Primer Encuentro Parte I


A unas medias relucientes once de la mañana, el aula del cuarto grado de la primaria de South Park aún se hallaba al tope de niños, pese a estar a mitad del receso, la señorita Garrison los había castigado a todos por estarle aventando bolitas de papel en las que se burlaban muy feo de lo artificial que era su vagina; esto claramente enfureció a la mujer (entrecomillas) a sobremanera, quitándole quince minutos de su descanso.

Hasta que en algún sofocante momento accede a dejarlos salir, no sin antes amenazarlos con que después de clases se irían a quedar otras dos horas para completar su castigo; ya que nadie tuvo las bolas suficientes como para confesar quién fue el gracioso.

Eric mira con recelo a sus demás compañeros mientras se va a sentar a la rueda giratoria de la escuela, en la cual era el único lugar donde no había nadie y tenía la suficiente vista para ver qué demonios hacía el resto del cuarteto. Gira al impulso del viento, con la misma expresión de desinterés ve cómo el hippie de Stan le lanza una pelota de americano a Kyle. Al menos se entretendría con lo que restaba del receso.

—Oye Cartman, ¿no quieres venir a jugar? —le grita Kyle a una distancia considerable, extrañamente amigable y el niño mencionado empieza a sospechar de las intenciones de ese judío. Y como quiera que sea, Eric le señala que no deseaba en ese momento mancharse las manos con lodo y nieve, que estaba bien así. —Como quieras. —menciona con la misma amabilidad, sin prestarle mucha atención, lanza la pelota hacia donde está Kenny.

Eric refunfuña desde su lugar, apoyando su mentón sobre la palma de su mano; sólo se limita a observar con desgano su alrededor, sobre todo a los tres maricas que parecían novios al estar riéndose como idiotas sólo por estarse pasando el balón, en especial por ese judío engreído, con esa sonrisa de oreja a oreja que le hervía la sangre… Bien sabía que sólo ese marica le provocaba tanta repulsión, ¿cómo era posible? Creía que el convivir con un solo judío le hacía acumular todo ese odio dentro de él.

En algún momento del juego, y estando a unos cuantos minutos de sonar el timbre para regresar a las aulas, es que ve al niño pobre lanzar con excesiva fuerza el balón a la dirección en donde estaba Kyle, tanto que éste tuvo que dar varios pasos hacia atrás, casi a estar trotando, para lograr tomar el balón. Cartman lo ve con curiosidad al ir tan, pero tan rápido que, ve que se estaba acercando peligrosamente a un montículo de nieve, demasiado grande para ser solo nieve. Y es cuando ve con cierto goce y angustia a Kyle caer mal al suelo, quejándose.

Suelta varios gritos, sosteniendo su pierna izquierda, con la ropa rasgada y una gran mancha rojiza cubre esa zona, junto a su mano, ensuciándola. En cuestión de segundos, Stan, Kenny y varios otros niños se acercan a donde está Kyle, todos queriéndolo ayudar, pero ninguno sin saber bien qué hacer. Al cabo de unos minutos entre sollozos y sangre sin dejar de fluir es que, uno de los niños decide ir en busca de ayuda, algún profesor u otro adulto.

Y Eric Cartman sigue expectante con lo sucedido.

El pequeño niño racista en verdad no sabe qué hacer, o qué sentir, sólo se queda ahí mirando, con un sentimiento vacío, y nada de eso le afecta en lo más mínimo. Ve a Kyle quejarse en el suelo, adolorido y con pequeñas lágrimas en los ojos. Y de la nada una sensación asfixiante se hace presente en su pecho, luego el cuerpo entero le empieza a doler, y al final algo húmedo se presenta en la parte inferior de sus pantalones, casi llegando al tobillo pero no tan abajo; al palpar su pierna derecha nota cómo su mano se mancha de rojo, y cuando descubre su pierna, se da cuenta que igualmente estaba sangrando. Esto altera excesivamente a Eric, poniéndolo ansioso, entonces vuelve a oír quejas de ese judío de mierda, y otra vez su pecho quema como los mil demonios; provocando movimiento en la rueda giratoria.

— ¡Oye Cartman! ¿Por qué no en vez de estar jugando nos ayudas a llevar a Kyle a la enfermería? —le grita Stan desde el extremo de donde estaba, con la misma angustia de ver a su mejor amigo retorcerse de dolor entre toda esa nieve.

Cartman maldice por dentro, maldice a ese hippie desconsiderado al sólo preocuparse por su novio; y él quedándose en el frío metal como un perro. No tolera más esa mierda y se levanta del juego a un lugar donde al menos no puedan molestarlo, o verlo siquiera… Saca su iPhone cuando está lo suficientemente lejos del escenario y marca al número de su casa, siendo contestado en segundos.

— ¿Diga? —la voz de una mujer madura pero hogareña es la que le contesta.

—Mamá, estoy muriendo, ven por mí, rápido.

— ¡¿Calabacín?! ¡¿Te encuentras bien?! —es lo último que oye teniendo alejada la bocina de su oreja, colgando sin decir nada para darle un toque más dramático y se apurara en llegar.

Después de eso, los párpados de Eric se comienzan a sentir más pesados, y en general todo su cuerpo lo siente más pesado; no puede más, cree que si llega a la entrada de la escuela será un logro, sólo para que su madre encuentre su frío cadáver y sea recordado como la mejor persona que jamás haya pisado la tierra. Da unos cuantos pasos más, y siente desmayarse, no sin antes ver como última imagen a esa sucia rata judía siendo llevada por maestros y la enfermera de la escuela, luego todo se torna en un infinito escenario negro.

. . .

La última vez que Kyle abre sus ojos, se da cuenta de que aún seguía en la enfermería de la escuela, y una sensación de extrema hambre le empieza a molestar en el estómago, por no mencionar el extraño antojo por pollo frito.

De igual manera, la conciencia de Eric Cartman vuelve de a poco, se da cuenta que está en su habitación por el ambiente tan familiar que le rodea; mas sigue su cabeza dando vueltas, y no recuerda con exactitud qué pasó antes de colapsar. Talla un poco sus ojos para quitar cualquier rastro de sueño, y por inercia sus piernas se flexionan, removiendo un tanto las sábanas y dejando al descubierto casi por completo su cuerpo. Es por consiguiente su desconcierto al ver vendada la parte inferior de una de sus piernas.

— ¡MAMÁ!

— ¡Eric! ¡¿Ahora qué pasó?! —irrumpe en su habitación al momento; dejando en la mesita de noche una charola con alimentos y medicamentos con poca delicadeza.

— ¡¿Por qué tengo la pierna vendada?! ¡Y me sigue doliendo la cabeza, y todo! —comienza a temblar provocado de la ansiedad, tampoco puede cambiar su expresión preocupada de lo malo que le pudiera pasar.

—Oh, Eric, ¿acaso ya no recuerdas? —dice dulcemente, recobrando la calma al ver que su hijo estaba bien y sólo se trató de una falsa alarma. —Cuando me hablaste por teléfono parecía que te había pasado algo muy grave. Me preocupé aún más al encontrarte tirado en la entrada de la primaria; ¡creí que te estaba perdiendo, Calabacín! Incluso te llevé al hospital lo más rápido que pude, pero cuando llegué y te revisaron, vieron que sólo tenías un raspón, "algo común en niños, pero nunca nos habían llegado inconscientes", fue lo que me dijeron. Y la verdad no sé si confiar mucho en eso, pero… dime, ¿ya te encuentras mejor? Te vendaron la pierna porque aún no dejaba de sangrar, aunque fuera una herida pequeña…

— ¡¿Una herida pequeña?! ¡Casi muero, por Dios! ¡Esos "doctores" son unos incompeten…! —empieza a rugir su estómago vacío. —Dame de comer, estoy hambriento. —exige ignorando por completo su enojo hacia ese mediocre servicio público.

Liane toma la comida que recién había dejado de lado, para dárselo a su dulce hijo y éste terminara de recuperarse de aquella experiencia tan traumática que debió ser; se siente aliviada de ver a Eric como siempre, pero aún con ese vendaje en la pierna, no puede evitar verlo. —Ya está decidido, no irás a la escuela hasta que te sanes por completo. Descansa Eric, ya es tarde. —dice antes de cruzar la puerta, y apagar la luz del cuarto.

¿Faltar a la escuela…? Joder, ¡qué suerte! —piensa antes de volver a adentrarse en sus cobijas. —Pero, me sigue pareciendo muy raro todo lo que pasó… Ay, no puedo esperar a contárselo todo.

Y esa misma noche, en muchísimo tiempo, no había soñado con aquella voz que anhelaba estando despierto. Sólo oscuridad, y un vacío infinito. En la mañana se siente extraño, y con un hueco en el pecho inexplicable; debía haber alguna razón para que esa persona no apareciera, y deseaba ser comprensivo, pero sabe que realmente no es así. Al ver la hora en el reloj se da cuenta de que todavía está a tiempo para alistarse para la escuela, ya no se siente mal físicamente, todo lo contrario, está mucho más fresco que en cualquier otro día; pero las oportunidades son pocas, y su cama está demasiado cómoda y calientita como para levantarse así. No, ya iría a investigar mañana, o el día en que se cansara de estar fingiendo.

De lo único que tuvo fuerzas (o ganas) fue para salir de su cama, dirigirse a la cocina por una bolsa de Cheesy Poofs y acomodarse en el sofá de su casa frente al televisor; no sin antes pedirle a su madre que cuando se quedara dormido lo subiera a su habitación, algo que de igual forma haría sin decírselo… ugh, ¿desde cuándo pedía las cosas para que se las dieran? Parecía ser que las cosas raras no fueran a terminar.

En un descuido y sin previo conocimiento, termina dormido con la televisión prendida, aún con los dedos manchados con sus frituras, las pocas energías que tenía acaban abandonándolo por eso de las siete y diecisiete de la noche. Ya sin luz, en los próximos cuarenta y tres minutos, permanece ameno, sin aparentemente nada fuera de lo normal.

Hey, siento haberme ausentado tanto, y sobre todo por no haber dicho nada.

Cada noche era un infierno, a la cuarta creyó ya no poder encontrarse más con esta persona, su ansiedad y miedo crecía a cada día; pero en verdad debió suponerlo.

Estos últimos días han sido muy difíciles, he estado internado en el hospital y todo el tiempo me mantienen sedado; creo que por eso no he podido hablar contigo; lo siento.

¡¿Qué te pasó?!

El miedo, la ansiedad y la angustia crecieron cuando por fin pudo volver a escuchar su voz; no había pasado tanto tiempo, pero para Eric parecieron siglos enteros.

Sufrí un accidente mientras jugaba con mis amigos en la escuela. Ahora que lo pienso, suena bastante tonto, pero al menos fue sólo la pierna… Si hubiera sido más grave, seguramente no podría hablar ahora.

Pese a su estado, se nota con una tranquilidad admirable, tanto que Cartman deseaba un poco de ella; aunque con lo que acababa de decir si bien parecía haberlo visto antes, fue que su ritmo cardiaco se elevó hasta donde creyó que llegaría si le diera un ataque al corazón.

—…espera, ¿… te accidentaste jugando en la escuela?, ¿… en la pierna?, ¿… pero cuándo? —entrecorta su voz, teniendo en su mente todo un caos.

No es para tanto realmente… ahora me siento mejor. Hace cuatro días, me hubieras visto, estaba gritando tan fuerte que creyeron que estaban matando a alguien, ¡y por una pequeña fractura en la pierna izquierda! Siempre me pasa de todo en esa pierna, quién sabe por qué.

¿… en la pierna izquierda? ¿Có-cómo fue que pas-pasó todo eso? —sentía delirar.

Uhm, pues estaba jugando a pasar la pelota con dos mis amigos, todo fue bastante bien hasta que uno me aventó con tanta fuerza la pelota que tuve que correr por ella. Claro, yo tuve la culpa por no ver esa enorme piedra que resaltaba a la vista, que por cierto estaba cubierta con nieve, por lo que ya no me siento tan mal de haber caído. —oye una risilla nerviosa; luego, siente morirse, como si todo se haya convertido en la mayor mierda del mundo.

Despierta de golpe, empapado en sudor frío e hiperventilando. No sabe hacia dónde ver ya que seguía siendo de madrugada, la única luz que tiene es la del reloj en su mesa de noche marcando las cuatro y veintiséis de la mañana. Trata de recordar absolutamente todo de aquello, hasta la última palabra, y vuelve a palidecer. "Es sólo una coincidencia, es sólo una coincidencia, es sólo una coincidencia", se intenta convencer, inútilmente, no puede calmarse de tan sólo pensar en una pequeña posibilidad de que eso sea cierto; ¿y si fuera así? Se suicidaría en el momento.

Decide librar su mente de todos esos supuestos con cualquier cosa, vuelve a mirar la hora y sólo han pasado diez minutos desde que despertó; dormir no es una opción por obvias razones, por lo que ese día se dispone a ir a la escuela, pasada ya casi una semana, pero no importaba con la tremenda justificación que iba a dar. Oh sí, ahora se siente de maravilla para ir al colegio y prestar atención en sus clases como nunca lo hubiera hecho en su vida.

Sin importar que llegara excesivamente temprano, procura usar tiempo en comer cualquier cosa, la comida siempre le aliviaba y hacia olvidarse de sus problemas. Aquella madrugada casi se acaba el refrigerador entero, y logró consumir casi una hora de su tiempo.

También opta por despertar a su madre para que lo lleve, sabía que el autobús nunca pasaba tan temprano, y no se iría a esperar en medio de la nieve por una hora o más.

Pasado el trayecto, y una despedida por parte de su madre, Eric se encuentra con algo que jamás creyó haber visto antes o tal vez por el resto de su vida: los pasillos de la primaria totalmente desiertos. Tanto silencio acumulado le hacía pensar de más, por lo que le parece conveniente ponerse los audífonos hasta que viera a alguien conocido y tuviera a alguien con quien distraerse.

Al poco rato de estar en su salón vacío y con los auriculares puestos, nota una figura familiar, cuando lo primero que se son unas muletas, asimila que se trata de Jimmy, agradece a Dios por tratarse de alguien conocido; pero luego maldice al ver aquella molesta gorra verde entrar al salón, y vuelve a maldecir al verle enyesada la pierna izquierda. Definitivamente se mataría un día de estos, porque de no hacerlo, tenía por seguro el volverse loco.

En una obra divina ve llegar detrás del judío a los demás de su grupo y otros niños; así como un poco después a la señora Garrison, con esto decide ver la hora, y se da cuenta de que ya estaban al inicio de la clase, no lo había notado, pero así al menos ya no podría hablar con Kyle, realmente no quería hablar con él ni con ninguno de los otros dos; y esa fue la única vez que se había sentido como un antisocial de primera, al ignorar a los chicos por tanto tiempo, algo que por lo general sucedía al revés.

Su aislamiento le ayudó para pensar bien su próximo movimiento, con la cabeza fría, y ya calmado; estaba decidido, si esa mierda era cierta, quería estar al doscientos porciento seguro de su veracidad. No tenía otra opción, no podría dormir en paz si no sacaba esas dudas de la cabeza, y no tendría el valor suficiente para seguirle hablando después de eso.

Lo tenía todo perfectamente planeado, sólo esperó a que cayera lo noche, e hiciera algunas respiraciones antes de acostarse en su cama. Eran las once y cincuenta y dos, la hora ideal para dormir.

¡Oye! No quería irme sin avisar… pasó algo anoche y me desperté de repente. Por cierto, ¿cómo sigues? He estado muy preocupado por ti.

¡Descuida! No tengo ningún problema con eso, y ya estoy mejor, no puedo caminar bien, pero al menos ya no me han inyectado nada, ¡estar con la pierna enyesada es muy incómodo!

¿En serio? Supongo que ahora no has podido jugar basquetbol…

Es lo malo; me siento extraño de no poder ir al parque en casi una semana. Cuando me recupere estaré ahí todo un día, para compensar el tiempo perdido.

Cierto. Y hablando de eso, ¿cómo es que eran tus horarios? Los he olvidado, lo siento.

No importa, y eran… los lunes, miércoles y viernes; después de la escuela, que vendría siendo… como eso de las dos de la tarde. Y este… no sé si te lo había dicho, pero… mi gran deseo es que el día en que por fin nos conozcamos, podamos jugar basquetbol, juntos. Suena muy cursi, pero realmente quiero que juguemos una partida cuando nos veamos en persona… algún día.

Tienes razón, ¿y sabes qué? Tengo el presentimiento de que eso no va a tardar en suceder, ¿qué tal si hacemos que eso ocurra? Tuve una idea, pero no sé si estés de acuerdo en hacerlo, y te comprenderé si es que no quieres hacerlo.

¿De qué se trata?

Pensé en hacernos una identificación personal. Mira, básicamente sería una forma en la que podamos identificarnos a simple vista; pero que sea algo único, algo que sólo nosotros podamos reconocer.

No lo sé, ¿cómo sabes que siquiera vivimos en el mismo país?

Ambos hablamos inglés, ¿ya es un avance, no? Y quién sabe, a lo mejor y ya nos hemos visto antes, pero como no tenemos ninguna forma de reconocernos, seguimos igual

Podría ser cierto... De acuerdo, ¿qué tenemos que hacer?

Es algo muuuy sencillo, sólo hay que pintarnos alguna palabra clave en alguna parte de nuestro cuerpo, obviamente que sea visible, ¡y ya! Lo que sí es que hay que ser originales para no confundirnos, ¿está bien? ¡Ah! Y la mejor parte es que uno decidirá qué se pondrá el otro.

Suena muy práctico, pero no sé… ¿no crees que nos veamos algo ridículos?

¡Por eso sólo serán palabras! Parecerá un tatuaje, no es gran cosa, ¿o sí? De todas formas ya tengo listo el tuyo.

¡¿En serio?! Qué rápido. En ese caso… creo que será una buena idea.

Verás que sí… Bien, entonces, tu lugar será en la mejilla derecha; lo más grande que puedas escribirás "Cheese", ¿te parece bien?

Está… bien, creo. Uhm, en el cuello lo más centrado y en el lado izquierdo… "Freedom".

En ese momento, su alarma de las seis de la mañana empieza a sonar, despierta estruendosamente y ve el día que marcaba la hora; "viernes", nunca estuvo tan decidido con algo, y aun así un potente temor le aprisiona todo el cuerpo. Tenía miedo, miedo a que sus sospechas fueran ciertas y todo lo que creyó como lo más maravilloso que le hubiera podido pasar en toda su vida sea una jodida mierda, y totalmente contraproducente.

Estaba decidido, no iría a clases por esta vez a ver si con eso se calmaban algo sus nervios, y el estar viendo a Kyle durante toda la mañana no sería exactamente algo relajante en él. Si lo llega a enfrentar sería con todo. Y así, vuelve a dormir sin importar si fuera a encontrarse con esa persona "desconocida", tenía sueño y debía estar al cien cuando ese momento llegara.

Pasado el mediodía, Eric cumple con su parte antes de salir de casa, no sin antes ponerse una bufanda y abrigarse bien para ese frío infernal. Iría a dar un muy, muy largo paseo.

Sin darse cuenta, durante todo ese camino, había permanecido con el entrecejo arrugando; con el que aumenta todavía más al irse acercando al pequeño parque donde solían jugar los cuatro, ocasionalmente. Su ritmo cardiaco se disparó al ver a Kyle, solo, jugando basquetbol.

—Hey, creí que tenías la pierna rota. —llama su atención cuando se mete a la cancha.

—Sí, hoy no fui a la escuela por ir al hospital a que me quitaran el yeso; pero aún no puede moverme con la suficiente libertad. —A Eric se le eriza la piel al escuchar esa última palabra, Kyle permanece de perfil ante él. — ¿No quieres jugar? Pero no vayas a hacer nada extraño, al menos por ahora. —dice en movimientos muy torpes, lanzándole la pelota a Cartman.

—Claro judío, lo que digas.

Eric recibe el balón ahora dentro de la cancha, e involuntariamente, obedece a Kyle en lo que le había dicho; estaba siendo demasiado cuidadoso en sus movimientos, trata de excusarse con el frío, pero incluso Kyle era más rápido en sus movimientos que él. También evita verlo como le sea posible, se obliga a ver sólo el balón y la canasta; no obstante, en el momento en que Kyle intenta arrebatarle la pelota es cuando eso sucede. Cartman en un descuido termina viendo su rostro, y con ello, su propia desgracia.

Fue tanto el shock que no percibió el instante en que Kyle había metido un punto a costa suya; ya no sentía el corazón ni su propia respiración.

—Linda mariconería, Kahl. —se burla aún sin encararlo.

— ¿De-de qué estás hablando, Cartman? —un pequeño sonrojo pinta sus pálidas mejillas, había creído que estaba bien escondido, no podía haberse dado cuenta nadie, y menos él. Kyle se maldice mentalmente al ser tan descuidado para que lo viera justamente Cartman, este no debía ser su día. —Escucha… no le cuentes de esto a nadie. Te daré cualquier cosa para que mantengas tu boca cerrada, cualquier cosa. —hace énfasis en sus últimas palabras, completamente serio.

— ¿De verdad? De acuerdo. Entonces, quiero que me digas que esto es una jodida broma. —dice con su misma actitud, quitándose la bufanda y dejando relucir su palabra escrita en marcador negro.

"Freedom"

Kyle, por su parte, piensa momentáneamente que se trataba de una de las clásicas bromas de Cartman, que no había nada de qué preocuparse porque no podía ser algo verdad viniendo de él. Luego, recuerda que no había posibilidad física de que él se enterara de eso, y un incesante sentimiento abrumador y destructivo se hace presente en él, dejándolo sin palabra ni acción posible. Es decir, todo se había ido a la mierda en menos de un minuto.


Notas finales: esto quedo mas largo de lo que esperaba, so, creo que ya tienen para rato (?) oh! en la vez pasada olvide decirles que si les interesa saber mas sobre este universo alterno, puden buscar en Tumblr, ahí viene todo, literal, TODO; les dejaria el link, pero ff no lo quiere, ugh.
por cierto, lo de la "clave personal" en la que se pintan en una palabra en el cuerpo, me base en un fanart que vi en Tumblr, pero a eso si le perdi todo el rastro, lo siento; ahora solo vive en mi memoria (?)

¡muchas gracias a Amy-Light95 y a Luis Carlos por sus reviews!

-Guezeluss