Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.
Ambientado después de los sucesos en Exegol.
Aviso: Capítulo 100% Rose y Hux
Hoy no hay Reylo, se aguantan hasta las próximas actualizaciones :v
¡A leer se ha dicho!
Capítulo 19: A mitad de la nocheRose no había podido hablar mucho tiempo con Rey, apenas un saludo y después un favor no tan complicado.
Había tenido que compartir su habitación con el padawan de la Jedi y con gusto aceptó, no tuvo quejas.
Hace meses atrás deseaba con toda su alma adoptar a Temiri junto con Finn y formar una familia.
Cerrando sus ojos agradeció no haberlo hecho porque probablemente no hubieran sido tan felices, después de la conversación que tuvo con el moreno y el beso con Hux, su mundo estaba de patas arriba.
Pero entonces sonrió recordándolo...
Le había dado un beso al pelirrojo ¡y él se lo devolvió! Eso le produjo un cosquilleo y entonces entendió lo que era sentir "mariposas en el estómago". Pero la parte mala de la historia fue cuando Kaydel los descubrió y contó toda la verdad. Nadie debía saber que Armitage conocía su pasado, eso lo ponía en peligro pues su falta de memoria fue el único motivo por el que no lo condenaron a muerte, el Senado creyó que no sería un peligro pero ahora las cosas se pusieron complicadas.
- Temiri... ¿Estás despierto? - preguntó Rose a mitad de la noche, pero el niño no respondió.
Con mucho cuidado salió de la cama evitando hacer ruido para no despertarlo, tan sólo con su pijama puesta salió de la habitación encontrando los pasillos alumbrados y desiertos, se dirigió hasta la zona médica rezando que no hubiera guardias vigilando. Normalmente la seguridad siempre estaba junto a los aposentos de los Senadores que estaban presentes en Coruscant.
Con pasos sigilosos se infiltró en la zona encontrando a los droides médicos apagados y en estado de recarga. Se dirigió a un lugar en específico, la habitación del pelirrojo.
Y antes de llamar a la puerta recordó lo que había sucedido horas antes.
Armitage había atacado a Kaydel tras enterarse de su pasado, y entonces ella lo golpeó para salvar a su amiga. Cuando él volvió a estar consciente simplemente la miró arrepentido y no volvieron a hablar, aún así después de todo lo sucedido, Rose estaba dispuesta a seguir ayudándolo hasta su recuperación total.
Cerrando los ojos con fuerza, tocó la puerta dos veces esperando a que el pelirrojo abriera.
Pero no hubo respuesta, entonces recordó la hora que era y pensó que era casi imposible que Hux estuviera despierto.
- Tonta - se insultó a sí misma dándose la vuelta para irse avergonzada de haber ido hasta allí a mitad de la noche.
Pero la puerta se abrió provocándole un susto enorme y por un momento la asiática deseó ser invisible.
- Rose... ¿Eres tú? - preguntó el pelirrojo oculto detrás de la puerta, y entonces comprendió que él estaba asustado.
- Hux, soy yo - respondió la pelinegra y entonces Hux abrió aún más la puerta dejándose ver - Perdón por venir a estas horas pero necesito hablar contigo, es muy importante.
- Yo también necesito hablar contigo Rose, desde lo que pasó en la tarde... No sé cómo explicarlo pero hay muchas imágenes en mi cabeza y tengo miedo, me siento confundido y no sé qué hacer - dijo Hux en voz baja, como si tuviera un nudo en la garganta.
Rose entró a la habitación que apenas era iluminada por pocas lámparas pero éstas eran suficientes para poder apreciar al pelirrojo.
Hux cerró la puerta para después mirar de frente a la pelinegra, desde su punto de vista ella era tan pequeña, con mejillas rellenas, tan tierna y fuerte al mismo tiempo, amable pero cautelosa, comprensible sobre todo.
- ¿Qué clase de imágenes? Hux... ¿Estás comenzando a recordar? - preguntó Rose asustada, temiendo por la vida del pelirrojo.
- No lo sé, son imágenes muy confusas y tengo miedo de que sean reales... - Hux se detuvo y miró a la asiática durante unos segundos antes de preguntar - Rose ¿alguna vez yo... intenté matarte?.
El silencio inundó la habitación, Rose no podía decirle la verdad, quizás eso provocaría una reacción inesperada como lo que sucedió con Kaydel. Pero se cuestionó a sí misma, ya no quería mentirle, en cualquier momento lo recordaría con claridad y sería peor.
- Hux... No te sientas culpable - le susurró la pelinegra acercándose a él - Fue hace algún tiempo ¿recuerdas aquella vez que me contaste sobre tu recuerdo? Dijiste que te miré con odio y tú pusiste un collar alrededor de mi cuello.
- Sí, lo recuerdo... Ahora ese recuerdo tiene sentido, yo ordené tu ejecución... Rose, yo iba a matarte - Hux estaba cada vez más asustado de sí mismo, incluso quería creer que era falso, que sólo eran pesadillas.
- Estabas cegado por la ambición pero eso ya quedó en el pasado ¿te cuento algo más de tu pasado? Casi un año después de ese suceso tú nos ayudaste, te convertiste en un espía y traicionaste a la Orden a la que siempre habías servido - contó la asiática intentando animarlo.
Y entonces Hux se dio cuenta de la cercanía entre ambos, quería alejarla de él, no quería hacerle daño.
- Dijiste que venías a conversar conmigo sobre algo importante ¿qué es lo que tienes que decirme? - preguntó cambiando el tema.
- Es sobre lo que pasó con Kaydel, nadie debe saber que conoces tu pasado, intenta olvidar todo lo que dijo ella, Hux, si alguien se entera que sabes acerca de tu pasado entonces el Senado te verá como un peligro, por favor finge que no sabes nada por tu bien - aconsejó Rose tomando sus manos - No quiero que nada malo te pase.
Y allí estaba otra vez ese sentimiento de comprensión entre ambos - Haré de cuenta que no sé nada, hay cosas buenas que he estado recordando, mi infancia por ejemplo, pero a veces hay imágenes borrosas y creo que tienen mucho que ver con las cosas que dijo tu compañera... Lo siento por haber reaccionado de esa forma, no era yo... no sé lo que me pasó.
- Hux, tranquilo... Olvidaremos ese incidente, Kaydel no dirá nada, ella también está arrepentida por haberte dicho todas esas cosas tan rápido, es normal que te hayas sentido afectado - Rose llevó su mano derecha hasta la mejilla del pelirrojo en donde dejó una leve caricia.
- Gracias por golpearme, no sabía cómo detenerme y... - se detuvo al mirar los ojos oscuros de la asiática, apreciándola como si fuera su único lugar de refugio.
Rose también quedó hipnotizada por esos ojos oceánicos, tan tristes y dolidos, con ganas de darse por vencido; pero ella estaba allí para levantarlo, estaba dispuesta a ayudarlo porque lo amaba, y lo hacía de una forma tan pura que por un momento se preguntó si alguna vez pudo amar a Finn de esa forma.
Y por supuesto que la respuesta era no, amar a Hux era tan distinto, tan profundo, un sentimiento que la cautivó desde el momento en que lo volvió a ver cuando todos creían que él había muerto junto a la Primera Orden.
- Armitage... - lo llamó Rose como pocas veces lo había hecho dejando atrás la costumbre de llamarlo por su apellido paterno.
Esta vez, el que tuvo el valor de dar el primer paso fue el pelirrojo, tomando las mejillas de la asiática, la acercó más a su rostro hasta conseguir atrapar sus labios, tan cálidos y suaves.
Rose sintió el cosquilleo en su estómago cada vez más fuerte, sus emociones estaban a flor de piel y no había otro lugar en el que quisiera estar si no era en los brazos de Hux.
Segundos después se separaron un poco sonrojados y se sonrieron el uno al otro con timidez, como si fueran unos adolescentes en su primer amor.
Pero claro que eso era normal, eran el primer amor uno del otro, el primer amor puro, profundo, dulce y pasional, porque se deseaban y ambos lo sabían.
Rose volvió a unir sus labios con los del pelirrojo una vez más, calmando sus miedos, como si ese simple toque le dijera que todo iba a estar bien, que Armitage iba a estar a salvo.
Hux bajó sus manos desde las mejillas de la asiática hasta llegar a su cintura apegando más su cuerpo hacia el suyo. La pelinegra rodeó sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo profundizando aún más el beso que comenzaba a subir de tono.
Sin saber de dónde sacó el atrevimiento, Hux la cargó entre sus brazos y la llevó hasta su cama en donde la depositó suavemente, un poco cansados rompieron el beso para después mirarme fijamente. Los ojos de Hux se veían salvajes, deseosos de más y Rose no era la excepción.
El pelirrojo la tenía acorralada debajo de él y sólo esperaba una señal por parte de la pelinegra para continuar.
- Armitage... - susurró Rose un poco agitada, su corazón se había acelerado con aquel beso salvaje que se habían dado.
Segundos después ella asintió levemente dando a entender que estaba dispuesta a hacerlo, y Hux gustoso accedió a continuar.
A mitad de la noche ambos se habían amado, dejándose llevar por sus impulsos, por sus deseos y sobre todo por sus sentimientos, revelando cada parte de sí mismos, aprovechando el momento junto al otro, acariciando sus cuerpos uno sobre el otro, pero sobre todo demostrándose amor, perdiendo la noción del tiempo y la razón. Deseaban poder detener la noche y abrazar la tentación una vez más, olvidar las horas y mandar todo al demonio sólo por amor.
Rose estaba segura que jamás podría llegar a amar a alguien de la misma forma que amaba a Hux, y él de la misma forma estaba seguro que ninguna otra mujer le haría sentir las mismas cosas que sentía por la asiática. Sabían que estaban haciendo mal pero durante el acto, no importaba el resto del mundo, solamente ellos.
- Rose... Gracias por enseñarme a amar, por amarme y comprenderme - le susurró Hux manteniéndola acostada sobre su pecho desnudo.
La asiática estaba dormida disfrutando de la calidez que le proporcionaba el cuerpo del pelirrojo.
Después de demostrarse lo mucho que se amaban, ambos estaban seguros que se protegerían el uno al otro; no importaba lo que viniera más adelante, mientras estuvieran juntos sabían que podían ser felices.
Temiri se había despertado temprano como era de costumbre, pero se dio cuenta que estaba solo. No había rastro de la pelinegra.
- ¿Señorita Rose? - la llamó el niño esperando respuesta de alguna parte de la habitación - ¿Señorita Rose? ¿Está en el baño?.
Y de golpe, la puerta se abrió y Rose entró completamente cansada como si hubiera corrido una maratón, cerró la puerta lo más rápido que pudo y al darse vuelta vio al niño despierto.
- Temiri... Oh, ya despertaste - habló nerviosa.
- ¿Se despertó muy temprano señorita Rose? - le preguntó el niño con ingenuidad.
- S-sí pe-pero me sentí mal así que fui a caminar una poco, ya sabes, para despejar mi mente - mintió la pelinegra acercándose un poco más al pequeño.
- ¿Me puede llevar donde mi maestra Rey? Quiero ver a mi hermano - pidió Temiri saliendo de la cama para después caminar descalzo por la habitación.
- Sí, ahora vamos - asintió Rose pero entonces una pregunta surgió en su cabeza - Temiri ¿por qué Rey ya no puede dormir contigo?.
- Porque ya no hay espacio, además que debo respetar el espacio que tiene con su esposo, no me gustaría verlos hacer cosas de adultos ¡qué asco! ¿Cómo es que los adultos comparten saliva? Eso es... ¡asqueroso! - exclamó con desagrado.
- ¿Su esposo? ¿De quién estás hablando Temiri? ¿Te refieres a Poe? - preguntó la asiática confundida, según ella recordaba, Rey no estaba enamorada del ex-piloto.
- ¿Poe? No, ahora la maestra Rey está con su esposo, el verdadero padre de Anakin, es un hombre muy alto y grande - lo describió el niño y entonces Rose recordó a Ben Solo.
Rey le había contado que se había enamorado perdidamente de él, pero era imposible que se tratara de la misma persona porque Ben estaba muerto. Murió en Exegol por salvar a Rey.
- De pura casualidad... ¿El esposo de Rey se llama Ben Solo? - preguntó Rose un poco intrigada.
- ¿Ben?... Hm... Creo que sí, no recuerdo muy bien pero suena parecido - respondió Temiri intentando recordar - ¿Por qué lo pregunta? ¿Usted también conoció al esposo de la maestra Rey?.
- La verdad no pero he escuchado hablar mucho de él - dijo la pelinegra sin mentir pues de verdad había escuchado mucho sobre él, cosas malas y horrendas, pero por parte de Rey siempre escuchó cosas buenas acerca de él y deseaba que fueran ciertas - Vamos Temiri, te llevaré con Rey... Oh, no olvides tus zapatos.
El niño sonrió y fue en busca de sus zapatos que estaban por algún lado de la habitación, mientras tanto Rose seguía sorprendida por la noticia, pero también estaba feliz por su amiga y por el pequeño Anakin.
Se tomó unos minutos para cambiarse de ropa en el baño, y se detuvo frente al espejo por un momento notando unas manchas rojas en la zona de su cuello y sonrió al recordar lo que pasó horas antes con Hux. Estaba feliz de haberse entregado a él con amor, en cuerpo y alma, estaba enamorada de verdad y eso le encantaba.
Salió del baño con un nuevo atuendo y encontró al niño con sus zapatos puestos, entonces tomó su mano para después salir de la habitación e ir hasta la de Rey.
En el camino estuvo pensando en qué diría si se encontraba al hombre que alguna vez fue Kylo Ren ¿sería tan aterrador como decían? ¿Cómo sería su rostro? ¿Seguiría siendo despiadado o ahora era otra persona?.
Temiri fue el primero en llamar a la puerta, pero nadie abrió.
- Quizás sigan dormidos - dijo Rose al muchacho.
- Pero podemos entrar, yo quiero ver a mi hermano - sin permiso, Temiri abrió la puerta entrando a la habitación, Rose lo siguió un poco asustada, no quería que Rey se enojara con ella o con el niño.
Pero descartó la idea cuando vio una imagen que la hizo morir de ternura.
Rey estaba recostada en la cama durmiendo plácidamente, en el medio estaba el pequeño Anakin tan lindo como siempre y del otro extremo estaba un hombre que para Rose era desconocido, pero ya se hacía una idea de quién era.
- La maestra Rey siempre duerme así con su esposo - comentó Temiri llamando la atención de la pelinegra - Mi tía Maz me dijo que Anakin no llora cuando duerme en medio de sus padres.
- ¿Maz? Espera ¿Rey te llevó a Takodana durante estos días? ¿Allí encontraron a Ben? - interrogó la pelinegra en voz baja.
- Pues sí, y entonces la maestra Rey se puso muy contenta, no entendí muy bien lo que dijo el señor alto pero al parecer estaba muerto y ahora está de vuelta gracias a la fuerza, soy un padawan pero aún no entiendo esas cosas - dijo Temiri bajando el tono de voz para evitar despertarlos.
Rose volvió a mirar a la familia durmiendo juntos, lo primero que se le vino a la cabeza fue la palabra "amor". Incluso era difícil de creer que aquel hombre al lado del bebé alguna vez haya sido un despiadado asesino, se veía tan diferente a como lo habían descrito en el pasado.
Y eso le hizo recordar a Hux, él también había cambiado mucho, ya no había de nada de aquel General ambicioso y egoísta, ahora era otra persona, un pobre hombre que estaba intentando entender el mundo después de olvidar las cosas que había hecho, y ella estaba ahí para ayudarlo.
¿A alguien le gusta el Rose y Hux?¿O prefieren a Finn?
