Ladies and Gentlemen!
(suspira) Esta vez y al igual que ya pueden imaginar, será otra historia sobre Yusaku y Ryoken ¿Por qué? Porque yolo. Realmente se complementan y son tal para cual. Son demasiado lindos a su manera que no pude evitar sacar esta historia de mi baúl de historias atrasadas y así que por fin viera la luz del día. ¡Espero que a todos les guste! Es una historia linda y tranquila, sin ninguna segunda intención. Solo amor y cariño como el que siempre se espero de estos dos.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
En el momento que Yusaku cerraba los ojos, las pesadillas aparecían y sentía que lo comía vivo a pesar de que sabía que solo era un simple sueño, a pesar de saber eso, era capaz de que olvidara todo eso y era cuando empezaba lo peor. El sudor bañando su cuerpo, el temblor que sentía a pesar de lo bien abrigado que se pudiera encontrar. Sus dientes muy bien apretados y que a veces, no podía evitas castañear, que eran capaces de dolerle al día siguiente como los violentos movimientos de su cuerpo al moverse por toda su cama. Al final, le era permitido despertar con aquellos gritos que siempre dejaban su garganta muy lastimada como con el muy severo dolor de cabeza por haber despertado de aquella manera tan violenta. Aquel terror que le invade en las noches y que en muchas ocasiones, aquellas pesadillas son las culpables de que no pueda despertar hasta después de sufrir tanto.
Había otras veces más, en las que al momento que se despertaba, tenía que ir corriendo al baño para poder vomitar lo que a penas y había podido comer. Era asqueroso pero no había de otra.
Las amargas lágrimas que resbalaban por sus mejillas y que era imposible que se quitaran por más que pasaba sus manos como su dorso, estas seguirían bajando las veces que sean necesarias para poder calmar a ese pobre corazón herido. El dolor que sentía su pecho, la presión de la noche, era demasiado para que sus jóvenes hombros cargaran. Pero una vez que sufría de esa manera, era imposible que vuelva a tener uno de esos sueños tranquilos como los que siempre tenía cuando era niño. Una vez que sufrió aquel terrible suceso de su vida, era imposible que las cosas regresaran a cómo eran antes.
Solo regresaba a su cama con la espera de que aquellas pesadillas terminen, solo regresaba a su cama para poder sentir el único cobijo de sus sabanas como aquel confort que siempre deseo tener. Aquella almohada que sostenía su pesada cabeza de tantas veces que no puede seguir durmiendo. O solamente se sumergía en Vrains para poder tranquilizarse, otras veces, podía meterse en la computadora a altas horas de la noche y así quedarse hasta que la alarma sonara como que Roboppy despertara y empezara apurarlo para que no llegara tarde a clases.
Era así como las muy evidentes ojeras aparecían y todo cansancio era presente. Solo deseaba que en algún momento, su noche tranquila, fuera de todo pesadillas, de todo recordatorio y de todo dolor, desapareciera para poder permitir el paso de los dulces y tranquilos sueños.
.o.
Desde que Ryoken y Yusaku decidieron darse la oportunidad de ser pareja. Su vida cambio por completo. No sabían que era posible el poder tener toda aquella felicidad inundando sus pechos. Aquella tranquilidad con la que siempre se miraban y se tomaban de las manos. Cada que se le hacia un tanto tarde para que el usuario de Playmaker se fuera a casa, era algo normal que pasara la noche en la casa del usuario de Revolver, aunque fuera en camas y habitaciones separadas. Era de esa manera, en la que ni Ryoken, se daba cuenta de aquellos terrores nocturnos que siempre había sufrido Yusaku.
Pero fue en aquella noche en especial que ambos se quedaron dormidos en la sala y donde la pantalla hablaba sola por la película que en ese momento, se supone que estaban viendo pero que al final, el cansancio había sido el vencedor. Ryoken no pudo evitar despertar un tanto asustado al sentir la manera tan violenta en la que se movía Yusaku. Aquellos gritos que salían de él de manera inconsciente y como buscaba subir su mano a su pecho pero al parecer, hasta esos simples movimientos, le eran pesados al joven héroe, la manera en la que sudaba como la forma en la que apretaba los dientes. Era la primera vez que lo veía de esa manera, era la primera vez que alguien presenciaba uno de esos terrores nocturnos. No supo si debía despertarlo o no, no supo qué hacer en ese momento. Un tanto temeroso, miro con atención su mano y la tomo despacio.
¿Qué era lo que hacían cuando él tenía pesadillas de niño? No podía recordar si en su momento, tuvo alguna experiencia similar. Una suave nana recordó en ese momento. Una nana de una dulce voz que hace mucho tiempo escucho pero que no sabía de quien se podría tratar. Tomo un poco de aire y empezó a tararear.
-Uno, dos, donde florecen; Bajo la ventana donde duerme el niño; Flores blancas en la noche de luna hay -Susurro con suavidad, acariciando el cabello azul de Yusaku, otorgando suaves palpadas a su pecho, abrazando aun más a él su cuerpo para que se sintiera tranquilo.- Tres, cuatro, donde florecen; En el marco del espejo de mamá; Florece una pequeña flor de color azul -Limpiaba con suavidad, y con un pequeño pañuelo, aquel sudor que resbalaba por su frente, siguiendo apretando su mano con suavidad.- Cinco, seis, donde florecen; Bajo la profunda nieve apilada están; Esperan la primavera para salir -Aquel terror marcado en el rostro de Yusaku cambio, se encontraba más tranquilo, incluso su corazón, palpitaba con suavidad, dejaba de apretar sus manos como sus dientes. Dejaba de moverse de aquella manera tan violenta.- Vamos a contar, vamos a contar, busquemos y contemos las flores que ahí están -¿Cuándo fue que escucho esa canción? No podía recordarla pero si podía volver a sentir ese sentimiento que inundaba su pecho. Aquella tranquilidad, aquellos buenos sueños con los que siempre contaba después de escuchar esa dulce nana, aquella dulce voz como la calidez de una suave mano que acariciaba sus cabellos blancos, que siempre le otorgaba un beso en su frente y era cuando podía dormir con tranquilidad al ver aquellos ojos de color celeste que le miraba con cariño.- Siete, ocho contemos aquí; En el sueño donde duerme el niño; Mamá te dará un gran ramo de flores; Mamá te dará un gran ramo de flores
Escucho un pequeño quejido. Miro con atención a Yusaku. Abría lentamente sus ojos, soltando un pequeño bostezo, no pudo evitar rascarse los ojos un tanto somnoliento y con cierto parecido a un pequeño niño que no pudo pasar por desapercibido a Ryoken, que sonrió con ternura y le otorgo un suave beso en la frente. ¿Dónde había sido aquella dulce nana? Yusaku no lo entendió en ese momento pero por primera vez, aquellas horribles pesadillas, se transformaron en algo más tranquilo. La calidez que sintió en ese momento, las suaves palmadas como la tranquila voz. ¿Qué habrá sido eso?
-¿Ryoken? -Murmuro con suavidad mientras otro pequeño bostezo salía de él.- ¿A qué hora me dormí?
-No lo sé -Susurro, Una pequeña sonrisa apareció en él al ver como intentaba levantarse mientras seguía tallándose los ojos.- Pero ya es tarde como para que quieras irte a casa, supongo que te quedaras a dormir
-Si no es mucha molestia -Sonrió Yusaku un tanto perezoso, había olvidado aquella sensación después de tener un buen sueño.
-Claro que no lo es -Ambos se levantaron, apagaron todo y empezaron a caminar a la habitación designada. En ese momento, Ryoken se detuvo y llamo la atención de Yusaku.- ¿Te gustaría dormir conmigo?
-¿Eh?
-Tengo pesadillas nocturnas -Mintió, no le importo hacerlo porque sabía, Yusaku nunca se lo mencionaría por la pena que pasaría. Noto las mejillas rojas del que se supone, es su rival, solo pudo sonreír y tomarlo de la mano para convencerlo.- No te lo quise decir porque no sabía cómo ibas a reaccionar, no me gusta como siempre despierto de ellas, con un mal sabor de boca pero por esta vez, ¿Podrías dormir a mi lado? Tal vez, así podre dormir mejor
Vio a Yusaku dudar pero al final, sus ojos se fijaron en él. Aquellos esmeraldas que brillaban en la oscuridad, le parecieron más bonitos en ese momento. Aquella inocencia que aparentaba en ese momento.
-Claro -Tartamudeo un poco.- Me gustaría poder ayudarte con eso
-Gracias, estoy seguro, que no tendré pesadillas a partir de ahora
Una pequeña sonrisa apareció en Ryoken mientras lo jalaba para que este entrara a su cuarto. Una habitación muy bien arreglada. Podía oler la colonia que el usuario de Revolver siempre utilizaba, no pudo evitar sonrojarse al pensar que sería la primera vez que compartiría la cama con él. Se cambio y se metió en aquellas calientes cobijas que no pudo evitar estremecerse un poco y cerrar los ojos al sentir lo reconfortante que se sentía. Abrió los ojos al sentir movimiento del otro extremo de la cama, un tanto avergonzado, observo a Ryoken que le observaba curioso. Por instinto y como si sus mismos cuerpos se trataran de un imán, juntaron sus manos en la intimidad de la noche. Aquel pequeño roce del que estaban acostumbrados, ambos no pudieron evitar soltar un pequeño suspiro de satisfacción.
-Buenas noches, Yusaku
-Buenas noches, Ryoken
El usuario de Playmaker, en ese momento cerró los ojos pero al instante, los volvió abrir con las mejillas calientes. Ryoken lo había envuelto en sus brazos, acercando su rostro caliente a su pecho. Aquel cariño con el que era cobijado, era algo que ya hace mucho tiempo había olvidado. Aquella calidez, aquella seguridad. No pudo evitar sentir sus parpados pesados, no pudo evitar soltar un pequeño suspiro y dejarse vencer por el sueño en aquella cómoda posición. Esa fue la primera noche en la que Yusaku dejo de tener aquel terror nocturno. Aquel miedo que se transformo en buenos sueños por primera vez.
.o.
Al día siguiente que Ryoken despertó, no pudo evitar sonreír con cariño y ternura al ver a Yusaku con una pequeña sonrisa en su rostro, con las manos tomando su playera para dormir. Acaricio con suavidad aquellos cabellos azules como aquel flequillo de colores extravagantes. Al igual que Yusaku, tuvo un sueño, un tranquilo y cálido sueño donde al volver a ser un niño pequeño, aquella nana le había sido cantada al momento de que sus pesadillas se hacían presentes en él, tanto que siempre gritaba y lloraba en las noches. Escuchaba la puerta de su cuarto ser abierta y una figura femenina entraba a la habitación. La dueña de aquella nana y de aquella suave voz que le hacía dormir con aquella tranquilidad. Aquella gran sonrisa en su rostro como el cálido beso a su frente.
-¿Mamá?
-Buenos días -Escucho a Yusaku despertar a su lado, al mismo tiempo, que abría sus ojos con tranquilidad. No iba mentir en ese momento, se sentía un tanto perezoso pero se sentía bien que probablemente, desearía seguir estando dormido.- ¿Dormiste bien? ¿Ya no tuviste pesadillas?
-Ya no, gracias a ti
-Me alegra -Yusaku sonrió con pereza que un pequeño bostezo salió de él.- Igual tuve un agradable sueño
-¿De qué se trato?
-Es un secreto -Yusaku subió su dedo índice a sus labios.- Si lo digo, nunca se podrá hacer realidad
Ambos soltaron risitas. Levantarse en ese momento, no era una opción. Se sentían tan bien que volvieron a enredarse en las cobijas. Yusaku estaba agradecido en silencio con Ryoken por salvarlo de aquella pesadilla, sabía que había sido él, no podía tratarse de otra persona más que él. Agradecía, aunque mintió sobre ello pero realmente agradeció ese tierno gesto que tuvo con él. No pudo evitar dedicarle un pequeño beso en la comisura de sus labios mientras sentía como le regresaba aquel inocente gesto.
Porque a partir de ese momento, tendría a su protector de sueños.
Y Ryoken, nunca se molestaría en serlo porque desde esa noche que vio la manera en la que sufría en silencio, fue algo que no le gusto y no le pareció justo porque decidió ocultárselo en lugar de decir la verdad del porque siempre pedía una habitación por separado. Aunque sea cantarle esa pequeña nana que se sabía de memoria, tomar su mano y dormir juntos para evitar que aquellos episodios volvieran aparecer. No le importaba hacerlo solo para él, para ver aquella tranquilidad marcada en su rostro y así poder dormir tranquilo a su lado, salvándolo siempre de todo tipo de pesadillas que en cualquier momento, volviera a sentir.
Porque así fue a partir de ese momento. Donde ya no había lagrimas en su rostro, donde solo encontraba luz y calidez que le cobijaba en las noches. Donde podía escuchar un corazón tranquilo y unas caricias que lo hacían tranquilizar.
Donde podían dormir como pequeños niños tomados de la mano o abrazados para evitar que fueran separados, aunque sus pequeñas manos como sus corazones nunca se los permitirían. Donde entre ambos alejaban al terrible monstruo que se ocultaba debajo de la cama. Y la tranquilidad de los sueños, reinara a su alrededor para tener más de esos sueños que hace tiempo desaparecieron.
Buenas noches pequeño niño que tu protector de sueños, siempre estará a tu lado.
¡Muchas gracias por leer!
Algo lindo y tranquilo como se los prometí. ¡Es que son demasiado bellos ambos que no puedo evitar escribir más historias de ellos! Son tal para cual, son perfectos a su manera. ¿No lo ven de esa manera? ¿Conocen el manga/anime Ancient Magu's Bride? Bueno, la canción que canta Ryoken, es la nana que Chise canta y que se sabe de memoria. Es tan bonita la canción.
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Viernes 9 de Mayo de 2020
