Capitulo 20:
El reencuentro de los hermanos Karhia
兄弟の再会

Prologo:

Tras complacer los deseos más primitivos de Daisuke, la cazadora observa como el maligno se apodera nuevamente del cuerpo del chico. Fue en ese momento cuando ella tuvo su audiencia con la mente maestra de todos los acontecimientos hasta ahora revelados. Pero, en esta ocasión, alguien más entra en escena una vez retirándose la tamer.

Mi obediencia ha sido total a sus intereses, mi Lord, pero si desea que continúe adelante con sus planes, necesito estar segura que cumplirá con lo que Dagomon ha prometido – amenazó Karenina a Daisuke que le miraba indiferente.

Pero niña, ¿acaso no confías en mi? – Preguntó sarcástico el antiguo elegido

– ¿Qué si no puedo confiar en aquel que traicionó a sus amigos y se volvió su enemigo, dices? –


– Mi cazadora, no confundas, estas hablando conmigo, no con el niño.


Karenina mantuvo su vista fija en el rostro del chico.

Karenina, he liberado la mente de este elegido de su sufrimiento… y así como lo hice con él, lo podré hacer contigo; pero para que eso ocurra, debes asegurarte de cumplir con la misión que hemos acordado –

Sin otra opción para elegir, la chica asintió

Antes de llegar a este mundo, jamás hube de pelear con nadie… sin embrago, desde entonces, he peleado una tras otra vez contra niños que no han tenido siquiera oportunidad de defenderse… hasta que me encontré con… mi hermano… – por el rostro de la chica rodaron algunas lágrimas.

Cualquiera hubiera esperado que sus facciones se suavizaran al recordar tal evento, más la oscuridad en la chica había congelado su corazón casi por completo. Karenina solo se cubrió con su capucha, mientras sus ojos emanaban aquellas heladas lágrimas.

La cazadora levantó su D-Slasher y cortó el aire con él. Una rajadura sobre la dimensión del Mar de las Tinieblas le permitió moverse al Digi–Mundo, seguida por Devilot, el Beelzebumon.

– Veo que ya te vas… – exclamó el poseido, volteando la vista hacia una gran roca que descansaba sobre las grisáceas arenas detrás de él – ¿Acaso llegaste a pensar que no me había percatado de tu presencia, Caminante?

Una figura envuelta en una túnica, visiblemente deteriorada, pero entera, apareció por detrás de la roca. Una capucha cubría su cabeza y su rostro.

¡Pero si es el hermano mayor de mi Cazadora! – se burló Daisuke, fríamente

– Su nombre es Karenina… –


– Vaya, vaya… dime porque continuas tras la chica, ella te odia y tu recuerdo solo le produce dolor –


– Sabes bien que el culpable de todo su sufrimiento has sido tú… –


– Tal vez si, tal vez no… pero Caminante, ¿acaso piensas derrumbar mis planes y así salvar a tu hermanita de su inminente locura? –


– Tus planes son lo que menos me interesa, quienquiera que seas en realidad, a mi solo me interesa protegerla a ella –

Me agrada tu respuesta, ahora entiendo porque Dagomon te había seleccionado en primera instancia –

El chico levanto la cabeza con desprecio, dejando ver parte de su rostro, oscurecido por la sombra que la capucha le proporcionaba.


– Así es, Caminante… desde el principio eras tú el Tamer elegido para portar la Guadaña de la Muerte ¿o sigues pensando que aquel patético DemiDevimon te eligió porque "eras el único que podría sacarlos de aquí"? –


– Mi amigo no era patético.


– Eso no importa ahora… ¿recuerdas la rapidez con que creció tu "amigo"? Y… ¿recuerdas que forma tomó?


El chico no pudo evitar recordar aquellos tiempos en que caminaba con Phantomon a su lado.


– ¡Ustedes dos estaba destinados a ser compañeros y a servirme! –


Los ojos de Daisuke se iluminaron de ira por un instante. Había algo entre el Caminante y la Cazadora que le hacía enfurecer.


– Pero, según veo, todo te salió mal…– el chico sonrió burlonamente


– Pero caminante, ¿acaso no esta mi Cazadora camino a cumplir mis planes? –


– Tus facciones te delatan, Elegido, tu me necesitas –


– ¡No! – Levanto la voz el poseído niño – Yo necesitaba del sacrificio de uno de los hermanos… pero tú, estabas tan preocupado en encontrar a tus padres que no seguiste a tu hermana como debías hacerlo y me negaste la oportunidad de tener tu poder a mi lado… –


– Y tuviste que conformarte con ella, ¿o no? – el chico toco el suelo con la rodilla, el dolor en su pecho comenzó a punzar en ese instante haciéndole perder el equilibrio

– Duele, ¿verdad Caminante? –

El chico dirigió una mirada de ira a su interlocutor

Ella porta la misma sangre que tu portabas, ella desarrolló el mismo poder que tu habrías desarrollado… pero Caminante, aún tienes tiempo… ¡quédate aquí y espera ha tu hermana y yo les permitiré estar juntos nuevamente, y tú te podrás unir a mis guerreros, Caminante! –

El dolor en el pecho del chico disminuyó, lo cual aprovecho para ponerse en pie.

– La oferta es interesante… pero ¿sabes? Aquel Dragon oscuro que sigue a uno de tus Tamers y yo, no somos demasiado diferentes… Si yo estoy aquí ahora es porque una vez que reencontré a mi hermana, no me permití dejarla – el chico abrió su túnica mostrando una sangrante herida en su pecho – aún cuando ella me hubo asesinado, mi alma se negó a abandonarla por segunda vez, y portando esto como señal y como recuerdo de mi misión, he logrado renacer con este cuerpo digital –


– ¡Idiota!, te ofrecí una oportunidad y la haz rechazado por tu tonto y utópico ideal

Daisuke dio la espalda al chico – ahora pagarás con lo único que te queda ¡Tu Vida! – el antiguo elegido giró rápidamente y con el D–Dako oscuro en sus manos, un rápido relámpago negro impacto la herida que el Caminante aun mantenía descubierta.

El chico se retorció en el suelo del dolor causado. Ondas de energía oscura recorrieron su ser digital intentando destruirle por dentro.


El lastimado Digi-Human levanto la vista hacia Daisuke, quien pudo ver sus brillantes y tristes ojos desvanecerse junto al resto de su cuerpo, en bits.


– Pobre inútil, realmente creyó que podría ser una amenaza para mí – Daisuke sonrió

– ¿Sabes la diferencia entre el DigiCore y un alma humana? – preguntó una voz en el infinito. Daisuke no pudo detectar al ser que se atrevía a dirigirle la palabra de esa forma.

Al fin, frente a él se reunió un torbellino de data que culminó en la reconstrucción del cuerpo Digital del caminante, que ahora mostraba una arrogante posición erguida, con ojos cerrados y brazos cruzados.


Abriendo sus ojos, el chico terminó – El alma humana… es imposible de destruir…– y se desvaneció en el aire, dejando un brillante viento digital tras de él.

Tras escuchar las últimas palabras de Kuree, el maligno sonrío.

No estés tan seguro…– dijó el maligno atreves de Daisuke, mientras se paseaba lentamente por las playas.

Parte 1:
Recuerdos

El mundo digital ya no era el mismo. Es cierto que había pasado por situaciones que día a día ponían en peligro su existencia, partiendo sus tierras, degradando sus paisajes, llenándose de oscuridad. Sin embargo, nunca antes había estado tan demacrado como lo estaba ahora. Desde que aparecieron los campos oscuros del segundo ángel caído, Kazbeelmon, todo cuanto existía en el mundo digital colapsaba. Y aunque el traidor fue derrotado por el arcángel digital de Iori, el daño ya estaba hecho.

Miyako profundizaba en ello al ver desde los cielos lo demacrado que su querido "digimundo" estaba. Adentrada en una esfera luminosa que le permitía volar por los aires al lado de su divino protector, cuyos celestiales poderes le concedían dicho atributo. Los pocos digimons que les veian pasar, se maravillaban por tal radiante esencia que el ángel y la elegida despedían. "Suerte" "Ustedes pueden vencerlos" "Si mueren jamás se los perdonaremos" les gritaban. Los rumores se esparcían rápidamente, y muchos sabían que los elegidos para portar el ultimo poder se dirigían a enfrentar a los tamers que amenazaban con desvasar las dimensiones. La elegida los observa, recibiendo todos sus ánimos, pero su peculiar personalidad le hace dudar de sus capacidades.

– Saint-Gabrielmon… – volteaba a ver su divino protector. Llamándole por primera vez por su nombre, que casualmente ella conocía sin que nadie antes se lo hubiera dicho.

Y el hermoso rostro del ángel voltea a verla. Era de piel clara, ojos marrones y un peculiar cabello alborotado y ondulado, color castaño claro. Sorprendentes eran los mantos oscuros que cubrían su sagrado cuerpo, en el que se podían ver las constelaciones estelares brillando en su máximo esplendor.

"Un manto estelar" pensaba Miyako al verlo.

Cuatro hermosas alas blancas de lado a lado terminaban de darle al ángel digital su incomparable majestuosidad.

Miyako sujeta su D-Dako luego de que un quemante dolor en su pecho apareciera nuevamente. El digimon divino observa frunciendo el ceño. Al parecer, su compañera aun no se acostumbraba al nuevo poder. Cosa extraña, pues sus compañeros, una vez aparecido el nuevo digivaice, no daban ni la mas mínima señal de sufrimiento. Miyako era diferente, seguía sin controlarlo por completo a pesar del digivaice.

– No te preocupes… ya paso… – le dijo la chica.

Luego observa el universo infinito que se proyectaba en el centro de su digivaice. Con un poco de nostalgia comienza a recordar los sucesos ocurridos antes de partir a encontrarse con La cazadora:

Es poco lo que hemos logrado descubrir acerca de estos tamers. – explicaba Koushiro. – Sin embargo, creo que darles algunos detalles sobre ellos, es mejor que nada.

El pelirrojo volteo a ver al digi-human.

Kuree…

Si. – dijo en señal de obediencia.

Miyako y los demás observan como Kuree saca un pequeño aparato con forma redonda y una lente oscura en su centro, no era diferente de una "webcam". Tras conectarla a la computadora de Koushiro, una imagen de cuatro dimensiones se proyecto por el lente. Las figuras de los cuatro tamers aparecen sorpresivamente ante los elegidos.

La primera, Karnhia Karenina, es una tamer de 13 años conocida como " La cazadora". Se ha hecho fama de merodear por el Mundo Digital en busca de jóvenes Tamers, a quienes tras seducir, asesina sin piedad.

Los tres elegidos observan de pies a cabeza los atributos de la tamer, y tras analizarla, ninguno puede negar lo hermosa que es su figura.

Su digivaice, al igual que el de los otros tamers, parece tener habilidades especiales, como lanzar energía capaz de partir la tierra, o la de abrir grietas en las dimensiones.

Miyako observa a Kuree con angustia, luego de recordar la promesa que le había hecho. El digi-human no hace más que desviar la mirada y encogerse en hombros.

Su digimon es un Beelzebumon. El gran poder que tiene tal vez parta del hecho de que es uno de los siete señores demonios que en el pasado estuvieron apunto de controlar al mundo digital. El hecho de que uno de ellos haya aparecido justo ahora es un misterio por si solo.

Yo… ire a pelar con ella. – interrumpía Miyako.

Koushiro asiente lentamente.

Ella se encuentra en templo del sur.

Tras escuchar la información de la tamer, la imagen proyectada cambia bruscamente para mostrar la figura de Arkham.

El segundo es un Tamer de diecisiete años cuyo nombre real esta sin confirmar. Su alias, Arkham. Creemos que este tamer esta relacionado con los asesinatos a niños elegidos en Europa, a quien ellos mismos llaman, "el Caos".

Iori frunce el ceño.

El hecho de que haya sido capaz de retirar el D-Dako original, nos hace sospechar que sus poderes están mas haya que los de la luz y la oscuridad. Su digimon es un poderoso ChaosDukemon del que no se tiene información.

¡Yo peleare con el! – grito Iori firmemente. Todos voltean a verlo.

El se encuentra en el templo del norte. – le dijo Koushiro mirándolo fijamente.

El pelirrojo trago saliva antes de pasar al siguiente Tamer.

Ya les he dicho todo lo que sabemos acerca de Zenaku. – dijó con la mirada en el suelo. – Lo más preocupante de el, es el digimon que lo acompaña. Baihumon-sama pidió hablar con quien decida ir a enfrentarlo. Por ultimo…

Todos se estremecen al ver la imagen de Daisuke.

Parece ser que el maligno esta utilizando a Daisuke no solo como un destructor de dimensiones, si no también para controlar los poderes del tercer ángel caído cuya inestabilidad, solamente es neutralizada por el "Uno" corrompido. Esta también el hecho de que el posee el D-Dako negro, cuyas atributos nos son desconocidos.

Yo iré por Daisuke… – se ofrecía Ken.

¡Espera! – le interrumpía Takeru. – Yo quiero ser quien lo enfrente.

Ichijouji se acerca a el, extrañado.

Conozco a Daisuke mejor que nadie, estoy seguro que puedo hacerlo entrar en razón.

El ya no es quien tú conoces. – Le decía el rubio apretando los dientes con rabia, y lanzando una mirada llena de ira al suelo.

Esta bien Ken, deja que el vaya… – se acercaba Ryo.

¿Por qué lo apoyas? – le replicaba Ken.

Takeru tiene razón, el Daisuke que todos conocían ha desaparecido, en su lugar queda un ser lleno de maldad. Si algún otro de ustedes va a enfrentarlo, seguramente su estimación hacia el les presionara, y no podrán ganar. – le explicaba mirándolos seriamente a todos. – Esto se cumple especialmente en ti Ken, … Me entiendes, ¿Verdad?

Ken baja la mirada con tristeza tras recordar que Wormon le dijo algo parecido hace tiempo. Ahora comprendía.

Takeru ya sabe a quien se enfrenta. El es el más indicado.

Todos voltean a ver al rubio, quien mantenía su mirada llena de resentimiento en el suelo, con una imagen del corrompido Daisuke en su mente.

Ken… – le llamaba Koushiro. – Iras a pelear con Zenaku, es lo mejor.

El chico lanza una mirada seria a Takeru quien al notarlo la evade. Luego, Ken asiente lentamente.

Tienes que hablar con Baihumon-sama. – le hablaba el guardián MasterV-Dramon. – Sígueme.

Ichijouji sigue al digimon mientras sus compañeros le ven alejarse. Miyako se acerca corriendo al chico antes de que este se perdiera su vista. Ken voltea y se detiene a esperarla. Ambos se miran profundamente. El amor recién forjado entre ambos se veía obligado a esperar antes de ser satisfecho. De manera muy sutil los ojos de Miyako se comenzaron a humedecer luego de que experimentara dicha frustración. La chica asiente y permite que el chico se retire.

Ahora no había tiempo para el amor. Tenia que cumplir su promesa a Kuree, tenia que salvar a las dimensiones de esos Tamers. Tenia que demostrar que era una digna elegida del "Uno". Entonces Miyako comenzó a ver aquellos momentos como la oportunidad para madurar y convertirse en aquello que mas anhelaba. Una chica fuerte.

Mientras seguía recordando, Miyako mira hacia enfrente, con la cabeza en alto, reuniendo hasta la ultima partícula de sus fuerzas para afrontar, lo que tal vez seria, la batalla mas importante de su vida.

El digi-human tose sangre como ya era costumbre. Miyako se aleja un poco. El ataque del débil muchacho pronto se esfuma. Kuree se ve obligado a despojarse de su gabardina y dejar su tórax descubierto para untar en su horrible cicatriz un ungüento de fuertes olores. La elegida ve la escena angustiada.

Discúlpame. – le pedía el digi-human.

Tras recibir la poca información de Koushiro, Miyako accedió a entrevistarse con Kuree antes de partir. Si había algo más que saber acerca de "La cazadora" ahora era el momento.

Sabes… – le hablaba débilmente a Miyako. – Poco después de que los trajera a esta guarida, tuve la oportunidad de entrevistarme con tu amigó Daisuke.

La chica lo mira sorprendida.

Yo sabía que aquel que lo controla, es el responsable del sufrimiento de mi hermana.

¿Qué descubriste?

Nada en realidad… – dijo el joven mientras se levantaba y volvía a ponerse su gabardina. – Solo comprobé lo que ya sospechaba.

Miyako lo mira interesada.

De todas las armas de los abismos, la "Guadaña de la Parca" es la que mejor cumple con sus atributos. – le dijo, despacio. – No cualquiera podía retirarla. Se necesitaba un digimon compatible.

Solamente conozco un digimon con los atributos del dios de la muerte. – continuaba Miyako. Pensando profundamente. – Phantomon.

Kuree asiente.

Casualmente, yo tenía un Phantomon como compañero. – Kuree se detiene para toser un poco, luego continúo. – Mi hermana absorbió los datos de mi digimon, por eso pudo retirar la guadaña. Entonces…

Miyako reflexiona antes de que el digi-human continuara.

– … eso significa, que el tamer destinado en primera instancia para retirar la guadaña, era yo.

Kuree vuelve a toser. Miyako se acerca y le ofrece un pañuelo. Al parecer, hablar de su hermana fomentaba que los ataques aparecieran más frecuentemente. El joven acepta su ayuda muy agradecido.

– …Algo paso, algo que le quito la oportunidad al maligno de apoderarse de mi.

¿Que habrá sido?

Lleno de rabia, el digi-human azota su puño a la pared. Su expresión cambia por una llena de ira, al mismo tiempo que Miyako retrocede espantada.

Fue en el mismo día que nos separamos. Cuando fui en busca de nuestros padres, el maligno tomo a mi hermana solo porque yo no estaba. ¿Puedes creerlo? ¡Algo tan tonto!

Kuree intenta azotar nuevamente su puño contra la pared, pero sorpresivamente es detenido por la chica. Miyako no dudo en hacerlo cuando noto lo herida que estaba su mano después del primer azote. El digi-human la mira avergonzado, luego aleja su puño de la pared.

Si no la hubiera dejado…

Ya basta. – le interrumpía la chica. – No es tu culpa.

Miyako observa profundamente los ojos de Kuree. Sin darse cuenta descubre el dolor que el muchacho guardaba en sus adentros.

Ese recuerdo pasó como rayo por la mente de Miyako. Entonces, puso especial atención al dolor que agobiaba a Kuree. Ella sabía, que aquella herida no era ordinaria, era una herida del "corazón" ocasionada por la traición de Karenina al amor de su hermano, el cual fue disuelto después de que ella lo asesinara.

–Karhia Karenina. – se dijo pensativa. – ¿Cómo surgió ese odio que te llevo a asesinar a tu hermano?

La elegida mira al frente para descubrir el sagrado templo del sur. Por fin habían llegado a los territorios de Zhuqiaomon.

Parte 2:
Miyako enfrenta a la cazadora

Meditando en la oscura caverna, Koushiro dejó escapar un suspiro de resignación. La angustia por Miyako e Iori lo estaba desgarrando por dentro; Su autoimpuesto rol de agente de información lo había ido convirtiendo con el paso del tiempo en un racionalista, preocupado siempre por auxiliar a sus amigos con el tan necesitado apoyo logístico. Y es que… ¿Cómo hubieran afrontado los digi-destinados a la crisis de Diaboromon sin él? Tokio no sería sino un basurero nuclear sin el plan que él había trazado. Y ese era sólo un ejemplo de tantos.

La información que había recolectado de los dos tamers anónimos era insuficiente, y sentía como si enviara a sus amigos a enfrentar a un peligro para el que no estaban preparados. Y Iori… Estaba ciego y era vulnerable. El testimonio de aquél digimon moribundo que Agumon había hallado no era especialmente reconfortante.

– Un rayo que atraviesa el cielo y la tierra… –repitió el digi-destinado al imaginarse los digi-soul de las bestias sagradas.

– De nada sirve que te angusties… ya diste todo lo que tienes. – le decía la voz de Ryo en las sombras.

El tamer se acerco lentamente.

– Nuevamente ha ocurrido. – le respondía Koushiro. – Justo como cuando pelearon con Kazbeelmon. Los niños se ven obligados luchar en las peores condiciones.

El niño lo observa serio.

– Mejor descansa.

Koushiro se acomoda en su asiente y se dispone ha dormir.

– ¿Vas a salir? – le pregunta antes de cerrar sus ojos.

– Sí. – apenas respondió.

Akiyama Ryo se da la media vuelta y lentamente camina a la salida de la cueva. De los tres tamers que invadieron esta dimensión, había uno en particular que le preocupaba. Y no era Zenaku, cuyo digimon era un vivo error en el mundo digital. Era más bien aquel muchacho con quien se topo en R'yleh. Aquel que era llamado, "El caos". El mas que nadie estaba interesado en la información que Sora y Mimi enviarían desde Europa. Pero su personalidad no le permitía quedarse con los brazos cruzados. Tenia que investigar por su cuenta.

Templo de Oeste, Territorios de Zhuqiaomon

El santuario del gorrión flameante protector del territorio sur del mundo digital, era impresionante. La entrada era un enorme bloque de piedra rojo que se volvía rasca cielos, y cuyo color era distinto al resto de las otras partes del mundo digital. Los cielos parecían tomar tono purpura conforme se adentraba en el santuario, tallado con las letras del alfabeto digital, y con las figuras de los 3 devas que le servían. Al llegar al centro, se encontraba el templo, con el enorme pilar sosteniendo al mundo digital. Curiosamente, el cielo justo en esa lugar era totalmente purpura.

En el centro de dicho santuario, la Cazadora esperaba paciente a su contrincante mientras observaba las ruinas del magnifico templo.

– Espero que esto termine pronto, Devilot. Me estoy cansando de seguir ordenes. – le dijo al Beelzebumon. – Pero mas aun… me estoy cansando del recuerdo insistente de mí hermano.

– Mi joven Tamer – respondió el Beelzebumon – pronto mi Lord te liberara del dolor que te agobia y entonces serás libre.

Karenina miró la extraña sonrisa que había dibujado su compañero y volvió a colocarse la capucha. Una leve ventisca golpea su rostro. De un salto se levanta al percibir la presencia de la elegida que venía ha desafiarla.

– Al fin llego.

La chica se escabulle entre los escombros sigilosamente, teniendo sumo cuidado en hacer el más mínimo ruido. Desde arriba, ve a Miyako acercándose lentamente sin compañía de nadie.

– Es ella. – le susurro Devilot.

Karenina mira decepcionada.

– Esperaba que fuera un chico.

Beelzebumon sonrío.

– Pero ¿Dónde esta su digimon?

Ambos miran a Miyako acercarse cada vez mas, esperando alguna señal del arcángel digital.

– En fin… – dijo su digimon mientras apuntaba con su escopeta a la recién llegada.

– Espera. – Le interrumpía Karenina. – Es extraño que el digimon divino no este a la vista. Lo mejor será investigar.

Beelzebumon bajo su arma mientras veía a su Tamer alejarse.

– Le daré una sutil bienvenida a esa niña. Luego, cuando aparezca su digimon, atacaras.

Devilot asiente.

Justo cuando entro al santuario, Miyako sintió como el digi-core se estabilizaba. Ya era oficial, se había convertido en "el pilar que sostiene la parte sur del mundo digital" convirtiéndose así, en el blanco de los Tamers destructores de dimensiones. Cada paso que daba era muy difícil para la chica, pues sentía el inminente peligro asechándola. Pero a pesar de ello, el cálido sentimiento que le transmitía su divino protector le daba la confianza en que resultaría vencedora de aquella prueba. Siguiendo el plan acordado, la chica camina solo por el santuario, sin la aparente compañía de su ángel.

Al llegar el templo, la chica se detiene en busca de las escaleras que le llevarían a la sima del santuario, donde encontraría el destruido pilar de roca. El sonido de un botín arrastrándose en el suelo la hace voltear con brusquedad. Como rayo, la tamer encapuchada se abalanza contra la elegida, con su digivaice en forma de cuchilla apuntándole.

El D-Slasher de Karenina azota contra el cuerpo de Miyako, quien apenas y da unos pasos hacia atrás. Sorprendente, la cuchilla del digivaice rebota sin hacerle ni la herida más pequeña a la elegida. La cazadora ve sorprendida.

Estando frente a frente, ambas chicas se analizan mutuamente.

– ¿Kuree? – Dijó Miyako al confundir a la tamer con su hermano. Su parecido era increíble.

La mirada de Karenina cambio súbitamente por una poco cuerda.

– ¡No digas ese nombre!

Y nuevamente se hecho contra Miyako, azotando con fuerza la hoja de su digivaice sin resultados. Angustiada, la elegida apenas y se movió para tomar a Karenina de frente y por lo hombros y empujarla hasta que ambas se toparon con una enorme pared roca.

Justo cuando la espalda de la cazadora toca la pared, su escura capucha termina de caer. Ahora, Miyako podía ver sus rasgos femeninos. No era Kuree.

La cazadora mira fijamente a la elegida mientras esta retrocede lentamente.

– He escuchado mucho de ti, Karhia Karenina. – Le dijo seleccionado cuidadosamente sus palabras.

La tamer frunce el ceño.

– Creciste en el mundo digital lejos de tu familia, te volviste tamer, merodeaste por el mundo digital seduciendo y asesinando a niños que te recordaban a tu hermano, mataste a Kuree, y te uniste a los ángeles caídos.

– Que bien resumiste mi vida. – dijo sarcástica. – La verdad es que no sabes nada acerca de mí.

Miyako baja la mirada.

– Quiero saberlo. – dijó impulsivamente. – ¡Quiero saber que fue lo que te llevo a matar a tu hermano!

La tamer río.

– ¿Me podrías decir en que cambiaria tu situación si te lo dijera? – le pregunto con una sonrisa en sus labios. – Te has convertido en el pilar que sostiene a la zona sur del mundo digital. Mi deber es matarte.

– Hazlo, y tu voluntad terminara por desvanecerse. – dijo Miyako casi gritando. – Quiero ayudarte. Entrégame la guadaña, y te llevare con tu hermano.

– ¡Mi hermano esta muerto!

Karenina intenta clavar su D-Slasher en el abdomen de Miyako, pero nuevamente, este rebota antes de poder tocar a la chica.

– ¡No! ¡El regreso ha la vida! ¡Como un digi-human en un nuevo cuerpo digital! – La voz de Miyako comenzó a cortarse. Un nudo en la garganta le impedía hablar con claridad. Dicha situación era demasiado para ella. Sin que se diera cuenta, comenzó a llorar.

– ¡MENTIRA! – grito la cazadora.

– ¿Porqué no me escuchas?

La tamer suspiro.

– Niña elegida, apenas y te conozco y ya te odio.

– Mi nombre es Inoe Miyako. – dijo casi susurrando.

– ¡Como si me importara! – exclamo furiosa.

Un extraño sonido proveniente del digivaice de la cazadora se hace notar.

– Es curioso el escudo protector que te esta defendiendo de mis ataques. Mas lo es el hecho de que no este a la vista tu digimon, que casualmente, se encuentra justo arriba de nosotras, utilizando la técnica que te protege.

Miyako abre sus ojos sorprendida. La tamer había descubierto su secreto.

– ¡Devilot! ¡Lado derecho a cincuenta y cinco grados!

El sonido de la escopeta disparando hacia el aire entumece a la elegida. En un abrir y cerrar de ojos, el hermoso ángel de Miyako aparece de nada, esquivando el poderoso ataque del digimon demonio. La técnica protectora se había desvanecido.

La elegida se mueve rápido. Armándose de valor, enviste a Karenina antes de que ella reaccionara y la atacara con su digivaice. Ambas niñas caen al suelo. Miyako estaba sobre ella mientras sostenía con todas sus fuerzas la mano donde la cazadora tenía su digivaice.

Saint-Gabrielmon se acerca veloz a socorrer a su camarada, pero tan pronto como se movio, Devilot se interpone. El digimon divino no se detiene y enviste al Beelzebumon, pero sorprendentemente este lo detiene y lo hace retroceder.

– Ahora esto es entre tu y yo, angelito. – le desafiaba Devilot.

El arcángel digital mira preocupado la situación. La tamer que enfrentaba a la elegida estaba recuperando fuerzas y pronto se liberaría de Miyako. Antes de comenzar ha pelear, necesitaba un poco de tiempo para digi-evolucionar a su "modo santo", y si se descuidara ahora, Devilot podría voltearse y asesinar a la elegida.

– ¿Por qué tu digimon no te defiende? – le decía Karenina a Miyako mientras ambas batallaban en el suelo. – ¿Es que no esta en condiciones para luchar?

Miyako calla.

– ¿Qué ganabas con un plan como este?

– Tiempo. – Respondía Miyako. – Tiempo para hablar contigo sin que antes me apuñales.

La tamer se libera de la elegida y con un movimiento rápido toma su digivaice en forma de cuchilla para llevarlo al cuello de su contrincante.

Antes de lo peor, el D-dako de Miyako cae de su bolsillo para despedir una luz cegadora. La elegida logro ver una extraña sombra purpura rodeando a Karenina. El resplandor del nuevo digivaice no detuvo a la cazadora en sus movimientos, pero cuando estaba apunto de asesinar a Miyako, siente como la cuchilla de su digivaice choca contra una hoja muy parecida.

Kuree, el digi-human aparece ante ella bloqueando su ataque con un digivaice idéntico al de la cazadora.

Karenina retrocede sorprendida. El estar frente a frente con su hermano era impactante para ella.

– Kuree… – le llamaba Miyako.

– Perdón por no interferir antes. – Se disculpaba. – Pero tenia que comprobar algo.

El digivaice que tenia Kuree se desvaneció rápidamente, mientras este se acerca su hermana.

– Nina… al fin he descubierto quien ha dominado tu voluntad.

Karenina no daba crédito a la aparición de su hermano en aquel sitio.
Al fin, la chica no soportó más el dolor psicológico que le causaba ver a su hermano con vida y sacando su D-Slasher gritó:

– ¡Yo te maté una vez, y puedo volver a hacerlo!

La chica arremetió en contra de Kuree, tratando de clavar su arma sobre el pecho del chico, quien detuvo la mano de su hermana con la suya propia

– Karenina, mira tu Digivice y dime que ves.

La tamer no hizo caso de las palabras de su hermano e intentó liberar su brazo.

– ¡Míralo! – gritó Kuree

Karenina sintió temor de aquel chico que tenía enfrente y decidió obedecer. La mezcla de colores Púrpura, Rosa, Gris y Azul en él le hizo sentir escalofríos.

– Tu D-Slasher se desvaneció en el aire, ¿Qué hace dentro del mío? – cuestionó Karenina mientras miraba el instrumento en su mano, la cual Kuree ya había soltado

El chico hizo un extraño ademán en dirección al Digivice de Karenina, que al instante se empezó a dividir en dos. A manos de Kuree llegó su D-Slasher gris y Azul, mientras que en manos de Karenina permaneció el Rosa y Púrpura.

– Hermanita… solo quiero salvarte del terrible destino que te espera…

– ¡Es tu culpa que esté aquí! – la chica cambió la apariencia de su rostro endureciendo sus facciones y llenando sus ojos de rabia; entonces, se lanzó en contra de su hermano una vez más. Con sus D-Slasher en mano y tomados a manera de dagas, con el filo hacia abajo de sus puños, la batalla entre hermanos inició.

Miyako retrocede al ver sorprendida como Devilot se acerca veloz ante ella. No paso ni un instante cuando Saint-Gabrielmon le corta el paso,

Devilot sonríe.

– Parece ser que ha llegado el momento de que tú y yo peleemos.

CONTINUARA…

Pre-reading:

El arcángel divino de Miyako evoluciona a su "modo santo" para sostener una intensa batalla contra el señor de la gula. Con el poder del Anticuerpo X, Beelzebumon digi-evoluciona a una forma aun mas poderosa que su Blast Mode. Mientras tanto Kuree pone de manifiesto el demonio que controla la voluntad de su hermana. El pasado de Karenia es revelado al mismo tiempo que la dama de la lujuria se manifiesta en ella.

PROXIMO CAPITULO: La dama de la lujuria