Chicas pues lo prometido es deuda y aquí está el nuevo capítulo, solo les pido que no maten a la autora jajaaj.
Mil gracias por sus comentarios, saben que son muy importante para mí.
Pues no las aburro más y les dejo el cap,.
Las quiero ANNA
Como siempre Bella era la que estaba a mi lado, la que nunca me dejaba, ella era la mujer que no le importaba lo que yo fuera o lo que hiciera, siempre estaba a mi lado, esa era la mujer a la que yo quería.
-Me tengo que ir Bella – La desperté – Te prometo que nos veremos pronto- Le dije aspirando su aroma una vez más.
-Edward, porque no nos vamos, tenemos dinero para vivir en cualquier parte del mundo, yo me encargo de conseguir los pasaportes y todo- Me dijo ella con su carita llena de ilusión.
-Bella, sabes que no puedo dejar a mis hijos, mi madre, los negocios – Le explique.
-¿Y a tu esposa, porque eso no lo dices Edward, de verdad tanto la amas?, ¿Qué te ha da ella que yo no pueda, dime que nos hace diferentes?- Pregunto desesperada – Carajo Edward, estoy dispuesta a darte mi vida si me la pides ¿y ni así te quedas conmigo?- Bella se levantó de la cama y comenzó a pasear por toda la habitación.
-Bella no puedo dejar a mi familia- Ella no entendía que ya ni siquiera era por Tanya, era por mis hijos.
-Edward yo también quiero hacer una familia, yo también quiero ser madre- Me dijo llorando.
-Bella sabes cuál es la única forma de que tú y yo estemos juntos- Le dije acercándome a ella para abrazarla.
-Edward si tú no me puedes dar lo que yo merezco, hay alguien que me da eso y más- Ya sabía yo a quién demonios se refería.
-¿Te refieres al pendejo Ruso, al Vladimir ese?- Pregunte enojado.
-Si Edward, con el no tengo que estarme escondiendo, sé que él me quiere a mí, que no se baja los pantalones con la primera que le pasa enfrente, sé que él me puede dar la familia que yo quiero tener- Cuando me dijo eso, sentí que el corazón se me rompía, pero al mismo tiempo solo de imaginarme que ella tuviera un hijo con otro hombre me daban ganas de matarlo.
-¿Qué es lo que quieres Bella, que deje a mi familia, que me olvide de todos y me vaya sin mirar atrás a mi madre, a mis hijos, a mi hermano?- Pregunte enojado, ella no entendía que era más que Tanya lo que me detenía aquí.
-No Edward, jamás te pediría que te alejas de tus hijos o de tu mama, lo que te pido es que me des la oportunidad de demostrarte que yo también puedo ser tu mujer- Ella no tenía que demostrarme nada, yo lo sabía de sobra.
-Por qué no llegaste antes Bella, porque nos cruzamos tan tarde en el camino- Le dije abrazándola.
-Vete Edward y piensa lo que te he dicho, piensa en lo feliz que yo te podría hacer- Me dijo Bella dándome un tierno beso de despedida.
Sin decir nada más Salí de la casa de Bella, tome rumbo a mi rancho, algo tenía que hacer con mi vida y con los sentimientos que tenía hacia mi esposa y hacia Bella.
Cuando llegue a la casa de seguridad, Emmet y Jasper ya me esperaban.
-¿Dónde carajos te metiste?- Me pregunto Emmet en tono casi histérico,
-No sabía que tenía que pedirte permiso para salir – lo enfrente.
-Mira cabron, eres mi hermano y por más molesto que este contigo por la pendejada que hiciste con Aro, siempre vas a ser primero para mí – Me dijo Emmet acercándose a mí.
-Sabes que eres la persona en la que más confió, sabes que me dolió la muerte de Aro, pero sabes que si no pasaba el en algún momento nos iba a matar a nosotros – Emmet tenía que comprender lo que estaba pasando.
-Mira hermano, sé que la cosas se han puesto difíciles y que el viejo se quería dar ínfulas de saber más, pero me dolió que lo dejaras morir así cabron, él nos ayudó cuando nuestro padre dejo a mi mama- Sabia que Emmet quería mucho más que yo a Aro.
-Emmet ahorita en lo que tenemos que concentrarnos es en que todo vuelva a la normalidad, la reportera esa Rosalie no aprendió con el susto que le dimos hace unos meses y quiere volver a publicar cosas nuestras- Emmet tenía que estar más atento y dejarse de tristezas por la muerte de Aro.
-Esta ocasión me voy a encargar personalmente de ese asuntito- Me confirmo.
-Por cierto hablando de otro asunto me dijo mi mama que te vas a traer a tu hijo para aca- Emmet siempre había hecho hasta lo imposible para mi sobrino no se involucrara en esta vida.
-Si Edward, es lo mejor, Seth está creciendo y por lo que me dicen en la escuela cada vez se parece más a mí, es un Cullen en toda la extensión de la palabra y bueno pues mejor que aprenda todo conmigo ¿no? – Sabía que Emmet estaría feliz con la llegada de su hijo, desde que su madre se lo dejo recién nacido el amor de su vida era mi sobrino.
-Pues sí, ya te habías tardado, ya está por cumplir 16 años, mejor que este aquí en familia que lejos- Yo apoyaba a mi hermano.
-Quien nos lo iba a decir, tú de 36 años ya con un hijo de 18 otra de 16 y esa recién nacida y yo a los 34 con un hijo de 16, se me hace que seremos abuelos a los 40 – Se burló Emmet.
Y es que la verdad nos había llegado el amor muy jóvenes, yo con Tanya nunca dude en que quería que ella fuera la madre de mis hijos y así lo hice ella casi una niña pero me amaba como yo a ella, y no se diga cuando Emmet había conocido a la innombrable la madre de Seth, el había quedado rendido a sus pies.
Pero en esa época no éramos tan fuertes como ahora, y la mujer esa se había ido dejando a mi sobrino recién nacido y Emmet con el corazón destrozado, desde hace quince años que mi hermano no tenía a ninguna mujer más de dos meses a su lado.
Yo había corrido suerte con Tanya, ella nunca me dejaría, confiaba en mí y sabía que yo daría la vida por ella o por mis hijos.
-¿Bueno ahora si me vas a decir donde chingados pasaste la noche?-Emmet no descansaría hasta que le dijera todo.
-Estaba con Bella- Para que se lo ocultaba.
-Edward de verdad no entiendo que tienes con esa mujer, si ya la habías dejado de ver, después ella te mando a la chingada y tu corriste a consolarte con la rusa y ella con el Vladimir, que carajos quieres buscándola otra vez, de verdad cabron, su relación es amor – odio, hoy te mando a la chingada y mañana te quiero a mi lado, ¿pues de que se trata? – Pregunto Emmet realmente confundido.
-Mira Emmet, siento que bella llego tarde a mi vida le llevo más de 10 años, pero es una mujer que le sobran los huevos que a muchos les faltan, ella es una droga para mi Emmet, y si , la quiero, la quiero para mí y el saber que va enserio con el pinché ruso me pone de malas, pero ayer que estuve con ella, me di cuenta que esa mujer me ama de verdad , pero lo peor es que me di cuenta que yo también la amo, lo que no sé es si la amo lo suficiente para cambiar, para dejar a Tanya por ella , eso no lo sé Emmet- Tenia que desahogarme con alguien.
-Edward, estás jugando con fuego, mira hermano, siempre has tenido a varias mujeres, pero con Swan, siempre ha sido diferente y sabes que un día va a llegar el momento en que el decidas si te quedas con Tanya o con Isabella – Emmet siempre me ponía a pensar en los peores escenarios.
-No se Emmet, la verdad es que no quiero pensar en eso y voy hacer todo lo posible para que nunca me tenga que ver en esa situación.- Respondí tajante.
Emmet Pov.
Como le había prometido a Edward yo mismo me encargaría de la reporterita esa Rosalie Hale, ya había reunido a mis hombres, le iba a hacer una visita a su departamento.
Cuando llegamos vimos que su edificio no tenía nada de seguridad, así que sería aún más fácil acabar con ella.
Entramos a su departamento les dije a mi hombres que me esperaran afuera, y que estuvieran muy alertas por si había que salir huyendo.
Esta mujer al parecer no tenía la más mínima noción de la seguridad, su puerta se abrió más fácil que una lata de refresco.
Entre sin hacer ruido a su habitación, ella estaba acostada, la mujer dormía llena de almohadas por todos lados y abrazaba una como si de eso dependiera su vida, su cabello rubio estaba esparcido por toda la almohada, pero no alcanzaba a ver su rostro.
-Despierta- Grite, sabía que era más fácil pegarle un tiro estando ella dormida pero quería ver su rostro.
Ella se sentó de golpe en su cama y prendió la luz de una lamparita que estaba en su buro. – ¿Quién es usted?- Pregunto asustada.
-¿Te la pasas hablando de mí y no sabes quién soy?- Pregunte con burla – Ándale párate- La jale del brazo y la lleve a la sala.
Cuando por fin la vi bien, el aire de mis pulmones se fue por completo, era la mujer más hermosa que había visto en mi vida.
-Yo jamás he hablado de usted – Dijo ella nerviosa.
-Eres Rosalie Hale ¿no?- Pregunte, tratando de mantener mis nervios bajo control.}
-Sí, pero le juro que yo nunca he hablado de usted, a lo mejor se confunde de persona- Ella estaba temblando, y más cuando vio mi arma.
-Has estado hablando de mi familia- Dije con voz tranquila y tratando de esconderme mi arma para que ella no se pusiera más nerviosa.
- ¿Quién es su familia? – No se había dado cuenta que yo era un Cullen.
-Soy Emmet Cullen- Se le fue el color completamente cuando oyó mi nombre.
-Creo que entonces si tiene razón y he estado hablando de su familia- dijo jalando aire.- Me imagino que vino a callarme- ella comenzó a llorar y no me gusto ver sus hermosos ojos azules llenos de lagrimas.
-Has estado husmeando en los asuntos de mi familia- No sequé demonios me detenía para no dispararle ya.
-Son unos narcotraficantes y han matado a mucha gente- Dijo ella enfrentándome, tenía valor la mujer.
-No mato a nadie que no se lo merezca – Ella no entendía nuestro negocio.
-A mi me va a matar por querer hablar de ustedes ¿no?, y yo no me merezco morir, yo solo digo la verdad aunque les duela- Ella me estaba enfrentando a pesar de que se moría de miedo y no paraba de llorar.
-No quiero hacerte daño, pero necesito que entiendas que no puedes seguir hablando de mi familia- Si ella me daba su palabra de que no hablaría más de nosotros yo no le haría nada.
-No te creo, hombres como ustedes no tienen palabra, no tienen sentimientos- ella en vez de provocarme matarla, me provocaba llevármela y demostrarle como era un hombre Cullen.
-Te voy a demostrar que tanto hombre soy- Le dije, sin más la jale y con un mascada que estaba sobre el sillón le amarre las manos – Suéltame salvaje- me grito, vi un trapo de cocina y le tape la boca, la cargue en mi hombro y salimos de su departamento.
La subimos a la camioneta y la única opción que tenía era llevarla a la casa de seguridad donde estaba Edward sabía que mi hermano se iba a poner como loco cuando me viera llegar con la rubia esta en el hombro.
-¿Qué demonios pasa aquí?- Pregunto Edward en cuanto me vio con la rubia en el hombro.
-Es Rosalie Hale- Respondí con la loca esta en el hombro que no dejaba de patalear.
-Y por qué chingados la traes aquí, ¿quieres que le dé una entrevista exclusiva o que carajos?- Me grito Edward, que estaba más que encabronado
-Deja la meto a una de las habitaciones y con mucho pinche gusto te atiendo- Me estaba desesperando Edward.
Metí a Rosalie a mi habitación, la desamarre esperando que se tranquilizara.- Si me prometes estar calladita y tranquila te dejo desamarrada- le ofrecí.
-¿Me van a matar aquí?- Carajo esta mujer solo pensaba en que la iba a matar.
-Cálmate, ahorita te mando a alguien por si se te ofrece algo, pero quiero que estés tranquila – Salí de la habitación, ahora me tenía que enfrentar a Edward.
Cuando llegue a la sala ahí estaba mi hermano hecho una furia. –¿ Me puedes explicar que chingados te pasa?- Pregunto Edward y la verdad no sabía cómo explicarle.
-No la pude matar- Solo me quedaba decirle la verdad.
-¿De qué chingados hablas Emmet?- Sabia que si no le daba una buena explicación a Edward el mismo subiría a matarla.
-Mira hermano, no te voy a marear con esa pendejada de la conciencia, así que te voy a decir la verdad, cuando la vi, sentí lo mismo que sentí cuando la innombrable.- Dije de frente.
-No mames- dijo Edward y se dejó caer el sillón. – Negro tráenos una botella de tequila- Le dijo Edward a uno de los hombres que cuidaban.
En cuanto nos trajeron la botella y dos caballitos, Edward sirvió uno para él y otro para mí y me lo dio – Estas jodido hermano, te tardas 16 años en volverá sentir eso y lo vienes a sentir con la mujer que quiere sacar nuestro rostro para que puedan meternos a la cárcel- Dijo el cómo resignado.
-Por eso me la traje, no sé qué hacer Edward- dije tomándome el tequila de golpe.
-Que te digo hermano, con todos los problemas que tenemos y ahora con esto pues estamos más atorados – Dijo.
-¿Crees que Bella pueda venir hablar con ella?- Le pregunte nervioso.
-¿Por qué Bella? – Pregunto extrañado.
-Porque ella es mujer y sabe cómo hablar y nos conoce y sabe que no somos tan malas personas- Me encabronaba tener que andar pidiendo este tipo de favores, pero esa rubia me encantaba.
-No seas miedoso y habla tú con la rubia, si quieres puedo ir hablar yo con ella o mejor aún podemos traer a mi mama para que de fe de que eres un buen hombre – Dijo el pendejo de mi hermano burlándose de mí.
-No te rías pendejo, que no soy ningún miedoso, lo que quiero es que ella no me tenga miedo- Dije tomándome otro tequila de golpe.
-Pues tomate otros dos tequilas, entras en calor te agarras lo pantalones y hablas con ella- Dijo el y la verdad es que si me iba a tomar otros tequilas, pero no sabía si serían suficientes para que hablar con ella.
Después de una botella y media me di el valor de subir, cuando entre a la habitación ella estaba sentada en la orilla de la cama, no me había dado cuenta de que ella seguía en pijama, una pijama muy sexy.
-Hola, ¿ya estas más tranquila?- Le pregunte, parándome frente a ella.
-¿Por qué me trajo aquí?- Pregunto mirándome fijamente.
-¿Quieres la verdad?- Ese tequila me había ayudado bastante.
- Siempre la verdad es mejor aunque duela – Ella se esperaba lo peor.
-Porque cuando te vi lograste que sintiera lo que no había sentido desde hace 15 años- Le dije poniéndome en cuclillas frente a ella.
-¿De qué hablas?-Pregunto sin entender nada.
-No sé es lo que tienes Rosalie Hale, pero me hipnotizaste- Dije mirándola a los ojos.
-¿Eso quiere decir que me trajo para tenerme en su cama?- Pregunto más tranquila.
-Rosalie, claro que me morirá por tenerte en mi cama, pero jamás he forzado a una mujer y jamás, lo hare, el día que quieras estar en mi cama, es porque tú también lo quieres, no porque yo te obligue. – Le asegure.
-¿Eso quiere decir que me puedo ir cuando quiera?- Era una mujer lista.
-No, la verdad es que no sé qué voy hacer contigo, pero no te puedo dejar ir- Sin decir más Salí de la habitación, que ella se quedara en mi habitación y yo buscaría otra donde dormir.
Ya mañana con la mente despejada y más tranquilo pensaría que hacer con ella.
Edward Pov.
-Después de lo que Emmet me había dicho estaba seguro que tendríamos problemas, sobre todo con lo de la reportera, nada más de pensar en que Emmet otra vez sufriera por una mujer, me preocupaba mucho más.
Llamea bella para contarle lo que estaba pasando con Emmet y para ver si nos podía ayudar como me lo pidió mi hermano.
Ella de inmediato me dijo que si, que si mandábamos por ella y claro por Alice.
-Hola preciosa – Yo estaba esperando a bella en la puerta para cuando llegara.
-Hola, aquí estoy para ayudar a tu hermanito con su reportera- me dijo bella.
-Pero antes de que lo ayudes a él, porque no me ayudas a mí – La tome de la cintura y la bese, cuando nos separamos fue cuando caí en cuenta que Alice estaba ahí.
-Hola Alice perdón- Las salude cordialmente.
-Hola Edward, ¿cómo estás?- Sabia ella también estaba siendo solamente cortes, aún recuerdo la plática que tuvimos en el velorio de James.
-Pasen están en su casa, Emmet no debe tardar en bajar, ayer se tomó una botella de tequila- Les conté.
En ese momento entro Jasper, el buenos días que dijo más bien parecía un trabalenguas dicho por un tartamudo y Alice se puso completamente roja, algo me decía que estos dos se traían algo.
A bella la senté en mi piernas, me encantaba tenerla así – ¿Cómo sigues? –Me pregunto al oído, amaba lo discreta que era.
-Bien, tranquila hermosa, estar contigo me ayudó mucho- Era la verdad estar con ella me ayudaba siempre.
-Quiero que sepas que siempre contaras conmigo Edward- me lo dijo mirándome a los ojos.
-Lo es preciosa, y tú también contaras siempre conmigo para lo que quieras, sabes que siempre tendrás mi lealtad – le dije mirándola, cuando estaba con ella sentía que todo era más fácil de resolver.
-Buenos días- Dijo mi hermano Emmet que se veía que traía una resaca impresionante.
-El enamorado despertó- Le dije en burla, el solo me miro feo.
-Gracias por estar aquí Bella- Dijo Emmet, ella está en la segunda habitación en la parte de arriba.
-Tranquilo Emmet, yo me encargo- Le dijo mi Bella, ella y Alice se subieron.
-¿Qué tal te fue anoche?- Le pregunte, lo había visto entrar a la habitación donde habían metido a la rubia.
-Pues no se si bien o mal, pero pues me fue- Dijo y se sentó en el otro sillón.
-Pues ojala a bella le vaya mejor- Dije con burla.
Bella Pov.
Edward me había pedido que hablara con la mujer que Emmet había traído, quería que la convenciera de que no era el malo de la película.
Alice y yo le habíamos traído algo de ropa y esperaba que nos escuchara, quería ganarme la simpatía de mi cuñado.
-Buenos días- le dije en cuanto entramos, se veía que había pasado una noche de perro.
-¿Quiénes son ustedes?-Pregunto nerviosa.
-Yo soy Bella Swan y ella Alice Brandon- Nos presente – Mira te trajimos algo de ropa, espero te quede- le dije dándole la bolsa que llevábamos.
-¿Ustedes son familiares de James Swan y Marco Swan?-Pregunto sorprendida.
-Si yo soy la hermana y ella es la viuda de Marco.- le dije.
.-¿ Y porque están aquí?- Pregunto nerviosa.
-Mira Rosalie, la verdad estamos aquí porque Edward nos los pidió, al parecer tienes hechizado a su hermano y quiere que nosotras te expliquemos las cosas- le dije sentándome en una silla que estaba ahí.
-Son narcotraficantes, no hay otra cosa que explicar- Dijo ella segura.
-Mira Rosalie, siempre nos han pintado como los malos del cuento , pero nosotros también somos humanos y sentimos y en el caso de Emmet hay cosas que pocas personas saben, no nada más es un hombre del narco, es un buen hijo, hermano y padre- le explique.
-¿Padre?- pregunto realmente sorprendida.
-Si el tiene un hijo de 15 o 16 años, y ha sido un padre solo, la madre de su hijo, lo dejo recién nacido, esa mujer los abandono- le conté.
-Emmet es un hombre duro por fuera, pero la verdad es que es buena persona, que tanto el cómo Edward tuvieron que luchar con lo que tenían para salir adelante- Le conto Alice.
-¿Por qué me cuentan esto?-Pregunto interesada.
-Por qué Emmet durante 15 años no se había interesado en ninguna mujer, hasta que te conoció a ti anoche- le dije, no había necesidad de mentirle.
-Piensa en lo que te hemos dicho, las cosas no son tan malas de este lado, y dale una oportunidad a Emmet de platicar contigo- le pedí.
Salimos de la habitación y uno de los hombres que cuidaban la puerta me indicaron que Edward me esperaba en su habitación, Alice me dijo que me esperaba en la sala yo solo le sonreí.
Cuando entre a la habitación de Edward el estaba en su cama.- ¿Me necesitabas?- Le pregunte pícaramente.
-Yo siempre te necesito bella- Me dijo extendiendo su mano para que fuera con él.
-Ay Edward, ¿qué me das para que te ame tanto?- le pregunte suspirando resignada a que siempre caía con él.
-Lo mismo que me has de dar tú, porque no puedo dejar de pensar en ti- Me confeso.
-Ahora soy yo la que te necesita Edward, te necesito mucho- le dije y ataque sus labios.
El se lo estaba tomando con calma, estábamos disfrutando cada segundo, nos besamos con el alma, como si hubieran pasado siglos sin probarnos.
Edward comenzó a desnudarme lentamente, dejando que la prendas cayeran y sus labios se ocuparan de mi piel desnuda, recorría con sus labios y con su lengua mi espalda, me puse boca arriba y comencé a desnudarlo yo a él, quería sentir su piel, quería dejarla la marca de mis besos.
Cuando por fin Edward estaba completamente despojado de su ropa, es cuando sentí que mi mundo explotaba, sentir su piel pegada a al mía, besándonos como si esa fuera una nueva forma de hacer el amor, me sentía en un maravilloso sueño Edward me penetro lentamente, su penetraciones era lentas, pausadas gozando cada vez que salía y entraba en mi.
-Te amo- Tenía que decírselo, no podía callármelo, una lagrima rodo por mi mejilla, era la primera vez que Edward me hacía llorar de felicidad.
Edward Pov.
Estar con Bella de esta manera, me hacía sentir que éramos una pareja normal, Bella con todo y su loca cabeza y sobretodo sabiendo todas mis pendejadas ella siempre me apoyaba, corría cuando yo se lo pedía, nunca me había traicionado ni defraudado.
-Te amo- me dijo mirándome a los ojos, y ellos vi que era verdad, que me lo decía desde el fondo de su alma.
- Bella, no tienes idea de lo que eres en mi vida- Le respondí. – Yo ….- iba a decir algo cuando se comenzaron a escuchar gritos.
Emmet entro corriendo a la habitación yo solo alcance a cubrir a bella con la sabana – Cabron Tanya está aquí- dijo Emmet.
-Me lleva- Me levante de inmediato bella se acomodó más en la cama, como si esperara que Tanya entrara en cualquier momento y nos descubriera.
Yo me puse los pantalones de inmediato – Bella vístete, ahorita ideo como sacarte de aquí – Le dije, yo me seguí vistiendo y solo se oían los gritos de Tanya.
-No, de aquí no me muevo Edward- dijo Bella firme.
-No chingues Swan, Tanya es la esposa no seas cínica- Le dijo Emmet.
-Si me sacas Edward te juro que no me vuelves a ver en tu pinche vida- Me dijo retadora.
-No me amanzanes Bella, y has lo que se te dé la gana- Le dije y Salí, bella no había aprendido que cuando me siento acorralado mando todo al demonio.
Baje a la sala y Tanya estaba gritándole a Jasper y Alice.
-Si esta mujer está aquí, también debe de estar la golfa de su amiga- Le grito Tanya a Jasper.
-¿Qué pasa?- pregunte en cuanto llegue a donde estaban ellos.
-¿Estás haciendo negocios en la cama con la perra de la Swan verdad? – Me dijo Tanya que estaba hecha una furia.
-No estaba con Isabella Swan- le asegure.
-¿Que hace esta perra aquí?- me dijo señalando a Alice.
-Te voy a pedir Tanya que Alice no la insultes, si ella está aquí, es porque está conmigo y te recuerdo que yo no tengo por qué andarte pidiendo permiso para salir o ver a alguien – Le respondió Jasper.
-Lo mejor será que me vaya – Dijo Alice apenada, y lo entendía ella era lo que no hacía nada y era a la que insultaban.
-No Alice, no te vayas, Jasper es como un hermano para nosotros, y aquí mi cuñada se tiene que aguantar – Le pidió Emmet.
-A mí no me ven la cara de pendeja- Dijo Tanya y saco una pistola de su bolsa.
-Guarda eso Tanya ¿qué demonios te pasa?- Le pedí.
-Yo estoy segura que la zorra de Swan está arriba y ahorita me las voy a cobrar todas – Dijo y salido disparada para la habitación de arriba.
-Edward la va a matar – Me dijo Alice angustiada. Subí corriendo atrás de Tanya, entro a la habitación donde había dejado a bella, pero cuando entramos ella no estaba.
Tanya la busco por toda la habitación y no había rastro de ella –No estaba con ella, ya cálmate – Le dije, esperando que a Bella no se le ocurriera salir de donde se estaba escondiendo.
-Sé que ella está aquí- me respondió y comenzó a buscar en todas las habitaciones, cuando entro a donde teníamos a Rosalie Hale, Emmet mando al diablo a mi esposa y le dijo que con ella no se metiera.
Después de que Tanya terminara de revisar toda la casa se calmó – Ya deja de estar de loca- le pedí.
-Qué te pasa Tanya, no puedes hacer estas locuras – Le reclame.
-No soy tonta Edward, sé que has estado viendo a esa maldita mujer, pero te lo aviso Edward, si Isabella Swan sigue metiéndose contigo la voy a matar- Tanya estaba fuera de sí.
-Tanya ya cálmate, ya te dije que no he visto a Isabella, yo no tengo nada con ella- Trate de acercarme a ella para que se calmara.
-Ay Edward, después de casi 20 años juntos me vas a decir que no te conozco y que no sequé andas con varias mujeres, por dios Edward, estoy a tu lado desde que yo tenía 15 años te conozco mejor que nadie – Cuando dijo eso por fin soltó el arma.
-Tanya, tu sabes que te amo – Me acerque a ella abrazarla.
-La pregunta aquí es ¿A quién amas más, a Isabella o a mí?- Pregunto Tanya.
-Tanya a la única mujer que amo es a ti, jamás he dudado que mi lugar es a tu lado, eres la madre de mi hijos y sé que nunca habrá otra mujer con la que quiera pasar el resto de mis días.
-Edward, siempre he sabido todas tus aventuras, pero eran eso aventuras, pero con Isabella ha sido más que eso, llevas años con ella y por más que te he rogado que la dejes no lo haces y no sé porque, te amo Edward y voy a defender mi familia con lo que sea- Ahora si Tanya me había dejado callado.
-Si en este momento tuvieras que decidir por ella o por mí,¿ por quién lo harías Edward?- Pregunto Tanya.
-Tanya no preguntes esas cosas porque no tiene sentido yo no tengo por qué decidir nada – Me estaba poniendo nervioso
-Contéstame por favor.- Me suplico con sus ojitos llenos de lágrimas.
-Siempre decidiría por ti, por que a ti te amo como a ninguna podría amar jamás.- Respondí.
-Te amo Edward- Dijo ella y ella y me beso – Me voy no quiero que Nessie este sola en el rancho, te amo y nunca lo olvides- Mande llamar a uno de los hombres para que la acompañara, cuando por fin se fue, subí rápido a la habitación, donde demonios se había metido Isabella tenía que encontrarla.
Cuando entre a la habitación Bella ya estaba ahí sentada en la cama con los ojos hinchados como si hubiera estado llorando – ¿Estuvo cerca no? – Le pregunte acercándome a ella. - ¿Qué tienes?- Le pregunte al ver las lágrimas que salían de sus hermosos ojos.
-Tu esposa no es buena buscando porque si lo fuera se hubiera dado cuenta que yo estaba en el balcón, aunque fue mejor porque yo ya tenía mi arma lista para soltar el primer disparo- Me dijo y si efectivamente Bella tenía su pista en la mano.
-Tranquila porque no guardas ya tu arma- Le pedí y me senté junto a ella.
-Sabes Edward, cuando te conocí pensé que eras el hombre más guapo que había visto en mi vida, después me entere que eras el rival de mi familia y trate de odiarte, pero siempre has sabido como embaucar a las personas – Dijo pero ella no me miraba a mí, era como si estuviera recordando cosas, su mirada estaba fija en la alfombra.
-¿Bella que te pasa?- Trate de abrazarla pero ella me aventó y se levantó.
-Oí todo lo que le dijiste a tu esposa y de verdad Edward, parece que disfrutas lastimándome, pero ya me di cuenta que en realidad tú no sabes lo que es amar a alguien, amas tener a la esposa sumisa, ama de casa y madre, amas tener a la amante dispuesta a venir a ti cuando lo necesites y lo que más amas es saber que ni tu amante ni tu esposa tienen la suficiente fuerza de voluntad para dejarte a pesar de que saben que tienes varias mujeres.- Me dijo y a pesar de que no podía dejar de llorar ,no se doblaba.
-No sé cómo puedes decir que siempre contaría contigo, me queda claro que si un dia hubiera una bala y tuvieras que decidir si se la das a Tanya o a mí, me la daría a mí, no sé cómo es que cada vez caigo más y más bajo contigo Edward, no sé dónde quedo mi dignidad y mi amor propio, no sé cómo puedo amarte más que a mí misma y tú solo has sido un cabron conmigo-.
-Bella jamás voy a permitir que algo te pase, jamás- Eso era verdad, intente acercarme a ella, pero nuevamente me rechazo.
-Claro Edward el lastimarme es un derecho solo tuyo ¿verdad?, Pero no más Edward, ya no más, quédate con la esposa que tanto amas y consíguete una amante que no te amé de verdad, que no esté dispuesta a dar su vida por ti, consíguete una que se conforme con lo material y que sea feliz con la migajas de tiempo que tu das.-
-¿Qué quieres decir Bella?- Pregunte tomándola por los brazos.
-Que no quiero verte más y si para lograr sacarte de mi vida también tengo que dejar de hacer negocios contigo lo hare, no quiero que me busques, no quiero que te aparezcas en mi casa diciéndome que me necesitas, no quiero que me llames para decirme que me extrañas, no quiero nada mas de ti Edward, hoy has muerto para mi Edward Cullen- Cuando Bella dijo eso, sentí que el mundo se me venía encima.
-Bella cálmate, amor que… -
-No me digas amor, yo no soy tu amor, eso díselo a Tanya – Bella se veía muy decidida como nunca la había visto.
-Bella tranquilízate, que querías que le dijera a Tanya, que si tenía una amante y eras tu , que me siento como loco por que no sé qué pasa dentro de mí, que soy un cabron egoísta que las quiero tener a las dos, que no puedo vivir si no las tengo a las dos?- le pregunte desesperado.
-Bueno pues si viviste 10 meses sin mí, puedes vivir lo que te reste de vida, al fin y al cabo los quieres pasar con tu esposa ¿no?- Bella había escuchado cada palabra que había dicho.
-Vamos hablar tranquilos Bella, entiende mi posición. – le pedí.
-No Edward, ya no quiero oír más mentiras tuyas y yo hacerme mil nubes en la cabeza para creerlas, ya me canse. Por favor no me busques más- dijo, tomo su bolso y salió de la habitación.
Cuando por fin pude salir del asombro que me habían causado las palabras de Bella, Salí de la habitación, cuando llegue a la sala ahí estaba Emmet y Jasper tenían una botella de Wiskey a la mitad – Que traigan otra –le ordene a uno de mis hombres.
-¿Qué paso?- Pregunto Emmet sirviéndome un trago.
-Bella se puso como loca y me mando a la chingada, voy a dejar que se le pase y después voy hablar tranquilamente con ella- Dije y me tome de golpe la bebida.
-Edward te advertimos que un día ibas a tener que decidir – Me recordó Jasper.
-No, es solo cuestión de que a bella se la pase, estoy seguro- Dije confiado.
Auch, me dolió, que opinan?
Yo creo que ahora si Edward ya perdió a Bella.
Recuerden dejarme su opinión. Plis plis plis.
Las quiero ANNA
