Colección de relatos para el evento LuzuPlayMonth 2020 (1 Abril - 30 Abril) para la serie de Karmaland 4
Aclaración: Esta es una continuación espiritual del oneshot "Obra Divina" aunque de todas formas se puede leer de manera independiente.
. : Everyday : .
4. Comiendo helados: Dulces coincidencias.
La chica de la tienda de helados les dejó sobre la mesa los pedidos de hace unos minutos, les sonrió a ambos por cortesía y se retiró para atender a otros clientes.
Auron acercó emocionado su helado para darle la primera probada, era frío y no demasiado dulce como para repugnarle; un suave sabor a menta inundó sus papilas gustativas, ese era un gusto que había adquirido desde hace muy poco, casi en sus inicios aquí en Karmaland.
Luzu, con un ánimo similar al de un niño, acercó su helado para imitar a su amigo y deleitarse con el sabor del postre; Chocolate, a pesar de preferir las cosas más bien amargas o picantes, desde hace poco tiempo descubrió que tiene una debilidad por el helado de chocolate.
Antes, habían estado dando vueltas por el pueblo contándose algunos percances que habían tenido entre los días que no se habían visto, desde las "vacaciones" del sábado 14, sin tomar en cuenta el encuentro de esta mañana con sus mascotas.
Habían quedado agotados y lo mejor que se les ocurrió para despedir la tarde fue ir a la heladería.
—¿Menta? Es un sabor curioso —comentó casual Luzu, notando como la mitad del helado ya no estaba en el plato.
—Opino lo mismo, pero desde hace poco que le tomé el gusto —y le devuelve la pregunta señalando con la barbilla el helado del otro. —Chocolate, un poco común ¿no?
Luzu ríe antes de contestarle.
—Es un gusto nuevo —aclara y se limpia los labios con la servilleta para retirar algún rastro del helado. —, pero no le hago al feo a otros sabores.
Añade, notando como Auron deja de lado su cuchara y afirma sus codos sobre la mesa inclinándose hacia adelante.
—¿Desde hace cuánto te gusta? —levanta una ceja, le entra la duda, después de todo su caso con el helado de menta es similar.
—Am, pues, más o menos —Luzu debe hacer una pausa para rememorar su descubrimiento, ¿sería desde el año pasado tal vez?, luego recordó que aquello coincidía con la llegada del hombre que tiene delante— ¿cuánto llevas en Karmaland?
—¿Cómo?
Instintivamente Auron se hecha hacia atrás de la impresión, la mirada castaña de Luzu le recorre el rostro divertido, el psicólogo usa todas sus fuerzas para no sonrojarse, que desde que es un slime de miel-lava se le notaba mucho más la vergüenza.
—Sí, creo que coincide con tu llegada a Karmaland —continua hablando Luzu, muy metido en su nuevo descubrimiento.
¿Tendría algo que ver todo eso?
—No me digas.
Auron recupera la compostura tras lograr no encender sus mejillas por tener la mirada de Luzu directamente sobre sí. Ese hombre aun le provoca muchas cosas, es increíble.
—Ah, seis meses tal vez —por fin termina su idea, y se premia a sí mismo con una cucharada de helado de chocolate.
—Luzu.
El nombrado levanta la vista de su postre centrándose nuevamente en Auron, quien frunce levemente el entrecejo dándole una apariencia algo enternecedora dado su tono de piel.
—Dime —¿Cómo lo hace? A pesar de todo, le sigue queriendo tanto.
—Yo también.
Luzu se ahoga con su propia saliva, trata como puede de disimularlo, su mente le jugó una mala pasada. Baja mucho la guardia últimamente cuando está con Auron.
—¿Estas bien Luzu? —le pregunta preocupado, incluso se levanta un poco de la silla para extender su mano hacia el castaño.
—Sí, sí, fue culpa mía —le baja el perfil a su altercado, logrando volver a respirar como siempre.
—Cómo iba diciendo —espera a que el otro le mire para continuar con su idea, vaya susto le dio antes —que me paso algo similar, después de llegar a Karmalanda quise probar el helado de menta, no sé por qué.
Luzu guarda silencio unos momentos, su cabeza trata de hacer la conexión pero no la encuentra, Auron está de igual manera, no recuerda nada que relacione el sabor a menta con su llegada a Karmaland.
Hasta que una idea fugaz atraviesa su mente, es tonta y suena muy cliché incluso para ser una broma, pero tras la escena de antes y que necesita que su mente deje de pensar en cuanto extrañaba al castaño deja caer el comentario.
—A lo mejor —su risa sale antes que su idea, Luzu le sonríe, reconociendo de inmediato ese tono juguetón —, la menta me recuerda a ti.
—Claro —Luzu no puede evitar reírse en ese momento, Auron le imita levantando los hombros por las carcajadas —, y el chocolate me recuerda a ti.
—Hombre, si soy muy dulce.
—¿Qué tengo que ver yo con la menta? —se queja Luzu, escuchando la risa sonora de Auron llenando sus oídos.
Como le encanta escucharlo así.
—A ver —Auron traga saliva, vuelve a usar un tono de burla —, es que tu sonrisa es muy fresca.
Luzu es el primero que suelta una nueva carcajada, colocando sus manos sobre su estómago, de alguna manera es una de las cosas más lindas y graciosas que le han dicho.
Auron se sigue riendo, aunque lo que le ha dicho es verdad, si hay algo que recuerda de sus primeros días en Karmaland son las alegres sonrisas de Luzu cuando iba a visitarle.
—Bueno, más que dulce —la voz de Luzu le interrumpe el rumbo de sus pensamientos —, yo diría que el chocolate puede ser por tus ojos.
—¿Mis ojos? Por el color...
—También, pero me refería a que tu mirada —de pronto los ojos de Luzu no pueden mantenerse observando su rostro, necesita bajar la mirada hacia el helado derritiéndose en su plato —... Tu mirada es muy dulce.
Pasan varios segundos en silencio, segundos en que Luzu se preocupa de haberle dicho algo malo, aún estaban reconciliándose, tal vez, era muy pronto para volver a esos juegos. Poco a poco subió su mirada hacia el hombre que tiene en frente, sus músculos se tensan y su corazón da un salto en su pecho al apreciar el rostro del contrario.
Si Auron tuviera su antigua apariencia seguramente pasaría más desapercibido, pero debido a que su masa corporal ahora mismo es una mezcla extraña entre miel y lava, todo su rostro está encendido, como la luz de una fogata, sus labios semi abiertos que tratan de decir algo más solo salen balbuceos y su mirada concentrada en Luzu, todo su cuerpo está paralizado.
Auron no se esperó ese cumplido tan directo y sincero, por qué Luzu no se había reído mientras lo decía.
¿Por qué no lo había hecho?
—¿A-Auron? —pronto siente como sus mejillas se tornan rojas poco a poco.
—Ah, demonios —se queja, volviendo de su trance —, tenías que decirlo con esa cara.
—¿Q-Qué?
—Será mejor que me coma el helado —por poco grita eso, toma la cuchara y se mete a la boca un montón de helado para calmar su temperatura.
Ya no puede ver la cara de Luzu, joder, ¿Cómo le hacia este desgraciado para afectar tanto su humor? Como ese pequeño cumplido le había provocado tantos sentimientos en su estómago y encender en cosa de segundos sus mejillas hasta ser una lámpara humana frente a él.
—Buena idea —añade Luzu y le imita, quedando todo en silencio. Cada bocado de helado le llevaba a recordar a Auron, y de alguna manera eso hace que sepa mejor.
Caso similar con Auron, que cada bocado de helado de menta le venía a la mente la cara de Luzu.
Pronto Auron sacó otro tema de conversación, Luzu agradeció aquello, lo de antes se les había salido de las manos, aún era muy pronto para volver a esos juegos. Aunque el problema es que, ninguno se pudo tomar a juego la relación de los helados, después de todo, no lo era.
El silencio de antes se había esfumado, pronto volvieron al ánimo de siempre, entre bromas inocentes, comentarios jocosos y sonrojos involuntarios, dieron por terminada la salida de ese día.
Sin dejar de pensar en el momento exacto en que su sub consiente había relacionado aquel sabor de helado con las características del otro.
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Personalmente, adoro como quedó este.
