Calor a Media Noche
Por Pryre-chan
(omegaverse)
Los personajes de YGO no me pertencen
-o-
El torneo había pasado a su última fase, los ganadores de las 8 cartas identificadoras subieron al gran dirigible que había preparado la corporación Kaiba para los finalistas y sus acompañantes. La noche era silenciosa después de una tensa presentación y una incómoda cena, cada finalista recibió una habitación y los acompañantes tuvieron que juntarse para compartir.
Serenity y los demás habían decidido darle a Joey su espacio para que pudiera con centrarse para la final, era muy importante que calmase su mente hiper activa y por consejo de Yugi había meditado sobre sus rivales, sus estrategias y como combatirlas.
La meditación lo llevo a dormirse rápidamente, las luces automáticas al no detectar movimiento en la habitación se habían apagado a media noche.
Los sueños de Joey eran nebulosos, solo puede ver con claridad a un hombre frente a él, le toca el rostro y el cuello, parece tomarle el pulso un momento antes de arrojarlo al suelo y morderlo en la parte posterior del cuello. Joey, como omega, sabía que significaba aquello, la marca de compañero era algo irreversible y único en la vida.
Cuando Joey se dio cuenta de que no podía evitar que aquel extraño lo marcara sollozo con un dolor tan real que hizo que despertara con un severo dolor de perdida en el pecho y lágrimas corriéndole el rostro, se las limpio rápidamente con su camisa antes de notar que se había quedado dormido mientras revisaba su mazo para las finales.
La luna era brillante e iluminaba las cartas en la mesa, Joey sonrio, mañana participaría en las finales de un torneo de gran envergadura, el casi no podía creerlo, la expectación lo inundo, quería ver lo más pronto posible las combinaciones y estrategias que usarías sus rivales, serian ambas nunca antes vistas estaba seguro, ya que también había magia en ello.
Fue al baño para lavarse la cara, debía descansar lo más pronto posible, sabía que debía levantarse temprano, se vio en el espejo con las mejillas rojas y los ojos húmedos, había tenido el sueño más escalofriante.
Nadie querría ser marcado a fuerza. Joey recuerda ver sus manos encadenadas, lo que lo hace más escalofriante aun. Pero solo era una pesadilla.
El agua era fresa, pero por más que se lavaba, el calor no se iba, se mojó la cara y el cuello, pero el calor pareció aumentar.
Joey se sofocó y miro el calendario cerca de la puerta. Era muy pronto para su celo, faltaba casi tres semanas, pero el calor y el leve temblor de su cuerpo eran signos que conocía muy bien, busco en la pequeña maleta que le había traído su hermana algunos inhibidores, pero no encontró nada.
Se desesperó por un momento, no podía entrar en celo justo ahí y en ese momento, mañana eran las finales, no podía mostrar algún lado vulnerable, casi sintió el vaticinio de las burlas de Kaiba a la distancia.
Odiaba ser Omega en aquellos momentos, porque no pudo nacer alfa o beta según las circunstancias, su vida sería mucho mejor, su padre no lo trataría mal ni sus jefes lo acosarían.
Debía llamar a alguien, les habían dado un número para localizar al servicio, debía pedir asistencia lo más pronto…
Seguro que le avisaban a Kaiba, Joey colgó el teléfono y salió de la habitación, sus piernas le temblaban un poco y el oscuro pasillo solo era iluminado por las tenues luces rojas de las cámaras de seguridad, Joey no recordaba donde eran las habitaciones de las chicas ¿eran el piso inferior o en el superior?
Debía encontrar a su hermana lo más pronto posible, ella era también omega debía tener sus inhibidores con ella.
Cuando llego al ascensor apretó al piso de arriba, según recordaba Serenity le había dicho que su habitación tendría una buena vista. Cuando las pesadas puertas se abrieron solo el frio y una planicie metálica lo recibió, cansado quiso volver, pero la silueta de una mujer le llamo la atención.
Ella era la mujer que cubría su rostro, Yugi había mencionado algo, pero no lo recuerda, su mente se siente algo aturdida. La mujer le voltea a ver, y un brillo dorado en su cuello lo aturde, cuando se da cuenta el ascensor va de bajada.
Debe encontrar a su hermana lo más pronto posible.
Cuando la puerta se abre, no puede enderezarse, sientes su cuerpo más caliente y el olor de sus feromonas se vuelve más espeso.
Sus dedos resbalan por los botones, sabe que ya no puede lograr su objetivo y decide correr a su habitación y encerrarse, no sabe cuántos alfas puede haber en el dirigible o …
Cuando se da cuenta se presiona contra un cuerpo frio, unos brazos fuertes lo rodean y lo arrastran, Joey se siente confuso, no puede levantar el rostro, pero sabe que ese olor no es de nadie que conozca, trata de alejarse, pero lo detienen, siente unas manos levantarle el rostro y besarlo a fuerza, es cuando sabe que este hombre es uno de los cazadores raros que se ha encontrado en la ciudad, tiene una túnica oscura y solo parte de su piel morena y ojos brillantes violetas están a la vista.
-¡Suéltame!- Joey forcejea.
-¿Cómo puedes pedirme que te suelte cuando tu esencia se hace más profunda?- el extraño recorre su espalda con la mano, su cuerpo se estremece y Joey se frustra, él no quiere que este hombre lo consuele. Por él y varios idiotas alfas se hizo fuerte y un delincuente, para no dejar que lo toquen sin su permiso.
La esencia de alfa dominante lo envuelve, es un truco sucio, ya que para un omega en celo, saber que un alfa lo corresponde solo lo hace sentir más necesitado.
-¡Te matare si no me sueltas maldito!-
Cuando es arrojado en una habitación gime de dolor cuando choca con una pared, hay cajas a su alrededor y solo una ventana ilumina la estancia, Joey arroja un par de golpes con fuerza, pero la sombra lo esquiva.
Su camisa es rota mientras es forzado en la pared. Joey ruega que alguien venga, pero el silencio es rotundo y solo sus gemidos de angustia se escuchan.
Empieza a sollozar de impotencia.
Por favor, solo alguien.
-Está prohibido que los competidores interactúen antes de los duelos- una voz profunda hace eco en la habitación, su tono es tan helado que el aire se congela a su alrededor.
-Solo estrechamos nuestros lazos competitivos- Joey siente que le levantan el rostro- ¿Ves? Él lo quiere-
-No. No quiero nada- Joey quiere gritar pero solo le sale un hilo de voz, lo besan de nuevo y las feromonas de alfa aumentan. El bastardo trata de aletargarlo aún más.
-¡Insisto!- la voz es más fuerte y Joey cae al piso cuando el encapuchado es forzado a soltarlo, Joey levanta la vista, pero se sorprende al ver un trono dorado frente a él, a su lado hay un hombre de ropa antigua, esta ataviado con varias joyas y ornamentos, Joey lo reconoce rápidamente.
-¿Yugi?- susurra, el hombre parece sorprendido de verle y arruga el gesto, de pronto su cuerpo se eleva y siente a dos hombres que lo fuerzan a caminar y lo ponen cerca del Yugi, él le acaricia el rostro.
-¡No lo toques!- Joey escucha el grito y se sobresalta, de pronto se ve sacudido–¡Wheeler reacciona! ¡¿Te dejaste engatusar por un alfa idiota?!-
Joey levanta el rostro y ve los ojos azules brillar entre la penumbra de la habitación, sabe muy bien de quien se trata, pero se siente más tranquilo que inquieto, puede respirar con normalidad y jadea de alivio, pero no siente ningún olor proveniente del otro. Joey se da cuenta ¿qué sexo secundario tiene Kaiba? Nunca supo ni le intereso preguntarle. Pero ahora se lo cuestiona.
-Estas totalmente ido…Eres un omega más tonto que un perro-
Joey quiere gruñir pero el calor es sofocante, rápidamente lo arrastran hacia su habitación y lo tiran en la cama, por suerte es lo suficientemente suave como para no dejarlo caer.
-Soy yo, trae un paquete de inhibidores para un omega masculino a la habitación del competidor Joey Wheeler. Sí, no es necesario – Kaiba cuelga el teléfono, se gira y ve al rubio retorcerse en su cama, son movimientos ondulantes y suaves, extiende las manos como si buscara algo y gime al no encontrarlo. Kaiba no esperaba ver aquello, no al menos del tonto de Wheeler, se lo imaginaba descuidado pero no a tal nivel.
Cuando los ojos mieles lo vieron sintió una pequeña punzada en el corazón que lo exalto, él tenía una tolerancia natural al celo de los omegas y nunca, de los muchos que quisieron tentarlo en el pasado lo habían logrado.
Se cubrió la nariz como un reflejo al sentir el aroma a miel y avellana venir del omega hacerse más fuerte, su corazón empezó a bombear rápidamente.
-Tu…tu…- gimoteaba Joey en la cama- Ven…-
Una fuerte punzada en la cabeza lo hizo retroceder, era parecida a cuando Ishizu le había mostrado "su pasado"
-¿Amo?...- una voz adormilada lo llamo, el joven omega de la cama se había transformado en otro parecido, con el mismo pelo y ojos delineados, con la piel tenuemente más oscura y ornamentos dorados.- ¿Se levanta?, es muy temprano, vuelva a la cama- el joven hombre levanta la mano y Kaiba se apresura a tomarlo- Se ve preocupado amo, si es por el faraón…-
-Él no va a llevarte- responde el ojiazul rápidamente- Ni nadie-
-Lo sé- el rubio lleva la mano a su mejilla- Lo sé- le repite
Cuando la ilusión desaparece, Kaiba se ve a sí mismo sosteniendo la mejilla de un Joey Wheeler ahogado en su celo, con un olor incitante rodeándolo cada vez más, Kaiba expande su propio esencia para combatir el dulce aroma, pero solo parece agitarlo más, la combinación es…inquietante y nostálgica al mismo tiempo, es cálida y suave.
La voz del omega es jadeante, sus mejillas están sonrojadas y su frente está cubierta de sudor, su camisa rota muestra una piel pálida y pezones sonrosados que se agitan entre los temblorosos movimientos de su dueño.
-No puedo…no…amo- la voz lo llama- Am…-Kaiba no puede evitar cubrir los labios suplicantes con los suyos, le roba el aire y todo lo que puede, profundiza y golpea dentro de esa boca disfrutando de ese cálido sabor.
Entre besos Kaiba tiene flashes de sí mismo quitándole una túnica al omega, quitarle cada sarcillo ceremonial de las orejas y un collar dorado con una joya ámbar en el medio.
Los besos se intensifican y el calor los ahoga, Kaiba no puede resistir el impulso de quitarse la camisa negra que se ha pegado a su piel de forma molesta ni los pantalones que le aprietan, el ignora el golpeteo en la puerta.
Los ojos mieles le suplican que se acerque y que pruebe la suavidad de su piel y el sabor de su cuerpo, Kaiba sabe que todo esto es una alucinación, el que está en esa cama es el perro Wheeler.
-Amo…- la voz suplica. Kaiba muerde los hombros blancos y el arco del cuello y no puede detenerse, el sabor es delicioso y lo incita a probar más, los gemidos inundan la habitación y el ojiazul abre las piernas del omega y se acomoda entre ellas.
Joey cree que es un sueño, uno muy realista, las marcas en su cuerpo no dejan de palpitar y sus pezones duelen. El alfa frente a él de piel morena y ojos delineados le sonríe levemente y se estremece, Joey estira los brazos al cuello del otro para un beso profundo y rápido, nunca podría describir el sabor de esa persona, esa algo picante y fuerte al paladar y quería averiguar si el resto del cuerpo sabía igual.
De un solo movimiento el alfa entra en su cuerpo y empieza a embestir, el sonido de chapoteo llena sus oídos, se siente tan mojado que chorrea, eso nunca le había pasado ni cuando se masturbaba. Se sostiene lo mejor que puede de los hombros anchos, que lo embiste con tal fuerza piensa que puede salir volando de la cama.
Cuando el alfa deja de embestir Joey suspira, le falta el aire y se siente cansado, el calor disminuye un poco, el hombre que lo sostiene lo ve con los ojos dilatados, rápidamente Joey lo reconoce y se estremece, lo que le causa un gemido al otro.
No, no puede ser.
-Kai…- el alfa vuelve a iniciar sus embestidas ignorando a Joey, quien gime y grita al ser levantado y conseguir más profundidad en su cuerpo, no sabe del todo como acabo en esta situación, pero ahora no le importa, solo se sostiene y deja saber a su compañero sus deseos.
Cuando Joey cae en la cama hunde el rostro en la almohada, no tiene fuerza y el sueño le inunda, pero el descanso es corto ya que pronto su cadera es levantada y puesta en postura para recibir de nuevo a su compañero, la cama chirrea en cada golpe y el sonido lujurioso de los líquidos de su pasión aumentan.
Joey ha perdido la cuenta de sus corridas, se siente lleno y su vientre pesado, trata de alejarse del alfa, pero su cuerpo no lo obedece.
-¡Ah!..- el dolor lo distrae, algo en su interior se estira, su piel escuece y siente que va a romperse- Duele…- se queja, y trata con más fuerza alejarse pero más le duele, lo toman de la cadera y lo acercan aún más.
-Quieto, o te lastimaras…- escucha en la oscuridad, cuando voltea ve unos ojos azules brillar.
- Seth…- susurra antes de desmayarse.
-o-
Cuando Joey despierta lo primero que ve es a su hermana que salta a abrazarlo cuando lo ve despierto, su cuerpo se estremece de dolor por el efusivo abrazo.
-Suave…Serenity-
-Lo siento hermano, estaba muy preocupada, me dijeron que te llego el celo en la noche y que trataste de buscarme, por suerte alguien te ayudo a llegar y llamo un médico-
Joey baja la cabeza, eso no es lo que paso en realidad pero entiende que hayan ocultado los detalles a su hermana, incluso lo agradece.
-Ahora estoy bien, fue fuera de ciclo, pero ahora estoy mejor-
La pelicastaña se ve insegura.
-El doctor dijo que fue un desbalance temporal, que con las inyecciones tu celo se controlara, cuando llegamos a casa tendremos que hacerte un examen más detallado-
Joey se conmovió y tomo las manos de su hermana.
-Estoy bien, solo fue algo por el estrés del….¡¿Que paso con la competencia?! ¿Y Yugi y los otros?-
Frenético se puso de pie, aunque cayó al suelo enseguida.
-Cálmate hermano, aún no hemos llegado. El resto está en el comedor es casi hora del almuerzo, eso me recuerda que no has comido nada en todo el día, iré a traerte algo ligero, por favor quédate en cama hermano-
Serenity lo ayudo a subir a la cama y lo arropo con cuidado mientras salía por la puerta, Joey sonrió con ternura, amaba en demasía a su hermana.
¿Pero antes que había pasado? ¿Que había sido ese sueño tan raro que había tenido? Quien era el hombre de piel oscura y ojos…ojos azules.
Joey grito.
Rápidamente, o lo más rápido que podía fue al baño y se levantó la camisa, era claro todas las marcas de amor que tenía en la piel y lo rojo de sus pezones, solo tocarlos lo hacía doloroso, por un momento se asustó y reviso su cuello, por suerte no lo habían marcado. Se bajó la camisa con calma, se sentía tan avergonzado que creía que moriría. Y aún más aterrado al darse cuenta de la camisa negra de cuello alto que tenía puesta, como no podía un hombre que se obsesiona con sus rivales no saber a quién pertenecía esa ropa.
Joey volvió a la cama y se cubrió con la manta deseando desaparecer, sin poder detenerse olisqueo discretamente su ropa, el olor era ácido y dulce a la vez.
Joey suspiro, nunca se había sentido así de seguro y cómodo, para sus nervios que se mantenían tensos entre lidiar con su padre y los pésimos trabajos era como un respiro, incluso el recordar a ese encapuchado no lo afectaba.
Joey sabía que había perdido terriblemente, maldijo y susurro en voz baja.
"A todos los pasajeros, al parecer ha aparecido una señal desconocida que atrae a nuestro dirigible a una ubicación desconocida, se pide a los pasajeros y personal a bordo que mantengan la calma y permanezcan en sus habitaciones"
Joey descubrió su rostro ¿mantenerse en su habitación? ¿Cuándo algo así de grande estaba pasando? Ni loco, Joey se puso su camiseta blanco y azul encima de la negra y unos pantalones y salió de camino a la cabina de control.
