Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.
Ambientado después de los sucesos en Exegol.
Capítulo 2: Temiri Blagg
Después de aquel beso, lo último que vio fue el rostro de Rey comenzando a llenarse de lágrimas. Sabía las consecuencias de lo que hizo, este era su fin pero había valido la pena, ahora su chatarrera de Jakku estaba de vuelta, después de todo, él jamás hubiera querido vivir en un mundo en donde Rey no podría estar a su lado, por eso le dio su energía vital, fue un regalo para ella, su amada ahora estaba a salvo.
Cuando todo se volvió oscuro y frío, vio una luz a lo lejos que poco a poco fue tomando forma, al reconocerla inmediatamente corrió a abrazarla y ella lo recibió gustosa, pues su hijo se había redimido y además había dado su vida por alguien más, sin duda alguna la luz ahora estaba en él.
- Ben, mi niño - susurró Leia con ternura mientras acariciaba la mejilla de su hijo - Lo lograste, has vuelto al lado luminoso, yo nunca perdí las esperanzas ni por un segundo.
- Mamá perdóname por todo, perdóname por haber matado a mi padre, sé que hice cosas horribles pero en verdad estoy muy arrepentido y... - pero fue interrumpido por su madre.
- Ya todo eso pasó Ben, Snoke tuvo la culpa, él te manipuló y te usó a su antojo, pero todo eso ya terminó mi niño, Palpatine está muerto al igual que la Orden Final, luchaste como un héroe - felicitó la princesa mientras limpiaba las lágrimas de su hijo.
Y entonces lo recordó.
- Madre, Rey... Ella... - intentó decir.
- Ella va a estar bien gracias a ti, diste tu vida por Rey ¿Cómo es que no me dí cuenta antes? Ustedes tenían un lazo único en la fuerza - dijo con una sonrisa - No tienes que preocuparte, ella es una chica fuerte.
- Lo sé madre, por eso yo la... - se detuvo.
- La amas ¿cierto? La amas tanto que diste tu vida por ella Ben, y por eso yo no voy a permitir que te alejes de Rey - habló la princesa poniéndose seria - Tú tienes mucho por vivir.
- ¿Qué es lo que tratas de decir madre? - intentó comprender el pelinegro.
- Lo que tu madre quiere decir es que vas a volver - se escuchó detrás de Leia.
Ben observó dos figuras detrás de su madre, la primera era un hombre alto de cabello castaño hasta el cuello con una cicatriz en su rostro y al lado se encontraba su tío Luke, viéndolo con orgullo.
- ¿Quién eres tú? - preguntó Ben observando al hombre castaño.
- Yo soy Anakin Skywalker, tu abuelo - contestó con una sonrisa - Al igual que tú, yo estuve por mucho tiempo en el lado oscuro bajo las órdenes de Palpatine, pero al final decidí redimirme por mis hijos - concluyó viendo a Luke y después a Leia.
- ¿Darth Vader? Entonces tú de verdad... - Ben no sabía cómo continuar, siempre había visto a su abuelo como un ser oscuro y poderoso tanto que se obligaba a negar aquella historia de que el gran Darth Vader se había redimido.
- No hay mucho tiempo Ben, debes volver justo ahora, el tiempo aquí es un poco distinto y no puedes quedarte por mucho - explicó Anakin - Nosotroshemos venido a darte apoyo.
- Ben... - esta vez lo llamó su tío Luke - Lo hiciste bien, perdóname si alguna vez te hice daño pero ahora, en serio estoy orgulloso de ti.
- Debes volver con Rey justo ahora, es importante - Leia tomó la mano de su padre y de su hermano - Nosotros y la fuerza te damos una nueva oportunidad Ben, haz lo correcto.
- Madre... - dijo por última vez observandola - Te prometo que haré lo correcto esta vez.
- Yo sé que lo harás...
Y entonces todo volvió a ser oscuro, frío y doloroso, ya no se encontraba en aquella "especie de limbo", ahora estaba en Exegol justo en el mismo lugar donde murió.
Sentía su cuerpo adolorido, en especial su pierna, pero al parecer sus heridas estaban curadas, traía puesta la misma ropa desgarrada y parte de su rostro tenía sangre seca.
- Estoy vivo - confirmó para sí mismo - Gracias madre.
Se dirigió hasta el Caza Tie en el que había llegado para ayudar a Rey, dándose cuenta de que la nave estaba sucia y llena de telarañas. Con mucha dificultad logró entrar a la nave para después tomar un ligero descanso ¿a dónde iría? ¿dónde se encontraba Rey? Pero lo más importante ¿cuánto tiempo había pasado desde la batalla contra Palpatine?.
Había pasado una semana desde que había llegado a Takodana, y tal como se había prometido a sí misma, continuó con su entrenamiento, pero ahora había un pequeño cambio en sus planes, al parecer se convertiría en maestra Jedi más pronto de lo pensado.
- ¡Increíble! - exclamó Temiri viendo los movimientos de combate que Rey practicaba.
BB8 también soltó algunos pitidos halagando las habilidades de la castaña.
Rey se detuvo para después observar al pelinegro, una idea pasó por su cabeza.
- Temiri ¿te gustaría entrenar conmigo? - preguntó inocentemente para no causarle miedo, pues el niño aún no confiaba en ella.
- ¿Yo? ¿Lo dices en serio Rey? - preguntó más que emocionado.
- Así es, sígueme, tú también BB8.
Los tres se adentraron más a fondo en el bosque, en el camino Temiri encontró una rama de gran tamaño y decidió llevarla, según Rey, aquello le podría servir como arma para entrenar.
Llegaron hasta cierto punto, la Jedi se sentó en el suelo con las piernas cruzadas e indicó a Temiri que hiciera lo mismo frente a ella.
- Temiri ¿alguna vez has sentido algo diferente dentro de ti? - preguntó Rey.
- Yo... No lo sé - respondió dudoso - Creo que jamás he sentido nada dentro de mí, excepto hambre.
- Dame tus manos - pidió la castaña extendiendo las suyas.
Con un poco de timidez, Temiri le dio sus manos entrelazandolas con las de ellas.
- Ahora cierra tus ojos y concentrate.
La fuerza comenzó a fluir en ambos, y entonces Temiri logró ver cosas que nunca había visto antes, incluso podía sentirlas, era simplemente algo hermoso, nostálgico y armonioso.
- Dime todo lo que ves Temiri - pidió Rey aún con los ojos cerrados.
- Veo el bosque en el que estamos, es tan tranquilo y hay mucha paz, veo el lago que está en calma y serenidad, veo las aves que vuelan y dan amor a sus crías, los animales que van en manada, la tierra que poco a poco empieza a florecer... Todo es hermoso Rey - dijo Temiri sonriendo aún con los ojos cerrados.
La Jedi estaba más que sorprendida, aquel niño frente a ella estaba muy apegado a la luz que ni siquiera veía las cosas malas a su alrededor, él era tan puro e inocente, a pesar de haber sufrido siendo tan pequeño, la luz habitaba totalmente dentro de él.
Ambos abrieron sus ojos al mismo tiempo sin dejar de sonreír, Temiri estaba emocionado y Rey aún más.
- ¡Eso fue increíble! - exclamó el pelinegro - ¿Cómo lo hiciste Rey? Con sólo tocar mis manos me hiciste ver todo eso.
- No fui sólo yo Temiri, también fuiste tú, la fuerza está presente en ti y por eso eres capaz de sentirla, con entrenamiento podrías dominarla y convertirte en un Jedi - explicó Rey emocionada ¿por qué? Ni siquiera ellamisma lo sabía.
- ¿De veras? ¡Lo haré! ¡Voy a entrenar y seré un Jedi!... ¿Qué es exactamente un Jedi? - preguntó causando que BB8 se golpeara la cabecita con uno de sus bracitos mecánicos.
- Hm... ¿Cómo lo explico? - pensó Rey en voz alta - ¿Alguna vez escuchaste acerca de Luke Skywalker?.
- ¿El héroe Luke Skywalker? ¡Sí! Mis amigos me contaban historias del maestro Luke Skywalker, me decían que era fuerte y poderoso, poseía un sable increíble y...
- Luke era un Jedi y fue mi maestro durante un corto tiempo - contó Rey sonriendo al ver la emoción de Temiri.
- Entonces ¿tú podrías entrenarme Rey? - preguntó el pelinegro con ojos llenos de esperanza.
- Así es, yo te voy guiar en tu camino Temiri, para que siempre mantengas la pureza que hay dentro de ti, la fuerza siempre estará contigo - prometió.
- ¿Entonces Temiri será tu alumno? - preguntó Maz en medio de la cena después de que el muchacho le contara todo lo que había pasado en el día.
- Así es, espero que no te moleste que lo saque de casa tan temprano, será parte del entrenamiento - explica Rey mientras se levantaba para recoger su plato y el de Temiri.
- No hay ningún problema, el niño se estaba aburriendo de estar encerrado en la habitación todo el día y entrenar contigo le hará bien ¿cierto Temiri? - le preguntó Maz con una sonrisa.
- Así es tía Maz, muy pronto me verás como un Jedi y voy a ser un héroe como Luke Skywalker - respondió Temiri mientras se levantaba de su asiento - Encontré esto en el bosque, será como mi propio sable.
El pelinegro tomó el pedazo de maderay comenzó a hacer movimientos de lucha un poco torpes pero sin duda tiernos llamando la atención de Rey.
Pero en un momento de descuido, terminó golpeando a BB8 que no tardó en quejarse soltando fuertes pitidos.
Maz y Rey comenzaron a reírse, hace tiempo que no se sentía esa felicidad en el aire, aquel ambiente sin duda le estaba haciendo bien a la Jedi.
- Bueno Temiri, ya es hora de dormir, ve a lavarte los dientes y ponte algo más cómodo - ordenó Rey mientras lavaba los trastes sucios.
- Enseguida voy - dejó su pedazo de madera a un lado y le dio una pequeña caricia en la cabecita de BB8 para después acercarse a Maz - Buenas noches tía Maz - se despidió dándole un beso en la mejilla.
- Buenas noches Temiri - dijo la mujer de mediana estatura.
- Buenas noches Rey - el niño se acercó un poco tímido a ella como si esperara algo de su parte.
La Jedi estaba un poco confundida, no sabía cómo actuar y sus manos estaban mojadas como para darle un abrazo.
- Deberías arrodillarte un poco - le sugirió Maz.
Rey hizo caso al consejo de la mujer y se arrodilló quedando a la altura de Temiri que de inmediato le dio un beso tierno en la mejilla para después irse.
La Jedi se quedó atónita, un nudo se formó en su garganta resistiendo las ganas de llorar, pero no era de tristeza, era de alegría, aunque consideró un poco tonto llorar por algo tan sencillo que decidió aguantar sus lágrimas.
- Es un chico muy bueno ¿verdad? - preguntó Maz viendo a la castaña todavía de rodillas.
Pero Rey no respondió, se quedó allí pensando en aquella pequeña acción de Temiri, se sintió como si fuera amor... fraterno, un amor para dar a alguien que consideras de tu familia.
Temiri creció sin padres al igual que ella, pero ahora Rey también podría cuidarlo y no ser sólo su maestra Jedi.
Se había concluido el primer mes en Takodana y el entrenamiento con Temiri iba mejorando cada día más, Rey sin duda estaba sorprendida por su alumno y pensó que quizás ya era hora de que tenga nuevos compañeros.
- Si voy en busca de sensibles a la fuerza por toda la galaxia, voy a necesitar un templo Jedi en el que mis alumnos puedan aprender, no podré seguir aquí en Takodana - explicó Rey observando a Maz - En unos días comenzaré mi búsqueda y quisiera saber si podrías cuidar a Temiri mientras yo no esté.
- Claro que lo puedo cuidar ¿no es eso lo que he estado haciendo todo este tiempo? - preguntó Maz irónicamente.
- No me refiero a eso, me refiero a su entrenamiento, él ya tiene un horario de lo que debe hacer y quiero que lo vigiles, además aún es pequeño para entrenar solo en el bosque y yo no puedo llevarlo en el Halcón a un viaje por toda la...
En ese instante comenzó a surgir un terrible mareo en Rey, como si de un momento a otro se debilitara. Maz al darse cuenta, le trajo un vaso de agua pero la castaña lo rechazó pues empezó a expulsar su desayuno.
- Rey, respira niña, trata de relajarte - le aconsejó Maz un poco preocupada.
- Ya pasó... Creo que el desayuno me hizo mal, no es nada grave - se excusó la Jedi, pues en su mente ya comenzó a surgir la idea de que quizás tenga una enfermedad.
- Estás pálida, esto no es normal Rey - dijo la mujer de baja estatura para después tomar la mano de la castaña.
Maz no era sensible a la fuerza pero conocía demasiado sobre ella, con el simple hecho de tocar la mano de Rey supo que algo había cambiado dentro de ella, algo nuevo y hermoso.
La Jedi se percató de la cara sorprendida que tenía Maz desde hace unos segundos.
- ¿Qué sucede? ¿Por qué me miras así? - preguntó Rey preocupada por sí misma.
- Es increíble... Mi niña, tú estás embarazada - respondió Maz sin dejar su semblante de sorpresa.
Para Rey, escuchar eso fue como si el mundo se le viniera encima, no lograba comprenderlo, además era imposible pues ella jamás había estado con un hombre, y sabía que los bebés sólo se creaban de una forma... ¿o no?.
- ¿Qué estás diciendo Maz? Eso es imposible - negó Rey - Yo jamás en mi vida he estado con un hombre.
- ¿Qué hay de Ben Solo? ¿Estuviste con él? - preguntó rápidamente.
- ¡No! - volvió a negar - Yo lo amaba y lo amo aún pero nosotros nunca... - intentó explicar haciendo señas raras con las manos.
- Ya entendí, ya entendí... ¿Entonces cómo es que estás embarazada? - volvió a preguntar Maz.
- No lo sé, ya te lo dije, yo jamás he estado con ningún hombre - repitió la Jedi mientras su temor aumentaba.
- Esa parte también la entendí, pero hay que tratar de entender esto... Dime ¿qué hiciste exactamente en tus últimos momentos con Ben Solo? Ya me contaste tu historia con él pero necesito saber detalle por detalle de lo que pasó en Exegol.
- Intentamos combatir juntos a Palpatine, pero él arrojó a Ben a un acantilado, así que tuve que enfrentarlo sola, puse toda mi energía y fuerza para vencerlo, lo logré pero morí en ese instante, cuando volví a la vida toqué su mano que estaba posada en mi vientre, él me había dado su energía vital, nos besamos y después murió, vi su cuerpo desaparecer - contó recordando sus últimos momentos junto a Ben.
- Es increíble... Esto sin duda alguna es un regalo de la Fuerza, te embarazaste de Ben gracias a las células de la fuerza, los midiclorianos - explicó Maz asustando a Rey con cada palabra.
- ¿Los midiclorianos? - repitió la Jedi temblando.
- Anakin Skywalker fue concebido por los midiclorianos, y por lo que me contaste, a mí no me cabe duda de que ese hijo que esperas es de Ben Solo - explicó Maz tratando de calmarla.
- ¿Un hijo de... Ben?.
- Creo vas a tener que suspender tu búsqueda de sensibles a la fuerza por unos meses, ahora debes cuidarte a ti misma y a ese hijo que esperas Rey, por favor no te asustes, yo te voy a apoyar - prometió Maz.
