Saludos a toda la comunidad.
Luego de más de un año sin publicar, por fin les presento este nuevo capítulo con una mezcla de emoción y miedo.
Es aquí donde concluyo toda una saga cuyo objetivo principal era desarrollar a los personajes más importantes. A mi criterio, los personajes ya están bien desarrollados, solo falta moldear un poco más a Daisuke, Hikari y Takeru, quienes sin darme cuenta, se han convertido en los principales protagonistas de la historia.
Agradezco a todos los lectores quienes siguen fielmente la historia, y sobre todo a aquellos que se toman la molestia de dejar reviews, entre ellos anaza18 y El Grinder. Especial agradecimiento a Dave Rodiguez a quien le dedico este capítulo (solo espero que la historia aun siga teniendo la calidad que mereces XD)
Para compensar un poco todo este tiempo, el capítulo es largo. No significa que vaya a pasar mucho tiempo para la próxima actualización, la cual espero esta lista a finales de año.
De nueva cuenta, gracias a todos(as).
Capítulo 27:
Los tres predestinados
運命づけられました
Prologo
°°°°°°°°°°
10 de Agosto de 2004
Odaiba, Japon. 18:30 hrs
Un espantoso trueno vislumbro a cada a persona que tuvo la desfortuna de notar el rápido nublar del oscurecido cielo. En el centro de la paralizada ciudad, una pesada ventisca levantaba los ropajes de los dos adversarios que se miraban fijamente en la sima del hospital. Akiyama Ryo da un paso al frente para volver a fijar su mirada en el Arkham, quien estaba incorporándose tras recibir la ágil patada que "el adepto del orden" le había aplicado en su mentón.
̶ Si es lo mejor que tienes, mejor es que vayas aceptando tu muerte, Dux. ̶ le dijo a Ryo de manera agresiva. Estar ante su archí-némesis realmente le irritaba
El ingles estaba a punto de abalanzarse contra el tamer, pero justo cuando se disponía a hacerlo, un sonido en su Tenumbrum D lo detiene…
"Arkham… llamaba por el auricular el digimon a su tamer.
̶ ¿¡Qué es lo que quieres Mordred?! ̶ le responde furioso sin importarle disimular ante Ryo. El niño frunce el ceño.
" Al fin di con Wisimon…
̶ ¿Y? …
" No puedo llegar hacia el… se encuentra en el espacio encontrado entre varias dimensiones, la llamada "ZONA CERO"
El Arkham sonríe. Ryo se muerde el labio.
̶ El espacio que separa a las dimensiones entre si…̶ dice sonriendo.
̶ No esperaba que lo descubrieras tan pronto… ̶ le dice Ryo con recelo.
Con un gesto malicioso, Upton deja salir un resplandor grisáceo de su digivaice. Ryo se acerca agitado.
̶ ¡Espera! ¡No iras a hacerlo! ¡¿Piensas digievolucionar a pesar de las circunstancias?!
̶ No te resulto tu patético plan ¿verdad? ¿Qué pensabas que haría? ¿¡Que me quedaría aquí frustrado después de todas las dificultades que tuve que pasar para encontrarlo?!
̶ ¡Esta débil dimensión no lo aguantara! ¡Colapsaras las barreras!
̶ ¡No me importa!
̶ ¡NO ES NUESTRA PELEA! ¡MALDICIÓN! ̶ Exploto Ryo.
̶ ¡No me salgas con esa tontería! ¡Si realmente te importara, no estarías aquí tratando de cambiar el destino!
Y un resplandor blanco cubrió al Arkham de cabeza a pies. De un momento a otro su cuerpo fue cambiando de forma a la silueta de un enorme dragón.
̶ ¡BIO-ANCIENT EVOLUTION! ̶ gritó.
Un agujero en el cielo se abrió con la misma rapidez que cuando la silueta del enorme dragón emprendió el vuelo, y justo cuando la criatura atravesó el agujero, de un momento a otro se esfumo en un parpadear.
Otro trueno rompe el silencio que dicho acontecimiento tan inusual había traído. El tamer legendario se limita frustrado a ver el suelo mientras maldecía con todas sus fuerzas. Segundos después, un nuevo trueno anunciaba la llegada de la lluvia. Tenues gotas comenzaban a humedecer la sima del edificio mientras que a Ryo, sumergido en sus pensamientos, poco le importaba.
̶ ¿Sientes remordimiento? ̶ le habla su digimon por el auricular. ̶ Sabias que esto podía pasar…
̶ Lo se ̶ respondía. ̶ Pero, aun asi…
̶ Cuando te diste cuenta de que los acontecimientos podían ser cambiados, supiste desde el principio que el precio sería muy caro. ̶ continuaba CiberDramon. ̶ Tú propio sentido de existencia. Igual que el traidor.
̶ Si alguien tiene la posibilidad de cambiar las cosas, por muy pequeña que sea ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no intentarlo? La humanidad ya tuvo suficiente tiempo para prepararse, ha llegado el momento de que decida su destino.
̶ Si alguien más hubiera estado en tu posición dudo mucho que apostara por la humanidad. Tal vez, el hecho de que así haya sido, es el verdadero deseo de un Dios.
El tamer sonríe.
Al levantar su digivaice, un resplandor azulado el cubrió todo el cuerpo, poco a poco la digi-evolución fue cambiando su forma a la de un enorme dragón alado. Y en un instante, Ryo se esfumo en busca de Wisemon para defenderlo del Arkham.
...
...
Era una tarde calurosa. El chico se sentaba con somnolencia en el tapete de piel de camello extendido en el piso de madera del amplio consultorio. Su madre nota como la vista de su hijo era vislumbrada por la tenue luz del atardecer que se colaba por el enorme ventanal, razón por la cual se levanta a entrecerrar las persianas. El pequeño niño siente escurrir una gota de sudor por su mejilla derecha al mismo tiempo que se dispone a realizar la simple tarea que los adultos le encomendaron. Del conjunto de objetos que estaban frente suyo, tenía que elegir solamente tres.
Sentado en un escritorio atrás suyo, un intelectual hombre de gafas y bigote oscuro a punto de entrar a la tercera edad, miraba con detenimiento todas las acciones del pequeño. El hombre desvía por unos segundos su mirada al peculiar dibujo que el niño había hecho apenas hace veinte minutos. Una hilera de niños con rostros entristecidos, siendo escoltados hacia un destino incierto.
El niño de cinco años mira indeciso los objetos que estaban frente de él.
̶ Takeru, tres de estos objetos ya te pertenecían, solo tienes que tomarlos.
El niño vuelve a enfocar su mirada en los objetos, lentamente acerca sus pequeñas manos a una boina color café y a una sencilla navaja. Los ojos de Takeru se enfocan paralizados en el tercer objeto. El intelectual se levanta con sorpresa al ver la reacción de su paciente. Acercándose con cautela, se agacha para tomar el objeto que tanta angustia le ocasionaba al pequeño. Una medalla plateada con un dibujo de un tanque tipo T-35, y la inscripción con las letras "CCCP*1".
Afuera, sentado en una de las sillas de la sala de espera, el padre de Takeru levantaba la mirada para leer el letrero plasmado en la puerta que resguardaba el consultorio donde su esposa y su hijo se encontraban.
"Dr. Shuzo Kure"
Takeru da un fuerte suspiro, al mismo tiempo que comienza a respirar de manera agitada.
̶ ¿Te encuentras bien? Estas bañado en sudor. ̶ le preguntaba su ángel guardián.
El elegido lleva la mano a su frente.
̶ No es nada, solo estoy un poco nervioso, es todo.
El rubio sentía el aire azotando en su rostro mientras evitaba mirar al suelo desde los cielos, volando junto al digimon divino quien lo había encerrado en una esfera invisible para el ojo humano, la cual con su sagrado poder, podía mover a su antojo. Una forma más cómoda para transportarlo a su destino.
"Hacía mucho que no tenía ese recuerdo." pensaba el chico, preocupado. "¿Porque?... ¿Porque justo ahora que estoy por enfrentar a Daisuke?
Takeru se seca el sudor antes de mirar casi indiferente el inmenso paisaje del destrozado mundo digital. Un aura azul cubría la deshabitada tundra helada que se veía a lo lejos, tras de la cual, el sagrado templo del oeste se imponía con gran majestuosidad. Muros marmoleados color blanco delimitaban un hermoso paisaje de lagunas celestes e impresionante vegetación, bañada con la blancura azulada de la nieve. En el centro, una construcción rocosa con aura divina era levantada por columnas cilíndricas que sostenían un hermoso tejado. Cada centímetro de la construcción estaba tallado con el alfabeto digital, cuyos bordes brillaban como el oro.
El elegido siente el latir de su corazón a cada centímetro que se acercaba.
Una repentina sensación de oscuridad se hace presente.
Saint-Raphaelmon se detiene bruscamente. Ambos, elegido y digimon sienten el característico escalofrió recorriendo sus entrañas. El tiempo se paralizo cuando como trueno, una columna de fuego sale de la tierra. Ágilmente, el arcángel digital toma al elegido y lo libra de ser pulverizado por la infernal llamarada. Pero justo cuando acaba de esquivarla, una más emerge a una velocidad apenas percibida por las avanzadas habilidades sensoriales del ángel. El digimon divino emprende el vuelo a gran velocidad. Centenares de columnas ardientes emergían por doquier. Esquivándolas con dificultad, ambos logran penetrar en la entrada del templo. El haberse dejado hipnotizar por el vacío abismal de oscuridad que daba forma al enorme portón del santuario, fue error suficiente como para que el arcángel no notara a tiempo la descomunal llamarada que los había atrapado por detrás.
En un intento desesperado por salvar a su camarada. Saint-Raphaelmon empuja al elegido a la negrura de la abismal entrada. La última imagen que Takeru vio antes de entrar al templo, fue la de su digimon desvaneciéndose en el fuego.
Parte 1:
Pelea a muerte
°°°°°°°°°°°°°°°°°
Mundo Digital,
Continente WWW, Guarida de Baihumon
En el centro de la oscura cueva, Izumi Koushiro se encontraba sumergido en un pesado sueño, tumbado en una incómoda silla ubicada justo en medio del enorme ordenador, mirando de frente la enorme pantalla.
El sonido característico de los dispositivos digitales hace que brinque como cuando un despertador te despierta a las síes de la mañana.
¡Maldición! ̶ gritaba de golpe, maldiciendo el momento en que el sueño le había vencido.
El elegido rápidamente se reincorpora. El rostro de Taichí aparece en la pantalla justo cuando el pelirrojo oprime los comandos para contestar la llamada.
̶ ¿Cómo va todo?
̶ Hemos estado ubicando las coordenadas que nos enviaron. ̶ Informaba Taichí. ̶ Pronto estaremos en posición.
̶ En cuanto todo esté listo, avísennos. Si queremos abrir todos los portales es necesario que nos sincronicemos en el momento justo.
̶ Dalo por hecho. ̶ Aseguraba el castaño. ̶ ¿Cómo van los chicos?
Koushiro teclea nuevamente para descubrir en la pantalla un enorme radar con cuatro círculos parpadeantes ubicados en los puntos cardinales.
̶ La batalla de Miyako y Ken continúa. ̶ El intelectual frunce el ceño al ver el círculo del este. ̶ El único que ha terminado es Iori. Espero que se encuentre bien.
̶ ¿Qué me dices de Takeru?
̶ Parece ser que su pelea con Daisuke se ha retrasado. Takeru apenas está por llegar al templo.
Taichi se muerde el labio.
̶ No perdamos más el tiempo.
̶ Entendido.
Tan pronto como Taichí pierde contacto con su amigo, el sonido parpadeante de la computadora tomo por sorpresa al pelirrojo. Koushiro abre el mensaje que acaba de llegar, y lo lee rápidamente.
El elegido se levanta con tal brusquedad que hace caer la silla donde se encontraba sentado. Nervios, teclea a gran velocidad una serie de comandos en la enorme computadora. En el monitor, se hace ver la imagen de un derrotado Iori, inconsciente en el suelo. La pantalla se fragmenta para mostrar la imagen de Kido Jyuo en un pequeño recuadro en la parte superior izquierda.
̶ Dime… ̶ le hablaba al pelirrojo.
̶ Jyuo, ¡Te necesito en el templo del Norte, ahora!
Templo del Oeste, 19:00 hrs
El eco de los pasos de Takeru se escuchaba resonar por el oscuro pasillo. Tallados en las paredes de las figuras de las cuatro bestias sagradas eran tenuemente iluminadas por llamas azules. A cada momento que se acercaba a la pequeña luz blanca que se vía a lo lejos, el elegido podía escuchar cada vez más claro el latir de su corazón. El nerviosismo le recorría desde la parte baja de su espalda hasta el interior de su pecho. Se sentía escalofrió, ese escalofrió característico de la oscuridad corrupta, ese escalofrió que como un garra gelida partía tus entrañas. Sin poder contener toda esa lluvia de sensaciones, Takeru reúne todas sus fuerzas para correr a la salida. La desesperación comienza a ceder justo cuando está a un paso de la puerta resplandeciente. Y de un salto, atraviesa a la sala principal.
̶ ¡AH!
Takeru aterriza casi tropezando. Agitado, se lleva las manos a las rodillas al mismo tiempo que levanta la mirada al frente. La enorme sala de audiencias de Baihumon, con sus muros marmolados y sus larguísimas estructuras cilíndricos sosteniendo el invisible techo. En el vacío de la sima de la gran estructura, una esfera luminosa llenaba de una luz blanquecina a toda la enorme sala. Una plataforma circular enterrada en el centro era rodeada por tres escalones perfectamente bien circunscritos hacia el fondo. El enorme y destrozado pilar se levanta del fondo de la plataforma hasta el infinito.
Takeru vuele a tragar saliva cuando ve la figura de Daisuke dándole la espalda, se mostraba sentado tranquilamente en las escaleras.
Un fuerte dolor en el pecho del rubio aparece de la nada, al mismo tiempo que el digi-core se asomaba por la agrietada roca del pilar. Takeru evita gritar. Una vez terminado el dolor, el chico se reincorpora lentamente para mirar con determinación a Daisuke.
̶ Tardaste mucho, Takeru. ̶ le decía la voz de Daisuke sin voltear a verlo.
̶ ¿Cómo sabes que soy yo? ̶ Le preguntaba un poco sorprendido.
̶ Sabia que vendrías… ̶ Se apresuraba a responder el ex-elegido. ̶ …esa mirada, …esa mirada que me lanzaste cuando estábamos en el "Pueblo del inicio", justo después de cuando maté a Elecmon.
Takeru frunce el ceño.
̶ Es la misma mirada que tenía el sujeto que le disparo a mi familia. La de alguien… dispuesto a matar.
El elegido aprieta su puño con fuerza.
̶ ¿Piensas matarme, Takeru? ̶ le seguía hablando, con indiferencia. ̶ Me parece bien.
Y de la nada, la ensangrentada espada de los abismos cae del cielo, enterrándose firmemente en el fino piso de mármol. El rubio da un paso atrás.
̶ Adelante. Toma la espada y atraviésame con ella. Prometo no hacer nada.
Takeru lo mira impactado.
̶ ¡Basta ya de tonterías, Daisuke! ̶ le gritaba con firmeza. ̶ ¡Nadie morirá aquí! ¡He venido a hacerte entrar en razón!
Takeru volvió a sentir escalofrió cuando Daisuke comenzó a moverse. El tiempo avanzaba lentamente mientras el poseído niño se volteaba a lanzarle una fría mirada. El rubio analizo su aspecto por segunda ocasión. Esa piel pálida como de cadáver, esos ojos nublados llenos de oscuridad, ese cabello y vestimentas negras, pero sobre todo, esa esencia pesada llena de muerte. Un aspecto deplorable.
El elegido mira a su contrincante con rabia.
̶ Si… es justo esa mirada de la que hablo. ̶ le decía mientras se ponía de pie.
Takeru mira al suelo.
̶ ¿Te avergüenza ser un monstruo, Takeru?
El rubio no responde mientras Daisuke observa muy extrañado los googles que su contrincante tenía puestos en su cuello.
El ex˗elegido suspira.
̶ Si no tienes las agallas para hacerlo, mejor ahorrémonos un poco de tiempo y acepta tu muerte.
La oscuridad toma por sorpresa al elegido. Sorprendido, observa como la oscura sombra de Daisuke se extiende por el piso adoptando la forma de afiladas dagas que lo rodeaban por doquier. Takeru no puede evitar gritar cuando las dagas se abalanzan contra el sujetándolo de tronco, brazos y piernas. El elegido siente como es levantado del piso al mismo tiempo que observa a su contrincante acercarse poco a poco. Su boca se secó cuando el oscuro niño saca la espada del suelo.
̶ Entiende algo... ̶ Decía mientras acercaba la punta de la espada al cuello del niño. Takeru apenas y le lanza una agotada mirada. ̶ Aquel que no es capaz de aceptar sus propios instintos, es escoria.
Y justo cuando Daisuke está apunto de perforar el cuello del rubio, un resplandor dorado se materializa en todo el cuerpo de Takeru. La luz proveniente del cuerpo del niño esfuma rápidamente las sombras que lo sujetaban. El ex˗elegido da un salto metros atrás al tiempo que deja caer la espada y se cubre de la luz resplandeciente.
̶ ¡Es verdad! ̶ gritaba Takeru tras aterrizar. ̶ ¡Te odio! ¡Te odio con todas mis fuerzas! ¡Mereces morir! Es solo que…
El elegido calla repentinamente y lleno de rabia, deja salir dos cristalinas lágrimas de sus ojos.
̶ ¡No puedo matarte!
Daisuke frunce el ceño.
̶ Llamaste escoria a los hipócritas. ̶ Le decía el rubio. ̶ Para mí, más escoria son los que después de aceptar sus instintos, no son capaces de oponerse a ellos.
El aterrador rugido de la bestia resuena por todo el templo. A una velocidad de trueno, el digimon maldito perfora el techo del templo. Takeru observa asombrado por segunda ocasión la figura del tercer ángel caído. Sus cabellos de fuego, su rostro negro como la noche, su bestial boca llena de sangre, y sus doce oscuras alas.
Atraído por la luz que despedía el elegido, el aterrador ángel se abalanza a toda velocidad contra Takeru. El niño apenas y pestañea cuando ve sorprendido a Saint-Raphaelmon interponerse y bloquear con su cristalino escudo el ataque de Samaelmon.
El poseído niño mira los hechos casi indiferente.
Ambos digimons se colocan atrás de sus protegidos.
̶ Sabia que estabas bien. ̶ Le decía el elegido a su ángel.
El digimon divino asiente, al mismo tiempo que examina detenidamente al traidor de los elegidos.
Sin apartar la mirada de Takeru, Daisuke levanta su brazo derecho con el D-dako en su mano. Ambos, elegido y ángel, ven sorprendidos el poder de aquel nuevo digivaice del cual se reflejaba el universo infinito en el centro. La oscuridad pura sale del dispositivo corrupto la cual rodea el cuerpo del tercer ángel caído. Una terrorífica surplice violácea comienza a cubrir el cuerpo de la bestia, dejando ver una descomunal armadura con tallados brillantes como los rubíes, hombreras con afilados picos y un casco del cual emergían dos aterradores cuernos. Las seis alas de cada lado brillaban del mismo color de la nueva armadura del ángel caído, y sus cabellos como llamas pasaron del naranja al gris plateado.
El digimon de Daisuke emprende el vuelo para extender sus poderosas alas, al tiempo que deja salir un espantoso gruñido. Saint-Raphaelmon observa con detenimiento a su contrincante.
̶ Takeru, parece ser que tendrás que arreglártelas solo. ̶ le decía el digimon divino.
̶ Descuida… ya suponíamos que iba a pasar esto. ̶ Le respondía mientras sacaba su de D-dako de su bolsillo mirando desafiante a Daisuke. El dispositivo comenzó a brillar como el sol.
̶ Se que puedes hacerlo, Takeru. ̶ Le animaba firmemente. ̶ Tú le das esperanza a quien no tiene. Recuérdalo.
El elegido asiente.
Y un estruendo estremecedor se escucha en todo el mundo digital cuando ambos ángeles bañados en poder se embisten entre sí. En un instante salen del templo para pelear en las tundras sagradas de Baihumon.
Los dos contrincantes se miran fijamente. Daisuke examina con detenimiento el digivaice que el rubio tenía en su mano derecha.
̶ Tal como me habían dicho. Una réplica de mi digivaice. ̶ Hablaba el ex˗elegido. ̶ Dime algo, ¿Cómo obtuvieron el D-dako?
̶ Antes de que Arkham destruyera las ruinas del Sibaku Tenkai, Centarumon nos envió los códigos del nuevo digivaice. ̶ Le contestaba apresuradamente. ̶ Existen seres digitales llamados digi-gnomes, capaz de decodificar los datos y sintetizarlos… pero todo, a cambio de algo terrible.
Takeru baja la mirada con tristeza, Daisuke escucha interesado.
̶ Para poder manifestar de nueva cuenta el poder divino, tuvimos que hacer lo mismo que tú hiciste la primera vez… sacrificar nuestras vidas.
El poseído sonríe.
̶ Aceptamos convertirnos en los nuevos pilares a cambio de la mitad de nuestra esperanza de vida.
̶ Eso es todo lo que nos ha dejado el uno. ̶ le respondía casi riendo. ̶ Sacrificio y muerte. Lo hemos dado todo, Takeru ¿Crees que todos en nuestro mundo lo merecen?
Takeru baja la mirada.
̶ Este poder nos permite decidir el destino de la gente. Ya lo he comprobado, nadie vale la pena. Librare a todos de su miseria.
̶ ¿Eso harás? ̶ le preguntaba Takeru con la voz cortada.
Daisuke ríe.
Takeru aprieta los dientes con fuerza al sentir el nudo en el pecho que le llena de tristeza. Uno a uno, los recuerdo llenos de alegría con el antiguo Daisuke flashean su mente. Las palabras de aliento que su ex líder les decía en los momentos más difíciles se escuchan en su mente como sí le estuviera hablando en esos momentos.
´´..No es malo tener miedos o preocupaciones.
´´ Es importante para nosotros el deseo de mejorar nuestras vidas, lo malo es contaminar ese deseo con la fuerzas de las oscuridad.
Dijo en la batalla contra BelialVamdemon.
´´ …No sé exactamente que sea esta fuerza, ni tampoco podría explicarles con exactitud lo que siento cuando estoy en estas condiciones. Lo que si les puedo decir es que hemos vuelto a ser elegidos para portar esta fuerza y vencer esta nueva crisis. Así que al demonio con los conceptos que ese monstruo tenga de nosotros. Lo derrotaremos para de esa forma salvar al Mundo Digital.
´´ Prométanme todos, que no seremos nosotros los que mueran en la zona oscura.
Dijo antes de entrar a la zona Kernell
´´ Las cosas no están determinadas por un destino como crees …nosotros decidimos lo que queremos ser.
Le dijo a Gennai.
Takeru no puede evitar permitir que sus lágrimas humedezcan sus ojos. Recordar con exactitud todas esas palabras y luego darse cuenta de la actual condición su amigo le destrozaba el alma.
De inmediato se seca los ojos, y vuelve a mirar con furia a su adversario.
̶ ¡¿Qué paso con aquel que no le importaba sufrir con tal de salvar este mundo?! ¡¿Qué paso con el líder que nos motivaba a pesar de que todo estuviera en nuestra contra!?
´´¿¡QUE PASO CONTIGO, DAISUKE!?
̶ Solo he descubierto la verdad. ̶ se apresuraba a responder. ̶ Todo ese sacrificio que hemos estado haciendo, ha sido en vano. Este mundo no lo merece, nadie que viva lo merece. Ahora que lo he comprendido, y con el uno de mi lado, estoy en un nivel superior.
̶ ¡No me hagas reír! ¡En lo que a mi concierne, no eres más que un pobre diablo llorando por la muerte de mamá y papá! ̶ le reclamaba Takeru, firmemente.
Daisuke vuelve a reír.
̶ Takeru, realmente necesitas que alguien te de una paliza.
El rubio suspira. Con el ceño fruncido, toma su gorro y lo tira al suelo para después tomar los googles que le colgaban de su cuello y colocarlos en su cabeza justo como solía portarlos Daisuke.
̶ Dejarte continuar sería un insulto para lo que eras. No me queda alternativa más que confiar en las palabras del antiguo tú.
´´ ¡Ven, Daisuke!
Y ambos dejaron resplandecer sus dispositivos sagrados.
…
La energía de ambos digivaices azoto ferozmente una contra la otra. La onda de choque fue tal que logra derribar a los niños. Ambos sienten como sus dispositivos se les resbalan de las manos casi al mismo tiempo que se reincorporan para embestirse.
Daisuke aplica el primer golpe al rostro del rubio. Takeru no puede evitar gritar cuando recibe un segundo golpe, esta vez en el abdomen. Justo cuando el oscuro niño intenta azotar a su amigo contra el suelo, el elegido se reincorpora regresándole el primer golpe.
Takeru retrocede mientras ve como Daisuke se limpia la línea de sangre que le escurría por la boca. Ambos se miran por un instante.
̶ ¡Si es todo lo que tienes, me decepcionas, Takeru!
El corrompido lo embiste con un golpe una vez más. Para su sorpresa, su adversario logra bloquearlo y contraatacar aplicándole el segundo golpe. Daisuke se reincorpora furioso y golpea nuevamente el rostro del chico. Dejando atareado a su contrincante con el último puñetazo, el ex-elegido intenta apartarse para ir en busca de su digivaice. Para su sorpresa, Takeru se incorpora embistiéndole por atrás. Daisuke evita ser derribado con dificultad para luego aplicar otro golpe al rubio, Takeru se lo regresa.
Ambos chicos se apartan mirándose fijamente, tras tomar aire por unos instantes, se embisten nuevamente para continuar…
Un devastador terremoto se hizo presente en toda la zona oeste del Mundo Digital, los ya de por si destrozados paisajes se veían nuevamente afectados por la apocalíptica escena que solo unos cuantos pudieron testificar. En los cielos helados de la enorme tundra, dos figuras bañadas en poder azotaban entre sí. Tal era el poder de ambos ángeles, que las dimensione se desfasaban alrededor de sus cuerpos.
Samaelmon portaba en su mano derecha una oscura espada hecha de llamas negras, incapaces de estabilizarse como si de una hoguera se tratara.
Kagutsuchi no Tsurugi*2
Como rayo se abalanza contra su contrincante quien rápidamente bloquea el ataque con su espada sagrada.
̶ ¡Excalibur!
La energía emanada por ambos sables partía los suelos. Samaelmon es derribado perforando profundamente la tierra congelada.
El arcángel digital no pudo ni suspirar cuando decenas de columnas de fuego ardiente emergían del piso. En medio de ellas, el ángel caído ascendía lentamente. Furioso, y ante una escena difícil de describir, todas las columnas de fuego se concentraron en su mano izquierda, tomando la forma de una pequeña esfera ardiente.
Saint-Raphaelmon ve perplejo como su contrincante le lanza una enorme llamarada del tamaño de una montaña y con forma de tornado.
Bokufuu Ranbu*3
Una ráfaga lo hace caer al suelo, de inmediato se reincorpora para ver el descomunal tornado ardiente dirigirse hacia él.
̶ ¡Holy Shield!
El escudo de diamante le protege de la enorme llamarada, que pulverizaba toda la vegetación de la tundra y evaporaba la nieve casi al instante. Cuando creyó que el infierno había terminado, el arcángel digital se sorprende al ver como el demoniaco ser lanza un segundo tornado de las mismas proporciones.
El digimon divino se mueve con rapidez, y dibuja un enorme círculo luminoso con excalibur, mostrando la puerta con la que derrotó al último Dark Master.
̶ ¡The door of the destiny!
Y por medio del portal, la enorme llamarada fue absorbida en su totalidad.
A causa de tan devastadora técnica, el paisaje había cambiado en su totalidad. Lo que era un hermoso bosque bañado por la nieve, ahora parecía un decrepito desierto negruzco. El vapor de la nieve esfumada se elevaba a los cielos al mismo tiempo que un calor bochornoso se sentía en toda la zona.
̶ Es una bestia del infierno. ̶ Decía el arcángel, al ver dicha destrucción.
Y de la nada, Samaelmon aparece a su lado tomándolo por sorpresa. El ángel caído logra hacer un corte con la espada de llamas negras en la armadura del digimon divino. Sain-Raphaelmon retrocede y justo cuando la bestia se disponía a córtale la cabeza con su espada, el arcángel sostiene con fuerza la mano derecha de su contrincante, de inmediato se dispone a contraatacar con su mano libre, pero Samaelmon hace lo mismo.
Ambos miden fuerzas. La energía divina de Saint-Raphaelmon y el la energía demoniaca de Samaelmon colisionaban entre sí. Nubes negras comenzaron a cubrir el cielo, truenos y centellas azotaban brutalmente contra el suelo, justo a unos centímetros de ambos luchadores.
La espada excalibur emerge de entre la armadura del brazo derecho del ángel, rasgando las horripilantes garras de Samelmon. El ángel caído gruñe del dolor al mismo tiempo que se aparta de su contrincante, quien aprovecha para golpearlo en el rostro, lanzándolo metros atrás.
La espada sagrada se vuelve a ocultar entre los ropajes del digimon divino, mientras que de entre su puño derecho emerge un báculo dorado del tamaño de su cuerpo. Un zumbido estremecedor cuya potente onda de choque era capaz de destrozar árboles y edificios, resuena al momento que este toca el suelo.
̶ ¡Seismic Ray!
El aplastante resplandor da un golpe directo a su adversario, el cuerpo del ángel caído se desvanece en la luz.
En el templo, la tremenda fuerza provocada por el sismo hacia caer tierra y polvo de entre las amplísimas estructuras marmoladas. Fragmentos de roca caen al piso cerca de los dos oponentes a quienes nada interrumpía.
Ambos niños se atacaban brutalmente, sus adoloridas manos manchadas de sangre y sus rostros traumatizados no eran razón suficiente para que cesara la pelea. Takeru casi no sentía el dolor, la adrenalina le anestesiaba temporalmente, permitiéndole contraatacar sin más. Al traidor le ocurría lo mismo. Puñetazo tras puñetazo, ambos sienten sus brazos y piernas cada vez más pesadas, su entorno se distorsionaba como a aquel que está apunto de desmallarse. Takeru siente la necesidad de echarse al suelo hasta que un acto de autocontrol, tensiona todo su cuerpo y aplica el próximo golpe con todas sus fuerzas.
̶ ¡AH! ̶ gritaba con furia.
Daisuke es derribado. Ya en el suelo, recibe varios puñetazos en el rostro por parte del rubio, quien se había echado sobre él.
̶ ¡No eres más que un pobre diablo! ̶ decía tras castigarlo con otro puñetazo. ̶ ¡Despechado por la muerte de tus padres! ̶ lo golpeaba otra vez. ̶ ¡Todos sufrimos y lo que menos hacemos es desquitarnos matando a otros! ¡MADURA!
Daisuke mira con rabia a su rival. Sin dudarlo, con su mano izquierda toma una roca que por casualidad estaba al lado suyo, y la azota en la sien de su contrincante.
El elegido siente el tremendo impacto, seguido por una sensación de desvanecimiento. La vista se le nublaba y su cuerpo no le respondía. Takeru se aparta al instante del poseído, esforzándose por no caer inconsciente, sosteniéndose con rodillas y manos sobre el suelo.
El poseído se levanta y le aplica un puntapié en el torso. El rubio se voltea cayendo de espaldas al suelo. Lleno de ira, Daisuke levanta la abismal espada del suelo y se dispone a clavarla en el pecho del niño.
Takeru reacciona de inmediato al sentir la muerte de cerca. Con sus manos detiene la afilada hoja de la espada apretándola con fuerza. El dolor que le ocasionaba en las palmas de sus manos, era insoportable. La sangre le escurría por sus brazos al mismo tiempo que comenzaba a ceder ante la traumatizante incisión.
Justo cuando Daisuke siente la victoria asegurada, un dolor penetrante sube desde su entrepierna por todo su dorso. El elegido le había logrado aplicar una fuerte patada en los testículos.
En una batalla a muerte, todo era válido.
…
Parte 2:
Esperanza
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El oscuro niño suelta la espada para estremecerse en el suelo, arrastrando su cuerpo con dificultad para apartarse con urgencia de su oponente.
Takeru intenta ponerse de pie pero cae al instante. Lentamente se reincorpora, sentándose con dificultad en el piso, su corazón latía intensamente, como si estuviera a punto de salir de entre su pecho. Una sensación de ahogamiento le daba la impresión de impedir llenar de aire sus pulmones a pesar de que su respiración estaba muy agitada. El chico se lleva su mano al pecho al sentir como si algo fuerte le exprimiera toda la sangre de su corazón. Poco a poco comienza a sentir el dolor pulsátil en sus adormecidas manos. Sin poder evitar templar de ambos brazos, ve las ensangrentadas incisiones en ambas palmas.
Gimiendo del dolor, el rubio logra ponerse de pie. Sus débiles pasos le dirigían a uno de los pilares que soportaban el invisible techo del majestuoso templo. Al llegar al pilar, se apoya en el arrastrando su espalda hasta tumbar con el suelo. Ya sentado, con la espalda apoyada por detrás, intenta controlarse. Se abraza a sí mismo apretando su propio tórax al tiempo que el temblor de todo su cuerpo comienza a ceder, y su frecuencia cardiaca y respiratoria comenzaban a estabilizarse.
Ya no había dolor, solo una sensación escalofriante de hormigueo en todo el cuerpo. El niño siente molestia en la sien donde azotó la roca. Lleva sus manos a su cabeza para quitarse los googles. El rubio observa con sorpresa al ver uno de los lentes desquebrajados, al parecer parte del impacto fue absorbido por los googles. La imagen de su antiguo amigo Daisuke se refleja en ellos en un abrir y cerrar de ojos. El elegido los aparta de inmediato y los deja en el suelo.
En esos momentos, el elegido de la esperanza sintió una mezcla de emociones, deseos y sensaciones, ninguno lo suficientemente poderoso como para manifestarse en el exterior, hasta que los ojos se le comenzaron a humedecer. Sin darse cuenta se había sumergido en el llanto.
No podía recordar la última vez que lo hizo. Conforme fue creciendo, su corazón se endureció lo suficiente como para evitar el humillante acto de llorar. Ese acto que reflejaba su fragilidad y falta de fuerza. Ese acto que se imponía sobre su razón y le hacía estremecer todo su cuerpo ante la frustración de no poder hacer nada más.
̶ Maldición…
Decía mostrando su total desaprobación por la situación, con su perdida vista mirando fijamente al suelo.
Un sonido gimiente, muy próximo a él, le llama la atención. Takeru siente la presencia de Daisuke quien yacía poco distante en el otro lado del mismo pilar, sentado en el suelo con la espalda recargada, de la misma forma que el rubio. El oscuro niño lo nota, y de inmediato cesa su llanto al verse descubierto.
̶ ¿Estas llorando? Daisuke… ̶ Le preguntaba débilmente. ̶ No tienes de que avergonzarte, yo también lo estaba haciendo.
El traidor traga saliva antes de responder.
̶ Eso que me dijiste… que estoy haciendo esto solo por que mataron a mi familia… realmente me molesto.
Takeru ríe.
̶ ¿Esta es la parte donde me dices que no puedo comprenderte? ̶ Le interrumpió el niño casi burlándose.
̶ ¡Cállate y escucha! ̶ Le respondió su adversario, furioso. ̶ Poco después de que asesinaran a mi familia, el me rodeo de oscuridad me mostro una visión…
El elegido calla. El oscuro niño continúa.
´´ Una visión aterradora. La naturaleza del hombre. El poder, el tener, y el placer. Una descontrolada búsqueda por saciar nuestros apetitos más primitivos, alimentada por nuestra capacidad de razonar. ¿Qué nos impulsa a actuar de manera tan inmoral? ¿A ultrajar a una persona? ¿A sodomizar a un niño? ¿Cómo puede un ser humano cometer un asesinato u ordenar la muerte de decenas de miles… incluso millones de personas inocentes sin una chispa de conciencia? Regocijándose en el dolor y la miseria ajena, inventado retorcidamente algo que justifique dichos actos. ¿Qué es? ¿Qué nos hace actuar con tanta maldad? Pensé y pensé hasta el fastidio, intentado encontrar una respuesta, y al final la descubrí.
El rubio escucha atento.
´´ No hay nada espiritual en esto, la humanidad actúa así simplemente porque es su naturaleza, su pecado original. Está en nuestros instintos. Es demasiada maldad, y nosotros, tan ciegos, enejados en nuestras vidas. El simple hecho de vivir, en nuestro cerrado entorno, con nuestra mente limitada, contribuye a que todo lo que pasa se mantenga igual.
El elegido baja la mirada pensativo.
´´ Pero, si esa es la respuesta, entonces ¿Qué hemos estado haciendo todo este tiempo? ¿Qué caso tuvo pelear? ¿Qué caso tuvo sufrir? ¿Qué caso tiene la vida misma cuando todo por lo que has estado luchando es una mentira?
̶ Yo te aseguro, que hay mucha gente que ha descubierto lo mismo que tú, y que día a día lucha lo posible por que las cosas cambien. ̶ dijo al fin Takeru.
̶ ¡Pero la maldad también está en ellos! ¡Solo basta con acabar con su voluntad, o tentar su razón, para que caigan y sedan a su naturaleza! ¡Hikari, tú y yo somos el perfecto ejemplo de eso, Takeru!
̶ ¡Solo buscas imponer tus conclusiones porque tienes el poder para acabar con todo!
̶ ¡Tienes razón! ¡Lo tengo! De entre todo el mundo, yo lo tengo ¡¿Por qué no usarlo?! ¡¿Por qué no hacer algo respecto?!
Takeru calla.
̶ ¿Alguna vez has visto toda esa maldad de frente? ¿Qué hubieras hecho tú para mantenerte cuerdo tras haber sentido el dolor, la miseria y la frustración de dichos actos? Si alguien te lo mostrara, tú…
̶ No necesito que alguien me lo muestre… ̶ interrumpió el rubio con una sonrisa en los labios. ̶ Yo también lo he visto… ̶ Continuaba con la voz cortada. ̶ …el odio, la muerte, y el dolor…
Fue en ese momento, cuando la mirada del elegido se perdió en un abismo profundo, sin sentir la fría lágrima que se abría camino por su mejilla, ni notando la extraña sonrisa que tenuemente recorría de extremo a extremo su rostro. Basto un par de segundos para que un resplandor cegara por completo la vista del chico, y lo llevara a lo más profundo de sus adentros. Y entonces, un recuerdo enterrado muy dentro de su mente, se materializo en todo su entorno, para vivirlo de nueva cuenta. Un recuerdo que no había compartido con nadie.
Interludio: Flash Back
20 de marzo de 1995.
Tokio, Japón
7:50 hrs
Era la primera vez que el pequeño se adentraba a tal caótico ambiente. Aun con la pesada sensación de somnolencia imponiéndose en su débil cuerpo, el niño era obligado a mezclarse entre la activa muchedumbre que intentaba abordar la línea Marunouchi*4 del metro de la ciudad de la ciudad de Tokio, y que de ninguna manera iba a permitir cualquier tipo de retraso. Caminando por entre toda esa gente, tomado de la mano de su protectora, Takeru no puede tolerar tal caluroso y sofocante ambiente que invadía todo el túnel subterráneo. De inmediato alza la mirada hacia su madre para quejarse. El rostro de Takaishi Natsuko es extrañamente vislumbrado de la vista del pequeño, de la cara de la mujer solo se podía observar borrosamente los bordes de su deteriorado facies. El pequeño baja su mirada casi al instante, y tomado de la mano de su madre espera paciente el tren que los llevaría a su destino.
Algo peculiar es notado por el niño. Desde que abrió los ojos ese día, era como si estuviera caminado totalmente desorientado. Su vista estaba borrosa y el escándalo de la ciudad era peculiarmente opacado; más raro aun, no recordaba haber visto ningún rostro que no fuera el suyo en el espejo. Algo estaba por ocurrir, algo grande y el pequeño lo percibía, es solo que estaba demasiado adormilado como para prestarle importancia.
Takeru siente una leve ráfaga de viento cuando la cabina del tren pasa a gran velocidad por entre la gente que aguardaba para abordarlo.
"Bienvenidos a Nogizaka. Próxima estación, Akasaka."
Ambos esperan a que la gente salga presurosa. Una vez despejado el camino, la señora Takaishi toma a l niño y se adentra al vagón junto con todos los demás. Imposibilitada de encontrar un asiento libre para ella y su hijo, decide viajar de pie al tiempo que pide a Takeru no apartarse de ella. El pequeño obedece sin más.
El transporte comienza a avanzar. El rubio observa desde abajo todo la actividad dentro del tren. El tiempo pasaba lento mientras Takeru recorría con la vista cada rincón del vagón. No tardó mucho en notar al hombre que se encontraba a su lado. El pequeño lo inspecciona un poco más. De mediana edad, vestía un traje gris y gafas cortas que lo que hacían era darle una apariencia intelectual.
Sin que el notara que el pequeño rubio lo estaba observando, el tipo saca de entre su ropa dos compactos paquetes envueltos en papel periódico, y de manera sospechosa los acomoda cuidadosamente en el piso de su asiento.
La voz computarizada que salía por las bocinas de cada cabina llama la atención de todos los pasajeros.
"Próximos a llegar a Akasaka, prepare su descenso"
Alguien se abría paso presuroso a la salida del vagón, y sin quererlo, empuja al pequeño quien cae con las palmas al piso, sin evitar aplastar débilmente con ellas a uno de los paquetes del extraño hombre. Takeru siente como un líquido proveniente dicho paquete humedece levemente la punta de uno de sus dedos.
El hombre baja su mirada para observar atónito al pequeño que lo miro incrédulo a los ojos. Apenas pasaron unos segundos, pero para este hombre, ese intercambio de miradas pareciera haber durado una eternidad, como si estuviera adentrándose profundamente en la mente del pequeño. Una corazonada apretaba en su pecho y le hizo pensar que aquel niño que tenía enfrente, era alguien sumamente especial.
̶ Disculpe… ̶ le hablaba la madre del niño al tiempo que le ayudaba a levantarse y se apartaban.
El hombre mantiene atentamente su mirada en el chico. La voz computarizada lo tuvo que hacer reaccionar para que se decidiera a actuar.
"Bienvenidos a Akasaka. Próxima estación, Kokkai-gijidomae."
Con la punta de su sombrilla, el sujeto perfora los dos paquetes que tenía en el suelo. Y de entre su ropa, saca una pequeña jeringa con un líquido pardo en su interior. Moviéndose tan rápido como puede, llega hasta Takeru para tomarlo del brazo e inyectarle rápidamente el líquido. El niño apenas y pudo sentir el leve pinchazo.
̶ ¿¡Qué está haciendo?! ̶ grito alterada Natsuko al notar la escena.
Logrado su cometido, el hombre sale presuroso del tren junto la muchedumbre ante la sorpresiva mirada de Natsuko. La madre piensa rápido y levanta la jeringa que había caído al suelo para luego tomar a su hijo y correr hacia la salida justo antes de que esta se cerrara.
Ya fuera del tren, la joven señora mira temerosa a su hijo que se tumba al suelo para vomitar el contenido amarillento de su estómago. Espasmos musculares afectaron a sus extremidades lo cual hizo que su cuerpo se cayera de lado.
La última imagen que el niño vio antes de quedar inconsciente era como su madre gritaba alterada pidiendo ayuda.
Entonces, Takeru la vio. Justo después de que todo terminara por oscurecerse, el elegido vio aquella espantosa visión.
…
En un ambiente helado que llegaba hasta los huesos, él marchaba junto con a una decena de niños mientras sentía congelar sus pies descalzos expuestos directamente a la nieve. Un nudo le cierra la garganta tras ver con terror la escalofriante escena a su lado. Decenas de hombres semidesnudos amarrados de las extremidades a pilares de madera y cruces estancadas en el helado suelo.
Humo ardiente se alza justo al lado de aquellos hombres. El estruendo ocasionado por la explosión y los gritos de la gente le hacen estremecer. El chico cae al suelo. Casi al instante, varias figuras bañadas en sombras lo ayudan a levantarse con brusquedad, al tiempo que le apuntan con sus armas para obligarlo a regresar a la fila y continuar. El chico obedece.
No tardaron mucho en llegar a su destino. Él es apartado junto con otros cinco y es obligado a desnudarse para después aguardar para entrar uno a uno a la habitación resplandeciente. Él es el último en la filia.
El primero entra. No paso mucho para que notaran la mancha de sangre que salpico al piso de la entrada de esa espeluznante habitación. El chico sabía perfectamente, que una vez entrado a esa habitación, su vida se esfumaría.
…
Takeru despierta gimiendo y bañado en sudor. Agitado y tembloroso, reacciona tras observar su entorno. Era de noche. Se encontraba acostado en una sueva cama cubierta por sábanas blancas. Su extremidad derecha estaba canaliza. Luego, ve hipnotizado las gotas del suero que poco a poco caían y se abrían paso por entre el equipo de venoclisis hasta su cuerpo. A su lado, su madre dormía agotada.
Se encontraba en un hospital.
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Termina el interludio: Fin del Flash Back
Daisuke repara en las últimas palabras del elegido. Un breve silencio se hizo presente antes de que le cuestionara.
̶ Si realmente lo has visto, ¿cómo puedes vivir contigo mismo?
̶ ¡Rehusándome! ̶ le respondió levantando la voz. ̶ Me rehusó a aceptar que las cosas sean así. Debe de haber algo más… La verdad se manifiesta por si sola con el paso del tiempo. Tarde o temprano alguien descubrirá la verdad, y la única forma de que eso ocurra es preservando la vida.
Daisuke calla.
̶ Por eso no puedo permitir que lo destruyas todo… Preservar la vida, para que alguien descubra la verdad de este mundo. Eso es a lo que yo llamo esperanza.
El ex-elegido se queda perplejo. Su mirada se pierde sin demostrar expresión alguna. Lentamente, se pone de pie, al tiempo que se limpia la sangre del rostro.
̶ Tu fe en la vida está totalmente cegada.
̶ A veces, es mejor así. ̶ Le respondió el elegido, al mismo tiempo que se reincorporaba para ponerse de pie.
Con una gran determinación, ambos se voltean para verse frente a frente.
̶ Entonces, mejor acabemos con esto.
̶ No importa lo que te diga, ¿verdad? ̶ le dijo decepcionado. ̶ Estas dispuesto a llevar esto hasta el final.
̶ Si. ̶ respondió Daisuke, firmemente. ̶ Así como tú tienes tu ideología, yo tengo la mía.
Ambos elegidos se posicionan para pelear.
´´Tengo que comportarme firme en mi decisión y detenerlo sin matarlo. ´´ Reflexionaba el rubio´´ La única forma de lograrlo, es noqueándolo. Sin embargo, el ataca con toda la intensión de asesinar, en cambio yo, tengo que contenerme. La verdad es que tengo todas las de perder´´.
̶ ¡Ven! ¡Takeru!
Y tras mirarse fijamente, se embisten de nueva cuenta.
Odaiba, Japon
20:00 hrs
Algo faltaba en las calles de Odiaba.
Desde que el tercer ángel caído ataco el hospital central, y los elegidos para portar el uno tuvieron que abandonar sus hogares para resguardarse en el mundo digital, el ambiente en la enorme metrópolis se tornaba cada vez más pesado. Los cielos se nublaron en poco tiempo, y el calor insoportable del verano se vio opacado por vientos que castigaban con fuerza los muros de los edificios. Un frio muy inusual invadió cada rincón del distrito, y por último, la lluvia. O más bien, un diluvio como nunca se había visto en Odaiba.
Algo faltaba en Odaiba, era la luz que los ungidos aportaban.
Ante la basta oscuridad, a la solitaria mujer no le queda más que entregarse a la tranquilidad de las tinieblas, con una tasa de café caliente a su lado, tecleando a buen ritmo mientras el brillo de blanco de su laptop le alumbraba el rostro.
La madre se interrumpe así misma cuando recuerda como, entre sueños, los labios de Takeru besan antes de partir. Ella despierta solo para ver la habitación donde su hijo estaba internado completamente vacía.
Un hombre cursando la cuarta década de la vida se asoma lentamente a los aposentos de la madre soltera.
̶ Es raro que me hayas llamado. ̶ Decía Hiroaki, pasando con cautela al hogar de su exesposa.
Sin darse cuenta, frunce el cuándo ve la mujer volverse a concentrar en su escrita sin siquiera voltear a verlo.
̶ ¿Hacia cuanto no trabajabas en tu libro?
̶ Continúe desde hace un par de semanas. ̶ le respondió con la voz cortada.
̶ ¿Todavía sigues teniendo problemas con la edición?
̶ Si… a los de la casa editorial solo les gusta andarse con rodeos.
No paso mucho tiempo para que la angustiada madre se volviera a interrumpir para recibir al padre de sus hijos lanzándole una agotada mirada. Hiroaki le sonríe y lentamente se acerca para sentarse al lado de su mujer.
̶ ¿Qué tienes? ̶ preguntaba el señor Ishida, preocupado.
̶ Es Takeru. ̶ dijo temblando. ̶ Siento… como si algo terrible le estuviera pasando.
̶ No recuerdo la última vez que me dijiste esas palabras.
El padre de Takeru mira al techo pensativo, para luego continuar.
̶ Sabíamos que tarde o temprano, esos recuerdos volverían a atormentarlo. ̶ Dijo pensativo. ̶ No importa lo que todo el mundo nos dijera, ni siquiera el Dr. Kuree. Quizás, nuestros hijos comenzaron a ser especiales incluso desde aquel entonces.
Hiroaki saca un paquete de cigarrillos de su bolsillo.
̶ ¿Te importa? ̶ dijo mostrándoselos a Natsuku. La mujer le niega con la cabeza.
El padre de los hermanos Ishida enciende el cigarrillo para luego aspirar profundamente el humo del tabaco. Su mirada se pierde en la nube que dejo una vez espirado.
̶ ¿Recuerdas lo que me dijiste en aquella ocasión?
̶ Si, que todo esto se me hacia una tontería. Y ahora, con lo que ha pasado en estos seis años, realmente me arrepiento. ̶ La mirada de Natsuku se pierde nuevamente en sus memorias mientras continuaba hablando. ̶ Los monstruos de Hikarigaoka, las pesadillas, los terrores nocturnos, y los episodios de hipotermia. Por un momento pensé que no solo era por lo que paso en aquel terrible acontecimiento. Más bien, pensé que era una forma de retraerse ante alguien que le infligía daño.
Hiroaki baja la mirada.
̶ Pensé que eras tú… ̶ continuo la mujer, dejando salir una lagrima.
Silencio. Un trueno resuena con gran brutalidad. Poco importo que la electricidad haya sucumbido ante dicho estruendo, dejando el hogar del elegido de la esperanza sin una sola chispa de luz que iluminara sus frías habitaciones. De nuevo, el sonido de las gotas golpeando los edificios, continuo ambientando la sala.
̶ ¡Lo siento! ¡Realmente lo siento! ̶ dijo la mujer, dejándose invadir por el llanto.
El hombre extiende su brazo para abrazar a quien una vez fue su esposa. Ella le corresponde, recargando su cabeza en su hombro, mientras continuaba llorando tenuemente.
̶ Yo tampoco actué bien. Todo esto lo utilice como una excusa para apartarme de ustedes. Muy tarde comprendí todo el dolor por el que nuestros hijos pasarían. No sabes cuánto me arrepiento. ̶ Decía pensativo. ̶ Si tuviera otra oportunidad de realizar mi tikún*5, tal como la tiene Takeru, ni siquiera tendría tiempo de reparar todos los errores que he cometido. Quién sabe, talvez es lo que nos separa a los mortales de los ungidos.
Natsuku repara en las palabras de su esposo mientras la imagen de su hijo pasa por su mente.
̶ Es muy cruel que un niño tenga que aguantar toda esa carga.
̶ No solo es Takeru, creo que todos sus amigos tienen que lidiar con lo mismo. ̶ refutaba de inmediato ante el comentario de la señora. ̶ Quizá, esa es la voluntad de Dios.
̶ No me importa. ̶ Respondió molesta. ̶ Solo quiero que mi hijo se encuentre bien.
̶ Confiemos en él. Confiemos en el como lo hemos estado haciendo en estos últimos seis años. Es todo lo que podemos hacer.
Mundo Digital
Tundra sagrada del Templo del Oeste
El arcángel digital caminaba tranquilamente por la devastada área, atento al menor movimiento de su contrincante, quien se había esfumado de su vista.
´´ De haber muerto con mi último ataque, lo hubiera derrotado desde mucho antes.
Se dijo a sí mismo en su mente, mientras inspeccionaba toda el área con la mirada.
´´ Es obvio que está vivo, pero a pesar del inmenso poder maligno que tiene, no puedo percibirlo, ¿Dónde estará?
El digimon divino se detiene de repente al notar un pequeñísimo temblor en el piso.
Sus globos oculares casi salen de su órbita cuando impactado, ve que el suelo por el que caminaba estaba inundado de un líquido escarlata muy espeso. Al instante emprende el vuelo al sentir hundirse en las profundidades del espeluznante mar de sangre. Su terror se incrementó cuando nota un escalofriante cielo color llamas cubierto en gran parte por negras nubes de las cuales brotaban truenos y centellas,
La figura del tercer ángel caído sale entre las negruzcas nubes, brillando con una tenue luz escarlata, alzando sus brazos como si estuviera sosteniendo algo descomunalmente inmenso.
Y de entre los cielos desquebrajados, una enorme esfera rocosa, parecida al satélite lunar, comienza a descender a gran velocidad, bañada en demoniacas llamas negras.
´´Tengai Shinse*6
Y el demoniaco ángel lanza el inmenso meteoro llameante a su contrincante.
El espantoso estruendo se escuchó por doquier. El mundo digital nunca sería el mismo desde tan tremendo impacto. La explosión consume al arcángel digital sin dejar rastro, al tiempo que una cortina de humo llameante se imponía sobre los cielos.
Una vez de haber sido capaz de tal destrucción, la abominable bestia queda flotando en el cielo. Inmerso en la maléfica energía, el ángel caído extiende sus terroríficas alas y gruñe brutalmente.
Aunque débiles, ambos niños se mantenían firmes en la pelea, ninguno se iba a dejar vencer por el otro. Takeru recibe un golpe más del corrompido niño justo cuando el aterrador estruendo estremece a ambos. Una nueva onda de choque golpea los muros y pilares del templo con tal fuerza que daban la impresión de que en cualquier momento colapsarían. Polvo y pequeños trozos de roca salieron de entre la sólida estructura de la sala de audiencias.
El elegido de la esperanza siente una peculiar sensación de desvanecimiento en su pecho, como si algo de sí mismo hubiera sido cruelmente arrebatado, como si parte de su existencia misma hubiera desaparecido por siempre.
̶ No puede ser… ̶ negaba el elegido, atónito. ̶ Saint-Raphaelmon…
Daisuke sonríe tras percibir la victoria de Samaelmon, y sin más, toma la ensangrentada espada para hacerle una profunda incisión en la pierna izquierda a un desprevenido Takeru. El chico cae al suelo.
El rubio se reincorpora solo para sentir el helado metal de la punta de la espada apunto de perforar su cuello. Al verse acorralado, el elegido no mueve ningún músculo.
̶ Se acabó, yo gane… ̶ aclamaba el traidor.
Takeru maldice no sin antes lanzarle una débil, pero desafiante mirada a su adversario. Sus ojos se humedecieron cuando, justo estando a un paso de la muerte, vuelve a ver la imagen de su antiguo amigo, la cual rápidamente se desvaneció cambiando por la del actual ser maligno que estaba a punto de asesinarlo.
̶ ¡Muere!
…
Parte 3:
Reencuentro
°°°°°°°°°°°°°°°
̶ ¿Dónde estoy? ̶ se preguntaba el digimon divino. ̶ ¿Estoy muerto? ¿Acaso he fracaso en mi misión?
Estupefacto, abre sus ojos con urgencia.
Luz. Solo eso había. Una inmensa luz imponiéndose a su alrededor. Una inmensa luz iluminando el infinito. Daba la impresión como si no existiera nadie ni nada. Pero el arcángel digital sabía que no era así. El, cómo cualquier ser sagrado, estaría consiente de la ancestral entidad que se encontraba acompañándole en esos momentos. Un cosmos puro y desconocido, aun para él.
̶ Tu eres…̶ dijo al observar las pequeñísimas partículas luminosas que se le habían acercado. ̶ Ya veo. Usted fue quien me salvo.
En su enloquecido sobresalto, Samaelmon detiene su feroz gruñido al observar el sorpréndete pilar de luz que perforaba desde las profundidades de la tierra hasta el infinito del cielo. En medio de dicho resplandor, el poderoso arcángel digital emergía imponente. Su contrincante lo mira con odio.
Saint-Raphaelmon se aparta con dificultad del resplandor, para luego mirar a Samaelmon con determinación. Aunque mal herido, y agotado, el divino protector de Takeru estaba dispuesto a dejar su vida en el combate.
La furiosa bestia le embiste con velocidad de trueno. Al arcángel digital no le queda más que recibir el impacto de frente.
Y ambos caen velozmente al suelo.
´´Es momento del contraataque.
Se dijo a sí mismo en su mente.
Mientras ambos caen, todo alrededor se distorsionaba para dejar ver el universo infinito, bañado en resplandecientes estrellas y cuerpos celestes. Siete esferas doradas brillantes como el sol aparecieron de la nada rodeando al monstruoso ser.
̶ ¡Cho nana ten! (Seven heavens)
Y las siete esferas de energía azotaron contra el ángel caído dejando como resultado una gran explosión. Una ráfaga de aire sacude brutalmente cada rincón del mundo digital, tan fuerte que aldeas y ciudades.
Poco a poco, el resplandor comienza a cesar. Saint-Raphaelmon aterriza agotado en el suelo.
Un sentimiento de terror le invade todas sus entrañas cuando el ángel caído emerge de entre la enorme nube con heridas menores, mirándolo furioso. Su violácea suplice esta rasgada y desquebrajadas, y de su boca volvió a sacar sangre a chorros.
Impactado ante dicho acontecimiento, el arcángel digital de Takeru se aparta, justo cuando el espantoso gruñido de la bestia sonaba como presagio de una mortífera técnica. Saint-Raphaelmon vuelve a observar el piso sumergido en un mar de sangre escarlata, asi como las mismas nubes de negras que aparecieron hace unos momentos.
̶ ¡No puede ser!
Samaelmon se disponía a atacarlo con su técnica más poderosa una vez más.
Templo del Oeste
̶ ¡Aguarda!
Daisuke apenas y se pudo apartar del poderoso resplandor que estuvo a punto de azotar contra él. De inmediato, una onda expansiva lo lanza varios metros atrás de su víctima. El niño aterriza sin problema para luego voltear a mirar con furia a la persona que había intervenido en su cometido. Su piel se heló cuando observo la figura bañada en luz que se apresuraba a paso rápido hacia el mal herido chico.
̶ No puede ser. ̶ dijo con la boca seca
Yagami Hikari estaba ahí.
La chica se arrodilla para socorrer a Takeru, quien la mira casi hipnotizado. Daisuke los observa con cautela.
̶ Hikari… ̶ le llamaba el rubio débilmente. ̶ ¿Cómo es que…?
̶ Shh… ̶ le calmaba la chica acariciando tiernamente el traumatizado rostro del chico. ̶ Lo sabrás pronto, te lo prometo. ̶ Las mejillas del rubio se sonrojaron cuando la chica le lanzo una sonrisa. ̶ Descansa, te lo mereces. Déjame encargarme de esto a mí.
̶ ¿Estas al tanto de todo?
̶ Lo sé todo. No te preocupes.
Una sensación cálida llega a tranquilizar al chico. La presencia de su ángel guardián se había hecho presente de nueva cuenta.
´´ Él se encuentra bien. ´´ pensaba mientras suspiraba aliviado.
El corrompido niño observa brevemente la situación. El ambiente de paz y tranquilidad se esfumo en un instante cuando Daisuke comienza a reír. Hikari voltea serena.
̶ Miren quien está aquí. ̶ dijo Daisuke en tono de burla mientras la niña se levantaba para verse frente a frente con el traidor.
̶ Sera mejor que te detengas. ̶ se apresuró a decir la chica.
̶ ¿Detenerme? …Pero si solo estoy haciendo lo que tú más querías, Hikari. ̶ Le respondió, soberbio.
̶ ¿De qué hablas? ̶ Le cuestionó de inmediato Takeru.
̶ No me digas que no lo has adivinado. ̶ le dijo fastidiado. ̶ Tú me dijiste que debía de haber una razón por la cual Hikari nos abandonó, ¿recuerdas?
El rubio de inmediato hace memoria. En la zona oscura, justo después de haber despertado tras haber sido torturados por el maligno, Takeru se encontró con un desconsolado Daisuke.
̶ Ella la vio. La misma visión que él me mostro, y la cual, tú dices conocer a la perfección. ̶ Continuo Daisuke.
Takeru observa serio a la chica. La elegida frunce el ceño.
̶ Ya no tienes de que preocuparte, Hikari. Yo seré quien acabe con el sufrimiento de todos. Apuesto a que quedaras satisfecha ̶ Le decía el corrompido niño casi burlándose.
̶ Mis ideas han cambiado. ̶ le respondió firmemente. ̶ Si eso sucedió conmigo, estoy segura de que tú también puedes.
Daisuke vuelve a reír.
La chica a penas y pudo observar el sorpresivo destello de oscuridad.
̶ ¡Cuidado Hikari! ̶ le advertía el rubio.
El oscuro niño había sacado su digivaice tan rápido que a la niña se le dificulto verlo. En algún momento que Takeru no pudo notar, el ex-elegido había recuperado su D-Dako. La chica reacciono tan rápido como pudo. Una luz resplandeciente se dirige con potencia para afrontar la oleada de oscuridad que la amenazaba.
Daisuke frunce el ceño al ver de cerca el nuevo digivaice de Hikari. Un D-Dako blanco como la nieve de la tundra sagrada, mismo que utilizo para apartarlo de Takeru.
Ambas energías colapsan, acto seguido por la respectiva onda de choque. Daisuke esta vez pone atención para no perder su digivaice como en la última ocasión. Hikari hace lo mismo.
´´ Ella también ha despertado el poder divino.´´ Pensaba Takeru mientras ve sorprendido el nuevo dispositivo sagrado de la elegida de la luz. ´´ Pero entonces, ¿Dónde está su ángel? ¿Estará peleando contra Samaelmon?
̶ Daisuke… ̶ le llamo la chica con determinación. ̶ Me decepciona que con todo lo que ha pasado, aun no lo hayas comprendido.
El oscuro niño escucha atento.
̶ Me fui pensando en que sabrían que hacer. Pensando en que sin importar que tan mal salieran las cosas, todos podrían afrontarlo.
̶ ¡No mientas! ̶ grito Daisuke con furia, para luego bajar la voz mostrando una aparente serenidad. ̶ Lo que pensaste fue en acabar con este mundo. En matarnos a todos para que esta tortura terminara.
̶ ¡El rol que yo ocupo para equilibrar este mundo me era totalmente desconocido! ̶ replico al instante. ̶ El me lo insinuó en el último momento, cuando pensó que ya tenía la victoria asegurada.
̶ No. Eso fue antes de que él te mostrara la verdad de este mundo. ̶ respondió señalándola, de nueva cuenta sereno, pero con un gesto que hacía sospechar que poco a poco estaba perdiendo los estribos. ̶ Mejor deja de intentar verme la cara de estúpido. ¿No crees que por lo menos merezco eso de ti?
Hikari se muerde el labio tras el último comentario de su adversario, y sin quererlo, baja la mirada.
Daisuke aprieta los dientes tras no tolerar percibir el humedecer de sus ojos. En el interior del corrompido chico, el maligno estaba disfrutando de la embestida de melancólicos sentimientos que el niño estaba dejando salir de lo profundo de su corazón.
La oscuridad en el poseído niño tomo más fuerza. El veloz destello toma a Hikari totalmente desprevenida. La maligna energía proveniente del D-Dako azota en la chica, arrojándola con furia metros atrás. El terror invadió a Takeru cuando vio como la luz abandono los ojos de Hikari, justo como ocurrió cuando la energía oscura del digivaice de Daisuke golpeo a Elecmon.
Una segunda oleada de maligna energía fue directa hacia Takeru, con toda la intención de asesinarlo. El chico apenas y voltea solo para ver una barrera de luz protegiéndolo.
Como si nada, Hikari se levanta para repeler el ataque con su resplandeciente D-Dako.
El elegido de la esperanza no deja de ver a la chica estupefacto. Daisuke observa atento.
´´No solo ha obtenido el digivaice. ´´ pensaba Daisuke. ´´…sino que además, ha aprendido a manejar el "uno" a la perfección.
̶ Te has vuelto muy buena, Hikari. Pero, ¿cuánto tiempo podrás soportar así?
La elegida calla, y lo mira desafiante. Daisuke frunce el ceño y le devuelve el gesto.
̶ ¿Te molestó mucho que haya atacado a Takeru?
Ambos niños vuelven a lanzar un resplandor con sus digivaice. No paso ni un segundo cuando de nueva cuenta, ambas energías se neutralizan.
̶ Basta… ¡Tienes que darte cuenta! ¿Tú crees, que el solo te eligió por tu digivaice, o a mí por mi rol? ̶ Hikari respira profundamente antes de continuar. ̶ No. Él sabía lo que sentías por mí, lo que sentíamos los tres. Se aprovechó sabiendo que ante la peor situación, desarrollarías un profundo odio por mí y por Takeru, ¡No dejes que te manipule!
̶ Por favor, no me salgas con esa mierda, te escuchas ridícula. ̶ Se burlaba el poseído niño, quien después volteo a ver al rubio. ̶ Lo que me motiva es más que el odio. Supongo que tú ya lo abras comprendido, ¿verdad?, Takeru.
Impulsivamente, Hikari se descubre para mostrarle a su adversario el negro tatuaje con forma de corona de espinas en el dorso de su antebrazo izquierdo. De inmediato, este comenzó a arder en llamas, mismo suceso que ocurrido en Takeru y en Daisuke. Tras sentir el dolor, el rubio se descubrió su brazo de la misma forma que Hikari. Daisuke se quita su oscura chaqueta y la hecha al suelo. Detenidamente ve la marca con forma de corona de espinas, ardiendo en el interior, quemándole en lo profundo de su piel.
̶ ¡¿Qué demonios es esto?! ̶ le preguntó el ex-elegido, furioso.
̶ Yo también lo comprendo a la perfección. Desde que él nos puso esta marca, nos hemos llenado de visiones sobre los peores crímenes, y hemos vivido en carne propia hasta dónde puede llegar la maldad humana. ̶ Continuo Hikari, al mismo tiempo que el tatuaje dejo de arder. ̶ Los tres, somos iguales.
El corrompido niño pone la mirada en blanco y baja la mirada.
̶ Nuevamente, te equivocas, Hikari. ̶ le dijo mientras se acercaba lentamente hacia ella, sin voltear a verla, manteniendo esa mirada en blanco en el suelo.
La chica apenas y dio un paso atrás.
̶ Yo perdí todo cuanto me importaba y me abandone a mí mismo con tal de cumplir mis objetivos, sin importar las muertes y el dolor que eso conlleve. ̶ continuaba mientras se acercaba. ̶ Takeru se ha aceptado a sí mismo, y a pesar del sufrimiento, lucha firme para no ceder ante el mal y ser fiel a sus convicciones. Pero tú… tú nos abandonaste a nuestra miseria, no pensaste en luchar o en aceptar la responsabilidad de tus actos. Para ti todo se limitaba a un fin rápido y sin dolor.
´´¡NO TE ATREVAS A DECIR QUE SOMOS IGUALES!
La chica sintió las frías manos del chico rodear y apretar su cuello. Daisuke la levanta con fuerza al tiempo que le lanza una mirada llena odio. Hikari se estremece esforzándose por jalar aire, lleva sus manos hacia donde están las de Daisuke con el objetivo de intentar apartarlas de su cuello, pero sin resultado.
̶ ¡Basta! ¡Detente! ̶ gritaba Takeru al ver aterrorizado la escena. Él se intenta levantar, pero casi al instante percibe el dolor punzante en su pierna el cual lo hace tropezar. Imposibilitado y ante una gran frustración, Takeru avanza hacia su objetivo arrastrándose por el suelo, dejando una tenue línea de sangre proveniente de su extremidad mal herida. ̶ No te atrevas… ̶ llamaba a Daisuke entre dientes.
El oscuro niño aprieta un poco más el cuello de la chica.
̶ ¡Si me lo hubieras pedido! ¡Yo hubiera aceptado ir en tu lugar! ¡Y habríamos luchado juntos! ̶ le grito desesperado al rostro al tiempo que sentía como Hikari apartaba lentamente sus manos de las suyas.
La chica mira entre ojos a Daisuke y logra controlarse a sí misma para dejar salir aquellas débiles palabras.
̶ Eso… era imposible. ̶ le dijo con dificultad. ̶ Los amaba tanto que hubiera preferido suicidarme antes de que uno de ustedes tomara mi lugar.
…
Takeru y Daisuke de inmediato se detienen y miran pasmados a la chica. Hikari continúa.
̶ El me mostro "la verdad" de este mundo, y ¿sabes qué?, poco me importo. Lo que realmente me pesaba era verlos lejos de toda esta oscuridad. Yo, me hubiera ido feliz si tan solo ustedes no sintieran en carne propia aquellas tinieblas que yo sentí. Preferí que todo se acabara, a verlos en sus garras. Y al fin de cuentas, él se apodero de ti.
La elegida abofetea con todas sus fuerzas el rostro del chico. Daisuke la deja ir y se reincorpora perplejo para seguir escuchando el monologo de la niña.
̶ ¡Lo odie! A todo y a todos, incluyendo a quien me había apartado del maligno …pero, sobre todo, me odie a mí misma. ̶ continuaba con la voz cortada, los ojos llorosos y las cristalinas lágrimas recorriendo su rostro. ̶ Me sentí burlada. Tuvo que pasar lo imposible para que me diera cuenta de lo equivocada que estaba, de que este mundo merecía otra oportunidad, de que el significado de la vida iba más allá que un mero sentimiento.
La elegida se limpia las lágrimas antes de continuar.
̶ Daisuke, créeme que la estoy pagando caro, y estoy totalmente consciente de que esto apenas es el comienzo…
Ambos niños fruncen el ceño, y la miran desconsolados.
̶ Ahora mismo, tengo la oportunidad de salvarlos a ambos, y no me interesa lo que ocurra conmigo con tal de intentarlo…
Entonces, un resplandor desde el interior del pecho de la chica comienza a apoderarse de todo su cuerpo. Hikari lleva su digivaice a su corazón justo cuando Takeru siente algo salir de su cuerpo.
̶ ¡El digi-core! ̶ gritaba Daisuke sorprendido.
La resplandeciente línea de datos digitales perfora la espalda de Hikari por detrás. Un peculiar sonido llama la atención del oscuro chico. Tres digi-cores más se abrieron paso por entre los muros del templo sagrado. Eran los digi-cores de los otros niños: Ken, Iori y Miyako.
Mundo Digital, Templo del Sur
En los territorios de Zhuqiaomon, con la guadaña de la muerte en sus manos, Miyako se reincorpora habiéndose recuperado en su totalidad gracias al antídoto que la cazadora le proporciono. Con la tristeza en su corazón, se aparta junto a su arcángel digital de aquella construcción roja escarlata, mientras con ayuda de su guardián volaba por los cielos purpuras.
Una extraña sensación le hace estremecer su cuerpo. De su pecho, el resplandeciente digi-core sale de entre su pecho para alejarse velozmente hacia los territorios de Baihumon.
̶ Se dirige hacia el templo del Oeste. ̶ Le informo Saint-Gabrielmon
̶ Es donde están Daisuke y Takeru. ̶ le comenta con el ceño fruncido. ̶ ¿Qué estará pasando?
Templo del Este
No paso mucho tiempo para que Ichijouji Ken perdiera de vista el rastro de Akira, quien poco a poco se alejó hasta desaparecer en el rocoso territorio de Azulongmon.
̶ Ken-chan… ̶ le llamaba Saint-Baraquielmon.
El elegido reacciona para luego observarse a si mismo con la mirada atónita. De la misma forma que Miyako, el digi-core sagrado salía de entre su cuerpo para dirigirse hacia el oeste.
Templo del Norte
Zudomon destruye con su martillo metálico el techo marmolado del templo de Xuanwumon. El enorme digimon deja caer su pesado cuerpo para aterrizar presuroso en el brillante piso. De inmediato, Jyou baja del lomo de su compañero, y corre con la vista en frente hacia el niño que yacía tumbado boca abajo en el suelo.
̶ ¡Iori! ̶ le llamo el chico.
Jyou llega hasta el pequeño. Con delicadeza lo voltea de frente para observar aliviado su tenue respiración. Extrañado, observa el mausoleo marmolado donde yacía enclavada la espada Israfel y el digi-tama del elegido.
Justo cuando se disponía a tomar el D-dako y la Terminal D de Iori, Jyou observa perplejo el digi-core sagrado saliendo del pecho del pequeño.
̶ ¿Qué pasa?
El resplandeciente digi-core, asciendo veloz y perfora el techo del templo para dirigirse al Oeste.
Templo del Oeste
Sorprendidos, ambos muchachos captan el momento en que los tres resplandores se alojan en el cuerpo de la elegida. La luz proveniente de la niña brilla con más fuerza. Daisuke y Takeru se cubren del cegador resplandor.
El rubio observa casi hipnotizado a la figura de Hikari bañada en la sagrada luz, al tiempo que un sentimiento de amor infinito le recorre todas las entrañas.
Un agudo sonido parecido a un chasquido alentó a ambos niños a mirar lo ocurrido. De un momento a otro, toda esa luz desapareció, quedando en su lugar una brillante y tenue aura alrededor de la silueta de la niña que poco a poco se desvanecía. Una vez esfumada toda esa luz, Hikari mira con determinación a su adversario, y firmemente camina hacia él. Daisuke da un paso atrás.
̶ Regresé para asumir mi responsabilidad. ̶ Les dijo firmemente. ̶ Me he convertido en "el pilar" que sostiene este mundo.
La chica se agacha para tomar la tenebrosa espada. Ambos chicos miran atentos. El ex-elegido se queda pasmado cuando la elegida toma sus manos y le hace sostener la abismal arma.
Poco a poco, la chica le hace acercar a su garganta la punta de la espada. Daisuke se contiene.
̶ Terminemos con esto, Daisuke. ̶ le dijo desafiante. ̶ Puedes acabar conmigo y lograr tu objetivo. O puedes darnos una oportunidad, a mi, …y a este mundo.
Daisuke gime levemente intentando reunir un poco de determinación, frunce el ceño y toma la espada para acercarla más y más a la garganta de Hikari. Takeru mira sigiloso.
El traidor comienza a dudar. En el momento justo en que la niña sintió en su cuello el helado metal de la espada maldita, los brazos del muchacho temblaron.
̶ Mátala. ̶ le decía la macabra voz en su interior.
El niño se vuele a contener.
̶ Mátala, mátala, mátala… ̶ le insistía repetidamente.
Hikari frunce el ceño cuando observa a su contrincante llenarse en sudor y estremecer en todo su cuerpo. Lentamente, el chico aparta la espada de la elegida para luego aventarla al suelo.
Resignado, el oscuro niño baja la mirada sin atreverse a continuar viendo de frente a la chica. Takeru siguió observando atento. Hikari sonrió levemente.
̶ Daisuke…
El abominable escalofrió le interrumpe de repente. Los tres niños sienten el helar de su sangre que aquella terrorífica presencia les ocasionaba, aquella terrorífica presencia que desde que fueron marcados ponía en duda momento a momento su fe y los tentaba ceder ante el mal.
̶ ¡Eres un estúpido! ̶ resonaba la maléfica voz por todos los muros del templo sagrado.
Daisuke hecha sus rodillas al suelo y lleva sus manos a la cabeza tras gritar fuertemente. Ambos chicos miran aterrados como su cuerpo despedía un peculiar humo negro, el elegido siente quemarse por dentro.
Poco a poco se controla a sí mismo, y soportando el dolor, logra entre abrir los ojos, para mirar a la fantasmal figura que te tenía en frente.
̶ ¿Olvidas que tu destino está en mis manos? ̶ Le dijo el maligno. Los tres niños lo observan perplejos al ver la figura humana cubierta por el largo capuchón negro voltear lentamente.
La elegida lo mira con determinación.
̶ Hikari. Fuiste muy tonta al reunir en ti todos los digi-cores.
El aura maligna vuelve a rodear el cuerpo de Daisuke.
Cuando ambos niños lo observan notaron de inmediato que del chico no quedaba nada al ver como el brillo de sus ojos se había perdido y el aura negra saliendo de su cuerpo con gran intensidad.
Bruscamente, se levanta para luego tomar la espada y correr hacia la chica con toda la intención de azotarla en su cabeza.
̶ ¡NO! ̶ gritaba Takeru desesperado.
Hikari no movió ni un solo músculo. De frente al poseído niño, siente el escurrir por su frente un pequeño hilo de sangre. Con el borde de la maldita espada lesionando levemente la piel de la chica, Daisuke se contuvo en el último momento.
̶ ¿Qué estás haciendo? ̶le pregunto la macabro voz del maligno mientas este levanta sus manos para observarlas detenidamente. ̶ ¿Acaso, es el "uno"?
Una llama azulada se prendió de la nada en todo el oscuro ropaje del maligno.
̶ ¡MALDITO!
Entonces, Daisuke sintió el peor dolor de cabeza de su vida, como si una daga metálica le perforara poco a poco ambas sienes. El niño vuelve a echar sus rodillas al suelo y comienza a gritar fuertemente. Era grito de sufrimiento sin igual.
Ambos elegidos miran perplejos.
̶ ¡YA TE LO DIJE! ¡TU DESTINO ESTA EN MIS MANOS!
Y el chico grita aún más fuerte.
Hikari cambia su mirada atónita por una que mostraba gran determinación. Takeru la observa incrédulo.
La chica deja salir su resplandeciente brillo nuevamente para luego arrodillarse frente a Daisuke y abrazarlo con ternura. El chico deja de gritar justo cuando siente los brazos de la niña rodearle toda la espalda, y su rostro recargándose con delicadeza en su hombro.
̶ Él miente. Siempre nos ha mentido. ̶ le dijo al oído con suavidad. ̶ ¿Recuerdas lo que dijiste cuando nos encontramos con Genai?
Daisuke escucha atento.
̶ Tú eres quien decide tu propio destino. ̶ le dijo con la voz llena de lágrimas. ̶ Por favor, no te rindas ante él.
Y el resplandor saliente del cuerpo de la niña brilla con mucha más fuerza. Un pilar de luz asciende fugaz perforando el techo del templo de Baihumon.
̶ Hikari… ̶ Le llamaba el oscuro niño al tiempo que deja sentir dolor para reconfortarse en la celestial aura de la chica.
Saint-Raphael mira sorprendido el pilar de luz que se alzaba feroz desde el templo sagrado. El preludio de un gran acontecimiento le hace decidir en terminar con todo en el próximo ataque.
´´ ¡No puedo alargar más esto!
El digimon de Takeru junto ambas palmas y cierra sus ojos fervoroso, como si fuera un infante rezando. Un peculiar brillo en forma de delgados rayos luminosos sale entre sus dedos.
A los cielos rojos por la técnica que la bestia se disponía a lanzar, se le antepusieron el azul celeste iluminado por el hermoso brillo que el cuerpo del digimon divino despedía. El arcángel digital abre sus ojos mostrando sereno como concentraba todos sus poderes para hacer su técnica más poderosa.
Del cielo se abrió un cálido rayo de luz dorada que iluminando al ángel, los jardines perdidos del paraíso se reflejaron detrás de él, y en sus manos, una esfera azul celeste comenzaba a agrandarse más y más. La imagen de una paloma blanca se logró ver por unos segundos, para posteriormente desaparecer de la nada.
Samaelmon se apresura a lanzar su atroz técnica. El enorme asteroide bañado en llamas negras le aparece por encima. Sorpresivamente, a una gran velocidad su oponente lo ataca con un resplandor celeste.
̶ ¡Seinaru rei-sen*7!
El poderoso rayo pulveriza la armadura purpura del ángel maldito. Sin que este lo motora, el llameante asteroide le golpea por detrás. De manera fugaz, el ángel caído fue atrapado por su propia técnica. El enorme asteroide choco con potencia en la tierra ensangrentada.
Una nueva explosión cuyo resplandor se observaba desde el espacio sideral en la tierra del mundo digital, se escucha de nueva cuenta en todo el mundo digital.
…
La lucha entre ángeles había concluido.
El sonido tras aquel caos se esfumo por completo. Saint-Raphaelmon aterriza agotado, disfrutando del silencio reconfortante al cual le siguió una ventisca suave que le pego en el rostro.
El digimon de Takeru estaba ansioso de librarse de aquella poderosa digi-evolucion, pero aun no podía, tenía que verificar que su compañero estuviera a salvo.
Continente WWW, Guarida de Baihumon
´´ Miyako, Ken y Jyou ya se reportaron.
Pensó Koushiro mientras tecleaba observando en el enorme monitor. El pelirrojo frunce el ceño.
´´ Solo falta Takeru…
Una nueva ventana aparece en los extremos del monitor. El rostro de Taichi se podía ver a través de ella.
̶ ¿Todo ha terminado ya? ̶ preguntaba su distorsionada voz.
̶ No. ̶ Respondió el intelectual presuroso. ̶ Contacta con Yamato. Los necesito en el templo del oeste de inmediato.
Taichi lo mira con preocupación.
Templo del Oeste
Hikari abraso con más fuerza el debilitado cuerpo de Daisuke.
̶ Tu puedes vencerlo… ̶ continuaba animándolo la niña, con las lágrimas arrastrándose lentamente en su rostro.
El fuego azul celeste que acechaba a la fantasmal imagen del maligno comienza a consumir su oscura figura.
̶ ¡DETENTE! ̶ le dijo furioso.
Daisuke grita fuertemente, mientras el aura maligna salía de su cuerpo para desintegrarse por la luz dorada de la chica.
El niño cae inconsciente mientras cada partícula del maligno se esfuma con la celestial llama como si una hoja de papel expuesta al fuego. Las cenizas de sus restos son barridas por una leve ventiscas que entro al templo.
El ahora redimido había expulsado al maligno de su cuerpo.
…
El rubio ve sorprendido los hechos.
No paso ni medio minuto cuando un hedor a cadáver putrefacto llama la atención de ambos elegidos. Casi al instante los niños identifican el origen de aquel asqueroso olor. Un figura masculina de estatura media se hallaba tumbado en el piso marmolado, con oscuras mantas que apenas y cubrían su desnudo cuerpo grisáceo, del cual sobresalían los bordes de su esquelética figura como los de alguien que sufría de desnutrición grave. Su piel quebradiza era asechada por moscas que se regocijaban en chupar la sangre putrefacta que salía de su cuerpo.
Incapaces de sentir asco por los recientes acontecimientos, los niños sienten escalofríos cuando el rostro de aquel cadáver volta a verlos. Sus ojos brillaban con un tenue purpura como el de dos rubíes en la oscuridad.
̶ Dime, Hikari… ̶ le dijo el maligno en aquella inusual forma. ̶ ¿Consideras esto una victoria? …Tú mejor que nadie sabes lo que has provocado…
La chica lo mira seria.
̶ No… más bien, lo que tú y los otros adeptos han provocado. ̶ Corrigió.
Fue entonces cuando el cuerpo del maligno se fragmento en centenares de moscas que sobrevolaron todo el templo para después alejarse de aquellos territorios sagrados. El sonido que emitían daba escalofrió. Afortunadamente, no paso mucho tiempo para que aquella oscura presencia desapareciera por completo.
La batalla había terminado.
…
Hikari suspira aliviada.
La chica observa a un agotado Daisuke quien había recuperado su color de piel y cabello original, sin embargo, la ropa que usa aún era negra. La chica analiza su traumatizado rostro y la sangre coagulada ocasionada por los puños de Takeru.
Sentada en suelo con el moreno en brazos, la niña se acomoda la cabeza del niño en sus piernas, y tiernamente acaricia los cabellos del chico una y otra vez. El tiempo que lo mira con los ojos llorosos.
El rubio la observa apartado. Con dificultad se pone de pie, y claudicando se acerca poco a poco a la chica. Takeru tropieza y cae al suelo, pero rápidamente se reincorpora sin que la elegida lo note.
Al llegar a su destino, el niño se deja caer para acogerse en su amiga, como si fuera un niño pequeño acorrucándose junto a su madre. Hikari lo mira sorprendida.
̶ Que bueno que regresaste. ̶ le dijo llorando.
El rubio se recuesta en la chica al lado de Daisuke, y sin más se deja vencer por el cansancio para caer en un profundo sueño.
La chica observa sus heridas con una mirada débil, recorriendo cada parte del mal herido niño. Ella se detiene de repente al ver la parte del brazo izquierdo que Takeru se había dejado descubierto. El tatuaje negro en forma de corona de espinas seguía ahí, con los bordes al rojo vivo producto de una quemadura de primer grado.
Hikari observa su propio tatuaje para luego voltear a observar la del moreno. Las tres se encontraban en las mismas condiciones. La chica se queda callada por unos momentos, mirando pensativa a sus dos amigos malheridos. Fue entonces que sin poder evitarlo, se deja llevar por el llanto.
Y de la misma manera que acaricio a Daisuke, ella comenzó a acariciar al rubio. Los acariciaba a ambos sintiendo una oleada de tristeza que la consumía desde adentro.
̶ Daisuke, Takeru… ̶ dijo entre llantos. ̶ Perdónenme.
No paso mucho tiempo cuando Saint-Raphaelmon entra triunfante al templo. Casi al mismo tiempo, los ecos de unas pisadas presurosas se retumbaron en los muros del templo. Dos figuras entran a la enorme sala de audiencias donde se había librado la batalla. Eran Taichi y Yamato.
Pasmados, los tres observan la conmovedora escena.
CONTINUARA…
Notas de autor:
1* CCCP: Iniciales cirílicas de la URSS.
2* Kagutsuchi no Tsurugi: Espada control de llamas negras.
3* Bokufuu Ranbu: Danza salvaje de vientos explosivos.
4* Línea Marunouchi: Es la línea 4 del metro de Tokio. Converge con las líneas de Hibiya y de Chiyoda en la estación de Kasumigaseki.
5* Tikún: Para los creyentes del Kabbalah, es el proceso de corrección de los patrones negativos, ya sea en vidas pasadas, o de momentos olvidados del presente.
6* Tengai Shinse: Cielo oculto.
7* Seinaru rei-sen: Rayo del espíritu sagrado.
Saint-Raphaelmon: Viene de Rafael, uno de los siete santos arcángeles y cuya historia es contada en el libro de Tobias del antiguo testamento. Su nombre viene del hebreo (Rafa-El) y significa "El que cura" o "Medicina de Dios"
Samaelmon: Viene de Samael, ángel caído conocido en la antigüedad como el jefe del quinto cielo (Machon) y que al revelarse a Dios al principio de los tiempos pierde su lugar en la casa del padre. Su nombre viene del hebreo (Sam-El) y significa "Veneno de Dios" o "Dios ciego".
