Centinelas
Capítulo 3 EL SANTUARIO DE TSUKUYOMI
La reunión había terminado y todos se habían separado por distintos caminos ya que había mucha gente de forma que Hinata se perdió ya que no conocía el lugar. De repente, chocó con alguien y notó que era una yoroi dorada.
—Hola preciosa, tienes agallas para hablarle así a varios centinelas de rango superior—se escuchó la voz de un hombre.
La centinela de Conejo notó que la yoroi se asemejaba a un Escorpión y por lo tanto era de esa constelación, y su portador era un chico un año mayor a ella con pintura extraña en la cara.
—¿Eres de la Arena?—preguntó la mujer.
—Sí, linda. ¿Cómo lo supiste?—.
—Por el maquillaje en la cara—señaló la muchacha.
—¡ES PINTURA DE GUERRA, INTIMIDO A MIS OPONENTES ASÍ!—declaró el sujeto furioso.
—A mí no me intimida, da risa—alegó Conejo.
—Lo que sea, mi nombre de Kankuro Del Desierto, centinela de oro de Escorpión. Eres una chica muy linda, ¿quieres salir alguna vez para conocernos mejor?—le pidió el chico serio.
—Oh, no gracias. Ya estoy ocupada—le dejó en claro la peliazul.
—Oye, si un centinela dorado te invita a salir, deberías considerarlo un privilegio—siguió insistiendo el sujeto.
—No, no me interesas para nada—.
—Vas a salir conmigo cueste lo que cueste—declaró con firmeza el sujeto.
—Quita tus asquerosas manos de encima—.
En ese momento, una mano sujetó fuertemente a Kankuro y se vio a un chico con apariencia de mujer con una yoroi que recordaba a un Cisne.
—Ya cálmate por favor, si no quieres que te congele tu hombría vas a dejar a la chica tranquila—le advirtió el joven molesto.
—Cisne, si no fueras tan linda te partiría ese bello rostro—.
—Una aclaración, soy hombre—le comentó algo divertido el chico.
Kankuro se puso azul porque estuvo considerando salir con esa centinela y resultó ser macho para su pésima suerte y quería desquitarse.
—Confirmado, si es niño—dijo Hinata en shock con el Byakugan.
—Te voy a…—.
En ese momento, una cadena sujetó fuertemente a Kankuro y se veía a Karin acompañada de Naruto y Mito que no les agradaba la situación.
—Lamento llegar tarde, ¿estás bien Conejo?—preguntó la pelirroja de lentes.
—Así es, gracias a ustedes—asintió Hinata feliz.
—¿Te hizo daño, linda?—preguntó Mito preocupada.
—No, estoy bien—.
—Voy a darte una lección, maldito—se preparó Naruto para pelear.
—No te preocupes, Naru. No te ensucies los puños con él—dijo la chica con tono de desprecio a Escorpión.
—Como sea, yo me largo de aquí. Vas a arrepentirte Conejo por no aprovechar esta oportunidad—se fue el dorado molesto.
La peliazul fue a abrazar a Naruto y Mito porque la verdad es que estaba muy asustada porque no podía enfrentar aún a un dorado en estos momentos y daba gracias a Tsukuyomi por todo.
—Gracias a todos por ayudarme—agradeció la chica a todos.
—Para eso nos apoyamos entre camaradas—le respondió Haku.
—Vaya, linda. Es un alivio tener a alguien tan buena en combate como tú—agradeció Mito.
—Eeh, chicos. Haku de Cisne es hombre, ya lo comprobé—declaró Hinata seriamente.
—¿Varón? ¡SI ES MÁS BONITO QUE YO!—exclamó Karin en shock.
—Es algo de familia, larga historia—mencionó incomodo el trapito de hielo.
Ya caída la noche, Naruto se dirigía al sitio donde se le había dado a dormir en el Santuario, no muy lejos de la primera casa del Zodiaco por si debían defender un ataque sorpresa. Sin embargo, se escuchó un toque de la puerta y se vio a Mito y Hinata en la entrada para la sorpresa del rubio.
—Buenas noches, nos dijo el mismo Patriarca que Mito y tú debían vivir juntos al ser constelaciones hermanas—le comentó la peliazul sonriente.
—No puedo estar con mi sensei ya que tiene muchas cosas que hacer en este lugar, de veras—se volteó de forma tsundere la pelirroja.
—En mi caso no tengo un sitio asignado con parejas debido no tengo constelación protectora oficial y me dieron a elegir donde descansar con permiso de algún centinela—declaró Hinata.
—Pasen, es mejor estar acompañado siempre—sonrió el chico al ver que no estaría solo por lo pronto.
El interior de la casa era tan chico y parecía un cuchitril, cosa que molestó a Hinata porque esto no era lo que tenía en mente. Esperaba un sitio sencillo pero acogedor, no una porquería donde los había asignado el Patriarca.
—Juro que cuando venga la diosa Tsukuyomi me voy a quejar con ella—murmuró la chica y puso su maleta en un rincón.
Aunque Mito y él siempre pelearan desde que se conocieron, era bueno no tener que sentir esa soledad en su casa y en el fondo le simpatizaba al ver lo rápido que le era leal y protectora con Hinata.
—Rojita, ¿por qué esa cara de mal humor?—preguntó curioso el rubio.
—No es gran cosa, es que no he comido ramen desde que llegamos acá. Por eso estoy muy molesta—suspiró la chica acostándose en su cama.
—Tengo en un pergamino muchos vasos de ramen instantáneo por si algo así pasaba, si quieres…—ni siquiera había terminado la frase cuando la Uzumaki lo puso contra la pared con ojos prendiendo fuego fatuo.
—¡¿DIME DONDE ESTÁ?! ¡NO QUIERO COMER VERDURAS OTRA VEZ!—exclamó la mujercita desesperada.
El chico sonrió nervioso porque esa era su cara de desesperación cuando la tienda del viejo Ichiraku no abría temprano y por compasión le compartió sus reservas de tan sagrado alimento. Mito lucía desesperada por los 3 minutos que tardaba en hervir el agua.
—Tranquila, Mito. Ya vas a comer—le tranquilizaba Hinata sobando su cabeza.
—No tienes idea de como es vivir a veces con Honoka sensei. Me alimenta sanamente y me chantajea con no darme ramen el día de mi cumpleaños cada vez que no hago bien algo o descubre mis travesuras—dijo la chica recordando lo dura que podía ser su madrina.
—¿Cuándo es tu cumpleaños, Mito? Lo anotaré en mi agenda de días especiales—preguntó la Hyuga curiosa.
—10 de Octubre—.
Naruto y Hinata estaban en shock porque esa también era la fecha de nacimiento del rubio ojiazul y se lo hicieron saber a la pelirroja.
—No puedo creerlo, es demasiada coincidencia que los dos seamos Uzumaki y tengamos el mismo cumpleaños—dijo asombrada Mito.
—¿No creen que es muy sospechoso?—se preguntó Hinata sería casi confirmando una sucia conspiración.
—Hmmp, al menos sé que darte ese día—señaló Naruto el vaso de ramen ya preparado sin pensar bien en el asunto junto a Mito.
A veces Hinata no le gustaba que el par de Uzumaki tuviera una mentalidad tan simple y era demasiado obvio que estaban emparentados pero se los diría más tarde cuando reuniera las pruebas. Por el momento, Mito miró con ojos de borrego el alimento de los dioses y empezó a comerlo con gula, con una risa discreta de Hinata y de Naruto. Pero la peliazul sacaba en su maletín un pergamino con varios ingredientes y varias eran de ramen, algo de lo que el ojiazul se dio cuenta.
—Voy a hacer la cena, esperen una media hora—empezó a ir a la cocina la chica.
Los dos centinelas equinos quedaron solos y el silencio era incomodo sobre todo para Mito porque se había dado cuenta de que se había portado mal por sus celos.
—Naruto, quiero pedirte una disculpa—suspiró la chica.
—¿Por qué?—.
—Seré sincera, me gusta Hinata y mucho. Pero eres muy cercano a ella y me siento muy atrás de ti y tú solo has querido ser mi amigo. Normalmente no soy mala, perdona por haberme comportado así—tomó el hombro del Uzumaki amigablemente.
—Nadie se disculpa conmigo cuando me hacen algo malo, excepto Hinata de vez en cuando y ella nunca ha sido cruel. Siempre he estado solo y me da felicidad saber que de alguna forma confías en mí, de veras—.
—¿No tienes padres?—preguntó Mito sintiéndose mal por él.
—No, murieron cuando el Nueve Colas atacó. Lo más cercano que tuve a una fue Hana Hyuga, la mamá de Hinata—reveló el chico.
—¿En serio?—preguntó la chica interesada por su "suegrita".
—Así es, la mujer más hermosa que te pudieras imaginar y Hinata va por buen camino. Mira esta foto, siempre la tengo conmigo—.
La pelirroja veía asombrada una imagen de Hinata y Naruto con una mujer muy similar a la Hyuga pero mayor y tenía la misma carisma y belleza que su hija.
—Un día ella desapareció y se reportó que murió sin haberse podido encontrar su cuerpo. Hasta la fecha Hinata aún no supera su muerte y se pone melancólica cuando habla de ella. Una vez tuve un sueño donde ella se me apareció y me hizo prometerle que protegería a Hinata con mi vida y desde ese entonces velo por ella—.
Mito se sintió muy mal por ella ya que ella también era huérfana y aunque tuvo a Honoka sentía ese vacío de no tener una familia normal. Sin embargo, algo de eso se empezaba a llenar ahora frente a Naruto y Hinata con ella.
—¡Ya está la cena!—se escuchó la vocecita de Hinata.
—Vamos a comer, Mito—.
La pelirroja siguió a su compañero pero por algún motivo se sentía muy cercana a él a pesar de ser su rival de amores más allá de sólo ser de constelaciones similares y pertenecer al mismo clan.
En la parte más alta del Santuario, se encontraba el Patriarca en el trono de Tsukuyomi viendo que el problema de los más jóvenes centinelas de oro y plata ya que estaban siendo muy arrogantes y no entendían el verdadero propósito por el cual fueron elegidos como los guerreros de la diosa de la Luna. Esto le estaba provocando jaqueca y se quitaba el casco porque necesitaba arrancar este problema de raíz, si tan solo su diosa lo iluminara.
—Veo que está en problemas, Lord Patriarca—se oyó la voz de una mujer.
El sujeto se volteó y miró a una mujer con una yoroi de bronce que recordaba a un camaleón, con ojos blancos y cabello verde corto, y un físico que recordaba ligeramente a Hinata de Conejo.
—Camaleón, ¿trajiste lo que yo pedí?—.
—Para el Patriarca lo mejor, o prefiere que lo llame Jiraiya en privado—respondió la centinela coquetamente.
El sujeto daba una mirada pervertida al ver las revistas porno que la mujer trajo y las hojeaba, a lo que Camaleón rodó los ojos porque su jefe inmediato era incorregible.
—Veo que algo lo trae tenso, ¿desea un masaje?—.
El Patriarca iba a negarse pero la Hyuga se le adelantó y este caía preso de las manos mágicas de la chica, dejándolo a su merced.
—Yo sé que está muy estresado por los novatos dorados, están siendo demasiado arrogantes con los de bronce—.
—¿Se te ocurre una idea de como terminar este problema? Ay, que manos tan tersas—babeaba el sujeto.
—Uso cremas para eso. Yo sugiero que para las tensiones entre los chicos tienen que arreglarlo en el campo de batalla—sugirió la chica.
—¿Un Torneo Galáctico? Hace años que no se organiza uno—.
—Has que peleen los dorados contra los bronceados, así verán de que están hechos cada uno—.
—Esa idea me gusta, además la gente desea ver a los centinelas novatos pelear. Eres una genio, ¿quieres que cumpla algún deseo de mi parte?—.
—Lo voy a pensar, lord Patriarca. Nos vemos—terminó el masaje la chica sin avisar y se iba caminando.
—¡No te vayas así nomás!—le reclamó el sujeto.
—Soy una centinela, no una doncella de compañía. No soy Tsunade ni un escalón en tu fila de mujerzuelas, señor—bufó molesta la mujer.
—¡Siempre haces lo mismo!—.
—Está bien, lo perdono. Sé lo solo que se siente, ¿quiere que haga algo para aliviar un poco eso?—.
—Bueno…yo…—.
—Está bien, entonces salga de este sitio y consiga una cita—le guiñó el ojo la ojiperla.
El Patriarca se quedó de piedra y Camaleón se iba riendo del lugar, mientras oía maldiciones del sujeto afuera del recinto.
—Esta mujer, Búho tenía razón sobre su alumna. Tiene más ovarios que muchos de los soldados aquí reunidos—mencionó el hombre para sí mismo.
La chica bajó por las casas del Zodiaco tranquilamente y llegó a encontrar un lirio blanco en el suelo, cosa extraña ya que esta flor no crecía en el Santuario por un extraño motivo.
—Ahora que me acuerdo mi sensei me contó una vieja leyenda urbana. Decía que los lirios blancos representan a la diosa de la Luna y brotarían cerca de su regreso. Debo darme prisa para los preparativos—se dijo la mujer y salió corriendo a un rumbo desconocido.
Días más tarde, el Patriarca reunió de nuevo a todos los centinelas y estos miraban expectantes a la máxima autoridad del Santuario en su trono porque no sabían que pasaba.
—He estado pensando en los sucesos de los últimos días y he decidido llevar a cabo un nuevo Torneo Galáctico—dio a conocer el peliblanco.
—¿Torneo Galáctico?—se preguntó Naruto curioso.
—Es una especie de torneo en el cual los centinelas luchan en varias batallas hasta llegar a la final y llevarse el honor a su constelación—le explicó Mito preocupada.
—Sin embargo, solo los más jóvenes centinelas van a participar para tener más experiencia en sus combates ya que se aproxima una guerra santa. Aquí he puesto las batallas que van a realizarse ese día—declaró Jiraiya serio.
En una pantalla se veía los nombres de la primera ronda de batallas a realizarse y se notaba que aparecían batallas de centinelas de oro contra los de bronce:
—Sasuke Uchiha de Sagitario vs Naruro Uzumaki de Pegaso.
—Sakura Haruno de Piscis vs Karin Uzumaki de Andrómeda.
—Ino Yamanaka de Virgo vs Mito Uzumaki de Caballo Menor.
—Rock Lee de Capricornio vs Tenten de Dragón.
—Kankuro del Desierto de Escorpión vs Haku Yuki de Cisne.
—Neji Hyuga de Leo vs Hinata Hyuga de Conejo.
—Espera, ¿no nos pondrán con los de nuestra clase?—preguntó Sasuke desconcertado.
—No, nunca te confíes de tus habilidades en demasía. Sobre todo si te tocó con el centinela de Pegaso—señaló el Patriarca.
En ese momento, Gai volteó a ver a Shion que estaba a lado de Yakumo por un extraño motivo y notó que eran las novatas de oro que no fueron seleccionadas en el Torneo Galáctico.
—¿Por qué no las habrán elegido?—preguntó Kahyo acercándose a Gai.
—Es simple, Shion y Yakumo tienen respeto a cualquiera de los centinelas. El Patriarca fue cuidadoso con ese detalle—explicó Gai.
—No solo es por eso. Shion es la única que conoce el arte de reparar yoroi aparte de su madre. Además no queremos que el lado malvado de Yakumo salga a flote en pleno torneo—señaló Anko llegando a donde estaban sus compañeros dorados.
Por su parte, Karin se acomodaba sus lentes porque quería ver bien con quien le había tocado pelear y sonrió malvadamente porque de verdad deseaba esta batalla.
—Voy a hacerte brocheta de pescado, Sakura. No voy a contenerme contigo—le advirtió la pelirroja seria.
—Lo mismo debería decir de tí, vas a probar el aroma de mis rosas y borraré esa sonrisa tuya—le contestó la rosada.
Mito Uzumaki no era una persona rencorosa a pesar de su sangre caliente pero se había quedado con las ganas de darle una lección a la rubia oxigenada de Virgo.
—Ino, voy a patearte el trasero de aquí hasta la Luna—le advirtió la chica.
—Sueña, desearás haber muerto cuando termine contigo—.
Naruto y Sasuke se tenía una rivalidad eterna desde la Academia y esta batalla sería lo que cerrara la brecha entre ambos guerreros.
—No me voy a apiadar de ti, idiota—le comentó Sasuke serio.
—Eso veremos, Sasuke—.
Tenten no quería pelear contra Lee porque eran mejores amigos y a ella le gustaba, pero últimamente la sobreprotegía demasiado al ser la centinela de bronce del equipo y eso le molestaba.
—Tenten, no hagamos esto. Por favor—le pidió Lee a su amiga.
—Si no peleo no sería honorable, voy a demostrarte que soy tan fuerte como tú y Neji—le juró la castaña.
Haku veía sonriente que Kankuro no estaba feliz por el desafío y Kahyo estaba divertida ante la situación que surgió entre ambos.
—El Escorpión y el futuro centinela de Acuario, ¿por qué siempre esos signos se juntan con el tiempo?—suspiró la mujer.
—Niño bonito, no pienses que seré delicado contigo—.
—Soy mucho más mortífero de lo que piensas—le advirtió Haku.
Hinata veía a Neji algo preocupada porque sabía que este iba a aprovechar esta oportunidad para hacerle mucho daño y solo suspiró ante ello.
—Si algún día puedo voy a retorcerle el cuello al Patriarca por esto—pensó el voz baja la peliazul.
