Bueno, primero que nada gracias por darle apoyo a esta historia, de momento es una de mis favoritas y sin duda me disfruté escribir este capítulo hehe, la iluminación divina me llegó en el momento más inesperado... como de costumbre :v una puede estar mirando un agujero en la pared y ya se viene una idea fhdodho
[ Cupido Yamanaka ]
Capítulo 5
.
Por muy desagradable que fuera aquella sensación, aburrimiento era lo único que Ino sentía caer con abundancia sobre su delgado cuerpo y tener que ver como las manecillas del reloj apenas marcaban las tres y treinta le generaba suma pesadez, provocando que unos quejidos de desagrado se escuchasen a través de sus rosados labios.
Al ser su día libre no tenía alguna misión de la que pudiese encargarse y ese mismo día su madre se había ofrecido a cubrir su rol como encargada en la floristería de la familia con tal de permitirle un grato descanso e Ino aceptó encantada al gesto de su madre. Sin embargo, no esperaba que las horas transcurriesen tan lento o al menos esa era su percepción desde que se levantó de la cama, cosa normal si no tenía actividad alguna que realizar y a decir verdad no le apetecía demasiado salir a las calles.
Dispuesta a hacer que el día acabase más rápido, Yamanaka se recostó de costado sobre el sillón con intenciones de tomar una siesta de por medio, por lo menos la tarde ya habría avanzado un poco para cuando despertara, pero para su desgracia cuando apenas había conseguido conciliar el sueño y pegar pestaña, el estruendoso sonido de su timbre siendo tocado la hizo brincar en su cómodo asiento, asustándola y provocando que su corazón latiera desbocado debido al impacto. Desorientada, miró en variadas direcciones en un intento por descubrir qué fue lo que perturbó su estado de sopor y descanso y una vez asimilado esto, se levantó de mala gana y se aproximó hasta la entrada con ganas de enviar de paseo a quien sea que estuviese parado ahí afuera.
Cuando abrió la puerta y descubrió al ser que estuvo tocando el molesto timbre en tan reiteradas ocasiones, resopló y dejando caer su mano sobre el marco de la puerta, evitando así el paso de quien en frente tenía, formuló la pregunta. –¿Qué quieres?
–Hay algo de lo que debo hablar contigo.
–Estaba ocupada desde antes de que tu llegaras ¿sabías? –Mintió Ino, curvando una maliciosa sonrisa en su blanquecino rostro. –¿Tan importante es lo que quieres decirme que no puede esperar hasta otro momento?
Refunfuñando, Naruto quitó el brazo de la joven del camino y por su propia cuenta entró a la edificación. –Estoy hablando en serio Ino.
Sin tener otra opción a su alcance, Ino aceptó la repentina visita de Uzumaki y dispuesta a rehacer la coleta que se había hecho de improviso esa mañana en lo alto de su cabeza, la cual le otorgó aquel toque desaliñado pero sencillo a su peinado, procedió a retirar el elástico del que hizo uso para atar su cabello, permitiendo que sus largos y dorados cabellos cayeran con delicadeza a lo largo de su espalda, ciertamente no se sentía demasiado cómoda luciendo tan desarreglada ahora que contaba con la compañía de otra persona y una vez cumplido su objetivo pasó junto a Naruto, dirigiéndose hacia la cocina para encargarse de toda la vajilla que debía lavar.
En el transcurso de su labor y consciente de la silenciosa presencia del alto shinobi a sus espaldas, Ino comentó. –Te escucho, no hagas que el tiempo que estoy cediéndote sea en vano.
Naruto rechistó ante sus palabras. –Ahora pareciera que ni siquiera te importa el querer entablar conversación conmigo cuando fuiste tu en primer lugar la que se me acercó para proponerme todo este ridículo plan para reconquistar a Sakura-chan, si yo estoy metiéndome en un problema entonces tu también.
Frenando el flujo del agua, Ino tomó un paño de cocina que ahí tenía a su alcance para secar sus manos y girando su torso con tal de tener una mejor visión del hombre que la acompañaba, indignada le preguntó. –A ver, ¿y qué tengo que ver yo en cualquiera de tus problemas?
–Ella nos vio hablando ayer en el café. –Yamanaka no mostró intenciones de querer abrir la boca para dialogar, no obstante, la expresión en sus ojos le decía que no se detuviese y que siguiera con su relato. –Los dos habíamos quedado de vernos, se suponía que iría a buscarla luego de que terminara de trabajar y la acompañaría a casa... Pero se me fue de la cabeza cuando te encontré y me sugeriste que habláramos.
Exasperada, Ino se pasó la mano por su rostro, murmurando la frase. –No puede ser... ¿Pero cumpliste por lo menos con el siguiente paso?
Naruto no creía que fuesen ideas suyas, el tono en la voz de Ino al formular su pregunta parecía estar verdaderamente anhelando que su respuesta fuera afirmativa y para fortuna suya, lo era. –Le compré un pequeño detalle que le serviría durante su trabajo, nada muy exagerado.
Naruto se abstuvo de dar demasiados detalles de su decisión, no le pareció nada del otro mundo pero según el plan de cuatro pasos que Ino le presentó desde los inicios de esta locura, el siguiente paso a seguir consistía en las formas de complacer a la otra persona de la relación con un gesto especial, con algún obsequio por ejemplo y la opinión de Yamanaka no jugó demasiado en este caso ya que ella optó en dejarle libre albedrío, le dijo que hiciese lo que más le plazca.
–Al menos todo no se echó a perder, no por completo. –Comentó la kunoichi para sí misma. –Con esto de olvidar reunirte con ella definitivamente estropeó un poco las cosas.
Pareciendo estar casi indignado por sus palabras, Uzumaki se cruzó de brazos y replicó. –Hey, esto no habría pasado si no hubieras aparecido y distraído de esa forma tan repentina.
–Eso ya no importa. –Contestó Ino sin ánimos de querer discutir dicho tema por más tiempo, después de todo no tendría sentido, el error ya estaba hecho. –¿Qué excusa le diste cuando la viste después?
–Nada muy rebuscado, le dije que hablamos de cosas sin mucha importancia y que el tiempo se me pasó. Sakura-chan no se enojó conmigo después de eso.
Inconscientemente, en la cabeza del rubio arremetieron los recuerdos de su visita a casa de la joven Haruno, cuando ella yacía plenamente cómoda sobre su torso y sin portar ni un solo tipo de lencería por debajo de su ropa, pero enseguida airó esos pensamientos a menos que quisiera que una expresión boba dominase su rostro en consecuencia de fantasear tanto.
–¿Acaso crees que ella en verdad se tragó ese pretexto?, puede haberte perdonado pero eso no descarta que esté pensando en cosas extrañas.
–¿Cosas extrañas?, no inventes. –Se mofó Naruto.
–Sakura no es tonta, algo ha de haberle quedado vagando por esa cabezota que tiene, ¿entiendes lo que digo o tengo que dibujártelo?
La boca de Naruto se abrió por unos instantes al tener las intenciones de replicar en contra de las palabras de la rubia, sin embargo, el repentino sonido del timbre le interrumpió, tomándole desprevenido. Ino pasó una vez más a su lado y se dirigió a atender el llamado de enfrente, él siguió sus pasos y ahí aguardó desde el umbral de la puerta que unía la sala de estar con el pasillo de la entrada.
Se extrañó de ver la expresión reflejada en el rostro de Ino al girarse a verlo luego de haber estado observando por la mirilla, parecía descompuesta y lo mismo ocurrió con él una vez que casi en un susurro la oyó decir. –Es Sakura, está aquí.
Naruto maldijo hacia sus adentros, sabía que ambas jóvenes preservaban una amistad durante varios años, pero de todas las ocasiones en las que Sakura podría dedicarle su tiempo a su amiga justamente debía escoger ese día y hora... en serio que su suerte no era la mejor de todas.
La repentina indiferencia que Ino estuvo demostrándole desde que puso en pie dentro de su casa se esfumó, siendo reemplazada por una obvia desesperación y nerviosismo, y no la culpaba, él también estaba intranquilo pero a un nivel considerablemente menor.
Sin moverse siquiera un milímetro de su sitio, vio como la joven se acercó a él teniendo cuidado con sus pisadas pero a paso rápido, supuso que lo hacía con la intención de evitar que Sakura se enterara de que ya eran conscientes de su presencia.
–Tienes que desaparecerte de aquí.
–¿No podríamos simplemente decirle que vine por casualidad?
–Pero por supuesto que no, Sakura no puede saber que estuviste aquí siquiera, no después de lo que pasó entre ustedes. –Justificó Yamanaka. –Sospecharía.
La constante intranquilidad que de Ino brotaba sin duda comenzaba a ser traspasada a él y escuchar como el timbre era tocado por una segunda vez no era de mucha ayuda.
Naruto se extrañó cuando Ino lo sujetó desde atrás por ambos hombros y comenzó a empujarle hacia los interiores de la edificación. –¿Qué crees que haces?
–Escóndete, ella no puede verte.
–Joder ¿y dónde sugieres que lo haga?
–Métete debajo de mi cama, te quedarás ahí hasta que se vaya.
–¡E-Eh!, no pienso quedarme ahí abajo mientras ustedes dos charlan. –Se quejó Naruto, no obstante, cuando miró a su alrededor ya estaba dentro de la recámara de la rubia.
–No es muy difícil lo que estoy pidiéndote, trataré de no alargar mucho esto ¿ok? –Girándose hacia la salida y con la mano en el pomo de la puerta, culminó. –Ahora escóndete y no salgas hasta que yo te lo diga.
Antes de que pudiese decir lo que sea, Ino ya se había marchado y cerrando la puerta de la habitación en el proceso casi de un portonazo e incluso alcanzó a escuchar momentáneamente los pasos de ella apresurándose en llegar a la puerta de enfrente, por lo que a regañadientes obedeció a la orden que le fue dada, procediendo a postrarse sobre el suelo y deslizándose poco a poco entre el espacio existente entre el soporte de la cama y el piso, debía de admitir que no era una posición en la que disfrutase estar, tan estrecho yacía que con intentar levantarse un poco siquiera su espalda enseguida chocaba contra la cama, dicha situación le hizo cuestionarse qué tan duro sería la labor de salir de ahí después.
Naruto aguardó a que Ino viniese por él y le dijera que el terreno ya estaba despejado para que pudiese finalmente salir de dicho escondite tan ridículo, desde su incómoda posición era capaz de ver de forma directa si alguien abría la puerta para entrar y el alivio abundó en su pecho cuando aquel momento que tanto deseaba llegó, no obstante, se perturbó al ver dos pares de piernas ingresando a la habitación, era claro que la posibilidad de levantarse e irse aún no ira posible.
–No creas que desprecio tu compañía pero creí que preferías estar haciendo cosas más interesantes que estar conmigo, hoy también es tu día libre después de todo.
–Lo es, pero ciertamente no es muy placentero estar sola.
Sin una pizca de vergüenza, Sakura se lanzó de espaldas sobre la espaciosa cama de la futura líder del clan Yamanaka... Naruto reprimió un quejido al sentir el peso de su novia caer sobre él y hundiendo ligeramente el colchón, en su espalda para ser específicos, maldijo a Ino hacia sus adentros por no llevar la conversación en la que obviamente él no tenía ni voz ni voto a otra parte.
–Pero ¿sabes?, también hay algo de lo que quería hablar contigo.
–¿Eh, de verdad?, ¿y sobre qué? –Preguntó Ino sintiendo como las pulsaciones de su corazón iban en aumento, con ese último comentario proveniente de Sakura ya tenía una idea clara de a qué había venido realmente.
–Naruto me contó que los dos estuvieron hablando ayer.
–Haha, no me sorprende que lo hiciera, él está tan apegado a ti que acaba contándote todo lo que hace. –Comentó, simulando ignorancia y poco interés con respecto a su respuesta. –¿Pero qué tiene eso de relevante? ¿Acaso estás celosa de mi?
–No seas ridícula, de ninguna manera. –Negó la joven ante las burlescas insinuaciones de su amiga. –Pero es difícil imaginármelos a los dos estando juntos y tan tranquilos, considerando lo mal que ustedes se llevan.
–Hablando de esa manera me haces parecer como si fuera una bruja que no pudiese llevarse con nadie. –Exclamó Ino.
Resoplando ante los comentarios de la rubia, Sakura prosiguió a agregar. –Sabes que no eso lo intento hacer, solo digo que es curioso de ver cuando se trata de Naruto y tu.
–Tampoco es que nos llevemos tan mal...
–Ino, la última vez que te pregunté qué era lo que pensabas de él dijiste que creías que era un inepto con un mínimo de coeficiente intelectual.
Ino tragó en seco, para ser sincera consigo misma había olvidado haber dicho todo eso de Naruto, era cierto que no eran los mejores amigos pero para nada tenía tal pensamiento sobre él, solo lo dijo por decir algo, pero el ninja oculto bajo su cama no tenía ni la menor idea de ello y ni siquiera quería saber lo que él estaría pensando en esos momentos, Naruto realmente estaba conteniendo las ganas de abrir la boca para hacerle frente por llamarlo de esa forma, pero tampoco era tan torpe como para no saber que los metería a ambos en un problema mayor si lo hacía.
–Pff, solo ha sido un comentario insignificante, ni siquiera recordaba que ese apodo saliera de mi boca. –Negó la joven, encogiéndose de hombros. –¿Te molesta que estuviéramos hablando?
–No lo sé, ¿acaso hay algo por lo que debería enfadarme? –Preguntó Sakura, sin apartar su mirada de la rubia kunoichi parada a una distancia moderada de ella.
Al igual que le comentó a Uzumaki, Ino tenía muy en claro que Sakura Haruno no era ninguna tonta que se dejase engañar con facilidad, la mirada que ahora estaba dedicándole la dejó helada, provocándole el escalofrío, sus ojos color jade estaban analizándola de arriba a abajo en busca de algún indicio que la delatara, lo que Sakura buscaba con dicha mirada tan penetrante era indagar en el interior de su psique y de seguro no le daría esa satisfacción.
Intentando demostrar la máxima serenidad y confianza en la expresión de su rostro, Ino se animó a contestar. –La verdad no, solo estuvimos hablando de temas que surgían en el momento, nada en específico. –Con ambas manos en la cintura, agregó. –¿Contenta?
–Algo, aunque con que me dieras un simple si o no era suficiente ¿sabes? –Poniéndose en pie, Sakura se dispuso a caminar hacia la puerta de la habitación en la que ambas yacían. –Confío en que no estás ocultándome algún detalle que pueda ser de mi interés.
–¿Ya te vas?, no vayas a decirme que solo para eso has venido a verme.
–No, pero creo que no me gustaría perturbar tu descanso, algo me dice que en verdad estabas haciendo un buen uso de tu día libre. –Rió la joven Haruno. –Ya nos veremos otro día.
Ino no mostró señales de querer oponerse a la decisión tomada por Sakura, al contrario, enseñando una cortesía natural la acompañó hasta la puerta para despedirla y estando una vez caminando por las calles de la aldea, Sakura meditó en su momentánea visita y la conversación que se llevó a cabo.
Ino era su amiga desde que eran niñas, ignorando las confrontaciones que solían tener de vez en cuando y durante la plática que desarrollaron no pareció percibir alguna actitud o expresión que le permitiese dar el paso a la sospecha, en todo momento se comportó como tendía a hacerlo... sin embargo, ahora podía creer abiertamente que Ino podía resultar ser una buena actriz cuando se lo proponía, pero no lo suficiente, ya que momentos antes de cruzar por la puerta pudo ver claramente con el rabillo del ojo como otro par de zapatos, a parte de los suyos y los de la rubia, permanecían perfectamente ubicados ahí cerca de la entrada, no supo dónde ni por cuánto tiempo, pero tenía grabado en la cabeza que durante su corta estadía no estuvieron solas y que contaban con la compañía de un tercero, dichos zapatos sin duda alguna los había visto antes y la identidad de su propietario no era ningún secreto por descubrir.
Justamente como Ino ha dicho, Sakura no es una tonta como para no darse cuenta de ciertos detalles, ¿Será que llegue el momento de que decida hacerles frente o sacará sus propias conclusiones? hosduhfsof
¡Nos leemos!
