Para que vean que esta historia no se ha ido a Hiatus hhaha
Cuando comencé con mis historias siempre me dije "no acumules demasiadas historias"... y es lo primero que hice, ups. Juro que no fue mi intención hacerlo, creo que me vi muy ensimismada en OneShots en ese momento y en la creación de Don't dream, it's over.
Si mal no recuerdo, la última vez que actualicé fue en agosto... pero no volverá a pasar haha
[ Cupido Yamanaka ]
Capítulo 4
.
Luego de que el sonido de la puerta de su hogar siendo cerrada retumbara en sus oídos, Haruno exhaló un pesado suspiro, no solo por el claro agotamiento que sentía tras haberse sometido a aquellas intensas horas de trabajo, sino también por lo que sus ojos contemplaron en el camino de regreso luego de comprender el aparente abandono por parte de Uzumaki, por alguna extraña razón no podía olvidar dicha imagen que con insistencia se rehusaba a salir de su cabeza.
No hizo más que ignorar la presencia tanto de Naruto como de Ino al verlos sumidos en tal escena, siguiendo así con sus pasos dispuesta a regresar a casa y dejándolos continuar con lo que parecía ser una amena charla, en serio agradecía que ninguno de los dos la notara pasar por ahí.
A decir verdad era de su preferencia hacer caso omiso a dicha situación al menos por el momento, no tenía intenciones de calentarse la cabeza de forma innecesaria, que Naruto viniese por si mismo era lo que quería y en cuanto eso ocurriera tomaría la oportunidad de pedirle las explicaciones necesarias ya que después de todo, la había dejado olvidada por ello y no se veía a sí misma haciendo una escena de celos en público y menos en frente de Yamanaka, ese tipo de cosas no iban con ella.
Sakura tomó la decisión de darse un rápido baño en un intento por apaciguar las tensiones que con insistencia la atormentaban y una vez dentro del cuarto de baño, se despojó de sus ropas, entró en la ducha y giró el grifo, permitiendo que el agua comenzara a caer sobre ella y se deslizara por su cuerpo. Creyó que el agua le sería de ayuda para relajarse aunque sea un poco y aunque estuvo en lo cierto, continuaba sin poder olvidar dicho recuerdo de ambos jóvenes shinobis sentados a las afueras de una cafetería, no es que estuvieran haciendo algo que pudiese considerarse como indebido, ambos eran libres de hablar con quien quisieran pero eso era justamente lo que mayor intriga le causaba, ellos nunca antes se habían detenido a charlar si no era realmente necesario, Naruto e Ino eran como el agua y el aceite y verlos juntos con suma serenidad sin ningún problema de por medio era razón suficiente para asombrarla. Sakura no sintió furia ni en lo más mínimo, por el contrario, sentía curiosidad, era de su interés saber cuál podría haber sido el tema de conversación en el que ambos se vieron sumamente ensimismados, ahuyentando así sus diferencias del pasado.
Al no poder hallar una respuesta convincente a sus incógnitas, Haruno puso fin a su lavado deteniendo el flujo del agua y a continuación, tomó una toalla y la enrolló con cuidado alrededor de su delgado cuerpo, para luego comenzar a cepillar su cabello húmedo frente al espejo y evitar así que se enredara cuando estuviese seco.
Una vez hecho esto regresó a su recámara dispuesta a hundirse en su armario con el objetivo de encontrar algo cómodo para vestir por el resto del día, pues a decir verdad, no tenía ninguna gana de retornar nuevamente a las calles, haber estado yendo de un lado a otro durante sus horas de trabajo aún tenía cierto efecto en ella aún después de haberse duchado, sin embargo, en cuanto puso pie dentro de su cuarto oyó unos ligeros golpeteos en su ventana, provocando que su corazón diese un brinco a causa del susto y al voltear en dicha dirección consiguió divisar una figura humana a través de sus cortinas, sabía perfectamente de quien se trataba y agradecía que sus cortinas estuviesen cerradas, que él la viera usando tan solo una toalla cubriéndola era un momento que prefería evitar.
Refunfuñando, Sakura acomodó su toalla y caminó hacia el sitio donde dichos golpeteos fueron originados, sin abrir la ventana ni retirar la tela que la cubría. –¿Qué crees que haces ahí afuera?
–Necesitaba venir a verte, ¿puedo entrar?
Naruto tendía a presentarse por la ventana de su recámara aprovechando que ésta constaba con un pequeño balcón, no era molesto para ella que le diera ese uso pero por razones obvias, esta vez la situación era distinta.
–De ninguna manera voy a dejarte entrar por aquí, anda por la puerta de enfrente y en unos momentos te abriré.
–Enseguida estaré ahí.
Naruto no impuso resistencia a la petición que le fue hecha y en cuanto desapareció de su balcón, Haruno se giró hacia su closet y rebuscó en su interior, escogiendo un short rosa pálido y una camiseta blanca para usar, estando ya vestida tomó nuevamente la toalla que instantes atrás había estado rodeando su cuerpo y la usó para secar un poco su cabello para evitar que goteara, mientras lo hacía, escuchó el sonido del timbre siendo tocado y dejando su toalla en el respaldo de su cama se aproximó hacia la puerta, al abrirla allí halló a Naruto.
–Hola... –La saludó él, era como si no supiese qué otra cosa decirle.
–Hola. –Sakura ni siquiera se inmutó en agregar nada más, sabía muy bien a qué venía y podía hacerse una vaga idea de qué podría ser lo que ha de estar pasando por su cabeza en esos momentos.
Lucía nervioso, pero a pesar de ello Haruno optó por aguardar a que fuera él quien dijera la primera palabra y luego de unos segundos, Naruto comenzó. –No pensé que estarías en casa todavía... Pasé antes por el hospital, pero no te vi ahí.
–Es lógico, no iba a quedarme esperándote por lo que restaba de luz de día.
Naruto se removió en su lugar, incómodo por el comentario que la joven le había dedicado y en un intento por bajar la tensión del ambiente, agregó.
–¿Sabes?, está comenzando a hacer frío aquí afuera, haha... –Sin decir nada, Sakura se hizo a un lado, haciéndole además una señal para que entrara.
Una vez adentro, ninguno de los dos se movió de su lugar, tanto Naruto como Sakura yacía el uno frente al otro de pie junto a la puerta y dudoso de sus palabras, Uzumaki tomó la iniciativa una vez más para volver darle inicio a la conversación. –Lo lamento.
–¿Por qué?
–Por no haber pasado por ti antes, sé que no fue considerado por mi parte dejarte sola esperándome, después de todo te lo había prometido... –Se justificó él, cabizbajo.
Haruno era consciente de que Naruto vino hasta su casa con tal de disculparse por lo ocurrido, pero fingió ignorancia con tal de escucharlo decir la razón de su disculpa con un poco más de detalle.
Al no recibir alguna contestación por parte de la joven, Naruto alzó su cabeza y mirándola, preguntó. –¿Estás molesta conmigo?
Inhalando un poco de aire, Sakura suspiró. –No, no lo estoy, pero si no tenías la certeza de que podrías venir habría preferido que no hubieras prometido nada.
Indiferente, Sakura se adentró hacia el interior de su domicilio pasando junto al hombre que pedía su perdón, quien la siguió sin decir palabra y permaneció de pie a una distancia moderada de ella al verla sentarse cómodamente sobre su rojizo sofá, desde su actual posición era capaz de verla de frente sin ningún tipo de obstrucción.
–No fue mi intención que esto pasara, quería ir a verte, en serio.
–Naruto, no es necesario que sigas disculpándote, ya te he dicho que no estoy enojada. –Aclaró Sakura, no comprendía muy bien cómo era posible pero en ocasiones como esa, Naruto tenía el don de conmover su corazón únicamente haciendo uso de su rostro, don que incluso él parecía desconocer.
No sabría explicarlo con lujo de detalles, pero cuando él llegaba a sentir la más mínima culpa por algo su rostro demostraba una expresión similar a la de un niño pequeño cuando hacía algo incorrecto y debía reconocer que era una característica bastante adorable bajo sus ojos.
Pero recuperando la compostura, agregó. –Pero independiente de eso, quisiera saber qué fue lo que te detuvo. Cuando fuiste a irrumpir a mi oficina parecías estar más que encantado como para que lo hayas olvidado tan de repente.
Naruto tragó en seco, dejando escapar unos incomprensibles balbuceos al no saber responder a lo que la rosada kunoichi le pedía.
Aquella era otra respuesta que Sakura sabía muy bien, después de todo había tenido la oportunidad de presenciar dicho suceso con sus propios ojos, pero quería comprobar si acaso Naruto iría con el bien por delante y le diría la verdad, quería creer que no estaba metiendo sus narices en algo que pudiese jugar en contra de su relación.
–Si es algún tema personal del que no puedes hablarme no insistiré ¿sabes?, solo tienes que decirlo.
–No es eso, es solo que... –Uzumaki, aún dudoso de sus palabras, se decidió a contestar. –Estuve hablando con Ino.
Una vez más, Haruno se dispuso a fingir ignorancia con respecto al tema. –¿Con Ino?, creí tener entendido que ustedes dos no se llevaban muy bien.
–Bueno, creo que no estamos tan mal como pensamos al fin y al cabo, ¿quién lo diría?
Aún con deseos de saber más, Sakura se aventuró y continuó indagando. –¿Y de qué estuvieron hablando?
La escasa confianza que el rubio Uzumaki había ganado frente a la tensión contra la que yacía aprisionado acabó por desmoronarse ante la formulación de aquella nueva pregunta por parte de la joven kunoichi.
–Eh, de nada importante, estuvimos hablando de simples trivialidades, pero a decir verdad, ya no recuerdo ni la mitad haha... –Se explicó Naruto, pasando su mano entre sus dorados cabellos. –Aunque supongo que me he dejado llevar y me olvidé de la hora, lo siento.
Sakura no se sació con la respuesta obtenida, por un lado, Naruto fue sincero con ella y accedió a explicarle lo ocurrido en el periodo de tiempo en que estuvo aguardando por él a las afueras del hospital, pero por otro lado, tenía el presentimiento de que aún existía algo que ella desconocía con respecto al tema en que la rubia Yamanaka resultó estar envuelta, sin embargo, no continuó insistiendo y aceptó la información que le fue dada.
–Entonces, ¿ya estamos bien? –Preguntó él.
–Por tercera vez Naruto, sí, todo está en orden, pero ten por seguro que no seré igual de comprensiva la próxima vez.
–Créeme, no permitiré que algo así vuelva a ocurrir. –Entusiasmado, Uzumaki dio el primer paso para acercarse hacia donde Sakura permanecía sentada, ubicándose a su lado.
–¿Crees poder mantener una promesa como esa? –Preguntó Sakura con intenciones burlescas de por medio.
–Por supuesto, ¿quién sería yo si no cumpliera con mi palabra?
Seguro de sus acciones, Naruto posó ambas manos sobre la cintura de la joven, atrayendo su cuerpo mientras se recostaba de espaldas sobre el sofá, dejándola montada sobre él. Por su parte, Sakura no impuso resistencia y una vez que ella se acurrucó contra su pecho fue cuando Naruto procedió a trasladar sus manos desde su cintura hasta su torso, rodeándola para abrazarla y así intensificar aún más su unión, Haruno en serio agradecía que por esa ocasión sus padres no estuviesen presentes.
No obstante, una curiosa sensación abordó al rubio shinobi y sin acabar con aquel contacto, preguntó. –Eh, ¿Sakura-chan?
–¿Sí?
–¿No estás usando ropa interior?
Aquello fue similar a recibir una bofetada, oír esa pregunta surgir de los labios de quien yacía bajo ella la hizo caer en cuenta de que efectivamente le hacían falta dichas prendas sobre su cuerpo, tanta fue la prisa que tuvo para vestirse con la anterior llegada del rubio que lo olvidó por completo.
–Eh, ¿cómo te has dado cuenta?
–Me fijé en ello cuando te abracé, fue fácil deducirlo...
Sakura tenía el alma en un hilo, que Naruto se hubiese dado cuenta de ese detalle le hacía las cosas más difíciles, estaba avergonzada y levantó su cabeza ligeramente al oír unas cuantas risitas saliendo de la garganta del rubio.
–¿Qué es lo que te parece tan gracioso?
–Nada, es solo que no pensé que tenías este tipo de hábitos.
–Estoy en mi casa Naruto, tengo el derecho de andar como quiera. –Mintió ella.
–Y no te juzgo por eso, es solo que no me lo esperaba, eso es todo.
–¿No tienes ningún problema con ello estando en esta posición? ¿No está incomodándote?
–Para nada, y es más, pienso que deberías hacerlo más seguido. –Comentó Naruto, dedicándole además una seductora sonrisa.
–Ya quisieras. –Soltó Haruno, volviendo a recargar su cabeza sobre el pecho del rubio.
–Haha, no te enojes, solo estoy bromeando, aunque no me molestaría si lo hicieras. Estaría encantado.
Sakura ni siquiera se molestó en contestar y se limitó en escuchar las risotadas Naruto, ver ese lado juguetón por su parte era común en él y era agradable poder disfrutar de esos pequeños momentos a su lado. Sin embargo, la duda sobre los acontecimientos que tuvieron lugar esa tarde aún la molestaban, aunque confiara en Naruto sabía que había algo que él estaba evitando contarle, sus constantes balbuceos y risitas nerviosas eran suficiente para adivinarlo, pero optó por olvidarse de ello por ahora, ya tendría otras oportunidades de llegar al fondo de la situación y si él no ponía de su parte para colaborar, Ino lo haría.
Baia Baia 7u7 esa Sakura es una loquilla, aunque no fue intencional hahaha
¿Qué creen que pasará ahora que ella ha levantado sospechas en contra de Naruto e Ino?
¡Nos leemos pronto!
