Hola hermosas ya estoy aquí con el capitulo nuevo, espero les guste recuerden que su opinión es muy importante para mi.

Chicas los capítulos están siendo Beteados pero para no dejarlas sin capítulos los subo asi, después los subiré con el beteo.

Edward Pov.

Cuando me subí a mi camioneta iba hecho una furia, Bella ya no quería matar a alguien, tenía demasiado dentro de mí, me sentía desesperado, sentía que el cuerpo se me entumecía, Bella de verdad me había olvidado y quería al estúpido de Vladimir.

Llegue a la casa que había comprado para bella y para mí, ahí estaban Jasper y Emmet tomando un trago, en cuanto me vieron entrar Emmet me dio un Wiski.

-¿Problemas en el paraíso?- Pregunto mi hermano, pero por primera vez no en tono de burla.

-Isabella me dijo que ya no me quiere – El solo decir esas palabras me partía el corazón.

- Te dije que lo que ella tenía con Vladimir era enserio, la dejaste muchos meses Edward.- Mi hermano como siempre tenía razón.

-Mira Edward, la cosas estaban muy duras para ella y pues necesitaba de alguien a su lado que la apoyara incondicionalmente y el ruso estuvo ahí para ella- Jasper casi no hablaba pero cuando lo hacia sus palabras me explotaban en la cara.

-Pues haber cuanto le dura el gusto por el pendejo ese a Bella, porque el amor que ella me tiene no se puede acabar así como así- Dije seguro, esa era la esperanza que me quedaba.

-Edward de verdad deja a Swan por la paz, es lo mejor, uno de nuestros hombres que están infiltrados con tu suegro, nos dijo que Aro está pensando en atacar a Bella para el quitarle el poder con los rusos – Dijo Jasper.

-Aro ya está viejo y sigue con sus estúpidas ideas de las cosas se siguen haciendo a la antigua- dije fastidiado de mi suegro.

-Te lo digo no para que actúes de protector de Bella si no porque si hace algo así de estúpido tu suegro puede afectarnos también a nosotros, son negocios Edward – Jasper tenía razón.

-Que tengan a Aro muy bien vigilado, que nos informen hasta cuándo va al baño- Les dije – Me voy a acostar no ha sido mi noche.- Cuando estaba por levantarme mi teléfono sonó.

Para mi sorpresa era Irina la hermana de los Rusos, la verdad una mujer preciosa que no le importo que los hermanos estuvieran frente a nosotros se me lanzaba con todo la mujer.

No me hice mucho del rogar y le dije que mandaría a alguien por ella a su hotel, después de 40 minutos ya le tenía conmigo.

-Querido Edward no te imaginas las ganas que tenia de… Verte – Dijo coquetamente en cuanto entro.

- Pues aquí me tienes para lo que gustes – Dije acercándome a ella y tomándola de la cintura.

-¿Seguro que para lo que yo quiere?- Pregunto a centímetros de mis labios.

- Ay rusita para que me quieres – Le dije juguetonamente.

-te prometo que no para leer – Contesto y ataco mis labios yo como buen caballero respondí de inmediato a sus besos.

-Ven, vamos a ponernos más cómodos – Le dije al separarnos, la tome de la mano y la lleve a mi habitación.

En cuanto entramos a la habitación la mujer ataco mis labios, la verdad lo agradecía, necesitaba sacarme a bella de la mente, ninguna mujer en mi vida me había trastornado como ella.

Cargue a Irina y la puse sobre la cama, ella llevaba un pedazo de tela que le llamaban vestido que quite de inmediato y con gran facilidad y para mi sorpresa llevaba ropa interior.

-Mmm… delicioso – dije al verla completamente desnuda.

- Veamos si no me decepciono – Dijo la rusa y comenzó a desabrochar mi pantalón con rapidez, al bajármelos los bajo con todo y mi ropa interior.

-Mmm... Mucho mejor de lo que esperaba – dijo y se relamió los labios al ver mi miembro completamente erecto cerca de su cara.

-Yo nunca decepciono – Le dije al ver su cara.

Sin más preámbulos Irina metió mi miembro en su boca y vaya que sabía lo que hacía, yo me dejaba querer, disfrutaba al máximo de las atenciones que esa boquita me daba, ella se separó de mi miembro y me sentó en la cama, yola había ayudado a quitarme la camisa y en cuanto me sentó me quite lo demás para que nada me quedara.

Comenzó a besar mi abdomen, siguiendo por mi pecho y llegando a mi cuello, mientras que sus manos se hacían cargo de otra parte muy importante de mi cuerpo.

Ella se montó sobre mí, se posiciono en mi miembro y lentamente lo comenzó a meter en ella, ella se estaba haciendo cargo de mí por completo.

Estaba disfrutando mucho cuando se comenzaron a escuchar gritos que venían de la parte de abajo, de inmediato quite a Irina que estaba sobre mí.

-Quédate aquí – le ordene, me puse mis pantalones tome mi arma y Salí de la habitación, baje con cuidado para ver qué era lo que pasaba.

-Edward – Escuche que grito mi hermano.

-Que carajos pasa Emmet por que tanto escándalo – Le reclame a mi hermano.

-Acaban de robarnos medio cargamento de la bodega del rancho – Dijo Emmet encabronado.

-¿De qué hablas?- Pregunte gritando.

-Te dije que Aro iba dar su golpe cuando nos descuidáramos.

-Tu suegro mando hombres a que robaran la mercancía, lo hicieron pasar como un robo, obviamente no lastimaron a nadie pero se llevó la mitad de lo que tenemos que mandar en los próximos días, Aro se acaba de llevar millones de dólares- Me explico Jasper.

-Emmet preparen el avión, que vamos a hacerle una visita a mi suegro, Emmet encárgate de Irina la tengo en mi habitación- Ordene.

Me fui a otra habitación donde también había ropa mía, me cambie de inmediato y Salí rumbo al rancho de mi suegro.

Cuando llegamos al rancho de Aro nos recibió como si no hubiera hecho nada – Edward que milagro – Dijo con una sonrisa en su horrible cara.

-Me acabo de enterar que alguien robo en mi rancho – Le dije sin rodeos y viéndolo fijamente, cuatro de sus hombres se pusieron atrás del como cuidándolo.

-No me digas eso, ¿Quién se atrevió a robarte? – Dijo como si realmente le sorprendiera y le molestara.

-¿No sabes quién pudo hacer eso?- Pregunte con una sonrisa dándole a entender que sabía que él lo había hecho.

-Tal vez alguien que te quiera enseñar cómo se hacen las cosas- Respondió, por fin nos estábamos quitando las caretas.

-Aro, sabes que ya no eres nadie en este negocio, ya no eres más que un adorno al que saludan por respeto a tu edad – Lo pique.

Sigo siendo tu papa Edward, aún sigo siendo mucho más y mejor que tú y la prueba es que te acabo de quitar millones que ya le entregue a la gente que a mí me conviene.- Se burló.

-Veamos cuanta lealtad sigues teniendo entre tu gente – Le respondí con la misma burla y saque mi arma y le apunte, él se giró y vio que ninguno de los hombres que estaba atrás de él sacaron su arma para defenderlo.

- Siempre supe que moriría por una bala , pero no puedo creer que me mate el hombre al que adopte como a un hijo, al que le entregue mi hija o se te olvida Edward, que tu madre no tenía ni tortillas para darles a ti y Emmet cuando eran niños y yo te di un trabajo y les mate el hambre- Cuando dijo eso, todos los recuerdo de mi niñez me llegaron de golpe, lo que él decía era muy cierto, el era como un padre para Emmet y para mí.

-Aro ya cállate – Le pedi sin bajar mi arma.

-No Edward, de todas formas me vas a matar asi que mejor te digo todo lo que tengo guardado, eres un cabron que ha engañado a mi hija por años con muchas golfas pero lo que nunca te voy a perdonar es que te metas con la zorra de Swan, esa mujer que su maldita familia quiso matar a tu esposa y a tus hijos. Eres un pendejo que se siente intocable, pero a ti se te olvida que yo te enseñe todo lo que sabes, se te olvida que yo te vestí a ti y tu familia.

- De verdad cállate Aro – Estaba perdiendo los estribos.

-Eres un maldito cobarde que no puede matarme con sus propias manos, te tiembla la mano para reclamar lo que te robe, porque eres un pobre diablo que con lo único que sabe defenderse es con una pistola, eres un pobre pendejo que no eres nada sin Emmet y Jasper, tu no eres nadie, y maldita la hora en que deje que te casaras con mi hija- me escupió en la cara.

-Aro ya cállese por favor – Le pidió Jasper que estaba detrás de mí, Emmet estaba buscando en el rancho la mercancía.

-Este pobre pendejo no es capaz de hacerme nada, le falta valor para tocarme un pelo – Dijo el con burla. – Pero me voy a encargar de acabarte Edward, te voy a quitar a mi hija y a mis nietos y de tu perra favorita le voy a pegar dos tiros- dijo Riéndose.

Yo no resistí más guarde mi arma y me acerque a el – No te metas con mi familia Aro a Tanya y a mis hijos los dejas fuera de esto – le dije tomándolo por las solapas de saco.

-No voy a dejar a mi hija con un perdedor pendejo como tú – se rio a pesar de que lo tenía tomado del saco. – Yo si voy a enseñar a Alec a ser un hombre no un remedo como tú – dijo, no supe más de mí y comencé a apretar su cuello, de inmediato Jasper intervino pero nadie podía quitarme de ahí.

-Edward piensa es el padre de tu mujer, tranquilo- me grito Jasper y logro hacer que lo soltara. Aro cayó al piso agarrándose el pecho.

-Eres un maldito débil – Me dijo Aro, en ese momento se tocó el pecho y comenzó a cambiar de color.

-Le está dando un infarto – Me dijo Jasper que se iba acercar a ayudarlo.

-Nadie se mueve – Ordene, - Vaya Aro, me estas ahorrando el matarte, tu solo cavaste tu tumba- Le dije y de un momento a otro el cayó al piso sin reaccionar.

Lo que Aro no sabía era que sus hombres hace mucho trabajaban para mí, ellos eran los que nos decían todo lo que hacía - ¿Qué hacemos con el señor?- Me pregunto uno de los hombre.

-Llamen a un médico, para que no halla duda de que fue un infarto lo que le dio, y después avisan a mi rancho, ella se encargara de llamarme y ni una palabra de esto a nadie.- Les Ordene.

En ese momento llego mi hermano – ¿Que carajos paso aquí? – pregunto acercándose a Aro para ver si lo podía ayudar a Aro.

-Nada, le dio un infarto en plena discusión – Respondí tranquilo.

-No seas cabron Edward no lo ayudaste, Aro era como nuestro padre- dijo mi hermano desesperado.

-Ya cálmate Emmet, no es mi culpa que ya estuviera viejo – respondí cínicamente.

-Eres un cabron- dijo, se paró y se fue en una de las camionetas.

-Vámonos – Le ordene a mis hombres.

Nos fuimos a una casa que tenía ahí cerca por si algún día se ponían las cosas difíciles, como a las dos horas me llamo Tanya para darme la noticia de la muerte de su padre.

Hice el tiempo suficiente para que pensaran que venía de otro lado, cuando llegue a mi rancho, Tanya y mi hija Nessie estaba destrozadas, el cuerpo de mi suegro ya se lo había llevado el médico que le haría la autopsia.

-Tanya está muy mal – Dijo Eleazar preocupado.

-Lo se Eleazar, es mi esposa y yo me encargare de ella- Le estaba dejando claro que no me estaba gustando como se ponía el respecto a Tanya.

El velorio de mi suegro se haría en mi rancho, sabía que mucha gente vendría, cuando llego el cuerpo de mi suegro con el reporte de que había muerto por un infarto yo me sentí más tranquilo.

Como lo pensé mucha gente comenzó a llegar, entre ellos Bella que venía con el maldito Ruso, yo estaba al lado de mi esposa cuando ella entro.

-Lo lamento mucho de verdad – Le dijo a mi esposa.

-Gracias bella, pero honestamente no creo que estés aquí para darme el pésame a mí, siento que estas aquí para consolar a mi esposo- Dijo Tanya.

Bella se irguió completamente y con una sonrisa en los labios le respondió a Tanya – No Tanya, yo hace mucho que deje de consolar a Edward, no sé qué te preocupa si las dos sabemos que a tu esposo le sobran las mujeres que lo consuelen – Yo no sabía que decir.

-Si en eso tienes razón Isabella, pero todas esas incluyéndote a ti jamás tendrán lo que yo sí, ser su esposa y la madre de sus hijos, ustedes siempre serán las putas que busque para hacer las cosas que con una esposa y dama no se hacen – Respondió Tanya que a pesar del dolor que sabía que estaba sintiendo no se dejaba.

-Si es asi que te preocupas Tanya, tu siempre has sido la única, la que tiene el amor de Edward, no deberías rebajarte tanto y pelear por el en el velorio de tu padre y respecto a las cosas que no se hacen con una esposa, pues que aburrida has de ser querida ahora entiendo por qué Edward se va con la primera con falda que ve, deberías de ser un poquito más abierta de mente, porque un hombre como él no se le satisface tan fácil y menos una mujer tan sosa y aburrida como tu – Le dijo Bella.

-Quiero que te vayas de aquí Isabella, no eres bien recibida en mi casa- Le dije, tenía que darle el lugar a Tanya, ella era la madre de mis hijos.

-No te preocupes Edward, ya me voy, vine porque al fin y al cabo Aro, era una leyenda en este negocio y todos lo respetábamos, no por ti ni por tu abnegada esposa – Respondió burlonamente tomo al ruso de la mano y salieron de ahí.

El entierro de Aro fue muy difícil, yo no quería salieran mis sentimiento, me seguía manteniendo sin demostrar nada, cuando regresamos al rancho, Emmet no me hablaba, mi madre y Tanya se encerraron en sus respectivas habitaciones pero yo necesitaba desahogarme, así que ordene que me tuviera el avión listo y llame a Bella, lo único que le dije fue que la quería ver.

Cuando llegue a su casa ella me esperaba en la sala de su casa, me imagino que pensó que le iba a reclamar por todo lo que le había dicho a mi esposa en el velorio de Aro.

-Si vienes a reclamarme algo, ya te puedes ir por donde viniste – Me dijo con flojera sin siquiera levantar la vista de la revista que estaba viendo.

-Te necesito – Fue todo lo que pude decir y las lágrimas de inmediato comenzaron a salir de mis ojos.

Ella levanto la vista y de inmediato se levantó y me abrazo, cuando se separó de mí, me tomo de la mano y me llevo a su habitación, nos acostamos en su cama y ella solo se dedicó a abrazarme y yo a llorar en su regazo.

Cuando por fin me calme ella acariciaba mi cabello – ¿Quieres comer algo?- Me pregunto, no sabía realmente cuanto tiempo había pasado.

-Yo mate a Aro – Dije sin rodeos. – Yo estaba ahí y no hice nada ni deje que nadie hiciera nada para ayudarlo- confesé.

-Edward el murió de un infarto- Me intentaba consolar.

-Él era como mi padre, yo conocí a Aro cuando yo tenía 10 años, el ayudo a mi familia a que no muriéramos de hambre, el hombre que nos dio la vida a Emmet y a mí, acababa de abandonar a mi madre y ella no podría trabajar y cuidarnos y con lo poco que conseguía pagaba el lugar donde vivíamos, hubo días en los que Emmet y yo comíamos tortillas duras o íbamos a los tiraderos de los mercados a conseguir comida – Lo que le estaba contando a Bella jamás se lo había dicho a nadie.

-Tranquilo – Dijo ella abrazándome más fuerte.

-En una ocasión que Emmet y yo habíamos robado unos panes, nos agarró el dueño de la panadería, nos iba a golpear, yo tenía 10 años y nos dejaron libres, ese día Aro nos acompañó a nuestra casa y le dio dinero a mi madre para que compara comida, mi madre estaba muy enferma y de verdad Bella, Aro nos tomó bajo su tutela.

-Desde ese día Aro nos ayudaba sin pedir nada a cambio, un año después Aro le dijo a mi madre que nos tenía que meter a la escuela, Emmet y yo comenzamos a ir y Aro se hacía cargo de nosotros, cuando cumplí diez años el me dio un trabajo en su rancho, yo limpiaba en donde estaban los caballos y fue ahí cuando supe a qué de dedicaba él.

-Yo comencé a seguir a Aro como su sombra, así que un día me dijo que él me enseñaría, y yo llegaría a ser grande y me casaría con Tanya y así fue, el nunca me soltó y yo hoy lo deje morir.- le dije volví a llorar.

-Edward, tranquilo, Aro ya era un hombre grande – Bella no me soltaba y a pesar de todo ella me seguía creyendo buena persona.

-No me sueltes Bella, te necesito, sé que tú nunca me vas a traicionar, por favor bella – Le dije abrazándola más fuerte. – Sé que he sido un cabron contigo Bella, pero a pesar de todo lo que he hecho o dicho, te quiero, te quiero más de lo que yo mismo reconozco.- La abrace aún más fuerte

-Jamás te voy a dejar Edward y lo se siempre he sabido que me querías y tu debes saber que siempre estaré aquí para ti.- Me dijo en un susurro.

Me acurruque en ella y deje que el tiempo pasara, era la primera vez en mucho tiempo que me sentía pleno , tranquilo, por fin sentía paz aunque fuera solo por un momento.

Cuando desperté al día siguiente me di cuenta de que Bella se había quedado toda la noche abrazándome, estábamos en la misma poción que nos habíamos quedado y ella no se había movido un centímetro.

Como siempre Bella era la que estaba a mi lado, la que nunca me dejaba, ella era la mujer que no le importaba lo que yo fuera o lo que hiciera, siempre estaba a mi lado, esa era la mujer a la que yo quería.

Que opinan chicas?

Siento que Edward no sabe realmente lo que quiere Auch.

Recuerden dejarme su opinión que es muy importante, las quiero.

Anna