Centinelas (web novel)
Capítulo 5 Inauguración Torneo Galáctico
Así llegó el día de la inauguración del evento del Torneo Galáctico y se veía a Naruto con su yoroi llegar a la aldea de la Hoja con el resto de sus compañeras. Mito estaba deseosa de patearle el trasero a la hippie oxigenada de Virgo y además animaría a sus amigos de Cisne y Andrómeda en sus peleas.
—Mañana será lo decisivo, hoy solo hay que causar buena impresión en la gente como los centinelas del Santuario—les comentó Hinata a sus amigos.
—De acuerdo, los centinelas de bronce se llevarán las batallas, de veras—declaró Mito efusiva.
—¿Te vas a quedar a dormir en tu casa, Hinata?—preguntó Naruto.
—No, no deseo ver aún a mi padre. Me quedaré contigo—le mencionó la chica.
—No es que me guste, pero Honoka sensei no va a acompañarme hasta después del Torneo Galáctico. ¿Puedo dormir en tu casa?—preguntó Mito.
—Está bien, mientras más gente haya mejor—abrazó el rubio a su amiga, dejándola un poco apenada por la actitud de su rival.
—Ya suéltame, no soy abrazable—se quejó la pelirroja.
—Se ven tan tiernos abrazándose y dándose cariño—les confesó Hinata muy sonrojada.
—No es que me gusten sus abrazos. Es que me siento rara, es como lo hiciera de toda la vida, algo nostálgica—mencionó extrañada la pelirroja.
—Tal vez sea tu imaginación, me gusta tu aroma. Me gusta estar contigo y Hinata—le decía el rubio cariñosamente.
Mito sonrió porque Hinata le había contado bastante del pasado de Naruto y su necesidad de encontrar el amor de donde sea, así que le devolvió un beso cariñoso al Uzumaki que fue muy rápido y la Hyuga quedó sorprendida.
—Eres muy amable en querer ser mi amigo a pesar de todo, Naruto. Ese beso es para sellar que somos amigos, eres una gran persona—le sonrió la chica.
—Gracias, de veras—.
Hinata sonrió muy feliz porque al parecer algo de la tensión entre los Uzumaki empezaba a desaparecer y se empezaban a tomar cariño.
—Naruto, Mito. Hoy durmamos juntos, una pijamada—sugirió Hinata.
—Bien, me gusta—sonrió Mito ya que nunca tuvo la oportunidad de una convivencia de una adolescente normal.
Para Naruto era una bendición tener alguien con quien estar en su solitario departamento y aunque Mito trataba de robarle la atención de Hinata, algo dentro de él no le permitía odiarla. Ella también la quería y eso era suficiente para tenerle respeto, además de que su presencia le notaba algo de cierta sensación misteriosa e indescriptible.
En otro lado, Honoka caminaba directo al Compuesto Hyuga, en el lugar de la rama secundaria. Ella tenía un pase especial puesto que era una antigua conocida y más por su grado de centinela. La pelirroja llegó a donde vivía Tetsu y este la recibió un poco sorprendido por su visita inesperada.
—Honoka, ¿qué pasa?—preguntó el castaño curioso.
—Puedo pasar, debo hablar a solas contigo—.
La mujer pasó y se sentó con una sombra en su mirada, de forma que el chico la recibió y esta se hallaba ruborizada como si tuviera fiebre.
—¿Estás enferma?—preguntó Tetsu preocupado.
—No, pero tuve otra recaída. Te necesito, en verdad—le dijo la pelirroja un poco ansiosa.
—¿Hablas de…? ¿No te pasó nada cuando fuiste a entrenar fuera por años?—.
—Cuando crie a Mito, mi síndrome se calmó. Cuando te volví a ver mis hormonas volvieron a descontrolarse. Por favor, no aguanto más, te necesito—le pidió la pelirroja muy avergonzada.
La Uzumaki se abalanzó sobre Tetsu y esta lo besó como si varios años de tensión sexual quisiera liberarse de golpe. Las cosas tomaron un giro inesperado y Honoka se volvía tan sumisa ante su necesidad de quitarse esa ansiedad.
La chica estaba siendo estocada en la cama, estando en cuchillas por el ojiperla mientras este veía excitado su buen trasero que había conseguido con el entrenamiento y tocaba sus senos al mismo tiempo.
—¡TETSU, TETSU!—gritaba fuera de sí la pelirroja.
—Aún gritas mucho, apenas recordaba lo bien que se escuchaba—le jalaba los cabellos el joven a su amiga.
El sujeto comenzó a ahorcar a su amante y ella estaba asfixiándose pero se estaba excitando aún más al respecto.
—Más duro papi—.
Honoka odiaba sonar tan pervertida pero no podía evitarlo. Era un sentimiento tan animal que era más fuerte que ella y lo peor es que se sentía tan bien.
—¡TETSU, ME VENGO!—.
La chica sintió los espasmos en todo su cuerpo y como es que Tetsu también había alcanzado el clímax dentro de ella. La mujer cayó desmayada en la cama y el ojiperla solo la mimaba hasta que ella despertara. Cuando Honoka abrió los ojos, ella se hallaba callada y avergonzada por sus acciones, tapándose la cara porque era bochornoso.
—Perdóname por usarte como consolador—le pidió la chica.
—Yo con gusto puedo serlo toda la vida, sabes que estoy para ti—.
—Lo sé, es que no me gusta romper las reglas. Perdona por no haberte saludado como debía en el entrenamiento, es que no quería verme así de golosa—susurró con vergüenza la Uzumaki.
—Entiendo tu pena, ven a mis brazos. Este siempre será nuestro secreto—le prometió el ojiperla.
La mujer sonrió y se dejó acunar por su amigo con derecho. Se sentía bien tener a un confidente y Tetsu siempre sería de confiar. Aún no decidía si darle una oportunidad pero lo pensaría después de la guerra porque la ley no permitía el matrimonio entre centinelas al menos que renunciarán a sus yorois y eso no era viable, así que por el momento se dejaría llevar por el momento y disfrutar de las caricias después del buen sexo que tuvo.
—No sé que voy a hacer con Mito. Esta fuera de control, no pensé que se enamorara tan perdidamente de Lady Hinata—suspiró la mujer.
—Oh sí, lo noté por su mirada—.
—No me atrevo a decirle la verdad dolorosa a mi niña sobre su hermano mayor—susurró la pelirroja.
—Espera, ¿de qué hablas? ¿Ella tiene un hermano?—.
—Es Naruto—confesó la mujer muy deprimida.
Tetsu hizo varias conexiones y solo conocía a una pareja de cabello rubio y pelirrojo en toda la aldea con ese físico.
—Honoka, si no le dices la verdad a los dos te va a salir caro—le aconsejó el Hyuga.
—No puedo, es demasiado doloroso—.
—Si se entera por alguien más será aún peor. Te va a odiar de seguro—le aseveró el centinela de Lira.
—No sé que hacer—.
—Tienes que decidirte rápido o será muy tarde—.
En otro lugar, Naruto, Mito y Hinata dormían plácidamente en una cama y de repente el rubio comenzó a moverse desesperadamente. Las dos chicas se levantaron y vieron que el ojiazul parecía desesperado y lo despertaron.
—¡Naruto, Naruto!—sacudió Mito a su amigo.
El rubio despertó y vio a sus dos amigas muy preocupadas por él, por lo que Hinata lo abrazó empezando a consolarlo.
—Ya pasó, ya pasó—acariciaba la peliazul a su amigo.
—Perdóname, Hina. Otra vez tuve una pesadilla—.
—¿De qué era tu sueño?—preguntó Mito curiosa.
—Los aldeanos empezaban a acosarme y a decirme cosas hirientes y comenzaban a seguirme a mucha velocidad. Era lo que pasaba conmigo cuando era niño—le dijo serio el niño.
—Lo siento mucho—comentó Mito abrazando a su amigo sintiendo una extraña congoja.
—No estás solo, recuérdalo. Mito y yo somos tus amigas y no vamos a dejarte abandonado—le recordó la peliazul.
Los 3 se volvieron a acostar y el chico que siempre se sintió solo era muy agradable tener una relación de este tipo con dos personas.
—Naruto, mañana voy a apoyarte como pueda. Sasuke no es invencible, somos del clan Uzumaki del Remolino. Fuimos temidos y les recordaremos a esta estúpida aldea de quienes son los que mandan acá—le declaró la pelirroja.
—Lo sé, lo daré todo—.
Al día siguiente, el evento esperado por las aldeas habían empezado y los centinelas estaban viendo a los novatos seleccionados que combatirían para llevarse el honor a casa.
—Bienvenidos sean, aldeanos de las Naciones Elementales. El Santuario tiene el honor de presentar a los más nuevos aspirantes al mundo y serán quienes defenderán a la vida que ama la diosa Tsukuyomi de la diosa de la muerte. Reciban a los centinelas que combatirán el día de hoy—declaró a los 4 vientos el Patriarca.
Por un lado, entraban los centinelas dorados de Virgo, Piscis, Capricornio, Sagitario, Escorpión y Leo por el otro estaban Caballo Menor, Andrómeda, Dragón, Pegaso, Cisne y Conejo que les iban a dar pelea. Los aldeanos hablaban de que los soldados más débiles enfrentarían a la amada élite de Tsukuyomi, pero eso no afectó a los de bronce.
—¿Tenten? ¿Estás bien?—preguntó Haku serio.
—No me gusta el hecho de enfrentarme a Lee, es mi mejor amigo y no quisiera hacer esto—suspiró la chica.
—Tú solo pelea, Dragón. El honor de los centinelas de bronce está en nuestras manos, dices que Lee no te ve como igual por ser de baja categoría, demuéstrale que enfurecer a la dragona es el peor error—le aconsejó Andrómeda.
—Gracias—.
El Patriarca dio la orden de que todos se retirarán quedándose allí solo Sakura de Piscis y Karin de Andrómeda para dar inicio a la primera pelea.
—He esperado por todo el mes para apalearte—sonrió Sakura muy confiada.
—Te voy a meter esta cadena donde no entra el sol, frentona—.
La tensión se respiraba en el ambiente y es que Karin Uzumaki de Andromeda estaba a punto de enfrentarse a la anterior kunoichi de su generación Sakura Haruno de Piscis.
—Está condenada, la chica Andrómeda selló su destino con Sakura—mencionó Kakashi serio.
Todos se quedaron viendo feo al centinela Hatake, quien era el famoso soldado de plata que podía igualar el poder de uno dorado.
—Kakashi, no subestimes a Karin. Podría darte una sorpresa—señaló Honoka sería.
—¡TÚ PUEDES KARIN!—apoyó Mito a su amiga.
Las cadenas se pusieron en marcha y estas cubrían a Karin de forma elegante aludiendo a su constelación protectora.
—Esas cadenas tan débiles no me van a hacer ningún rasguño—fanfarroneó Sakura.
La centinela dorada se abalanzó para atacar sin una estrategia a Andromeda pero las armas de la chica electrocutaron a la chica y fue arrojada a varios metros de ella muy adolorida.
—Ups, olvidé mencionarte que mis cadenas tienen mente propia. Detectan la presencia del enemigo incluso si yo estoy inconsciente y no importa donde te escondas, incluso si es en otro universo, estas te seguirán—le advirtió la chica.
—La chica es muy buena con esas cadenas, lo trae en la sangre—mencionó Natsu de Camaleón llegando al lugar.
—No entiendo—dijo Naruto confuso.
—La última portadora de esa yoroi fue Mito Uzumaki, la esposa del Primer Hokage y antiguo centinela de Leo Hashirama Senju—les reveló la peliverde.
—Wow, entonces de allí salió mi nombre—señaló emocionada Mito.
Sakura parecía confiada de la batalla aunque estuviera en desventaja y de la manga sacó unas rosas negras de la mano.
—¡CADENA NEBULAR DE DIAMANTINA!—exclamó Karin sería.
Sin embargo, para su sorpresa la cadena fue detenida por esa rosa negra y la centinela dorada parecía muy burlona de ello.
—Idiota, recibe mis rosas del mal. ¡ROSA PIRAÑA!—.
Estás impactaron en Karin y explotaría al contacto destrozando su armadura en el proceso, pero no deseaba quedar así.
—¡CADENA DE ANDROMEDA!—exclamó Karin engañando a Sakura y estas desaparecieron en varios lugares y aparecían en otras partes golpeando con éxito a la rosada, cortando su cabello en el proceso.
—Mi cabello, tanto que me costó verme bien para Sasuke y arruinaste mi larga cabellera. ¡ME LAS VAS A PAGAR, SHANAROO! ¡ROSA DEMONÍACA REAL!—exclamó furiosa la chica.
Las flores lograban colarse entre las cadenas de la pelirroja y se clavaron en el cuerpo de la centinela de bronce, que estaba perdiendo sus 5 sentidos y estaba mareada.
—Morirás lentamente, en cualquier momento vas a quedarte dormida y te daré el golpe final—señaló desquiciada la ojijade.
Sin embargo, la Uzumaki se levantaba lentamente y sonreía como si no se tomara en serio las cosas y miraba a Mito y Naruto.
—Sabes una cosa, toda mi vida he vivido en soledad y si me hice centinela es porque deseaba morir de forma honorable. Sin embargo, hallé a lo único que tengo de familia y una amiga que me tendió la mano sin que quisiera algo a cambio—dijo sonriente la chica aludiendo a Hinata—No soporto que menosprecies mi vida, ¿Quién crees que eres? ¡TENGO MIS PODERES, MI CHAKRA! ¡AÚN NO TE DEMOSTRADO MI VERDADERO PODER!—exclamó furiosa la Uzumaki.
—Tienes poca energía. Una soldada de tercera clase no podrá con una de élite como yo—bufó confiada la ojijade, siendo la razón de su caída.
En ese momento, la pelirroja se vio cubierta de un chakra verde inmenso que se transformó en rosa debido ala influencia de su yoroi y algo rodeaba a Sakura.
—¿Qué pasa?—se preguntó la chica.
—¡TORRENTE NEBULAR!—gritó Karin.
Una corriente de aire caliente salió despedida en contra de la centinela de Piscis y está no podía moverse para nada.
—¡NO PUEDO MOVER NI UN DEDO!—.
—El torrente nebular te hará pedazos cuando esté a su máximo potencial a menos que digas que te rindes—le dio sus condiciones Karin.
—¡NUNCA, ROSA SANGRIENTA!—lanzó Sakura como pudo una rosa blanca que se incrustó en el corazón de la Uzumaki
—¡TORMENTA NEBULAR!—.
Un tornado de aire violento rodeó a Sakura y la lastimó de gravedad en un grito de dolor extremo que ni siquiera la yoroi dorada pudo defenderla y cayó al suelo inconsciente.
—Sakura de Piscis no puede continuar. La ganadora es Karin de Andromeda—declaró el árbitro sorprendido.
—Gané chicos—fue lo último que dijo la pelirroja antes de caer en coma.
Honoka fue al lugar y retiró la rosa que estaba tornándose roja con la sangre de la centinela y acarició su cabello.
—Bien hecho, estoy orgullosa—felicitó la otra Uzumaki muy complacido.
Mito y Naruto estaban preocupados por Karin ya que la habían tomado como una prima al tener su apellido, aunque Hinata les dio unas palmadas.
—Tranquilos, ella estará bien—les aseguró la ojiperla.
Ambos asintieron y notaron que un chico cejudo bajaba al lugar con una yoroi dorada con cuernos en el casco, específicamente el de Capricornio. Por el otro lado, una mujer de bollos estaba con una armadura verde que se asemejaba a un dragón chino.
—No puedo creer que nos vayamos a enfrentar, Tenten—dijo con mucha tristeza el cejudo.
—Lee, aunque seamos buenos amigos no voy a darte tregua—le pidió la castaña.
—Por favor, no quisiera herirte. Puedes rendirte ahora que puedes—.
—Lee, viste como a esa niña de Piscis fue derrotada. Te advierto que yo no pienso rendirme—le dijo seria la chica dragón.
—Sí eso es lo que deseas—.
En otra parte, Gai suspiró porque tenia un par de alumnos problemáticos y Shion se acercó a su maestro.
—¿Qué tienen ellos dos?—preguntó Aries curiosa.
—Tenten y Lee son amigos de la infancia pero desde que fueron puestos al servicio de Tsukuyomi, él piensa que su compañera es débil por ser de bronce—explicó el sujeto serio.
—Hmp, esto va a ser un problema—suspiró Shion porque no había algo peor que dos amigos peleando.
En el lugar, Yakumo cruzaba los dedos y la centinela de Aries fue a verla para tranquilizarla porque ella era buena amiga de ambos.
—Yakumo, ellos van a estar bien—declaró la rubia sonriente.
En ese momento, ella sonrió y su cabello se puso blanco con los ojos rojos dando lugar a su forma malvada y Aries suspiró.
—Ido, ¿verdad? No vayas a hacer un desastre por favor—amenazó la rubia.
—No te preocupes, no pienso hacer algo. Vine a ver como los cuerpos sudorosos de esos dos debutan en el campo de batalla. De solo pensar en ello me estoy mojando de solo pensarlo—sonrió la centinela de Geminis de solo pensarlo.
—Pervertida—.
La batalla entre ambos centinelas inició de golpe pero lo que Lee no se esperaba era que Tenten sacara una espada de su armadura siendo convocada por un pergamino secreto y ella fue apenas detenida por el cejudo con su brazo.
—¡Árbitro, se supone que los centinelas no deben usar armas! Están estrictamente prohibidas—reclamó Lee al referí.
—Como centinela de Libra hago aviso de que Tenten tiene permitido usar las armas que estén a su disposición en esta batalla—declaró Gai al público.
—Pero Gai sensei…—.
—Tenten, ve sin restricciones en contra de Lee—.
Gai sonrió ya que tenía pensado que Tenten debía heredar la yoroi dorada de Libra cuando él se retirara y por ello tenis que dejarle ciertas libertades como la encargada de las armas.
—¡Dragón Volador de la Hoja!—.
La chica combinó hábilmente su técnica estándar con una lanza que canalizó mejor la energía y Lee apenas se pudo defender con su mejor técnica.
—¡Kusanagi!—.
El arma definitiva de Capricornio salió a relucir y Tenten sonrió ya que Lee no usaba esta técnica excepto en casos de emergencia, lo que significa que logró acorralarlo.
—¿Desde cuando es que tienes esa clase de poder? Creí que los centinelas de bronce no manejaban tanto chakra—.
—¿Te olvidaste que Gai sensei tuvo la misma armadura que yo? ¡Me he matado todos los días para llegar a este extremo! Me has decepcionado bastante, dejaste que el título de centinela dorado se te subiera a la cabeza. ¿Dónde quedó el niño simpático y desesperante que yo quería?—criticó la castaña muy enfadada.
En el palco Ido dio una mirada triste ya que ella era de la misma generación que ellos y Tenten tenía razón de que Lee cambió mucho al ser elegido en la élite de la guardia dorada.
—¡Tenten, ya deja de quejarte y patéale el trasero a Lee para que se le quite lo presumido!—gritó la chica de Géminis muy seria.
En ese momento, la castaña asintió y dejó caer todas sus armas para mirar con frialdad y determinación a su oponente.
—No voy a usar armas en esta batalla, voy a vencerte con mis verdaderos poderes—declaró la mujer alzando su chakra al máximo.
—Si eso es lo que quieres, ¡Puerta del Dolor liberada!—.
El centinela de Capricornio sacó su máximo poder que superó por mucho al de Tenten y comenzó a hacer su secuencia de ataques que la chica no vio venir.
—¡Piedra Saltarina!—.
Tenten después de una parada fue arrojada a la pared y su armadura sufrió bastantes daños ya que no logró absorber el impacto del todo.
—Maldita sea, de no ser por el escudo que tengo habría perdido el conocimiento. Me siento muy débil, me duele todo—susurró la chica apenas de pie.
—Rindete Tenten, no quiero lastimarte más—declaró firmemente Lee.
—¿Qué pasa?? No vas a seguir esto? Podría hacer esto todo el día—sonrió la centinela de forma débil pero decidida.
En ese instante, la chica se desprendió de toda su armadura y su parte superior estaban sin nada de ropa solo cubierta por vendas en el busto y en la espalda se veía un dragón chino verde como tatuaje de chakra.
—¿Qué es ese tatuaje?—preguntó Mito a Gai.
—En algunas personas al alzar su chakra al máximo, se pueden figurar estos tatuajes. Estas personas son candidatos a la yoroi de Libra. En mi caso yo tengo un tigre en mi espalda—explicó el cejudo.
—Ya entiendo, ¿pero por qué se quitó la armadura? Es un suicidio—.
—Es una muestra de sacrificio y decisión ya que sin nada en el cuerpo, el chakra es más fácil de alzarlo momentáneamente al infinito—declaró el centinela de oro.
Lee se preparó y fue a toda velocidad a donde estaba Tenten pero ella pudo ver el ataque a tiempo por estar en sintonía con el mismo universo por un instante y luego de eso descargó el ataque definitivo que Gai le enseñó.
—¡Los 100 Dragones Supremos de la Hoja!—.
Lee vio venir el ataque pero no pudo defenderse ya que iba a demasiada velocidad y no lo esquivó, recibiendolo a quemarropa. La yoroi dorada absorbió buena parte del impacto pero si resultó bastante malherido.
—Maldita sea, no logré acabar de una vez—maldijo la castaña bastante debilitada.
—Estuve a punto de perder, maldita sea. Tenten, me has sorprendido pero la victoria es mía. ¡Kusanagi!—.
Tenten está inmóvil ya que la última técnica fue bastante desgastante, por lo que ese corte era seguro que la iba a dejar fuera de combate. Sin embargo, el escudo de Dragón fue en su ayuda y recibió el daño casi entero, por lo que se partió a la mitad y una mínima parte cortó el vendaje del pecho de la chica, quedando en topless.
—¡Kyaaaaaa!—se tapó la pobre castaña.
—¡Lo siento!—balbuceó Lee avergonzada.
—¡Naruto, no veas!—tapó Hinata los ojos de su amigo.
Yakumo/Ido de Geminis se desmayó por la hemorragia nasal al ver algo tan maravilloso y Rock Lee quedó tan shockeado que Tenten aún avergonzada vio que su rival bajó la guardia y dio su última técnica de la forma más rara posible.
—¡Dragón Ascendente!—.
Ella usó una patada cargada de chakra en la entrepierna de Lee ya que estaba furiosa por lo sucedido y aunque la yoroi dorada absorbió buena parte del golpe, si sintió el terrible dolor y quedó en el suelo en agonía.
—Parece que no se va a levantar en un buen rato. Tenten de Dragón es la ganadora del combate—declaró el árbitro a favor de la chica.
—Guau, justo en las baterías—sonrió Mito bastante divertida.
—Pobre Cejotas—murmuró Naruto empatizando con el sujeto.
