Una vez de vuelta en el departamento, el ambiente se volvió más animado y los saludos comenzaron a ir entre las seis personas mientras Yuuri con una sonrisa regresaba a la cocina, pues el cerdo ya debería de estar listo.

-Ya estás -murmuró luego de pinchar la carne, buscando guantes para sacar la cena.

-¿Te ayudo? -preguntó Otabek entrando a la cocina- No quiero regresar afuera con Jean -murmuró frunciendo un poco el ceño.

El japonés no pudo evitar reír un poco y asentir.

-Puedes quedarte, ¿no ibas a hacer algo? Pero yo me ocupo de esto -dijo sacando el cerdo para dejarlo a un lado.

-Cierto -asintió yendo a la nevera sacando unas masas redondas que Yuuri vio con curiosidad- Son baursak, te gustarán -aseguró con una sonrisa, yendo a encender la cocina.

-Sin duda comeremos bien esta noche -aseguró de buen humor, comenzando a cortar pedazos de carne para que sea más fácil comer.

-Yuuri, cariño -alargó la voz de Phichit entrando en la cocina- No estarás escapando de brindar con nosotros, ¿no? -preguntó sonriente, abrazándolo por el cuello, logrando que el Alfa no pudiera evitar mirar tal contacto.

-¿Yo? No, como crees, Phichit -murmuró Yuuri queriendo alejar la peligrosa copa de alcohol que se balanceaba frente a su cara- Pero si es para brindar, debe ser para más tarde, ¿no?

El moreno negó.

-¡No! Año nuevo es para estar alcoholizados y brindar toda la noche, así que ten, esta es tuya -ofreció con una sonrisa casi gatuna.

El Beta se sintió sudar.

-Phichit, ya sabes cómo me pongo cuando bebo -susurró abrazando al contrario también por el cuello, llevándole lejos de Otabek, ganándose su curiosidad sin darse cuenta, pues aunque el kazajo sabía que el alcohol le hacía mal... no sabía hasta que punto- ¡No me hagas esto!

-Vamos, Yuuri, eso fue hace años. Ya eres más grande, ¡seguro lo toleras mejor! -le susurró de vuelta sin perder su buen humor, pues Phichit conocía desde hace tiempo al Beta y también sabía muchas historias de él- Un poquito no te hará daño -tarareó.

Yuuri le miró inseguro.

-No lo sé...

-Vamos, solo una y si no te sientes bien, puedes parar -aseguró- Solo quería compartirlo contigo, siento que te pierdes de un buen sabor -se quejó dejándole la copa- Cuando quieras, bébelo y dime qué tal está, ¿si? -alargó con un puchero.

Yuuri se odió un poco por no poderle decir que no.

-Está bien -accedió por fin tomando la copa- Ahora ve afuera, ya casi está la comida...

-Bien -alargó en un tarareo feliz.

El japonés negó divertido y solo dejó la copa un lado en el mesón antes de regresar a lo que hacía, pero un fuerte par de brazos le tomaron por la cintura para evitar que se moviera.

-Ambos son muy unidos. Me siento un poco celoso -admitió apegándose a él, liberando su aroma para tratar de borrar el del otro Alfa ya que Phichit estaba impregnado de él.

Ante la voz ronca en su oído Yuuri no pudo evitar sonrojarse y tomar los brazos del chico.

-No hay una razón para estarlo -murmuró acariciando su piel antes de darle una palmadita- Vamos.

Antes de soltarle, Otabek dejó un beso en su nuca.

-Está bien -asintió, pero se detuvo olisqueando su cabello- ¿Has cambiado de shampoo o jabón últimamente? -preguntó curioso.

-¿Yo? -murmuró olisqueandose a sí mismo- No, ¿por qué? -preguntó curioso.

Al kazajo le pareció que su novio olía ligeramente diferente, pero no podía decir por qué. Negando dejó un beso más en su frente antes de atender lo que estaba friendo.

El ya muy nervioso Beta solo miró al Alfa antes de sonreír un poco con cariño. Los dos continuaron en la cocina antes de que todo estuviera listo y comenzarán a preparar la mesa. Viktor no dudó en ayudar, asegurando su lugar junto a Yuuri en la mesa.

La noche avanzaba fría y con bastante buen humor, pues el nipón había sacado algunos juegos que tenía para distraerse. Cada vez más la media noche se acercaba y en algún momento el tailandés había comenzado a reproducir algunos vídeos de países donde el año nuevo ya había iniciado con montones de fuegos artificiales, personas celebrando y otras... besando a su pareja.

Apartando la mirada Yuuri echó un vistazo a sus dos parejas, ¿ellos querrían un beso de fin de año? Claramente las otras dos parejas se besarían y ellos...

-Creo que probaré lo que me diste -dijo Yuuri al moreno, quien celebró un poco mientras el japonés regresaba a la cocina por su copa.

Necesitaría algo de valor para besar tan de pronto a esos dos frente a gente... Y no solo eso, ¡Yuuri ni siquiera sabía cómo iba a besarlos! O sea, eran dos y él solo uno, no podría tardarse con uno y otro, y tampoco que los tres se...

-Uh, salud -negó para sí mismo apoyándose en el mesón, no queriendo pensar mientras daba un trago a la copa.

El sabor dulce y algo picante le embriagó, casi podía sentir cómo el líquido hacía todo el camino hasta su estómago y más allá calentando todo a su paso. Un par de tragos más quitaron la sensación y sonrojó las mejillas de Yuuri, haciéndole considerar que está vez podría tolerarlo.

Con la copa vacía en mano, Yuuri fue a buscar más con una pequeña y boba sonrisa.

-Ah, decidiste unirte a la celebración -sonrió Chris encantado de servir una copa más al contrario.

-Si... C-Creo que puedo soportarlo, está bien -asintió mirando el burbujeante líquido.

El rubio le miró y con una sola olfateada perezosa desde su lugar pudo saber que el pobre Beta ya estaba ebrio con solo una copa. Su Alfa iba a ahorcarlo si se daba cuenta... Sonrió y celebró que estuviera distraído jugando de forma obligada con Jean y Viktor.

-Tómalo con calma, ¿bien? No bebes desde hace mucho tiempo. Tragos pequeños -indicó aliviado de que por lo menos ya habían cenado.

-¡Sí! -asintió levantando su dedo pulgar con cierto mareo, luego se dio media vuelta para buscar un asiento libre.

A pesar de beber poco a poco, Yuuri ya estaba bastante ebrio para su quinta copa y la ropa comenzaba a molestarle para cuándo sus parejas se dieron cuenta.

-¡Faltan cinco minutos! -avisó un alegre JJ.

-Le acostaremos luego de las campanadas -dijo Otabek a Viktor.

-Nunca lo había visto así, ¿no deberíamos dejar que se divierta? -opinó el ruso algo dudoso, pero feliz de ver a Yuuri bailando con Makkachin y Vicchan.

-Está haciendo calor -se quejó- Espera, voy a quitarme la ropa...

En ese momento la sonrisa de corazón de Viktor apareció.

-Tienes razón, deberíamos acostarlo -asintió- Yo voy por él -dijo avanzando hacia su borracho novio que trataba torpemente de quitarse la ropa- Yuuri, cariño, está haciendo algo de frío como para andar desnudo.

-¡Pero tengo calor y me pica! -se quejó en un puchero.

-Lo entiendo, ¿pero qué tal si esperamos a que se vaya la visita? -trató de razonar sin borrar su sonrisa.

Yuuri hipó.

-¿Tardaran mucho?

-No, no. Ven, vamos con Otabek, ya casi dan las doce -animó llevándole con él.

-¿Si? -parpadeó recordando por un momento el por qué comenzó a beber: besos- Vik... -comenzó a decir pero paró al ver su sala- ¿No crees que un tubo de pole dance quedaría bien aquí? -murmuró sintiéndose iluminado por la idea.

El Omega rió.

-¡Es una idea amazing! -aceptó divertido.

-Creo que ya bebiste suficiente -consideró Otabek al tomar la copa que Yuuri casi derramaba.

-¡Otabek! -sonrió como si fuera la primera vez que le veía antes de abrazarle también.

-¡Treinta segundos! -exclamó JJ y todos se juntaron más.

Cuando el conteo llegó a cero y la hora en el reloj cambió, una gran celebración que provino de toda la calle se escuchó. En la casa de Yuuri todos se fundieron en un abrazo grupal antes de que cada pareja se abrazara.

El borracho Beta tomó la cara de Otabek para besar su mejilla, haciendo lo mismo con Viktor a continuación.

-Feliz año nuevo... Espero que podamos seguir juntos este y muchos más, porque yo realmente los quiero -confesó alegre solo para ellos.

Alfa y Omega se sintieron tocados en el corazón. Nada les hacía sentir mejor que saber que su Yuuri quería estar con ellos por muchos años... Porque los borrachos no mentían. Con un calorcito en el pecho, ambos decidieron besar las mejillas del Beta al mismo tiempo, sacándole un par de risitas.

Un flash rebotó sobre el trío.

-Oops, lo siento, es que esta si la quería con flash -se disculpó Phichit con una sonrisa apenada- Sigan, sigan.

Pero aunque quisieran no podían seguir, pues en sus hombros el peso dormido de Yuuri ya no estaba apto para más fotos.

-No creo que sea posible por hoy -suspiró Otabek haciéndose cargo de cargar al mayor- Lo llevaré a la cama.

-No tardes -sonrió Viktor en una pequeña advertencia, aunque el lugar era pequeño y podía vigilar que el otro no se propasara con su chico.

Una vez que Yuuri fue acostado en su cómodo futon, se sintió algo incómodo, más algún tiempo después sintió un cómodo peso y calor conocido a sus dos lados antes de que cuatro extremidades le abrazaran.

-¿No es muy pequeño? Deberían regresar a casa... Estarán más cómodos -susurró un apenas consiente Yuuri mientras se acurrucaba contra el fuerte pecho de Otabek, a la vez que Viktor se acurrucaba contra él.

-Es perfectamente cómodo -dijo uno.

-Y excelentemente calentito -dijo otro.

-Uhmm... Está bien -susurró a gusto.

La mañana transcurrió de forma silenciosa, ocasionando que los tres durmieran hasta que casi fue hora del almuerzo, pues Yuuri se levantó cuando su estómago gruñó.

-Yo hago la comida -ofreció Otabek cuando el japonés emitió un quejido gracias al dolor de cabeza producido por haber bebido.

-Gracias, Otabek -murmuró adolorido.

Viktor soltó una risita mientras el Alfa salía de la habitación.

-Sopa de resaca -tarareó frotando la cara en el pecho del nipón- ¿Quieres una pastilla?

-Eso sería agradable -asintió Yuuri antes de sentarse- Iré al baño primero.

Como todas las mañanas y siendo tres en un departamento apto solo para una o dos personas, mientras uno se cepillaba, otro se duchaba o usaba el inodoro... Yuuri agradecía ser japonés y haber crecido en un onsen, aunque los cuerpos de sus parejas eran difíciles de ignorar y no solo dentro del baño pues Otabek solía no usar camisa en casa y su fuerte pecho andaba orgulloso y tonificado por todos lados, además, el tatuaje en su espalda le hacía lucir aún más masculino.

Al mismo tiempo Viktor usaba ropa de Yuuri, viéndose adorable con prendas un poco más grandes que él, pero últimamente el ruso había comenzado a asistir al gimnasio, ganándose un cuerpo tonificado y ganando un poco de atractiva masa muscular...

Luego estaba él. Yuuri había vuelto a ganar algo de peso, pues últimamente estaba comiendo un poco más y estaba con antojos. Pensando en hacer algo al respecto con su propio cuerpo, dejó de lado la idea momentáneamente cuando Otabek sirvió un cuantioso desayuno.

-Todo se ve delicioso -admitió al kazajo- Buen provecho -deseó tomando primero su sopa antes de tratar con otra cosa- ¿Bebí mucho ayer? Disculpen si hice algo raro -murmuró apenado.

Y aunque secretamente ambos esperaban algo más, negaron, pues no había sido la gran cosa.

-Está bien... Solo bailaste, cantaste y tuvimos que seguirte para que no te desnudaras -sonrió el ruso sacando su celular para dejárselo- Está el instagram de Phichit para que lo veas por ti mismo.

Yuuri echó una mirada a la primera foto y luego negó empujando el celular de vuelta al dueño.

-No quiero, eventualmente terminaré viéndolo, pero no quiero que sea hoy -suspiró apenado.

-Bien, pero eres adorable -rió.

Y Yuuri dudó que Viktor supiera el significado de la palabra adorable.

Luego del desayuno el azabache fue empujado de nuevo a la cama para descansar, mientras Otabek trabajaba un poco en su computadora y Viktor jugaba con su celular en el mueble. Desde donde estaba Yuuri tenía una buena vista por lo cual no pudo simplemente descansar y buscó bajo el futon su cuaderno de dibujo ahora lleno de cierto Alfa kazajo y cierto Omega ruso.

De forma tranquila transcurrió la mañana con una suave nevada que cuando se detuvo, permitió al japonés bajar a palear nieve porque no le gustaba que se acumulara en la entrada y porque era su turno ese día.

Los dos caniches siguieron su tarareo alegre hasta que este se vio interrumpido al ver cosas raras en la ventana de su querida tienda.

-¿Qué demonios es eso? -murmuró tratando de identificar lo que habían pintado en su entrada.

Pero desde dentro no lucía tan mal como lo hacía por fuera. Varios escritos se distribuían por la fachada: "Pecador", "Desviado", "Pervertido asqueroso", "Violador", "Arderás en el infierno"... entre otras cosas que en definitiva no eran lo peor, pues lo que causó que un escalofrío le recorriera el cuerpo fue ver su nombre pintando en rojo, acompañado de cuatro rosas.

En ese preciso momento Yuuri no sabía si reír o llorar, por lo que solo sacó su teléfono celular.

-Quisiera... Quisiera denunciar un que vandalizaron mi tienda. Revisaré si hay algún daño importante...

Mientras esto sucedía, arriba los más jóvenes se preguntaban por qué Yuuri tardaba tanto y antes de asomarse, recibieron un simple mensaje que no hizo más que preocuparles el doble: "Manténgase dentro", por lo que ambos comenzaron a vestirse para bajar cuando al asomarse por el balcón vieron al Beta hablar con un oficial de policía.

Para cuándo Otabek y Viktor alcanzaron la puerta de la tienda, la patrulla partía y Yuuri terminaba de palear la nieve luego de haber tirado las cuatro rosas.

-¿Qué sucedió? -preguntó Otabek preocupado más por Yuuri que por cómo se viera la tienda, pues la postura y el olor del japonés no indicaba nada bueno.

-Otabek... -murmuró Viktor mirando el exterior de History Maker.

-¿Qué? -murmuró volteando a verle solo para encontrarse con el montón de palabras pintadas por todo el lugar- ¿Qué...? Yuuri... -se apresuró a mirar de nuevo al hombre que solo paleaba la nieve.

-Está bien... Solo es pintura -murmuró el mayor sin levantar la mirada de su trabajo- El oficial dice que es normal este tipo de vandalismo en lugares donde habita o trabaja una pareja que... que no es normal -explicó en voz monótona- Es difícil encontrar al culpable en un caso así y... que menos mal no pasó a mayores. Vigilarán más el vecindario para evitar que vuelva a suceder u ocurra un crimen de odio...

-Yuuri... -susurró Viktor, quién al estar más tiempo en Japón sabía el significado de que alguien escribiera tu nombre en rojo.

-Estoy bien -le cortó parando lo que hacía para mirarles- ¿Por qué bajaron? Esto no es su problema.

-¡Claro que es nuestro problema! -replicaron casi al unísono.

-No, no lo es -negó firmemente- Ustedes no tienen la culpa de nada, aquí el que sobra soy yo. Es mi tienda es mi problema, ¡ustedes no tendrían que haber bajado y ver...! -su ira se esfumó al ver su pequeña tienda manchada... No había pasado nada grave, pero el solo hecho de que hubiera pasado y que podría volver a pasar o algo peor hacía que el corazón de Yuuri se estrujara- No había necesidad de que lo vieran... -terminó en un susurro abatido.

-Nadie tiene la culpa de nada -negó Viktor en una pequeña voz preocupada- ¡Son los que lo hicieron esto quienes se equivocan! ¿Acaso alguno de nosotros es algo de lo que dice ahí? -apuntó comenzando a enojarse por tal injusticia.

-No, porque no tiene que ver con uste...

-Tiene que ver con nosotros -negó Otabek cortándole- Somos tus parejas, lo que tenga que ver contigo tiene que ver con nosotros.

-Tus problemas son nuestros... Algo así como el comunismo -murmuró frunciendo un poco el ceño por cómo sonaba.

-El comunismo no funciona -murmuró Yuuri en un suspiro.

-No, al igual que tú intentando alejarnos por está tontería -negó cruzándose de brazos.

-Pasará más rápido a la historia si lo quitamos juntos -asintió Otabek.

Yuuri solo ladeó su mirada con desdén.

-¿Y si vuelve a pasar? ¿O algo peor?

-Lo quitaremos cuántas veces sea necesario -negó Viktor- Y si insisten, pues la policía se los llevará o...

-Nosotros les daremos una lección -aprobó Otabek.

-¡Sí! -aprobó el Omega- No saben con quienes se están metiendo -bufó.

Pues entre Viktor y Otabek había muchas conexiones, sobre todo de forma oculta con la mafia rusa... Algo que hizo darse cuenta a ambos que tarde o temprano se terminarían conociendo, pero Yuuri no necesitaba saber eso.

El Beta miró a uno y a otro antes de pasarse una mano por el cabello. Junto a lo que escuchó en la tienda de víveres, esto también podría arrojarlo al fondo de su mente hasta olvidarlo...

-Está bien... -sonrió un poco.

Pensando que tendrían que insistir más, el ruso y el kazajo se miraron por un momento.

-¿En serio?

-Si -asintió Yuuri- Estoy muy viejo para discutir con ustedes en medio de este frío -murmuró- Ya terminé con la nieve así que vamos arriba y hagamos algo caliente para luego bajar a quitar eso.

-Deja que nosotros la quitemos -ofreció Otabek- Has estado mucho tiempo afuera y adoras tu tienda, no debes sentirte bien mirándolo -opinó pues Yuuri no había cambiado mucho su semblante.

-Está bien -asintió- Entonces... Busquemos en internet cómo quitarlo y yo les haré chocolate caliente -propuso moviendo una mano para volver adentro.

Viktor se apresuró a tomar su celular para buscar una vez que estuvieron dentro y una vez que lo encontró, él y Otabek bajaron de nuevo armados para quitar esa ridícula pintura mientras Yuuri se quedaba arriba.

El azabache aprovechó su tiempo solo para mentalizarse y olvidar lo que opinaban las otras personas, ya que siempre habría gente así aún entre los jóvenes y él no quería ser tan fácil de lastimar y así herir también a sus parejas...

-Estoy bien, estamos bien, es solo una tontería, si -se repitió tratando de olvidar todo aquello mientras el agua para el chocolate caliente comenzaba a hervir.

Y mientras miraba la llama de la cocina se preguntó si a más personas como ellos les habían hecho cosas así. Cercanamente no les iba a preguntar a Seung y a JJ, pues le daba pena, por lo que Yuuri optó en refugiarse en el anonimato de internet y averiguar ya que podría encontrar algo útil.

-Pues al parecer no somos los únicos -murmuró cuando encontró respuestas en el buscador, leyendo por encima y guardando algunos links para revisar luego.

Incluso el de una página curiosa que tenía una palabra que no se le hacía: "Yaoi".