin vida, donde los digimons sobrevivientes se escondían entre cuevas y rocas oscuras, intentando sobrevivir a la crisis y peleando por el poco alimento que quedaba.
– ¡Petrifier! – gritaba un Kokatorimon al lanzar de su boca su rayo.
Un Ogremon lo evade con dificultad.
Ambos digimon se encontraban peleando por un trozo de carne que hallaron en las llanuras.
Dando una marometa por los aires, Ogremon lanza su técnica directamente a la enorme ave.
– Devil Punch – decía lanzando un resplandor púrpura de su puño a Kokatorimon.
Este lo recibe, luego de hacer una mueca, logra resistir poderoso golpe, Ogremon se pone en guardia.
De repente…
Desde el cielo, el terrible ángel caído baja como trueno, y de un solo golpe mata a Kokatorimon. El pedazo de carne que el tenia cae al suelo, y es pisado por el monstruoso ángel.
Lleno de pánico, Ogremon se da la media vuelta, y se hecha a correr.
Se detuvo casi en un instante, barriéndose por el suelo, comienza a retroceder poco a poco.
Frente de el, de forma amenazadora, Daisuke lo miraba con sus ojos muertos, y se acercaba lentamente a el, mientras este retrocedía.
Ogremon había escuchado de otros digimons, que habían llegado tamers de otras dimensiones para acabar con este mundo, y que sus poderes sobre pasaban a los de la misma oscuridad.
– ¡Por favor, solo intento sobrevivir!… – exclamaba mientras retrocedía con pánico del niño.
Ogremon suda, y de golpe cierra los ojos cuando el niño levanta su oscuro D-dako…
– …sobrevivir en este mundo…
Daisuke lanza un destello negro que toca a Ogremon…
Y de un suspiro, Ogremon perece.
…
Daisuke, baja la mirada, y cierra sus ojos, luego, guarda su D-dako, mientras su monstruoso ángel se le acercaba. Logrando percibir aquel frió sentimiento de miedo que Ogremon le tenia, Daisuke logra sentir un estimulo en su corazón, que denotaba tristeza y soledad.
Trepándose nuevamente al ángel caído, ve con firmeza el templo del Oeste, los territorios de Baihumon. Y de un destello, el ángel se hecha a volar.
Continente WWW, Guarida de Baihumon.
Los niños ven extrañados unos pequeños puntos luminosos saltando de un lugar a otro toda la cueva. Iori logra percibir unas sutiles pero alegres risas dejando que su eco volara al vacio.
Los diminutos seres comienzan a rodear a Ryo.
– Estos son los digi-gnomes. – dijo despacio. – Otras formas de vida digital, su principal habilidad radica en decodificar los datos digitales y materializarlos.
Los digi-gnomes se acercan a los menores y volaban rodeándolos de un lugar a otro. Uno que otro se detenía para observar los rostros de los niños. Miyako los miraba nerviosa.
– Koushiro… – le llamaba el tamer.
El pelirrojo se acerca presuroso. Al llegar junto a Ryo, le pide su digivaice para conectarlo a su computadora.
– Antes de que uno de los tamers destruyera las ruinas proféticas del Sabaku Chitai, Centarumon logro mandar los enviar a la guarida los datos del digivaice capaz de controlar el último poder. – Explicaba Koushiro. – La idea es utilizarlos para que los digi-gnomes puedan materializar los datos, y así, obtener los nuevos digivaices.
– ¿Eso es todo? – se preguntaba Miyako sonriente. – Tendremos nuestros nuevos digivaices, y podremos usar el Poder Divino.
– Las cosas son más complicadas de lo que parecen. – le respondía Koushiro.
– Así como ocurrió con Daisuke y con Iori al momento de manifestar el Uno, ustedes han de hacer un nuevo sacrificio para poder despertarlo.
– No importa que clase de que clase de sacrificio se trate. – decía Takeru valientemente. – Hare lo que sea necesario.
Los demás niños fruncen el ceño y luego asienten. Ryo y Koushiro se miran con determinación.
– Vamos…
Y ambos guían a los elegidos ante Baihumon.
...
Mundo Alterno…
...
— ¿Dónde estoy?
Daisuke caminaba en el vació, aquel lugar intermedio a la vida y la muerte, bañado con una luz cegadora que hacia deplorar en un sentimiento de libertad, como si su cuerpo volara al infinito, un lugar donde el sufrimiento y el dolor solo eran un vago recuerdo apunto de extinguirse.
Daisuke topa con una pared invisible, sintiéndola con sus manos, tarda poco en percatarse que alguien estaba detrás de ella…
Mirando a la pared, ve a un chico con cabellos alborotados color café, tez prieta, ojos castaños, una extravagante chaqueta, playera blanca, guantes y short.
Daisuke denotaba algo en aquel chico, eran aquellos goggles en la cabeza.
Da un salto al descubrir que aquella pared era un espejo, lo que veía era así mismo, era el mismo Daisuke que era antes, aquella esencia oscura que el despedía desapareció por completo.
Reparando en su propia imagen, Daisuke no podía creer que haya regresado a ser como antes. Atacado por un sentimiento de culpa por aquellos crímenes que había hecho, comienza a cuestionar sus propias acciones. Ahora se dirigía a los territorios de Baihumon, a destruir al mundo, a matar a uno de sus compañeros, lo sintió ilógico, estúpido.
Luego de pensar en aquel futuro que le aguardaba, comenzó a llorar al ver su propia imagen, echo sus rodillas al suelo y siguió llorando, no podía echarse atrás, tenia que continuar, tenia que seguir, incluso si eso implicara asesinar a uno de sus amigos, asesinar a aquel que con el poder Divino lo desafiaría a una batalla mortal. Ya no era un elegido, si no un ser de la oscuridad destinado a terminar con el sufrimiento.
— ¿Eso es lo que quieres?
Daisuke deja de llorar en un instante, levanta la mirada para ver aquella imagen en el muro. Ya no era la suya, ahora era la de Taichi.
Una gran nostalgia lo invadió, pues no era el Taichi que veía siempre, su imagen era mas bien la de un niño, un niño que ya había visto antes y con el cual, después de haber librado una batalla, aprendió una hermosa lección.
— ¿Destruir a tus amigos… destruir tu mundo?
Daisuke lo mira sorprendido, se limpia las lágrimas y de inmediato se levanta.
— No… — respondía Daisuke
— ¡Entonces ¿Qué demonios haces?
Daisuke calla.
— Daisuke… — decía Taichi con tristeza, tomo sus goggles, se los quito enfrente de Daisuke, y se los mostró —…tú prometiste proteger siempre a tus amigos, ¿Lo olvidaste?
— ¡¿En que forma? — Reprochaba Daisuke — ¿Seguir alargando sus vidas? ¿Obligándolos a pelear duramente con los ángeles de los abismos? ¿Haciéndolos sufrir más? Nosotros no pedimos proteger este mundo, y con lo que nos ha pasado ya no hay justicia en el…
Taichi baja la mirada tristemente, el Daisuke que había conocido había cambiado por completo.
— Daisuke…
— ¡No!... no hables más. — Nuevamente, Daisuke deja salir unas cuantas lagrimas de sus ojos — Taichi, perdóname, en verdad perdóname, pero no puedo, no puedo seguir creyendo en algo que no existe…
De repente.
La luz en donde se encontraban comenzo a ser invadida por una onda maléfica de oscuridad.
Daisuke despierta, dando un fuerte grito de furia que se escucho por todo el mundo digital.
El D-dako despidió una energía oscura que hizo brillar a ambos, a tamer y ha digimon, el brillo que ambos tenían era rojo como las llamas del infierno. El ángel caído hizo denotar un aumento en su poder y en tamaño, la velocidad a la que iba mientras volaba aumento.
Los googles azotan en el suelo del basto Mundo Digital. Ambos lentes, se hicieron una grieta que traspasaba todo su diámetro. Era el fin de una promesa, de una ilusión.
Parte 4:
Los nuevos digivaices y la declaración de guerra.
13:00 hrs.
Dentro de la cueva, una enorme habitación oscura se esconde es sus profundidades, la humedad bochornosa y los calientes vapores hacían que su oscuro interior fuera agobiante.
Desnudos de medio cuerpo, los niños entran a la oscura habitación, esperando encontrarse con el único soberano sobreviviente al ataque de los ángeles caídos. Una luz verdusca comenzó a iluminar el lugar. En un abrir y cerrar de ojos toda esa humedad calurosa se desvaneció justo cuando la bestia sagrada se presenta ante ellos. A su lado, su fiel guardián, MasterV-Dramon, le acompañaba.
Al ver lo debilitado que se encontraba, Miyako lanza una exclamación de preocupación.
– No te agites… – le dijo a la niña con firmeza. – Ustedes también han pasado por momentos horribles desde que les dimos el Uno. Esto no es nada comparado con eso.
– Pero… no es suficiente. – Se acerco Takeru. – Baihumon-sama, nos dijeron que para manifestar de nuevo el poder divino, necesitamos hacer un sacrificio. Diganos cual es, haremos lo que sea.
La bestia sagrada calla.
– ¡Baihumon-sama! – le llamaba Ken frunciendo el ceño.
– ¿Están dispuestos ha arriesgar sus vidas? – les preguntaba, despacio.
– Si… – se acerco a decirle Ken. – Tal y como nos arriesgamos cuando entramos a pelear con Kazbeelmon.
– Ademas… Daisuke, Iori y Hikari ya han pagado un precio muy caro… nosotros no hemos pagado el nuestro. – Se acerco Miyako.
Iori escucho callado.
La bestia sagrada suspiro.
– Justo ahora, los tamers están apunto de llegar a los templos. Con los datos de Milleniumon en esas armas, no hay duda que pueda destruir nuestro Digi-souls – dijo con la mirada abajo. – Pero si utilizamos el de ustedes…
Koushiro cerró su puño impotente.
– Baihumon-sama. – le llamo Iori. – Por favor, continúe.
– Puedo unir nuestros digi-souls con el suyo. – dijo al fin. – De esa forma, lo único que encontrarían los tamers seria un fragmento, y de ninguna manera podrían destruirlo. Eso les daría tiempo para ir a desafiarlos y recuperar las cuatro armas de los abismos. Pero…
Miyako trago saliva.
– Tal y como ocurrió con nosotras. Si tomo su digi-soul, su esperanza de vida se reduciría a la mitad.
Los niños bajaron la mirada.
– Pero ese solo es una parte del problema. – Continúo la enorme bestia. – Al poseer la otra mitad del digi-soul, se convertirían en el próximo blanco de los tamers. Y para poder estabilizarlo, tendrán que ir a los templos.
Al pensar en sus familias, los niños muerden sus labios. Nada les aseguraba que estuvieran vivos las próximas horas, y aun si pasara, acortarían drásticamente sus vidas.
"De esto se trata el Uno"dijo Takeru en sus pensamientos. "Sacrificio"
– Si dejamos las cosas como están. – dijo Ken. – Todo cuanto conocemos terminara.
– Si lo hacemos, por lo menos hay una posibilidad de que eso no ocurra. – Dijo Iori. – No tenemos otra opción.
Baihumon volteo a mirar a Ryo y a Koushiro. Los tres asintieron. Luego, la bestia sagrada volvió a mirar a los elegidos.
– Tomen sus D-3 y llévenlos a su pecho. – les dijo. – Cierren sus ojos y piensen en sus palabras.
Los niños obedecieron. Suspirando agitadamente, todos sienten su D-3 en sus pechos desnudos. Una luz proveniente de sus digivaices los comienza ha envolver.
– Los digimons compartimos muchas emociones con los humanos, y de todas ellas, aferrarse a la vida es la mas fuerte de todas. El amor a la vida es el significado del digi-soul.
Y de los ojos de la bestia sagrada, un destello luminoso sale disparado contra los menores. Cuando este llego a ellos, los 4 niños se vieron envueltos en un pilar de luz que les cayó desde los cielos, era su digi-soul. Por su parte, los digi-core de cada niño les rodeo como un aro a la mitad de su pecho. Con sus garras, la bestia sagrada corto parte del digi-core ha cada uno. Los niños sintieron como si les arrancaran parte de sus vidas.
– ¡Ahora! – grito Koushiro.
Ryo se apresuro a llamar a sus digi-gnomes. Y con sus D-Ark les dio los datos del nuevo digivaice los cuales se apresuraron a procesar. Entonces las criaturas se acercaron a los niños, y cuando rodearon sus D-3, todos observaron como el digivaice se transformaba.
Los niños elegidos sintieron como algo les quemaba por dentro al mismo tiempo que la habitación se iluminaba con una luz cegadora. El Uno se había manifestado. Conforme apareció el D-Dako la sensación dolorasa en los niños se desvanecía, al mismo tiempo que la luz cegadora se esfumaba. Hipnotizados al ver sus nuevos digivaices, los cuatro los toman con firmeza, y justo cuando eso ocurre, la luz de la digi-evolución aparece y se va directo a Upamon y a los digi-tamas . Los cuatro arcángeles digitales aparecen.
– El sagrado Digiviace del Divino Alpha Kai Omega. – dijo Baihumon. – El D-dako ha resurgido.
Ryo se acerca con firmeza.
– Ha llegado la hora de contraatacar.
Los 4 tamers aterrizan en sus respectivos templos. Tras voltear a sus alrededores, buscan atentos los pilares que ocultaban los digi-souls. Una vez encontrados, los 4 se acercan ellos con los ojos brillantes.
– Una vez que…
– … destruya este pilar…
– … mis anhelos…
– … se cumplirán.
Dijeron los cuatro estando en frente de sus respectivos pilares, complementando sus palabras.
Entonces, los tamers hacen un llamado a sus poderosos digimon. ChaosDukemon azota un tremendo golpe con su lanza hacia el pilar, Devilot lo hace con sus poderosas garras oscuras, Dokuro embiste el pilar con su enorme cuerpo, y el caído Samaelmon lanza un luminoso destello purpura. Las rocas de los pilares se desquebrajaron. Dentro, el digi-soul se veía luminoso.
Karenina toma la guadaña negra de la parca, Arkham el arco y la flecha radiante, Zenaku la lanza dorada y Daisuke la espada ensangrentada. Con un movimiento firme se abalanzan contra el digi-soul.
Arkham siente una fuerte ventisca cuando su flecha azota contra el digi-core. Una luz azulada invade los templos una vez que las armas tienen contacto con el digi-soul. Tras un momento de agitación, todo ese alboroto cesa. Los tamers fruncen el ceño. Indignados, vuelven a repetir el hazaña, pero con los mismo resultados.
– Dagomon… – le llamo Zenaku furioso. – Tu estúpida arma no sirve.
Una negruzca neblina cubrió a los tamers. Cuando se dieron cuenta, las playas de la zona oscura invadieron los espacios donde estaban. Al voltear, se dieron cuenta que los 4 estaban reunidos atreves de la zona oscura. Dagomon aparece en medio de ellos.
"Esta es la técnica de Dagomon de la que nos hablaron." Pensó Zenaku.
– Y bien niño… – dijo Arkham mirando a Daisuke. – ¿Cual es tu plan ahora?
Daisuke lo miro con su oscura mirada. Lentamente suspira, y al cerrar los ojos, la esencia del maligno sale de su cuerpo para analizar el problema.
El ahora poseído niño se acerca, y hecha un vistazo al enorme pilar. El ex-elegido frunce el ceño.
– Tamers. – dijo en tono autoritario. – Destruyan la roca que conforma el pilar.
Los tres llaman a sus digimons, quienes azotando fuertes golpes destruyen cada roca del enorme pilar. El resultado les sorprende a todos.
– Un fragmento de digi-core. – dijo Arkham al ver lo que el enorme pilar ocultaba dentro. – Solo eso…
– Para que el Digi-soul aparezca necesitamos primero absorber todo el digi-core. – se apresuro a decir Zenaku.
– Pero aquí solo hay un fragmento. – dijo Karenina con el ceño fruncido. – ¿Dónde esta el resto?
Una resplandeciente luz obliga a los tamers a cubrir su rostro. Justo en medio de la desfasada zona. La imagen del debilitado Baihumon aparece. Todos miran sorprendidos.
– Aquellos invasores provenientes de otra dimensión. – les dijo a los tamers con desdén.
Los 3 le miran desafiantes.
– ¿Por qué lo hacen? ¿Tienen idea del caos que están apunto de desatar?
– Soy un tamer… – dijo Zenaku. – Actuó según lo que me convenga. No tengo porque dar explicaciones, ni siquiera a uno de los cuatro grandes soberanos.
Arkham rió.
– Lo mismo digo.
Karenina se quedo callada.
– Me sorprende que aun en tu lamentable estado te atrevas a dar la cara, bestia estúpida. – dijó el maligno atraves de Daisuke. – ¿Es qué no tuviste suficiente con el maltrato que te di?
Bauhimon frunció el ceño.
– Como te darás cuenta, estos tamers no tienen intención de parar. No podrás esconder el digi-core restante por siempre.
– ¿Esconderlo? – dijo el digimon sagrado en tono de burla. – ¿Quién dice que quiero esconderlo?
Los cuatro tamers escuchan interesados.
– El digi-core sobrante, es el de los cuatro niños elegidos para portar el Uno.
Todos abren sus ojos sorprendidos. El maligno ríe.
– ¿Y donde están ahora? ¿Cuánto crees que pueda soportar este digisoul sin su dgi-core faltante? – Dijo inmediatamente después de azotar un tremendo golpe al digi-core con la espada ensangrentada.
– En unos momentos más, los niños elegidos se dirigirán a los templos sagrados para desafiarlos. Veamos si los tamers con capaces de enfrentar al poder Divino.
– Entonces, ¿Ese es su plan? – dijo Arkham riendo. – Es una situación arriesgada y muy cruel de tu parte obligar a unos niños a entrar a la boca del lobo. Ademas… créeme… nos subestimas.
– Si es necesario matarlo, entonces no me detendré. – dijo Zenaku.
– ¿Piensas que no los he elegido cuidadosamente? – le hablo el maligno. – Los poderes de estos tamers son suficientemente fuerte como para desafiar al Uno.
– Entonces es una declaración de guerra. – dijo Baihumon.
Entonces la imagen sagrada se desvaneció. El maligno sonrió y volteo a ver a los tres tamers.
– Como se habrán dado cuenta, ha habido una pequeña modificación en los planes. – los tamers escuchan atentos. – Matar al niño que les desafié, y obtener el faltante del digi-core. Los demás queda igual.
Todos asienten.
– Oye… ángel caído, o lo que seas… – le llamaba Zenaku.
El poseído niño voltea.
– Voy a tomarte la palabra, y tomare el poder Divino de ese niño.
– Haz lo que quieras, DaiTaisen.
Y la técnica de Dagomon desaparece. Daisuke, Arkham y Karenina se sientan para esperar pacientes a su contrincante. Zenaku por su parte, comienza a caminar ansioso de que su pelea comience.
CONTINUARA…
Pre-reading:
La batalla contra los Tamers comienza, los cuatro niños escuchan la información recauda para elegir a su contrincante. Miyako tiene una promesa con Kuree y llena de determinación corre a enfrentar a la cazadora. Su arcángel protector sostendrá una batalla contra una de los cuatro reyes demonio, mientras Karenina revela un terrible secreto.
