Este sería el último capítulo de esta historia tras haber estado publicándola alrededor de un año, quizás un poco más, inicialmente tenía pensado que solo fueran cuatro capítulos, pero terminé yéndome a la chingada e hice el doble haha.

Muchas gracias por el apoyo brindado a esta historia.
Igualmente gracias por su favs, follows y reviews.

¡Gracias por leer Cupido Yamanaka!


[ Cupido Yamanaka ]

Capítulo 8
-Epílogo-

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Con una tenue sonrisa adornando su rostro, Ino recibió el dinero del cliente que tenía en frente y haciendo entrega del ramo de flores que le había sido encargado, formuló la frase. –Gracias por su compra, que tenga un buen día.

Una vez que la mujer a la que atendió desapareció de su campo de visión, se echó con ambos brazos estirados sobre el mostrador, borrando la sonrisa que estuvo esbozando en el proceso. Tenía la sensación de que toda energía había abandonado su cuerpo, de pies a cabeza y lo único que quería en esos instantes era regresar a casa y echarse en su cama bajo las sábanas por el resto del día, por un lado quería enviar lejos los reclamos que pudiese recibir de su madre si lo hacía, pero por otro lado, se le hacía tedioso hacerlo, no tenía las fuerzas suficientes ni para hacer algo tan simple como eso.

No es como si hubiera pasado una mala noche, para nada, ni siquiera los asuntos que la vinculaban a Naruto podían quitarle el sueño, a pesar del último percance que tuvieron en los interiores de su casa. Pasó un buen susto cuando Sakura estuvo a punto de atraparlos con las manos en la masa, eso no lo negaría, sentía una mezcla de nervios y gracia al recordarse a ambas charlando mientras Uzumaki permanecía oculto bajo su cama, pero aún así, no creyó que la situación iría más lejos, pensó que solo quedaría como un simple mal recuerdo lleno de adrenalina.

Independientemente de todo eso, tuvo la sensación de que su corazón escaparía por su boca cuando Sakura le escupió en la cara sus réplicas, revelándole que era consciente de absolutamente todo lo que estuvo haciendo con Naruto a sus espaldas los últimos días, no se imaginó que se vería entre la espada y la pared cuando la citó en los interiores de una cafetería para, según Haruno, platicar.

–Deja de mirarme con esa cara, Sakura. –Insistió Yamanaka, si las miradas mataran, estaría bajo tierra hace mucho. Cuando realmente quería, Sakura podía ser alguien de temer. –Ya te dije que lo lamento, ¿qué más quieres de mi?

–Podrías empezar por explicar qué intentabas lograr con todo esto. –Comentó Haruno, dándole un sorbo a su taza de té verde.

–¿No te parece que mis razones son bastante obvias?, no creí que fuera necesario ser tan explícita...

Desde que se acercó a Naruto en primer lugar, jamás se le cruzó por la cabeza el pensamiento de que sus planes pudiesen ser rebuscados y ni mucho menos que figurasen dentro de lo absurdo, pero ahora que tenía a Sakura frente a ella exigiéndole respuestas... eso era lo único que tenía en mente, se sentía como una adolescente de trece años intentando buscarle un interés amoroso para sus amigas.

–Ino, no soy adivina, si te hice venir aquí es porque quiero oírlo directamente de ti.

–Solo estaba intentando ayudarte ¿ok?, cuando supe que estaban teniendo problemas entre ustedes no lo resistí.

–Entiendo que no tuvieras malas intenciones. –Haciendo una corta pausa, Haruno prosiguió. –Pero de ahí a dártelas de cupido... Estuve a punto de terminar con Naruto por esto y es lo que habría ocurrido si no me lo hubiera contado.

–No es mi culpa que tu novio sea tan fácil de influenciar. –Soltó Yamanaka, al segundo en que se dio cuenta de lo que salió de su boca, la pesada mirada de Sakura cayó sobre ella.

–No estoy disculpándolo por nada, si eso es lo que intentas dar a entender, los dos tienen el mismo grado de responsabilidad.

–¿Quieres que crea que también estás pagándolas con él?, estoy en mi derecho de poner en duda esa declaración.

–Escuché lo que tenía que decir y lo comprendí en el momento, pero no tengo pensado dejarlo libre de esto. –Deslizando un mechón de cabello por detrás de su oreja, continuó. –Ya te lo dije, los dos tienen la misma culpa, independientemente de los motivos que haya tenido cada uno.

Sin ganas de seguir replicando, Yamanaka se echó hacia atrás en su asiento, dejando que su espalda hiciera contacto con el respaldo de la silla. –Las cosas no fueron como creí que irían.

–Déjame decirte que con esa estrategia que se traían en mente muy difícil habría sido que todo se desarrollara como querías, me costó creerlo cuando oí de qué trataba, era algo... inusual.

–Ahórrate tus comentarios, por muy ridículo que te parezca ahora, de algo ha de haber servido. –Ino cruzó ambos brazos sobre la mesa, para luego enfocar sus celestinos ojos sobre la kunoichi que la acompañaba. Conociéndote y sabiendo cómo eres cuando te molestas, no me convenzo de que no hayas descargado tu furia sobre él al instante.

–¿Mm? ¿A dónde intentas llegar?

Haciendo uso de un tono de voz con clara sátira de por medio y con una zorruna sonrisa en sus labios, Ino dijo. –Ahora que presto más atención, creo verte más resplandeciente que antes y ya sabes lo que dicen de eso, las mujeres con piel más brillante y pura son aquellas que reciben una... atención especial por parte de sus parejas, una muy buena.

–T-Tonterías, una cosa no tiene nada que ver con la otra, solo estás haciéndote ideas extrañas una vez más.

Ino reprimió sus intensas ganas de echarse a reír una vez que Sakura ocultó el rubor en sus mejillas al darle otro sorbo a la taza que yacía a su alcance, arrugando ligeramente el entrecejo, recibir tal reacción fue más que suficiente para aclarar las ideas que, según su amiga, eran extrañas.

Despejando su cabeza y con su risa ahora bajo control, volvió a centrar su atención en el tema que las trajo allí en un inicio. –Entonces, ¿qué tienes en mente para acabar con esto?

No quería ni imaginar las posibilidades que Sakura podría estar forjando en los confines de su conciencia, preferiría tener que pasar por alto tal detalle, pero si todo acabaría explotándole en la cara de todos modos, mejor que fuera pronto.

Durante unos segundos observó a la muchacha de cabello rosa, meditando con detención lo que sea que hubiera dentro de su cabeza mientras tamborileaba sus dedos sobre la mesa, y luego de que aclarara su garganta, escuchó su veredicto.

–Tú pagas la cuenta. –Declaró la joven, despreocupada. –Serás quien invite cada vez que estemos en un entorno similar, al menos hasta que cambie de parecer.

–¿C-Cómo dices?

–¿Qué? ¿Hubieras preferido que escogiera algo peor en vez de algo tan simple como eso?

–Eso no es lo que dije, pero siendo tu y teniendo en cuenta lo que ambas sabemos, creí que serías menos piadosa.

–No te preocupes, la próxima vez que necesite algún favor serás la primera persona a la que recurriré.

La maliciosa sonrisa que se curvó en el blanquecino rostro de Haruno llegó a erizarle la piel, sabía que debía de haber algo más de agregado, además de tener que pagarle las cuentas, Ino ya estaba casi sorprendida de su calma ante los hechos y fue con tal tranquilidad de su lado que Sakura supo usar bien sus cartas, atacando silenciosamente.

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A pesar de que acabara pagando por los platos rotos, aquel comentario burlesco que le dedicó iba en serio y la respuesta que recibió de Sakura, la cual iba con toda la intención de negarlo, le dejó más que satisfecha.

Ya había pasado un día desde entonces y aún no había vuelto a coincidir con Uzumaki respecto a lo ocurrido, aunque no hubiera nada que él pudiera decirle que no supiera ya por los labios de Haruno se atrevía aventurarse a deducir qué fue lo que los llevó a tal reconciliación en primer lugar.

Naruto podría ser alguien carente de inteligencia en algunas ocasiones, según ella, pero cuando estaba realmente dispuesto podía ser muy tenaz, Yamanaka era consciente de que en un momento de adrenalina por su anterior problema con Sakura había hecho uso de los dos últimos pasos del plan que ambos estuvieron llevando a cabo.

A diferencia del primero y el segundo, el tercer y cuarto paso iban más allá del aroma que pudiese tener un hombre o los detalles que este pudiese otorgar, es decir, estaban directamente relacionados con el contacto directo. El tercer paso se basaba en un abrazo por la cintura, ya sea de frente o por la espalda, ambas maneras eran igual de válidas, mientras que el cuarto y último paso iba un poco más lejos, Ino mantenía firmemente la idea de que los besos en el cuello era una de las debilidades más grandes que podían tener, incluyéndose.
No creía para nada descabellado que Naruto los empleara al verse atrapado entre tanta presión y el sonrojo que se asentó en las mejillas de Sakura eran prueba suficiente de que así fue, al fin y al cabo.

Reincorporándose, Ino arregló con sus dedos el flequillo que caía sobre su ojo derecho intentando dejar a un lado tales acontecimientos pasados, ya no había nada a su alcance, hizo todo lo que creyó correcto desde un principio, lo que pasara de ahora en más solo dependería de ambos. Intentar dárselas de cupido la había agotado, mentalmente hablando y no quería tener nada que ver en relación a eso durante un buen tiempo, sin embargo, cuando sus ojos captaron la presencia de alguien pasando por fuera de la floristería, aquel pálido muchacho que en su momento ocupó el lugar de Sasuke Uchiha en el equipo siete, fue cuando pensó que iba siendo hora de concentrarse por fin en sí misma y ser su propio cupido.