Hello! Ya estoy de vuelta! Lo siento mucho Alice1420 pero si, soy mala, muy mala jajajaja Ya está aquí el siguiente capítulo de esta historia, espero lo disfruten y recuerden que no soy Rowling, solo juego con Harry y sus amigos un ratito.

CAPÍTULO 36 NADIE

Draco fue el primero en correr hacia las chicas, quería tocar a su castaña, tenerla entre sus brazos, sin pensarlo al tenerla cerca la apretó contra su pecho, no la quería soltar nunca más, pero un muy audible gemido de dolor lo despertó de su estado de euforia

-¡Draco la vas a lastimar más!- Le gritó Pansy que está junto a ellos. Fue entonces que Draco tomó conciencia del estado de Hermione, con total horror fue delineando la cara de su amor, viendo los moretones, el labio partido lo mismo que la ceja, Hermione bajó la cabeza ante su escrutinio.

-Estaré pronto bien, solo son unos cuantos moretones- le dijo con voz tímida, no le gustaba que la viera en ese estado, pero ni lo pensó para ir a rescatarlo.

El rubio tomó su barbilla para levantarle el rostro y verla a los ojos: -Te juro que lo voy a matar, va a pagar muy caro el haberte tocado- Trató de besarle los labios, pero Hermione rechazó su beso, solo lo abrazó otra vez, dentro de su cabeza deseaba quitarse primero los besos de el otro, se sentía sucia y asqueada tan solo de pensar que mancharía a Draco por tocarlo así, sin bañarse, sin limpiarse. Lloró en el pecho de su novio, mientras él la abrazaba más y se juraba que ese maldito pagaría cada lágrima que ella derramaba.

Harry estaba ya junto a Pansy, horrorizado del estado de su cara y sus manos, ya se daba una idea de cómo estaría el resto de su cuerpo cubierto por esa túnica que reconocía era de Luna.

-¿Estás bien?- fue lo primero que preguntó mientras la tomaba con cuidado entre sus brazos, y aunque la poción que había tomado le había disminuido el dolor, Pansy soltó un ligero gemido al ser abrazada -Necesitas ir a San Mungo-

-Iremos en cuanto todos estén libres de ese absurdo cargo de asesinar a Hermione- le contestó mientras se acurrucaba en su pecho, como ansiaba volver a tenerlo cerca, pensó que nunca más lo tendría junto a ella. Harry la tomó lo más delicadamente y decidió que era lo mejor del mundo tenerla ahí, en su pecho. Vio como Hermione estaba entre los brazos de Draco y supo que al final todo iba a terminar bien, ya estaban en casa.

Theo solo llegó junto a Luna y sin decir una sola palabra la abrazó: -Perdóname, perdóname por favor- le decía muy bajito mientras la apretaba más si era posible -Perdóname por dejarte sola-

Luna supo entonces que él se estaba culpando por el hecho de ella lanzar una imperdonable -No fue tu culpa Theo, fueron las circunstancias, al verlas en el estado que las encontré no pude controlarme-

Se separó de él lo suficiente para verlo a los ojos -Si crees que ahorita se ven mal, debiste ver como estaban cuando las encontré, te juro que tu lo habrías matado de estar en mi lugar- lo besó delicadamente -Así que es mejor que yo lo haya encontrado y no tu-

Muchos veían alrededor de las parejas el reencuentro, Pomfrey trató de ir hacia las chicas para empezar a curarlas pero fue detenida por Neville -Deles un momento más, necesitan hablar entre ellos-

Blaise quien había estado junto a ellos viendo todo, se mantuvo un poco al margen, dentro de él había felicidad y furia, no sabía cómo actuar, cosa rara, pero tenía un lío de sentimientos. Desde donde estaba vio cómo apareció otro auror que fue de inmediato con el ministro. Curioso lo siguió sin que lo notaran y escuchó que le reportaba que había puesto al muggle en el hospital de San Mungo, bajo un nombre falso, para que fuera tratado, luego de lo cual se le podrían extraer los recuerdos necesarios para castigar al que lo haya torturado. Entonces tomó su decisión. Nadie agrede a la familia Zabini, o a quienes considera como tal, y queda sin castigo, nadie.

Sin que nadie lo notara en todo el tumulto y caos que había, Blaise Zabini desapareció por un lapso de veinte minutos, no necesitó más y casi nadie se dio cuenta, solo Theo, Harry y Draco lo notaron y entendieron cuando reapareció y solo les dio una señal con la cabeza.

En San Mungo nadie notó por un buen rato que les faltaba un paciente.