HEXÁGONO DE SATURNO
Notas: Universo alterno (SoulmatesAU) apegado al universo original. Puede contener spoilers de diversos capítulos. Los personajes no me pertenecen, la historia sí. Si no tienen mucha idea o nada de idea de lo que va este universo alterno, no se preocupen, a lo largo de la historia se los iré explicando.
Interconexión
Eric Cartman desde muy pequeño estuvo consciente de lo especial que era. No de una forma en la que solían decir las madres, y Liane no hacía ninguna diferencia en recordárselo; era más como una sensación presente en todo momento de que él no era como el resto de los demás niños. Y con eso no se refería a su obvio atractivo, carisma o demás cualidades que lo hacían único (a consideración suya). No, había algo más, algo de lo que estaba seguro no poseía ninguna otra persona, que al menos él tuviera conocimiento.
Al principio creyó estar loco, y no era para menos, aún era demasiado joven como para poder procesar algo de esa magnitud. Pero mediante varios experimentos a lo largo de años y ardua investigación, pudo llegar a la conclusión de que en verdad no estaba loco y todo aquello que experimentaba a altas horas de la madrugada era total y ciertamente real. No sabía con qué palabras explicarlo, y no era necesario, era su máximo secreto que nadie debía saber, ni siquiera su madre, pese a tenerle la suficiente confianza como para contarle sobre sus fiestas de té con sus peluches. Pero esto era totalmente diferente.
Cuando Eric Cartman tenía ocho años de edad, tuvo su primer encuentro con su alma gemela.
La primera noche fue la más larga y confusa que jamás haya recordado en su vida. A muy altas horas, con la conciencia perdida, fue que empezó todo. Él siendo niño recuerda cómo dormía con total normalidad, esa vez no había soñado, era todo un fondo negro sin rastro alguno de imágenes o colores, sólo su vacía conciencia que descansaba en plena noche. Y muy débilmente alcanzaba a oír un ruido, una voz desconocida pero familiar en cierto sentido, murmuraba cosas inentendibles para él y cada vez se hacía más fuerte. Intentaba escuchar las cosas que decía, como en un intento por acercársele.
— ¿Quién es?
Intentaba alzar su voz, pero una parte de él estaba que se moría de miedo, miedo a lo desconocido y de lo que pudiera pasar.
— ¿Hay alguien ahí?
Es lo que obtiene por respuesta; ciertamente no debía ser respondido con una pregunta, pero vuelve a probar con algo diferente.
—Esto es un jodido sueño, ¿no será alguien que conozca?, ¿o tal vez se trate de un desconocido?
No tiene ningún momento para razonar bien lo que dice, pero oh vamos, sí que es un jodido sueño.
—Si esto es un sueño, ¿por qué no puedo ver nada y sólo escucho una voz?
Era un hecho, no entendía ni una mierda de lo que estaba ocurriendo, y con cada cosa que decía la voz extraña, más aumentaban sus dudas.
—Espera, ¿no eres sólo una parte de mi sueño?, ¡¿por qué no hablas como las personas hablan en los sueños?!
Estaba empezando a forzar sus sentidos por percibir algo más que la voz, una imagen, algún escenario… pero nada, sólo oscuridad.
— ¿No eres tú un sueño?
De acuerdo, se estaba empezando a encabronar, pero al no estar seguro de nada se forzaba a no soltar palabras altisonantes, algo extraño viniendo de él.
—Mejor… dime, ¿cuál es tu nombre? Al menos quisiera saber cómo llamar a mi sueño.
La persona al otro lado estaba doblemente confundida, sin tener mucho en cuenta su uso de razón, decide que es mejor dejar fluir las cosas, y si quería respuestas, las obtendría; mas no tuvo en consideración que al pronunciar su nombre, Eric sólo escucharía un sonido sordo, como el vacío.
— ¿Qué está pasando? En todo caso, yo soy…
El ruido sordo vuelve a irrumpir en su conversación; considerándolo la mayor mierda del mundo que ni su nombre puedan pronunciar. La persona al otro lado permanece muda, Eric cree que ha desaparecido de repente, pero en verdad sigue ahí, como queriendo descifrar algo.
— ¿No te parece esto muy… raro?
Eric simplemente despierta luego de oír esas últimas palabras, dichas como en susurros al denotar la inseguridad de lo que hablaba. Pero en cuanto nota la oscuridad en su cuarto y ve la hora del reloj en la mesita de noche, se da cuenta que falta poco menos de una hora para que suene la alarma; no tiene sueño y no desea dormir al menos por el resto del día.
Decide encender un rato la computadora, a ver si con eso lograba olvidar algo de ese extraño sueño. Pero lo que le parece aún más raro todavía, es recordar a detalle todo lo que había sucedido, siendo que con trabajos en la mayoría de las ocasiones en las que dormía podía recordar siquiera que había soñado. No sabe en qué punto pero termina googleando su sueño, esperanzado de que salieran millones de resultados resolviendo su duda pero, nada.
El 99.9% de las páginas que salían eran charlatanerías sobre "el significado de tu sueño", "cómo afectan ese tipo de sueños en su vida", "contrate ahora mismo espiritistas para hacerle una limpia a domicilio".
Nunca había deseado tanto el arrojar el ordenador por la ventana como ahora.
Pasa alrededor de los próximos cuarenta y cinco minutos por montones de páginas y anuncios basura que sólo alentaban más de lo que ya estaba su ordenador, pasando por exactamente lo mismo y viendo que su tiempo se iba agotando cada vez más, desiste a que tal vez no encuentre lo que estaba buscando.
Entra a la última página esperando tan siquiera una pequeña pista, y nada. Dirige su vista a la hora de su computadora, viendo que ya sólo le quedaba cinco minutos; da un largo y profundo suspiro antes de apagar el ordenador, sintiéndose engañado de que internet no le de las respuestas que él busca.
Su humor empeora al recordar por alguna razón lo molesto que es tener que lidiar con un judío a tan temprana edad.
. . .
Después de casi dos años, Eric Cartman no tenía la menor duda de que había sido bendecido por Dios. A lo largo de todo ese tiempo, cayó en cuenta de que lo que padecía no era para nada normal, lo dedujo desde el momento en que encontró escasa información al respecto, que si bien no le parecía del todo completa en el momento, al menos le daba una mejor idea de lo que le pasaba.
Y realmente no es una exageración cuando se dice que literal pasó alrededor de setenta y dos horas continuas frente a la pantalla del ordenador, desgastándole la retina, en busca de lo más mínimo coherente.
Su búsqueda terminó en el momento en el que en lo más profundo que él haya considerado del internet, se encontró con algo parecido a un blog, pero que aparentaba estar abandonado por la única fecha de actualización en la que explicaba brevemente lo siguiente:
"El término de almas gemelas se le han atribuido a las personas que poseen un fuerte vínculo con otra persona. Se caracteriza por no ser algo intangible, existen una serie de procedimientos para saber si se es un poseedor de alma gemela, lo cual es muy poco común en la población mundial y hasta el día de hoy permanece como un secreto a voces.
El origen de esto permanece desconocido, pese a que algunas personas le atribuyen orígenes divinos, nadie está del todo seguro de cómo inició.
Quienes poseen un alma gemela, existen varias formas en las que pueden comunicarse el uno con el otro, una de ellas (y la más común), es en la que pueden escribir mensajes en su piel y éstos llegarán a la piel de su alma gemela instantáneamente, y en sí todo lo que pinten será traspasado a la otra persona. También existe otra que continua a esto, la cual consiste en una comunicación bastante libre con el pensamiento, uno escucha lo que piensa el otro y viceversa, esta se considera más fluida pero no un tanto más cómoda. Existen rumores de que hay otras formas de saber si se tiene un alma gemela, pero nadie sabe con exactitud.
Generalmente estas personas se encuentran distanciadas por miles de kilómetros, algo que dificulta bastante su encuentro."
Sin duda en aquél momento le había parecido aún más incoherente de lo que había leído con anterioridad, no encontraba el menor sentido lo viera por donde lo viera; y estaba seguro de que eso es lo que diría una persona normal, común y corriente como cualquier otra. Pero él no era común, y algo en él le gritaba que todo eso era verdad, y que él era uno de esos afortunados en tener un alma gemela.
Sin dar tantas vueltas a la obviedad, Eric sin querer terminó tomando cariño por quien fuera que se encontraba al otro lado de sus sueños; era imbécil, se cuestionaba, aún sin tener la total certeza de que con quien estuviera hablando fuera alguien de carne y hueso, su parte visceral le exigía una total entrega a esa relación que poco a poco se iba formando con el trascurso del tiempo; ni él mismo se reconocía cuando hablaba con su alma gemela, es como si fuera otro; lo trataba con tanto cuidado que nadie en el mundo podría saber que es Eric Cartman.
También intentó comunicarse estando consciente; nunca funcionó, por alguna razón sólo podían hablar estando ambos dormidos (eso lo sabe porque nunca pudo hablar con él en sus siestas de la tarde). De igual manera, de las cosas que más le llamó la atención es cuando intentaba obtener algo de información suya, cualquiera, la suficiente que le sirviera para localizarle, pero en cuanto alguno decía (o al menos era lo que aseveraban) un nombre, una ciudad, un país, una dirección… eran "censurados", así decidieron nombrarle a cada que escuchaban aquél horrible ruido sordo, aquél que Cartman le había asegurado a su alma gemela que algún día lo dejaría realmente sordo.
Pero a ninguno le importaba eso.
Terminaron conociendo más el uno del otro, ambos contaban cosas tan íntimas que nunca antes le habían dicho a alguien, unas más vergonzosas que otras, pero al fin terminaban riendo juntos; y no lo entendía, Eric no lo entendía, ¿por qué alguien como él estaba siendo tan blando?, ¿era acaso algún afecto secundario?
Nunca lo sabría, quizás.
— ¿Hay algún deporte que te guste?
Solían sacar temas cualquieras, en los que se pudieran entretener por el rato que tenían.
—Ninguno especialmente; acostumbro ver televisión cuando estoy aburrido.
Increíblemente era rara la ocasión en la que se le llegaba a salir alguna grosería.
—Yo amo jugar basquetbol; lo practico el mayor tiempo que me sea posible, incluso pedí unirme a un equipo, pero…
— ¿Pero?
—Me rechazaron por no tener la altura suficiente, aunque sus integrantes fueran de piel oscura; no me pareció justo.
Desde donde estaba, Cartman podía sentir la irritabilidad emanante en ese momento, ambos sentían lo mismo cuando hablaban por lo que no le pareció extraño, pero aun así, él sabía que estaba más molesto.
—Hablamos después.
Eric abre sus ojos, sin rastro de sueño se incorpora de su cama y dirige su vista a la mesita de noche. Otra vez había despertado antes de que sonara la alarma, siendo particularmente molesto debido al sueño que se le iba acumulando a lo largo del día.
Sólo aquella persona desconocida podía hacerle olvidar toda la mierda que tenía que soportar, amanecía pensando en lo afortunado que es y que absolutamente nada podía arruinarlo, mientras guardara el secreto, no le importaba qué tanto se tardaría en conocer a su persona destinada.
También acostumbraba recordar sus conversaciones a lo largo del día, para que estar en esa guardería con distinto nombre fuera más tolerable. "Amo jugar basquetbol", reproducía cada palabra en mente, "Me rechazaron por no tener la altura suficiente…"
No sabía por qué eso le sonaba extrañamente familiar.
Notas finales:
Espero verlos pronto, cualquier comentario se agradece!
-Guezeluss
