Chicas ya está aquí el nuevo capítulo, antes que nada quiero decirle que Entre Balas, ya tiene BETA y PORTADA

Recuerden que no es una adaptación fiel de la novela, solo me inspiro en ella, pero me doy cuenta por varios comentarios que no leen los avisos, alguien me mando un mensaje que mejor les evitara el trauma del final que no me leyeran, de verdad chicas solo me inspiro en la novela, las que la han visto saben que he cambiado muchas cosas, pero la historia no la dejare.

Bueno pues recuerden dejarme su opinión y para que quieran conocer a Vladimir subiré una foto de el en mi facebook me pueden buscar como HALE CULLEN ANA o el link este en mi perfil.

Chicas, quiero hacer un agradecimiento muy especial a FLORENCIA LARA, que no hizo los banners de la historia de Entre Balas.

También quiero darle las gracias a Vero Cullen de Grey y a Javier Mases Steward por el apoyo y aguantar los corajes que les hago pasar.

No las aburro mas y las dejo con el capitulo.

Capítulo beteado por Mirem Sandoval,
FFAD. groups/betasffaddiction/

Edward Pov.

—¿Hola Edward, te interrumpo? —preguntó Tanya.

—No, ¿qué pasó? —Le pregunté alejándome de Bella.

—¿Dónde estás? —Tenía la sensación de que mi mujer ya sabía dónde y con quien estaba.

—Mataron a James Swan. —Fue lo único que dije, esperando que entendiera porqué estaba con Bella.

—Vaya, están acabando con los Swan, ya solo queda una y al paso que van, no creo que tarden en eliminarla. Tienen demasiados enemigos. —No me gustaba lo que me decía Tanya.

—Espero que no estés pensando en hacer una estupidez. —Le dije molesto.

—La verdad es que Swan no me interesa, yo tengo algo mucho más importante que decirte —dijo mí esposa cambiando completamente el tono de su voz.

—¿Qué paso? ¿Los niños están bien? —pregunté preocupado.

—No, solo que me acabo de enterar que estoy embarazada de nuevo —Cuando Tanya me dijo eso, sentí que el alma se me caía al suelo, me giré a ver a Bella. ¿Cómo demonios le iba a decir que Tanya estaba embarazada?—. ¿No te alegra? —Me preguntó mi esposa preocupada.

—Claro que me alegro, un bebé siempre es una bendición y más siendo nuestro. —Le respondí, y era verdad me hacía muy feliz tener otro bebé.

—¿Cuándo regresas? —Sabía que lo que ella quería era ver si me iba a quedar con Bella.

—Mañana, después de enterrar a Swan. Recuerda que tenemos negocios en común y yo no puedo perder solo porque él se murió. —Mi esposa sabía que los negocios eran lo más importante.

—Lo sé, solo prométeme que no estarás con Isabella. —Ella no era tonta y yo tenía que cuidarme hasta de mi gente, hasta no saber quién le informaba todo a Tanya.

—No cariño, tranquila, no me quedaré aquí —Le aseguré, ya me las ingeniería para ver de qué forma podía pasar la noche con Bella—.Te amo —Le dije y colgué.

Emmett y Jasper se encargaron de simular que me iba con ellos, pero en realidad yo me había quedado en casa de Bella.

No la solté en toda la noche. Solo cuando la abrazaba ella dejaba de llorar, me sentía muy mal por lo que estaba pasando, pero era la vida de la madre de mis hijos o de James.

El entierro fue muy deprimente, Bella estaba devastada, y no sabía cómo demonios decirle que la tenía que dejar para ir a ver a mi esposa que, por cierto, estaba embarazada.

Cuando regresamos a la casa de Bella, ella me pidió que la acompañara a su habitación.

—Bella, perdóname pero tengo que irme, te prometo que pronto… Muy pronto vendré. —Le dije abrazándola.

—No te vayas, no me dejes por favor. —Me pidió destrozada.

—Bella, no me pidas eso amor. —Le supliqué, ver a Bella así me rompía el alma.

—Está bien, vete. Sé que te vas a ver a tu esposa.

Sin darme oportunidad a nada más se dio la vuelta y se fue.

Ya me iba cuando Alice me llamó.

—¿Edward puedo hablar un momento contigo? —Me preguntó tímidamente.

—Claro Alice, dime. —Le dije preocupado.

—Mira Edward, sé que no soy nadie para meterme, pero Bella está sufriendo mucho por ti. Edward, tú tienes una esposa y no creo que Bella se merezca un hombre a ratos. —Se veía que Alice quería mucho a Bella y de sobra sabía que lo que ella me decía era verdad.

—¿Y qué quieres que haga? —Si me pedía que me alejara de Bella, definitivamente no lo haría.

—Solo te pido que si realmente sientes aunque sea aprecio por ella, dejes que sea feliz. Todo el tiempo y no por ratos —Alice era inteligente, sabía como decirme las cosas y que me llegaran—. Bella es una gran mujer que se merece a alguien que la ame, que esté con ella, que la cuide. Si tú eres ese hombre, no la lastimes más y si no lo eres, deja que ella lo encuentre, se lo merece. —Alice me había dado un golpe con sus palabras. Fue cuando agradecí que Alice se fuera ya que no sabría que decirle.

Salí de casa de Bella. Jasper y Emmett fueron por mí y nos fuimos. Llegando al aeropuerto todo estaba listo.

Ahora solo me faltaba enfrentarme a Tanya.

Tanya Pov.

Me habían dicho que Edward había salido en la camioneta con Jasper y Emmett, sabía que no podía tenerlo vigilado todo el tiempo, él en cualquier momento podía saber quién era el que me daba toda la información.

Estaba en el despacho cuando Eleazar entró, lo conocía y haría lo que fuera por mí.

—Hola Tanya, ¿cómo estás? —Me preguntó mirándome con ojos de corderito.

—Hola Eleazar, que bueno que llegas porque quería hablar contigo. —Me levanté y me fui a sentar junto a él.

—¿Qué tienes Tanya? Te veo preocupada —preguntó alarmado.

—Eleazar, sé de muy buena fuente que Isabella Swan es la amante de Edward, sé que él ha tenido varias amantes pero con ninguna ha durado tanto como con ella. —Lo mejor era ser honesta.

—No sé de qué me hablas. —Me respondió sin mirarme a los ojos.

—Me decepcionas Eleazar, pensé que podía contar contigo —dije triste.

—Tanya, no es eso, pero entiende mi posición. —Me explicó y me tomó de la mano.

—Necesito tu ayuda. —Le pedí.

—Dime lo que necesitas y lo tendrás —dijo sin titubear.

—Quiero muerta… A Isabella Swan —dije sin rodeos.

—¿Tanya sabes lo que me estás pidiendo? —preguntó desconcertado.

—Eleazar, voy a luchar por mi matrimonio hasta las últimas consecuencias y no me importa lo que tenga que hacer para mantener a mi familia unida —respondí y me levanté para caminar por el despacho.

—Tanya, no es fácil llegar a Isabella, ella tiene el doble de seguridad de lo que tenían sus hermanos, aparte ella no es tonta y sabe defenderse muy bien. —Me respondió.

—Tenemos que pensar una forma para deshacernos de ella, sé que no será sencillo, pero tampoco imposible —respondí.

—Piensa bien las cosas y te sugiero que no comentes esto con nadie más, si Edward se entera, vamos a estar en problemas. —Y tenía mucha razón.

—Eleazar, me siento prisionera en mi propia casa, me siento sola —dije desesperada, necesitaba que alguien me entendiera.

—Tranquila Tanya, te prometo que encontrare la manera de ayudarte.

Edward Pov.

Cuando llegué al rancho, me extrañó que uno de los hombres que cuidaban la casa me dijera que mi esposa estaba en el despacho con Eleazar.

—Ya van varias pláticas que tienen esos dos. —Me dijo Emmett, que estaba a mi lado.

—En lo que estamos aquí, quiero que investiguen quién es el que le informa a Tanya de todos mis movimientos y a Eleazar me lo tienen bien vigilado, ya no confió en él. —Les dije, tenía que pensar qué iba hacer con Eleazar si me enteraba de que me estaba traicionando.

—Edward, tienes que pensar con la cabeza y no con las bolas hermano, Tanya es tu esposa, la verdad no creo que sea conveniente que sigas con Bella, ella ya no es un riesgo para nosotros. — Emmett tenía mucha razón en lo que me decía, pero no podía alejarme de Bella.

Tenía que hablar con mi hermano, desahogarme y tal vez encontrar la solución a todo lo que tenía en la cabeza.

Entré a mi despacho seguido de Emmett y Jasper, como ya me habían informado Tanya y Eleazar estaba ahí muy juntitos, para mi gusto.

—Buenos días —saludé serio, se supone que mi esposa debía salir a recibirme, no estar platicando con mi abogado.

—Hola Amor, no te oí cuando llegaste —Tanya en cuanto me vio se paró a abrazarme—. Pensé que llegarías más tarde. —Parecía que quería quitar mi atención de Eleazar.

—¿Qué haces aquí Eleazar? ¿Qué no se supone que tenías que estar viendo lo de las cuentas del banco? —Ayer había sido muy claro diciéndole lo que necesitaba que hiciera.

—Ya está hecho Edward, solo estamos en espera de la confirmación de las cuentas y firmas. —Me aclaró, lo que él no sabía era que él ya no podría firmar en ninguna de mis cuentas.

—Bueno pues necesito hablar con Emmett y con Jasper, y después hablaremos tú y yo, Tanya — dije invitándolos a salir de mi despacho.

Cuando por fin estuve solo con Emmett y Jasper, me dejé caer cansado en el sillón, Jasper me pasó una copa, que cuando le di el primer trago disfruté como hace mucho. Prendí un cigarro y la primera calada me supo a gloria.

—¿En qué piensas Edward? —Me preguntó Emmett que estaba sentado frente a mí, se veía que él también estaba disfrutando de su trago.

—Las cosas se están saliendo de control, ya no confió en Eleazar y Aro me está dando muchos dolores de cabeza con Tanya, los negocios con Jacob van muy bien y sé que Bella me cederá su territorio por una cuota mensual —dije tranquilo.

—Edward, sabías que tu suegro nos iba a dar dolores de cabeza, tu esposa anda muy sospechosa con Eleazar, yo siempre te he dicho que no confió en ese abogaducho con traje y corbata y con lo de Bella, ella no es tonta hermano y ya te dije que pienses con la cabeza de arriba y no la de abajo por que si ella se entera que nosotros hemos tenido que ver con la muerte de sus hermanos nos la va a regresar. —Emmett siempre tenía razón en lo que me decía.

—En este momento ella está débil por todo lo que ha pasado, pero de sobra sabemos que es lo suficientemente inteligente para llevar sola el negocio y mejor que James. —Jasper en muchas ocasiones sabía más de lo que realmente decía.

—Jasper no sé por qué presiento que no me dices todo lo que sabes. —Sabía que Jasper jamás me traicionaría, era como otro hermano para mí, pero en ocasiones me desesperaba que fuera tan discreto.

—En el velorio de James me enteré que la familia Rusa quiere hacer negocios con Bella, más puntualmente Stefan y Vladimir.

—Si Bella decide incursionar en Europa sabes que no va a ser nada fácil quitarle el territorio y puede que hasta Jacob quiera mejor hacer tratos con ella, al fin y al cabo, ellos han tenido sus amoríos. —Emmett tenía que sacar que el pendejo perro había tenido algo que ver con mi Bella.

—Jacob sabe que Bella no puede manejar Colombia como nosotros, aparte, aunque Isabella decida hacer trato con los Rusos, mover la mercancía no será tan fácil para ellos, Bella Swan maneja túneles mientras el cielo es mío, así que de todas formas necesitarán de mí. —Bella sabía muy bien que las cosas eran así, sabía que por todo lo que había pasado, ella no tenía cabeza en este momento para pensar en negocios

—Edward, yo sé que está en sueños que Bella pueda hacer todo eso sola, pero no es imposible, la mujer tiene agallas y sobretodo mente. Lo mejor, de verdad hermano, es que te la lleves tranquila con esa mujer. —Mi hermano tenía razón, pero no podía y no quería alejarme de Bella.

—Aparte tenemos otro problemita —dijo Jasper.

—Me imagino que te refieres a la reportera, la tal Rosalie Hale, ¿no? —Esa mujer había estado investigando sobre mi familia.

—Edward tienes que ser más cuidadoso, a dónde vas y en dónde estás, si por alguna razón se llega a filtrar una foto tuya a los periódicos, la policía va a tener un rostro que buscar, cabrón. — Emmett se desesperaba con demasiada facilidad.

—Creo que tenemos que hacerle una visita a la reporterita esa —Les dije, lo mejor era acabar con el problema de tajo.

—Cabrón, ¿no entiendes nada de lo que te digo? —Me gritó Emmett—, yo me encargo de la reportera esa, tú ahorita tienes que tener un perfil bajo, sobre todo por la muerte de James, los reporteros están diciendo que su muerte fue un ajuste de territorios. —Me explicó.

—Está bien, encárgate de la reportera esa en lo que se enfrían las cosas por la muerte de James, pero no se les olvide que necesito que me investiguen quién chingados le está pasando información de mí a Tanya y sobretodo quiero que tengan muy bien vigilados a Eleazar y Aro. —Tanto Emmett como Jasper asintieron.

Cuando terminé mis asuntos subí a mi habitación, tenía que hablar de con Tanya del nuevo bebé.

—¿Cómo estás? —Le pregunté en cuanto entré a la habitación.

—Bien, con las molestias habituales, ya lo sabes. —Me dijo regalándome una sonrisa.

—¿Estás contenta con la llegada de este bebé? —No sé por qué, pero había algo en Tanya que no me gustaba.

—Mucho Edward, pero el que creo que no está feliz eres tú. —Me reprochó.

—Claro que estoy feliz, sabes que adoro a mis hijos y a ti te amo. —Le dije abrazándola.

—En ocasiones creo que no me amas lo suficiente —dijo con un tono de tristeza.

—¿De verdad sigues pensando que tengo algo con Isabella Swan? —pregunté molesto, Tanya nunca había sido así.

—¿Qué pasaría si ella muriera? —Tanya jamás me decía o preguntaba ese tipo de cosas. Y solo de imaginarme que Bella muriera me dolía el corazón, sentía como si algo dentro de mí se rompiera.

—Lo único que pasaría es que el territorio y todo lo que mueven los Swan quedaría libre y comenzaría una guerra para ver quién se queda con eso. —Tenía que disimular delante de Tanya, pero si algo le pasara a Bella, no habría lugar en el mundo donde se pudiera esconder el pendejo que la tocara.

—No quiero que la veas. Emmett, Jasper o el mismo Eleazar pueden tratar con ella, ¿no? —Sentía como si Tanya me estuviera dando un ultimátum, como si de mi respuesta dependiera la vida de ella o de Bella.

—Si eso es lo que quieres, es lo que va a pasar, voy hacer que Jasper y Emmett comiencen a tratar con ella. —Le dije para tranquilizarla y en lo que investigaba quién me vigilaba.

—Te amo, Edward. —Me dijo con una gran sonrisa.

10 Meses después…

No podía creer que ya había pasado tanto tiempo, Tanya me había dado una hermosa hija a la que le pusimos Emily. La casa se llenó de alegría con el nacimiento de esa hermosura, mis hijos (Nessie y Alec) estaban vueltos locos con su hermanita.

Las cosas con Tanya se habían calmado bastante, como había dicho yo no había visto a Bella desde que se lo prometí. Emmett había descubierto quién era el infiltrado que le decía todo a Tanya, pero había decido que no lo mataría en el momento, no quería que mi esposa se alterara por nada, su embarazo había sido muy complicado.

Emmett y Jasper eran los que se entendían con Bella en los negocios, ella me había estado buscando, me mandaba mensajes, me llamaba, mandaba recados con mi hermano, pero resistí y no la busqué, no era momento, tenía que pensar en mi esposa y en mi hijo.

Bella había hecho negocios con los rusos y ya movía mucho en Europa, también como yo lo había dicho, ella había negociado con Emmett todo lo que se movía por aire. Y según me había dicho mi hermano, Bella estaba teniendo un romance con el tal Vladimir. Cada vez que el cabrón me contaba eso, sentía que me pateaban las bolas.

Pero Tanya y mi hija ya estaban bien, ya sabía quién era el infiltrado, así que era momento de recordarle a Bella Swan quien demonios era.

—Emmett, necesito que organices una reunión con Isabella. —Le dije a mi hermano.

—¿Ya vas a empezar de nuevo, cabrón? Ya déjalo por la paz, ella está tranquila con el ruso y tú con tu vieja, ya —dijo él.

—No lo entiendes, a ti ninguna mujer te ha durado más de dos meses, pero en todos estos meses que no he visto a Bella, no he dejado de extrañarla como condenado, no te imaginas las veces que estuve tentado a llamarle para estar con ella, la necesito cabrón. —Era la primera vez que lo reconocía.

—Mira hermano, desde hace mucho sé que quieres a la Swan, y el único pendejo que no se da cuenta de eso eres tú, imbécil. Nada más piensa que las cosas ahorita van de maravilla , tienes tanto dinero que ni viviendo diez vidas te lo acabas, tu esposa está bien, ya no está celosa, Aro le ha bajado a sus ínfulas de saber más, las cosas están tranquilas Edward y cuando estás con Swan solo piensas con la polla hermano. —Emmett tenía razón, pero la necesitaba, era como si ya no pudiera seguir sin verla, sin oírla, sin besarla.

—Has lo que te digo Emmett, organiza una reunión con ella, pero no quiero que se entere que soy yo quien va a ir. —Emmett ya no me dijo nada más y salió.

Horas después me dijo que Bella Swan quería reunirse con Jacob, Vladimir, Stefan y él, lo que ella no sabía era que en vez de que fuera Emmett, iría yo.

Bella Pov.

Había organizado una reunión con todos los socios, era momento de crecer más y de unir más fuerzas.

Como siempre la reunión se llevaría a cabo en mi rancho, Alice siempre a mi lado, porque a pesar de que han pasado muchos meses desde la muerte de mis hermanos aún siento mucho dolor por no tenerlos conmigo.

Y ese dolor es más grande cada que pienso en Edward.

La última vez que lo vi fue cuando enterramos a James, dejó de buscarme, de contestar mis llamadas y hasta de darme la cara en los negocios, sin darme ninguna explicación. Por su hermano me había enterado que había tenido otra hija con su esposa, no necesitaba ser adivina para saber que me había dejado para tener contenta a su mujer.

Después de cinco meses en los que no sabía nada de él y en los que su hermano Emmett o Jasper eran los que trataban conmigo me di por vencida, siempre supe que yo para él no era importante, no era nada en la vida de Edward Cullen y a pesar de saber eso me seguía doliendo el alma por no verlo.

Cuando por fin tuve la mente clara después de la muerte de James, tomé las riendas de los negocios y comencé a hacer tratos con los hermanos rusos, Vladimir y Stefan Ivanov, después de algunas muy buenas transacciones juntos, viajé a Rusia y Vladimir se dio a la tarea de conquistarme. Vladimir era muy guapo, ese cabello negro y sus ojos obscuros, esa barba media crecida que siempre tiene lo hace aún más atractivo y a pesar de mi cuerpo reaccionaba a sus caricias, también sabía que no eran las manos de Edward las que lo acariciaban, no eran los labios de Edward lo que lo recorrían y en varias ocasiones tuve que imaginarme a Edward para poder llegar al orgasmo con él.

—¿Estás segura de que quieres hacer negocios con los Italianos? —Me preguntó Alice, siempre que se hacían estas reuniones Alice se ponía nerviosa, pero comenzaba a sospechar que era por Jasper. Sabía que mi cuñada sentía algo por él, y nada me daría más gusto que saber que ella es feliz con alguien que realmente la ame.

—Tranquila Alice, la alianza con los italianos nos conviene, recuerda que entre más cerca tengas a tu enemigo, es mejor. —Le respondí a la que siempre sería mi hermana.

Esta noche había decidido que usaría un vestido negro que solo tapara lo necesario, con unas bonitas zapatillas de punta y mi cabello suelto. Siempre me gustaba arreglarme para las juntas, con las esperanza de que un día viniera Edward.

Vladimir y Stefan ya habían llegado junto con su hermana Irina, al igual que la familia italiana, solo esperamos a los colombianos y a los Cullen.

Cuando vi que entró Emmett, me desilusioné como en cada junta que tenía la esperanza de que Edward llegara.

—Buenas noches —saludó Emmett muy educado—, disculpen la demora, pero teníamos unas cosas que hacer antes de llegar. —Nos explicó.

—No te preocupes Emmett, aún falta Jacob por llegar —respondí educadamente.

—Ese colombiano nunca se ha dado a conocer por su puntualidad —dijo Edward que venía entrando, cuando lo vi agradecí que estaba sentada, porque todo el cuerpo me tembló.

—Edward Cullen, hasta que te dignas a acompañarnos —dijo Vladimir, levantándose para saludarlo.

—Lo siento Ruso, pero ya estoy aquí, ¿cómo estás Isabella? —Me saludó Edward.

—Bien Cullen, hace mucho que no sabía nada de ti, hasta pensé que ya te tenían de amo de casa —dije con sorna.

—Pues ya ves que no Bellita, lo único es que estuve tranquilo un tiempo, por algunos problemitas que estaba teniendo, pero bueno ya está todo arreglado, así que todo volverá a ser como antes —dijo mirándome fijamente.

—No creo que las cosas puedan ser como antes Edward —respondí de manera retadora.

—¿Por qué no Bella? —preguntó como si de verdad le interesara.

En el momento que le iba a responder entró Jacob.

—Perdón por la demora —dijo.

Comencé la junta, pero sentía que en cualquier momento las cosas se me olvidarían, gracias a Dios pude seguir conservando la calma a pesar de que sentía la mirada de Edward. Los italianos estuvieron de acuerdo en manejar un embarque de nuestra mercancía y, si todo salía bien, podríamos hacer grandes negocios.

En cuanto la junta terminó, los italianos se fueron, Jacob al parecer tenía prisa porque tenía una nueva amiguita, Vladimir y sus hermanos aún seguían cómodamente sentados, y la estúpida de Irina coqueteándole a Edward de la manera más descarada y claro que Edward jamás le decía que no a ninguna mujer.

—¿Por qué no subimos a tu habitación para estar más cómodos? —Me dijo Vladimir con ese acento que tanto me gustaba pero que en este momento sentí que me martillaba mis oídos.

—Vladimir, no quiero hacerte una grosería pero esta noche quiero estar en mi casa sola. —Sabía que me estaba faltando tacto, pero no me importaba, quería a todo mundo fuera de mi casa.

—Está bien pequeña, recuerda que dentro de dos días regreso a Rusia, espero podamos vernos antes —dijo Vladimir tomándome de la cintura para besarme, parecía que quería tocarme hasta la garganta con su lengua, y no es que me quejara de ella cuando me daba placer, pero en este momento no quería que me tocara.

Me separé de él y de reojo vi a Edward que apretaba los puños a tal grado que sus nudillos estaban blancos. Eso me estaba dando mucha satisfacción.

—Pensándolo bien Vladimir, creo que si quiero que subamos a mi habitación. —Le dije, mordiendo su labio inferior.

—Esperaba pudiéramos hablar de unas cosas Isabella. —Intervino de inmediato Edward, se veía tan guapo enojado.

—¿No puede esperar lo que quieres que hablemos Edward? —pregunté inocentemente, pegando aún más mi cuerpo al de Vladimir.

—No, es urgente que tenga tu atención —respondió, su vena de la frente parecía que en cualquier momento explotaría.

—Ok Cullen. Lo siento Vladimir, pero prometo que antes de te vayas, tendrás una gran despedida. —Le dije y lo volví a besar.

Los hermanos se fueron, pero Irina, casi besa a Edward y claro que no le dijo que no, esa pinche rusa me estaba comenzando a molestar.

—Dime Edward, ¿qué es lo que quieres hablar conmigo? —Lo encaré en cuanto nos quedamos solos.

—¡Vas a dejar a ese estúpido ruso! ¿Me entendiste? —Me gritó, tomándome fuertemente de los brazos.

—¿Y por qué quiere el señor que lo deje? —pregunté con sarcasmo.

—Porque se me da mi chingada gana, no vas a ser la puta de ese cabron —respondió apretando más fuerte mis brazos.

—¡Él único que me convirtió en su puta fuiste tú! Y a mí es a la que ya no se me da la gana de actuar como tal —Le respondí y me solté de su agarre.

—Tú… Me amas… A mí —dijo Edward desesperado.

—No Edward, te equivocas, yo te amaba, pero me abandonaste, por meses Edward. Así que mi amor, mi cuerpo, mis pensamientos, todo es ahora de otro —dije. Era la mentira más grande que había dicho en mi vida, pero ya no podía estar así con Edward, me lastimaba, y aunque moría por estar con él de nuevo, de volver a sentirlo dentro de mí, sabía que era lo mejor.

—Eso me lo vas a demostrar en este momento —dijo él, me tomó de la cintura y me jaló para pegarme a él. De inmediato atacó mis labios y solo Dios sabe lo bien que me sentí.

Tiró todo lo que estaba sobre la mesa y me subió a ella, mi pequeño vestido llegó casi hasta mi cintura. Ayudé a Edward a desabrocharse el pantalón. Mi cuerpo se moría por que Edward lo penetrará. Cuando por fin lo sentí dentro, mi alma volvió a mí, sus embestidas eran fuertes y profundas, mi orgasmo no tardó en llegar y no pude evitar gritar de placer, con él siempre era así. Me bajó de la mesa y me hizo doblarme sobre ella, me tomo de las caderas y volvió a penetrarme, era exquisito tenerlo así, después de unas cuantas embestidas más, él se vino.

—Sigues siendo mía —dijo en tono triunfante.

—No Edward. —Lo quité para poderme acomodar el vestido.

—Tu cuerpo dice lo contrario. —Me dijo recargándose de nuevo en mí.

—Edward el sexo me gusta y nunca lo he negado, lo que sí te digo es que Vladimir me ha demostrado que tú no eres el único hombre que puede hacerme vibrar. —Quería lastimarlo y sabía que si le daba en el ego, lo lograría.

—No me retes Isabella. —Me amenazó, apretando más su agarre en mi cintura.

—Ay Edward, ya no me interesa ni retarte ni ponerte celoso ni nada, lo único que me interesa de ti es los negocios que podamos hacer, y de una vez dime si puedes o no —dije tajante.

—Esto no se queda así Bella, tú eres mía y siempre serás mía —dijo y salió hecho una furia de mi casa.

Cuando Edward salió de la casa, de inmediato entró Alice a donde yo estaba.

— ¿Qué pasó Bella? —Me preguntó mi amiga abrazándome.

—Lo dejé Alice, dejé a Edward. —En cuanto dije eso, me derrumbé y comencé a llorar.

Que opinan? Recuerden dejarme sus comentarios que son muy importantes para mi.