Capitulo 26:
Takeru y el maligno, cara a cara (II)
タケルと悪魔の顔に直面する
10 de Agosto de 2004
Mundo Digital, 15:00 hrs.
Todo mundo sabía lo que le molestaba a Takaishi Takeru. Desde su infancia, el chico aprendió a valorar la vida y a hacerle frente a todo cuanto atente con ella. Y justo en estos momentos, cuando la batalla mas importante de su vida estaba por librarse, el rubio reflexionaba sobre aquel acontecimiento que fue clave para forjar su personalidad. La gloriosa muerte de Angemon.
En aquella ocasión, el digimon maligno, Devimon, había reunido los poderes de las tinieblas en su ser para lograr sus objetivos, dicha osadía había sumergido a la isla File en las sombras. No fue hasta que un digno rival neutralizo sus oscuros poderes reuniendo todo el poder sagrado y aplicándole un golpe mortal que acabaría también con su propia vida. Son esta clase de sacrificios los que se deben hacer para neutralizar de raíz todo mal, eso Takeru lo tenia muy presente. Pero todo sacrificio conlleva tristeza, dolor y sufrimiento, cosas que cualquiera quisiera evitar. Las pruebas que daban fe a dichas afirmaciones sobraban, y más si se tomaban en cuenta los acontecimientos recientes, como el hecho de que haya tenido que reducir su esperanza de vida a la mitad, dicho sacrificio les había permitido formar parte de los pilares que sostenían a su preciada dimensión, así como para obtener los D-dako. Pero todo a cambio de un sacrificio enorme.
¿Qué necesidad de hacer tantos sacrificios? ¿Es que el mal no se dará por vencido hasta sumergir a todos en la decadencia?
Son tiempos oscuros, en los que la fe de todos es constantemente probada, y no había fe tan más vulnerable como la de Takaishi Takeru. El odio había crecido lentamente dentro de su corazón, algo que su divino protector percibía. Y es que una nueva personificación de todo cuanto odiaba había aparecido, una entidad que con los poderes de la maldad atentaba contra la preciada vida que el tanto defendía.
Si, Takeru odiaba con toda sus fuerzas a Motomiya Daisuke.
El maligno que había corrompido a Daisuke estaba consiente de ello, y tal como le dijo en su primer encuentro: él se regocijara cuando el elegido de la esperanza ceda ante el. Era su forma de demostrar que no había esperanza en este mundo, que todo hombre puede ser corrompido, que el más bueno puede volverse el más malo con tan solo dar un paso.
Takeru tendrá que encontrarse con el maligno una vez mas antes de su encuentro con Daisuke, era la única forma de que el elegido de la esperanza ponga en orden sus pensamientos y decida sus próximos actos. Eso era lo que pensaba su divino protector, el arcángel digital Saint-Raphaelmon.
Con la misma personalidad que Patamon tenía una vez digi-evolucionado a Angemon, majestuoso y con brillantes armaduras, blancas como las nubes y tallados dorados como el sol. Cinco hermosas alas le cubrían su espalda. En su brazo derecho, la poderosa espada excalibur sobresalía como un brillante diamante, esta vez, transparente en vez de purpura. Un báculo del tamaño de su cuerpo y del mismo color que su armadura, era sostenido en su mano izquierda.
Como los otros digimons divinos, él tenía un nexo muy fuerte con su camarada. Y esta vez, percibió algo en Takeru que nunca había notado en todos los años que estuvo con el: aquella emoción humana que genera irá y nubla la razón, el odio.
Aquel que aspira a ser alguien mejor, no puede sobresalir sin antes deshacerse de todo rencor, porque el rencor nubla el juicio, el rencor nubla nuestro sentido de justicia, el rencor no deja espacio en nuestros corazones para lo que realmente importa, el rencor nos amarga por el resto de nuestras vidas, pero sobre todo, porque el rencor nos hace cometer errores irreparables.
̶ Takeru... ̶ Le llama su divino protector, el chico le mira triste. ̶ Nunca he querido imponerte el sentido del bien, por el contrario, han sido ustedes los que me lo han enseñado. Pero esta vez, he percibido las dudas que hay en tu corazón, dudas que te hacen sufrir y debilitan el nexo que tenemos.
El elegido se encoje en hombros.
̶ ¿Sientes ira? ̶ le preguntaba su guardián. ̶ ¿Sientes odio? De ser así, el uno no podrá resplandecer con toda su fuerza, y perderíamos la batalla.
Takeru calla.
̶ No me gusta decir las cosas que se pueden obviar, Takeru. ̶ continuó en arcángel digital. ̶ Pero, en el peor de los casos, sederías ante el mal, y terminaras igual que Daisuke.
̶ Tu no viste... ̶ reacciono al fin el elegido. ̶ …todo lo que el hizo.
Saint-Raphaelmon baja la mirada. No había duda, Takeru estaba sumergido en el mismo dilema que de antaño a atormentado a todo humano. El significado de la justicia. ¿En que momento la justicia pasa a ser venganza? ¿Cómo distinguir la delgada línea que separa la una de la otra? O… ¿será que a Takeru ya no le importa? ¿Esta entonces movido por exclusivamente por sentimientos de recelo?
El arcángel digital apresura el vuelo. Takeru tenía que ordenar sus pensamientos, y para hacerlo, tendrá que enfrentarse nuevamente a aquel que lo tente a ceder ante el mal.
Isla File.
A cada centímetro que se acercaba a la destrozada isla, Takeru sentía un espeluznante escalofrió recorriendo cada rincón de su cuerpo. A lo lejos, la Isla File se veía rodeada de una abismal nube de tormenta. El mar a su alrededor era oscuro como el del mar de las tinieblas, circulando alrededor de las playas, delimitando un terrorífico agujero negro en cuyo centro flotaba la ahora espeluznante isla. El niño la mira sin evitar sentir temor.
El arcángel digital aterroriza violentamente en el centro de la isla. Takeru toca tierra con cautela.
̶ Hasta aquí llego yo…
̶ Espera… ̶ reprendió el elegido de inmediato. ̶ ¿No iras a dejarme?
Saint-Raphaelmon emprende el vuelo sin responder a su protegido, el niño le mira angustiado.
Takeru mira al frente. Temeroso, comienza a caminar por el oscuro bosque.
Apenas había avanzado unos cuantos pasos, cuando un susurro le hace parar de golpe. Alerta, mira a todos partes en busca de la fuente de dicho sonido. Un segundo susurro, más fuerte que el anterior, le hace dar un salto, mira atrás en espera de encontrar algún ser maldito.
Los susurros comenzaron a llover por todas partes, Takeru volteaba a todos lados sin encontrar ni una pista de dichos sonidos. Sus ojos se estremecieron cuando una imagen poco usual se le presento sorpresivamente. Todo a su alrededor se derretía, como la cera consumida por el fuego, o los montañas de hielo en el verano. Fue entonces cuando noto que sus pies estaban sumergidos en las aguas negras del mar de las tinieblas.
Reaccionando de manera inmediata, comenzó a correr con todas sus fuerzas. El agua cada vez más ascendía hasta comenzar a cubrir sus rodillas. De repente, una helada mano sumergida en las malditas aguas le hace tropezar. Takeru se sumerge en el agua oscura y al voltear a ver al responsable de su caída ve la silueta del maligno.
Por una milésima de segundo, su rostro siempre cubierto por el capuchón, se le revela como la de un hombre de piel color hueso y ojos negros.
…
Silencio.
…
Takeru abre los ojos para descubrirse en las playas del mar de las tinieblas. El esperaría escuchar el sonar de las olas rozando la tierra o el sonar del viento soplando con fuerza, sin embargo, no escuchaba ni un susurro, parecía como si el sonido en dicho sitio no existiera.
Cauteloso, el chico camina por la orilla del mar, sintiendo el agua helada humedecer su calzado. Una peculiar imagen le hace fruncir el ceño, una chica ensangrentada tendida en suelo.
̶ ¿Hikari? ̶ pensaba temeroso sin apretar el paso.
El rubio necesito unos instantes más antes de reaccionar ante inesperado suceso. Una vez comprobado, corre presuroso hasta echar sus rodillas al suelo para poder ver de cerca el rostro sin vida de la elegida.
̶ No, por favor no…
Las lágrimas comenzaron a humedecer los ojos del niño cuando con sus manos sienten el helado cuerpo sin vida de la chica. De inmediato hecha su rostro en los hombros del cadáver de su amiga, y sutilmente comienza a llorar.
̶ Basta, no llores mas…
Y justo cuando la voz de la chica le habla por detrás, el sonido de todo el entorno comienza a percibirse. Takeru se paraliza al escuchar el llamado de la elegida y súbitamente voltea para descubrir una imagen fantasmal de su amiga.
Ahí estaba, Hikari bañada en las sombras del mar de las tinieblas, sin despegar la mirada a su cuerpo sin vida. El elegido se levanta impactado.
̶ Pero… ¿Cómo es que…?
Takeru se acerca a la chica e intenta abrazarla, pero justo cuando sus manos tocan la espalda de la chica, algo le detiene súbitamente. Su cuerpo es traspasado por el del elegido, como si se tratara de un holograma. El niño se estremece.
̶ Ya… está bien Takeru. ̶ le llamaba gentilmente. Por favor levanta la mirada… quiero ver tu rostro.
El chico calla de repente. Lentamente, se reincorpora secándose las lágrimas con su brazo.
̶ Yo te aseguro, que si hubiera tenido que tomar tu lugar, no hubiera dudado ni una sola vez en hacerlo.
̶ Él no lo hubiera permitido, me quería a mí ante todo. He sido yo quien les ha fallado. Si me hubiera ido con él desde el principio, ustedes no hubieran sufrido tanto dolor.
̶ No digas eso… ̶ le respondió al mismo tiempo que levantaba la mirada. ̶ A mi nada me hubiera importado.
̶ Pero, a Daisuke…
̶ No hables de él ahora. Nos ha traicionado, se dejó corromper por el maligno y está intentando llevar al mundo a su fin.
̶ Lo sé muy bien… también sé que vas con él para enfrentarlo, y los deseos que tienes de matarlo.
Takeru baja la mirada.
̶ No tienes que hacerlo, ¿Sabes?
El chico la mira serio.
̶ El me lo ha enseñado… el dolor, la desesperanza, la sed de sangre, el apetito insaseable que tenemos por corromper lo más puro y hermoso de nuestro mundo. Nadie vale la pena.
Hikari se acerca hacia él, lo toma de ambos hombros y fija su mirada en los ojos del rubio. Al mismo tiempo en que ella pone sus manos sobre sus hombros, el elegido logra sentir un frio inmenso recorriendo todos sus adentros.
̶ Yo te ofrezco otra opción.
Y la chica le enseña sus muñecas. Un espantoso trueno rompe el agobiante ambiente de calma, iluminando para la sorpresa de Takeru la sangre que escurría por la profunda incisión que sobresalía en ambas muñecas de la chica.
El chico frunce el ceño, y se aparta.
̶ Es la forma en cómo te liberarías de la sed de muerte, Takeru. No tendrías que matarlo, y seriamos felices. Yo sería muy feliz a tu lado.
El chico lanza una penetrante mirada de enojo a la chica. Una vez percibida su rabia, Hikari forza una desfigurante mueca que muy difícil podría hacer una persona.
̶ ¿Qué eres? ̶ le preguntó el elegido, furioso.
̶ ¿Lo del suicidio fue demasiado? ̶ dijo burlándose, al mismo tiempo que sus ojos brillan como rubíes en la oscuridad.
Takeru aprieta los puños con rabia.
̶ Realmente el mundo estaría mejor sin escorias como tú, Takeru. ̶ continuaba burlándose. ̶ Puedo verlo, …una noche fría, tú… trepado en la orilla de la sima de un edificio, mirando fijamente el suelo y abrazando una foto de la zorra de Hikari.
̶ ¡CALLATE! ̶ explotaba finalmente el rubio.
Una nube de oscuridad comienza a rodear el cuerpo de la chica al tiempo que un oscuro manto le cubre su cuerpo y rostro. El maligno se le había revelado.
̶ ¡Esto no va ser nada comparado con lo que tengo planeado hacer contigo y tus amigos! y créeme, no me gustan las muertes fáciles…
̶ ¡YA BASTA! ¡YA ME CANSE DE TUS AMENAZAS! ̶ le interrumpía con ira el elegido. ̶ ¡¿Crees que nos importa morir?! ¡Para eso venimos aquí!
̶ ¿Y tampoco les importa matar?
̶ ¡No matare a nadie! ̶ grito acumulando la poca determinación que le sobraba. ̶ ¡Hare entrar en razón a Daisuke sin necesidad de matarlo!
El maligno lanza una carcajada.
̶ Es imposible. No podrás detener a Daisuke, nunca sedera, y lo sabes. La única alternativa que te queda es matarlo.
El chico baja la mirada.
̶ Sabes las opciones que tienes: o admites ser el monstruo que eres y asesinas a tu amigo por el "bien" de todos, o desperdicias tu vida intentando hacerlo entrar en razón. ¿Cuál de las dos te parece más lógica?
Takeru no le responde.
̶ Los humanos son patéticos. Ese asunto de que "el bien y el mal balancea las cosas" realmente me enferma.
Y entre su capuchón se logra ver una enorme boca de serpiente abriéndose horrorosamente autodevorando por dentro la figura del maligno sin dejar rastro.
"" Sera interesante verte ceder ante el mal, Takeru. Ven a nosotros y cumple tu destino.
Las últimas palabras de su enemigo resonaron como eco en los oídos del elegido. El chico echa las rodillas al suelo justo cuando el sombrío ambiente de tranquilidad regresaba a la oscura playa. Lentamente, y con el ceño fruncido, observa a donde se encontraba el supuesto cadáver de Hikari. No le sorprendido no encontrarlo. Nuevamente, dirige su mirada en al suelo, mientras reflexionaba sobre sus próximas acciones.
El espacio corrupto donde se encontraba se comienza a desfasar. Justo cuando su divino protector aterrizo suavemente, el chico ya no se encontraba en la Dark Area. El ángel lo mira fijamente.
Un tenue brillo llama la atención del niño. Lentamente se levanta y se dirige hacia el objeto de yacía en el suelo. El digimon divino solo se limita a observarlo.
Takeru llega al objeto semienterrado. Sin dudarlo se agacha para recogerlo al tiempo que la tierra que lo cubría caja sutilmente al piso. Takeru vuelve a fruncir el ceño cuando se da cuenta que sobre sus manos tenia los googles de Daisuke.
Después de observarlos un rato, decide terminar de limpiarlos. Y lentamente se los coloca en el cuello a modo de collar.
Finalmente, el chico lanza una mirada de determinación a su ángel. El momento de partir hacia la batalla definitiva había llegado.
CONTINUARA…
Pre-reading: La batalla entre Daisuke y Takeru al fin comienza. Ambos chicos pelean brutalmente al mismo tiempo que sus ángeles sostienen una apocalíptica confrontación. En un momento lleno de incertidumbre, como un rayo de luz que iluminado las tinieblas, Hikari regresa para confrontar su destino.
