Luego de que toda mancha de agresión fue borrada, el día continuó transcurriendo de forma tranquila.

Yuuri había decidido leer los links y las experiencias de otras personas en cada momento libre, descubriendo que no era el único que a veces se sentía en conflicto con lo que sentía, cosa que le hizo sentir un poco mejor.

Aprendiendo de las vivencias de otras personas por medio de internet, al siguiente día laboral, el japonés no dudó en llamar a una compañía para instalar cámaras de seguridad dentro y fuera del local. Dado a qué anteriormente las agresiones esporádicas de algunos Alfas hacia su persona no le parecían muy importantes, por lo cual no había colocado cámaras, pero ahora no estaba solo y debía cuidar apropiadamente de sus parejas ya que era el mayor.

-Ten un buen día en la universidad -se despidió de Viktor y besó su cabeza- Ten un buen día también -dijo a Otabek, moviendo una mano para que se acercara a ser besado en la cabeza también- Los veré en la cena -se despidió de buen humor, pues los dos tenían jornadas extensas ese día.

Los dos que fueron y despedidos de forma tan agradable se miraron el uno al otro, pues a pesar de la reciente agresión, el Beta estaba de muy buen humor. Tomando una decisión tácita de investigar luego, ambos se fueron, uno a estudiar y el otro debía manejar algunos asuntos.

El Beta tarareó tomando a los dos caniches para bajar a la tienda y comenzar el día, más cuando abrió la puerta delantera, cuatro rosas le recibieron.

-Uhmm... -murmuró frunciendo el ceño- Es una lástima que se pierdan flores tan buenas en algo tan mezquino -susurró tirándolos sin más, decidido a no dejarse intimidar.

Fue tras el mostrador y usó la computadora para seguir leyendo mientras masticaba unos Pokys. Era el turno de ese extraño sitio de "Yaoi", el cual apenas hizo click un montón de imágenes de chicos besándose o estando muy juntos le estalló en la cara.

Yuuri cerró tan rápido el sitio que sus lentes temblaron en su lugar y se deslizaron por el puente de su nariz, ocasionando que hasta los perros levantaran las orejas con curiosidad.

-¿Qué acabo de ver? -susurró acomodándose los lentes, mirando alrededor solo para cerciorarse de que no había nadie ya que no quería que pensaran cosas erróneas.

Considerando que la página podría ser un poco más liberal y teniendo curiosidad por todos los dibujos que vio, Yuuri decidió tomar su tableta para echar un vistazo más disimulado sólo para descubrir que era una página con muchas historias y hasta mangas "Yaoi", que Yuuri entendió como relaciones no naturales entre hombres Beta y Omega o Beta y Alfa... Incluso había una corriente parecida pero con las mujeres.

-Oh por Dios -murmuró cuando en una historia llegó a una parte candente donde el Beta protagonista era presionado bajo el Alfa protagonista y...

-¿Está bien, señor? -preguntó un curioso Seung al tiempo que entraba en la tienda- Buenas tardes.

-¡Ahh! -exclamó Yuuri apagando la pantalla- ¡Buenas tardes, Seung! N-No me pasa nada -dijo con una sonrisita nerviosa al tiempo que se quitaba los ligeramente empañados lentes- No pensé que llegarías tan pronto.

El Alfa le observó no muy seguro al verle tan rojo, pero decidió simplemente asentir e ir a cambiarse.

El japonés mantuvo su sonrisa hasta que el muchacho le dejó sólo, entonces recuperó la tableta para mirar la información de la escritora, sorprendiéndose bastante pues ¡tal escritura erótica provenía de una adolescente Alfa! ¿Acaso eso era legal?

Los puntos de vista del japonés se ampliaron cuando curiosamente miró que quienes escribían esto era principalmente mucha gente joven de distintos géneros secundarios... Pero sobre todo chicas.

Apagó la tableta nuevamente y se palmeó las mejillas. No era la primera vez que leía algo erótico, incluso Yuuri mismo no era virgen, recientemente había tenido relaciones con sus parejas porque bueno, ambos eran jóvenes con muchas hormonas... Yuuri agradecía tener una buena resistencia, o no podría soportarlo, y también agradecía que sus parejas fueran consideradas con él y su edad. Dado a que su única experiencia previa se basó en una chica y en las clases de biología, no había hecho más que "lo usual" con ellos, pero con lo que acababa de leer... La mente de Yuuri le regaló diversos escenarios protagonizados esta vez por él y sus parejas...

-Jefe, ¿seguro que está bien? ¿Tiene fiebre? -preguntó un preocupado Seung al regresar de cambiarse y ver los lentes del japonés empañados otra vez.

-Estoy bien -aseguró levantando su dedo pulgar.

Pero su nariz comenzó a sangrar.

-¡Señor! -exclamó el muchacho apresurándose a ayudarle.

Una vez que el sangrado se detuvo, Yuuri miró apenado al menor.

-Lo siento, normalmente me sucede cuando hace mucho frío como hoy y como he estado entrando y saliendo de resfriados -murmuró no mirando al contrario, pues quería pensar que era eso y no que estaba pensando en...

¡No!, negó Yuuri para sí mismo. Solo por si acaso no pensaría en eso.

Deslizó la tableta bajo el mostrador, la ignoraría el resto del día solo por prevención.

La tarde avanzó sin prisa y alrededor de las tres, una curiosa pareja entró en la tienda.

-Bienvenidos, ¿en qué puedo ayudarles? -preguntó mirándoles después de una reverencia.

Un hombre Alfa notablemente mayor, con rasgos varoniles y más alto que Otabek llevaba cuidadosamente del brazo a una pequeña mujer de cabello plateado y ojos azules. Ambos estaban vestidos de forma elegante y Yuuri no pudo evitar relacionarlos en apariencia con Viktor.

-¿Usted es el señor Katsuki? -preguntó el hombre con un notorio acento ruso, caminando hasta su lugar.

Yuuri solo sonrió sin mostrarse intimidado por la presión del Alfa, dando al alarmado Seung un poco de tranquilidad.

-Así es, ¿necesita algo? -preguntó amable.

La Omega en el brazo del Alfa se separó de su esposo para echar un vistazo alrededor mientras el hombre hablaba con el Beta.

-Sí, quiero hablar de mi hijo Viktor -asintió el hombre metiendo las manos en los bolsillos del traje mientras iba al grano- ¿Cuánto dinero quiere para alejarse de él?

-¿Disculpe? -murmuró con ganas de limpiarse los oídos, ¿había escuchado mal?

El ruso buscó en su bolsillo sacando una chequera y un bolígrafo.

-¿Cuánto quiere? El monto no es problema, le pagaré directamente en dólares -propuso tranquilamente el hombre.

Yuuri en definitiva pensó que tenía un problema de audición, por lo que se tocó el oído pensativamente antes de negar.

-No lo entiendo, yo...

-Deje de hacerse el tonto conmigo -murmuró con un rastro de disgusto- ¡Ponga un precio y deje de mancillar la mente y la reputación de mi hijo! -exclamó con molestia.

El pobre Yuuri salió de su estupor y frunció el ceño.

-No quiero su dinero, ni todo el dinero del mundo sería suficiente para pedirme tal cosa -negó acomodándose los lentes- Su hijo ya es mayor de edad y puede tomar sus propias decisiones, por lo tanto yo no puedo obligarle a pensar ni a sentir nada si no quiere -suspiró tomando su celular por si la cosa se ponía fea- Por favor, retírense de mi tienda si no piensan comprar nada.

-Usted... -gruñó el mayor.

-No, señor -se apresuró a negar- Por favor retírese o llamaré a la policía -repuso marcando el número.

Antes de que alguno pudiera decir algo más, un pequeño libro fue dejado sobre la mesa. La Omega que acompañaba al hombre sonrió.

-Quiero comprar esto, ¿cuánto sería? -preguntó en un fluido inglés.

Yuuri se relajó un poco al poder desviar su mirada del imponente Alfa que tenía enfrente y tomó el pequeño libro que resultó ser un diccionario de inglés-japonés. Parpadeó y se apresuró a cobrar el pequeño libro.

-Aquí tiene su cambio -murmuró entregando respetuosamente el billete.

-Gracias -asintió la mujer y luego miró a su marido- ¿Has terminado?

El Alfa sólo frunció el ceño.

-Aleksandra... -gruñó antes de ceder lentamente a las feromonas tranquilizantes de La mujer.

-El señor Katsuki no aceptará dinero y llamará a la policía, es mejor no hacer un escándalo -dijo con una sonrisita, dándole unas palmaditas en el brazo- Disculpe la molestia -asintió hacia Yuuri antes de comenzar a retirarse con su esposo.

-N-No se preocupe -murmuró el nipón siguiéndolos con la mirada hasta que desaparecieron en un elegante auto negro- Uh.

Seung se acercó mirando al auto irse.

-¿Está bien, jefe? -preguntó curioso- Usted fue muy valiente -admitió, pues aunque el japonés ya había enfrentado a algunos Alfas, justo ahora era el enorme padre de una de sus parejas.

El Beta miró a su empleado antes de caer sentado en su silla, pues sentía las piernas como gelatina.

-Estaba aterrado -confesó sintiéndose ligeramente mareado mientras comenzando a sudar frío, por lo que buscó un pañuelo para secarse la frente- Me vendría bien algo de té, ¿puedo molestarte para hacer un poco? También de repente tengo hambre -suspiró tocándose el estómago, levantándose para atender a los clientes que llegaban.

Ninguno de los dos comentó nada acerca del incidente pues el resto de la tarde estuvo ocupada, además de que Viktor y Otabek habían regresado. Yuuri podía confiar en que el coreano no diría nada de lo sucedido, por lo cual estaba tranquilo.

-¿Les fue bien? -preguntó con una sonrisa en cuanto sus parejas bajaron.

-Ah, estoy cansado -asintió Viktor yendo a abrazarle de forma perezosa- Pero comienzo a ver los frutos de asistir al gimnasio, pronto seré más fuerte que Otabek -rió un poco.

Yuuri asintió.

-Me alegro -dijo sincero antes de mirar a Otabek- ¿Y tú?

-Terminé algunas cosas y compré algo -dijo simplemente, encogiéndose de hombros.

-¿Qué compraste? -no pudo evitar preguntar curioso el Beta.

-Lo verán después -dijo con una pequeña sonrisa divertida.

-Eres muy sospechoso, llegaste incluso después que yo -murmuró Viktor antes de mover una mano para restarle importancia- ¿Qué compraste?

El kazajo solo se encogió de hombros y se preparó para ayudar a Seung a cerrar.

Al momento de cenar y cuando los tres estaban sentados, Yuuri aprovechó de tocar un poco el tema de lo sucedido esta tarde.

-¿Han hablado con sus familias últimamente? -preguntó de la forma más casual que pudo, no queriendo alertar tan pronto.

El Alfa fue el primero en asentir.

-Mis hermanos me escriben todo el rato -comentó- Conocen la situación y quieren conocerte, quizás luego podamos hacer una video llamada -aprovechó de proponer, pues desde que le había dicho primero su situación a sus hermanos estos habían estado insistiendo en ello.

El japonés no pudo evitar sonrojarse.

-Oh... Bueno, cuando quieras está bien -asintió con una sonrisita nerviosa.

-No te preocupes, son buenos chicos, te agradarán -tranquilizó el muchacho dando unas palmaditas a su mano sobre la mesa.

-No dudo en que me agraden, la cuestión es si yo les agradaré -rió un poco apenado- También es una lástima que sea por llamada -suspiró.

-Si te incómoda primero puedes conocerlos de esta forma y podemos viajar a visitarlos algún día -dijo de buen humor ante la idea, además de que era una buena oportunidad para que Yuuri conociera su país natal.

-Bueno, eso estaría bien -sonrió y asintió antes de mirar a Viktor, el cual al ver su mirada se metió un montón de arroz en la boca- ¿Vitya?

-¿Uhm?

El Beta rió.

-Tienes arroz en la mejillas -dijo quitándole los granos suavemente- ¿Has hablado con tu familia? -preguntó acariciando su tierna y suave mejilla.

El ruso trago y asintió.

-Sí, un poco... Me dijeron que vendrían a Japón, pero en realidad no sé cuándo -suspiró pasándose una mano por el cabello.

-Uhm... ¿Es así? -murmuró entre sorprendido y preocupado- Bueno, en realidad... Tus padres vinieron hoy a la tienda y...

Viktor dejó sus palillos con un golpe y dejó las manos en la mesa para levantarse y sentarse junto a Yuuri.

-¿Mis padres estuvieron aquí? ¿Qué dijeron? ¿Te hicieron algo? ¿¡Por qué no me llamaste, Yuuri!? -habló rápidamente, mientras revisaba su cuerpo.

-Ah, ah, estoy bien, estoy bien -tartamudeó tratando de detener las manos que le tocaban por todos lados- Solo vino a preguntarme cuánto quería para alejarme de ti -explicó apresurado, evitando que le abriera la camisa- Tu mamá se lo llevó.

El ruso dejó de intentar quitarle la ropa, relajándose un poco.

-Eso es típico de ellos -bufó con cierta molestia antes de negar- ¡No puedes dejarme ni por toda la fortuna de mi familia! -repuso abrazándole- Hablaré con ellos.

El mayor asintió y le dio palmaditas tranquilizadora en la espalda, correspondiendo su abrazo.

-No los dejaré -suspiró seguro-, pero eso no quita que debes de hablar con ellos...

-Lo haré -suspiró- No puedo permitir que vengan a molestarte -se quejó olisqueando el agradable perfume del Beta- ¿Uhm? Hueles algo distinto -murmuró frotando la nariz en su cuello.

-¿Si? -preguntó curioso, tocándose el cuello- Bueno, he estado comiendo muchos dulces... Puede ser que se me haya pegado algo -murmuró.

-¿Has estado comiendo mucho últimamente? -ladeó curioso, separándose un poco para mirarle.

Yuuri lo consideró y estaba a punto de decir que si cuando algo se agitó en su estómago. Llevó una mano a su boca y se levantó rápidamente para correr al baño.

Tanto Viktor como Otabek se quedaron algo aturdidos en sus lugares por lo repentino de la situación, hasta que escucharon sonidos provenientes del baño. Ambos se levantaron al mismo tiempo.

-¿Yuu, estás bien? -preguntó un preocupado Viktor mientras Otabek intentaba abrir la puerta.

-N-No entren, estoy bien -murmuró Yuuri avergonzado, limpiándose la boca.

Los dos se quedaron afuera esperaron mientras de dentro el sonido del inodoro bajando y luego el agua del lavabo resonaba a su consideración más fuerte de lo usual.

-¿Qué fue eso? -preguntó el kazajo dando un paso para mirar bien su cara- Estás algo pálido, vamos al hospital.

-N-No es necesario -murmuró apresurándose a negar- Quizá solo es indigestión -suspiró pensando en todo lo que había estado comiendo.

-¿Seguro?

-Seguro -rió un poco para restarle importancia.

-Si vuelve a pasar deberías ir, has tenido muchas gripes, quizás tú sistema inmune sigue algo débil -consideró el ruso tomando su otro brazo para ayudarle a ir al sillón.

-¿Quieres terminar de comer?

-Al menos la sopa y el arroz.

El Beta se sintió como si hubiera sido diagnosticado directamente con alguna enfermedad por cómo le estaban tratando.

-Estoy bien, estoy bien -trató de relajarles mientras iba a la mesa- Puedo tratar de terminar de comer -aseguró, pero los jóvenes le miraron comer como si de un momento a otro pudiera explotar.

La vigilancia de sus parejas se mantuvo hasta el día siguiente antes de que se retiraran.

-Si te sientes mal, no dudes en llamar -repitió Otabek.

-Puedes enviarme un mensaje en cualquier momento -secundó Viktor- Si te sientes muy mal, puedes pedirle a Seung que te acompañe primero.

-Váyanse o llegarán tarde -despidió besando ambas mejillas.

Yuuri consideró que los otros dos eran bastante exagerados, pero eso no significaba que no se sintiera de buen humor por ello, pues su corazón se sentía cálido. Más cuando volvió a vomitar y a sentirse mareado durante el transcurso del día, él también comenzó a preocuparse un poco, por lo que decidió consultar.

-Seung... -llamó al muchacho a la vez que se apoyaba en el mostrador antes de explicarle lo que sentía.

El coreano le miró pensativo mientras le hacía algunas preguntas más.

-Uhm... Debe ser un virus -consideró- De todas formas, si continúa con los mareos debería acudir al médico. Si no fuera un Beta, incluso le recomendaría un examen de embarazo...

El japonés rió.

-¿Un examen de embarazo? -negó divertido y suspiró- Si continuo así iré al médico mañana... Quiera o no, no creo que Viktor y Otabek me dejen estar así por mucho más tiempo.

-Me parece lo correcto.

-Si voy, no necesitas venir, te avisaré. Ya instalaron las cámaras así que el lugar está seguro –comentó mirando una disimulada cámara dentro del lugar, pues los trabajadores habían sido rápidos y eficientes ese día.

-Está bien... Le traeré un poco de té -ofreció dejando lo que hacía para ir a hacer un poco.

Yuuri asintió agradecido. Solo esperaba que lo que sea que tuviera se le pasara pronto, pues no quería preocupar de más a sus parejas.