Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.

Ambientado después de los sucesos en Exegol.


Capítulo 13: Compasión

El Senado estaba furioso al saber que la única Jedi que quedaba en la galaxia se había ido y llevado al único padawan que tenían hasta ahora.

Poe le informó a todos acerca de la partida de Rey tal como ella se lo pidió, a nadie le cayó bien la noticia.

- ¿Se fue? Pero su padawan no puede perder días de entrenamiento ¿en qué estaba pensando? - Mara no paraba de quejarse al saber que Rey se había ido - ¿Y a dónde fue? ¿Cuándo volverá?.

- Se fue a Takodana a visitar a una vieja amiga de Leia, no hay porqué preocuparse - intentó calmarla Poe.

- ¡¿Takodana?! ¡Dime que no fue a visitar a Maz Kanata! - exclamó Mara alterada.

- No ¿cómo crees? Espera... ¿Conoces a Maz Kanata? - preguntó Poe sorprendido de que una Senadora conociera a Maz, una especie de pirata ex-contrabandista que tiene un bar especial para forasteros y buscados por la ley.

- ¡Eso qué importa! Estoy preocupada por esos niños, ahora dime ¿Rey se fue a Takodana? - la pelirroja tenía una mirada amenazante que congelaba a cualquiera.

Poe se quedó callado ante la furia de la mujer mayor, le recordaba mucho al carácter de Leia.

- ¡Se fue a Takodana y llevó a los dos niños al bar de Maz Kanata! ¡¿en qué estaba pensando para hacer algo así?! - gritó la pelirroja estallando en furia - Se supone que ella simplemente debía entrenar a Temiri, ahora todo el Senado está furioso y no sé si podré defenderla... Es que Rey no puede irse así de simple, debió pedir alguna solicitud para sacar al padawan de su entrenamiento y dejar su cargo por algunos días, además se llevó a su bebé.

- No se preocupe por Anakin, mandé a C3PO y BB8 para que lo cuiden - dijo el ex-piloto haciendo el intento por calmar a la senadora.

- ¿Mandaste a dos droides en lugar de detenerla? ¿No se supone que tú habías asumido el rol de padre de Anakin? - preguntó Mara desesperada.

- Yo... Ella no lo considera así, peleamos y por eso se fue - confesó Poe bajando la mirada - No me considera como el padre de Anakin, no importa lo que digan las actas, Rey jamás me va a ver como el padre se su hijo, ella todavía ama a Ben Solo incluso después de muerto.

- Sé lo que es perder a alguien importante, pero al menos esperaba que tú pudieras reemplazar el lugar de Ben en el corazón de Rey, ella se siente dolida y necesita a alguien que la apoye y la comprenda... Al menos debiste intentar ganar su corazón - dijo Mara más tranquila - Anakin es hijo de Ben y siempre lo será, pero esa verdad sólo la podemos saber pocas personas, así fue decidido por nuestros compañeros del Senado, por favor intenta ganar el corazón de Rey y sanarlo, sé que la única cura sería que Ben Solo estuviera vivo pero al menos tú puedes cicatrizar la herida.


- ¿Rey se fue? ¿Por qué? - preguntó Kaydel escuchando el chisme por parte de Rose.

- Al parecer Poe y ella discutieron, Rey se enojó y decidió irse a Takodana, además se llevó a Temiri y a su hijo - contó la asiática en voz baja.

- Pero ella no puede llevarse al hijo de Poe... No puedo imaginar cómo se debe sentir él - la rubia no sabía nada acerca de la verdadera identidad de Anakin, y mientras menos personas lo supieran era mejor, así lo declaró el Senado.

- Poe la dejó ir, al parecer él metió la pata - comentó Rose volviendo a sus labores, no se le daba muy bien ayudar en la zona médica pero se había comprometido en ayudar a Hux y lo iba a hacer.

- Armitage está mejorando, ayer pude notar que camina un poco más rápido y sin dificultad, a veces da pasos torpes pero sin duda ha mejorado - informó Kaydel guardando la ropa limpia - Creo que deberíamos hacerlo pasear por el edificio, he visto unos bellos jardines en el centro y creo que le haría bien.

- Sí, podemos hacer eso - apoyó Rose arreglando las sábanas de la cama en donde Hux dormía.

- Por cierto... ¿Por qué te fuiste ayer tan apresurada? - preguntó la rubia con intriga - Te veías nerviosa.

- ¿Eh? Yo no estaba nerviosa, sólo... Lo que pasó fue... Yo me sentía... ¡mareada! ¡eso! Es que estos días no me he sentido bien, eso fue lo que pasó - se excusó la pelinegra pero no fue suficiente para convencer a Kaydel.

- Hm... Haré de cuenta que te creo, pero voy a averiguar lo que te sucede - dijo haciendo un juramento.

- En serio Kaydel, no es nada grave, sólo me sentía mal - volvió a mentir Rose.

- Armitage - lo nombró la rubia viendo al hombre pelirrojo entrar a la habitación bañado y vestido, aunque con el cabello alborotado.

Rose se giró lentamente tratando de no ver los ojos de Hux, sospechaba que esos ojos la estaban viendo.

- He terminado de asearme, gracias por la ropa limpia - habló el pelirrojo acercándose a la asiática - Hola Rose.

- H-hola Hux... Bien, empecemos - la nombrada no pudo evitar sentirse nerviosa por la cercanía del pelirrojo - Kaydel, haremos lo que dijiste.

- Oh, cierto, Armitage, hoy te llevaremos a uno de los jardines del edificio ya que nunca sales de la zona médica, quizás te haga sentir mejor - avisó la rubia intentando sonar seria ante el pelirrojo.

- Nosotras te acompañaremos, no habrá guardias ni droides - añadió Rose y por un momento levantó la mirada encontrándose con los ojos azules de Hux viéndola fijamente.

- Bien, vamos - dijo Kaydel saliendo de la habitación - Ey, ¿qué esperan?.

Hux reaccionó y siguió a la rubia, no faltó mucho para que Rose hiciera lo mismo intentando ocultar su sonrojo, si Finn se enteraba de las cosas que la asiática comenzaba a sentir por Hux, sin duda la cosa se pondría fea.

Kaydel iba de primera, detrás le seguía Hux y por último Rose, la pelinegra no podía evitar sentirse pequeña detrás del pelirrojo, era extraño verlo vestido todo de blanco, pues era la única ropa que se le otorgaba en la zona médica, cuando hace más de 1 año él era un General respetado en la Primera Orden.

Entonces recordó aquella vez que le mordió la mano, no pudo evitar reírse llamando la atención el pelirrojo que se giró para verla, Rose cambió de cara inmediatamente fingiendo estar seria.

- Llegamos - Kaydel abrió las puertas dejando ver un bello jardín céntrico que estaba muy bien cuidado - Vengan.

Ni siquiera pudieron dar dos pasos cuando Poe llegó corriendo hasta el jardín.

- Al fin te encuentro - le dijo a Kaydel - Necesito tu ayuda como Teniente de la Resistencia.

- ¿Qué sucede Poe? - preguntó la rubia viendo el semblante de desesperación en el ex-piloto.

- Es una amiga, tuvo ciertos problemas y los guardias de Coruscant la han aprehendido, pero ella ayudó en la batalla en Exegol y no puedo dejar que la juzguen, necesito tu testimonio para convencer al Senado de emitir una orden directa para que la liberen - explicó Poe tomando la mano de la rubia - Sígueme.

- Rose lo siento pero al parecer es urgente, vigila a Hux - ordenó Kaydel yéndose con Poe.

Y como si las fuerzas del destino se burlaran de ella, Rose se quedó sola con Armitage. Ninguno dijo nada y caminaron hacia adelante, entonces Rose comprobó lo que la rubia le había dicho, Hux podía caminar mejor de lo que hacía antes.

- ¿Por qué te fuiste ayer? - preguntó él captando la atención de Rose - ¿Fue mi culpa?.

- ¿Qué?... ¿A qué te refieres? - la asiática pensó por un momento que Hux sabía lo que le estaba sucediendo y eso la asustó, o mejor dicho, la avergonzó.

- Ayer te pregunté por qué me ayudabas, tú te pusiste nerviosa y cuando llegó tu compañera saliste casi corriendo, lo siento si te hice sentir incómoda - respondió Hux causando que la asiática soltara un suspiro de alivio - ¿Fue mi culpa?.

- ¿Eh? No, no, esto no tiene nada que ver contigo, son problemas que tengo - mintió Rose tratando de sonar creíble - ¿Te quieres... sentar? - propuso ella señalando la banca que encontraron a unos cuantos metros más adelante.

- Sí - respondió Hux para después tomar asiento, pero sólo él lo hizo - ¿No te vas a sentar? - le preguntó a la pelinegra que seguía de pie.

- ¿Yo? No, así estoy mejor, me gusta estar parada, me encanta - exageró ella intentando ser buena mentirosa, cosa que no le funcionaba muy bien.

- Bueno... - dijo el pelirrojo dando paso a un largo silencio.

Rose le dedicaba miradas de reojo a Hux, fingir no se le daba muy bien pues el hombre de cabellos rojos la ponía muy nerviosa tanto así que incluso a veces olvidaba que estaba enamorada de Finn... ¿Porque lo amaba? ¿Verdad?... ¿O el amor entre el moreno y ella terminó sin darse cuenta?.

- No, ya deja de pensar en eso - se dijo Rose a sí misma sin percatarse de que lo había dicho en voz alta.

Hux la escuchó pero prefirió quedarse callado, tenía tantas ganas de contarle a alguien lo que pasaba por su cabeza pero nadie parecía de confianza, nadie excepto Rose que la conocía de antes, de eso estaba muy seguro.

- Yo... - comenzó a hablar el pelirrojo - Hay algo que no les he dicho ni a ti ni a tu compañera... Y tengo miedo de tu reacción.

La asiática lo miró fijamente teniendo el presentimiento de que nada bueno iba a escuchar por parte de él.

- ¿De qué hablas Hux?... ¿Recordaste algo de tu pasado? - preguntó un poco asustada, no quería que aquel hombre ingenuo y torpe desapareciera trayendo de vuelta al General Hux, un hombre cruel, despiadado y ambicioso.

- Yo creo que... sí - respondió y esa palabra fue suficiente para destrozar el corazón de Rose, por un momento tuvo miedo de la persona que tenía frente a ella.

- Dime lo que recordaste - ordenó intentando sonar autoritaria pero tenía un nudo en la garganta que le perjudicaba, tenía miedo.

- A ti... - respondió viéndola a los ojos desde la banca.

Rose se tranquilizó al escucharlo pero reaccionó de inmediato al darse cuenta de lo que dijo, él se había acordado de ella ¿pero cuál era el recuerdo? En el pasado sólo se habían visto en el Supremacy una vez, y no fue algo agradable.

- Ví tu rostro, yo puse un collar alrededor de tu cuello... No ví nada más de mi entorno, te veías enfadada como si quisieras que me alejara de ti - continuó relatando él - ¿Tú me conociste antes? ¿Por eso me ayudas?.

Rose soltó las primeras lágrimas recordando aquel momento en que casi perdió la vida por órdenes del hombre que tenía en frente suyo, antes deseaba matarlo con sus propias manos pero ahora todo era diferente, sentía compasión por él y eso le dolía ¿por qué no podía odiarlo como lo hacía antes? Así todo sería más sencillo.

- ¿Re-recuerdas algo más? - preguntó la asiática secando sus lágrimas.

- Sí... Yo escuché muchos ruidos, creo que eran naves disparando pero yo estaba en el suelo, no sabía por qué, creo que me estaba arrastrando entre los escombros y lo último que recuerdo fue ver una nave a lo lejos - contó el pelirrojo cubriendo su cara con sus manos, en ese instante Rose se dio cuenta de que Hux había comenzado a llorar - Había fuego detrás de mí, era como si el lugar se estuviera consumiendo poco a poco, sentí que todo se venía abajo y no sabía qué hacer...

La pelinegra tomó asiento a su lado y con delicadeza le quitó las manos de su rostro dejando ver sus mejillas húmedas, podía ver el miedo en sus ojos y eso le estrujaba el corazón.

- Armitage... Escúchame, no importa lo que hayas hecho en el pasado, yo no te juzgaré jamás, yo sólo quiero ayudarte... Ese es mi propósito - dijo Rose secando las lágrimas del pelirrojo.

- Aquellas personas me condenaron al exilio ¿pero por qué? ¿Por qué nadie me dice qué crimen cometí para recibir esa condena? ¿Por qué desperté aquí? ¿De dónde vengo? ¿Quién soy en verdad? - preguntó Hux tomando las manos de Rose para alejarlas de su rostro - Nadie me dice nada, tengo miedo de descubrir la persona que era antes... Siento que hice algo mal pero no sé qué es.

Rose entrelazó sus manos con las del pelirrojo para después hablar.

- Olvida lo que fuiste antes Hux... Eres un sobreviviente y si despertaste aquí sin recordar tu pasado es porque la vida te ha dado una nueva oportunidad para enmendar tus errores, puedes cambiar tu futuro... - lo animó la asiática dejando las lágrimas de lado para mostrar una sonrisa de esperanza.

- ¿Y cómo empiezo? - preguntó él viendo los ojos de Rose.

- Confiando... Puedes confiar en mí Hux - respondió ella viendo sus manos entrelazadas - Yo siempre estaré de tu lado.

Armitage por primera vez desde su despertar, sonrió, y fue la sonrisa más sincera que había mostrado en años aunque él no lo supiera.


- ¿En serio estás dispuesto a llegar tan lejos con tal de salvar a esta prisionera de su sentencia Senador Dameron? - preguntó el Senador Glenn desde su asiento.

- Así es, la Teniente Connix ya dio su testimonio y no puede creer que el mío no sea suficiente, esa mujer ayudó a la Resistencia en la batalla en Exegol, es una heroína - defendió Poe subiendo el tono de su voz.

- Es una contrabandista - contradijo el anciano causando una reacción inesperada por parte de Mara.

- Contrabandista o no, fue parte importante en la batalla en Exegol, ayudó al Senador y General Dameron y combatió con valentía en frente del enemigo, el perdón es muy poco para esa mujer - dijo la pelirroja causando que el Senador Glenn la detestara más de lo que ya lo hacía - Y dígame señorita ¿cuál es su nombre? - le preguntó a la acusada.

Poe la miró de reojo esperando su respuesta.

- Mi nombre es Zorii - respondió la mujer con fastidio viendo al ex-piloto.


No me maten, necesitamos un capítulo para Rose y Hux.

Sepan comprender.

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