Amo esta historia, se me ocurrió de una manera tan random haha Mi imaginación me ha guiado al punto de que no tengo una idea de clara cuánto durará, veamos qué acontece.
[ Cupido Yamanaka ]
Capítulo 3
.
–Quédate quieta un momento. –Pidió Sakura con ternura. En esos instantes estaba encargándose de atender a una pequeña niña en su consultorio. –Si te comportas te daré un caramelo ¿ok?
Chiasa y su madre venían a visitarla con frecuencia por un chequeo, la pequeña era tan inquieta que revisarla era todo un jaleo, pero el ánimo que de Chiasa emanaba provocó que Sakura le tomara un cariño incondicional.
–Bien, ya hemos terminado. –Sakura volteó hacia su escritorio, tomando una paleta de un envase que allí tenía. –Un trato es un trato, te la mereces.
La pequeña la recibió con gusto y enseguida ya la tenía en su boca, disfrutando de ella y Fumiko, su madre, dijo. –Chiasa, agradécele a la doctora.
–Muchas gracias. –Agradeció ella, retirando el caramelo de su boca para luego volver a saborearlo.
–Lamento que sea tan agitada Sakura, hacer que se tranquilice es un trabajo duro allá en casa.
–No se preocupe por eso, solo es enérgica y eso no tiene nada malo. –Sonrió la joven ninja médico, su amabilidad acabó por hacer efecto igualmente a la señora frente a ella, haciéndola sonreír.
–En todo caso, gracias por habernos atendido, me quitas un peso de encima.
–Para mí es todo un placer hacerlo, solo hago mi trabajo.
Fumiko tomó de la mano a su hija y dijo. –Ya nos vamos Chiasa, despídete.
La pequeña, rebosante de alegría se despidió agitando su mano reiteradas veces pues en la boca traía aún el caramelo que Sakura le había dado instantes atrás.
Ambas mujeres se despidieron y en cuanto se quedó a solas en el interior de su oficina dejó escapar un suspiro de agotamiento, había estado trabajando desde tempranas horas del día.
El corazón de Sakura dio un brinco al oír un sonido a sus espaldas, un silbido y al voltear allí vio a Naruto, sentado en el marco de la ventana tras su escritorio, riendo al notar el efecto que había tenido en ella.
–Hehe, ¿te asusté?
–No me preguntes si ya sabes la respuesta. –Lo regañó ella acercándose hasta quedar frente a él. –¿A qué viniste hasta aquí? ¿Te has lastimado entrenando o algo?
–¿Acaso tengo que estar malherido para poder ver a mi chica favorita? –Naruto estiró sus labios hacia Sakura, esperando recibir un beso de su parte en respuesta.
Lo único que recibió fue la mano de ella cubriendo su boca, empujándole hacia atrás. –De hecho sí, si no es un chequeo por lo que vienes entonces no hay mucho que podamos hacer, al menos hasta que termine mi turno.
–¿Estás echándome de tu consultorio?
–Estoy trabajando Naruto, no voy a dejar todo de lado solo porque irrumpes aquí. –Agregó ella, dejándose caer en la silla junto a su escritorio.
–¿Por qué estás siendo tan fría conmigo?, creí que ya habíamos solucionado todo en nuestra cita del otro día.
–No recuerdo haberte dicho en ningún momento que te perdonaba.
–Por favor Sakura-chan. –Pidió Naruto bajándose del marco de la ventana, entrando en la habitación. –No puedes seguir enojada por mucho más tiempo, ya te dije que no fue mi culpa.
–¿Cómo que no?, perfectamente pudiste haberla esquivado o rechazado. –Refutó ella, mirándole airada. –Eres demasiado amable, Naruto.
En cuanto finalizó la guerra Naruto se hizo bastante popular en el mundo ninja, causa más que clara para ser perseguido por cientos de chicas con intenciones más íntimas de por medio. Habían pasado ya tres desde entonces y aunque las cosas ya se calmaron un poco para él, aún así tenía alguna que otra mujer a sus espaldas siguiéndole las pisadas.
Transcurrió alrededor de una semana desde aquel incidente, una chica se le había acercado recalcando que no era más que una simple fanática suya, admirando su valentía y un montón de cosas que ya no recordaba ni por asomo, pero al rato descubrió que tales palabras solo fueron un medio para acercarse a él y de sorpresa acabó recibiendo un beso en los labios por aquella chica, Naruto tuvo la desdicha de que Haruno estuviese pasando por ahí y lo contemplara todo.
–No se me ocurrió pensar que haría eso cuando se me acercó, no puedes reprocharme esto por siempre Sakura-chan.
Naruto caminó hasta la silla donde Sakura descansaba, para luego posar ambas manos en cada reposabrazos de la misma.
–¿Piensas que no puedo?
–Sé que no puedes, mi encanto te hará ceder tarde o temprano.
–¿Tu encanto?, no seas tan egocéntrico, Naruto.
–¿No crees en mis habilidades de conquista? –Una pícara sonrisa se apoderó del rostro del rubio.
Naruto redujo el espacio entre ambos inclinándose hacia adelante, comenzando a dejar un camino de besos por el rostro de Haruno, besó sus labios y así continuó por su nariz, frente, mejillas, cabello e incluso oídos, Sakura rió divertida ante su actuar, dando fallidos intentos por esquivar las muestras de afecto que él dejaba sobre su rostro.
–¿Desde cuando eres tan empalagoso?
–Si por empalagoso quieres decir que soy todo un romántico, entonces lo soy. –Rió Naruto juguetón, y en respuesta Sakura no evitó la escapada de otra risa. –Que estés de tan buen humor ahora… ¿Significa que ya no estás enojada?
Ante su insistencia, Sakura rodó los ojos. –No, no lo estoy. Si no cedía ahora no dejarías de perseguirme hasta que te perdonara.
–Hehe, ¿ahora ves como si tengo mis encantos ocultos bajo la manga?, te dije que no podrías resistirte.
–También veo que no te costó nada demostrarlos.
Dándole un pequeño beso en los labios, Naruto dijo. –Traje algo para ti.
Reincorporándose, del bolsillo de su negra chaqueta Naruto extrajo una barra de chocolate mediana, el envoltorio incluso traía un pequeño listón en una esquina y con alegría se lo tendió a la muchacha.
–¿Chocolate? ¿Alguna razón en especial para que me lo des? –Preguntó ella, tomando el dulce entre sus manos.
–Para nada, pensé que podrías necesitarlo para recuperar energías en lo que queda de tu turno de hoy. ¿Cuándo podrás salir?
–A las ocho, ¿por qué?
–Estaré aquí afuera esperándote para que caminemos juntos hasta tu casa, si te parece bien.
Sakura no pensó demasiado en su respuesta. –De acuerdo, más te vale que no me dejes esperando.
–No lo haré, te veo a las ocho. –Haciendo un gesto con la mano, Naruto se despidió de Sakura y regresó por donde vino, saltando nuevamente por la ventana.
En cuanto él se marchó Sakura retornó a centrarse en su trabajo, las horas parecieron pasar cuan estrella fugaz, pero pese a ello sintió el cansancio caer sobre su cuerpo, era como si cargara una pila de piedras, podría decirse que el pequeño regalo que Naruto le había dado al fin y al cabo le fue de utilidad.
Él prometió que vendría por ella, por lo que al finalizar su turno aguardó por su llegada en la entrada del hospital. Sin embargo, los minutos pasaron y Uzumaki no mostraba señales de querer aparecer, no lo veía aproximarse por ningún lado y exasperada miró el reloj en su muñeca, eran pasadas de las ocho treinta.
De ningún modo se quedaría allí de pie esperando un solo minuto más como una tonta, por lo que dando un suspiro de fastidio emprendió camino. Era increíble, hace tan solo unas horas le dio una segunda oportunidad para redimirse de su altercado del otro día y él la desperdiciaba, no debió esperarlo ni quince minutos allí afuera.
Mientras caminaba se preguntó seriamente qué podría haberlo retenido, no podía pensar en una respuesta lógica para ello y que lo olvidase no era una opción, no podría haberlo hecho en tan poco tiempo y ni mucho menos se atrevería a dejarla plantada adrede, Naruto no era ese tipo de persona. Una justificación era lo único que quería de él la próxima vez que lo viera y en un intento por despejar su mente comenzó a observar a su alrededor, vitrinas de tiendas, restaurantes o lo que sea que la ayudase a apaciguar sus pensamientos y en ello, Sakura detuvo sus pasos al observar a Naruto sentado en la zona de afuera de una cafetería sin duda en compañía de alguien, no era alguna chica cualquiera de la aldea la que estaba con él, conocía muy bien esa cara, quien le hacía compañía claramente era Ino Yamanaka.
Omaiga ¿Qué pensará Sakura al ver a estos dos así después de que Naruto la dejase así? Ahí el misterio.
Gracias por apoyar esta historia, es todo un agrado para mi escribirla y compartirla con ustedes, esta pareja sin duda es una de mis favoritas.
¡Nos leemos pronto!
