Continuando la historia. Esta vez intente narrar un estilo de batalla distinto en donde, haciendo uso de sus habilidades como tamer, Zenaku enfrenta al arcángel digital de Ken con todo lo que tiene.
Respecto al paradero de Hikari, creí más conveniente que el misterio se revelara en los próximos capítulos, comenzando en el capitulo 24.
Hare lo posible por publicar dos capítulos mas antes de que termine el año, aunque eso depende de algunas prioridades que tendré que acatar. Agradezco a Teo y ha anaiza18 por sus comentarios.
Saludos.
Capitulo 22:
La voluntad oculta de Yggdrasil
証拠
El antídoto estaba haciendo efecto. Miyako siente como poco a poco sus fuerzas van regresando. Con la mirada fija en la guadaña de la muerte, pide a Saint-Gabrielmon que le permita re-incorpararse. Una vez de pie, camina lentamente hacia el arma de los abismos. Por unos segundos, una extraña fuerza le quita el suspiro cuando pone sus débiles manos en el infernal objeto.
Una terrible explosión la desconcentra. Miyako apenas y resiste de pie sin perder el equilibrio por movimiento de los suelos que provoco el devastador temblor.
– Viene del este. El digimon de Ken se debe encontrar sosteniendo una difícil batalla.
Tras imaginar el rostro de Ken, Miyako suspira.
Parte 1:
Advertencias
Sin contar con los sucesos mas recientes, Ichijouji Ken era el único de entre los siete elegidos que había cedido ante la maldad. Y con Daisuke siguiendo el mismo sendero, el se sentía lo suficientemente capaz como para enfrentarlo y hacerlo entrar en razón. Pero a pesar de sus experiencias con las tinieblas, el tamer legendario le había hecho dudar de sus capacidades, lo cual formo una pequeña grieta en su ya solida ideología.
"Lo ocurrido recientemente es la prueba" recordaba la voz de Ryo en su mente. "¿Cuánta maldad tienes que presenciar para darte cuenta que no todo es color de rosa?
Ken reflexionaba mientras veía de frente el largo camino que les esperaba, sintiendo el viento asotando en su cara mientras su arcángel digital recorría por tierra los destruidos paisajes del Mundo Digital.
Su mente enajenada vuelve ha concentrarse en las palabras del tamer. ¿De que maldades podía tratarse? ¿Eran maldades hechas por los digimons? ¿O quizá por toda la gente del mundo real? Si son hechas por los digimons, quizá ya las haya vivido en carne propia. Si son hechas por la gente del mundo real, podría decir que las conoce, pero ¿Es lo mismo conocerlas ha vivirlas? Era cierto que había maldades que el y los otros elegidos no había vivido, maldades tan atroces que probablemente si le ocurrieran a el o a sus seres queridos dudaría en todo cuanto cree. Y tal vez, aquello en lo que puso su fe y su esperanza solo resulte ser un sueño utópico.
Siguiendo con dificultad al tamer legendario, Ken apresura el paso para alcanzar a su amigo. Ryo percibe cierta inconformidad en sus facies. El niño se detiene de golpe.
– Eres excepcional. ¿Quién mas ha pasado por lo que tu pasaste? ¿Quién mas ha superado la maldad como tu lo haz hecho? – le dice Ryo deteniéndose de golpe.
Ken le regresa una mirada seria.
– Yo fui como Daisuke. Comprendo lo oscuro de sus motivaciones. Soy el más indicado para ir a detenerlo, y aun así, no me dejas ir. – le contesto. – ¿Qué pasara si Takeru no logra detenerlo?
– Lo hara… – continuo Ryo con la voz cortada. – Es cierto que de todos, el es quien esta más tentado por las tinieblas, la prueba esta en la marca del maligno que aun se encuentra en su brazo. Pero… tú tampoco estas exento.
Tras escuchar aquella revelación, Ichijouji Ken miro fijamente al tamer legendario.
– Tu naturaleza es fácilmente persuasible. Es mejor alejarte de la oscuridad que ahora representa Daisuke.
– ¿Es eso? – Le pregunto enfadado – ¿Piensas que es mejor alejarme de las tinieblas, para que no vuelva a ceder ante ellas?
– Creí que ya lo habías comprendido. – continuo Ryo, extrañado. – ¿Por qué fue fácil para Vamdemon manipularte?
Ken baja la mirada.
– El más bueno, es el más corrompible.
Ryo se voltea y continua caminando a toda prisa hacia la habitación de Baihumon, Ken lo sigue presuroso. El enorme portón los detiene. En instante escucharon como un enorme candado es retirado para después percibir el rechinido de la puerta arrastrándose por los suelo. Un rayo de luz se colaba por puerta semiabierta. Ambos niños entran sigilosos.
– Baihumon-sama. Decidimos que Ichijouji Ken enfrente a Zenaku.
Un grotesco eco recorre la enorme habitación. Poco a poco, partículas de polvo se comenzaron a unir en un solo punto para formar el enorme ojo de la bestia sagrada, y solo eso. Ryo aprieta su puño con rabia. Ver al soberano del mundo digital en esas condiciones le hería.
– Elegido. – Le hablo a Ken con dificultad, el chico se irgue al escuchar dicha voz. – Hay algo que debes de saber acerca de Death-X-DoruGhoramon, el digimon del tamer al que enfrentaras.
Ken escucha atento.
En un plano distinto al nuestro, el Dios de los Digimon, Yggdrasil, decidió que los Digimons debían ser exterminados. Entonces, los santos caballeros de la Realeza fueron los encargados de cumplir con Su Voluntad.
´´Para combatir la plaga que su Dios les había enviado, los Digimons desarrollaron defensas, se hicieron mas fuertes, y se enfrentaron a el y a sus santos. Necio en cumplir con su voluntad, Yggdrasill creo la monstruosidad con la que te enfrentaras. Un digimon que solo puede existir devorando vidas, la materialización misma de la plaga que Yggdraill lanzo a los suyos. El X-body.
– ¿Un digimon que devora vidas para poder existir? Es terrible – dijo Ken sorprendido. – Pero ¿Cómo un digimon como el pudo terminar a merced de un tamer?
– Es algo que yo tampoco entiendo. – le contesto la bestia sagrada. – Su inmenso poder proviene de la voluntad y los deseos del Yggdrasill, si alguien puede controlar a un digimon así, significa que su voluntad es más fuerte que la del supremo Dios de los digimons.
Ken traja saliva.
– Ni vivo, ni muerto, su naturaleza es desconocida, más que un digimon, es una entidad inmortal, cuya simple existencia es un error.
El elegido baja la mirada pensativo.
– Es todo lo que puedo decirte. Lamento que no haya sido de mucha ayuda. – Se disculpo la bestia sagrada.
– Al contrario. – Le sonrió Ken. – Me ha servido de mucho.
Baihumon hace una expresión de sorpresa.
– Para poder derrotarlo, tengo que superar la voluntad que lo controla. – Dijo Ken con determinación.
Ken termina de recordar su corta audiencia con la última de las cuatro bestias sagradas. Tal vez, un digimon como ese represente las maldades a las que Ryo se refería. Y de ser así, aquel enfrentamiento se convertiría en una importante prueba a superar.
Parte 2:
La forma en que combate un Tamer
El elegido miro extrañado la forma en que su digimon avanzaba. Al igual que los otros ungidos, Ken podía sentir la cálida sensación que su divino protector le despedía, sin embargo, a diferencia de los otros ángeles, el de Ichijouji no aparentaba tener alas. De ahí que corría por las tierras devastas del mundo digital con su camarada en la espalda.
– Saint-Baraquielmon. – Le llamaba su arcángel. – No es que me este quejando, ni nada, pero… ¿No seria mejor si volaras por los cielos?
El digimon divino no respondió.
– Llegaríamos más rápido.
– Lo siento Ken-chan, pero la verdad, es que no me gusta volar. – le explico en tono amable.
– ¿En serio?
Ken lo miro extrañado. Su ángel volteo a verlo de la misma forma, provocando en el chico un sentimiento de nerviosismo.
– Bueno… para ser un ángel es extraño que no te guste.
Saint-Baraquielmon volvió a poner su mirada hacia el frente y siguió avanzando.
– ¿Porqué no te gusta volar?
El arcángel digital no respondió. Ken lo mira con una lamentable expresión de decepción. Era extraño que el fuera Wormon, o quizá, otro digimon con una personalidad totalmente diferente. Estando de cerca a su divino protector, el niño pudo reparar en su humilde atuendo. Comparándolo con las hermosas armaduras que los otros arcángeles portaban, la blanca túnica, y la toga azul de Saint-Baraquielmon le daba una apariencia sumamente sencilla. Sus ojos verdes, su piel prieta y su ondulado cabello café lo disfrazaban de serenidad.
Ya de lejos se alcazaba a ver el maravilloso templo de Azulongmon, supuestamente atacado por el primer ángel caído hace ya varios meses. Los múltiples destrozos eran huella de la gran batalla que tuvo lugar detrás de sus muros, que aunque devastadores, no le quitaban la majestuosidad a dicho santuario. Al igual que Miyako, el chico pudo sentir como el digicore dentro de su cuerpo se estabilizo para así convertir al chico oficialmente en el pilar del este, blanco del tamer mas temido por los elegidos. Y es que hasta ahora, Zenaku había demostrado ser superior a los elegidos en todos los aspectos.
Dentro del santuario, Saint-Baraquielmon recorre lentamente el silencioso paisaje. Enormes muros delimitaban amplias zonas devastadas. Al igual que en el santuario del sur, los cielos brillaban de un tono peculiar, estaba vez, un amarillo oscuro que iluminaba cada habitación en el templo.
Una sombra en las lejanías llama la atención del arcángel digital. Ken se conmociono un poco cuando siente como su digimon apresura el paso hacia lo que seria el aposento de Azulungmon. La habitación en la que se refugiaba uno de los cuatro soberanos, antes llena de luz, ahora parecía lúgubre. El digimon divino camina lentamente hacia los límites de dicha zona. Se detiene cuando descubre un inmenso barranco cuya oscuridad evitaba ver toda su profundidad.
Ken baja de la espalda de su compañero cuando se comienza a sentir un leve temblor. Con una mirada seria, el arcángel digital observa atento a que algo pase. Inesperadamente, el chico siente como es empujado al suelo por su protector justo cuando una enorme garra estaba apunto de atravesarle el pecho.
Las cosas ocurrieron tan rápido que Ken no logro percatarse cuando su digimon cayó por el enorme abismo. Probablemente fue empujado por la bestia que estuvo apunto de asesinarlo.
Angustiado, Ken se acerca presuroso al abismo en busca de su camarada, el frio de una hoja metálica es percibida cuando esta toca suavemente la parte lateral de su cuello.
– Bien… eso si que fue rápido. – Se escucha por detrás, la voz de Zenaku.
Sin voltear a verlo, Ken frunce el ceño.
– ¿Qué fue lo que le hiciste a mi digimon?
– ¡¿Llamas a eso un digimon? – se burlaba el tamer. – Tan solo verlo me da lastima.
El tamer toma a Ken por la ropa y lo tira al suelo. El niño observa como la lanza de los abismos en posesión del tamer, es tomada por su largo mango y luego apuntada hacia su cuello.
– EL: 44, HP: 2340/1380, MP: 2260/1260, DP: 6/6, Ataque: 680, Defensa: 800, y Velocidad: 1000. – Le repetía los datos tomados por su "Digimon Analizer". – Hasta el más inútil de los digimons podría vencerlo.
Ken se aleja con impotencia cuando Zenaku acerca la punta de la lanza a su cuello.
– Nunca me había decepcionado tanto. A si que cuando vi lo inútil que era tu digimon, decidí terminar con esto rápido. Aunque después de todo, ya no estoy seguro si el dichoso "Poder Divino" me puede ser de utilidad.
Un peculiar brillo purpura, seguido por el sonido de una fuerte explosión interrumpen al tamer en su monologo.
– Es el ataque de Dokuro. Tu digimon ha sido exterminado.
Zenaku mira como Ken le sonríe con burla, cosa muy extraña en el.
– ¿En verdad crees que Saint-Baraquielmon fue derrotado? – le cuestionaba Ken.
– No lo creo, tonto. Así fue. – le contesto enfadado mientras sacaba su digivaice y se lo mostraba al niño. – Mi "Digimon Analizer" acaba de borrar sus datos, lo cual solo ocurre cuando mi adversario ha sido devorado por Dokuro.
– Hay cosas mas importantes, tamer. – digo sin perder su facies anterior. – El cálido sentimiento que provoca mi digimon no ha desaparecido, por eso se que el aun vive.
Un tremendo estruendo llama la atención de ambos. Sorprendentemente, el enorme Death-X-DoruGhoramon, haciende dolido por los cielos después de haber recibido un poderoso golpe.
Instantes después, Saint-Baraquielmon aparece escalando velozmente el barranco que limitada el abismo, para luego llegar ante ambos de un salto. Zenaku miro perplejo. Luego, observa su digivaice.
"Sus habilidades se han elevado al doble, pero aun así, esta muy lejos de superar a las de Dakuro ¿Qué significa esto?" se decía en su mente.
El arcángel digital mira al tamer de manera tranquila y despreocupada.
– ¡Basta de tonterías! ¡Entiende que un digimon de segunda no puede tocar a Dokuro!
Entonces, el enorme dragón pútrido aparece por detrás del digimon de Ken, y después de empujarlo al cielo con su ataque, prepara su técnica más mortífera. De su boca, una extraña esfera plateada rodeada por cuadros fosforescentes comienza a formarse para alcanzar un enorme tamaño. Luego, es lanzada a gran velocidad contra el arcángel digital. Tan devastadora era aquella técnica, que el mundo digital se distorsionaba alrededor suyo.
– Se acabo. – dijo Zenaku.
La aterradora esfera se azota como rayo contra el arcángel digital. Una densa cortina de humo aparece cuando el tremendo estruendo se escucha.
Justo como ocurrió la última vez, el enorme dragón es lanzado kilómetros lejos. Sorprendentemente, alguna técnica de su adversario lo hizo retroceder. Una técnica no identificada por el tamer.
Zenaku mira perplejo como Saint-Baraquielmon aterriza frente a el. Con la misma mirada despreocupada.
"Esto es imposible." Se hablaba Zenaku. "Se supone que la técnica de Death-X-DoruGhoramon esta al mismo nivel que la de Alphamon. Solamente es usada cuando sin duda borrara a su adversario"
Por unos instantes, Ken creyó haber acabado con las esperanzas del tamer. Pero su idea se derrumbo cuando noto un brusco cambio en la facies de Zenaku. Una malévola sonrisa que denotaba emoción.
– Saint-Baraquielmon. – Le llamo Zenaku después de moverse ágilmente y tomar a Ken como rehén. – Si este niño muere, tú también lo harás ¿Cierto?
El arcángel digital no movió ni un musculo. Ken en cambio resistía la sensación de tener cerca de su cuello la afilada hoja de la lanza infernal.
– Te propongo un trato. – dijo Zenaku, soberbio. – Derrota a Dokuro en batalla. Si lo logras, le perdonare la vida tu querido niño, y te entregare esta arma de los abismos.
– ¿Qué ganas tu con eso? – preguntó Ken con dificultad.
– Cuando Dokuro lo haga pedazos y devore su digicore, obtendré el poder divino.
– ¿Qué me asegura que no le harás daño a Ken-chan mientras peleo? – pregunto el ángel sin perder su despreocupada mirada.
– Los intereses de su enemigo no son prioridad para mí. Primero esta el poder divino. – respondió mientras empujaba a Ken atrás suyo. – Entonces… ¿Que dices?
– No tenemos otra opción. – respondió mirando a Ken. El chico asintió.
Zenaku sonrió. Saint-Baraquielmon se dio la vuelta para aguardar a su adversario quien le hizo frente al instante.
– Mas te vale que no intentes nada, niño. – le advirtió Zenaku a Ken. – Al menor movimiento, te matare sin más.
El elegido lo miro desafiante. El Dai Taisen no hizo caso a su gesto y se avoco a su batalla.
Los cielos en el templo sagrado comenzaron a brillar con más intensidad. El abismo que no se alcanzaba a ver, ahora dejaba mostrar una amplia zona desértica. Lugar adecuado para que ambos digimons midieran fuerzas. Todo estaba listo para que la pelea comenzara.
"Por culpa de la oscuridad que rodeaba este lugar, no tuve la oportunidad de ver los movimientos de ese digimon" pensaba Zenaku. "Antes que nada, necesito descubrir como logro parar los ataques de Dokuro."
– ¡Comencemos!
El no muerto se movió al llamado de su tamer. Con gran brutalidad, enviste al protector de Ken, quien con mucho esfuerzo detiene el ataque de su adversario con sus brazos.
– ¡Vamos! ¡¿Eso es todo? – gritaba Zenaku, furioso.
Un aura luminosa sale de las garras de Dokuro, resultando en un devastador ataque que golpeo directamente al ángel.
– Metal Impulse
Saint-Baraquielmon es lanzado metros lejos.
Ken mira angustiado. El denso humo comienza a rodear a su compañero después de tan brutal ataque. Por unos instantes, es perdido de vista. Segundos después, Zenaku frunce el ceño cuando ve al digimon divino levantarse sin problema, y acercarse lentamente a su adversario.
El arcángel digital voltea para asegurarse que no haya sido lastimado. A diferencia de Miyako, Ken parecía no recibir daño alguno si su protector era herido en batalla. Al parecer, el niño dominaba mejor el Uno.
"Sus habilidades han vuelto a duplicarse." Pensaba mientras veía los datos tomados en su digivaice. "Con el poder que tiene ahora, es lógico que haya resistido el Metal Impulse… pero, ¿Qué hay del Doru Process?"
Ken observa sorprendido como el enorme digimon se abalanza contra su camarada. Zenaku le había dado la orden para que atacara con su técnica más devastadora, la misma que utilizo hace unos momentos.
La enorme esfera luminosa se dirige a toda velocidad contra el arcángel digital. Zenaku mira sorprendido como la técnica de su digimon se desvanece cuando Saint-Baraquielmon levanta sus brazos.
"No lo puedo creer." Se dijo con una sonrisa forzada, mientras una gota de sudor recorría su rostro. "La técnica mas devastadora, se desvanece frente a mis propios ojos"
El tamer observa los datos tomados por su digivaice. Cierto detalle llama poderosamente su atención. "Su MP se redujo considerablemente. No hay duda… es una de sus técnicas"
Ken le mira temeroso cuando este cambia de facies brutalmente y lanza una carcajada que duro varios segundos.
– ¡Qué enigma tan interesante! ¡Hace tiempo que no se me presentaba un reto digno de un tamer!
El elegido lo mira extrañado.
– ¡Saint-Baraquielmon! ¡Probemos los límites de esa técnica tuya!
Y Dokuro se lanza a toda velocidad contra el. Por unos instantes desaparece de la vista de Ken, pero tras sentir un leve temblor, aparece de repente frente a su camarada.
Saint-Baraquielmon esquiva la peligrosa mordida del dragón pútrido, no paso ni un segundo cuando Dokuro lo ataco con sus garras y rabo. Era impresionante el hecho de que un digimon enorme pudiera moverse tan rápido a la hora de atacar. El arcángel digital se limitaba a esquivar sus ataques con dificultad.
"Parece ser que no puede moverse en el aire" Se dijo Zenaku, al notar como desde el comienzo, Saint-Baraquielmon no había volado por los cielos.
Siguiendo la orden de su tamer, Dokuro embiste brutalmente al digimon divino, y haciendo uso de sus enormes cuernos, lo lanza a los cielos.
– ¡No podrá esquivar tu ataque en el aire! ¡Hazlo ahora!
Y un resplandeciente rayo plateado sale de la boca de Death-X-DoruGhoramon, dirigiéndose velozmente contra el protector de Ken.
Doru Diin
"Ahora tendrá que usarla" pensaba Zenaku.
Tal y como lo hizo las veces anteriores, Saint-Baraquielmon alza sus brazos para dejar salir un campo de energía, capaz de repeler cualquier ataque.
– ¡Eso estuvo bien! ¡Veamos como te las arreglas con otro!
El siguiente Doro Dinn es lanzado al instante. Sin más, el digimon divino recibe todo el impacto.
"¡Lo sabia!" pensaba Zenaku con una extraña sonrisa en sus labios. "No puede usar esa técnica dos veces consecutivas."
– ¡Saint-Baraquielmon! – le llamaba Ken, con preocupación.
El digimon divino azota velozmente contra el suelo. Zenaku mira atento para observar algún próximo truco de su oponente.
Justo como el tamer lo había previsto, el ángel se levanta al instante. Esta vez, rodeado por peculiares hilos de energía azul celeste. Zenaku mira interesado, luego, pone su atención en su digivaice.
"Sus habilidades se han vuelto a duplicar. A este paso, igualara las habilidades de Dokuro" Una péqueña imagen holográfica del digimon de Ken sale del digivaice de Zenaku. Llaman la atención del tamer siete extraños puntos luminosos esparcidos por todo el cuerpo holográfico del digimon divino.
"Esos parecen candados que cortan el paso de energía" pensaba después de notar pequeños vasos largos que se conectaban con cada punto luminoso. "Por alguna razón, este digimon reprime su fuerza. Esos candados actúan como sellos, que al romperse, liberan parte de su poder. De seis sellos, quedan tres. Además, esta esa técnica que repele cualquier ataque"
Saint-Baraquielmon se acerca lentamente a su adversario mientras Zenaku seguía razonando sus próximos movimientos.
"Al parecer, los sellos se rompen cuando recibe un daño que ponga en peligro su vida. Si se rompen dos sellos mas, los ataques de Dokuro ya no surtirán efecto."
El digimon divino llega ante su oponente, y se pone en pose de combate. Aun estando ansioso por atacar, Dokuro aguarda instrucciones de su tamer.
"Lo mas preocupante, es que no ha utilizado ninguna técnica de ataque. Tengo que resolver esto antes de que lo haga." Zenaku vuelve a sonreír. "Es claro lo que debo de hacer. Romperé dos de los tres sellos restantes, luego ideare la forma para romper el tercero antes de que ataque a Dokuro. Por ultimo, lo eliminare con el Doru Process, antes de que pueda repelerlo. Ha podido sobrevivir gracias a esa técnica suya. No importa si supera en habilidades a Death-X-DoruGhoramon, si logro que reciba el Doru Process, la batalla habrá terminado."
– ¡Terminemos con esto! ¡Ataca, Dokuro!
El enorme dragón no muerto, vuela por los cielos, y haciendo uso de su gran velocidad, castiga a su oponente con sorpresivos ataques. Ejecutando saltos y otros movimientos atléticos, el arcángel digital los esquiva todos, aunque dificultad, dado su imposibilidad para moverse en el aire.
Por un momento, la imagen del enorme digimon se pierde de su vista, para luego sorprenderlo con un ataque por detrás.
Doru Diin
Zenaku sonríe al notar como el cuarto sello se rompe.
Las habilidades de Saint-Baraquielmon se vuelven a duplicar. Por primera vez en la batalla, se abalanza contra la enorme bestia y le aplica un golpe con sus brillantes puños. Dokuro cae al suelo.
– ¡Hace falta mas que eso para acabar con Dokuro!
Al instante, el enorme digimon se reincorpora lanzando un resplandor plateado por su hocico. El ángel lo esquiva de un salto. Para su sorpresa, el resplandor se impregna en el suelo, dibujando una extraño pentagrama justo donde estaba parado.
Doru Zone
Las rocas del suelo se desintegran haciendo caer al divino protector. De un salto logra elevarse, solo para recibir nuevamente el ataque de Dokuro. El quinto sello fue roto.
"Viene lo difícil." Se dijo Zenaku.
Cuando el penúltimo sello se rompe, una onda de energía sale del cuerpo del arcángel digital. Esta vez, Saint-Baraquielmon se reincorpora brillando con un tenue azul celeste.
Zenaku no pierde tiempo y ordena el ataque. La forma en como el digimon de Ken esquivaba los ataques del dragón era impresionante. Resistiendo una terrible embestida Dokuro, el digimon divino apenas y se mueve unos centímetros. El tamer logra observar como de los cielos, un meteorito hecho de roca espacial, y lanzado por el ángel, se dirigía contra Death-X-DoruGhoramon.
"Maldición" se decía mientras proyectaba su D-Sheild a Dokuro. El poderoso escudo logra amortiguar el ataque, pero parte del impacto es recibido. El enorme dragón hace uso de su habilidad de regeneración.
– ¡Ataca! – ordenaba de inmediato el tamer.
Dokuro usa nuevamente su Doru Dinn. Esta vez, lanzando ráfagas continúas del poderoso ataque. El campo de energía los repele todos, hasta que sorpresivamente, este se desvanece.
Para evitar los últimos ataques, Saint-Baraquielmon los esquiva con rápidos movimientos. Luego, vuelve a utilizar su técnica de protección.
"¡Cinco segundos!" puntualizaba Zenaku con emoción. "Tiene que pasar por lo menos cinco segundos antes que pueda volver a usar su técnica."
Dokuro lanza una última ráfaga, luego usa su Metal Impulse para deslizarse a toda velocidad hacia su oponente. Justo cuando el campo de energía se desvanece, Dokuro rompe el último sello.
Doru Dinn
– ¡Ahora o nunca!
La inmensa esfera de energía nuevamente es formada alrededor del hocico de Death-X-DoruGhoramon. Esta vez, Zenaku le dio un tamaño mayor haciendo uso de MP extra. Alrededor de la poderosa esfera, el Mundo Digital se colapsaba.
Doru Process
La gran explosión trajo consigo un sonido agobiador. Luego, el silencio absoluto se apodero de toda la zona. En el campo de batalla solo se alcanza a ver a Dokuro, no había seña de Saint-Baraquielmon. La sonrisa de Zenaku se borra al instante. A pesar de que había llegado el aparente fin para el digimon divino, los datos que su Digivaice proyectaba no desaparecían. Ken no se angustio ni por un momento, pues percibía que su digimon no había muerto.
El sonido proveniente del dispositivo del tamer, llama poderosamente su atención. Sus ojos se abren con brusquedad al ver los datos proporcionados por el dispositivo.
– ¡NO PUEDE SER! ¡TENIA UN SELLO MAS EN EL CENTRO DE SU PECHO!
Una hermosa luz celeste opaca el débil resplandor que iluminaba el templo del este. De los cielos, se ve aterrizar lentamente al hermoso arcángel digital de Ken, ahora con una resplandeciente armadura de soldado romano, y una capa azul colgando de su espalda.
Reusándose a perder, Zenaku corre para alcancar una distancia aceptable con su digimon y poderle proyectar su D-shield, pero ya era demasiado tarde para Dokuro.
Un inmenso resplandor celeste cayó como rayo directo contra Death-X-DoruGhoramon, desintegrando su cuerpo de manera tan rápida que le fue imposible regenerarse.
– ¡Tenma kōfuku! – gritaba Saint-Baraquielmon con todas sus fuerzas, sin perder su ya característica facies despreocupada.
El resplandor celeste aumenta su intensidad, y justo cuando termina de desintegrar a Dokuro, una onda de choque alcanza a Zenaku, lanzando lejos hasta caer cerca de donde el elegido miraba impresionado.
Parecía que la batalla, había terminado. Después de dar una muestra de sus verdaderos poderes, la victoria era para Saint-Baraquielmon.
Parte 3:
El digimon que se niega a morir
Saint-Baraquielmon va a donde se encuentra su elegido. El niño le sonríe y el asiente. El ángel se acerca a el.
– Ken-chan, necesito un favor. – le pedía su digimon con amabilidad. Ken se extraña. – ¿Podrías quitarte tu saco? …hay algo que quiero comprobar.
El chico accede a la petición. El arcángel se estremece en la culpa cuando nota como los brazos de Ken estaban llenos de raspaduras y moretones, huellas de las heridas que recibió en su batalla contra la enorme bestia.
– Ni siquiera lo sentí. – le dijo Ken luego de mostrar sorpresa.
El digimon divino aprieta su puño con impotencia.
– Realmente lo siento, Ken-chan. Confiaba que el D-dako fuera suficiente para que el daño recibido en batalla, no te afectara.
– No te preocupes. – le respondía con una amable sonrisa. – Sabíamos de los riesgos de usar el poder divino.
La atención de ambos es cortada por sorpresa. Cuando mirando al lado, comprobaron como Zenaku se encontraba tirado de frente en el suelo, lanzando débiles risas que en un instante se convirtieron en fuertes carcajadas.
– ¿Qué es tan gracioso? – preguntaba Ken, molesto.
Una extraña aura sale del cuerpo del tamer, mientras dicha esencia recorría su cuerpo, su facies y su ropa parecían cambiar poco a poco, como si Zenaku se estuviera convirtiendo en otra persona.
Zenaku voltea a ver ambos, mostrando una poco cuerda sonrisa.
– Divertido…. No me había divertido tanto desde hace tiempo. –dijo Zenaku. El semblante de su cara era diferente. Ahora daba la impresión de ser un sádico. Era como si estuviera disfrutando el dolor que sentía. – Te reconozco como un digimon de primera categoría.
Elegido y digimon se quedaron sin palabras. Lo único que podían sospechar después de ver al tamer actuando así, es que todavía ocultaba algo entre manos.
– Mi tiempo aquí se ha acabado, ….mi otro yo esta apunto de hacerse de este cuerpo. …Pero antes de irme, dejare todo listo para el gran final.
Luego manteniendo su mirada perdida en el cielo, pronuncio unas extrañas palabras:
"Liberándose de la técnica de restricción de control Nº 2. Situación A. Aprobación debido a la invocación de "The Prophecy", confirmada".
Una horrorosa energía oscura, la maldad pura, fue liberada del cuerpo de Zenaku. El espacio alrededor de él se deformo por completo, mientras Dokuro aparece entre los escombros y era bañado con la Impía energía. El dragón se recuperaba de sus heridas a increíble velocidad. Ken se quedo inmóvil. Ni siquiera cuando viajó a la Dark Area, había sentido tanta maldad. Saint-Baraquielmon comenzó a brillar. Su luz sagrada podría proteger a Ken de todo peligro.
"Principal prioridad: Acabar con el enemigo" continuo Zenaku. "Activando ruptura limitada de la protección de habilidad…
Dokuro se convirtió en una sombra, y cambio de forma. Dentro de aquella sombra, Ken pudo ver un digimon morado, con forma de bestia, envuelto en una burbuja verde. De repente, la burbuja fue absorbida por la sombra, la cual tomo la forma de temible monstruo, una aparición espantosa. Un No-Digimon: ¡Death-X-mon!
– ¡¿Que te parece, SaintBaraquielmon? – Grito emocionado Zenaku. – ¡¿Podrás vencer al Apóstol de la Destrucción? ¡¿Podrás tan siquiera intentarlo?
Luego de alegar. Zenaku cayo inconsciente.
Una tremenda ventisca de aire se movilizo alrededor del enorme digimon, devastando todo cuando azotaba contra el. De no ser por la ayuda de su defensor, Ken hubiera sido arrastrado por dicha ventisca. Todo aquel espacio que rodeaba la horripilante bestia, era distorsionado y colapsado.
– Cuánto poder – dijo Saint-Baraquielmon, sorprendido. – Nunca había sentido algo así. La sola presencia de este digimon, pone en peligro la existencia del mundo digital.
– Esto debe ser a lo que mas temía Baihumon. – continuo Ken.
La ventisca paro de repente. Death-X-mon puso su mirada fija en el arcángel digital y su elegido. Sus objetivos estaban frente suyo, y no podía descansar hasta destruirlos.
– Ken-chan. Aléjate lo mas que puedas de aquí, me encargare de esa bestia.
– Sí. – se apresuro a decir el chico. – ¿Estarás bien?
– Si tú estas bien, yo también lo estaré. – respondió.
Ken asintió, para luego correr lo más lejos que pudo. Saint-Baraquielmon dio uno paso enfrente, y miro fijamente a Death-X-mon, frunciendo el ceño por primera vez en toda la pelea. Había llegado el momento de ponerse serio.
Ya a lo lejos, Ken pudo apreciar el enorme tamaño de Dokuro, que comparada con el de su digimon, era diminuto. Saint-Baraquielmon tenía la estatura de un hombre promedio, era impresionante que se enfrente a un monstruo tan enorme.
– Tú puedes. – le apoyaba en voz baja el elegido.
Mientras tanto, Saint-Baraquielmon tenía sus propias preocupaciones.
"No puedo dejar que me dañe ni una sola vez. De ser así, Ken también se vería afectado." Se decía.
Y la batalla comenzo. Dokuro lanza un gigantesco torbellino de aire con solo mover uno de sus gigantescos brazos. El digimon divino se acerca con un salto y lanza su técnica defensiva.
– ¡Ha! – gritaba mientras libera un enorme campo de energía que esfumo el torbellino.
Al instante, vio como Dokuro levantaba enormes rocas del suelo y se las arrojaba a gran velocidad. Los brazos del arcángel digital brillaron con un azul celeste, luego, se acerco para golpear las rocas con sus puños y desviarlas lejos de su alcance.
– ¡Ha! – gritaba con mas intensidad mientras desviaba todas las rocas.
Justo en el momento que golpeo la ultima, Death-X-mon se le acerca con impresionante velocidad para su enorme tamaño y ataca por sorpresa al divino protector. Sus enormes garras lo sujetaron por el torax. Frente al rostro de la bestia, y sin poder escavar. Saint-Baraquielmon observa como de su horripilante boca una esfera de energía verdusca estaba apunto de ser disparada contra el.
Sin perder la calma, el digimon divino utiliza una de sus técnicas. Justo arriba de la cabeza de la bestia, y sin que esta lo notara, una enorme esfera de roca espacial se aproximaba, para luego azotar contra Dokuro.
Galactic Explosion
El enorme asteroide golpea la cabeza de Dokuro. El resplandor verdusco que estaba apunto de lanzar se esfuma, mientras Saint-Baraquielmon se libera y observa la explosión que tuvo lugar después de que aquel asteroide castigara a su contrincante.
– ¡Es mi oportunidad! – se esmero en decir el digimon divino.
Antes de que Death-X-mon se re-incorpore, Saint-Baraquielmon deja mostrar sus dos hermosos pares de alas y vuela disparado hacia su contrincante, demostrando una increíble velocidad. Estando frente a su rostro, la bestia reacciona y de su cuerpo saca numerosos tentáculos. De manera atlética, el ángel esquiva los números latigazos con perfecta coordinación y velocidad, aterriza en su nuca en busca de algún punto débil solo para que este cayera desequilibrado por el vuelo que ejerció el enorme No-digimon.
En el cielo, Dokuro hace una voltereta que obliga caer al arcángel digital, este de inmediato vuela para luego esquivar la embestida de su oponente. Death-X-mon lanza un chillido tan agudo que casi perfora los tímpanos de Ken. De inmediato comenzó a despedir un resplandor grisáceo de su cuerpo. La técnica más devastadora esta apunto de ser activada.
Process F
El resplandor emitido por Death-X-mon borro todo a su alrededor. Al notar el peligro, Ken se corre lejos de la destructiva técnica. Algo lo detiene de repente. Zenaku yacía a lo lejos en el suelo, apunto de ser alcanzado por el resplandor que todo lo borraba. Armandose de valor, Ken corre a socorrerlo. Su facies se noto sorprendida cuando vio que la apariencia del tamer era totalmente distinta. Esta vez, parecía ser la de un muchacho de la edad de Taichi y los otros elegidos mayores. Sus hermosos ojos azules permanecían abiertos, aunque totalmente perdidos. Sus cabellos eran color escabeche y la facies llena de ego y orgullo que caracterizaba a Zenaku se había esfumado.
Ken intenta hacerle reaccionar, pero el tamer no responde. Antes de que el resplandor grisáceo acabara con el, Ichijouji decide llevárselo a rastras. Tan apenas y logran escapar de la terrible técnica que borro por completo todo cuanto toco.
Después de que terminara semejante devastación, Death-X-mon flota en medio de su recién acto, tan destructivo que había dejado un grande agujero de un kilometro de diámetro, señal de todo cuanto había borrado. Sutiles sonidos como de campanas llaman la atención de la bestia, luego de quedarse hipnotizado por el peculiar resplandor azul que se veía en el cielo.
Saint-Baraquielmon llega sorpresivamente volando a la velocidad de la luz, dejando coloreado el cielo con un azul celeste donde quiera que agitara sus alas. El resplandor que hipnotizaba a Dokuro pronto crece de tamaño y convierte la poderosa técnica del digimon divino.
Tenma kōfuku
La poderosa técnica castiga a Dokuro. El rayo celeste se mantiene constante, hasta que cesa de repente, dejando en su lugar una tenue explosión. El humo que nublaba la vista del ángel se aparta lentamente para dejar ver a un Death-X-mon apenas herido, regenerándose del daño recibido.
Para detener el proceso, Saint-Baraquielmon se acerca a su oponente, y formando un triangulo incompleto con las palas de su manos, deja salir una de sus técnicas.
"Cronos's detention"
Un resplandor azul fue contra Dokuro rodeándolo por completo, dejando alrededor de todo su cuerpo un tenue brillo azul. El No-digimon se quedo paralizado.
El defensor de Ken aterriza en el suelo lentamente, luego se da la vuelta y corre presuroso hacia su elegido.
Ken boquiabierto la explosión ocasionada por el Tenma kōfuku de su divino protector, luego, voltea a ver al inmóvil tamer tras escuchar un leve quejido.
– ¿Por qué te molestaste en salvarme? – le pregunto a Ken el joven. – Soy tu enemigo, ¿no?
El elegido no respondió. El tamer al fin se reincorpora y se sienta en el suelo débilmente.
– ¿Es por esto? – le pregunta sacando el arma de los abismos entre sus ropajes y lanzándosela a sus pies.
Ken levanta el infernal objeto, y luego le frunce el ceño.
– No fue por esto. – respondió molesto. – Simplemente, no podía dejarte morir.
El tamer sonríe con burla.
– No sabes lo conveniente que seria para todos, si yo muriera.
El elegido vuelve a fruncir el ceño. La corta conversación es interrumpida con la llegada del arcángel digital. Tras mirar aliviado a Ken, voltea ver al débil tamer.
– Tu nombre ya no es Zenaku ¿Me equivoco?
– Fui Zenaku, pero espero no volver a serlo nunca más. – respondió el tamer de manera amable. – Llámame Akira.
– Cuando mi técnica te alcanzo, note como la esencia malvada que te rodeaba se esfumo en tus adentros.
– Si. Gracias al poder divino, Hiryu, el espíritu de la Ira, ha caído en un letargo eterno dentro de mi corazón. Supongo que debo devolverles el favor.
– Entonces… Dime, ¿Hay alguna forma detener a Death-X-mon?
– Solamente alguien ha logrado suprimir al No-digimon, Alphamon. Si tú que peleas a su nivel, no puedes detenerlo, entonces temo que no hay forma.
– Pero, si no lo paramos, el Mundo Digital terminara borrado por esa bestia. – decía preocupado el digimon divino. – Debe de haber una forma.
Akira mira fijamente al arcángel.
– Dokuro adquirió esa forma por su gran apego a la vida. Con tal de permanecer a mi lado, se negó a morir y prefirió Death-X-evolucionar. Si me matas, ya no tendrá razones para permanecer aquí, y se desvanecerá.
Tras escuchar esas secas palabras, con abre la mirada con sorpresa. El digimon divino mira al tamer seriamente.
– Lo siento. – Dijo Saint-Baraquielmon. – No soy quien para quitar una vida humana.
Akira baja la mirada.
– Ya me lo suponía.
El horroroso chillido de Death-X-mon se hace notar nuevamente. La técnica que lo paralizaba se estaba debilitando.
– Tu nombre es Ichijouji Ken, ¿no es cierto? – dijo luego de voltear a ver al elegido. – Si le pides a tu digimon que me mate, el no podrá negarse.
– ¡¿Y porque he de pedirle eso? – le grito enfadado.
– Porque eres un elegido, y tu deber es proteger al mundo digital
Saint-Baraquielmon baja la mirada, y serio, voltea a otro lado para no ver la expresión de confusión y preocupación que mostraba su camarada.
– ¿Es que no aprecias la vida?
– Claro que si. – respondió con la voz cortada.
– Entonces ¿Por qué prefieres morir a luchar?
– ¡Porqué no hay otra solución! – respondió enfadado. – ¿Crees que yo quiero esto? ¿Qué no quiero seguir viviendo con la esperanza de re-encontrarme con los que quiero? ¿Qué no anhelo cumplir mis metas? Si así fuera te arrebataría esa maldita arma y me perforaría el cuello yo mismo.
Ken le mira con tristeza.
– La verdad es que soy como todos ustedes. – Continuaba Zenaku. – la gran diferencia es que yo si tengo un sentido mas solido de responsabilidad. Ha sido mi culpa que Dorumon se haya convertido en es monstruo, y estoy dispuesto a acatar las consecuencias.
Sin saber que hacer, Ken voltea a ver a su digimon, quien se limito a no mirarle.
– No. – respondió Ken luego de dudar. – No puedo hacerlo.
– Entonces haz condenado al mundo digital.
– ¡¿Qué hay de una retro-evolución? – pregunto desesperado. – ¿No podemos volver a tu digimon a sus etapas anteriores?
– Ya te dije que es imposible. Yo mismo intente hacer eso, pero como una invención propia del Yggdrasil, solamente el puede hacerlo.
– Tu voluntad es más fuerte que la del Yggdrasil. ¿De que manera hubieras podido controlar a Death-X-Dorugoramon?
Akira calla. Luego levanta la mirada para volver ha hablar.
– Una vez lo intente, pero lo máximo que logre fue exponer su digi-core al exterior.
– ¿Su digi-core? – repitió pensativo Ken.
"El mismo tipo de datos que nos dio Baihumon." Se dijo Ken en su mente.
– ¿No hay una forma de tomar su digi-core y encerrarlo en algún digimon, tal y como hicieron con nosotros?
La mirada de Akira se perdió en sus pensamientos. Ken había encontrado una forma de solucionarlo.
– Aunque lo que dices tenga sentido, seria imposible arrebatarle el digi-core a Dokuro. Además, necesitaríamos un digimon compatible con el espíritu dragón para que pueda aceptar su digi-core.
– Si lo expones, yo puede ir por su digi-core. – le interrumpió Saint-Baraquielmon. Akira lo miro sorprendido. – Mis habilidades de sellado no son tan buenas como las de Saint-Gabrielmon. – continuó el digimon divino. – Pero si logras exponer su digi-core y consiguen un digimon que sea compatible con el, puedo intentar sellarlo en sus adentros.
La facies de Akira cambio por una llena de esperanza. Luego baja la mirada pensativo. Ken espera paciente a que el tamer reaccione.
– Ichijouji. – le llamaba el tamer. Ken le miro fijamente. – Vamos a intentarlo. Pero si fallamos, debes prometer que me mataran sin mas.
Ken le mira serio. Tras dudarlo mil veces, accede asintiendo lentamente. Akira voltea hacia el arcángel digital. Luego, muestra su D-Gauntlet de cuya pantalla salió un Digi-gnome sosteniendo en sus pequeños brazos una esfera de datos.
– Son los datos de Dorumon, junto con el Digi-gnome que los decodificara y sintetizara en el momento adecuado.
Tanto el Digi-gnome como los datos de Dorumon fueron transformados en luz por el arcángel digital, la cual se dirigió hacia el para alojarse en su palma derecha en la cual permaneció adherida cuya señal era el resplandor blanco que esta despedía.
– Ahora expondré el digi-core, el resto te lo dejo ti. – expreso Akira.
Saint-Baraquielmon asiente. Con sorprendente velocidad se acerca a Dokuro. Akira apunta su digivaice hacia su digimon. El digi-core de Death-X-mon sale de entre su abdomen. El arcángel digital estaba listo para actuar.
–Dragón que te negaste ha recibir la muerte, te he juzgado mal y por eso antes, mi luz no te afectaba, por que he tratado de destruirte, cuando tu no eres un injusto, sino que solo eres un ser que ha caído en desgracia. Pero he reconocido mi error, y vengo a darte el perdón divino que tanto buscas. Y ahora mi luz podrá irradiarte la Paz Divina. ¡Prepárate, por que la hora de tu redención a llegado!
Con sus brazos brillando con un hermoso color azul celeste, el digimon divino sostiene al digi-core y lo arranca de entre las entrañas de su adversario. Aun paralizado por la técnica, Dokuro lanza un terrorífico chillido, expulsando toda su energía para defenderse de la técnica que estaba apunto de sellarlo.
– ¡HA! – gritaba tras liberar todo el poder de su técnica defensiva.
Luego de que Death-X-mon cediera, Saint-Baraquielmon lanza el digicore al aire, el cual se convirtió en una perfecta esfera, luego con la luz del digi-gnome, mueve sus brazos para dibujar un resplandeciente triangulo dorado.
– ¡Triangule Single!
Y el triangulo dorado encerró el digi-core de Death-X-mon. El cuerpo de Dokuro se petrifico por completo, convirtiéndose en tierra que poco a poco fue arrastrada por la fuerte ventisca. En su lugar, el triangulo dorado dio origen al cuerpo de Dorumon, que en cuanto se termino de formar, resguardo en sus adentros el digi-core.
La batalla al fin termino.
Ken y Akira se cubren luego de que un brillante resplandor bañara todo el templo sagrado con su blanca luz. Tras cesar la energía divina, el tamer es el primero en reaccionar, para correr disparado hacia Dorumon.
El novato digimon con cola de zorro y rostro de ardilla se encontraba en el suelo, totalmente inconsciente. Akira se hecha de rodillas para socorrerlo. Ken llega a su lado casi al instante. De igual forma, el victorioso digimon divino aterriza lentamente a su lado.
– Siempre estaré en deuda contigo, Ichijouji. – le dijo antes de voltear y sonreír amablemente.
Ken suspira aliviado.
– Veo que la bondad es tu principal don. – continuo sin perder la sonrisa en sus labios. – Deja que te de una recomendación.
Ken le mira atento. Akira pone su facies seria.
– Lleva el arma lo más rápido posible con los tuyos, no te mantengas mucho tiempo cerca de ella, ni mucho menos intentes utilizarla, pues es un objeto maldito, y de hacerlo podrías terminar siendo corrompido como tu amigo Daisuke.
– ¿Lo has visto? – pregunto Ken.
– Por desgracia, no podría decir que se presento como nuestro superior, pero fue corrompido por su enemigo con el cual habíamos hecho un pacto. – suspiro el joven.
El sonido de una tremenda explosión interrumpe al joven, los tres ven a lo lejos como los cielos eran iluminados por un naranja fuego, prueba de la batallas que se estaba librando en esos territorios.
– Viene del norte. Debe ser Iori. – dijó Ken. – ¿Qué tan fuertes son los otros tamers?
– Mucho, sin duda. Pero confió en que tus compañeros podrán con ellos.
Akira se da la media vuelta, luego se agacha para tomar a Dorumon su espalda.
– Espera. – le llamo Ken, Akira se detiene. – Quisiera saber, ¿Qué es lo que te ofreció el maligno?
– El poder divino. Zenaku lo quería para hacerse de más fuerza, en cambio yo… – le respondió al chico. Luego voltea y le vuelve a sonreír. – … lo buscaba como una forma de redención.
Saint-Baraquielmon asiente, Ken en cambio, sonríe.
– Nos volveremos a ver. – le aseguro Ken.
– Tenlo por seguro. Algún día te regresare el favor.
Luego el joven se fue, dándole la espalda a Ken y a Saint-Baraquielmon.
– ¡Adiós, amigos! – Dijo – …y gracias.
CONTINUARA…
Pre-reading: En un viaje apresurado a Londres, Sora y Mimi se encuentran con las principales victimas de los asesinatos a elegidos en toda Europa. Tras escuchar la impactante historia, la agonizante chica les revela quien esta detrás de tal masacre. Ryo admite que de los tres tamers que invadieron este plano, el Arkham es el mas peligroso de todos. Iori se encuentra cara a cara con su adversario, "el agente del caos". Mientras Saint-Jehudielmon y ChaosDukemon sostiene una batalla, Arkham le explica el origen de los Adeptos del Yggdrasil.
PROXIMOS CAPITULOS:
Capitulo 23: El Agente del caos.
Capitulo 24: Revelaciones II, Adeptos.
