Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.
Ambientado después de los sucesos en Exegol.
Capítulo 1: Takodana
En el momento en que su mano se posó sobre su vientre, sin saberlo, una nueva vida se comenzó a formar dentro de ella. Su rostro estaba pálido, sus ojos abiertos pero no tenían aquel brillo característico que siempre portaban.
Ben estaba desesperado rezando internamente que por favor ella despertara, pasaron algunos minutos desde que comenzó a transferirle su energía vital, minutos decisivos pero al fin, cuando pudo sentir su mano tocarlo, supo que lo había logrado.
Rey volvió a tener vida, sorprendida lo miró y al instante comprendió lo que había pasado, una sonrisa iluminó su rostro para después decir su nombre con suavidad.
- Ben - y eso fue más que suficiente para derretir su corazón dándole el impulso a ambos para unir sus labios.
Después de tanto tiempo, tantas luchas, tantas muertes, al fin lo entendieron, este era el desenlace que debía suceder, al fin estaban juntos, eran el balance perfecto.
Un beso suave, tierno y delicado que demostraba todo lo que sentían ambos, pocos segundos después se separaron para verse fijamente a los ojos, y por primera vez desde que se conocieron, Ben le dedicó una sonrisa a Rey, era una sonrisa pura y sincera, pero ella no esperaba lo siguiente.
- ¿Ben? - sostuvo sus hombros y lentamente lo recostó en el suelo, la fuerza lo estaba llamando a unirse con el resto de su familia.
Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Rey al verlo desaparecer quedando solamente su ropa sucia y malgastada. Todo fue tan rápido que ni siquiera tuvo tiempo de procesar lo que acaba de pasar, hace unos segundos se habían demostrado sus sentimientos y ahora él ya no estaba, nunca volvería.
Pero lo que Rey no sabía, es que Leia había tenido cierta influencia pues no dejaría que su hijo se fuera tan fácilmente, él merecía aunque sea una mínima oportunidad para ser felíz, porque después de tantos años el deseo de la General Organa se había hecho realidad, su hijo había vuelto a la luz.
La guerra había finalizado, ahora todos eran libres de la Primera Orden y los Sith nunca volverían a causar temor a la galaxia, todo gracias a la Resistencia que siempre tuvo esperanza y alentó a todos a seguir la lucha para tener libertad y la victoria.
Rey había ido a Tatooine con la intención de enterrar los sables de Luke y Leia, ya no los necesitaba pues ahora tenía su propio sable de luz, pero siempre recordaría a sus maestros que la entrenaron sin importar que ella fuera una Palpatine, estaría eternamente agradecida.
- Hace mucho tiempo que nadie venía por aquí - escuchó detrás suyo, miró hacia atrás y vio a una mujer de avanzada edad - ¿Quién eres?.
- Soy Rey - respondió mostrando una pequeña sonrisa con los labios.
- ¿Rey qué...? - volvió a preguntar la anciana esperando oír su apellido.
A lo largo de su vida se había encontrado con gente que al conocerla preguntaban por su apellido, ella nunca había tenido una respuesta pero ahora sí, con tan sólo mirar hacia un lado y ver a los fantasmas de Luke y Leia supo lo que debía decir.
- Rey Skywalker.
Volvió hacia la nave con su acompañante, el pequeño droide BB8 que pitaba cierta pregunta.
- Así es BB8, ahora soy Rey Skywalker ¿no te gusta como suena? - preguntó dudosa.
El droide emitió una respuesta de inmediato.
- Estoy segura que Leia y Luke están de acuerdo en que lleve su apellido a partir de ahora, sube - ambos comenzaron a subir de vuelta al Halcón Milenario.
Lando se lo dio a Rey, según él, Han hubiera estado felíz que la chica fuera la que pilotara el Halcón, por lo tanto no lo reclamó como suyo.
- ¿Qué ha dónde vamos? Iremos con Maz, le haremos compañía en Takodana, escuché que comenzó la reconstrucción de un pequeño castillo, bueno no es exactamente un castillo pero estoy segura que nos recibirá con gusto - explicó al pequeño droide - Sujétate BB8.
El droide no pudo siquiera responder cuando ya se encontraba rodando hacia atrás mientras el Halcón iba a toda velocidad hasta salir al espacio.
Rey era una excelente piloto, no tanto como Han Solo pero sin duda tenía talento.
Le harían una visita a Maz en su planeta, Rey iba a aprovechar al tiempo para continuar con su entrenamiento, era una Jedi pero nunca se deja de aprender, sabía que podía mejorar y con ayuda de la República que se estaba restaurando poco a poco, muy pronto podría entrenar a los sensibles a la fuerza.
- ¿Extrañas a Poe? - preguntó de repente la Jedi viendo de reojo al droide.
BB8 emitió unos pitidos que sonaban decaídos dando a entender que sí lo extrañaba, después de todo había tenido muchas aventuras a su lado, pero cuando Poe decidió entregárselo a Rey, fue porque ella iba a necesitar un compañero en su viaje.
- Él prometió que nos iba a visitar muy pronto, le dije que iría a Takodana, el problema es que no le dije cuándo - lo último lo dijo en un murmuro, pues ya habían pasado semanas desde que se había alejado de la Resistencia.
BB8 emitió una pregunta algo rara.
- ¿Jakku? No, quizás nunca vuelva a poner un pie en ese planeta, allí sólo tengo malos recuerdos, es tiempo de mirar al futuro, se vienen muchas cosas pequeñín.
Después de que la Resistencia obtuviera la victoria en Exegol, Maz había vuelto a Takodana, pues ya no era necesario estar ocultos, la Primera Orden nunca volvería a causar temor en la galaxia, pero sin duda iba a extrañar las peleas en el sindicato ¿quién sabe? Quizás el sindicato pueda continuar, pero lo que Maz no esperaba ese día era la visita de la Jedi.
- ¿Rey? - se preguntó a sí misma la mujer, hace unos minutos una nave había aterrizado, reconocería esa vieja chatarra donde fuera - ¡Rey!.
- ¡Maz! - la castaña la abrazó de inmediato pues era una de las pocas personas que se había ganado su total confianza - Lamento haber venido sin avisar - se disculpó.
- No importa cariño, los amigos de Leia siempre serán bienvenidos en mi hogar - dijo la mujer con un tono suave recordando a la fallecida princesa.
En ese entonces, BB8 hizo unos pitidos haciendo notar su presencia.
- ¡BB8, pues claro que también eres bienvenido! - exclamó la mujer de mediana estatura - Vengan, llegan en un momento preciso, estamos estrenando un nuevo espacio para el bar, espero que no te moleste el olor a alcohol, a veces se arman buenas peleas.
BB8 de inmediato se asustó pitando que lo mejor sería buscar otro lugar para hospedarse.
- No te asustes pequeño, yo te voy a cuidar - dijo Rey acariciando su cabeza de metal para calmarlo - Le prometí a Poe que te cuidaría y eso haré.
Mientras entraban al establecimiento de Maz, conversaban acerca de lo que había sido de la Resistencia.
- ¿Entonces Rose y Finn decidieron formalizar su relación? - preguntó Maz pero no con sorpresa - ¡Ya era hora! Es una pena que no me haya quedado para ver eso, pero tenía asuntos que resolver aquí.
- Ahora que la guerra terminó, la paz ha vuelto en toda la galaxia y la República se está levantando poco a poco, siempre habrán personas malas pero al menos ya no habrá más destrucción y muerte - explicó Rey mientras tomaba asiento junto con Maz.
- Así es niña, pero ahora quiero saber... ¿Qué vas a hacer tú? - preguntó la pequeña mujer - Desde la batalla en Exegol he notado que estás un poco deprimida, tratas de ocultarlo de los demás pero conmigo no funciona.
- Maz... Es un poco complicado - murmuró la castaña mientras recordaba lo ocurrido - Hay algo que nunca les dije...
- Con el simple hecho de ver tus ojos, sé que ese "algo" te ha dejado un gran dolor, puedes confiar en mí Rey, yo siempre voy a estar de tu lado - Maz tomó la mano derecha de la Jedi para darle confianza.
- Yo... Yo me enamoré.
Y así comenzó a relatar su historia con Ben, desde la primera conexión que tuvieron hasta el beso en Exegol, entre lágrimas contaba los sucesos que había vivido, pensando que cuando la guerra acabara, le esperaba una nueva vida junto a Ben quien ya se había redimido, pero él falleció antes de que todo eso fuera posible, dejándola sola otra vez.
Maz no pudo ocultar su sorpresa al enterarse de todo lo que Rey decía, cada palabra que salía de su boca venía acompañada de un sentimiento muy puro, sin duda alguna, la Jedi se había enamorado y había perdido todo al mismo tiempo.
- Rey... No te sientas mal, Ben logró volver a la luz y gracias ello cumpliste el último deseo de Leia - la consoló Maz al igual que BB8 que daba pitidos haciendo entender que se sentía triste por Rey.
- Lo sé... Pero lo perdí - no pudo evitar los sollozos - Ben me salvó la vida, es mi culpa que él ya no esté aquí.
- ¿Alguien más lo sabe? - preguntó Maz.
- No, esto es algo muy personal e íntimo para mí, confío en ti y sé que guardarás el secreto - respondió secando sus lágrimas - Este mes ha sido muy difícil para mí, no sé cuándo voy a poder superarlo completamente.
- Tranquila niña, todo sana tarde o temprano, creo que estás muy cansada por el viaje, sígueme - la mujer de baja estatura se levantó de su asiento - Te voy a instalar en una pequeña habitación, tú también BB8, no te quedes atrás a menos que quieras que te roben.
El droide soltó un pitido asustadizo y se deslizó hasta quedar al lado de Maz Kanata para protegerse.
Tras pasar por en medio de borrachos de diferentes razas y una que otra pelea muy común, llegaron hasta el segundo piso donde todo se veía más calmado, no había nadie... O eso parecía.
- Puedes quedarte aquí con BB8, por ahora descansa, más tarde puedes sacar tus cosas del Halcón, yo tengo que seguir atendiendo a los vagos de allá abajo y si escuchas algunos disparos no te asustes, es algo muy común aquí - explicó Maz para después retirarse.
Entonces el droide no pudo evitar preguntar algo que le estaba carcomiendo los circuitos.
- ¿Eh? Bueno... A ti no te puedo mentir, todo lo que le dije a Maz es cierto, yo me enamoré de Ben Solo - confirmó soltando un suspiro.
Entonces el droide soltó un pitido de queja.
- ¿Por qué no se lo dije a Poe? Es que esto era algo íntimo, Ben no era malo, él se redimió y logró volver a la luz, ahora está junto con Leia y el resto de su familia, mientras tanto yo... Yo... - intentó continuar Rey, pero le dolía mucho la realidad - Yo sigo aquí... Sola.
BB8 se acercó un poco soltando unos pitidos decaídos.
- No es exactamente a lo que me refiero, sé que te tengo a mi lado BB8, pero la verdad es que con Ben las cosas hubieran sido diferentes si estuviera vivo, yo quería que él estuviera conmigo... Por el resto de nuestras vidas.
Entonces pudo sentir la fuerza, estaba tratando de guiarla hacia algo o alguien, nunca había sentido algo similar antes. BB8 notó la actitud de Rey y preguntó qué es lo que estaba pasando.
- BB8 ¿hay alguien más en el segundo piso? - preguntó la castaña mientras tomaba su sable - Siento algo extraño... Es como si la fuerza me quisiera mostrar algo.
El droide comenzó a analizar el perímetro y soltó un pitido para responder.
- ¿Está cerca? - Rey salió de la habitación y siguió caminando hacia la derecha, en el fondo había otra puerta, sin duda tenía un poco de intriga, ésto le recordaba a la primera vez que conoció a Maz en su castillo y la fuerza la había llevado hasta el sable de Luke Skywalker.
BB8 llegó primero a la puerta y confirmó que había alguien allí dentro. Rey se acercó lentamente, podía sentir a la fuerza pidiéndole que entrara, alguien importante estaba allí dentro. Giró la perilla y con un leve empujón abrió la puerta, era un cuarto como cualquier otro, tenía pocas cosas, habían unos zapatos malgastados cerca de la entrada y un niño durmiendo en la cama, pero no era cualquier niño.
Rey se acercó con pasos silenciosos para no despertar al niño que se veía muy cómodo durmiendo, puso su mano sobre su cabeza y entonces lo sintió.
- La fuerza...
BB8 no entendía por qué Rey había dicho eso, además de la cara de sorpresa que tenía, emitió un pitido confuso.
- Él tiene la fuerza BB8 - aclaró la Jedi mientras acariciaba el cabello del niño - Es sensible a ella, lo puedo sentir.
Entonces el niño abrió sus ojos y de inmediato una expresión de miedo se formó en su rostro, se levantó rápidamente quedando del otro lado de la cama.
- No tengas miedo, no voy a hacerte daño - dijo Rey suavemente - Mi nombre es Rey, soy amiga de Maz, estoy segura de que la conoces.
- Lo siento... - se disculpó el pelinegro - Es que llegué hace poco y aún es difícil hablar con extraños.
- ¿Cómo te llamas pequeño? - preguntó la Jedi.
- Soy Temiri Blagg.
- Creo que había olvidado ese pequeño detalle - se disculpó Maz mientras servía la cena para sus visitas.
- ¿Dónde lo encontraste? - preguntó Rey tratando de soñar calmada, no quería asustar al pequeño que tenía en frente.
- En Canto Bight, Rose me pidió ese favor y me dijo que por favor los llevara conmigo y que los regresé con su familia, había poca esperanza de que aún estuviera allí pues ella lo conoció hace tiempo pero lo encontré junto a otros dos niños, eran esclavos - tras contar la historia, tomó asiento.
- ¿Qué pasó con los otros dos niños? - Rey no dejaba de mirar las expresiones de Temiri, no parecía triste.
- Los llevé con sus familias, ellos habían sido robados pero Temiri... Al parecer perdió a sus padres cuando apenas era un bebé - dijo Maz con un poco de pena - Lo único que le quedó de ellos es su apellido.
En ese instante Rey sintió una presión en el pecho, Temiri al igual que ella habían crecido sin padres y tuvieron que sobrevivir desde muy pequeños, ella sin duda amaba incondicionalmente a sus padres por haberla salvado, pero el pequeño Temiri ni siquiera sabía lo que les había pasado a los suyos.
- Por ahora lo estoy cuidando - añadió Maz - Pero hay algo que me llama la atención en él, tiene algo especial.
- Lo sé... Lo pude sentir, es la fuerza - concluyó Rey.
